AP3596-2016(46862)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP3596-2016  

Radicación n° 46862  

(Aprobado Acta No. 172)  

Bogotá,      D.C.,     ocho            (8)         de        junio    de    dos    mil   dieciséis  (2016)   

ASUNTO  

Resuelve la Corte  el   recurso   de   apelación  interpuesto  por  el  Fiscal  Tercero Delegado ante el Tribunal Superior de  Valledupar  y  el  apoderado de la víctima, en contra  de    la    decisión   tomada   por   ese    cuerpo    Colegiado,  durante  la audiencia de juicio oral el  día  20  de  agosto  de  2015,  por medio de la cual  decidió  no  decretar las  pruebas  sobrevinientes  solicitadas  por  el  órgano  investigador.   

                     

ANTECEDENTES  

         Según  el escrito de acusación, el doctor Iván Javier Rodríguez  Bolaño, para la época que  se  desempeñó  como  Fiscal  Tercero  Especializado  de  Valledupar, adelantó  investigación  en  contra  de  la  entonces alcaldesa de Becerril, Cesar, Yancy  Bueno   Contreras,   por   el  presunto  punible  de  concierto  para  delinquir  agravado.   

         Con   motivo   de  dicho  proceso,  el  Fiscal  Especializado,  por  intermedio  de  una  persona  allegada  a  la  mandataria  local,  le  solicitó  $250.000.000.oo       a       cambio       de      no      suspenderla de su cargo.   

         Los    hechos    fueron    puestos   en  conocimiento    de    la   fiscalía,   que  luego de adelantar las indagaciones  respectivas   procedió,  el  9  de  julio  de  2013,  a  formular imputación en  contra  del  exfuncionario;  el  4  de  febrero  de 2014  realizó   la   respectiva   acusación.  A su turno la  audiencia  preparatoria  el  6  de  mayo de esa misma anualidad y el juicio oral  a   partir  del 10 de junio siguiente.   

         En  sesión de  juicio,   del   20  de  agosto  de  2015,  se  llamó  a  declarar  como  testigo  de  la  fiscalía  a  la  señora    Yancy   Bueno   Contreras,   quien aseguró  tener   en   su   poder  un  video  grabado  al  momento  de ser capturada por cuenta del proceso que se le  adelantó  mientras fungío  como  alcaldesa,  donde  su  entonces abogado, el doctor Carlos José Daza Daza,  pone  en  conocimiento  de  un noticiero la exigencia económica que realizó el  entonces   fiscal   Rodríguez   Bolaño.   

         Igualmente  la  testigo leyó   un  documento  donde  el  paramilitar  desmovilizado  Alcides  Mattos  Tabares,  alias “El  Samario”,   afirma  que  en  la  Fiscalía  existe  una  presunta  red  que se  dedica   a   pedir   dinero   a   personas  que  se  encontraban involucradas  en  ciertas  conductas  delictivas, cuestión que puede ser respaldada por   Adolfo Enrique Guevara Cantillo.   

        A  partir  de  tal  manifestación, el  representante  del  ente  acusador                 aseguró      que     el   aludido   video   tan   solo  lo  conoció   cuando   la  testigo  acudió a declarar en el juicio, y que una vez escuchada la grabación,  le  surge  interés  al ente investigador de llamar a  declarar  al  entonces  defensor  de la exalcaldesa,  para    que    amplíe    su    dicho.   

        Considera  el  fiscal  que,  en el presente caso, se cumple     con    los    requisitos  del  artículo  375  en  concordancia  con  el  344  de la ley 906 de 2004, de  modo  que  solicita la práctica de pruebas sobrevinientes, a saber: el referido  video  donde  se  da  cuenta  de las supuestas exigencias pecuniarias del fiscal  Iván  Javier  Rodríguez, las declaraciones  de    los          señores Alcides Mattos Tabares, alias “El  Samario”,     y    Adolfo    Enrique    Guevara  Cantillo por considerar que son de vital importancia  para esclarecer los hechos que se juzgan.   

La anterior petición fue respaldada por el  abogado  de  la  víctima,  mientras que la defensa técnica se opuso por cuanto  considera  que  los  elementos  reclamados como prueba sobreviniente, no guardan  relación  con  los hechos investigados ni con la teoría del caso planteada por  la  Fiscalía,  de modo que no los considera conducentes ni pertinentes, pues se  refieren  a  la  presunta  práctica  delictual  que  tenían  en  la Dirección  Seccional de Fiscalías de Valledupar, pero no al caso concreto.   

El  Tribunal de instancia decidió negar la  petición  de  la Fiscalía, al considerar que en el presente caso no se reúnen  los  requisitos  de  la  prueba  sobreviniente, pues no se advierte que el video  tenga  la  importancia  y trascendencia suficiente para considerarlo un elemento  con un aporte significativo para el desarrollo del proceso.   

Adicionalmente  se tiene que es algo que no  aparece  de  manera  sorpresiva,  sino  que  su  existencia  data  de  un tiempo  considerable  y  su  conocimiento fue público en la medida que fue divulgado en  diversos medios de comunicación.   

Similares   consideraciones  merecen  los  testigos   Alcides   Mattos   Tabares   y   Adolfo   Enrique  Guevara  Cantillo,  desmovilizados  que  se  encuentran  privados  de  la  libertad,  quienes dieron  declaraciones  según  las  cuales  existió  una posible orquestación desde la  Dirección   Seccional  de  Fiscalías  de  Valledupar,  para  cobrar  dinero  a  personajes públicos que tuvieran algún tipo de compromiso penal.   

Arguye  el  A quo que a Colombia lo rige un  derecho  penal  de acto y no de autor, considera que las pruebas solicitadas por  el  ente investigador no tendrían una repercusión directa y determinante en el  juicio  que  acá  se  adelanta,  en la medida que el mismo se refiere a un caso  concreto    y    particular    y   no   a   una   serie   de   actuaciones   del  procesado.   

Así  las  cosas,  cree  el  juzgador  de  instancia,  no  se  cumple con los requisitos del inciso final del artículo 344  de  la  ley  906  de  2004,  para  acceder  al decreto de pruebas sobrevinientes  deprecado  por  la  fiscalía,  al tiempo que considera que aceptar dicho acervo  probatorio,   podría  comprometer  garantías  fundamentales  del  procesado  y  generar confusión dentro del trámite.   

         

La anterior decisión fue objeto de recurso  de   apelación   por   parte   de  la  fiscalía  y  del  representante  de  la  víctima.   

         

ARGUMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

         

          Indica  la  Fiscalía  que los argumentos para solicitar a la Corte  se  revoque el fallo impugnado, son prácticamente los mismos que se usaron para  realizar   la   solicitud   probatoria,   en  la  medida  que  son  exposiciones  inescindibles.   

         

          Sostiene  que con respecto al video solicitado, se equivoca la Sala  al  indicar  que  es una prueba intrascendente, toda vez que el mismo refutaría  la  credibilidad del testigo Carlos José Daza Daza, quien durante el juicio fue  renuente  a  contestar de manera clara los interrogantes formulados acerca de la  solicitud ilícita que hiciera el procesado a la víctima.   

          Así,  el mencionado video mostraría que tales peticiones ilegales  por  parte  del  imputado  fueron ciertas, lo cual conllevaría a esclarecer los  hechos  que  se  investigan  y  por  los  cuales  se adelanta el presente juicio  oral.   

          En  cuanto  a  que  el video es una prueba que no surgió de manera  sorpresiva,  adujo  que  si  bien  se  trata  de una publicación noticiosa, los  fiscales  no  están  obligados  a  estar  pendientes  de  lo que se diga en los  distintos  medios  de  comunicación  en aras de alimentar una teoría del caso,  motivo  por  el  cual asegura desconocer la existencia de tal prueba documental,  hasta cuando la testigo se lo enseñó.   

          Rechaza  el  argumento  según  el  cual,  con  la  admisión de la  prueba,  se  pueden  afectar  garantías  fundamentales, toda vez que la defensa  tendrá  la  misma  oportunidad  del  ente  acusador  de  apreciar  el  video  y  contrainterrogar  al  testigo  para que esclarezca por qué en el video dice una  cosa y en la audiencia expone otra.   

          Indica  que  no comparte lo dicho por el A quo acerca de la posible  confusión que podría causar la admisión y decreto de la prueba.   

          En  cuanto  a  la prueba testimonial negada, afirma que la misma es  de   vital   importancia,   en  la  medida  que  se  relaciona  con  los  hechos  investigados,  cual  es  la  exigencia  de  dinero  por parte del procesado para  ejecutar  actos  propios  de  su  cargo,  de  modo  que  las exposiciones de los  testigos  sí  se  referirán,  directa o indirectamente, a los hechos objeto de  debate en el presente juicio oral.   

          Afirma  que con esta prueba tampoco se comprometen los derechos del  procesado,  pues la ley brinda la oportunidad de incorporar pruebas como las que  se  solicitan  y las mismas pueden ser controvertidas por la defensa. Así mismo  rechaza que tales pruebas puedan causar algún tipo de confusión.   

         

          Por  lo  anterior,  solicita se revoque la decisión impugnada y en  su  lugar  se  decreten  como pruebas sobrevinientes las antes enunciadas y como  consecuencia de ello se ordene su práctica.   

          A  su  turno,  el apoderado de la víctima solicita también que se  revoque  la  decisión  tomada  por  el A quo, por considerar que en el presente  caso sí se está frente a unas pruebas sobrevinientes.   

          Asegura  que,  de decretarse la prueba documental solicitada, no se  atentaría  contra  las  garantías  del  procesado, en la medida que la defensa  tendrá  las  mismas  posibilidades  de  la  fiscalía  para  poder interrogar y  contrainterrogar.   

          Agrega   que   tanto  la  prueba  documental  como  la  testimonial  requerida,  sí  reúnen  la calidad de novedosos, por cuanto son sucesos que se  desconocían  y  que  se  produjeron  durante  el juicio, precisamente cuando la  víctima    estaba    declarando    y   daba   a   conocer   lo   antes   había  ocurrido.   

         

TRÁMITE DEL RECURSO  

Al correr traslado del recurso interpuesto,  el  abogado  defensor  solicita confirmar la decisión tomada por el Tribunal de  instancia, pues considera que la misma se ajusta a la legalidad.   

Aduce  que  las  pruebas  solicitadas  como  sobrevinientes,  no  aportan  a  la solución de la controversia judicial que se  planteó  por parte de la fiscalía desde el momento que presentó acusación en  contra  de  su  representado,  pues  allí  no  se planteó la existencia de una  concertación  por  parte  de  la  Dirección Seccional de Fiscalías para tomar  decisiones  judiciales,  sino que su defendido había cobrado una suma de dinero  a la víctima para resolver de determinada forma su caso.   

Afirma  que  el  abogado  Carlos José Daza  Daza,  quien  aparece en el aludido video, es testigo tanto de la fiscalía como  de  la defensa en el presente proceso, de modo que ahí existe la posibilidad de  indagarlo sobre lo ocurrido.   

En  cuanto  a  los  testimonios requeridos,  asegura  que  en  todo  el  devenir  procesal los nombres de las personas que se  pretende  acudan  a declarar al juicio, nunca se han relacionado con el caso que  se  investiga,  de  modo  que  su  dicho  no  aporta  nada  a la resolución del  mismo.   

Por lo anterior considera que, en el evento  de  acoger  la  solicitud  del  ente  acusador,  se  perdería  el  objetivo del  proceso.   

CONSIDERACIONES  

          De  conformidad con lo previsto en el artículo 32, numeral 3°, de  la  Ley  906 de 2004,  la Sala es competente para resolver este asunto, por  tratarse  de la impugnación de una decisión adoptada en el curso de un proceso  adelantado ante un Tribunal Superior de Distrito Judicial.   

         

Como  primera  medida  es  preciso tener en  cuenta  que  sobre  la  base  de  la  separación  de  roles  propia del sistema  acusatorio,  cada  sujeto  procesal,  de  manera  autónoma,  tiene  la carga de  adelantar  su  propia  tarea  investigativa  y con fundamento en la misma, en la  oportunidad  procesal  correspondiente,  presentar  la  solicitud probatoria que  sustente su teoría del caso.   

Lo  anterior  implica que el descubrimiento  probatorio  se  constituya  en  parte  de  la  esencia  del  sistema adversarial  consagrado  en  nuestro  ordenamiento jurídico, y por tal motivo la fiscalía y  la  defensa deben suministrar, exhibir o poner a disposición de su contraparte,  todos  los  elementos  materiales  probatorios y evidencia física que pretendan  hacer  valer  en  juicio,  para  que  de  este modo cada quien pueda realizar la  respectiva   estrategia  que  le  permita  salir  avante  en  sus  pretensiones.   

Así  las  cosas,  es claro entonces que el  descubrimiento  de  la  prueba  en  el  sistema  acusatorio  está estrechamente  vinculado  al  debido  proceso  y  al  derecho  a  la  defensa,  en  razón a la  trascendental   incidencia  de  dicho  instituto  frente  al  desarrollo  de  la  actividad de cada una de las partes.   

         

Sobre el tema del descubrimiento probatorio,  la Sala ha sostenido en ocasiones pretéritas:   

“El correcto y  completo  descubrimiento  probatorio  condiciona  la admisibilidad de la prueba,  pues,  como  lo dispone el artículo 346 de la Ley 906 de 2004, el juez tiene la  obligación  de rechazar todas aquellas evidencias o elementos probatorios sobre  los  cuales  se  haya  incumplido  el  deber  de revelar información durante el  procedimiento  de  descubrimiento. Por tanto, las evidencias, medios y elementos  no  descubiertos  no  podrán  aducirse  al proceso ni controvertirse dentro del  mismo,  ni  practicarse  durante  el  juicio oral”.  (CSJ   SP   del   21   de   febrero  de  2007,  Rad.  25920)   

Ahora   bien,   con   la   finalidad   de  materializar   la  igualdad  de  condiciones  y  de  oportunidades  de  los  intervinientes  en  el  juicio,  la  Ley  906  de  2004  establece  los momentos  procesales  pertinentes  para  el  descubrimiento  de  los  elementos materiales  probatorios  y  evidencia  física.   

Así,  el  artículo  337  de la mencionada  normatividad  preceptúa que el escrito de acusación debe contener, entre otras  exigencias,  “el  descubrimiento  de  pruebas” consignado en un anexo, copia  del  cual  ha de ser entregado tanto al acusado como a su defensor, al igual que  al Ministerio Público y a las víctimas.   

Por  otra parte, el artículo 344 establece  que  en  el  curso  de la audiencia de formulación de acusación debe cumplirse  “lo  relacionado con el descubrimiento de la prueba”, en el entendido que la  defensa  puede  solicitar  al  juez de conocimiento que ordene a la Fiscalía el  descubrimiento  de  un  elemento  material  probatorio y, a su vez, la Fiscalía  también  podrá  “pedir  al  juez que ordene a la  defensa  entregarle  copia  de  los  elementos materiales de convicción, de las  declaraciones  juradas  y  demás medios probatorios que pretenda hacer valer en  el juicio”.   

Adicionalmente,  el  artículo 356, numeral  2°,  del  ordenamiento  jurídico  en cuestión, estipula que en el curso de la  audiencia    preparatoria   corresponde   al   juez   disponer   “que  la  defensa  descubra  sus elementos materiales probatorios y  evidencia física”.   

De   lo  anterior  se  desprende  que  el  descubrimiento  de  los  elementos materiales probatorios y evidencia física se  encuentra  sometido  a un orden metódico y cronológico, en aras de garantizar,  entre  otros,  los  principios  de  igualdad, contradicción y lealtad, y en ese  sentido,  el  artículo  346  del Código de Procedimiento Penal de 2004 fija al  juez  la  obligación  de rechazar los elementos probatorios y evidencia física  respecto  de  los  cuales  no  se haya cumplido de manera correcta y completa el  trámite de descubrimiento probatorio.   

Sin  embargo, el inciso final del artículo  344  del Estatuto Procesal en mención, consagra una excepción a la regla, cual  es   la   prueba   sobreviniente,   por  manera  que  la  citada  norma  dispone  que:   

“…si durante  el  juicio  alguna  de  las  partes  encuentra un elemento material probatorio y  evidencia  física  muy  significativos que debería ser descubierto, lo pondrá  en  conocimiento  del  juez  quien, oídas las partes y considerado el perjuicio  que  podría  producirse  al  derecho  de  defensa  y  la integridad del juicio,  decidirá   si   es   excepcionalmente   admisible   o  si  debe  excluirse  esa  prueba”.   

Sobre los requisitos de admisibilidad de la  referida  prueba,  la  jurisprudencia  de  la  Sala  se  ha  pronunciado  en los  siguientes términos:   

“El  inciso  final  del artículo 344 ibídem prevé la posibilidad  excepcional  de  que  durante  el  juicio  se  descubra algún elemento material  probatorio   o   evidencia   física   muy  significativos  cuya  existencia  se  desconocía en el momento procesal oportuno.   

(…)  

Acorde  con esa preceptiva, se trata de un  evento  excepcional que sólo se activa en virtud, i) del hallazgo producido con  posterioridad  a la audiencia preparatoria; ii) de un elemento de convicción de  vital  trascendencia  para  el  debate  probatorio;  iii)  cuya  ausencia  puede  perjudicar  de  manera  grave  el derecho de defensa o la integridad del juicio.   

Siendo  ello  así, corresponde a la parte  que  pretende  su  decreto la carga de demostrar con suficiencia la presencia de  los  citados  elementos  y,  además,  explicar  su  pertinencia,  conducencia y  utilidad,  en  los  términos  de  los  artículos  357,  359  y 375 ibídem. Lo  anterior  porque  la  prueba  sobreviniente no está diseñada para habilitar un  nuevo  periodo  de  descubrimiento  orientado  a  remediar  las omisiones de las  partes  en el trabajo investigativo que deben realizar para sustentar su teoría  del caso.   

Por  ello,  dentro  de  este  concepto  no  ingresan  los  medios  de convicción que racionalmente pudieron ser conocidos y  obtenidos  de  manera  oportuna  por  las  partes  con  el despliegue de mediana  diligencia  en  la  ejecución de los deberes que su rol les impone, como ocurre  en  este  evento donde la defensa conocía desde la audiencia de imputación que  el  reproche  se  fundaba  en  las  copias expedidas por el Tribunal Superior de  (…).   

Si para su teoría del caso era importante  oír  a  los  funcionarios  que  intervinieron  en ese trámite, tenía la carga  procesal  de incoar su recaudo en la audiencia preparatoria y no al finalizar el  debate  probatorio,  so  pena  del rechazo de su pretensión, entre otras cosas,  porque  esa  actitud  infringe la transparencia y lealtad con que deben proceder  los    sujetos    procesales.”  (CSJ SP5399-2015)   

          Ahora  bien,  visto  el  caso en concreto, encuentra la Sala que le  asiste  razón al Tribunal de instancia cuando negó la práctica de las pruebas  que    fueron    catalogadas    como    sobrevinientes    por    la   fiscalía,  veamos:   

          Como   primera   medida,  la  prueba  documental  que  se  pretende  incorporar,  valga  decir  el  video  donde el abogado Daza Daza da cuenta de la  supuesta   exigencia   económica  realizada  por  el  entonces  Fiscal  Tercero  Especializado  de  Valledupar,  no  reúne  los  requisitos propios de la prueba  sobreviniente   por  cuanto  el  mismo  no  puede  ser  catalogado  un  elemento  significativo ni trascendente en el desarrollo del juicio.   

          En  efecto,  lo que pretende el fiscal con la aducción del mentado  elemento  de convicción, es subsanar la deficiencia probatoria que tuvo con uno  de  sus  testigos,  de  modo que la grabación no tiene una fuerza tal que logre  afectar  significativamente el curso del proceso, situación que la hace devenir  irrelevante.   

          Adicionalmente,  puede decirse que es una prueba que siempre estuvo  al  alcance  del ente investigador, en la medida que era conocida de siempre por  la  víctima, pero su labor nunca se encaminó a obtenerla, pues de lo contrario  habría  auscultado  a  la  afectada  con  el  fin  de que le aportara todos los  elementos  de juicio que le hubieran sido útiles para robustecer su teoría del  caso.   

          Así,  no  puede  alegar la condición de sobreviniente cuando, por  culpa  propia,  no tuvo conocimiento de la misma de manera oportuna, pues era su  responsabilidad  tratar de sustraer la mayor cantidad de información posible de  quien   se   perjudicó   con   la   acción  investigada  y  finalmente  no  lo  hizo.   

          Adicionalmente,  razón  le  asiste  al  A  quo  cuando  indica que  admitir  tal  elemento podría afectar el derecho de defensa del procesado, toda  vez  que  es  un  elemento  que pretende subsanar unas deficiencias probatorias,  alterando   con   el  mismo  el  equilibrio  que  debe  existir  en  el  sistema  adversarial,  por  manera  que  se despojaría a la defensa de la posibilidad de  ejercer de modo adecuado su derecho de contradicción.   

          De   otra  parte  y  en  cuanto  a  la  solicitud  de  las  pruebas  testimoniales  de  los  señores Alcides Mattos Tabares y Adolfo Enrique Guevara  Cantillo,  también  se ha de decir que los mismos carecen de la relevancia y la  fuerza  necesaria  para  afectar  las  resultas del proceso, en la medida que su  práctica no aportaría nada útil a la resolución del caso.   

          Bien  lo anota el Tribunal de instancia cuando afirma que con tales  testimonios,  se  estaría  probando una conducta ajena a los hechos que acá se  juzgan y que, en principio, no tendrían una relación directa.   

          Igualmente  resulta  acertada  su  argumentación  en el sentido de  señalar  que  admitir  tales  versiones  sería  dar paso a un derecho penal de  autor  y  no  de  acto,  que es el que orienta a nuestro derecho punitivo, en la  medida   que   sería  llegar  a  concluir  que,  como  quiera  que  el  acusado  aparentemente  hacía  parte  de  una  empresa  criminal  que cobraba por emitir  decisiones  en  determinado  sentido,  de  paso es responsable de la acción que  acá se le endilga.   

          Considera  la  Sala  que  la  argumentación del fiscal del caso al  momento   de   solicitar   la   práctica   de  las  pruebas  que  calificó  de  sobrevinientes,  no  logra  concretar los requisitos legales y jurisprudenciales  para  poder  enervar tal petición, de modo que no logra persuadir de tal manera  que se pueda otorgar el decreto pretendido.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR la providencia apelada.  

         

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Devuélvase  el  expediente  al Tribunal de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

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