AP3288-2016(37699)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado Ponente  

AP3288-2016  

Radicación N°37699  

(Aprobado  Acta  No.160)   

Bogotá D.C., veinticinco (25) de mayo de dos  mil dieciséis (2016).   

Se pronuncia la Sala sobre la admisión de la  demanda  de  casación  presentada por el defensor      de      EZW  contra  la  sentencia  dictada  por el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Bogotá  el  24  de  agosto de 2011,  mediante  la cual confirmó  la    proferida   por   el   Juzgado   Dieciséis    Penal    del    Circuito  de  Conocimiento de la misma ciudad el 17 de junio de  2011,    que   condenó  a     la          procesada   por   el   delito  de  acceso  carnal abusivo con menor de 14 años, agravado, en concurso  homogéneo sucesivo.   

Hechos  

En   el  mes  de  enero  de  2009,  la menor K.A.M.Z., de 16 años de  edad  para  entonces,  contó  que  cuando tenía once años y medio,   en   una   de   las   visitas   que  periódicamente  le  hacía a su mamá EZW,   en   el   barrio   Kennedy   de   esta   ciudad,   la  sorprendió  manteniendo  relaciones sexuales con su compañero  marital  IDDF. Que  la  pareja, al darse cuenta, salió  de   la   habitación,  pero  regresaron,   y   que   su   mamá,   después  de  preguntarle   si  no  sentía  curiosidad por el  sexo,    la    persuadió   de   que   se   acostara   y   se   dejara  tocar  y  acceder  de  su  pareja, mientras ella observaba,  argumentando que era mejor  que   perdiera   la   virginidad   con  una  persona  conocida  que  no  la  iba  a embarazar. Aseguró      que     esa  noche  su padrastro la accedió y que  esta   situación  se  repitió  por  espacio  de  un  año,  en la misma habitación, la que compartía con  ellos   porque  sus  hermanos  dormían  en  el  otro  cuarto. Contó también que  en     las    relaciones    siguientes,  su  padrastro  regularmente  empezaba  con  ella y acababa con su  mamá.  Estos hechos fueron denunciados el 20 de enero  de  2004  por MEMN, papá de  la      menor.    

Actuación procesal relevante  

1.  El 18 de mayo  de   2009,   la   fiscalía   la   imputó  cargos  a  la  señora  EZW  por  el  delito  de  acceso  carnal  abusivo con menor de 14 años, agravado, en concurso  homogéneo  sucesivo,  en  condición  de cómplice, y pidió y obtuvo medida de  aseguramiento    de    detención    preventiva    en    su   contra.   

2. El 17 de junio  de   2009,   la   fiscalía   radicó   escrito   de  acusación,  y  el  6  de  agosto  siguiente    acusó   formalmente   a  EZW en audiencia, por el  referido  delito,  agravado,  en  concurso homogéneo sucesivo, en condición de  autora,  precisando  que  los  hechos habían ocurrido entre noviembre de 2003 y  mayo de 2005.   

3.  Rituado el  juicio,  el Juzgado Dieciséis Penal del Circuito de  Conocimiento  de  Bogotá,  mediante  sentencia  fechada el 17 de junio de 2011,  condenó  a  EZW a la pena  principal  de  95.3  meses  de prisión, y la accesoria de inhabilitación en el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo término, como autora  responsable  de  los  delitos imputados en el escrito  de  acusación.   

4. Apelado este  fallo  por  la  defensa, el Tribunal Superior de Bogotá, mediante el suyo de 24  de  agosto  de 2011, que ahora el mismo sujeto procesal recurre en casación, lo  confirmó,  con  la  precisión  que  la  declaración  de responsabilidad de la  señora  E  se hacía  “a  título  de  coautora,  en  comisión  por  omisión, del delito de acceso  carnal    abusivo    con    menor    de    14    años    de    edad”.   

La demanda  

Con fundamento en la causal prevista en el  numeral  segundo  del  artículo  181 de la Ley 906 de 2004, plantea un cargo de  nulidad  contra  la sentencia impugnada, por inobservancia del debido proceso.    

Sostiene  que  la  fiscalía  acusó  a la  señora  EZW  por hechos  ocurridos  entre  los  meses  de  agosto  de  2003  y mayo de 2005, y  que  los juzgadores la condenaron teniendo en cuenta este marco  temporal,  pero  que  sus  conclusiones,  en este punto, fueron desvirtuadas por  pruebas  legalmente  incorporadas al juicio, que indican que los hechos tuvieron  lugar    entre   agosto   de   2003   y noviembre o diciembre de 2004.   

Asegura  que  así  lo  sostuvo  en  forma  reiterativa    la    menor    K.A.M.Z.,    y   que   en   sentido   similar  se  pronunciaron  su  hermano  JMMZ,    su    papá  MEMN  y  la  sicóloga  TATIANA  ALVEAR  ARACÓN,  sin  que  aparezca  que  el  paso  del  tiempo  haya  afectado  su capacidad de recordación, al punto de incidir en la determinación  de  la  época  en  que  ocurrieron  los  hechos,  como  lo  trata de justificar  el tribunal.   

Siendo  este  el  marco  temporal  de  los  hechos,  de  agosto  de  2003  a noviembre o diciembre de 2004, el procedimiento  aplicable    al    caso    era    el   consagrado  en  la Ley 600 de 2000, sin  los  aumentos  punitivos  previstos  en  el  artículo  14  de  la  Ley   890   de   2004,   y   no   el   previsto  en  la  Ley  906  de  2004,  que  terminó  acogiéndose,  con  violación manifiesta del debido  proceso  y  las  garantías  fundamentales,  lo cual  conlleva la declaratoria de la nulidad de todo lo actuado.   

En  la  labor  de sustentación del cargo,  sostiene   que   en   virtud   del   principio   de  inmediación,  el  juez solo puede tener en cuenta como pruebas las practicadas y  controvertidas  en  su presencia, pero que los juzgadores, el proferir el fallo,  hacen  referencia  a  pruebas  que  no fueron incorporadas por el ente acusador,  entre  ellas,  el  contenido  de la denuncia criminal formulada por MEMN,  y  el  informe de la entrevista  sicológica rendida por la sicóloga TATIANA ALVEAR ARAGÓN.   

Excluidas  estas  pruebas,  el  debate  se  centra  en  el  testimonio  rendido por la   menor  K.A.M.Z.  en  el  juicio,  de  cuyo contenido se infiere sin temor a equívocos  que   los   hechos  sucedieron  entre  agosto  de  2003  y  diciembre  de  2004,  como  lo  muestra  el  contenido  de  las siguientes  respuestas:     

PREGUNTADA POR LA FISCAL: Qué edad tenía  para  ese  momento? CONTESTÓ: Para esa época, era el dos mil tres, tenía once  años.  PREGUNTADA:  Cuándo  fue  la  última  vez  que  ocurrió  este  hecho?  CONTESTÓ:  No  recuerdo, pero aproximadamente durante un año los hechos, y fue  para   noviembre  o  diciembre  de  2004.  PREGUNTADA:  En  anterior  entrevista  recepcionada  el 16 de febrero de 2009, a folios tres  afirma  que  la  última  vez  que  ocurrió el hecho fue en mayo de 2005, y que  recuerda  que la hermanita estaba cumpliendo años, recuerda haberle manifestado  eso  a  la  fiscalía?  CONTESTÓ:  Yo  recuerdo  esa  fecha  más  o menos, eso  finalizó  cuando  yo terminaba estudios, salimos a vacaciones más o menos para  el  15  de  noviembre, fue cuando eso sucedió. PREGUNTADA: Lo que manifestó en  la  fiscalía  corresponde a la realidad? CONTESTO: La verdad, yo recordé que a  finales  de que cursé sexto fue que sucedió eso. PREGUNTADA: Ocurrió (sic) el  último  hecho? CONTESTO:  Pues  noviembre,  bien,  pero  más  o  menos como a  finales  de  2004.  Ese día tocaba como poner una fecha más o menos también y  como  no  recordaba.  PREGUNTADA:  El  último hecho  sucedió  en  una  fecha  cercana  al  cumpleaños  de  su hermana? CONTESTÓ: A  finales  del 2004. PREGUNTADA: Qué manifestó el médico? CONTESTO: No pues ese  día  mi  papá  me  acompañó,  me  llevó  allá,  pues  me dijo que era algo  necesario   pero   no   tan   importante.  PREGUNTADA:  Por  qué  tú  accediste  a  tener relaciones con  I? CONTESTO: No  sé por  qué  razón fue, pero yo tenía once años y estaba con mi mamá, y confiaba en  ella  y  tenía  once  años,  aunque  no la veía muy confiada de lo que estaba  haciendo   y   tenía   once   años.  PREGUNTADA:  Sabe cuánto tiempo ha transcurrido desde lo ocurrido  del último hecho a esta fecha? CONTESTÓ: Seis años.   

CONTRAINTERROGATORIO   DE   LA  DEFENSA:  PREGUNTADA:  Nos  puede  recordar  su  fecha  de nacimiento? CONTESTÓ: Cinco de  agosto   de   mil   novecientos   noventa  y  dos.  PREGUNTADA:  El  iniciar  el  interrogatorio  indicó  que  los  hechos comenzaron a partir de que tenía once  años,  eso  es  verdad?  CONTESTÓ:  Sí.  PREGUNTADA:  Indicó  que  eso duró  aproximadamente  un  año, es verdad? CONTESTÓ: Sí. PREGUNTADA: Por eso es que  afirma,  que  de  agosto  de  dos  mil  tres a finales de dos mil cuatro, eso es  cierto?   CONTESTÓ:   Sí.  PREGUNTADA:  Cuántos  años  tenía  en  el  2004?  Doce.    

De  los  apartes  transcritos   se   establece,  en  criterio  del  casacionista,    que    la    menor   recordaba   con   exactitud   la  fecha  o  período  dentro del cual tuvieron lugar los hechos,  y  por  tanto,  que  no le asiste razón al tribunal  cuando  da  a entender que por el paso del tiempo puede estar equivocada en este  punto.  La  joven  fue  reiterativa en responder que  recordaba  bien  los hechos, al igual que el día que  rindió  la  entrevista, al punto que cuando se le va  a     poner     de     presente     su  texto,  la  juez  indicó  que no era necesario hacerlo    porque   la   declarante  manifestaba  recordar  muy  bien   lo   allí   afirmado  en  esa  oportunidad.  De  donde  no  se  entiende  por  qué  el  tribunal  pretende                 desconocer  una    manifestación    “clara,    precisa    y    determinante”    de   la  testigo.   

Agrega que en el curso del testimonio de la  sicóloga  TATIANA  ALVEAR  ARAGÓN,  a  ésta no le  quedó   alternativa   que   admitir  que  la  menor  en  la  entrevista  le  manifestó  que  los  hechos  tuvieron  ocurrencia  durante un año, es decir, cuando K.A.M.Z. tenía  entre  once y doce años de edad, corroborando de esta manera  sus  afirmaciones,  quien  así  lo  sostuvo.  Luego, no es cierto, como lo deja  ver   el   tribunal,   que   la   entrevista   sicológica   haya   sido       introducida, y menos aún que de ella se infiera  (por  la  lectura  que  de ella se hizo) que   los  hechos  se  suscitaron  en  el  2005.     

Después  de  esta  testigo,  la fiscalía  llamó  a declarar a MEMN,  padre  de la menor, quien se limitó a corroborar que  los  hechos  objeto  de  investigación ocurrieron durante un año, según se lo  había  manifestado  su  hija,  esto es, cuando la menor tenía los once años y  hasta  los  doce, con lo cual corrobora su dicho. También declaró JMMZ,    hermano    de   la   menor,  testigo  excepcional,  pues es claro en señalar que  los  hechos  ocurrieron  antes  del 2005, señalando puntos de referencia que le  permitieron  ubicarse  en  el  tiempo,  como la pretensión de su progenitora de  cambiarlos de colegio y de residencia.   

También se recepcionó el testimonio de la  sicóloga  clínica  LUZ  MARINA  RINCÓN,  quien estuvo a cargo del tratamiento  sicológico  de la menor, cuyo contenido no incide en  los  hechos  que  sustentan  el  cargo.  Y  finalmente el testimonio del médico  WILFRÁN    PALACIO  CASTILLO,  con  quien  se introdujo el informe sexológico, en cuya ANAMNESIS la  menor  presuntamente  afirmó  que  los  hechos  se  extendieron  hasta el 2005,  “pero  que  como  tal, y dado que el médico no es  investigador,  no  corroboró,  no  confrontó  esas  manifestaciones,  y  en su  pericia   al   practicar  la  valoración  correspondiente  no  encontró  cómo  corroborar  esa  manifestación,  limitándose  a  señalar,  que  los hallazgos  encontrados   no   descartan  lo  relatado”.    

Insiste      en      acudir  al  principio  de inmediación  para  señalar  que la juez, al tomar la decisión, trajo a colación la noticia  criminal,  que  no  fue  objeto  de  controversia  en  el  juicio, y también la  entrevista  de  la menor, que no fue incorporada. Destaca también que el fiscal  fue  reiterativo  en  precisar  que  la menor se había retractado, para lo cual  trajo  a  colación  apartes  de  la  entrevista,  dando  lectura  solo a lo que  respaldaba    sus    intereses,    saliéndose    del   contexto,   cuando  es  en  la  misma  entrevista  que la joven indica que los  hechos  ocurrieron  dentro  de un año, de donde se infiere que terminaron a los  doce años.      

Con fundamento en las pruebas relacionadas,  la  defensa ha pedido la nulidad de lo actuado, por violación de los principios  de  legalidad  y  debido proceso, teniendo en cuenta que los hechos investigados  ocurrieron   entre  los  años  2003  y  2004,  es  decir,  en  vigencia  de  la  Ley 600 de 2000, pero sus  peticiones no fueron atendidas por los juzgadores de instancia.   

Realiza citas de  jurisprudencia  sobre  el debido proceso   y   se   refiere   nuevamente   a   los   testimonios   de   la  menor,  de  su     hermano     JMMZ,    su    padre    MEMN,   la   sicóloga   TATIANA   ALVEAR  ARAGÓN    y    del    médico   WILFRÁN   PALACIO   CASTILLO,    para    reiterar   que   del  contenido  de  sus  dichos,  analizados  en conjunto, aparece claro que los hechos  se  iniciaron  cuando  la menor tenía once años, en  el  2003, y terminaron un año después, es decir, en el 2004.    

Afirma  que la  irregularidad       denunciada      es   trascendente   porque   vicia  de  nulidad  la  actuación  y  porque  la aplicación del procedimiento previsto en  la  Ley  906  de  2004  implicó  la  imposición  de  los incrementos punitivos  introducidos por  la  Ley  890  de  2004 y una pena  significativamente  mayor  a la que eventualmente le hubiera correspondido si su  conducta  se  hubiera  aparejado  a  la  regulación  contenida en la Ley 599 de  2000.      

Pone de presente que el fiscal, después de  haber  sido  escuchado el  testimonio  de la joven K.A.M.Z., dispuso expedir copias para que se investigara  por        separado        a       IDDF        y       EZW por los  abusos  sexuales  ocurridos  durante los años 2003 y  2004,  y que la fiscalía  227   de  la  unidad  de  delitos  contra  la  libertad,  integridad  y  formación sexuales, el  16  de noviembre de 2010, resolvió  su     situación  jurídica,    y    el  2     de    febrero    de    2011    profirió         resolución        de        acusación    en    su   contra,  siendo  el  proceso  asignado  para  su   conocimiento   al  Juzgado    31    Penal    del   Circuito   de   Bogotá.     

Esto,      para      denunciar  que  su  representada está  siendo  juzgada  dos  veces  por los mismos hechos, con violación del principio  non   bis   in   ídem,   pues   pese   a   que  la  fiscalía    en   la  imputación,  en el escrito de acusación y en su teoría del caso aludió a que  EZW estaba siendo juzgada  por  hechos  ocurridos  entre el 2003 y 2005, dispuso la compulsación de copias  para  investigar  los  hechos  anteriores  al  2005,  consciente  de  que  éstos  habían  ocurrido  en  el 2003 y 2004, con  el  propósito  de  que cuando se profiriera el fallo en este  asunto,  ya  se hubiera resuelto en el otro proceso la situación jurídica y se  le     hubiera     impuesto    medida    de    aseguramiento    de    detención  preventiva.   

Sustentado   en  estas  consideraciones,  solicita  a  la  Sala  casar la sentencia impugnada y  decretar  la  nulidad de todo lo actuado a partir del acto de formulación de la  imputación,  ordenando  que  el  juzgamiento  continué  dentro del proceso que  actualmente  adelanta el Juzgado 31 Penal del Circuito de Bogotá en su contra y  en  contra  de  IDDF, por  los   hechos   ocurridos  entre  los  años  2003  y  2004.    

SE  CONSIDERA   

La Sala inadmitirá la demanda de casación  que  se  estudia  por  no  cumplir  las  exigencias  mínimas  de  orden  formal  requeridas  para su estudio de fondo, ni satisfacer los presupuestos básicos de  idoneidad  sustancial  necesarios para la realización de los fines del recurso.   

El   demandante,   como   se    dejó    visto,   plantea  un  cargo  de  nulidad  porque  considera  que  la prueba  allegada  al  proceso acreditó que los hechos investigados sucedieron entre los  años  2003  y  2004,  y no entre los años 2003 y 2005, como equivocadamente lo  concluyeron    los  juzgadores  de  instancia,  y  que ante esta realidad  el procedimiento aplicable era el previsto en la Ley  600   de  2000,  y  no  el  implementado   por   la   Ley  906,  que  terminó  acogiéndose.      

Este   planteamiento   deja   en   claro  que    el   fundamento   del   ataque   es  de  carácter       probatorio,       puesto     que    se    construye  sobre el supuesto de que los  juzgadores  incurrieron  en  errores  al  apreciar  la  prueba  que informa          de  la  época  en  que sucedieron los  hechos,     y     que     al    incursionar    en    este    desacierto   terminaron  aplicando   un   procedimiento   distinto   al   que  correspondía,     con    violación  de     los     principios     de     legalidad    y    el    debido       proceso.      

Esta  premisa  argumentativa  imponía al casacionista la   carga   de   acreditar  el  error  de         apreciación         probatoria     que     estaba       denunciando,        en       aplicación  de  la  regla  de  lógica casacional que enseña que  toda  afirmación  que  se  haga en contravía o con  desconocimiento      de      las     conclusiones  probatorias  del fallo  de  segunda  instancia  debe demostrarse, en virtud  de   la   doble   presunción   de   acierto   y  legalidad  de  que    se    encuentra   amparado.    

Esto          implicaba,       (i)   señalar   con   precisión  la  clase  de  error  de  apreciación  probatoria  cometido  (si  de  hecho  por  falsos  juicios  de existencia,  falsos     juicios     de    identidad    o    falsos    raciocinios;  o  de derecho por falsos juicios de  legalidad   o   falsos   juicios   de  convicción),  (ii)  identificar la prueba sobre la cual recayó el  error,  (iii)  demostrar  su existencia, y (iv) acreditar su trascendencia en la  conclusión  cuestionada,  para después,  con  fundamento  en la nueva      premisa      fáctica      debidamente     acreditada,        plantear   la  nulidad.  Pero  el  casacionista  no  se  ocupa  de  agotar  esa primera fase  demostrativa.   

Un  vistazo  a  las  argumentaciones de la  demanda  basta  para  establecer  que no identifica    la   clase   de   error  de  apreciación  probatoria cometido, y que tampoco  se        esfuerza       en       precisar   siquiera  si  el     desacierto     provino    del  desconocimiento  de  la  existencia  de  la  prueba,  o  de la distorsión de su  contenido   fáctico,  o  de  la  inobservancia  de  las  reglas de la sana  crítica  en  la  valoración  de  su mérito o en la  construcción  de inferencias  lógicas,  o  del    apartamiento    de    las    normas    que    regulan   su   producción,  valoración,    o    eficacia   probatoria.    

Sus alegaciones  se  circunscriben  a  la  descalificación  de  las conclusiones probatorias de  los    juzgadores   de  instancia,          por         estimar    que    son   erradas,    a   partir   de  la presentación de una valoración  personal  de  la  prueba  que   opone  a  la  del  Tribunal        por       considerar que es de  mejor  recibo,  lo  cual  resulta  infructuoso  en  esta    sede   porque   los   errores   demandables  en   casación   no  se  prueban  anteponiendo al  criterio   del  juzgador  uno  distinto,  sino  demostrando  que  los  supuestos  fácticos  o  normativos  de  los  errores  de  hecho  o  de  derecho alcanzaron  actualidad en el caso concreto.   

Además  de  estas   inconsistencias   argumentativas,  de  suyo  suficiente  para  inadmitir  a  estudio  la  demanda,  la Sala encuentra que las  afirmaciones         del         casacionista,       referidas    a    que   los   hechos  investigados  sucedieron  entre    los    años   2003   y   2004,         responden,   como   ya   se   indicó,  a  una  apreciación personal   de  la  prueba,    desprovista   de   objetividad,  que  desconoce afirmaciones de la menor víctima    en   sentido   distinto,  y   hechos  debidamente  establecidos  que ubican  la  conducta  más allá  del        año        2004.        

Cierto    es   que   la   menor     K.A.M.Z.     en  su  testimonio rendido en el juicio  oral          terminó          corroborando     la    tesis   de   la   defensa,  al  sostener  que  la  última vez que su padrastro la accedió  carnalmente   fue  en  los  meses  de  noviembre  o  diciembre   de   2004.  Pero  esto  no  coincide  con  lo  dicho por la ella en  las          entrevistas         realizadas  un  año antes,   ni  de  lo  que surge de relacionar sus afirmaciones con las  de       su       hermano       JMMZ.        

En  el  relato  entregado  el 20 de enero  de   2009   al  perito  WILFRÁN  PALACIO  CASTILLO,  encargado  de  realizar  el   reconocimiento  médico legal sexológico,  precisó  que los hechos  empezaron    cuando    tenía    once    años   y  medio    y   que   se  prolongaron   hasta   mediados   del   2005.  Y   en   la   entrevista   sicológica,  realizada  por  la  perito  TATIANA  ALVEAR  ARAGÓN  el  5 de  febrero  de 2009, reiteró  que  los hechos se iniciaron cuando tenía once años  y   medio   y  que  la  situación  duró aproximadamente un año, entre los  once  años y medio y los  doce       años       y      medio.    

Tanto  el  informe  técnico médico legal  sexológico  de  20 de enero de 2009, suscrito por el  médico   WILFRÁN   PALACIO   CASTILLO,   como   el   informe  de  la  entrevista sicológica de         5        de      febrero      de      2009,  suscrito por la sicóloga  TATIANA   ALVEAR   ARAGÓN,   fueron   reconocidos,  debatidos e incorporados como evidencia en el juicio  oral,  no siendo cierto, por tanto, como lo insinúa  el  casacionista,  que  esta  condición  de  legalidad no se cumplió  en  relación con dichas pericias.   

La  menor,  de acuerdo con la información  allegada  el  proceso,  nació  el  5  de  agosto de  1992.  Si a partir de esta fecha se cuentan los once  años  y  medio de que habla la menor, la conclusión  que  se  sigue  es  que  los  hechos  se  iniciaron aproximadamente en el mes de  febrero  de  2004,  y  que  se prolongaron hasta  febrero   de   2005   (cuando   tenía   doce   años   y  medio),  e  inclusive más allá, pues la menor,  en  la  anamnesis  del  reconocimiento  sexológico  los  ubica hasta mediados  del     2005,     y     en     la    entrevista   en   la   fiscalía   los   ubicó   en  el  mes  de  mayo  de 2005.  Y si bien  es  cierto  esta  última  evidencia  no  fue  incorporada  al  proceso, sí se  utilizó  para  refrescar memoria, y para hacerle ver  a  la  menor  que  ella había dado como referente el cumpleaños de su hermana,  quien        efectivamente        cumplía  años   en   el   mes   de   mayo.    

El    testimonio    de    JMMZ,  hermano  de  la menor K.A.M.Z.,  tampoco  respalda la tesis  del  casacionista, pues aunque acabó afirmando que su hermana le contó que los  hechos  se iniciaron a finales del 2003 y se prolongaron hasta finales del 2004,  de  su relato se establece  que se extendieron        varios  meses  después,  pues asegura  que  los  hechos  más  graves  sucedieron  cuando  su mamá se pasó a vivir al  barrio  las  Ferias,  donde  solo  contaban  con dos piezas, y este traslado, de  acuerdo  con  lo  afirmado  por el mismo testigo,   se   realizó  a   finales   del  2004,  por  lo que  resulta   razonable   concluir,  como  lo  hace  el  tribunal   en   el   fallo   impugnado,    que  abarcaron    también    el    año   2005.   

Siendo este el marco temporal en   que  ocurrieron  los  hechos,  el  cargo   de   nulidad  por  falta de aplicación del procedimiento previsto  en  la  Ley  600  de  2000  pierde  sentido,  porque  habiéndose    establecido   que   parte   de  las  conductas  concursales  se  cometieron  hallándose  en  rigor  la  Ley 906 de  2004,  y  que  las actividades investigativas se iniciaron también durante  su  vigencia, el procedimiento  a  seguir  era  el  implementado por la nueva normatividad, en aplicación de la  tesis  de la razón objetiva que la Sala acogió en decisión CSJ AP, 9 de junio  de   2008   (radicación  29586), para la solución  de   esta   clase   de   controversias.     

También  decae  el  cuestionamiento  por  aplicación  indebida  del incremento punitivo previsto en el artículo 14 de la  Ley  890  de  2004, porque  la    Sala    tiene    dicho    que   cuando   se   procede  por  conductas  concursales  cobijadas  por  las dos normatividades,  debe                   distinguirse  entre  las  cometidas  antes y las cometidas después, y aplicar  para   cada  grupo  la  pena  vigente  al  momento de su realización, lo cual habilitaba a los juzgadores  de   instancia   para  imputar  en  el presente  caso       el       referido       incremento  (CSJ  AP,  12  de  mayo de  2010,     radicación    32773).      

Decisión  

Visto,  entonces, que la demanda no cumple  los  requisitos  mínimos  de  orden  formal  ni  sustancial  exigidos  para  su  selección  a  estudio,  se la inadmitirá a trámite y se ordenará devolver el  proceso  a  la  oficina  de  origen,  no  advirtiendo  violaciones  a garantías  fundamentales  que  la  Sala  esté  en el deber de proteger de manera oficiosa.   

Insistencia  

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia  por parte del casacionista, de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  inciso  segundo  ejusdem,  en  la oportunidad, forma y términos  precisados  por  la  Corte en jurisprudencia reiterada (CSJ, SP, 12 de diciembre  de  2005,  radicado  24322; CSJ, SP, 28 de septiembre 2011, radicado 33181; CSJ,  SP, 17 de octubre 2012, radicado número 34946).   

Precisión final  

De  las  afirmaciones  realizadas  por  la  defensa  y  de  la  información que el expediente contiene, se establece que la  fiscalía,  hallándose  este  asunto  en la fase del juicio,  promovió la  iniciación  de  un  nuevo  proceso  penal contra la señora EZW por los accesos  carnales  abusivos  ocurridos antes del primero de enero de 2005, dando lugar al  adelantamiento  irregular  de  una  nueva  actuación procesal por hechos que ya  estaban   siendo   juzgados   en   este   asunto.1   

Con  el  fin  de  conjurar  una  eventual  violación  al  principio  non  bis  in  ídem,  el  Juez  de  Primera Instancia  informará   de  esta  situación  al  Juzgado  que  adelanta  dicha  actuación  procesal,  acompañando copia de las sentencias,   para que adopte los  correctivos  a que haya lugar, de no haber sido éstos tomados, pues hasta donde  se  sabe esta situación irregular ya había sido advertida por la defensa y por  el   Tribunal   Superior  de  Bogotá  al  confirmar  la  sentencia  de  primera  instancia.        

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         

        RESUELVE:   

         

        INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada por el defensor de  EZW.   

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

             FERNANDO      ALBERTO     CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 En  el  proceso  que  ocupa  la  atención  de la Sala se investigaron y juzgaron la  totalidad  de  los  accesos  carnales  de  que  fue  víctima la menor K.A.M.Z.,  incluidos los ocurridos con anterioridad al año 2005.     

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