AP3276-2016(29705)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE  CASACIÓN  PENAL   

JOSÉ  FRANCISCO  ACUÑA  VIZCAYA   

Magistrado Ponente  

AP 3276- 2016   

Radicación  No.  29705   

(Aprobado    acta    No.160)   

Bogotá,  D.C., veinticinco (25) de mayo de  dos mil dieciséis (2016).   

La   Sala   resuelve   la   solicitud  de  impugnación  presentada  por  el condenado Teodolindo  Avendaño,  contra  la  sentencia  del  3 de junio de  2009,  mediante  la  cual se le condenó a 8 años de prisión, interdicción de  derechos  y  funciones públicas por el mismo lapso, y multa de $420’898.000,   por  haber  sido  hallado  responsable  de  los  delitos  de  cohecho  propio y enriquecimiento ilícito de  particulares.  Reclama, además, la adición del fallo por manera que se indique  los  recursos  con los cuales puede ser impugnado y la autoridad competente para  resolverlos.   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

El  peticionario  funda  su solicitud en la  sentencia  C-792  de  2014,  con  la  cual  la  Corte Constitucional declaró la  inexequibilidad  diferida de las disposiciones alusivas al principio de la doble  instancia    para   fallos   condenatorios   en   materia   penal   (20,  32,  161,  176,  179,  179B, 194 y 481 L. 906/04),  y  exhortó  al  Congreso  de  la  República  para  regular  lo  pertinente  dentro  del  término  de  un  año a partir de la notificación por  edicto  de  esa  decisión,  o  de  lo  contrario  se  entenderá que procede la  impugnación  de todas las sentencias condenatorias ante el superior jerárquico  o funcional de quien impuso la condena.   

Teniendo en cuenta que el término señalado  en  el  fallo de constitucionalidad venció sin que el Congreso de la República  hubiere  expedido  la  ley  destinada  a  regular  la  materia,  en criterio del  solicitante,  cobra vigencia automática la orden judicial que autoriza recurrir  los  fallos  mencionados,  y solicita que se le conceda el mecanismo especial de  impugnación,  con  indicación  del término para sustentarlo y si debe hacerlo  ante  el Magistrado Ponente o el Presidente de la Sala Plena de la Corte Suprema  de Justicia.   

CONSIDERACIONES  

La Sala negará la impugnación interpuesta  en este asunto, por las razones que pasa a exponer.   

1.-  La  condena  del  señor  Avendaño  se  impuso  en  sentencia  de  única   instancia  dictada  por  el  máximo       tribunal      de      la  jurisdicción    ordinaria    y   según  se  desprende  del  artículo  234  de  la Carta, resulta improcedente la posibilidad de ser  revisada  por  una  instancia superior, no establecida  en    el    modelo   constitucional   que   rige   nuestro   Estado   social   y  democrático de derecho, conforme lo dejara precisado  la  Corte  Constitucional  desde  la sentencia C-037 de  1996,    al   declarar   inexequible   el   numeral  6º  del artículo 17 de la  Ley   Estatutaria  de  la  Administración  de Justicia, que le asignaba a la Sala  Plena   de   la   Corte  Suprema  de  Justicia,  la  facultad  de  resolver  las  impugnaciones  y  los  recursos  de apelación contra las diferentes actuaciones  procesales  tramitadas  por  la  Sala  de  Casación Penal, decisión en la cual  puntualizó:   

“… las atribuciones que el artículo 235  de  la Carta le atribuye a la Corte, en particular la de actuar como tribunal de  casación  y  la  de  juzgar  a los funcionarios con fuero constitucional, deben  entenderse  que  serán  ejercidas  en  forma  independiente por cada una de sus  salas,  en  este  caso,  por  la  Sala  de  Casación  Penal.  De lo anterior se  infieren,  pues,  varias  conclusiones:  en  primer  lugar,  que  cada  sala  de  casación   -penal,   civil   o  laboral-  actúa,  dentro  del  ámbito  de  su  competencia,  como  máximo  tribunal  de la jurisdicción ordinaria; en segundo  lugar,  que cada una de ellas es autónoma para la toma de las decisiones y, por  lo  mismo,  no  puede  inferirse en momento alguno que la Constitución definió  una  jerarquización  entre  las  salas; en tercer lugar, que el hecho de que la  Carta  Política  hubiese  facultado al legislador para señalar los asuntos que  deba  conocer la Corte en pleno, no significa que las salas de casación pierdan  su  competencia o que la Sala Plena sea superior jerárquico de alguna de ellas.  En  otras  palabras,  la  redacción del artículo 234 constitucional lleva a la  conclusión  evidente  de  que  bajo ningún aspecto puede señalarse que exista  una  jerarquía  superior,  ni  dentro  ni  fuera,  de  lo que la misma Carta ha  calificado      como     “máximo     tribunal     de     la     jurisdicción  ordinaria”.   

2.- La sentencia con la que el peticionario  reclama   la   apelación  de  la  condena  dispuesta  en  su  contra,  declaró  inconstitucional  la omisión legislativa contenida en diversas normas de la Ley  906  de  2004,  en  tanto  restringen  el  derecho  a  recurrir  o  impugnar las  sentencias  condenatorias,  y exhortó al Congreso de la República a regular la  materia  dentro del lapso allí concedido, o de lo contrario debe entenderse que  procede  la  impugnación de todas las sentencias condenatorias ante el superior  jerárquico o funcional de quien impuso la condena.   

A  pesar  de  ello,  de  conformidad con lo  previsto  por  el  artículo  45  de la Ley Estatutaria de la Administración de  Justicia,  las sentencias proferidas por la Corte Constitucional sobre los actos  sujetos  a  su  control  en  los  términos  del  artículo  241 constitucional,  tienen    efecto    hacia   el   futuro  a  menos  que  la  Corte  resuelva  lo  contrario,  y  en el fallo referido por el interesado, esa Corporación declaró  la      inconstitucionalidad      con     efectos  diferidos de las expresiones demandadas contenidas en  los  artículos  20,  32,  161, 176, 179, 179B, 194 y 481 de la Ley 906 de 2004,  aplazándolos  durante  un año, a partir de la notificación por edicto, con el  fin  de  que  el  Congreso  de  la  República procediera a regular el derecho a  impugnar todas las sentencias condenatorias.   

3.-  En consecuencia, aunque se considerara  que  el  derecho  a  recurrir  la  primera condena cobró vigencia en el país a  partir  del  24  de abril del presente año, cuando concluyó el plazo fijado en  la   sentencia   C-792   de   2014,   la   solicitud   del  señor  Avendaño   de   todos   modos  resulta  improcedente,  pues  en  su  caso  la condena se dictó mediante fallo de única  instancia  ejecutoriado el 3 de junio 2009, mucho antes de que los efectos de la  decisión de constitucionalidad cobraran vigencia.   

En  este sentido, resulta de interés citar  el   comunicado   No.   18   del  28  de  abril  del  presente  año1,  el  cual  anuncia  que  la  Sala  Plena de la Corte Constitucional en sentencia SU-215/16,  “negó  la  acción  de  tutela interpuesta por dos  personas  que  mediante  sentencia  del 11 de marzo de 2015 fueron condenados en  casación  por  la  Sala  Penal  de la Corte Suprema de Justicia, luego de haber  sido  absueltos  en  primera  y  segunda instancia”,  en  consideración,  precisamente,  a que  “contra esa decisión, por el momento  en  el  cual  se  expidió,  no procedía un medio de  impugnación integral homólogo al recurso de apelación.”   

A  lo  cual  la  sentencia  de unificación  –  según  el comunicado  –   agrega    que  “la  posibilidad  de  condenar  por  primera vez en  casación,  en los proceso penales ordinarios regulados en la ley 600 de 2000, y  decididos  antes  del  24  de  abril  de  2016,  se  ajusta al derecho al debido  proceso,  a  la  doble  instancia y a acceder a la justicia, según la sentencia  C-998-04”  y,  lo  más importante,  fija como  regla  que  “la resolución de la sentencia C-792 de  2014  solo  es  aplicable a  los  casos  que reúnan tres condiciones: (i) que se trate de condenas impuestas  por  primera  vez  en  segunda  instancia;  (ii)  en procesos penales ordinarios  regulados  por  la  Ley  906 de 2004, (iii) y respecto de providencias que no se  encuentren   ejecutoriadas   para   el   24   de  abril  de  2016”,  presupuestos  que  no  reúne la sentencia dictada en contra del  peticionario.  – negrilla  fuera de texto.   

4.-  Incluso, el diseño constitucional  y  legal  vigente  en  el  país,  impide  la posibilidad de impugnar los fallos  condenatorios  dictados  con  posterioridad  a la fecha establecida por la Corte  Constitucional,  o  aquellos  que no hubieren cobrado ejecutoria en ese momento,  pues  se  requiere  que  el  Congreso  de  la  República  realice  las reformas  correspondientes.  Se trata de un asunto atinente a los principios de legalidad,  reserva  y  de  división  de  poderes,  esenciales  a  una  democracia, pues la  competencia  emerge  como  condición  básica  para  que  una persona pueda ser  juzgada  conforme  al  debido  proceso  (art.  29  C.P.),  y  le  corresponde al  legislador  fijarla,  ya que es propio de sus facultades expedir los códigos en  todos  los ramos de la legislación y reformar sus disposiciones (art. 150-1 y 2  Ib.),  labores  que,  claro  está,  no  puede  asumir  la  judicatura  dada  la  separación  de  poderes sobre la cual se edifica la estructura del Estado (art.  113),  y  porque  la legitimidad de su función radica en el sometimiento de sus  actuaciones al imperio de la Constitución y la ley (art. 230).   

En  ese sentido, en el comunicado de prensa  No.08   del   28   de  abril  del  año  en  curso,  esta  Corporación  afirmó  que:   

“4.  …no  está  al alcance de la Corte  Suprema  de Justicia, que es máximo Tribunal de la justicia ordinaria y órgano  de  cierre, la creación de un superior jerárquico que revise las sentencias de  sus Salas especializadas.   

“5…es  simplemente  imposible  para  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  en  razón de lo anterior, definir las reglas que  habiliten  el  recurso  de apelación contra las sentencias condenatorias que en  casos  de  única instancia profiera su Sala de Casación Penal o respecto de la  primera  condena  que  dicte  en  segunda  instancio o en desarrollo del recurso  extraordinario de casación.   

“6.  Se  quiere destacar, para finalizar,  que  el  diseño  de  la  justicia penal en Colombia no consagra un Tribunal por  encima  de  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia y que  resulta  un  despropósito,  en esa medida, que la Corte Constitucional concluya  que  los  fallos  de  un  órgano límite, que es el máximo tribunal en materia  penal  en  el  país,  se  puedan  impugnar  ante  un  superior  jerárquico que  lógicamente no puede existir”.   

Así  las  cosas,  se  impone  negar  por  improcedente   el   recurso   de   apelación  interpuesto  por  el  sentenciado  Teodolindo   Avendaño,  frente  a  la  sentencia condenatoria proferida en su contra en juicio de única  instancia, y la adición que reclama del fallo condenatorio.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

RECHAZAR,  por  improcedente,      la      impugnación     interpuesta     por     Teodolindo  Avendaño contra la sentencia  proferida  el  3 de junio de 2009, y no acceder a la adición que reclama de esa  decisión.   

Contra   esta   providencia  no  proceden  recursos.   

Cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  www.corteconstitucional.gov.co/comunicados     

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