AP2682-2016(47980)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado Ponente  

AP2682-2016  

Radicado N° 47.980  

(Aprobado acta N° 141)  

Bogotá, D. C., cuatro (4) de mayo de dos mil  dieciséis (2016).   

ASUNTO  

        La  Corte  decide de plano el impedimento manifestado por los magistrados de la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Bogotá, Alberto Poveda Perdomo, Luis Fernando  Ramírez  Contreras y Ramiro Riaño Riaño, para conocer de la apelación contra  la    sentencia   condenatoria   de   Samuel   Moreno  Rojas  proferida el 29 de marzo de 2016 por el Juzgado  14 Penal del Circuito de Conocimiento de la misma ciudad.   

HECHOS      Y  ANTECEDENTES   

1.  Fueron  expuestos en el fallo de primera  instancia1:   

(…)  Enseña la verdad procesal y así se  desprende  del  escrito de acusación que  durante el año 2009 y el primer  semestre  del  2010, Samuel  Moreno  Rojas,  entonces Alcalde Mayor de Bogotá,  Distrito  Capital,  determinó  a Héctor  Zambrano  Rodríguez,  por la época  Secretario  Distrital  de  Salud,  para que aceptara promesa remuneratoria y con  posterioridad  recibiera  dinero  para sí mismo y para terceros, entre ellos el  exsenador Iván  Moreno  Rojas,  varios  concejales  de  Bogotá,  el Personero  Distrital  y  el  Contralor  de  la  ciudad,  por  el contrato Nº 1.229 de 2009  celebrado  el  30  de  septiembre  de  2009 por un valor de $ 67.203’690.774,00,    entre    la   citada  Secretaría y la Unión Temporal Transporte Ambulatorio.   

Se   conoce   que  el  dinero  a  recibir  ilegalmente  equivalía al 9% del valor total del contrato, monto que debía ser  repartido      entre Héctor     Zambrano     Rodríguez, Hipólito     Moreno  Gutiérrez, Emilio             Tapia             Aldana y Federico  Gaviria  Velásquez.   

2.  El  30  de  abril de 2014, el Juzgado 41  Penal  Municipal  con Función de Control de Garantías realizó la audiencia de  imputación      de      cargos      contra Samuel  Moreno Rojas, diligencia en la que se le atribuyeron  los  delitos de cohecho propio en concurso heterogéneo con interés indebido en  la  celebración de contratos, en calidad de determinador; punibles cometidos en  concurso   heterogéneo,   bajo   las   circunstancias   de   mayor  punibilidad  establecidas  en los numerales 9 y 10 del artículo 58 del Código Penal; cargos  que         no        fueron        aceptados2  y por lo cual se continuó el  proceso penal.   

3.  El  29  de  marzo de 2016, el Juzgado 14  Penal  del Circuito de Conocimiento de Bogotá, luego del juicio oral, profirió  sentencia    condenatoria    contra   Samuel   Moreno  Rojas,  imponiendo  la  pena principal de 216 meses de  prisión  y  multa de 299 salarios mínimos legales mensuales legales vigentes e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  tiempo  de 224 meses, en su calidad de determinador responsable de las conductas  punibles  de  interés  indebido  en  la  celebración  de contratos en concurso  heterogéneo       con      cohecho      propio3.   

4.   Contra   esa   determinación,   el  Representante  de  la  Fiscalía,  el  Ministerio  Público  y  el  defensor del  procesado   interpusieron   recurso  de  apelación4,   razón   por  la  que  las  diligencias  fueron  repartidas  al  Magistrado  de  la  Sala Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, Alberto Poveda Perdomo.   

5.  El  15  de  abril  de  2016, el referido  funcionario  judicial  y  sus  homólogos,  Luis  Fernando  Ramírez Contreras y  Ramiro  Riaño Riaño, se declararon impedidos de conocer de la impugnación del  fallo  en mención, con fundamento en la causal 4 del artículo 56 de la Ley 906  de 2004.   

Luego de indicar el recuento de antecedentes  fácticos,  procesales,  especialmente los trámites de recusación desestimados  por  el  Tribunal y las apelaciones de autos interlocutorios conocidas en razón  de  este  asunto, exponen que, el 1° de septiembre de 2015, emitieron sentencia  condenatoria  contra Orlando Parada Díaz como coautor del delito de tráfico de  influencias de servidor público en concurso con cohecho impropio.   

Aducen  que  en  apartes  de  la  referida  sentencia,  se  hizo alusión al convenio o «pacto de  gobernabilidad»   que  existió  entre  Samuel   Moreno  Rojas  y  los  concejales  Hipólito   Moreno   Gutiérrez  y  Parada  Díaz,  con  el  fin  de  otórgales  representación  en  algunos  entes  distritales,  entre los que se encuentra la  Unidad   de   Mantenimiento   Vial   –UMV,  como  contraprestación  del  voto  político  de respaldo del  Concejo Distrital.   

Se   concluyó   la   participación   de  Moreno  Rojas  en un acuerdo  criminal  que  contempló diferentes tipos de prebendas, beneficios y utilidades  indebidas,  a partir de su condición de Alcalde Mayor de Bogotá para la época  de los hechos.   

Estiman que la imparcialidad, independencia y  objetividad  se  ven comprometidas para el análisis de la sentencia de condena,  al    tener    una    posición   en   lo   que   respecta   al   «“pacto  de  gobernabilidad” llevó a que el procesado entregaba  una  parcela  del  Estado  a  ciertos  concejales,  a  fin de obtener beneficios  personales  a  partir  del  poder  de decisión burocrática y acceso a recursos  públicos,  asunto  que  también fue analizado por parte del Juez Catorce Penal  del   Circuito  con  funciones  de  conocimiento.»5   

Señalan que tendrían que realizar una nueva  valoración  de los testimonios de Hipólito Moreno Gutiérrez y Andrés Camacho  Casado,  quienes  declararon  en el proceso seguido contra Orlando Parada Díaz,  refiriéndose   a   temas   expuestos   en   el   juicio   contra   Samuel  Moreno  Rojas, en relación con la  concertación  entre  los citados para repartirse los diferentes contratos de la  administración.   

Exponen  que  el  conocimiento  de  varios  procesos  en  los  que  se  ha  discutido  la legalidad y responsabilidad de las  personas  que  intervinieron  en el contrato de las ambulancias, implica que han  realizado  ponderación  de  los  hechos  y  testimonios  que  deberán analizar  nuevamente  para  decidir  la  alzada,  citando al efecto, los asuntos de Moreno  Gutiérrez,  Camacho  Casado  y  Zambrano  Rodríguez;  así  como, la sentencia  ordinaria  de  Parada  Díaz, al interior de las cuales expresaron opiniones que  deben  ser  objeto de pronunciamiento en esta oportunidad y configuran la causal  impeditiva.   

Agregan que las recusaciones planteadas en el  proceso  contra Moreno Rojas,  fueron  rechazadas  por  no  tratarse  de  temas de valoración probatoria ni de  responsabilidad  penal,  sin  embargo,  para  el  análisis  de  fondo  se deben  ponderar  las  declaraciones de personas en contra de las cuales ya se confirmó  condena,  es decir, Moreno Gutiérrez, Camacho Casado y Zambrano Rodríguez, por  ser  hechos  que  tienen  inescindible  relación  con  aquellos por los que fue  condenado        Moreno        Rojas.   

DE  LA  DECISIÓN  DEL  TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOTÁ FRENTE AL IMPEDIMENTO.   

El 21 de abril de 2016, en  Sala  de  decisión,  presidida  por  el  Magistrado Jorge del Carmen Rodríguez  Cárdenas,  se  declaró  infundado  el  impedimento  expuesto  por los doctores  Alberto  Poveda  Perdomo,  Luis  Fernando  Ramírez  Contreras  y  Ramiro Riaño  Riaño.  Señalaron que conforme la posición que sobre la materia ha asumido la  Corte     Suprema    de    Justicia,    «[]la opinión  que  implica  restricción  a  la  libertad de análisis tendría que haber sido  manifestada  por  fuera del proceso, es decir, por fuera del marco propio de los  deberes  funcionales;  aunado  a  que como requisitos para su estructuración es  necesario   “que  esté  referida en concreto al asunto que es materia de  estudio,  y  que  sea vinculante, es decir, que comprometa su recto juicio en la  resolución  o  definición  del caso”, presupuestos que en el presente asunto  no     encuentran    materialización.»6   

Exponen  que,  no  se  verificó  la  existencia  de  un  consejo  extraprocesal  o  manifestación  de  opinión  del  asunto  del  conocimiento que desean separarse los peticionarios,  por  lo  que  resulta  insuficiente  el  haber conocido en segunda instancia los  procesos  penales  contra  Hipólito  Moreno Gutiérrez, Andrés Camacho Casado,  Héctor Zambrano Rodríguez y Orlando Parada Díaz.   

No encuentran comprometida  de  manera  trascendente  la  imparcialidad,  porque  cada  actuación  debe ser  estudiada  y  analizada  de  manera independiente, con fundamento en el grado de  participación  probada  en  casa  caso,  luego,  la  ponderación  de la prueba  practicada  en  los  demás asuntos, es diferente a la que deberá realizarse en  este evento, más allá de que se trate de hechos comunes.   

Estimaron que los juicios  de  valor esgrimidos por los Magistrados peticionarios dentro de los procesos de  Moreno  Gutiérrez,  Camacho  Casado,  Zambrano  Rodríguez  y Parada Díaz, los  vincula  jurídicamente  sólo respecto a esos procesos y no los obliga hacia el  futuro,   ya  que  frente  al  fallo  de  Samuel     Moreno     Rojas,  son  hechos  y  circunstancias  que  tienen  como  fuente  de  su  apreciación   lo   establecido   al   interior   del  trámite  procesal  y  no  necesariamente sus evaluaciones anteriores.   

No obstante, reconocer que  los   hechos  atribuidos  al  enjuiciado  Moreno   Rojas  pueden   tener  coincidencias  con  la  imputación  fáctica  efectuada  a  los  restantes   asuntos,   las   valoraciones  u  opiniones,  en  ejercicio  de  sus  atribuciones   funcionales   tienen   esencia   distinta  y  produjeron  efectos  jurídicos  diferentes  a  los  que en razón al actual proceso han de emitirse.   

CONSIDERACIONES   

1.  La  Corte  es  competente  para  dirimir  de  plano la cuestión relacionada con el impedimento  conjunto  manifestado  por algunos Magistrados del Tribunal de Bogotá, conforme  las  previsiones  del  artículo  58  A de la Ley 906 de 2004, adicionado por el  artículo 83 de la Ley 1395 de 2010.   

2.  En  efecto, el  concepto  general y conforme la Constitución Política, el Juez conoce lo de su  competencia,  presentándose  como  excepcional, que se pueda apartar del asunto  asignado,  lo  cual  exige  la  demostración  fehacientemente del motivo que lo  inhibe  del conocimiento de un proceso determinado. Al respecto, la Corporación  viene señalando:   

2. En relación con el tema de impedimentos,  ha  precisado  la  Sala  en  diversas  oportunidades  que la garantía al debido  proceso  prevista  en  el artículo 29 de la Constitución Política, implica el  respeto   y   efectivo   cumplimiento  de  todas  las  prerrogativas  judiciales  instituidas  en  beneficio  de  las personas, motivo por el cual la legislación  procesal  penal  ha  establecido  una  serie  de  eventualidades que, en caso de  presentarse,  dan lugar a que el funcionario se declare impedido para decidir, o  en  su  defecto  sea recusado, pues de esta manera se garantiza la transparencia  en el ejercicio de la función pública.   

Sin embargo, este imperativo ético y legal,  de  claro  raigambre  constitucional, no obedece a la simple voluntad o capricho  del  funcionario,  pues ello implicaría simplemente la dejación de la función  pública  deferida,  como  tampoco  corresponde  a  las  partes seleccionar a su  arbitrio el funcionario encargado de dirimir la controversia.   

En consideración a ello, las causas que dan  lugar  a  separar del conocimiento de un caso determinado a un juez o magistrado  no   pueden   deducirse   por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas  con carácter de orden público,  fundadas  en  el  convencimiento del legislador de que son éstas y no otras las  circunstancias   fácticas   que   impiden  que  un  funcionario  judicial  siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal  imparcial,  (…).  (CSJ  AP5656-2015, rad.  46767)   

Itérese,  las  causales  para  solicitar  la  separación de un  asunto   son   taxativas   y  se  encuentran  establecidas  en  la  normatividad,        algunas  motivaciones impeditivas son de  orden  objetivo  y otras en  cambio,   atienden   a   aspectos   subjetivos   del   Juez   que  debe  conocer  del  proceso,   las  cuales  deben  demostrarse  en  la  actuación,  a  fin  de  garantizar  a las partes, terceros y demás intervinientes las formas propias  de cada juicio.   

3.  Los Magistrados  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá invocaron la causal de  impedimento  prevista  en el numeral 4º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004,  la   cual  tiene  ocurrencia  cuando,  «el  funcionario  judicial  haya (…) dado consejo o manifestado su  opinión     sobre     el     asunto     materia    del    proceso».   

Frente a este motivo de exculpación para que  obre  la  separación del funcionario judicial del conocimiento de un asunto, ha  indicado  la  Corporación  desde  antaño  y como línea jurisprudencial que no  toda  opinión o concepto sobre el objeto del proceso origina causal impediente,  pues  la  que  adquiere  relevancia  jurídica en esta materia es la emitida por  fuera  del  proceso  y  de  tal  entidad o naturaleza que vincule al funcionario  sobre  el  aspecto  que  ha  de  ser  objeto  de  decisión.  (CSJ  AP  19  dic.  2000)7   

4.  De  igual  modo,  la  causal en     cita     exige    verificar   al   caso  en  concreto  la  existencia  del  motivo impeditivo, al ser necesario establecer el alcance de la  manifestación,  entendida  como  consejo o concepto vinculante, a fin acreditar  la   trascendencia   para   el  asunto  del cual se solicita la separación del conocimiento.   

Así  mismo  y para claridad de lo expuesto  por   los  Magistrados  del  Tribunal  que  negaron  el  impedimento,  es  menester atender que la opinión o  concepto  es  aquella  ajena  al  proceso  mismo,  en tanto, lo que los jueces o  Magistrados   digan  en  sus  providencias,  conforme  la  competencia  a  ellos  asignada,  apenas  refleja  el  cumplimiento del deber funcional que les asiste.  (CSJ AP054-2014, rad. 43028)   

          5.  Adiciónese a lo expuesto, la concreta postura de la Corporación  frente  al  motivo  impediente por conocimiento previo  en  lo  que atañe al sistema acusatorio del    que    se    estructura    la   opinión   antecedente   del  asunto, sobre el cual se ha  referido:   

De   esa   manera,   las  consideraciones  jurídicas  o  probatorias  expuestas  en un proceso difícilmente constituirán  prejuzgamiento  frente  a otro, aun cuando los supuestos fácticos de uno y otro  puedan  guardar similitudes. En efecto, como quiera que la responsabilidad penal  es  individual,  las opiniones y conceptos que al respecto se emitan únicamente  serán  predicables  respecto  de  la  persona o personas vinculadas al proceso.  Ahora,  bien  pueden  hallarse menciones a terceros o a conductas realizadas por  éstos  porque  hagan  parte  de  un específico contexto fáctico, pero éstas,  salvo  un exceso de la decisión, jamás son calificadas desde el punto de vista  jurídico,  por  lo  que  ninguna  valoración  legal  al  respecto se efectúa.   

En  el  mismo  sentido, la similitud de los  argumentos  de  controversia que postulen los defensores en procesos diferentes,  aun  cuando  se  juzgue  un  mismo  delito,  no  conllevan  inexorablemente a la  configuración  de una circunstancia impediente. Ello por cuanto la apreciación  y  decisión  de  aquéllos  dependerá  de  las  particularidades probatorias y  jurídicas  de  cada  actuación,  a  más que se referirán exclusivamente a la  situación  procesal de quien aparezca como imputado o acusado. Tan es así que,  en  un  sistema  de  enjuiciamiento  como el regulado por la Ley 906 de 2004, la  proscripción  de  la  prueba  trasladada dota a la practicada en cada juicio de  una  autonomía  e identidad tal que bien puede desembocar en distintos sentidos  de  apreciación,  según el proceso que se trate. (CSJ  AP1256-2016, rad. 47684)   

6. La manifestación  de  impedimento  de  los doctores Alberto Poveda Perdomo, Luis Fernando Ramírez  Contreras  y  Ramiro  Riaño  Riaño,  se  fundamenta  en  que comprometieron su  criterio  el  1° de septiembre de 2015 al emitir la sentencia de condena contra  Orlando  Parada  Díaz  como  coautor  responsable de los delitos de tráfico de  influencias  de servidor público en concurso con el delito de cohecho impropio.   

Lo anterior, por cuanto en diferentes apartes  del  fallo,  se  hizo  alusión al convenio «pacto de  gobernabilidad»   que  existió  entre  Samuel  Moreno  Rojas  y varios Concejales  distritales,  como  Hipólito  Moreno Gutiérrez y Parada Díaz, para otorgarles  representación  en  algunos  entes  del  Distrito,  en  especial  la  Unidad de  Mantenimiento  Vial  –UMV,  como   contraprestación   del   voto   político   de   respaldo   del  Consejo  Distrital.   

Se  indicó  por  los  solicitantes,  que la  imparcialidad  se  vería  afectada  en  la posición asumida por la Sala cuando  consideró    que    el    mencionado   «pacto   de  gobernabilidad»   llevó  a  que  el  procesado  entregaba  una  parcela  del  Estado a ciertos concejales, con el fin de obtener  beneficios  personales  a  partir del poder de decisión burocrática y acceso a  recursos  públicos,  asunto  que  también  fue  analizado  por  parte del Juez  Catorce  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  en la sentencia  emitida contra Moreno Rojas.   

7.   En   el  sub  judice, no encuentra la  Corte   que   exista   la   causal  impediente  a  que  aluden  los  Magistrados  peticionarios,  en atención, a que los hechos por los cuales obró la sentencia  del  exconcejal  Orlando  Parada  Díaz  son  diferentes a los que son objeto de  reproche  frente  a  Samuel  Moreno  Rojas.   

En efecto, Parada Díaz fue condenado por su  ilegal  actuar  en la adjudicación de contratos para la Malla Vial de la ciudad  de  Bogotá,  es  decir  para  la  Unidad  de  Mantenimiento  Vial  –UMV,  por  los  que  se  le  declaró  penalmente  responsable  de  los  delitos de tráfico de influencias de servidor  público y cohecho impropio.   

En  concreto,  los supuestos fácticos no se  relacionan  con  las  presuntas  irregularidades  en  la  contratación  de  los  servicios  de  salud  de  atención  pre-hospitalaria  en unidades móviles para  Bogotá,  suscrito  en  el año 2009 y las coimas en él exigidas, de los que se  ocupó  el  fallo  de  primera  instancia contra Samuel  Moreno Rojas.   

          Nótese  que,  cada  uno  de los supuestos se deslindan en cuanto al  alcance  de  la  responsabilidad  que en cada caso debe analizar y sobre los que  específicamente  no se ha realizado valoración de los doctores Poveda Perdomo,  Fernando   Ramírez   Contreras  y  Riaño  Riaño,  desvirtuándose  que  tenga  incidencia  la  opinión  antes  expresada  en lo que compete a la sentencia del  Juzgado 14 Penal del Circuito de Conocimiento de Bogotá.   

          9. Del mismo modo, tampoco se evidencia la  afectación  del principio de imparcialidad en las manifestaciones y/o opiniones  de  la  Magistrados  peticionarios  frente  a  los  procesos de Hipólito Moreno  Gutiérrez,  Ronaldo  Andrés  Camacho Casado y Héctor Andrés Zambrano, porque  se  trata  de  sentencias  anticipadas,  las  cuales  al  ser el resultado de la  terminación  anormal  del  proceso,  se  limita el tema de responsabilidad y la  valoración probatoria al objeto de apelación.   

          Es   de  anotar  que  los  tópicos  debatidos  en  los  asuntos  en  referencia,   fueron   puntuales  orientados  a  los  motivos  de  impugnación,  especialmente  relacionados  con  dosificación  punitiva, perjuicios, rebajas y  nulidades  procesales y que, sin desconocer la similitud fáctica frente al caso  de   Samuel  Moreno  Rojas,  existe  autonomía e identidad, determinada por las particularidades probatorias  y  jurídicas  establecidas  dentro  del  proceso  del  citado,  que  es  la que  conllevará a la decisión de rigor.   

          Además,  no  puede ser otra la tesis para el presente asunto, donde  los  peticionarios  no  probaron  que  incidencia  tenía los temas debatidos en  sentencia  anticipada,  con  el  ahora  propuesto  en  segunda  instancia por la  Fiscalía,  Ministerio  Público y Defensa como apelantes del fallo calendado el  29  de  marzo  de  2016 contra Moreno Rojas.   

          En  sentir  de  la  Sala, las valoraciones expuestas en las condenas  anticipadas  distan de la labor que incumbe al análisis de responsabilidad para  el    caso   de   Samuel   Moreno   Rojas  en  lo  que  fue  tema  de juzgamiento por el Juzgado 14 Penal del  Circuito de Conocimiento de Bogotá.   

          10.  Adicionalmente,  los extractos de las  providencias  dictadas  por  ellos, a las que hacen alusión los Magistrados que  solicitan  ser separados del asunto, están desprovistas del contexto, que puede  llevar  a  cualquier  conclusión,  por  lo  que las manifestaciones aisladas no  permiten  concluir  la  causal  de impedimento, constituyéndose una ausencia de  consonancia fáctica que desvirtúa la pretensión impeditiva.   

          Por  ejemplo,  se  cita  en  el  auto  del 15 de abril de 2016, para  acreditar  el presunto compromiso esbozado por los peticionarios en la sentencia  dictada  por  el  Tribunal  para  el  caso  de  Orlando  Parada  Díaz  frente a  Samuel Moreno:   

«97.- Ese  mismo pacto  de  gobernabilidad fue  explicado  por Andrés  Camacho  Casado,  quien   lo  definió  como  un  diálogo  mutuo  entre  los  representantes  del  “legislativo”  y  el  ejecutivo  distrital. Se reflejó en el acuerdo que se  selló  con  Samuel  Moreno  Rojas,  consistente  en  la  entrega de la UMV a la  bancada  de  concejales  pertenecientes  al Partido  de  la  U,  para que ellos  postularan  la  persona  que  debía  ejercer  como  Director  de  la  Unidad de  Mantenimiento  Vial.  Fue así como Iván Alberto Hernández Daza, con el apoyo  de  los  tres  concejales  arriba  identificados, accedió a la Dirección de la  UMV.   

98.- Esta  situación    también    fue   puesta   de   presente   por Hipólito   Moreno  Gutiérrez quien      manifestó      que     con Parada     Díaz y Camacho  Casado acordaron  presentar  a Samuel Moreno Rojas un candidato a director de  la  UMV,  siendo  escogido Iván  Alberto  Hernández  Daza,  quien a su vez se  comprometió  con  los  cabildantes  a  entregarles cuotas burocráticas para la  gente  que  ellos  consideraban  prioritaria  en  las  actividades  de  gestión  comunitaria. »8   

No  obstante,  el fallo de segunda instancia  presenta  como  acápites  anteriores  y en contexto, que dichas manifestaciones  fueron  expuestas  por  los  testigos  Iván Alberto Hernández Daza y luego por  Andrés  Camacho  Casado,  de  donde no se infiere la opinión vinculante de los  juzgadores  para  continuar  con  el  conocimiento  del  proceso de Samuel Moreno Rojas.   

11. Por lo demás,  está  claro que es acertada la decisión del Tribunal, cuando definió declarar  infundado  el  impedimento,  no  sólo  en razón a que los juicios de valor que  emitió  la  Sala  de decisión que preside el Magistrado Poveda Perdomo, dentro  de  los  procesos  que  conoció  en segunda instancia contra Moreno Gutiérrez,  Camacho  Casado,  Zambrano  y  Parada  Díaz,  los  vincula jurídicamente sólo  respecto  de  esas  actuaciones  sin  que ello los obligue al futuro, ya que los  hechos  y  circunstancias  que tendrán como fuente de su valoración se remiten  para  este  caso  en  lo  que  a  la  responsabilidad  individual y subjetiva de  Moreno Rojas.   

Lo sustancial de la opinión que han esbozado  los   peticionarios,   deriva   de  afirmar  la  existencia  de  un  acuerdo  de  gobernabilidad   suscrito   por   los   concejales   condenados  y  Samuel   Moreno  Rojas,  como  alcalde  de  Bogotá,  lo  cual  no afecta el criterio para continuar con el conocimiento del  asunto  sometido  a  apelación,  ya  que  versa  sobre  un  supuesto  de  hecho  específico,  de  donde  las  precisiones genéricas y de contexto realizadas en  las  actuaciones  de  otros penados, no vincula los magistrados solicitantes por  no    relacionarse    al    caso    en    concreto9.   

Luego, al no observarse o por lo no menos no  haberse  probado  la  afectación  a  la  imparcialidad  e  independencia de los  Magistrados   peticionarios   se   deberá  declarar  infundado  el  impedimento  propuesto.   

Por  último,  debe  reconocerse  que  las  causales  de  impedimento  de  la Ley 906 de 2004, son más garantistas del celo  para  con el funcionario judicial que las reguladas en la Ley 600 de 2000, a fin  de  evitar  a  toda  costa  la afectación de la imparcialidad del juzgador, que  justifican  el  incremento  de  los  motivos para que proceda la separación del  conocimiento   del   proceso,   pero   sin   que  sea  plausible  extenderlas  a  manifestaciones  genéricas  de  ponderación  o  por algunas similitudes en los  casos.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

DECLARAR INFUNDADO  el  impedimento  conjunto  que en razón del presente asunto han manifestado los  Magistrados    del    Tribunal   Superior   de   Bogotá,   doctores  Alberto  Poveda  Perdomo, Luis Fernando  Ramirez    Contreras   y   Ramiro   Riaño   Riaño,  conforme  con  las motivaciones plasmadas en el cuerpo  de este proveído.   

Cúmplase  y  devuélvase inmediatamente al  Tribunal de origen.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Cfr.  Folio 103 y ss. Carpeta No. 07 de Juicio Oral NI 218046   

2 Cfr.  Folio 5 carpeta 1   

3 Cfr  folios 13 a 103 carpeta No. 7 Juicio oral.   

4 Cfr.  Folios 110 a 112 ibidem.   

5 Cfr.  Folio  16  Cuaderno  10  –  impedimento Tribunal.   

6 Cfr.  Folio 35 cuaderno impedimento Tribunal de Bogotá.   

7  También  citados  en  CSJ  AP  25  jun. 2002, Rad. 19.587, y 3 de septiembre de  2002, Rad. 19.756, entre otros.   

8 Cfr.  Folio   19   providencia  de  manifestación  de  impedimento  de  abril  15  de  2016.   

9 Así  lo  viene  estimando  la  Corte,  desde decisiones como la AP 21 abr. 2004, rad.  22121.     

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