15874mar1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 15874  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

             MAGISTRADO PONENTE:   

Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

                Aprobado: Acta No. 32.   

Santafé  de Bogotá, D.C., tres (3) de marzo  de dos mil (2.000).   

VISTOS:  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de las  demandas  que  formulan  los defensores de JESUS ANTONIO DUQUE y GUSTAVO ALBERTO  BUITRAGO   LOPEZ   para   sustentar   el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  contra  el  fallo  que  profirió el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Manizales, en octubre 30 de 1.998, confirmatorio del que dictara el  Juzgado  2º  Penal  del  Circuito  de  Chinchiná  en  mayo  26 del mismo año,  condenando  al  procesado  BUITRAGO  LOPEZ  a  la pena principal de 20 años, 11  meses  de  prisión  y  multa  por valor de $344.010,oo por los delitos de porte  ilegal  de  armas  de defensa personal, homicidio tentado e infracción a la Ley  30  de  1.986,  así  como  al  enjuiciado  DUQUE  a  la de 20 años, 8 meses de  prisión  por los mismos cargos, excepción hecha del referido a la posesión de  sustancia estupefaciente.   

ANTECEDENTES:  

1.  Por  virtud  de  hechos  acaecidos  en el  Municipio  de  Chinchiná,  en  enero  16  de 1.995, marzo 3 y mayo 19 de 1.997,  constitutivos,  respectivamente,  de  porte ilegal de armas de defensa personal,  siendo  autor  GUSTAVO  ALBERTO  BUITRAGO LOPEZ; homicidio tentado en la persona  de   Héctor  Fabio  Idárraga  Patiño y porte de armas, imputados ambos a  JESUS  ANTONIO  DUQUE  y el primero además a BUITRAGO LOPEZ, e infracción a la  Ley  30  de 1.986 por haber sido éste sorprendido en posesión de 2.8 gramos de  cocaína,  la  Fiscalía  inició  en  su  oportunidad  y  adelantó  de  manera  independiente   sendas   investigaciones   que   concluyeron,   cada   una,  con  resoluciones  de acusación de febrero 26 de 1.996, agosto 13 y septiembre 16 de  1.997.   

2.  En  la  subsiguiente etapa del juicio los  tres  asuntos  fueron acumulados en un sólo diligenciamiento que, tramitado por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Chinchiná, arribó, en mayo 26 de  1.997,  a sentencia por medio de la cual los procesados fueron objeto de condena  en  el  sentido  que  ya  quedó  enunciado,  y  la que siendo impugnada por los  enjuiciados  y  sus  defensores,  recibió  integral  confirmación en fallo que  pronunciara   el  Tribunal  Superior  de  Manizales  en  octubre  30  de  1.998.   

LAS DEMANDAS:  

1.  La  formulada  en nombre de JESUS ANTONIO  DUQUE,  tras identificar a los sujetos procesales y el fallo recurrido así como  sintetizar  los  hechos que se le imputan al acusado en mención y la actuación  procesal,  acusa la sentencia del ad quem por ser violatoria, indirectamente, de  la  ley  sustancial  por  error  de  hecho  en  la  apreciación de determinadas  pruebas.    

Sin  expresar la modalidad del yerro y, mucho  menos,  sin  llegar  a  precisarlo,  se dedica luego el demandante a transcribir  apartes  de  las declaraciones rendidas por algunos testigos, que en su concepto  deben  ser  analizados  detenidamente  en  el  recurso  extraordinario,  para, a  renglón  seguido, señalar su personal valoración aduciendo, verbi gratia, que  el  testimonio  de  Idárraga  Patiño  “se   muestra   inseguro   en   relación   a  la  identificación  e  individualización  … y muy  difícilmente  podría  identificar  a  una persona a la que no conoce muy bien,  … máxime cuando los hechos  se  desarrollaron de noche”,  o   que   la   confusa   y  desordenada  versión  de  Elsa  Alexandra  Patiño,  pareciéndole  fantasiosa,  no  merece  credibilidad  y  finalmente concluir que  “en   razón   de  estas  notorias  y  fundamentales  contradicciones  e  incoherencias, estos testimonios  pierden  fortaleza  y  credibilidad necesariamente; de sus testificaciones no se  desprende  seguridad  alguna,  y  antes  por  el contrario, lo que subsisten son  dudas        y        desconfianza”.   

Continúa   analizando,   bajo   la   misma  perspectiva  de  expresar  su  personal  criterio  frente  a  la  prueba, lo que  subtitula   “los   otros  testigos”  incluyendo  en  este  aparte los de Eucaris Patiño y Paula Garcia para colegir que, con base en  aquél,  el de Alexandra “no  resiste  un análisis serio”  y  con  fundamento  en  el  de la segunda su inocuidad demostrativa, de ahí que  “salta a la vista entonces,  un  gran  vacío probatorio”  que  en  su concepto ha podido llenarse con la realización de un reconocimiento  en fila de personas.   

Por    tanto,    agrega,    “nada    seguro   en   cuanto   a   la  responsabilidad  penal  de  JESUS  ANTONIO  deducimos de los testigos. La prueba  testimonial,  fue  mal  apreciada  en su conjunto e individualmente, se tomó en  cuenta     parcial    y    aisladamente,    en    lo    desfavorable”.   

Confronta  seguidamente  la  versión  de  su  defendido  con  los testimonios de Marco Tulio Abreo Garcia, Maria Oliva Gallego  y  Alonso Trujillo Mejía, así como con los documentos que éste aportara, para  afirmar    que    dicha    prueba    “ha  sido  dejada  a un lado, desestimada por la falladora de primera  instancia,  como  por  el  H.  Tribunal”  y  sin  embargo  transcribe a continuación afirmaciones del fallo  donde  se  examinan  los  hechos  que  con aquellos se pretenden demostrar, para  luego  imprimir  su  propio  punto  de  vista  pues  a  su  juicio  “con  este  documento se demuestra la no  responsabilidad  de  JESUS  ANTONIO  o  cuanto  menos, se crea una duda de tanta  envergadura   sobre   su   participación   en  los  hechos,  que  es  necesario  absolverlo”.   

Tampoco, al referirse de manera muy tangencial  a   la   prueba   indiciaria   a   través   de   los   acápites   “el           movil”         y         “la      captura      de      Jesús  Antonio”  precisa  en qué  consistió  el  error  en  que supuestamente incurrió el fallador, limitándose  simplemente  a  exhibir  su  criterio  subjetivo  con  apoyo  doctrinario  para,  finalmente,     concluir     que     “el   error   de   hecho   en  la  sentencia,  atacada  por  errónea  apreciación  de  las  pruebas  señaladas,  es  entonces  manifiesto, y ha sido  determinante  como  sustento  de  la  condena impuesta al procesado. El fallo ha  incurrido  en  falso  juicio  de  identidad,  puesto  que al valorarse la prueba  testimonial,   se   ha   dado  plena  credibilidad  a  los  testigos  de  cargo,  desatendiendo   totalmente   las  notables  fallas  en  sus  declaraciones,  las  múltiples  contradicciones,  y se ha falseado su contenido fáctico”   y   así   solicitar   “que  se  tome la prueba en su conjunto,  que  se  de  interpretación correcta y su consecuente valor procesal, ya que ha  sido    desvirtuada    la   acusación”,  para que de ese modo se case la sentencia recurrida y se absuelva  a JESUS ANTONIO DUQUE.   

2.  Por  su  parte,  aunque aplicando similar  perspectiva  que  restringe al cargo de homicidio tentado por el cual igualmente  el  ad  quem  condenó  al procesado GUSTAVO ALBERTO BUITRAGO LOPEZ, su defensor  plantea  el  ataque casacional, también por vía indirecta, censurando el fallo  por   ser   violatorio   de  la  ley  sustancial  al  incurrir  en  “errores  de  hecho  en  la apreciación  probatoria”.   

A  fin de desarrollar el reproche y a modo de  introducción  señala  la  incapacidad  física  de  su  defendido para cometer  materialmente  el  delito  y  lo ilógico que resulta, si es que se le tilda por  determinador,  el  que  se  hubiere  presentado al lugar de los acontecimientos,  ofreciendo  simultáneamente,  a  su  manera,  respuesta  a este indicio y al de  motivación,  pero  sin  determinar  error  alguno, lo que pasa a realizar en el  acápite  siguiente  expresando  que  en  este  asunto,  pese  a la necesidad de  aplicar  el  principio  del  in  dubio  pro reo, el juzgador no lo hizo debido a  “la comisión de una serie  de  ostensibles  errores  de  hecho  en la apreciación de la prueba”   que   violaron,   por   falta   de  aplicación,  el  artículo  445  del  Código  de  Procedimiento  Penal  y  por  aplicación  indebida  los  artículos  324,  41,  42,  45,  50, 52, 55 y 68 del  Código Penal.   

Así, al amparo de la referida causal, afirma  la  concurrencia  de  dos  falsos  juicios de existencia, el primero por haberse  pretermitido  el  testimonio del señor CARLOS ALBERTO DUQUE RENDON y el segundo  por   haberse  supuesto  la  prueba  referida  a  los  actos  preparatorios  del  homicidio.   

No  obstante  ese  teórico planteamiento, lo  cierto  es que la demostración del mismo no se aviene a su formulación pues al  sustentar  el  primero  de  los citados yerros y si bien afirma que “ni en el fallo de primera instancia, ni  mucho  menos  en el de segunda, los juzgadores, al examinar la prueba recopilada  en  este  proceso,  se  preocuparon  realmente  por  analizar  la  trascendencia  probatoria    de    este    testimonio   (el   de   Duque   Rendón)”  transcribe  a continuación, de forma  contradictoria,  el  análisis que de tal medio de convicción hizo el juzgador,  por  manera  que  en  últimas lo que el demandante sostiene es que “no  puede ser compartido el criterio de  la  señora Juez a quo” pues  “la  interpretación  y el  menosprecio  que  la  ilustre  falladora  de  primera instancia y el H. Tribunal  Superior  de  Manizales,  le  dan  a  este  testimonio,  no se compadecen con la  realidad  y,  por ende, la posición asumida ha influido negativamente en contra  de     mi    defendido    al    momento    de    dictar    sentencia”.   

Tampoco  en  la  pretendida demostración del  segundo  error,  falso  juicio de existencia por suposición de prueba, logra el  demandante  su  cometido,  limitándose  simplemente a indicar que el aserto del  fallo,  acerca de que no constituye contraindicio la ausencia de prueba sobre la  ejecución  de  actos  preparatorios  del  hecho  homicida  por  no  ser  éstos  notorios,  “equivale a una  simple  suposición  o  criterio  del despacho, por cuanto aquí sí tenían que  haber  existido  diligencias  preparatorias,  en  el  caso  de  que mi prohijado  hubiese      sido     autor     o     determinador     del     reato”.   

Rematando  tal  confusión concluye que en el  fallo  impugnado  se  dio  valor probatorio a simples afirmaciones expuestas por  los    testigos    familiares    y    amigos    del    ofendido,    “es  por  eso que la pretensión de esta  demanda,  está  basada  en  la  aspiración  de  obtener un verdadero análisis  valorativo  de  la prueba en su conjunto, para que dentro de un marco de equidad  y  justicia  se  llegue  a  la  conclusión  acertada,  que  no  es  otra que la  aplicación   del   principio   universal   del  in  dubio  pro  reo”    y    así    se    absuelva    al  procesado.   

CONSIDERACIONES:  

1.  El recurso de casación no constituye una  nueva  instancia  que  autorice  a la Corte la revisión total del proceso en el  supuesto  fáctico  que  conforma su objeto o en los criterios jurídicos que en  su  desarrollo  se planteen. El sentido del extraordinario medio de impugnación  corresponde  a  la  confrontación  de  la  sentencia ante la ley, al fallo y su  legalidad,  a  examinar  la  conducta  del  juzgador frente a las prescripciones  normativas,  por  ello el análisis que le es propio se restringe, dentro de las  causales  y  motivos  propuestos  por el demandante, a determinar si el juzgador  incurrió  en  vicios  de  actividad  o  de  proceder tales que resquebrajen las  presunciones  de  acierto  y  legalidad  con  que  el fallo de segunda instancia  arriba en sede de casación.   

En  ese orden, inadmisibles resultan aquellas  demandas  en  que,  ubicados  sofísticamente  sus  enunciados  en alguna de las  modalidades  de  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, se evidencie la  actitud  del  impugnante  en  exponer  su  personal  criterio  oponiéndolo, sin  demostrar  que  el  fallador  incurrió en alguno de los precitados yerros, a la  razonada  y  libre  valoración  que  éste  hubiere  realizado de los medios de  convicción,  toda  vez que en esas condiciones el libelo se presenta carente de  las  exigencias formales y de técnica previstas en el artículo 225 del Código  de  Procedimiento  Penal  respondiendo  en  cambio, a un escrito de alegaciones,  instancial,  ese  sí  de libre formulación, pero inepto para los efectos de la  impugnación extraordinaria.   

2. En el asunto materia de examen, si bien las  demandas  con  que  los defensores pretenden sustentar el extraordinario recurso  llenan  algunos  de  dichos  requerimientos  formales, como que se identifica la  sentencia  recurrida y  los sujetos procesales, así como se sintetizan los  hechos  y  la actuación procesal, resulta incuestionable que no cumplen con las  exigencias de técnica propias de la casación.   

En  efecto  ambas  demandas,  a  manera  de  alegatos,  no  son más que la expresión del subjetivo criterio que cada uno de  los  defensores  tiene  en relación con la valoración de las pruebas, por ello  en  su  mayor  parte  se  dedican  a  transcribir su contenido para seguidamente  exponer  lo que de ellas deducen o infieren, sin remisión alguna a la actividad  que  en  frente  de las mismas hubiere efectuado el juzgador y, mucho menos, sin  identificar  o precisar cuál fue el error en que éste incurrió al realizar la  valoración mancomunada de las probanzas.   

3.  Ostensible  resulta una tal actitud en la  demanda  que  formula  el  defensor  de JESUS ANTONIO DUQUE, pues a pesar de que  anuncia   correctamente  la  causal  invocada,  no  señala  el  sentido  de  la  violación  ni él emerge de la argumentación que en extenso dedicó a reflejar  su  propia  valoración  pero  no  a  hacer  evidente  que  el  juez erró en la  contemplación  de  los  testimonios  cuyas  versiones,  según su conveniencia,  transcribe,  para tacharlas de confusas, fantasiosas y carentes de credibilidad,  cuando  ciertamente  la  técnica  casacional  le obligaba, si pretendía que su  demanda  fuera  admisible,  una  vez  escogida  la vía indirecta, a señalar el  sentido  de  la  violación,  a  identificar la prueba omitida o supuesta (Falso  juicio  de  existencia)  o tergiversada (Falso juicio de identidad), a demostrar  que  el  fallador incurrió en uno de tales errores de actividad y la incidencia  del  mismo  en  la decisión, una vez realizado el análisis conjunto de todo el  acervo probatorio.   

Como quiera que a ninguno de esos supuestos el  defensor  de  DUQUE  sometió  su  demanda  de sustentación, haciendo aún más  evidente  su  desconocimiento  de  la  técnica  que  informa  la extraordinaria  impugnación,  pues  además  de  que  dentro  del  mismo  discurso  censura  la  actuación  procesal  porque en su concepto se produjo un gran vacío probatorio  que  pudo  llenarse  con  la práctica de un reconocimiento en fila de personas,  situándose  así  en una alegación de nulidad por vulneración al principio de  investigación  integral,  posible  de  aducirse  por  vía de causal tercera de  casación  y no de la primera, reprocha, infringiendo el principio lógico de no  contradicción,  la  actividad  del  juzgador  porque  supuestamente  no tuvo en  cuenta  una  prueba  documental  pero a renglón seguido transcribe el análisis  que  de  ella se hizo, ninguna decisión diferente le atañe a la Sala que la de  proceder a su rechazo.   

4.  Idéntica  será la determinación que se  asuma  respecto  de  la  demanda  presentada  por  el defensor de BUITRAGO LOPEZ  habida  cuenta  que, además de la falencia ya precisada y no obstante ser claro  al  enunciar  el  sentido de la violación: errores de hecho por falso juicio de  existencia,  por omisión de una prueba y suposición de otra, incurre en graves  contradicciones  que  tornan  su  libelo  confuso  e ininteligible, no siéndole  factible  a  la  Corte desentrañar su verdadero propósito dados los caracteres  rogado y de limitación anejos al recurso de casación.   

En efecto, anunciado que el fallador omitió,  en  su labor valorativa de las pruebas, considerar una o varias de ellas, era de  esperarse  que  hasta allí llegare el demandante en un tal postulado para pasar  luego  a  demostrar  la  trascendencia de dicho error en la decisión recurrida,  resultando  insólito,  contradictorio  y  carente  de  técnica, por tanto, que  seguidamente  transcribiera  lo  que  el  juzgador indicó al analizar la prueba  supuestamente  omitida,  pues ello significa, ni más ni menos, afirmar por este  lado lo que por el primero se niega.   

Finalmente, si bien en el alegado falso juicio  de  existencia  por  suposición  de  prueba  no  se  incurre  en tan manifiesta  contradicción,  el  planteamiento que respecto de él se formula resulta de tal  confusión  que  ciertamente  no  se  logra  detectar cuál fue la prueba que se  consideró  obrante  en  el  proceso  no  existiendo,  ni mucho menos es posible  establecer  cuál  fue  la  incidencia  que ella habría tenido en la decisión,  quedándose  en consecuencia en una postulación al vacío sin desarrollo alguno  que  termina  por hacerse aún más ambigua cuando el recurrente concluye que el  fallador  “ha  dado  valor  probatorio  a  simples  afirmaciones  expuestas  por  los  testigos,  en  un 90%  familiares   del   ofendido   y   el   resto   representados   por   amigos  del  mismo”.   

Por lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,  SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1.  RECHAZAR  IN  LIMINE  las  demandas  de  casación  presentadas,  respectivamente,  por  los defensores de los procesados  GUSTAVO ALBERTO BUITRAGO LOPEZ y JESUS ANTONIO DUQUE.   

2.  Por  consiguiente, DECLARAR DESIERTOS los  recursos  extraordinarios  interpuestos  ante  el Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Manizales.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.    

Cópiese, devuélvase al Tribunal de origen y  cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE          ENRIQUE          CORDOBA  POVEDA        

CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   JORGE  ANIBAL GOMEZ  GALLEGO              

MARIO            MANTILLA  NOUGUES             CARLOS      EDUARDO      MEJIA  ESCOBAR              

ALVARO        ORLANDO       PEREZ  PINZON                 NILSON         PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

secretaria    

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