AHP4353-2016(48420)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE  SUPREMA            DE              JUSTICIA   

SALA DE              CASACIÓN  PENAL   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado  

AHP4353-2016  

Radicación No. 48420  

Bogotá,  D.C.,  siete (07) de julio de dos  mil dieciséis (2016).   

ASUNTO  

El   Despacho  resuelve  la  impugnación  presentada  por  el  ciudadano José Neftalí Arias contra la decisión de 22 de  junio  del  año  en curso, por medio de la cual una Magistrada de la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  declaró  improcedente la solicitud de  habeas  corpus  invocada a  nombre propio.   

FUNDAMENTO DE LA SOLICITUD  

         

         Manifiesta  el  accionante  que  la  privación  de su derecho a la  libertad  se  ha prolongado indebidamente, puesto que ha permanecido retenido en  la  Cárcel  Modelo  de  la  ciudad  de  Bucaramanga  por  más de dos años, en  contravía  de  lo  previsto  en  el  artículo  primero de la Ley 1760 de 2015,  según  el  cual  la  detención  preventiva  no  puede extenderse por un tiempo  superior a ese.   

DECISIÓN      DE    PRIMERA   INSTANCIA   

Se  indica  que  el  precepto  que  cita el  accionante,  artículo  1º  de  la Ley 1760 de 2015 que adicionó el parágrafo  1º  del  artículo  307  del  Código  de Procedimiento Penal, no establece una  causal   de   libertad   que   pueda   invocarse   a   través  de  habeas  corpus,  sino  la posibilidad de  que  la detención preventiva pueda sustituirse por otra medida de aseguramiento  menos restrictiva.   

Añade  la  Magistrada  de primer grado que  como  la  norma en cuestión no ha entrado en vigencia, inoportuno resulta hacer  consideraciones  de  fondo en orden a definir si José Neftalí Arias reúne los  requisitos  para  que  su  detención  preventiva  sea sustituida, puesto que el  citado  precepto  solo  tiene  aplicación  a partir del 6 de julio del año que  trascurre.   

Al referirse a los términos judiciales para  adelantar  el  juicio  so  pena  de  que  se  configure  una  casual de libertad  provisional,   se   precisa  que  en  múltiples  ocasiones  las  audiencias  de  acusación  y  preparatoria  han  debido  aplazarse  por  causa  atribuible a la  defensa  o a factores ajenos a la administración de justicia, motivo por el que  no  se  configura  la situación descrita en el parágrafo tercero del artículo  317    de    la    ley    procedimental    penal    ,   dada   la   «práctica  dilatoria» de la que se ha  valido  la defensa para lograr el vencimiento del término indicado en la norma.   

Pero de todas formas, se agrega la decisión  recurrida,  dado  que  el  accionante  es  sindicado  de  cometer  el  delito de  homicidio  contra menores de edad, la Ley 1098 de 2006 prohíbe la concesión de  cualquier  beneficio  liberatorio  o  sustitutivo  de  la reclusión carcelaria.   

Concluye   el   auto   impugnado   en  la  improcedencia de la acción de habeas corpus.   

LA   IMPUGNACIÓN  

Si  bien  es  cierto,  el  peticionario  no  allegó  ningún  escrito  que  hiciera  ver los motivos de inconformidad con la  decisión  que  recurrió,  la  falta  de sustentación del recurso no es óbice  para  que éste se decida, pues impera el mandato que demanda la prevalencia del  derecho  sustancial,  sobre  lo  formal,  mucho más en casos en los que como el  presente,  lo  que  se  debate  es  la  presunta  afectación  a  una  garantía  fundamental   tan   sensible   como   lo   es   el   derecho   a   la   libertad  personal1,  motivo  por el cual la Sala se pronunciará de fondo frente a la  opugnación presentada por José Neftalí Arias.   

CONSIDERACIONES   DEL    DESPACHO   

I. Competencia:  

El  suscrito  Magistrado es competente para  conocer   en   segunda  instancia  de  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del 22 de junio de 2016, mediante la cual una Magistrada de la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Bucaramanga negó la solicitud de habeas corpus.   

II. Naturaleza, alcance y procedencia de la  acción      de      habeas     corpus:   

1.    La  jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional  ha  señalado  que  en  la  Carta  Política   la   institución   del   habeas  corpus  es  un  derecho  fundamental (art. 30) de aplicación  inmediata            (art.            85)2,    no    susceptible    de  limitación  durante  los estados de excepción, de manera que al interpretar su  alcance  se  lo  debe  hacer  de  acuerdo con los tratados internacionales sobre  derechos  humanos ratificados por Colombia (art. 93)3,  el cual a su vez debe estar  regulado   a   través   de   una   ley   estatutaria   (art.   152)4.   

Además,  ha  dicho  que  el  habeas   corpus   es  un  mecanismo  de  protección  de  la  libertad  personal y que por medio de él se trata de hacer  efectivo  el  derecho  a  la  libertad  individual,  de  modo que constituye una  garantía                  procesal5.   

2.  También  cabe   anotar   que  el  habeas  corpus  es  una  institución  que  tiene  un doble carácter, es decir, se  erige  como un derecho fundamental y, a su vez, como una acción constitucional,  conforme  se desprende de los artículos 30 de la Norma Superior y 1º de la Ley  1095 de 2006.   

3.   Ahora  bien,   el  habeas  corpus  tutela  la libertad personal cuando alguien es privado de ella con violación de  las    garantías    constitucionales   o   legales,   o   ésta   se   prolonga  ilegalmente.   

Cabe  agregar  que  al  respecto  la  Corte  Constitucional ha precisado:   

…la  garantía  de  la  libertad personal  puede  ejercerse  mediante  la  acción  de  habeas  corpus  en  alguno  de  los  siguientes  eventos:  (1) siempre que la vulneración de la libertad se produzca  por  orden  arbitraria  de  autoridad  no  judicial;  (2) mientras la persona se  encuentre  ilegalmente  privada  de la libertad por vencimiento de los términos  legales  respectivos;  (3)  cuando,  pese a existir una providencia judicial que  ampara  la  limitación  del  derecho  a  la  libertad personal, la solicitud de  habeas  corpus  se  formuló  durante  el período de prolongación ilegal de la  libertad,  es  decir,  antes  de  proferida  la  decisión judicial y; (4) si la  providencia   que   ordena  la  detención  es  una  auténtica  vía  de  hecho  judicial. (SCC T-260 de 1999)   

4. De otra parte,  la  Corte  Constitucional,  en  la  sentencia  C-187  de  2006, mediante la cual  examinó  la  ley  estatutaria  reglamentaria  de  la  acción  de  habeas   corpus,   indicó   que  éste  mecanismo se instituyó,   

…no  solo  en  defensa  del  derecho a la libertad personal, sino que permite controlar además  el  respeto  a  la  vida  e  integridad  de  las  personas, así como impedir su  desaparición  forzada,  su tortura y otros tratos o penas crueles, con lo cual,  ha  de  considerarse  que  cumple  una  finalidad  de protección integral de la  persona privada de la libertad.   

Y sobre el carácter de la referida acción  pública se ha expresado:   

…no   es   un   mecanismo  alternativo,  supletorio  o  sustitutivo para debatir los extremos que son propios al trámite  de  los procesos en que se investigan y juzgan conductas punibles, sino que, por  el  contrario, se trata de una acción excepcional de protección de la libertad  y  de  los  eventuales derechos fundamentales que por conducto de su afectación  puedan  llegar  a  vulnerarse,  como la vida, la integridad personal y el no ser  sometido   a  desaparecimiento,  o  a  tratos  crueles  y  torturas,  según  lo  determinó  la  Corte  Constitucional  en  el  ya citado fallo de control previo  C-187             de             2006…6   

En  otros  términos,  la procedencia de la  acción  de habeas corpus se  encuentra  sujeta  a  que el afectado con la privación ilegal de la libertad, o  con  su  prolongación  ilícita, haya acudido primero a los medios previstos en  el  ordenamiento  legal dentro del proceso que se le adelanta, pues lo contrario  conduce  a  una  injerencia  indebida  en  las  facultades  que  son propias del  funcionario judicial que conoce de la actuación respectiva.   

Por  tanto,  cuando  existe  un  proceso  o  actuación  judicial  en  trámite,  no  puede  utilizarse  con  ninguna  de las  siguientes  finalidades:  (i)  sustituir  los  procedimientos judiciales comunes  dentro  de  los  cuales  deben  formularse  las  peticiones  de  libertad;  (ii)  reemplazar  los  recursos  ordinarios  de  reposición y apelación establecidos  como  mecanismos  legales  idóneos para impugnar las decisiones que interfieran  el  derecho  a  la  libertad  personal;  (iii) desplazar al funcionario judicial  competente;    y    (iv)    obtener    una    opinión    diversa   —a     manera     de     instancia  adicional—   de   la  autoridad  llamada  a resolver lo atinente a la libertad de la persona (CSJ AHP,  26 jun. 2008, rad. 30066).   

III. El caso concreto  

Lo primero que debe precisarse es que José  Neftalí  Arias  se encuentra privado de su libertad desde el 4 de septiembre de  2014  en cumplimiento de una medida de aseguramiento de detención preventiva en  centro  carcelario  al  habérsele  imputado  su  presunta participación en los  delitos  de  homicidio agravado contra víctimas menores de edad, concierto para  delinquir   agravado   y   fabricación,   tráfico   y   porte   de   armas  de  fuego.   

Como  se  indicó en párrafos precedentes,  invoca  la aplicación del parágrafo primero del artículo 307 de la Ley 906 de  2004, cuyo texto es como sigue:   

Art.   307.   Medidas  de  Aseguramiento.  PARÁGRAFO       1o. Adicionado      por      el  artículo 1 de  la Ley 1760 de 2015. Salvo lo previsto en los parágrafos 2o  y           3o           del          artículo 317 del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004),  el  término  de  las  medidas  de aseguramiento privativas de la libertad no podrá  exceder  de  un  (1)  año.  Cuando  el  proceso se surta ante la justicia penal  especializada,  o  sean  tres  (3)  o más los acusados contra quienes estuviere  vigente  la  detención  preventiva,  o  se  trate de investigación o juicio de  actos   de   corrupción   de  los  que  trata  la  Ley 1474 de  2011,  dicho  término  podrá  prorrogarse,  a solicitud del  fiscal  o  del  apoderado  de  la víctima, hasta por el mismo término inicial.  Vencido  el  término,  el  Juez  de  Control  de  Garantías, a petición de la  Fiscalía  o  del  apoderado  de  la  víctima,  podrá  sustituir  la medida de  aseguramiento  privativa  de  la  libertad  de  que  se  trate, por otra u otras  medidas   de  aseguramiento  de  que  trata  el  presente  artículo.             

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

Si bien es cierto, para el momento en el que  se  resolvió  en  primera  instancia  la  presente  acción de habeas corpus el  citado  precepto  no había entrado a regir como bien se indicó en la decisión  recurrida,  ahora,  cuando se resuelve la apelación de dicha determinación, ya  resulta   aplicable.   Empero,   dicha   circunstancia  tampoco  conlleva  a  la  prosperidad     del    habeas    corpus  por  cuanto  el supuesto que regula no supone la prolongación de  la  privación de la libertad más allá del término permitido por la ley, sino  la  sustitución  de la detención preventiva, asunto que por mandato expreso de  la  misma  norma  corresponde  ser definido por el juez de control de garantías  previa petición de la Fiscalía o de la víctima.   

Emerge  claro  que  lo pretendido por José  Neftalí  Arias  es  acudir  al  juez constitucional, primero, para solicitar la  aplicación  de una norma que no se encontraba vigente para el momento de elevar  la  acción de habeas corpus  y,  segundo,  habiendo  entrado  a  regir, sustituir la competencia del juez del  proceso,  sometiendo  a  consideración  del juez de habeas corpus una cuestión  que  le  compete resolver al funcionario de control de garantías, relativa a la  sustitución de la medida de aseguramiento intramural.   

En ese orden, el accionante tiene que agotar  el  trámite  respectivo,  ya  sea  para  que  se  le  sustituya  la  medida  de  aseguramiento  con  sustento  en  la  norma  que  señala  en su solicitud, o la  libertad  provisional  por  vencimiento  de términos.  Sin embargo, de los  antecedentes   verificados   por   el  Tribunal  a  través  de  las  respuestas  suministradas  por  las  autoridades  accionadas,   no se observa que José  Neftalí  Arias o su defensor hayan solicitado audiencia ante el Juez de Control  de  Garantías  para  tales  cometidos, como sí que en múltiples ocasiones las  audiencias  del  juicio  se  han frustrado por causa atribuible a los defensores  ante  su inasistencia o porque la autoridad penitenciaria ha dejado de trasladar  a los procesados privados de la libertad.   

Así  las  cosas,  la  Corte confirmará la  decisión  de  primer  grado al advertir con claridad que la presente acción de  habeas  corpus  es  improcedente,  en  tanto  que lo pretendido es sustituir los  procedimientos  judiciales  previstos  al interior del proceso para formular las  peticiones  de  libertad  o  definir  la  forma  de ejecución de las medidas de  aseguramiento restrictivas de este derecho.    

         En  mérito  de  lo  expuesto, el suscrito Magistrado de la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         1.    CONFIRMAR   la   providencia  impugnada,  por  medio  de  la cual una Magistrada de la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  declaró  improcedente  la  acción constitucional de  habeas  corpus incoada por  José Neftalí Arias.   

         2.   DISPONER  la  devolución  del  expediente al Tribunal de origen.   

         Notifíquese y cúmplase,   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Decisión  del  31  de  mayo  de  2007,  radicación  27607.   

2 SCC  C-620 de 2001.   

3 SCC  C- 496 de 1994.   

4  SCC C-301 de 1993 y C-620 de 2001.   

5  SCC C-557 de 1992.   

6 CSJ  STP, 13 mar. 2007, rad. 27069.     

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