15800nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15800  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado Acta No. 201  

          Bogotá,  D.C.,  veintinueve  (29)  de noviembre de dos mil (2.000).   

VISTOS  

         

          Se  pronuncia  la  Corte  sobre  el  aspecto  técnico- formal de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  señor  JOSÉ   FRANCISCO   PUSHAINA   contra  la  sentencia  del 10 de noviembre de 1998, mediante la cual el Tribunal Superior de  Riohacha  lo  condenó  a  la  pena  de  40  años  de prisión por el delito de  homicidio.   

         

HECHOS  

          El   4  de marzo de 1995, aproximadamente a las 12:30 del día,  varios   indígenas   al   mando  de  JOSÉ  FRANCISCO  PUSHAINA  dieron  muerte con armas de fuego a FRANKLIN  ROMERO   GUTIÉRREZ,   FRANKLIN   ROMERO   CAUSIL  y  FABIAN  DE  JESÚS  ROMERO  GUTIÉRREZ       en  momentos  en  que  éstos se  dedicaban  a  la  cacería  en  una zona cercana a la carretera que conduce a la  laguna  de  Pospoba,  detrás  del aeropuerto de Riohacha, en compañía de OMAR  RAFAEL  PINZÓN  REDONDO, quien logró huir al ver que los indígenas discutían  con  sus  amigos  y les apuntaban con armas de fuego, cerca de la camioneta Ford  de  placas  046-  XAH  en  que  ellos se movilizaban. PINZÓN REDONDO alcanzó a  llegar  a  Riohacha y solicitó la ayuda de la policía; cuando volvió al lugar  en  compañía  de  varios  agentes  del  F2.,  encontró que sus amigos yacían  muertos  cerca de la camioneta Ford con múltiples heridas de armas de fuego; el  vehículo  presentaba  varios impactos de bala y al interior de su vagón había  un carnero (chivo) pequeño muerto.   

         

ACTUACIÓN  PROCESAL   

          1.  Con base en el testimonio de OMAR RAFAEL PINZÓN REDONDO y en el  informe  de  la  policía, que da cuenta de lo ocurrido y pone a su disposición  al   capturado   WILLIAM  RAFAEL  IPUANA,  la  Fiscalía  Quinta  de  la  Unidad  Especializada  de  Riohacha ordenó la apertura de instrucción el 6 de marzo de  1995, y al día siguiente lo escuchó en indagatoria.   

          2.  El  8  de  marzo  de  1995,  la  Fiscalía ordenó la captura de  JOSÉ      FRANCISCO     PUSHAINA     y     ANTONIO     PUSHAINA,  para vincularlos mediante indagatoria por los homicidios objeto de  investigación.   

         

          3.  El  13  de  marzo  siguiente, la misma Fiscalía le resolvió la  situación  jurídica  a  WILLIAM RAFAEL IPUANA, absteniéndose de afectarlo con  medida de aseguramiento.   

          4.  Como  no  fuera  posible  obtener  la  captura  de  JOSÉ  FRANCISCO  PUSHAINA  y ANTONIO  PUSHAINA,  la Fiscalía ordenó su  emplazamiento  por  edicto  el  5 de abril de 1995; el 19 de abril siguiente los  declaró  personas  ausentes,  y  en  el  mismo  auto les asignó un defensor de  oficio.  El  15  de  junio  de  1995  les  resolvió  la  situación  jurídica,  afectándolos   con   detención   preventiva  como  presuntos  autores  de  los  homicidios  de  FRANKLIN  ROMERO  GUTIÉRREZ, FRANKLIN ROMERO CAUSIL y FABIAN DE  JESÚS ROMERO GUTIÉRREZ.   

          5.  El  15  de septiembre de 1995, la Sijin de la Guajira capturó a  JOSÉ  FRANCISCO  PUSHAINA  y  JOSÉ  ANTONIO  LÓPEZ  BARROS  o  PEDRO  EPINAYU  PUSHAINA,   a  quienes  en  los  días  siguientes  la  Fiscalía  les  recibió  diligencia  de  indagatoria.  El  20  de  octubre  se ordenó emplazar  por  edicto  a  SALVADOR  PUSHAINA,  JOSÉ  PUSHAINA  y  DEMETRIO  PUSHAINA  para que  comparecieran  a rendir indagatoria por los homicidios objeto de investigación,  y    el    1º.    de    noviembre   de   1995    los   declaró   personas  ausentes.   

          6.  El  23  de  noviembre siguiente, la Fiscalía declaró el cierre  PARCIAL   de  la  investigación,  respecto  de  JOSÉ  FRANCISCO     PUSHAINA      y     JOSÉ  ANTONIO  LÓPEZ  BARROS,  y el 12 de  enero  de  1996  calificó el mérito del sumario y los acusó como coautores de  los delitos de homicidio ya referidos.   

                      7. Como el  investigador  compulsara  copias  contra  JOSÉ ANTONIO  LÓPEZ  BARROS  por  el  hecho  de que le habían sido  encontradas  dos  cédulas  de  ciudadanía,  la Fiscalía segunda especializada  abrió  investigación  el 19 de septiembre de 1995, el 21 siguiente lo escuchó  en  indagatoria,  y  el 24 de julio de 1996 le definió la situación jurídica,  imponiéndole  caución  prendaria  como  responsable  del  delito  de  falsedad  personal   para  la  obtención  de  documento  público.  Una  vez  cerrada  la  instrucción,  le  profirió  resolución  de  acusación  el 18 de noviembre de  1996, por tal hecho.   

           8.   En   la   etapa   del  juicio  le  correspondió  conocer  al Juzgado 2º. Penal del Circuito de Riohacha. El 21 de  mayo  de 1997 el Juzgado ordenó la acumulación de los dos procesos seguidos en  contra  de  JOSÉ ANTONIO LÓPEZ BARROS: Uno, por los delitos de homicidio, y el  otro,   por   falsedad  personal.  Realizada  la  vista  pública,  JOSÉ  FRANCISCO  PUSHAINA fue condenado el  24  de  septiembre de 1998 a la pena principal de sesenta (60) años de prisión  y  a la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas, como autor  de  los  delitos  de  homicidio  agravado  en  las  personas  de FRANKLIN ROMERO  GUTIÉRREZ,  FRANKLIN  ROMERO CAUSIL y FABIAN DE JESÚS ROMERO GUTIÉRREZ. En la  misma  decisión  el  Juzgado absolvió a JOSÉ ANTONIO  LÓPEZ  BARROS del triple homicidio, y lo condenó a la  pena  principal  de  18  meses  de  prisión  como  autor del delito de falsedad  personal  para  la  obtención de documento público. Impugnada la sentencia, el  Tribunal  Superior  de Riohacha la modificó en el sentido de rebajar a cuarenta  (40)  años  de  prisión  la  condena impuesta a JOSÉ  FRANCISCO   PUSHAINA,   confirmándola   en  todo  lo  demás.   

LA  DEMANDA   

          1.  Con  apoyo  en  la  causal  tercera  de  casación, el libelista  propone un primer cargo como principal. Dice:   

          ”  El  presente cargo le formulo a la sentencia recurrida al amparo  de  la  causal  tercera de casación prevista en el artículo 220 del Código de  Procedimiento  Penal  en  concordancia   con el artículo 304 ordinal b, la  comprobada  existencia  de  irregularidades  sustanciales  que afectan el debido  proceso,  y  para  los  fines  de  la  censura, lo hago contra la sentencia, que  consiste  en que el honorable tribunal sentenciado, desconoció en la sentencia,  el  principio  rector  en  la que se da aplicación del sistema de favorabilidad  que   prescribe  el  artículo  29  de  la  Constitución  Nacional”.   

          Considera  que el tribunal “violó el procedimiento penal” al no  darle  aplicación  al  principio de favorabilidad consagrado en el artículo 29  de  la  Carta  Política,  lo  mismo que al artículo 4 ibídem, pues aceptó un  error  in procedendo, y no decretó de manera oficiosa la nulidad de lo actuado.  Dicho  error  consiste  en que el Tribunal admitió el testimonio de una persona  que  no aparece identificada ni individualizada y le dio credibilidad a pesar de  no reunir los requisitos señalados en el C. de P. P.    

   

          2.  Al  amparo  de  la causal primera de  casación,  presenta  de  manera  subsidiaria  un  segundo  cargo,  que  enuncia  así:    

            

          ”  El  honorable  tribunal  sentenciador  al condenar al recurrente  señor  José  Francisco Pushaina, por el delito de homicidio agravado le impuso  la  pena de 60 años, sin tener en cuenta las pruebas solicitadas por el abogado  defensor  dentro  del  proceso y así violó el artículo 29 de la Constitución  Política,  que  señala  en  uno de sus párrafos. El sindicado tiene derecho a  presentar  pruebas y a confrontar los que se alleguen en su contra, y basándose  en  esa  negativa  se  le aplicó una sentencia que a las claras se ve que no lo  merecía        mi        defendido”.   

          Para  demostrar  el cargo explica que contrario a lo afirmado por el  Tribunal,  no existe en el proceso una prueba que incrimine directamente a JOSÉ  FRANCISCO  PUSHAINA  y  de  la cual se pueda inferir su responsabilidad. Reitera  que  el  Tribunal para dictar sentencia se basó en la declaración de oídas de  un  testigo  no  identificado  y de otro testigo fantasma que sólo apareció al  final   de  la  investigación,  elementos  probatorios  que  considera  no  son  suficientes ni para proferir resolución de acusación.   

Estima  que  si el Tribunal hubiese valorado  las  pruebas  aportadas al proceso, así como las que no se ordenaron a pesar de  haber  sido  solicitadas  por  los defensores, el fallo de condena no se hubiese  producido  por  cuanto no se habrían tenido los suficientes elementos de juicio  para sustentarlo.   

         

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.  El  artículo  225  del Código de Procedimiento Penal establece  los  requisitos  que debe reunir toda demanda de casación. Por consiguiente, el  incumplimiento  total  o parcial de los mismos determina su rechazo por la Corte  y  la  consecuente  devolución  del  expediente  al despacho de origen, como lo  dispone el artículo 226 ibídem.   

          Esos  presupuestos  de  admisibilidad  no  son  satisfechos  por  el  demandante en el caso que nos ocupa.   

          2.  Omitió señalar aspectos elementales como la identificación de  los  sujetos  procesales  y  de la sentencia impugnada; apenas si indicó que se  trataba  de  una  decisión  de  segunda  instancia  proferida  por  el Tribunal  Superior  de  Riohacha en la que se condenó a JOSÉ FRANCISCO PUSHAINA, pero no  dijo  en  qué fecha se profirió dicha sentencia,  por qué delitos, cuál  la  pena  impuesta,  quién  fue  el  fallador  de  primera  instancia, quiénes  integran  la  relación  jurídica procesal, cuáles los procesados, ni quiénes  los  sujetos  pasivos  de  la  infracción. Así mismo, olvidó expresar cuáles  eran  los  hechos  materia  del  juzgamiento,  y  presentar  una síntesis de la  actuación  procesal  cumplida.  Estos requisitos de orden formal de la demanda,  son  exigidos  por  el  artículo  225,  numerales  1º.  y 2º., del Código de  Procedimiento  Penal, y no pueden ser soslayados por el censor, pues constituyen  presupuestos de proseguibilidad del trámite de impugnación.   

          3.  Tampoco  acierta el demandante al señalar las causales aducidas  para  demandar  la invalidación del fallo impugnado, pues no indicó con vigor,  en  forma  clara y precisa, los fundamentos en que se apoyaba, ni desarrolló de  manera técnica y lógica cada uno de los cargos formulados.   

     

          4.  En  cuanto  a la causal presentada como principal, se observa lo  siguiente:   

          La  Corte  ha  reiterado  que  cuando  se  aduce el tercer motivo de  casación,  le  corresponde  al  actor concretar la clase de nulidad que invoca,  mostrar  sus  fundamentos, las normas que estima infringidas, así como precisar  de   qué   manera   la   irregularidad   procesal   denunciada  ha  repercutido  definitivamente  en  la afectación del trámite surtido que ha culminado con la  expedición  de la sentencia impugnada. Esto quiere decir  que no basta con  tratar  de  evidenciar cualquier clase de irregularidad hipotéticamente surgida  dentro  del proceso, sino que es necesario indicar, y probar, aquella o aquellas  que  indefectiblemente  conducen  a  su  invalidación,  bien  porque  rompan la  estructura    del   rito,   bien   porque   vulneren   garantías   y   derechos  fundamentales.   

         5.   Los lineamientos señalados no han sido satisfechos por el  Letrado.  Invoca como causal de nulidad la prevista en el artículo 304, numeral  2º.  del  C.  de  P.  P.,  “  La comprobada existencia de irregularidades que  afecten   el  debido  proceso”,  pero  no  la  desarrolla  ni  fundamenta.  La  presentación  de  los  hechos  que supuestamente se enmarcan en dicha causal de  nulidad es asaz confusa y carece de la debida demostración.   

La  irregularidad  sustancial alegada por el  censor  estriba,  según  sus  palabras,  en  que  “No  podía el fallador …  Aceptar   un   testimonio   de   una   persona   que  no  aparece  identificada,  individualizada  con  cédula  de  ciudadanía,  como tampoco se le tomó huella  digital,  darle  la  veracidad exigida en la normatividad penal a un testigo que  no llenó los requisitos señalados en el C. de P. P.” (sic).   

          No  dice el libelista a qué testigo se refiere, cuál su incidencia  en  el  sentido  de  la  sentencia impugnada, cuáles las normas procedimentales  infringidas  en  la  recepción  y  valoración del testimonio en mención, como  tampoco  demuestra  la  influencia  que la supuesta irregularidad advertida haya  podido  tener  en  el  desarrollo  de  la investigación  y en la decisión  final adoptada por el Tribunal.   

          6.  De  manera subsidiaria presenta el censor un segundo cargo, a la  luz   de  la  causal  primera  de casación prevista en el numeral 1º. del  artículo  220  del  C. de P. P., cuyo texto transcribe, sin precisar si lo hace  por  violación  directa  de  una  norma de derecho sustancial, o por violación  indirecta.   

          Sin  embargo,  al  hacer  la “enunciación” del cargo lo enmarca  dentro  de  la  causal  tercera  de  casación,  pues le reprocha al Tribunal la  violación  del  artículo  29  de  la  Carta Fundamental por no haber tenido en  cuenta   las   pruebas   solicitadas   por   el   defensor  de  JOSÉ  FRANCISCO  PUSHAINA.   

               En  el  desarrollo de este cargo  afirma   que   el    Tribunal   se  basó  para  dictar  sentencia  en  dos  circunstancias  no  probadas:  “la  declaración  de  oídas  de un testigo no  identificado”,  y  en un “testigo fantasma que solo apareció al final de la  investigación”,  para  inferir  que  la  sentencia condenatoria no reúne las  exigencias del artículo 247 del C. de P. P.   

            Al  concluir su argumentación invoca nuevamente la causal primera  de casación, pues señala que   

          “…   incurrió  el  Tribunal en  violación  por aprobación (sic)  indebida de los artículos 332 del C. de  P.  P.  (sic)  modificado por la ley 40 de 1993 artículo 29. Y la violación de  esta  norma de carácter procesal (sic) condujo al sentenciador de la violación  indirecta  del  artículo  29  de  la  ley 40 de 1999 (sic) normas que le fueron  aplicadas en la sentencia acusada”.   

          En  síntesis,  este  presunto  cargo  no alcanza a adquirir entidad  dada  su  incoherente,  confusa  y  contradictoria enunciación. Aunque se puede  advertir  que  la intención del libelista era acusar la sentencia impugnada por  violación  indirecta  del  artículo  323  del Código Penal, modificado por el  artículo  29  de  la ley 40 de 1993, por aplicación indebida, infortunadamente  no  pudo  formular  en  forma  correcta  dicho  cargo,  y  lo  dejó  vacío  de  demostración  y  desarrollo. Lo único que logró plantear, en forma por demás  deshilvanada  y  carente  de  sindéresis,  fue su desacuerdo con la valoración  probatoria efectuada por los jueces de instancia.   

7.  Debe  concluirse entonces que la demanda  presentada  no  trasciende  más  allá  del campo de un insuficiente estudio de  instancia,  limitado  a oponer el singular análisis del casacionista al trabajo  realizado  por los juzgadores. Frente a las indicadas falencias, y dado que a la  Corte  no le es permitido en virtud del principio de limitación entrar a suplir  las  inconsistencias  de  la  misma, se impone su rechazo, de conformidad con lo  previsto en el artículo 226 del Código de Procedimiento Penal.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

  RESUELVE   

          1.  Rechazar  la  demanda de casación presentada por el defensor de  JOSÉ  FRANCISCO  PUSHAINA,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida el 10 de noviembre de 1998  por el Tribunal Superior de Riohacha.   

         2.   Ordenar   la   devolución   del   proceso   al   tribunal   de  origen.   

         3.  De  conformidad  con lo dispuesto por el artículo 197 del C. de  P. P., contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase.  

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO           

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                          JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA             

CARLOS   A.  GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO                        

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR                        

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                                            

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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