SP14671-2015(44927)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

SP14671-2015  

Radicación No. 44.927  

(Aprobado  Acta No.  373)   

Bogotá,  D. C., veintiuno (21) de octubre de  dos mil quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

De  acuerdo  con  lo  advertido  en  el  auto  AP-4733-2015  que  inadmitió la demanda de casación presentada por el defensor  de    John   Carlos   Triviño   Morantes, se pronuncia la  Corte  frente a la sentencia  dictada  el  11  de  agosto  de 2014 por la Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Medellín  que  confirmó  la  proferida, el 20 de junio del mismo  año,  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado con funciones de  conocimiento  de  esa  ciudad,  mediante  la cual lo condenó por los delitos de  falsedad  en  documento  privado,  concierto  para  delinquir  y estafa, los dos  últimos agravados.   

HECHOS     Y    ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  La cuestión fáctica fue sintetizada por  el  a  quo en los siguientes  términos:   

La  investigación se inició con base en la  denuncia  penal  formulada  por  la  doctora  DALILA  ASTRID  HERNÁNDEZ  CORZO,  subdirectora  de  Gestión  de  Representación  Externa  de  la  Dirección  de  gestión  Jurídica  de  la DIAN Seccional Bogotá, mediante la cual informa que  tuvo  conocimiento  que un grupo de personas naturales y jurídicas, mediante la  simulación  de  actividades  económicas  de  compra  y bienes de productos con  fines  de exportación, realizaron solicitudes de devolución del impuesto sobre  la  venta  por  vía  del  procedimiento abreviado o con garantía, mediante los  cuales  se  apropiaron  de  cuantiosas  sumas  de dinero, indicando una serie de  operaciones  simuladas  y  mediante  un  grupo  de  sociedades  o  empresas  que  realizaban  las  veces  de  solicitantes  de devolución, para lo cual simularon  total   o  parcialmente  la  compra  y  adquisición  de  bienes  con  fines  de  exportación   a   otro   grupo  de  sociedades  conocidas  como  proveedoras  o  sub-proveedoras  de  insumos,  y  de  otra  parte  a través de las empresas que  fungían  como solicitantes, se simularon las ventas con fines de exportación a  otro  grupo  de  sociedades  denominadas  comercializadoras internacionales, las  cuales  se  encargaban  de  expedir el respectivo certificado al proveedor (CP),  y/o  supuesto certificado de exportación para hacer efectiva la devolución del  IVA,  actividad  desarrollada  desde el tercer bimestre del año 2008 y hasta el  segundo  bimestre  del año 2010, tiempo en el cual lograron defraudar al Estado  en  una  cuantía  que  supera  los  cuatro  mil  millones de pesos.1   

2.  El  5 de febrero de 2014, el Juez Cuarto  Penal  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías  de Medellín, por  solicitud  de  la  Fiscalía  Catorce  Especializada  de ese lugar, legalizó la  captura   y   la   formulación   de   imputación  en  contra  de  John  Carlos  Triviño  Morantes,  por los  delitos  de concierto para delinquir agravado, falsedad en documento privado, en  concurso  homogéneo,  fraude  procesal,  estafa  agravada  y  lavado de activos  agravado,  el  primero  y  el  último  en  calidad  de autor y los restantes de  coautor     (artículos     340     –modificado  por  el  canon  8º  de la Ley 733 de 2002-, inciso 3º,  289,  453,  246,  267.2,  323 y 324 del Código Penal), cargos que aceptó. Así  mismo,  se  le  impuso  medida  de  aseguramiento de detención preventiva en el  lugar            de            residencia2.     

3. El 20 de marzo de ese año se presentó el  escrito     de     acusación     correspondiente3.   

4.  El  20  de  junio  siguiente,  con  la  dirección  de la Juez Primera Penal del Circuito Especializada con funciones de  conocimiento  de  la  capital  antioqueña,  se  llevó  a  cabo la audiencia de  verificación  del  allanamiento,  ocasión  en  la  que  se  efectuó lo propio  respecto  de las conductas de concierto para delinquir agravado, estafa agravada  y  falsedad  en  documento  privado, no así frente a las de lavado de activos y  fraude  procesal,  ya  que  en  cuanto  a  las  últimas  se  refiere,  mediante  Resolución    No.    1108    del    17   anterior4,  el  Fiscal  General  de  la  Nación  aplicó  el  principio  de oportunidad, en la modalidad de suspensión,  por  el  término  de  1 año, que fue legalizado el 18 de igual mes por el Juez  Quinto  Penal  Municipal  con  funciones  de  control de garantías,5, razón por la  cual   se  decretó  la  ruptura  de  la  unidad  procesal  frente  a  esos  dos  punibles.   

5.  En el mismo acto se surtió la audiencia  de   individualización   de   pena   y   sentencia6.   

En  consecuencia, se condenó a John  Carlos  Triviño  Morantes,  por los  delitos  de  falsedad  en  documento  privado,  concierto para delinquir y   estafa,  los últimos agravados, a las penas principales de sesenta y siete (67)  meses  de  prisión  y  multa en cuantía de mil quinientos treinta y tres punto  treinta  y  tres  (1533.33)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y  funciones  públicas,  por  igual  término  de  la  sanción  privativa  de  la  libertad.  Además,  se  le negó la suspensión condicional de la ejecución de  la    pena    y    la    prisión    domiciliaria7.   

6.  Recurrido  el fallo por el apoderado del  procesado,  el  11  de  agosto  de  2014  fue  confirmado  por la Sala Penal del  Tribunal       Superior       de      Medellín8.   

7.  La  defensa  interpuso  oportunamente el  recurso      extraordinario     de     casación9  y  presentó,  en  tiempo, el  libelo                correspondiente10.   

8. A través de auto AP-4733-2015, la Sala de  Casación  Penal  inadmitió  la  demanda y dispuso que en firme esa decisión y  cumplido  el  trámite  de  insistencia, regresara el expediente al despacho del  Magistrado  Ponente  para  emitir  pronunciamiento oficioso acerca de la posible  vulneración    de    garantías    fundamentales11.   

9.  Pese  a que la defensa le solicitó a la  Procuraduría  Segunda  Delegada  para la Casación Penal que insistiera ante la  Corte  en  la  admisión  de  la  demanda, el pasado 23 de septiembre se allegó  concepto  del  Ministerio Público por cuyo medio se abstiene de acceder a dicha  petición12.   

CONSIDERACIONES  

Agotado el trámite de insistencia, la Corte  se  centrará,  exclusivamente,  en el tema enunciado en auto AP-4733-2015, esto  es,  en  verificar si al dosificar la pena respecto del delito de concierto para  delinquir,    agravado,    los    juzgadores    vulneraron   el   principio   de  congruencia.   

Sobre  el  particular,  se  debe  partir por  recordar  que, durante la audiencia de formulación de imputación, John  Carlos  Triviño  Morantes aceptó su  responsabilidad  penal  en  los  delitos  de  concierto para delinquir agravado,  estafa  agravada,  falsedad  en  documento  privado, fraude procesal y lavado de  activos.   

Respecto  de  las  tres  primeras conductas,  reproducidas  en  el  escrito  de  acusación, el juez de conocimiento verificó  oportunamente  el allanamiento. Los injustos restantes, en cambio, fueron objeto  del principio de oportunidad.   

Particularmente,  en  cuanto  se  refiere al  punible  de  concierto  para  delinquir,  se tiene que la imputación jurídica,  realizada  por  la Fiscalía, en la audiencia de formulación de la imputación,  admitida  por  el  procesado  y reproducida en el escrito de acusación, fue del  siguiente tenor:   

Concierto  para  delinquir:  Art.  340  del  Código  Penal.  Modificado  por  el artículo 8º de la Ley 733 de 20062 (sic),  Libro  II,  Título  XII  de los delitos contra la seguridad pública, Capítulo  Primero.  Agravado  por  el  inciso  tercero  a  título  de  autor.13   

Por su parte, el a  quo  impuso  condena  por  dicho delito, teniendo como  referente  el  inciso  2º  del  artículo 340 del Código Penal, que prevé una  pena  de  8  a  18 años de prisión y multa de 2.700 a 30.000 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes (con el aumento punitivo del artículo 14 de la Ley  890 de 2004).   

Una  primera aproximación al tema jurídico  en  estudio,  le  permitió  a  la  Corte, en el auto inadmisorio de la demanda,  precaver  una  eventual lesión del principio de congruencia, habida cuenta que,  del  tenor  literal  de  la  imputación jurídica, parecía desprenderse que el  único  agravante endilgado por el ente acusador era el del inciso 3º del canon  340  ibidem,  esto es, para  quienes  organicen,  fomenten,  promuevan,  dirijan,  encabecen,  constituyan  o  financien  el  concierto  para  delinquir,  mientras que el juez de primer nivel  condenó  con  apoyo en el inciso 2º, que, aparentemente, no estaba considerado  en tal imputación.   

No  obstante,  una  mirada, más reflexiva y  sistemática  de  la  acusación,  permite establecer que, contrario a ello, sí  había  lugar  a  deducir  condena conforme al inciso 2º del precepto 340, toda  vez  que,  cuando  el ente investigador mencionó, dentro de los términos de la  imputación  jurídica,  la modificación normativa introducida por el artículo  8º  de la Ley 733 de 2002, estaba incluyendo, entonces, el agravante del inciso  2º.   

Lo  anterior, si se considera que, la única  variación  que  realizó el mentado canon 8º al artículo 340 original, lo fue  en     la     descripción     típica     de     los     fines     –por  delitos  objeto  del acuerdo- del  concierto  para  delinquir,  que,  precisamente,  aparece  regulada,  de  manera  expresa,  en  el  inciso 2º, de tal suerte que, además de las conductas objeto  de  la  empresa  criminal que venían siendo consideradas como circunstancias de  agravación  específica para dicho punible (genocidio, desaparición forzada de  personas,    tortura,    desplazamiento    forzado,    homicidio,    terrorismo,  narcotráfico,  secuestro  extorsivo,  extorsión  o  para  organizar, promover,  armar  o  financiar  grupos  armados  al margen de la ley), la Ley 733 adicionó  otras     más:     secuestro,     enriquecimiento     ilícito,    lavado   de   activos  o  testaferrato  y  conexos   y   especificó   la   relativa   al   tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes o sustancias sicotrópicas.   

Justamente,  la  imputación  fáctica,  fue  uniforme  en  señalar  que  el  consorcio delincuencial del procesado con otros  sujetos  más,  investigados  en cuerda procesal aparte, estaba destinado, entre  otras  cosas,  a lavar dinero, producto de la defraudación a la administración  de impuestos.   

Así las cosas, como la Fiscalía tuvo entre  sus  referentes normativos al artículo 8º de la Ley 733 de 2002, modificatorio  del  inciso  2º  del  canon 340 de la Ley 599 de 2000, contentivo del agravante  por  la  modalidad  del concierto: con fines de lavado de activos, es claro que,  el  juzgador  bien podía sancionar al acusado, de acuerdo a esa disposición y,  por    ende,    es   manifiesto   que   no   se   vulneró   el   principio   de  congruencia.   

Ahora,  si  bien,  advierte  la Sala que, el  a  quo  omitió  imponer la  sanción  que  correspondía  por  el  agravante  descrito  en el inciso 3º del  artículo   340   ejusdem,  expresamente  mencionado  en  la  acusación, es lo cierto que la Corte no puede  corregir  el  dislate  del  juzgador, sin violentar el principio de no reformatio in pejus.   

De  lo anterior se colige que no hay lugar a  hacer  uso  de  la  facultad  oficiosa  conferida  a  esta  Corporación  por el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  para  restablecer  alguna garantía  fundamental,  habida  cuenta que no se produjo ninguna violación de la misma en  la dosificación de la pena.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero. No casar la  sentencia  del  11 de agosto de 2014 por la Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior de Medellín.   

Segundo. Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr.  folios  66 vuelto-67  del cuaderno principal.   

2  Cfr.  folio 4 ibidem.   

3  Cfr.    folios   20-37  ibidem.   

4  Cfr.    folios   55-62  ibidem.   

5  Cfr. folio 65 ibidem.   

6  Cfr.    folios   53-54  ibidem.   

7  Cfr.    folios   66-76  ibidem.   

8  Cfr.   folios   152-163  ibidem.   

9  Cfr. folio 150 ibidem.   

10  Cfr.   folios   167-200  ibidem.   

11  Cfr. folios 9-33 del cuaderno de la Corte.   

12  Cfr.      folios      72-81     ibidem.   

13  Cfr. folio 33 del cuaderno principal.     

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