AP4418-2015(41995)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP4418-2015   

Radicación No. 41995  

(Aprobado     acta     No.271)   

Bogotá D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   BILLY  ALEXANDRA  ORDOÑEZ  CHICANGANA en  contra  de  la  sentencia  de  segunda instancia proferida por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Cali de 15 de mayo de 2013, por la  cual  confirmó  integralmente  el fallo emitido por el Juzgado Quinto Penal del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento de esa misma ciudad el 5 de abril del  año  anteriormente  citado,  mediante el cual condenó a la procesada a la pena  principal  de  8  años  de  prisión  y  multa  de  cincuenta  y siete millones  ochocientos  veinticinco  mil  doscientos  veintiún pesos ($57.825.221), y a la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  un  periodo  igual  a  la  pena  prisión impuesta, por hallarla  responsable  del  delito de Tráfico, fabricación o porte de estupefacientes en  la modalidad de conservar.   

HECHOS  

En  el fallo demandado fueron narrados de la  siguiente manera:   

‹‹El día 26 de mayo de 2007, se llevó  a  cabo  diligencia de allanamiento y registro al inmueble ubicado en la carrera  37  No.  44-66  del  barrio  el  Vergel de esta ciudad de Cali y no (sic) 26 de mayo de 2006 como aparece en  el  escrito  de  acusación,  en  donde fue capturada la señora BILLY ALEXANDRA  ORDOÑEZ  CHICANGANA  en  compañía  de otra persona, a quienes les hallaron un  arma  de  fuego,  tipo  revolver,  calibre  38 largo, Smith Wesson, con externo,  (sic)  con número interno  ABA1348-1848X,  pavonado,  con  cachas  de  madera  y seis (6) bolsas plásticas  transparentes  que  contenían  en  su  interior 752.0 gramos neto positivo para  cocaína  y  sus derivados, de acuerdo a la prueba de identificación preliminar  homologada  (P.I.P.H)  y  de  certeza  y  la  suma de $816.000,oo en billetes de  diferentes            denominaciones››1   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

El   27   de   mayo  de  20072, La Fiscalía  145   Seccional   de   la   URI  Centro  presentó  a  José  Daniel  Patiño  Quimbaya  y a BILLY ALEXANDRA  ORDOÑEZ  CHICANGANA,  ante  el  Juzgado  Veinte  Penal  Municipal  de  Cali con  Funciones  de  Control  de  Garantías  con  el  fin  de  legalizar  su captura,  formularles  imputación  por  el  delito de Tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes y solicitar  la  imposición de medida de aseguramiento. Debido a que la procesada, contrario  al  coimputado  Patiño  Quimbaya,  no  se allanó  al cargo, se ordenó el  rompimiento  de  la  unidad procesal.  A  los procesados se les impuso  medida   cautelar   privativa   de   la   libertad3  y  ORDOÑEZ CHICANGANA se le  concedió    la    sustitución    por    detención    domiciliaria4.   

El día 7 de junio de 2007, la Fiscalía 135  Seccional  de  Cali  presentó escrito de acusación5  en contra de BILLY ALEXANDRA  ORDOÑEZ  CHICANGANA.  El  7  de abril de 2011, ante el Juzgado Quinto Penal del  Circuito  con  Funciones  de Conocimiento, se celebró audiencia de formulación  de  acusación6,  seguida de la audiencia preparatoria7  realizada  el 5 de agosto de  la misma anualidad.   

La audiencia de juicio oral se llevó a cabo  los  días  12  de  septiembre  y  4  de  diciembre  de  2012,  y  5 de marzo de  20138.   El   5   de   abril   del   mismo   año   se   emitió   fallo  condenatorio9  contra  BILLY  ALEXANDRA  ORDOÑEZ  CHICANGANA  por  el delito de  Tráfico,     Fabricación     o     porte     de  estupefacientes   en   la  modalidad  de  conservar,  imponiéndole  como  pena  principal  8 años de prisión y multa de cincuenta y  siete   millones   ochocientos   veinticinco   mil  doscientos  veintiún  pesos  ($57.825.221.oo),  y  pena  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por un periodo igual a la pena restrictiva de  libertad,  negándosele  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

La     anterior     decisión     fue  apelada10   por   el   defensor   y  por  la  procesada,  siendo  confirmada  integralmente  por  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali el 15 de  mayo  de  201311.   

De  manera  oportuna,  el defensor de BILLY  ALEXANDRA  ORDOÑEZ  CHICANGANA  interpuso  recurso extraordinario de casación,  siendo sustentado en escrito que ahora analiza esta Colegiatura.   

DEMANDA DE CASACION  

El  apoderado  de  BILLY ALEXANDRA ORDOÑEZ  CHICANGANA  formula  dos  reproches,  uno principal y uno subsidiario, contra el  fallo             del            Tribunal12.   

Primer cargo-.  

Con  apoyo  en el numeral 1º del artículo  181  de  la  Ley  906 de 2004, el demandante acusa la sentencia de segundo grado  por  violación  al  debido  proceso y al derecho a la defensa, consagrado en el  artículo  29 Superior, aduciendo la existencia de un error de tipo por ausencia  de conocimiento de la concreta tipicidad de la conducta imputada.   

Expresado  lo  anterior, pone de manifiesto  que  BILLY ALEXANDRA ORDOÑEZ CHICANGANA no sabía del contenido de la camisa en  la  que  fue  hallada  la  sustancia  estupefaciente, ni tenía conocimiento del  dinero,  ni  de  las  cuentas  que  se le encontraron en su morada, pues no sabe  contar  ni  sumar.   Centra su censura en la falta de un estudio objetivo y  concienzudo  por  parte  de  la  segunda  instancia  respecto de las condiciones  personales  de su defendida, pues alega que su personalidad es reveladora de una  ‹‹profunda      ingenuidad››,     ‹‹pobreza    espiritual    y  económica››  y  escasa  preparación  intelectual,  pues solo cursó primero de primaria, lo cual revela  su       ‹‹ignorancia       en       materia  contable››, y con ello su incapacidad para firmar  una  orden  de  registro.  Indica que con la inocencia producto de la buena  fe  que  le  asistía a su representada, dejó entrar a los agentes policiales a  su  casa,  sin la ‹‹capacidad mental o intelectual  de  medir  las  consecuencias  de  su  actuar›› y  advertir  que  «estaba  siendo  incluida  en un tipo  penal»,  circunstancias  estas  que  se denotaron al  momento  de  rendir  testimonio  dentro  de audiencia de juzgamiento13.   

De  mismo  modo,  aduce  que la conducta de  BILLY  ALEXANDRA  ORDOÑEZ  CHICANGANA  es  indicadora  de que no tuvo capacidad  mental  ni  cognoscitiva para comprender la tipicidad y la antijuridicidad de su  comportamiento,  pues  obró  sin  conciencia de la ilicitud del mismo y que fue  abusada  en su buena fe y confianza, incurriendo así en un insuperable error de  interpretación  de  la situación fáctica y jurídica con absoluta ausencia de  dolo.   

Solicita,  en  consecuencia, casar el fallo  para  que en su lugar, se absuelva a ORDOÑEZ CHICANGANA de toda responsabilidad  penal.   

Cargo subsidiario.-  

El  demandante   invoca  como  cargo  subsidiario,  la violación directa del artículo 29 Superior, 376 de la Ley 599  de  2000,  y de los artículos  13, 15, 18, 20, 21 y 317 de un ordenamiento  jurídico  que  no  identifica,  y  afirma  que  la  violación  se  produjo por  transgresión al debido proceso y al derecho a la defensa.   

En  este punto, reitera que su representada  no  requiere  de  tratamiento  penitenciario  y  requiere que se le reconozca el  amparo  de pobreza,  pues tiene hijos menores, es madre cabeza de familia y  su  esposo  es discapacitado.  Igualmente, estima que se dé aplicación al  principio  de  equidad para dosificarle la pena -aun cuando no precisa cómo-, y  que   teniendo  en cuenta que la condenada ya pagó las dos terceras partes  de la pena solicita que se le conceda la libertad.   

Para  terminar,  considera el censor que el  juzgador  de  segundo grado incurrió en varias falencias, como hacer caso omiso  a  la  confesión  de  José  Daniel  Patiño  Quimbaya,  no  llamarlo  a rendir  testimonio,  no darle la oportunidad a la defensa de interrogar al testigo de la  Fiscalía  y  no  tener  en cuenta la personalidad de la procesada y su grado de  educación.   

CONSIDERACIONES  

         Repetidamente  la  Corte  ha  señalado14         que   el   recurso   extraordinario   de  casación   no  constituye  una  instancia  adicional a  las   ordinarias  del  trámite  procesal,    en   la   que   puedan   ser   presentados   de   forma   ajena   a   la   técnica   legal   y  jurisprudencialmente  establecida,  argumentos de  disentimiento   en  contra  del   fallo  de  segunda instancia, ni constituye una prolongación del juicio  en    la    que   resulte   admisible   continuar  el  debate  fáctico y jurídico propio del desarrollo       regular       del  proceso.   

         Insistentemente,            la  Corporación  ha  precisado  que  la postulación del  instrumento     extraordinario     de     impugnación     debe     contener,          además   de   la   denuncia   de   la   transgresión  a    la    ley    producida   con   el   fallo,   su   demostración,     a    través    de  un    escrito   que  necesariamente   debe   cumplir,   no  solo  con  los  rigurosos    requisitos   de   forma   y   contenido  establecidos    por    los    artículos    180   a   184   del   de  la  Ley  906 de 2004 y que hacen referencia la idoneidad formal  de  la  demanda,  sino que,  adicionalmente,  debe  ser  objetivamente fundada, es  decir,  estar  llamada  a  lograr  la  invalidación   total   o  parcial  de  la  sentencia,   o   a   propiciar   un   pronunciamiento  unificador    del   máximo   Tribunal   de   la   jurisdicción   ordinaria  alrededor  de  un  determinado  tema jurídico, vale decir, debe ser idónea sustancialmente.   

         Por  esta  razón,  entre  los  presupuestos  de  admisibilidad, la  legislación     procesal     ha    previsto    la  obligación  del  demandante  de  presentar  precisa y claramente los fundamentos  fácticos  y  jurídicos  del  motivo  de  casación  que se aduce, para lo cual  debe   considerarse   que   cada  causal   tiene  una  naturaleza    autónoma  y,  por  ello, se  halla  sometida  a  parámetros demostrativos propios y distintos de las demás,  pues su configuración trae  aparejada consecuencias de diversa índole para el proceso.   

        Esta  claridad y precisión no se aprecia en la demanda presentada  a  nombre de la   procesada   ORDOÑEZ   CHICANGANA,  pues    además    de    omitir    señalar   la   finalidad  que  se  cumpliría   con   el  mecanismo  extraordinario,  la  selección  de  las  causales  invocadas  y  su  sustentación  no  alcanzan los  estándares  mínimos exigidos para predicar su procedencia, razones por las que  será inadmitida.   

Primer cargo.-  

         Manifiesta   el   recurrente  que  la  sentencia  condenatoria  del  Tribunal  viola el artículo 29 de la Constitución por quebrantar el derecho al  debido proceso y el derecho a la defensa.   

Así las cosas, de manera contundente yerra  el  censor  en  la  proposición del cargo, pues desconoce que reiteradamente la  jurisprudencia  de la Sala ha advertido que la violación al debido proceso y al  derecho  a  la  defensa  obedecen  a  dos causales de casación distintas y, por  ello,  no  pueden proponerse simultáneamente bajo un mismo cargo, pues se trata  de   vulneraciones  que  afectan  dos  ámbitos  suficientemente  delimitados  y  delimitables,  toda  vez  que  la  vulneración del debido proceso constituye un  vicio  de  estructura, como  acontece    cuando   se   alega,   v.gr.  falta  de  competencia  o pretermisión de las formas propias del  juicio,  mientras  que  el  quebranto  del  derecho  a  la  defensa, comporta un  vicio         de         garantía.   

Estas  características  distintivas de las  vulneraciones  señaladas, imposibilitan su invocación conjunta a partir de los  mismos  supuestos y con apoyo en las mismas razones críticas, como ha tenido la  oportunidad  de  explicarlo  esta Corporación, entre otros pronunciamientos, en  CSJ.  SP.  de  10 abril 2003, Rad. 16485; CSJ. AP. de 18 may. 2011, Rad. 36119 y  CSJ. SP. de 18 de jun. 2014, Rad. 43772.   

Del   mismo  modo,  con  relación  a  la  afectación  del derecho al debido proceso que conlleva a la invalidación de la  actuación,  la  Corte  ha  señalado  insistentemente  que  debe  comportar  la  demostración   incuestionable   de  que  la  irregularidad  sustancial  aducida  menoscaba  la  estructura  formal  y  conceptual  de la sistemática procesal, e  indicar  la  forma en la que afecta la integridad de la actuación, justificando  por  qué se considera que el daño es irreparable, el momento a partir del cual  se  debe  reponer  la actuación, motivando su trascendencia y exponiendo que la  nulidad    constituye   el   único   remedio   posible  para  enmendar  la  incorrección procesal.   

Así     lo     ha    expresado    la  Corporación:   

«Viene  afirmando  la  Sala  desde  tiempo  atrás  que  el  desconocimiento  al  debido  proceso,  debe  apoyarse en cuatro  columnas  primordiales:  (a) la identificación concreta del acto irregular; (b)  la  concreción  de la forma como éste afectó la integridad de la actuación o  conculcó  las  garantías  procesales;  (c) la explicación trascendente de por  qué  es  irreparable  el  daño,  es  decir  demostrando su lesividad y, (d) el  señalamiento    del   momento   a   partir   del   cual   debe   reponerse   la  actuación.»15.   

Así, era del resorte del censor, acreditar  que  la  anomalía  que  considera  que  configuró la violación del derecho al  debido  proceso,  socavó  las  bases  y  estructura  procesal y tuvo incidencia  perjudicial  y  decisiva  en  la  declaración de justicia contenida en el fallo  impugnado,  evidenciando  su  trascendencia  y  demostrando que no existe manera  diversa  de  restaurar  el  quebranto  de la sistemática procesal, labor que no  desarrolló.   

Así  mismo,  en  lo  que  respecta  a  la  sustentación  de  eventuales  transgresiones  al  derecho  a  la  defensa, esta  Corporación  ha  sostenido  que  para  su configuración es necesario demostrar  que  la  anomalía tuvo una injerencia directa en la  decisión  cuestionada,  pues  el  recurso  extraordinario de casación no puede  sustentarse    en   especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones   carentes   de  demostración    o    en    situaciones    ausentes   de   quebranto16   

,  razón  por la que no basta, como aquí  ocurrió,  con aducir la violación sin verificación  alguna,  sin evidenciar de qué manera la insuficiencia alegada incidió de modo  decisivo y negativo en la situación del procesado.   

Ahora  bien, aun omitiendo los yerros de la  demanda,  la  censura no está llamada a prosperar, por cuanto la alegación del  cargo  se orienta a demostrar la existencia de un error de tipo, fundamentado en  que  la procesada no conocía el contenido de la camisa en la que fue hallada la  sustancia  estupefaciente,  ni  el  dinero,  ni  las cuentas encontradas, lo que  sumado  a  características  personales  de  la  enjuiciada tales como su escaso  nivel  de  instrucción,  constituyen  para  el  impugnante  la prueba de que su  representada obró sin conciencia de su ilicitud.   

Contrario a lo señalado por el jurista, la  Corte  ha  verificado que los jueces de instancia, en valoración probatoria que  comparte,  motivaron  su  decisión  previa  valoración de la prueba practicada  durante  la  audiencia  pública  de  juzgamiento,  en  la  que  cobró especial  relevancia   el  testimonio  del  Intendente de la Policía Nacional Ítalo  Daza  Díaz,  quien depuso que producto de la información de fuente humana, los  agentes  del  orden  tuvieron  conocimiento de que la residencia de la procesada  operaba  como  un  lugar  de  expendio  de  sustancias  estupefacientes, lo cual  motivó  la  solicitud de orden de allanamiento a la Fiscalía, en desarrollo de  la    cual   encontraron   escondidos   debajo   de   las   camas   –incluida  la  de  su  hijo  menor de  edad-,   752.0  gramos  de  cocaína  y  sus  derivados,  empacada  en  una  presentación      indicativa      de      estar      destinada     –en      papeletas-      a     su  comercialización.   

La   ajenidad   de  la  procesada  en  la  conservación  o  comercialización del alcaloide, fue descartada por los jueces  de  instancia,  entre  otras  razones,  al  considerar los señalamientos de los  ciudadanos   que   indicaban   que   la  sustancia  estupefaciente  era  vendida  indistintamente  por  un hombre o una mujer y al descartar las exculpaciones que  brindó la procesada por inverosímiles.   

En  esta oportunidad, las razones expuestas  por  el  demandante  no resultan idóneas ni suficientes para derruir ese juicio  valorativo  realizado  por  los  jueces  de  instancias,  puesto  que  la amplia  difusión  que  la  ilicitud  de  la comercialización de estupefacientes tiene,  sumado  a  la  forma  oculta  en que se halló la sustancia alucinógena y a las  quejas  de  la  ciudadanía  de  que  el  lugar  de  habitación de la procesada  constituían  en  realidad  un lugar destinado al expendio de narcóticos, hacen  inadmisible suponer su ajenidad al delito.   

De igual modo, el bajo nivel de escolaridad  esgrimido  por  el  impugnante  como  un  factor  que le impedía a la procesada  interpretar  y  conocer  las  cuentas  que  se descubrieron junto a la sustancia  psicoactiva,  quedó  desvirtuado con el desarrollo del interrogatorio que se le  formuló  durante  la  audiencia  pública  del juicio oral, lo que sumado a los  seiscientos  mil pesos mensuales que devenga, provocaron una estimación adversa  a los intereses de la enjuiciada.   

En  consecuencia,  contrario a lo señalado  por  el  defensor,  la  prueba  obrante  en  el proceso no permite configurar la  existencia  de  un  error de tipo, mucho menos de carácter invencible, del cual  esta Colegiatura ha sostenido que:   

‹‹…  se  presenta  cuando se obra con  error  invencible  de que no concurre en su conducta un hecho constitutivo de la  descripción  típica  (error  de  tipo  invencible)  o  de  que  concurren  los  presupuestos  objetivos  de  una causal que excluya la responsabilidad (error de  tipo  indirecto  invencible  o  permisivo,  también  llamado  “error  sobre los  presupuestos  fácticos  de  una  causal  de justificación”). Si el error fuere  vencible  la  conducta  será  punible  cuando  la  ley la hubiere previsto como  culposa.   

De   ello   se  desprende  que  el  error  invencible,  entendido como la errada interpretación que no es posible superar,  ni  aún  actuando  en forma diligente y cuidadosa, y el error vencible, aquella  falsa    representación    que    el    agente   puede   superar…17.››   

En  el presente asunto, como derivado de la  apreciación  probatoria,  el  fallador  descartó la configuración de error de  tipo  como  causal  eximente  de responsabilidad. En desarrollo de la demanda de  casación,  el  censor  no  logró acreditar sus elementos configurativos, ni su  condición  de  invencible, sin que resulte suficiente con alegar unos yerros de  apreciación probatoria debatidos en el proceso.    

La  escueta  afirmación  del  impugnante,  acerca  de  la  supuesta  falta  de  conciencia  sobre  la antijuridicidad de la  conducta,  sin  demostración,  ni precisión alguna de sus alcances, más allá  de  la  simple  petición  de  absolución,  huérfana de la sustentación de la  invencibilidad   del   error,   no  permiten  evidenciar  la  existencia  de  un  desconocimiento   por   parte  de  la  enjuiciada  de  los  elementos  objetivos  integrantes    del    tipo   por   el   que   fue   condenada.   El   cargo   no  prospera.   

Cargo Segundo.- Subsidiario.  

          El  recurrente  solicita,  de  manera  subsidiaria,  que se case el  fallo  impugnado   por incurrir en violación directa de la ley sustancial,  por  omitir  valorar  la  confesión  de José Daniel Patiño Quimbaya, quien al  momento  de  allanarse  a  los  cargos  que  le  fueron imputados indicó que la  sustancia  ilegal  incautada  era  de  él,  lo  cual  en  su sentir, excluye la  responsabilidad de su defendida.   

          Del  mismo  modo,  repara  que la defensa no tuvo la oportunidad de  interrogar   a   su   testigo   «clave»  e  insiste  en  el  precario nivel de formación académica de la  enjuiciada  y  de  su  situación  de madre cabeza de familia, y solicita que en  aplicación  del  principio  de equidad se le conceda la libertad, puesto que ya  cumplió la dos terceras partes de la pena impuesta.   

          Atendiendo  a  la  configuración  del  cargo  subsidiario, debe la  Corte  recordar  que  cuando  el  demandante  opta  por  la  causal  primera  de  casación,  vale  decir, violación directa de la ley sustancial, debe asumir el  imperativo  de  aceptar  los  hechos fijados por el juzgador y la valoración de  las  pruebas que se hizo en las instancias y que le sirvieron de sustento.   Por  tal  motivo,  cuando  se acude a esta causal, al demandante le está vedado  discutir  cuestiones  fácticas, pues la censura que se propone es de naturaleza  estrictamente jurídica.   

          No  sobra  recordar,  que  las  transgresiones  que se demandan por  medio    de   la   vía   directa,   pueden   consistir   en   la   falta   de   aplicación   o  exclusión  evidente  de  la norma aplicable al caso, bien sea porque el juez ignora su  existencia  y,  por  lo tanto, no la aplica en el asunto que decide, o porque ha  incurrido   en   un   error  respecto  a  su  validez  en  el  tiempo  o  en  el  espacio.   

          Así  mismo,  la  violación  directa  de  la  ley sustancial puede  devenir   de   la   aplicación   indebida   de   la  norma,  que  se suscita cuando los hechos probados se  adecúan  falsamente  al  supuesto contenido en el precepto, o cuando se incurre  en    una    interpretación   errónea   porque   aunque   el   juzgador   seleccionó  acertadamente  la  regulación   que   corresponde   al   asunto   en  cuestión,  se  equivoca  al  interpretarla,  atribuyéndole  un  sentido  jurídico que no tiene, o le asigna  efectos distintos o contrarios a su real contenido.   

En este asunto, las circunstancias fácticas  que  el  inconforme  se ha propuesto rebatir con la formulación del cargo son a  todas  luces  contrarias a las consideraciones de los sentenciadores, pues desde  su  personal  percepción, estima que en el proceso se halla probada la ausencia  de  responsabilidad  de  BILLY  ALEXANDRA  ORDOÑEZ en los hechos, por cuanto el  José  Daniel  Patiño Quimbaya los asumió. Igual acontece cuando se lamenta de  no  haber  podido  interrogarlo,  circunstancia  que  considera  violatoria  del  derecho al debido proceso y a la defensa.   

          De  manera,  que  al no aceptar la fijación fáctica realizada por  los   juzgadores   de   instancia,  la  articulación  de  la  vía  directa  de  inconformidad  resulta  equivocada,  al tiempo que nuevamente yerra en postular,  bajo  el  mismo  cargo,  la  violación  al  derecho  a  la  defensa y al debido  proceso   

Obviando  el  error  del  defensor, resulta  importante  recordar  que la solicitud de nulidad debe ser planteada por la vía  del  numeral  segundo  del  artículo  181 del Código de Procedimiento Penal de  2004  y,  aunque no requiere mayores esfuerzos formales y argumentativos para su  admisión,  no exime de acatar las exigencias técnicas inherentes al instituto,  como  son,  identificar  la  clase de vicio que se denuncia,  determinar la  actuación  lesiva  a  la garantía fundamental, evidenciar que se halla inmersa  dentro  de  las  causales que taxativamente se contemplan por la ley18,  precisar  las  normas  que resultaron vulneradas, exponer la forma en que la transgresión  señalada  repercutió  negativamente  en la validez de la actuación, demostrar  el  perjuicio, definir cómo conllevó a que la procesada se viera privada de la  posibilidad     de     aducir     argumentos     a     su     favor,  explicar cuál sería la ventaja  que  obtendría  con  la declaratoria de nulidad y el  momento  a partir del cual debería decretarse la invalidación de lo actuado o,  en  su  defecto,  la consecuencia jurídica necesaria para subsanar la anomalía  sustancial19,    exigencias    que    no    fueron    satisfechas    por    el  demandante.   

Ahora  bien,  aun  dejando  de  lado  el  incumplimiento  de los anteriores requisitos y teniendo en consideración que en  el   caso   bajo   examen   la  anomalía  invocada  es la ausencia de defensa técnica porque no tuvo la  oportunidad  de  interrogar  al  testigo  de  cargo20,   ni   a   José   Daniel  Patiño  Quimbaya,  advierte  la  Sala  que  contrario  a  lo  afirmado  por  él,          a         partir         el         record       21´53´´  del audio de la audiencia pública de  juzgamiento  surtida  el  4  de  diciembre  de 2012,  se    escucha    el  contrainterrogatorio   realizado  por  el  defensor  al      testigo      de     la     Fiscalía.   

Al    mismo    tiempo,   en  lo  que  atañe  al  testimonio  del  coimputado   José   Daniel  Patiño  Quimbaya,  la  Colegiatura  advierte  que lejos de haber sido negado  como   lo   aduce   el   togado,  en  la  audiencia  preparatoria   celebrada  el  5  de  agosto  de  2011  fue  admitido21,     y    por    su    falta    de  comparecencia  a la vista  pública   del   juicio   oral,   esta         diligencia,    que    había   sido   suspendida  en       varias  oportunidades  anteriores22,     se    interrumpió una vez más el   4   de   diciembre   de   201223,  con  el  propósito  específico  de  lograr                  practicar los testimonios solicitados    por    la    defensa,  situación  de  la que el  Juez   de   Conocimiento   de   primera   instancia  dejó  expresa constancia  a  folios 203 y 280 de la  carpeta     del     proceso,    e    instó       al      letrado     para    que  ubicara al testigo cuya declaración  solicitaba,     y  le               indicó  que  en  caso  de  percibir  un  comportamiento  renuente por  parte    de    éste,  debía      solicitar      al     Juzgado     su  conducencia,               circunstancia  que también se advierte  en    el    record    33´59´´   del   audio   de   la   audiencia.   Pese  a  ello,  el  litigante  guardó  silencio  y  se  limitó  a  esperar  a que el testigo hiciera presencia en el acto procesal, con  lo   cual  su  falta  de  comparecencia  no  resulta  imputable  a  la  administración de justicia y no se  torna   razón   suficiente   para   sostener   que  con  ello  se lesionó el derecho a la defensa de la  procesada.   

Además,  el   argumento   del   recurrente   es   del   todo  especulativo,  como  quiera  que  en  el  record 31´01” del audio,   reconoce  que  no  había  tenido  ningún     contacto     anterior    con    el    testigo   y   que  no  conocía  su  versión  de  los  hechos,  siento    así    evidente   que   se  ignoraba si el resultado  del  interrogatorio  modificaría de manera favorable el sentido de la sentencia  recurrida en casación.   

Ahora,  si  bien  es  cierto   que  la  atestación   reclamada,  corresponde   a   quien  fuera  coimputado  en  esta  investigación   y   quien  admitió  su   responsabilidad   en  los  hechos,  esta  circunstancia  no  es  per  se  suficiente  para concluir que ORDOÑEZ CHICANGANA no  la  tuviera,  pues  de  acuerdo  con  la   actividad   demostrativa   desplegada  por  la  Fiscalía   durante  la  audiencia  pública  del  juicio  oral  y  la  valoración  probatoria  llevada  a  cabo por los juzgadores,  quedó  plenamente  demostrada  la participación de  ésta en el delito.   

Ciertamente,   la   Sala  verifica  que,  contrario  a  lo alegado por el defensor, la sentencia del Tribunal contiene una  motivación  basada en la apreciación de conjunto de  prueba      practicada      y      controvertida  durante  el  juicio, lo que le permitió  sustentar  fundadamente  la  responsabilidad  de la enjuiciada,   sin   que  la   demanda  haya  logrado  demostrar  que   las   deducciones   de  los  hechos  o  de  la  responsabilidad   habrían   sido   distintas   y   opuestas   de   haber   sido  practicado24      el     testimonio     de     Patiño     Quimbaya.   Asunto sustancialmente diverso  es  que  el  recurrente  no comparta las conclusiones fácticas a que arribó el  sentenciador,  lo  que  dista en grado sumo de las pregonadas violaciones.    

En  el cargo subsidiario, también solicita  el  defensor  que  a su representada le sea reconocido el amparo de pobreza y el  subrogado penal de la condena de ejecución condicional.   

Con  respecto  al  amparo  de  pobreza  es  pertinente  indicar  que  la Ley 906 de 2004 no reglamenta de manera expresa tal  instituto,  por  lo que se hace necesario acudir al artículo 160 del Código de  Procedimiento                  Civil25,  el  cual determina que se  concederá  el  amparo  de pobreza ‹‹a quien no se  halle  en  capacidad  de  atender  los  gastos  del  proceso sin menoscabo de lo  necesario  para  su  propia  subsistencia y la de las personas a quienes por ley  debe  alimentos,  salvo  cuando  pretenda  hacer  valer  un  derecho litigioso a  título oneroso.››.   

Esta  solicitud  no  tuvo  acogida  en  las  instancias  que  consideraron  que  la  enjuiciada  tenía  un  trabajo  del que  devengaba  un salario de seiscientos mil pesos mensuales, lo que la excluía del  grupo   poblacional   que   se   encuentra   en   situación   de   marginalidad  económica.   A  este  razonamiento,  es  necesario  agregar que la pena de  multa  prevista  para el   delito de Tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes  aparece  debidamente  cuantificada  en  sus  límites mínimo y  máximo   en   la   norma   que   tipifica  la  conducta  imputada  –artículo  376  de  la  Ley  599  de  2000-,  como  acompañante  de la pena de prisión, situación que determina que  sea  ésta  y  no  otra  la  que  deba  ser aplicada en cada caso, en virtud del  principio           de           legalidad26.   

Teniendo   en   cuenta  que  los  juzgadores  de instancia determinaron que la procesada debía  cumplir  la  pena  privativa  de  la  libertad en un establecimiento carcelario,  al  considerar  que  la  sanción  impuesta –ocho  años-,    superaba  ampliamente  el  requisito  objetivo  exigido  por  el  artículo 63 del Código  Penal,  las  condiciones  que   rodeaban   a   sus  hijos  menores     que     vivían     en    el  inmueble  utilizado para  el   expendio   de   estupefacientes,  la   gravedad   de   la   conducta   punible   endilgada  y el peligro que representa para la  comunidad,   la   conclusión   no   puede   ser  otra  a  que  no  hubo   la   aducida   violación  a  la  legislación,  que consagra el beneficio de la prisión domiciliaria para quien  ostente    la   condición   de   madre  cabeza  de familia, circunstancia que  tampoco se acreditó en el proceso.   

El  impugnante  realiza  para  terminar,  una  solicitud  de libertad  para  su  representada;  sin  embargo,  debido  a la  ininteligible   forma  en  que  se  halla  redactado,  la  Sala  no  percibe  el  planteamiento  de  un  cargo  en  sentido  formal ni  material.    Pese   a  ello,  es  necesario     advertir,  que  de  acuerdo con artículo 190 de  la  Ley  906 de 2004 y en aplicación del principio de limitación que rige este  recurso  extraordinario,  todos  los  asuntos  que  no  estén vinculados con el  trámite  de  casación  son  de  exclusiva  competencia  del  juez  de  primera  instancia.   

De   manera  textual,  la  norma  antes  señalada indica que:   

«Art.  190.- De la libertad.- Durante el  trámite  del  recurso  extraordinario de casación lo referente a la libertad y  demás  asuntos  que  no  estén  vinculados  con  la  impugnación,  serán  de  competencia exclusiva del juez de primera instancia».   

Finalmente, la Corte no considera necesario  intervenir  oficiosamente para efectos de examinar la posibilidad de aplicar por  favorabilidad  la Ley 1709 de 2014, respecto de los subrogados de la suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y prisión domiciliaria negados por las  instancias,  pues,  precisamente,  el artículo 32 de la nueva normatividad, que  modifica  el  artículo  68-A de la Ley 599 de 2000 y se halla inescindiblemente  ligado  a  los  requisitos  establecidos  en los artículos 38 y 63 ibídem,  advierte  que estos beneficios  no   pueden   otorgarse,  entre  otros,  a  «delitos  relacionados     con     el     tráfico     de    estupefacientes    y    otras  infracciones».   

Debido  a  que la Sala no puede suplir las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  en  virtud del  principio  de  limitación  que  gobierna  este  instrumento, a más de la falta de idoneidad sustancial del  reclamo,  se  impone  su inadmisión, sin que se advierta la necesidad de que se  precise  de  fallo  de  fondo  para el cumplimiento de alguno de los fines de la  casación.   

Al  tenor  de lo dispuesto en el artículo  184  de  la Ley 906 de 2004, cuando la Corte decida no darle curso a una demanda  de  casación,  es  procedente  la  insistencia,  cuyas  reglas,  en ausencia de  disposición   legal,   han   sido   definidas   por   la  Sala  desde  el  año  200527, a cuyas consideraciones se remite.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.   Inadmitir  la  demanda  de  casación presentada por el defensor de la procesada  BILLY ALEXANDRA ORDOÑEZ CHICANGANA.   

Segundo.  Contra  esta  decisión  procede  la insistencia, en los términos del artículo 184 del  Código de Procedimiento Penal.   

Tercero. En firme  esta    determinación,    devuélvanse   las   diligencias   al   Tribunal   de  origen.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

                

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Folio 338 del cuaderno del proceso.   

2 Cfr.  Folios 10 y 11 ibídem.   

3 Cfr.  Específicamente folio 10 ibídem.   

4  Ídem.   

5 Cfr.  Folios 14 a  17 del cuaderno del proceso.   

6 Cfr.  Folios 112 y 113 ibídem.   

7 Cfr.  Folios  117  a  119 ibídem.   

8 Cfr.  Folio          281         ibídem.   

9 Cfr.  Folio          238         ibídem.   

10 Cfr.  Folio          319         ibídem.   

11  Cfr.    Folio    339   y   ss.   ibídem.   

12  Cfr.    Folio    351   y   ss.   ibídem.   

13  Cfr.      Folio      347      ibídem.   

14  Cfr. Por todas CSJ. AP. de 19 de agosto de 2008, Rad. 28291.    

15  Cfr.  CSJ.  SP.  de  30  de julio de 2002, Rad. 16363, reiterada en SP. de 18 de  junio de 2014, Rad. 43772.   

16  Cfr.  CSJ. AP. de 23 de mayo de 2012, Rad. 38810 y AP. de 27 de febrero  de  2013, Rad. 40241.   

17  Cfr. CSJ., SP. de 11 de marzo de 2009, Rad. 25355.   

18  Cfr. CSJ. AP. de 24 de noviembre  de 2005, Rad. 24530.   

19  Cfr. CSJ. SP. de 29 de agosto de 2000, Rad. 15.338.   

20  Cfr. Folio 342 de la carpeta del proceso.   

21  Cfr. Folio 127 ibídem.   

22  Cfr.  Folio  131  ibídem,  audiencia    de    30    de    agosto    de   2011;   folio   136   ibídem, audiencia de 22 de noviembre de  2011;  folio  171  ibídem,  audiencia    del    8    de    marzo    de    2012;   folio   190   ibídem,  audiencia  de 12 de septiembre  de 2012.   

23  Cfr.      Folio      203      ibídem.   

24  Cfr. CSJ., SP. de 27 de febrero de 2001, Rad. 15402   

25  Para  hechos  posteriores  al primero de enero de 2014 cfr. art. 151 del Código  General del Proceso.   

26  Cfr. CSJ. AP. de 22 de agosto de 2012, Rad. 39431.   

27  Cfr. CSJ., AP., de 12 de diciembre de 2005, Rad. 24322.     

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