SP11239-2015(43267)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

SP11239-2015  

Radicación Nº 43.267  

(Aprobado acta N°  295)   

Bogotá, D.C., veintiséis (26) de agosto de  dos mil quince (2015).   

ASUNTO  

Cumplido  el  trámite  previsto  en  los  artículos  223 a 225 de la Ley 600 de 2000, la Sala se pronuncia de fondo sobre  la   demanda   de   revisión   presentada  por  el  apoderado  de  LÁZARO  ENRIQUE TAPASCO CUARTAS contra la  sentencia  proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior de Ibagué el 23 de  mayo  de 2013, que confirmó la emitida el 31 de enero del mismo año el Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado -Adjunto- de Ibagué, y lo condenó a  120  meses  de  prisión  y  multa  equivalente  a 720 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes, como coautor de los delitos de secuestro simple agravado en  concurso  homogéneo,  y  éste  a  su  vez en concurso heterogéneo con tortura  agravada en concurso homogéneo.   

HECHOS  

En el fallo demandando fueron narrados de la  siguiente forma:   

“(…) El 23 de  abril  de  2004  siendo aproximadamente las 9 de la noche a la finca la (…) de  la  vereda (…) del corregimiento (…)((…) Tolima) arribaron aproximadamente  8  hombres  armados,  vestidos de camuflado y con los rostros cubiertos, quienes  intimidaron  con  armas  de fuego de largo alcance a los ciudadanos que allí se  encontraban,  encerraron  en  una  de  las  habitaciones  a la señora RMC, a la  señora  LDLM  y  a  las  tres  hijas  menores  de  edad (NL, KJ y KJ) a quienes  tuvieron vigiladas durante el tiempo que allí permanecieron.   

Entre tanto, el señor AM, su hermano FJCM y  un  trabajador de la finca de nombre MTT fueron llevados a distintos lugares del  predio  (Establo,  porquerizas,  lavadero)  y  sometidos  a  todo tipo de tratos  crueles,  les  vendaron los ojos, los golpearon con fusiles, les sumergieron sus  cabezas  en  agua  con  jabón,  los  maltrataron  con agujas, pinzas, cuerdas y  cordones  todo  ello con el objeto de que indicaran en qué lugar de la finca se  encontraba  una  caleta  que  contenía una considerable cantidad de dólares (A  uno   de   los   afectados   –   AM   –   le   llegaron   a   indicar  que  eran  US$100.000.000).   

Finalmente,   para  efectos  de  que  las  víctimas  les  dieran  información sobre el dinero le indicaban a cada uno que  los  otros  ciudadanos que también habían torturado ya habían sido asesinados  y que de no entregar dicha información correrían la misma suerte.   

Durante  los deplorables hechos, uno de los  sujetos  activos  de ese comportamiento le indicó a otro “matemos a ese perro  mi  cabo”, circunstancia que le permitió al afectado corroborar sus sospechas  de  que  se  trataban  de  militares que operaban en la región en la medida que  también  portaban  armamento e indumentarias nuevas que solamente utilizaban en  esa zona los miembros del Ejército Nacional.   

Luego de infligir dicho sufrimiento físico  y  psíquico, los señores AM, FJCM y MTT fueron encerrados en cuartos separados  y  amarrados  a  las  puertas  de las habitaciones con cables, advirtiéndole al  primero  de  los nombrados que en una hora podía llamar a su señora madre para  que lo liberara y que no fueran a denunciar lo sucedido.   

A  continuación,  los  hombres  que  allí  arribaron  se  fueron,  no sin antes apropiarse de un celular de propiedad de la  señora  RMC;  $90.000=  en  efectivo;  además  dejaron  seriamente averiada la  motocicleta de FJCM.   

Al  día  siguiente cuando Francisco Javier  bajó  al  pueblo para realizar algunas compras identificó en un retén militar  a  uno  de los soldados que portaba el teléfono robado y quien le pidió que no  los  denunciara  que  lo  sucedido  el  día  anterior  había  sido  porque sus  compañeros estaban bajo el efecto de sustancias estupefacientes.   

Durante  el  decurso  de  la  actuación se  conoció  que efectivamente esos acontecimientos fueron perpetrados por parte de  miembros  del  Ejército  Nacional  que  estaban bajo el mando de Lessie Bornarg  Sánchez   Mejía   dentro  de  los  que  se  encontraban  el  entonces  soldado  profesional     Lázaro     Enrique     Tapasco     Cuartas    (…)”   

LA DEMANDA  

LÁZARO   ENRIQUE  TAPASCO  CUARTAS,  por  intermedio  de  su  apoderado,  demandó  en revisión la sentencia del Tribunal  invocando  la  causal  2ª  del  artículo  220  de  la  Ley 600 de 2000, que se  estructura:  “Cuando  se  hubiere dictado sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida  de  seguridad  en  proceso  que no podía  iniciarse  o  proseguirse por prescripción de la acción, por falta de querella  o  petición  válidamente  formulada, o por cualquier otra causal de extinción  de la acción penal”.   

Sostuvo que LÁZARO ENRIQUE TAPASCO CUARTAS  fue  juzgado  y condenado dos veces por los mismos hechos por el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado -Adjunto- de Ibagué mediante sentencias del  30  de septiembre de 2010, confirmada por la Sala Penal del Tribunal Superior de  la  misma  ciudad  el  26 de enero de 2012, y la emitida el 31 de enero de 2013,  por  sentencia  anticipada,  y ratificada por el mismo Tribunal el 23 de mayo de  esa  anualidad,  por los delitos de secuestro simple agravado y tortura agravada  en concurso homogéneo.   

Esta   situación   vulnera   el  derecho  fundamental   del   non   bis  in  ídem  que  encuentra  sustento  en  el artículo 29 de la Constitución  Política,  por  lo que solicita de la Corte revisar la sentencia del 23 de mayo  de  2013  proferida  por el Tribunal y la del 31 de enero del mismo año emitida  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de Ibagué, y en  consecuencia, se decrete la nulidad de la actuación.   

TRÁMITE PROCESAL  

         1.   Ante  la  denuncia  instaurada  por  AM  la Fiscalía 2ª Especializada de Ibagué dispuso  apertura  de  investigación el 13 de agosto de 2004 y ordenó vincular a varios  implicados  en  los  hechos a quienes escuchó en indagatoria y les resolvió la  situación jurídica.   

         2.  Ante  la  aceptación  de  cargos por  algunos  de  los sindicados se dispuso la ruptura de la unidad procesal mediante  resolución del 26 de junio de la misma anualidad.   

         3.  El 9 de julio de ese año, se ordenó  la  apertura  de  instrucción  en  contra  de  LÁZARO  ENRIQUE  TAPASCO CUARTAS y se decretó su captura para  ser  vinculado a la investigación mediante indagatoria. Como la aprehensión no  se  materializó,  el  6  de agosto de 2008 se le declaró persona ausente, acto  seguido  se  resolvió  su  situación  jurídica  y el 22 de octubre de 2008 se  dispuso  el  cierre  de  la  investigación, siendo acusado el 18 de febrero del  siguiente  año  por  los  delitos  de secuestro simple agravado (art. 168 y 170  numeral  4 del C.P.), tortura agravada (Art. 178 y 179 numerales 2 y 5 del C.P:)  y  hurto  calificado y agravado (Art. 240 y 41 numeral 4 del C.P.), en perjuicio  de      “AM     y     su     familia”1.   

         4.  La  captura  de  TAPASCO  CUARTAS  se  materializó  el  primero de noviembre de 2009 y cumplida la fase de juzgamiento  se  profirió sentencia condenatoria el 30 de septiembre de 2010 como coautor de  los  delitos  de  secuestro  simple agravado, en concurso heterogéneo con el de  tortura   agravada  en  perjuicio  de  AM, y hurto calificado y agravado.   

         En  la  misma  sentencia se dispuso expedir copias del proceso para  que  la  Fiscalía  investigara  las  conductas  punibles de secuestro y tortura  frente  a  los  demás  afectados,  diferentes  a  AM, delitos por los cuales no  emitió  condena  en  respeto del principio de congruencia. Igual determinación  se   adoptó   para   que   se   investigara   el   delito   de  daño  en  bien  ajeno.   

         5.  Apelada  la  sentencia   por  el  defensor,  el  26  de  enero  de  2012  una Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior de Ibagué la confirmó.   

         6.   Con   fundamento   en   las  copias  compulsadas,  la  Fiscalía Sexta Especializada de Ibagué profirió resolución  de  apertura  de  investigación  en  contra de LÁZARO  ENRIQUE  TAPASCO  CUARTAS, mediante resolución del 12  de  septiembre  de  2012,  por  los  delitos  de  tortura  agravada  en concurso  homogéneo  y  sucesivo,  en  concurso  heterogéneo  con el delito de secuestro  agravado en concurso homogéneo y sucesivo.   

         7.  El 5 de octubre siguiente se vinculó  formalmente  a  TAPASCO CUARTAS mediante indagatoria en la que se le presentaron  cargos  por  los  delitos de secuestro simple agravado en concurso homogéneo en  perjuicio  de  ocho personas, tres de ellas menores de edad y en concurso con el  delito  de  tortura  agravada en perjuicio de MTT y JCM, por hechos sucedidos el  23  de  abril  de  2004, los que aceptó, manifestando igualmente su voluntad de  acogerse a sentencia anticipada.   

         8.  El  5 de octubre de 2012 fue cobijado  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva, y el 27 de diciembre  siguiente  aceptó  los  cargos  por  los que previamente había sido vinculado.   

         9  El  31  de  enero  de  2013 el Juzgado  Segundo  Penal del Circuito Especializado -adjunto- de Ibagué emitió sentencia  condenatoria  por el concurso de delito de secuestro simple agravado en concurso  homogéneo  y  tortura  agravada en concurso homogéneo, imponiendo las penas de  prisión  de  16  años  y  multa  de  720  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes,  siendo apelada por el defensor y confirmada por una Sala de Decisión  del  Tribunal  Superior  de Ibagué, con la modificación de reducir a 120 meses  la pena privativa de la libertad.   

ALEGATOS DE LAS PARTES  

Únicamente  el  accionante intervino en el  traslado  previsto  en  el  artículo  225  del  C.P.P.,  demandando de la Corte  declarar  fundada  la  causal  de  revisión, revoque las sentencias emitidas en  contra  de su asistido por haber sido juzgado dos veces por el mismo hecho, y de  manera  subsidiaria,  se anule la primera sentencia y se deje vigente la segunda  aplicando  el  principio de favorabilidad “en razón  a  que  la pena es más beneficiosa que la anterior”   

Destaca que la sustentación fáctica de las  dos  sentencias  fueron  los  hechos  acaecidos  en las mismas circunstancias de  tiempo,  modo  y lugar, “de lo anterior se desprende  que  con  una  sola acción pudo haber cometido varias conductas punibles según  el  ente  fiscal  que  le  imputo  secuestro simple agravado, Tortura agravada y  hurto  calificado  y  agravado” y el juzgado Segundo  Especializado  -Adjunto- de Ibagué lo condenó dos veces por los mismos hechos.   

También  esgrime que conforme al numeral 2  del  artículo  90  de  la  Ley  600  de  2000 hay conexidad cuando con una sola  conducta  se comete varios delitos “Es decir, que la  noche  del  23  de abril de 2004 el señor Tapasco Cuartas, con una sola acción  vulnero  varias  conductas  punibles por lo que a la fecha se encuentra purgando  una  pena  de  39  años  de prisión y multa de 1.920 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes, penas totalmente excesivas para este tipo de delitos porque  conforme  al  art. 31 del Código Penal su conducta debió quedar sometida   a  la  pena más grave, aumentada hasta en otro tanto por cada infracción penal  y  no como ha ocurrido en el presente caso, pues ha sido condenado dos veces por  los  mismos  hechos  vulnerando  de esta manera el NON  BIS IN ÍDEM”.   

Concluye  indicando  que la fiscalía y los  jueces  trasgredieron  los artículos 8 y 31 de la ley 599 de 2000 al no haberse  investigado  integralmente  los  hechos  y  juzgarse  los  mismos  en  una  sola  sentencia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. La Sala Penal de  la  Corte  Suprema de Justicia es competente para conocer de la presente acción  de  revisión,  conforme  con  lo reglado en el artículo 75, numeral 2º, de la  Ley  600  de  2000,  como  quiera  que  la  demanda  se  dirige contra sentencia  proferida por un Tribunal Superior de Distrito Judicial.   

2.   Como   ha  sostenido  en forma reiterada esta Sala, la acción de revisión es un mecanismo  judicial  especial  que  implica una excepción al principio de la cosa juzgada,  en  tanto  que por su intermedio se busca dejar sin efectos la intangibilidad de  la  declaración  de  justicia  contenida  en una sentencia ejecutoriada, cuando  quiera  que se acredite la configuración de alguna de las causales previstas en  el artículo 220 de la Ley 600 de 2000.   

La invalidez de la decisión recurrida puede  tener  lugar  porque  la  verdad  procesal declarada es bien diversa a la verdad  histórica  del  acontecer  objeto  de juzgamiento, o porque la acción penal no  podía   iniciarse   o   proseguirse  por  prescripción  de  la  acción  penal  “o  por  cualquier  otra causal de extinción de la  acción  penal”. También cuando posterior al fallo  aparecen  hechos  nuevos o surgen pruebas no conocidas al tiempo de los debates,  las  cuales acreditan la inocencia o la inimputabilidad del condenado, o bien se  demuestre  con  sentencia  en  firme  que  el fallo fue determinado por conducta  típica  del juez o de un tercero, o se fundó en prueba falsa y, finalmente, en  los  eventos  en que la Corte haya cambiado favorablemente el criterio jurídico  que    sirvió    de   sustento   a   la   sentencia   condenatoria.2   

         Aunado  a lo anterior, con fundamento en la sentencia C-004 de 2003  proferida  por la Corte Constitucional, también procede la acción de revisión  en  los  casos de preclusión de la investigación, cesación de procedimiento o  sentencia  absolutoria,  cuando  se  trate  de violaciones de derechos humanos o  infracciones  graves  al  derecho  internacional humanitario, siempre que se den  las específicas circunstancias allí mismo señaladas.   

Ahora, también se ha precisado por la Corte  que  la finalidad de la acción de revisión, y el proceso que se desarrolla con  fundamento  en  ella,  es  la  de encontrar el equilibrio que debe existir entre  verdad  y  justicia, y poner fin a situaciones injustas que repelen con el orden  jurídico.   

3.  El  motivo  aducido  por el demandante se  concreta   a   la  causal  2ª    del   artículo  220   ibídem,  en  virtud  de  la  cual,  procede la  revisión  cuando se hubiere dictado sentencia condenatoria o que imponga medida  de  seguridad en proceso que no podía iniciarse o proseguirse por prescripción  de  la  acción, por falta de querella o petición válidamente formulada, o por  cualquier otra causal de extinción de la acción penal.   

         

Específicamente  señala que TAPASCO CUARTAS fue procesado y condenado  dos    veces   por   el   mismo   hecho,  situación  que apareja violación a la garantía fundamental del  non  bis  in ídem prevista  en  el  artículo 29 de la Constitución Política, lo  que    impedía   que   se   surtiera   el     segundo     procedimiento    que    culminó    con      sentencia      condenatoria.   

4. Cuando    el    Legislador    hace   mención   a   “cualquier    otra    causal    de    extinción   de   la   acción  penal”           lo           concibe   en  el     mismo     contexto     utilizado    dentro    del   Código   Penal,  concretamente   en   el  artículo  82 que regula los  eventos  de “Extinción de  la         acción         penal”,              entre    los    cuales    señala  la  muerte  del  procesado,  el  desistimiento,     la    amnistía    propia,    la  prescripción,    la   oblación,   el   pago,   la  indemnización     integral     y     la  retractación  en los casos previstos en la Ley, y “Las    demás   que   consagre   la  Ley”   

Por      ello,      la   causal  segunda  no  puede ser invocada para debatir aspectos  ajenos        a       estas       circunstancias  específicas,   pues  como  lo  tiene  precisado  la  Corporación,  la  acción  de  revisión no ha sido instituida como una tercera  instancia,  sino como un mecanismo excepcional con un objetivo claro   que  no  es  otro  que  encontrar  el  equilibrio  entre  verdad  y  justicia,  y  poner fin a situaciones injustas que  chocan con el orden jurídico.   

Así,    para    que    esta  causal de revisión tenga vocación  de  éxito se requiere que la circunstancia objetiva de extinción de la acción  esté  debidamente  demostrada  dentro  del  proceso,  y  no  obstante  ello, el  trámite     procesal    se    haya    iniciado  o  se           haya          proseguido,  finalizando con una sentencia condenatoria.   

Siendo ello así, es tarea ineludible del  actor  demostrar  a  la  Corte  la configuración de ese fenómeno jurídico que  impedía  iniciar el proceso o su continuación, dado  el carácter rogado de la acción.   

         5.              El     accionante     hace  mención a la trasgresión de la prohibición constitucional  y   legal   del   non   bis   in  ídem,   al   haber   sido   LÁZARO   ENRIQUE   TAPASCO  CUARTAS   investigado,  juzgado y condenado dos veces por los mismos hechos, principio que  imposibilitaba  que  el  segundo proceso, que finalizó con sentencia anticipada  el  31  de enero de 2013, se surtiera, pues considera  que  se trató de una sola  conducta  con  la  cual “pudo haber cometido varias  conductas             punibles”,   realizadas   en   las   mismas  circunstancias de tiempo, modo y lugar .   

       6.  La Corte  Constitucional   en  su  jurisprudencia  puso  de  manifiesto  que  la  cosa  juzgada  hace referencia a los efectos jurídicos de las  sentencias,   en  razón  de  los  cuales  adquieren  carácter  de  inmutables,  definitivas,  vinculantes  y  coercitivas,  de  tal  manera  que  sobre aquellos  asuntos  tratados  y  decididos  en ellas, no resulta admisible plantear litigio  alguno   ni   emitir   un  nuevo  pronunciamiento,3  efectos  que se imponen por  mandamiento  constitucional  y  legal,  por lo que su reconocimiento no dependen  del juez en su libre determinación.   

       El  objeto,  en términos de la Corte Constitucional expresados en  la   sentencia   en   cita,   de   esta  garantía  fundamental  “consiste,  entonces, en dotar de un valor definitivo e inmutable a  las   providencias   que   determine  el  ordenamiento  jurídico.  Es  decir, se prohíbe a los funcionarios judiciales, a las partes  y  eventualmente  a la comunidad, volver a promover el mismo litigio.   

       La  cosa  juzgada  brinda  así  seguridad  y  estabilidad  a  las  decisiones  judiciales,  en la medida que impide un nuevo planteamiento del caso  litigioso   para   obtener   respecto   de   él   una   nueva  declaración  de  certeza”.    (Subrayado    fuera    del    texto  original).   

       En  el mismo sentido la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia  se  había  pronunciado  sobre  este efecto de la cosa  juzgada   al   señalar  que  “no  cumple  función  distinta,  entonces,  a  la  de extinguir el derecho al eventual ejercicio de la  acción   judicial  respecto  a  idénticos  hechos  y  pretensiones”4   

         

       (…)   

         “Es aquí donde aparece, como efecto  protector  consustancial  de  dicho  fenómeno,  el  principio non bis in ídem,  según  el  cual, no puede juzgarse dos veces igual causa, esto es, no es viable  investigar,  enjuiciar  o  castigar  a  una  persona más de una ocasión por el  mismo  motivo,  pues,  ello, en últimas, atenta severamente contra el principio  de  proporcionalidad, habida cuenta que la imposición de una doble sanción por  una  sola  acción  reprobada  normativamente, conduciría a reprochar un hecho,  excediendo  el  ámbito de retribución legal y forjando en el ciudadano la idea  de injusticia e inseguridad”   

        7.  Ahora, la Constitución Política y la  Ley  reconocen  la  vigencia  de  los  principios de cosa juzgada y non  bis in ídem de manera expresa en el  orden  jurídico  interno.  El artículo 29 Superior dispone que “Quien  sea  sindicado  tiene derecho a la defensa y a la asistencia  de  un  abogado  escogido  por  él, o de oficio, durante la investigación y el  juzgamiento;  a  un  debido  proceso  público  sin dilaciones injustificadas; a  presentar  pruebas y a controvertir las que se alleguen en su contra; a impugnar  la  sentencia  condenatoria,  y  a no ser juzgado dos  veces     por     el     mismo    hecho.”,  mientras  que  el  artículo 19 de la Ley 600 de 2000 enseña  que  “La persona cuya situación jurídica haya sido  definida  por  sentencia  ejecutoriada  o  providencia que tenga la misma fuerza  vinculante,  no  será  sometida  a  una nueva actuación por la misma conducta,  aunque  a  ésta  se  le  dé  una  denominación jurídica distinta”.   

        A  su  vez  el  artículo  8  de  la  Ley  599 de 2000 consagra que  “A  nadie  se  le podrá imputar más de una vez la  misma  conducta punible, cualquiera sea la denominación jurídica que se le dé  o     haya     dado,     salvo    lo    establecido    en    los    instrumentos  internacionales”5   

        La  jurisprudencia de la Sala también se ha ocupado del estudio de  este  principio,  destacando las implicaciones que se derivan del mismo. Así en  la  sentencia  de  casación del 26 de marzo de 2007, radicado 25629, sostuvo lo  siguiente:   

        “Esta      genérica      expresión     latina     (Non  bis  in  ídem) de una institución  seguramente  de  origen griego, se traduce como no dos  veces  sobre  lo  mismo  o  no  dos  o  más veces por la misma cosa.   

Comprende varias hipótesis.  

Una.   Nadie  puede  ser  investigado  o  perseguido  dos  o  más veces por el mismo hecho, por un mismo o por diferentes  funcionarios.  Se  le suele decir principio de prohibición de doble o múltiple  incriminación.   

Dos.  De  una  misma  circunstancia  no se  pueden  extractar  dos o más consecuencias en contra del procesado o condenado.  Se le conoce como prohibición de la doble o múltiple valoración.   

Tres.  Ejecutoriada  una sentencia dictada  respecto  de una persona, ésta no puede ser juzgada de nuevo por el mismo hecho  que  dio  lugar  al  primer fallo. Es, en estricto sentido, el principio de cosa  juzgada.   

Cuatro. Impuesta a una persona la sanción  que  le  corresponda  por la comisión de una conducta delictiva, después no se  le  puede  someter  a  pena  por  ese  mismo  comportamiento. Es el principio de  prohibición de doble o múltiple punición.   

Cinco.   Nadie   puede  ser  perseguido,  investigado,  juzgado  ni  sancionado  pluralmente  por un hecho que en estricto  sentido es único. Se le denomina non bis in idem material.”   

         La   Corte   Constitucional  ha  destacado  que  esta  prohibición  conlleva  para  las  autoridades  competentes  la proscripción de aplicar doble  sanción  por  unos  mismos  hechos  en  los casos en que adviertan identidad de  sujeto,   circunstancias   fácticas  y  fundamentos,  limitación  consecuente  con  la consagración de un  derecho   penal   de  acto  que  surge  del  artículo  29  Superior,  lo que en la práctica conlleva a que  la  negativa de una doble sanción depende del concepto de imputación fáctica,  es  decir,  de  la  conducta  punible  independientemente  de  su  denominación  jurídica.6   

          Frente   a  la  compresión  de  esas  entidades     (sujetos,     fáctica     y     de  fundamentos)  que  permiten  delimitar la aplicación  del  principio  en  comento,  la  Corte  Constitucional,  trayendo  a  colación  jurisprudencia      de     esta     Corporación7       señaló       lo  siguiente:   

“Doctrinal  y  jurisprudencialmente  se  tiene  dicho  que  el  principio  non  bis in idem envuelve tres presupuestos, a  saber:  identidad  de  sujeto, identidad de objeto e identidad de causa o, como  se  les conoce por su expresión latina, eadem persona, eadem res y eadem causa.  La   significación   de   estos  elementos  ha  sido  comentada  por la  Sala,  así:   

“La identidad en la persona significa que  el  sujeto  incriminado  debe ser la misma persona física en dos procesos de la  misma índole.   

   

“La   identidad   del   objeto   está  construida por  la  del  hecho respecto del cual se solicita la aplicación del  correctivo  penal.  Se  exige entonces la correspondencia en la especie fáctica  de la conducta en dos procesos de igual naturaleza.   

   

“La  identidad  en la causa se refiere a  que   el   motivo   de  la  iniciación  del  proceso  sea  el  mismo  en  ambos  casos”“(…)   

   

“Ahora bien, sobre la identidad de causa,  débese  señalar  lo  siguiente:  Para la  Corte,  en  el ámbito punitivo ese  elemento,  también  denominado  identidad  de  fundamento, está necesariamente  vinculado  con  el  concepto  de  bien  jurídico  tutelado,  de  manera  que no  resultará  jurídicamente  viable  la  doble incriminación por un mismo hecho,  cuando  las conductas punibles reprochadas lesionan o ponen en peligro idéntico  interés         jurídico         (…)”.8   

          Posteriormente,   en   sentencia   de  casación  emitida  el  24  de  noviembre de 2010, dentro del radicado 34.482 se  afirmó:   

“El principio non bis in ídem precisa de  tres  presupuestos de identidad: En el sujeto (eadem personae), el objeto (eadem  res)     y     la     causa     (eadem    causa)9.   

El primero exige que el mismo individuo sea  incriminado  en  dos  o  más  actuaciones;  el segundo, la identidad de objeto,  requiere  que  el factum motivo de imputación sea igual, aún si el nomen iuris  es  diverso;  y el tercero, la identidad en la causa, postula que la génesis de  los dos o más diligenciamientos sea la misma”.   

                 Entendidas  así  las  garantías  fundamentales y procesales de cosa juzgada y non  bis  in  ídem, es dable concluir  que  las  mismas  constituyen  uno  de  los  eventos  a  los  que  se refiere el  legislador   en  el  numeral  9  del  artículo  82  del  C.P.,  “las  demás  que  consagre  la  ley”,  como  motivo  de  extinción  de  la  acción  penal  frente a asuntos resueltos  definitivamente  por  decisión judicial, imposibilitando el inicio de una nueva  causa  criminal  o  la  continuación de una ya instruida, cuando se constata la  concurrencia   de   las  tres  identidades  ampliamente  reseñadas.10   

        8.    En    el    caso    sub   exámine,   ciertamente   LÁZARO  ENRIQUE  TAPASCO  CUARTAS  fue  juzgado  y  sentenciado en dos oportunidades por  conductas  punibles  que tuvieron ocurrencia en la noche del 23 de abril de 2004  en  la  finca La (…) de la vereda Cima – Alta del corregimiento Tres Esquinas,  municipio de (…) (Tolima).   

         

        Las  sentencias  dan  cuenta  que  esa noche un grupo aproximado de  ocho  personas,  portando  armas  de  fuego, vestidas con trajes camuflados y el  rostro  cubierto,  arribaron  al  predio donde se encontraban AM, RMC, LDLM, las  niñas  NL,  KJ  y KJ, FJCM y MTT, y procedieron a confinar a las mujeres en una  de  las habitaciones de la vivienda mientras que a los hombres los trasladaron a  diversos  sitios  dentro  de  la finca, sometiéndolos a sufrimientos físicos y  psíquicos  con el fin de que informaran dónde se encontraba una cuantiosa suma  de dólares.   

        Con  ocasión  a  estos  hechos  la Fiscalía General de la Nación  adelantó      inicialmente      investigación11   en   contra   de  varios  miembros  del  Ejército  Nacional  a  quienes identificaron como autores de las  conductas  punibles  denunciadas,  entre  ellos,  al soldado profesional LÁZARO  ENRIQUE  TAPASCO  CUARTAS,  a  quien lo acusó “como  presunto  responsable  del  reato de TORTURA, en concurso heterogéneo con el de  SECUESTRO     SIMPLE     y     HURTO     CALIFICADO    Y    AGRAVADO”12.En  el recuento fáctico de  la  resolución  de  acusación  la  Fiscal  Especializada  hizo  mención a los  acontecimientos  sucedidos  en  la noche del 23 de abril de 2004 en el predio La  (…),  narrando  los  actos de violencia que se ejecutaron contra los moradores  de  la  vivienda  rural,  precisando  que la acusación lo era por los hechos en  perjuicio   de   AM   “y   su  familia”,  sin  incluir  a los demás ofendidos que se encontraban en la  residencia,  como  tampoco  concretó  en  la parte resolutiva del llamamiento a  juicio     el    concurso    homogéneo    de    delitos    aludidos    en    la  motivación.   

        Adelantada  la  fase  de  juzgamiento, el Juez Segundo del Circuito  Especializado  de  Ibagué,  al momento de emitir la sentencia, advirtió que en  la  resolución  de  acusación  la  Fiscalía únicamente había acusado por un  delito  de  secuestro  simple y uno de tortura, ambos agravados, a pesar que las  pruebas   daban   cuenta  de  la  realización  de  un  concurso  homogéneo  de  secuestros,  en  perjuicio  de  las  ocho  personas  a las que se les privó del  derecho  a  la  libertad  de  locomoción  y  a  tres de ellos se le infligieron  dolores  o sufrimientos físicos y psíquicos, por lo que condenó por un delito  de  secuestro  y  un  punible  de  tortura,  ambos en perjuicio de AM, y ordenó  compulsar  copias  para  que  se  investigaran  los  demás  delitos de la misma  especie que no fueron cubiertos en la resolución de acusación.   

        El   razonamiento   expuesto   por   el   juez  fue  del  siguiente  tenor:   

        “A   manera   de   aclaración,  debe  referenciarse  que el apoderamiento de los bienes muebles, la privación injusta  de  la libertad y la Tortura son conductas escindibles jurídica y fácticamente  y   por   tanto   se   estructura  efectivamente  un  concurso  heterogéneo  de  comportamientos punibles.   

        Para  dichos  efectos se debe tener en cuenta que es imperioso para  los  funcionarios judiciales respetar el principio de congruencia el cual obliga  a  emitir  fallo  conforme a los hechos y a la calificación jurídica efectuada  en  el  pliego  de cargos. Bajo estas consideraciones, este funcionario judicial  evidencia  que  frente  al  delito  de  Tortura  agravada  se debía predicar la  existencia  de  un  concurso  homogéneo  de conductas punibles al igual que con  respecto  del  delito  de Secuestro simple en la medida que fueron 8 personas (3  niñas  y  5  adultos)  donde también se estructuraba un concurso homogéneo de  conductas punibles.   

        Como  la  delegada  del  ente  instructor  omitió  hacer cualquier  consideración  al  respecto,  este  funcionario,  con  el objeto de respetar el  debido  proceso  y  de  no  trasgredir  el  principio  de  congruencia, emitirá  sentencia  conforme  a  los  cargos  formulados  por  la Fiscalía General de la  Nación  y  compulsará  copias  para  que  los otros comportamiento la libertad  individual   y   la   autonomía  personal  sean  investigados…”13  ([Sic])   

        9.  Con  soporte en las copias procesales  emitidas  por  orden  del  Juez  Segundo  Especializado de Ibagué, la Fiscalía  General  de  la  Nación  adelantó un nuevo proceso14,   vinculando   a  TAPASCO  CUARTAS  por  el  concurso homogéneo de secuestros simples en perjuicio de tres  personas  menores  de  edad  y  cinco  adultos,  en concurso heterogéneo con el  concurso  homogéneo  de torturas agravadas, en detrimento de MTT y JCM, por los  hechos  ocurridos  el  23 de abril de 2004 en la finca La (…), municipio (…)  (Tolima).   

         

        En   esos   términos  la  Fiscalía  hizo  la  imputación  en  la  diligencia  de indagatoria, así se precisó al resolver la situación jurídica  y  en idéntica forma se presentaron al realizar la audiencia de formulación de  cargos  para  sentencia  anticipada,  por  los  cuales se profirió la sentencia  condenatoria el 31 de enero de 2013.   

        En    este    segundo    fallo   el   a  quo fue enteramente claro en señalar que las pruebas  demostraban   la   ocurrencia   de  de  siete  delitos  secuestro  en  perjuicio de FJCM, RMC, LDLM, sus tres  hijas  de 10, 4 y 3 años de edad, y MTT, al igual que los delitos de tortura en  menoscabo  de  Francisco  Javier y MTT, procediendo a individualizar cada uno de  los  delitos  concursantes,  seleccionó el de pena mayor que resultó ser el de  secuestro  simple agravado y posteriormente hizo los incrementos respectivos por  razón  de  los  concursos  homogéneos y heterogéneos advertidos (6 secuestros  simples agravados y 2 torturas).   

        Apelada  la  sentencia  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de  Ibagué   le   dio  confirmación  el  23  de  mayo  del  mismo  año,  con  las  modificaciones   en   las   penas   al  reconocer  una  circunstancia  atenuante  específica para los delitos de secuestro simple.   

        10.   Este  recuento  de  la  actuación  surtida  en  los  dos  procesos,  lleva  a  la Corte a concluir que realmente la  causal  de  revisión  invocada por el actor no se estructura, porque si bien se  constata  la  concurrencia  de  identidad en la persona y en la causa en los dos  procesos  surtidos,  no ocurre lo mismo con la correspondencia que debe darse en  cuanto  al  objeto  del  proceso,  es  decir,  no  se  constata identidad en los  “hechos”,  “especie  fáctica de la conducta”, “del bien jurídico”,  de  “la  conducta  punible”  o  en  términos  generales del “factum”.    

        Ciertamente,  la  sentencia  condenatoria  que  se emitió el 30 de  septiembre  de  2010  fue por una sola conducta punible de secuestro simple y de  tortura,  cometidas  en  perjuicio  de  AM  como expresamente se indicó en el fallo, mientras que la segunda  condena  lo  fue por otros delitos, que si bien se calificaron jurídicamente de  la   misma   forma,   secuestro  simple  y  tortura,  y  acaecieron  en  iguales  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar, recayeron sobre personas diferentes  como  lo  fueron  FJCM, RMC,  LDLM,  sus  tres  hijas de 10, 4 y 3 años de edad, y  MTT.   

        Conforme  a la definición que hizo el legislador de los delitos de  secuestro  y  tortura,  tipificados  en  los  artículos  168  y  178  del C.P.,  respectivamente,  el  bien  jurídico que directamente se protege es la libertad  individual,   en   concreto   la   libertad   de  locomoción  y  la  autonomía  personal,15bienes  que  ostentan  el  carácter  de  derechos  fundamentales y  personalísimos  por  lo  que  su  vulneración constituyen infracciones penales  autónomas  e  independientes,  de  donde  surge  que  en  casos de afectaciones  múltiples  de  estos  derechos  debe  reconocerse  la  existencia  del concurso  homogéneo de conductas punibles.   

        Sobre  esta  temática  la  Sala  se ha pronunciado de la siguiente  forma:   

        “Cuando    se    trata    de   derechos   o   bienes   jurídicos  personalísimos,  es decir, aquellos que son inseparables de la persona, como la  vida,  la  integridad,  la  honra  o  libertad  sexual, entre otros, no es dable  agruparlos  como  si  fuera  una  sola  conducta,  porque deviene claro que cada  ilícito  dependerá  del número de víctimas o sujetos pasivos de la acción o  de cuantas veces se ejecute materialmente la conducta.   

Por  ello  se  habla  de  la  inviabilidad  jurídica  de  predicar un delito continuado cuando se está frente a reiterados  atentados  contra  un bien jurídico personalísimo por parte del sujeto activo.  Por  ejemplo, tratándose de delitos de homicidio, con cada deceso se incurre en  un  delito.  Igual  cuando se trata de ilícitos atentatorios del bien jurídico  de la libertad sexual, (CSJ SP 12 may. 2004, rad. 17151):   

Amplios  sectores  de  la  doctrina  y  la  jurisprudencia  coinciden  en  afirmar que el delito continuado y el delito masa  quedan  excluidos  cuando  se  atenta  contra  bienes  jurídicos  eminentemente  personales,  entre  ellos  los  relacionados  con  “la  libertad, integridad y  formación  sexuales”,  y  a  ello  se  suma  la Sala mayoritaria de Casación  Penal,  bajo  el  entendido  que  la  protección  de  tales bienes descansa muy  especialmente  sobre  la  base  de  reconocer  la  dignidad inherente a todo ser  humano  como  un  bien  absoluto,  que  no  admite  graduación,  ni escalas, ni  excepciones;  y  también  para  evitar  consecuencias  político  criminalmente  inaceptables,  como  ocurriría  por ejemplo al descartar el concurso de accesos  carnales,  so  pretexto de que el abusador tenía la finalidad única de asaltar  sexualmente  a  todas  las  alumnas  de un grado escolar, para satisfacer alguna  vanidad personal.   

“Esta  restricción se fundamenta en que  con  los  bienes  jurídicos  personalísimos  el  injusto  de  acción,  el  de  resultado  y  también  el  contenido  de  la culpabilidad referidos a cada acto  individual,  deben  ser  comprobados  y  valorados  en  la  sentencia  de  forma  separada.”  (HANS-HEINRICH JESCHECK, THOMAS WEIGEND, Tratado de Derecho Penal,  Parte General, Editorial Comares, Granada, 2002, pg 771.)   

En  vigencia del Código Penal de 1936, la  jurisprudencia  de  la  Sala  de  Casación  Penal reiteró la improcedencia del  delito  continuado  frente a derechos personales. A manera de ejemplo se cita la  Sentencia  del 14 de febrero de 1957 (Gaceta Judicial No. 2179, Tomo LXXXIV, pg.  447, M.P. Dr. Luis Sandoval Valcárcel), donde se indicó:   

“En la controversia doctrinaria suscitada  al  efecto,  la  gran  mayoría  de  expositores  admite  que  puede  existir la  continuación   aún  con  pluralidad  de  sujetos  pasivos.  Así  lo  sostiene  Mittermaier.  También  Manzini e Impallomeni siguen la tesis, excepto cuando se  trata  de  delitos  contra  los  derechos  “individuales” inseparables de la  persona    como    la    vida,    la   integridad   personal,   el   honor,   el  pudor.”   

“Sin  embargo,  la apreciación de hecho  encuentra  límites en la naturaleza de algunos delitos que excluyen A PRIORI la  identidad    del   designio,   por   cuanto   afectan   bienes   personalísimos  (hochspersonlyche  rechsguter  dicen  los alemanes), como la vida, la integridad  personal, la libertad, la libertad sexual, el honor.”   

Por tanto, cuando la vulneración paulatina  y  sucesiva  recae  sobre  bienes  jurídicos  como  el  patrimonio,  de  fácil  graduación,  puede  resultar adecuado a los fines de la pena, la aplicación de  un  reductor  de  la  sanción  como  la  prevista para el delito continuado. En  cambio,  si  el  atentado  se dirige contra bienes más personales, como son: la  “Libertad  y  el  pudor  sexuales”, en la denominación del Código Penal de  1980;   o  la  “Libertad Sexual y la Dignidad Humana” con la Ley 360 de  1997,  que  modificó  al  régimen  anterior;  o  la  “Libertad, integridad y  formación  sexual”  en  el estatuto penal vigente (Ley 599 de 2000), cada vez  que  ocurre  una  transgresión  ya  se  ha  desconocido  por  completo  el bien  jurídico   personal   -con  trascendencia  ético  social-  que  el  legislador  considera  necesario  preservar;  y  cuando  ello  ocurre, ya se ha negado en el  sujeto  pasivo  la  dignidad  que  le es inherente; por lo cual, en esta última  hipótesis  el  fin  preventivo  y  restaurador  de  la  pena  reclama  para  su  verificación  mayor respuesta punitiva, y severidad condigna al contenido de la  antijuridicidad.   

Aquí se trata de ilícitos atentatorios de  la  vida  como derecho personalísimo más importante, seguido de los ataques al  bien  jurídico  de  la   libertad individual.16   

        Ahora,  como se precisó en párrafos anteriores, los principios de  cosa   juzgada   y   non  bis  in  ídem,  constituyen garantía judicial que impide que la persona respecto  de  la  cual  se  resolvió  definitivamente su situación procesal vuelva a ser  juzgada  por  la  misma  conducta  aunque  se le dé una denominación jurídica  distinta.   

        A  pesar  de  ello,  dicha garantía -non  bis  in  ídem-,  también  lo  ha reiterado la Sala,  excluye  el  concurso de conductas punibles, como quiera que en estos eventos se  trata  de  hechos  completamente  diferenciables,  como  ocurre en el caso de la  especie,  independientemente  de  su indiscutible conexidad sustancial e incluso  identidad     de     sujeto     y    de    causa.17   

                   

        No  en  vano el legislador estableció en el artículo 89 de la Ley  600  de  200018  que  por cada conducta punible se adelantará una sola actuación  procesal,  cualquiera  que  sea  el  número de autores o partícipes, salvo las  excepciones  constitucionales  o legales, y que “Las  conductas  punibles  conexas  se  investigarán  y  juzgarán  conjuntamente. La  ruptura  de  la  unidad  procesal  no  genera  nulidad siempre que no afecte las  garantías constitucionales”   

        Sobre  este  punto,  la  Sala en CSJ AP 41243 de 3 de julio de 2013  sostuvo lo siguiente:   

        “Por lo tanto, ante la concurrencia de  conductas   punibles   completamente   separables   y   diferenciables,   no  es  jurídicamente  acertado  acudir  a  la  prohibición  de  doble  punición para  descalificar su investigación y juzgamiento separados.   

        De  ese  modo, resulta fácil advertir que aunque los hechos de uno  y   otro   caso  se  vinculan  con  conductas  punibles  conexas,  ocurridas  en  circunstancias  que  pueden  ser  similares,  e incluso con identidad de sujeto,  ello  no  implica  que  se  trate  de  los  mismos  hechos punibles, porque cada  conducta  recae  sobre  un  contrato distinto, de manera que la proposición del  cargo  por  violación del principio de non bis in idem, de entrada se encuentra  carente de sustento”   

        Si  bien  los  delitos  cometidos  aquella noche del 23 de abril de  2004  debían  investigarse y juzgarse en una sola cuerda procesal por el factor  de  conexidad  previsto  en  el  artículo  90  –  1 del CPP, por tratarse de un  concurso  homogéneo  de  conductas  punibles en el que cada una de las acciones  constitutivas  de  privación  de  la  libertad  y  de  causación  de dolores y  sufrimientos  físicos  y psíquicos es autónoma e independiente de las demás,  el  no  haberlo hecho tampoco genera una vulneración a garantías fundamentales  del   procesado,   porque   en   ambas   actuaciones   fueron  garantizadas  las  mismas.   

       Finalmente,        uno  de los argumentos expuestos por el demandante para reclamar la  revisión  de  los  fallos  de  instancia  se concreta en que el procesado está  cumpliendo  una  pena  excesiva,- para cuantificarlas  procedió  a  realizar  una  suma  aritmética  de  las  dos sanciones impuestas  – derivada del doble juzgamiento al que fue sometido,  no  obstante  advierte  la  Sala  que  el  censor  olvida  que  frente  a  estas  situaciones  excepcionales  el  Legislador  previó  un  mecanismo  efectivo  de  reparación  frente  a  los  agravios  que puedan generarse en estos eventos, al  cual  puede  acudir  el  procesado  y su defensor, como lo es el instituto de la  acumulación  jurídica  de  penas definido en el artículo 470 de la Ley 600 de  2000,  norma  de  la  cual esta Corporación pacíficamente ha venido reiterando  que  procede  “(i) en caso  de      conductas     que     siendo     conexas     se     hubieren     fallado  independientemente   y   (ii)   cuando  se  hubieren  proferido    varias    sentencias    en    diferentes   procesos;   al  tiempo  que  no son acumulables, (i)  las  sentencias  cometidas con posterioridad al proferimiento de la sentencia de  primera  o única instancia, (ii) sentencias ya ejecutadas con excepciones   y  (iii)  sentencias  impuestas por conductas cometidas durante el tiempo que la  persona       estuviere       privada       de      la      libertad.”19   

        En  conclusión,  advierte  la  Corte  que  el  segundo juzgamiento  adelantado  en  contra  de  TAPASCO  CUARTAS  no  encontraba  obstáculo  en los  principios   de   cosa   juzgada   y   non   bis  in  ídem,  como quiera que los delitos por los cuales se  le  procesó,  si  bien  acaecieron  en  el  mismo  episodio,  son  autónomos e  independientes  y  frente  a  ellos  ningún pronunciamiento judicial definitivo  había  emitido  la  judicatura,  pues  con  total  claridad  los  juzgadores de  instancia  corrigieron  en  el  fallo el yerro que se advertía desde el acto de  imputación  efectuado  en  la diligencia de indagatoria al haberse incluido los  ocho  eventos  de  secuestro  simple olvidando que por uno de ellos ya se había  emitido sentencia condenatoria.   

        En  consecuencia,  como  en  el  segundo  proceso  se  sentenció a  LÁZARO  ENIRQUE  TAPASCO  HUERTAS  por  los  delitos  de  secuestro simple y de  tortura   no  juzgados  en  el  primer  proceso,  resulta  evidente  que  no  se  trasgredieron  los  principios  de  cosa juzgada y non  bis  in  ídem  como lo propone el accionante, razón  por  la  cual  la  Sala  declarará  infundada la causal de revisión propuesta,  manteniéndose     incólume    las    sentencia    de    primer    y    segundo  grado.    .   

Por  lo anteriormente expuesto, la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

PRIMERO: DECLARAR  INFUNDADA  la  causal  de  revisión  invocada por el  defensor del condenado LÁZARO ENRIQUE TAPASCO CUARTAS.   

SEGUNDO:  Devuélvase  la  actuación  al  despacho judicial de origen.   

Contra  esta  decisión no procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folio 114 cuaderno 5 de la actuación.   

2  Cfr Artículo 220 de la Ley 600 de 2000.   

3  Cfr.  Sentencia  C-622 de  2007.         

4 CSJ  SP de 18 de marzo de 2015, rad. 36.828   

5  El  artículo  21  de  la  Ley  906  de 2004 también  consagra  como  principio rector del proceso penal la cosa juzgada. Instrumentos  internacionales  de  Derechos  Humanos  ratificados por Colombia  que hacen  parte  del  Bloque  de  Constitucionalidad igualmente reconocen el principio del  non  bis  in  ídem  como  garantía  sustancial,  como  ocurre  con  el  Pacto  Internacional  de Derechos  Civiles  y  Políticos  en  el  artículo  14 – 7, y la Convención Americana de  Derechos Humanos, artículo 8 – 4.   

6  Cfr Sentencia C – 554 de 2001.   

7 CSJ  SP del 22 de noviembre de 1990.   

8  Cfr. Corte Constitucional C 229 de 2008.   

9  Sentencia   del   6  de  septiembre  de  2007.  Rad.  26591.   

10  Históricamente se ha reconocido por la doctrina y la  jurisprudencia   que   la   cosa  juzgada  constituye  uno  de  los  eventos  de  imposibilidad  para  iniciar  o  continuar  con  la acción penal y que por ende  habilitan  la  preclusión  de  la  investigación o cesación de procedimiento.  Cfr.   CSJ   AP   de   julio  1  de  1980.     

11  Radicada             al            número  73-001-31-07-002-2009-00043.   

12  Cfr   Folio   120  cuaderno  5  original.   

13  Folio  24  de  la  sentencia  de  primera  instancia,  radicado 2009-043-00.   

14  Radicado 73-001-31-07-002-2013-00027   

15  De estos delitos se predica la característica de ser  pluriofensivos  en  cuanto  que no sólo lesionan o ponen en peligro la libertad  individual  sino  también  otros  bienes jurídicos como la dignidad humana, la  vida, integridad personal, entre otros.   

16  CSJ   SP   de   5   de   junio   de  2014,  radicado  35113.   

17  Cfr.  CSJ  SP  de  21  de  junio  de  1988  con ponencia del Magistrado Lisandro  Martínez  Zúñiga.  En  esta  providencia la Corte sostuvo que “No  se  viola,  en  consecuencia,  el non bis in ídem en aquellos  eventos  en  que delitos conexos son investigados independientemente, situación  esta  que  debe  tener  en  cuenta  el  juzgador para no sobrepasar los límites  punitivos      de      la      suma     aritmética     de     penas.”   

18  Norma que reitera en el artículo 50 de la Ley 906 de 2004   

19  CSJ   AP   de   18  de  febrero  de  2005,  Radicado  18.911.      

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