CP090-2015(45409)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

CP090-2015  

Radicación N° 45409  

(Aprobado acta Nº 276)   

          Bogotá,   D.C.,   once   (11)   de   agosto   de   dos  mil  quince  (2015).   

         

          Procede   la   Corte   a  emitir  concepto  sobre  la  petición  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  HÉCTOR MARIO  URDINOLA  ÁLVAREZ,  elevada  por  el  Gobierno de los  Estados Unidos de América.   

SOLICITUD     Y  ANTECEDENTES   

1.  El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América a través de su  Embajada  en  Colombia, mediante Nota Verbal Nº 2139 del 22 de octubre de 2014,  pidió  la  detención  provisional  con  fines  de extradición de HÉCTOR   MARIO   URDINOLA   ÁLVAREZ.  En  consecuencia,  el  Fiscal  General de la Nación con resolución proferida el 14  de  noviembre  de  ese  año,  dispuso  su  captura,  la  cual fue notificada al  mencionado  el 9 de diciembre siguiente, en el Centro Penitenciario y Carcelario  de  Mediana  y  Alta  Seguridad  de  Cómbita  (Boyacá),  lugar  en  el  que se  encontraba recluido.   

2.  Cumplido  lo  anterior,  la  autoridad  reclamante,  por  conducto diplomático y mediante Nota Verbal Nº 0208 del 6 de  febrero   de   2015,   pidió   formalmente   la  extradición  de  URDINOLA ÁLVAREZ.   

3.  La  Directora  de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales  del Ministerio de Relaciones Exteriores, con oficio Nº 0233 de  la  misma  fecha dirigido a la Jefe de Asuntos Internacionales del Ministerio de  Justicia  y  del  Derecho,  manifestó  que  en  este  caso,  en los aspectos no  regulados  en  la Convención de Viena del 20 diciembre de 1988, es aplicable el  ordenamiento jurídico colombiano.   

4.   A   su   turno  la  Jefe  de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho, mediante misiva  recibida  el  17  de  ese  mes, luego de considerar perfeccionado el expediente,  remitió  la  documentación  relacionada con la solicitud de extradición a fin  de que la Sala de Casación Penal emita el respectivo concepto.   

5.  El  24  de  febrero  de  2015,  previo  requerimiento   del   Magistrado   Ponente,   URDINOLA  ÁLVAREZ  allegó poder conferido a un profesional del  derecho para la defensa de sus intereses.   

6.  Cumplido  lo  anterior,  la Sala dispuso  surtir  el  traslado contemplado en el artículo 500 de la Ley 906 de 2004, para  que los intervinientes solicitaran la práctica de pruebas.   

7. Con auto de 22 de abril de 2015, la Corte  negó  las  postulaciones  probatorias  elevadas  por el apoderado del ciudadano  requerido,  decretando,  de  oficio,  el recaudo de diversos elementos de juicio  con miras al estudio de la correspondiente solicitud.   

8.  Frente a esta última determinación, el  togado  interpuso  recurso  de reposición que fue resuelto negativamente por la  Sala, el 10 de junio de 2015.   

9.  Ejecutoriado dicho proveído, se corrió  traslado  a  los  intervinientes  para  que  efectuaran sus alegaciones finales.   

SUSTENTO  DOCUMENTAL  DE  LA  SOLICITUD  DE  EXTRADICIÓN   

          1.  Las  mencionadas notas verbales 2139 y 0208 del 22 de octubre de  2014  y 6 de febrero de 2015, respectivamente, que reseñan los hechos objeto de  la  acusación  formulada  en  contra  de HÉCTOR MARIO  URDINOLA    ÁLVAREZ,   de   la   siguiente   manera:   

“Los  hechos  del  caso  indican  que los  acusados  HÉCTOR MARIO URDINOLA ÁLVAREZ,  C.E.S.C  y E.M.M. eran miembros de una organización de tráfico  de  narcóticos  (DTO)  que,  entre  abril  del  2011  y  febrero  del  2012, se  concertaron  para importar cantidades de múltiples kilogramos de cocaína desde  Colombia  hacia  México,  para  su  distribución  final en los Estados Unidos.  Durante  la investigación, fuentes confidenciales (CSs) pudieron infiltrar esta  DTO  bajo  el engaño de que ellos eran transportadores de cocaína. A comienzos  de  abril  del  2011,  las  CSs  fueron  contratadas por la DTO para transportar  cocaína  desde  Cartagena, Colombia, hacia México, siendo su destino final los  Estados  Unidos. Miembros de la DTO inspeccionaron las embarcaciones que las CSs  propusieron  se  utilizaran  para  transportar  la  cocaína  desde  Colombia  y  finalizaron  los  arreglos. En el curso de la investigación aproximadamente 300  kilogramos  de  cocaína,  los cuales fueron entregados por miembros de la DTO a  las  CSs,  fueron incautados en Colombia en octubre del 2011. Miembros de la DTO  posteriormente  asesinaron  a  una  CS,  cuya  colaboración había llevado a la  incautación.   

Evidencia  recolectada  a  través  de  la  investigación,  la  cual incluye vigilancia física e interacciones con fuentes  confidenciales,   revelaron   que  URDINOLA  ÁLVAREZ  era uno de los líderes y ejecutores de la DTO, quien  dirigía  las actividades de tráfico de narcóticos de otros miembros de la DTO  […].   Testigos  que  cooperan  en  el  caso  han  indicado  que  URDINOLA  ÁLVAREZ  suministró dinero a  la  DTO,  asistió  a  reuniones con otros miembros de la DTO y lideró el grupo  que  llevó a cabo el asesinato de la CS anteriormente mencionada, a quien se le  consideró  responsable  por  la  pérdida  de  los  300  kilogramos de cocaína  incautados por autoridades de las fuerzas del orden de Colombia.   

Todas  las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”.   

          2.  La  acusación  formal 14-20197-CR-UNGARO/TORRES del 28 de marzo  de  2014,  proferida  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el  Distrito  Sur  de  Florida,  por  medio  de  la  cual  se  acusa  a HÉCTOR   MARIO   URDINOLA   ÁLVAREZ  del  siguiente cargo:   

“El Gran Jurado indagatorio acusa de que:  comenzando  alrededor  de  abril  de  2011, y en forma continua hasta febrero de  2012  y  alrededor  de  esa  fecha, en Colombia y en otras partes, los acusados,  HÉCTOR    MARIO    URDINOLA   ÁLVAREZ,   (a)  “Chicho”,  C.E.S.C,  E.M.M  y  E.M.M.  a  sabiendas  y  voluntariamente  se  combinaron,  conspiraron,  se confederaron y se pusieron de  acuerdo  entre  sí  y con otras personas, conocidas y desconocidas para el Gran  Jurado,  para  distribuir  una sustancia controlada por la Lista II, a sabiendas  de  que  dicha  sustancia  ingresaría  ilegalmente  a  los  Estados  Unidos, en  violación  del  Título 21, Código Federal, Sección 959 (a) (2); todo ello en  violación   del   Título   21,   Código   de  los  Estados  Unidos,  Sección  963.   

Conforme  al  Título  21, Código Federal,  Sección   960   (b)   (1)   (B),  con  respecto  a  los  acusados  HÉCTOR  MARIO  URDINOLA  ÁLVAREZ,  (a)  “Chicho”,  C.E.S.C,  E.M.M  y E.M.M. […], la sustancia controlada envuelta  en  la  conspiración atribuible a ellos como resultado de su propia conducta, y  la  conducta  de  otros  conspiradores que es razonable conectar con ellos, es 5  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una cantidad  detectable de cocaína”.   

          3.  Las  declaraciones  juradas  de  Michael  Nadler, Fiscal Federal  Asistente  en  la Oficina de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida, y  de  Peter  Maynard,  Agente  Especial  de  la Administración para el Control de  Drogas    (DEA),    que    fundamentan   la   acusación   contra   URDINOLA ÁLVAREZ.   

          4.  Los  textos  de  las  disposiciones  del  Código de los Estados  Unidos  de América que se afirman fueron infringidas por el ciudadano requerido  y  que se encontraban vigentes para la época de ocurrencia de los hechos, así:  del  Título  18,  las Secciones 981 (extinción de dominio) y 3282 (delitos sin  la  pena  de  muerte),  y  del  Título  21,  Secciones 812 (lista de sustancias  controladas),  841  y  960  (actos prohibidos), 846 (tentativa y concierto), 853  (extinción  de  dominio),  959  (fabricación  o  distribución  con  fines  de  importación ilícita) y 963 (tentativa y concierto).   

          5.  Fotografía  y copia de la cédula de ciudadanía No. 16.844.641  de  Jamundí  (Valle),  expedida  a  nombre  de HÉCTOR  MARIO  URDINOLA ÁLVAREZ por la Registraduría Nacional  del Estado Civil.   

         

6.  La  orden  de arresto del 28 de marzo de  2014,   en   contra   de   HÉCTOR   MARIO   URDINOLA  ÁLVAREZ,     emitida  por  el  Tribunal  Federal  de Distrito de los Estados  Unidos   para   el  Distrito  Sur  de  Florida,  con  motivo  de  la  acusación  14-20197-CR-UNGARO-TORRES de la misma fecha.   

ALEGATOS DE LOS INTERVINIENTES  

          1.  El  Ministerio  Público   

          La  Procuradora Tercera Delegada para la Casación Penal pidió a la  Sala  conceptuar  de  manera  favorable  al  requerimiento  de  extradición del  nacional    colombiano    HÉCTOR   MARIO   URDINOLA  ÁLVAREZ,  ya  que,  en  su  criterio,  se cumplen los  presupuestos  constitucionales  y  legales  que  así  lo  permiten, esto es, la  validez  formal  de  la  documentación  allegada  por  el  país reclamante, la  demostración  de  la  identidad  de  la  persona solicitada, el principio de la  doble  incriminación  y  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el  extranjero.   

          De  igual modo, pidió a la Corporación fijar los condicionamientos  necesarios  para  garantizar los derechos fundamentales del ciudadano colombiano  cuya extradición se invoca.   

          2. La defensa   

          El   apoderado   de   URDINOLA   ÁLVAREZ  deprecó  emitir  concepto  negativo a la solicitud de  extradición,  pues,  estima,  los  hechos por los que se elevó el pedimento se  agotaron  en  territorio  colombiano  y  de ninguna manera tuvieron “desarrollo   causal”   en  el  país  requirente.   

Así   las  cosas,  si  normativamente  es  necesaria  la  producción  de  un resultado para entender realizada la conducta  delictiva,  en  consonancia  con  el  derecho  penal  de  acto  consagrado en el  artículo  29  de  la  Carta  Política, no puede admitirse la procedencia de la  extradición  solo  por  la  llana  afirmación  de que su prohijado integró un  grupo  que  tenía el propósito de sacar del país sustancias ilícitas, porque  a  las  voces  del  diccionario  “pretender  no  es  realizar,  ni  llevar  a cabo, ni menos consumar, ni materializar resultados, es  apenas querer conseguir algo”.   

Por  ende,  desde  su  punto de vista, no es  viable  predicar  en  este  asunto  la  vigencia de la teoría de la ubicuidad a  efectos  de  establecer el lugar de ocurrencia del injusto y, en aplicación del  principio  de  territorialidad  de  la ley penal, ha de primar la soberanía del  Estado   colombiano   en   la  persecución  del  delito.  Lo  contrario,  dice,  implicaría  que  todas  las  personas  capturadas en aeropuertos nacionales con  droga  u  otros  elementos  restringidos y con rumbo a otros países no podrían  ser  juzgadas  en  territorio  patrio,  siendo  hipótesis en las que en un solo  sitio se produce tanto la acción como el resultado.   

En  consecuencia, toda vez que el acuerdo de  voluntades  propio  del  concierto  para  delinquir  se  dio  y  perfeccionó en  Colombia,   así   como   el   delito   de   narcotráfico,  atendiendo  que  el  estupefaciente  aludido  en  la  solicitud fue incautado en territorio nacional,  por  razones  de  soberanía,  insiste, su juzgamiento debe agotarse conforme la  ley  penal  vigente  según  aconteció  con  el  ilícito  contra  la seguridad  pública  por  el  cual  se  dictó  sentencia  condenatoria  en  contra  de  su  prohijado,  en  virtud  del  preacuerdo  aprobado  por el Juez Tercero Penal del  Circuito Especializado de Cali.    

CONCEPTO     DE     LA   CORTE   

          El  artículo 502 del Código de Procedimiento Penal estatuye que el  concepto   de   la   Sala   debe  estar  orientado  a  establecer,  entre  otros  presupuestos,   la   validez   formal   de   la  documentación  presentada,  la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, el principio de la doble  incriminación,  la  equivalencia  de  la providencia proferida en el extranjero  con  la resolución de acusación y, cuando fuere el caso, el cumplimiento de lo  previsto  en  los tratados públicos, según lo exigen los artículos 490, 493 y  495 ibídem.           

          1.    La   validez   formal  de  los  documentos aportados   

          Advierte   la  Corporación  que  los  documentos  que  soportan  la  petición  de  extradición  de HÉCTOR MARIO URDINOLA  ÁLVAREZ,  cumplen  las exigencias contempladas en los  Códigos  de Procedimiento Penal y Civil para ser tenidos como aptos para fundar  el respectivo concepto.   

          No  hay  duda  que  dentro  de  la documentación, allegada por vía  diplomática  y debidamente traducida y autenticada, obra copia de la acusación  formal  14-20197-CR-UNGARO/TORRES  del  28  de  marzo  de 2014, proferida por la  Corte   Distrital   de   los   Estados   Unidos   para   el   Distrito   Sur  de  Florida.   

         De  igual  manera,  el  Gobierno reclamante adjuntó el contenido de  las  normas  del Código de los Estados Unidos aplicables al caso, ya reseñadas  en acápite anterior.   

         Así  mismo,  consta que la documentación anexa incluye la orden de  arresto  expedida  por  la  autoridad judicial del país reclamante en contra de  HÉCTOR    MARIO    URDINOLA    ÁLVAREZ, según se relacionó en precedencia.    

         A  su vez, se tienen las declaraciones juradas del Fiscal Auxiliar y  el  agente  de  la DEA que respaldan la acusación 14-20197-CR-UNGARO/TORRES del  28   de   marzo   de   2014,   emitida   contra   el   mencionado   URDINOLA   ÁLVAREZ,   cuyo  contenido  y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la documentación que las  acompaña,  fueron  certificados por Magdalena A. Boynton, directora asociada de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del Departamento  de Justicia de los Estados Unidos.   

         A  su  turno,  la  rúbrica  y  el  cargo de esta funcionaria fueron  certificados  por  el  Procurador General de ese país, Eric H. Holder Jr., cuya  firma  fue  confirmada,  a  su  vez,  por el Secretario de Estado de los Estados  Unidos  de  América,  Jhon  F.  Kerry,  a  través  del Funcionario Auxiliar de  Autenticaciones,  quien suscribió y fijó el sello del Departamento de Estado a  este documento.    

         

Los  instrumentos  reseñados,  obrantes en  original  con su correspondiente traducción, fueron autenticados el 22 de enero  de  2015,  por  María  Fernanda  Cuellar  Botero,  Vice-Cónsul  de Colombia en  Washington  D.C.,  cuya  firma  fue  avalada,  el  23  siguiente, por el Jefe de  Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores   de  Colombia.   

         Además   de   lo  anterior,  la  Jefe  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  del Ministerio de Justicia y del Derecho, en su oficio de 13 de  febrero  de  2015,  corroboró que la documentación fue debidamente traducida y  legalizada  y  que se encuentran reunidos los requisitos formales exigidos en la  normatividad procesal penal aplicable.   

         De  esta manera, se cumplió con lo establecido por el artículo 259  del  Código  de  Procedimiento Civil, modificado por el 1°, numeral 118 del D.  E.   2282   de  1989,  que  dice:  “Los  documentos  públicos  otorgados  en  país  extranjero  por  funcionario  de éste o con su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o  agente  diplomático  de  la  República,  y en su defecto por el de una nación  amiga,  lo  cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en el artículo 25 de la Ley 906 de 2004.   

         

Por  lo  tanto,  en consideración a que la  solicitud    de    extradición    del    nacional    colombiano    HÉCTOR  MARIO  URDINOLA  ÁLVAREZ  se hizo  por  la  vía diplomática, y que en la expedición y trámite de los documentos  que  la  soportan,  así  como  en su traducción, se cumplieron todos los ritos  formales  de  legalización  prescritos  por las normas de los Estados Unidos de  América,  la  Corte  los tendrá hábiles para servir de prueba en este asunto,  cumpliéndose de este modo con la primera exigencia legal.   

         2.   La  identificación  plena  del  solicitado en extradición   

          No  hay  duda,  según  lo  destacó la Procuradora Delegada, que el  ciudadano   colombiano  cuya  entrega  reclama  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos es el mismo al que se le  notificó  la  orden  de captura con fines de extradición librada por el Fiscal  General  de  la  Nación  el  14  de  noviembre  de  2014,  en virtud del pedido  formulado  en  la  Nota  Verbal  No.  2139  del  22  de  octubre  de  ese  año.   

          A  esta conclusión se arriba tras constatar que el país requirente  remitió  copia  de  la  cédula  de  ciudadanía No. 16.844.641 expedida por la  Registraduría   Nacional   del   Estado   Civil,   a   nombre  de  HÉCTOR  MARIO URDINOLA ÁLVAREZ, nacido el  26  de  agosto  de  1982  en  Cali  (Valle),  y cuyos generales de ley coinciden  con  los  que  reportó  la  Policía  Nacional  como  del  ciudadano  a  quien  se le enteró de la orden de  captura  en  comento,  aspecto  corroborado  mediante  experticio practicado por  perito en dactiloscopia de aquella institución.   

         De  este  modo,  se  reitera,  no  existe  duda  respecto  de que el  detenido  es  el  ciudadano  pedido  en  extradición, incluso con esos datos ha  suscrito  las  actas  en  donde  se  le  comunicaron  sus derechos, también las  actuaciones   surtidas  ante  esta  Corporación,  circunstancia  que,  además,  tampoco ha sido objeto de controversia por la defensa.   

         

Por ende, el presupuesto de la identidad del  ciudadano reclamado en extradición se satisface.   

          3.    El    principio    de   la   doble  incriminación   

         De  acuerdo  con  el  numeral  1°  del artículo 493 del Código de  Procedimiento  Penal, para que la extradición se pueda conceder se requiere que  el  hecho  que  la motiva esté previsto como delito en Colombia y reprimido con  una  sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años.   

         Se    recuerda    que,    en    consonancia    con   la   acusación  14-20197-CR-UNGARO/TORRES  del  28  de  marzo  de  2014,  proferida por la Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida, a HÉCTOR  MARIO  URDINOLA  ÁLVAREZ  se  le  llama  a  juicio  en  razón  a  que  junto  con  otros se combinó “para  distribuir  una  sustancia controlada […] 5 kilogramos o  más  de  una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una  cantidad detectable de  cocaína”.   

          En  esas  condiciones,  la Sala advierte que los comportamientos que  motivan  el  pedido de extradición, conforme a los sucesos que se imputan y las  normas  allegadas,  encuentran  adecuación  en  nuestro  sistema  penal  en las  conductas   punibles   de   concierto   para   delinquir  agravado  y  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  consagradas en los artículos 340,  inciso  segundo,  y  376 de la Ley 599 de 2000, sancionadas con pena de prisión  de  ocho  (8)  a dieciocho (18) años y de ciento veintiocho (128) a trescientos  sesenta  (360)  meses, respectivamente, ya que el concierto para delinquir (o la  conspiración,  en  los  términos de la acusación foránea), entendido como el  acuerdo  de  voluntades  entre  varios  individuos con el fin de cometer delitos  indeterminados,  claramente  tuvo por objeto la realización de actos vinculados  con  el  narcotráfico,  habida  cuenta  que,  según quedó visto, HÉCTOR   MARIO   URDINOLA   ÁLVAREZ  con  conocimiento  de causa e intencionalmente se concertó con otros para almacenar,  conservar,  elaborar,  vender, ofrecer, adquirir, sacar del país, transportar y  suministrar cocaína.   

          Resta  enfatizar  que  las  conductas  punibles  de  concierto  para  delinquir  agravado  y  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes no  configuran  delitos  políticos,  fueron cometidas entre abril de 2011 y febrero  de  2012,  esto  es  con  posterioridad  al  Acto  Legislativo  No.  1 del 17 de  diciembre  de  1997, tuvieron repercusión en territorio extranjero y contemplan  pena  privativa de la libertad cuyo mínimo supera ampliamente los cuatro años,  conforme surge de la cita de las normas correspondientes.   

          Ahora  bien,  en  orden  a  solventar  la  inquietud  elevada por la  defensa,  no  puede  pregonarse  que  no tiene cabida acudir en este asunto a la  teoría  de  la ubicuidad para determinar el ámbito de incidencia de los hechos  delictivos  que  motivan  el  pedido de extradición, pues, como se anotó en su  debida  oportunidad,  el  criterio  de  territorialidad que rige el ordenamiento  jurídico  colombiano,  al  tenor  del  artículo  14,  numeral 3º, del Código  Penal,  señala  que  la  conducta  punible  se  entiende realizada “en  el lugar donde se produjo o debió  producirse el resultado”.   

          En  consecuencia,  con independencia de que el acuerdo de voluntades  encaminado  a  enviar  estupefaciente a los Estados Unidos no hubiese logrado su  propósito,   es   insoslayable   que   el   legislador   y   la  jurisprudencia  conciben    -a  efectos  de  cotejar  la  confluencia del principio de  doble  incriminación- que tal acción fue ejecutada, por lo menos parcialmente,  en    territorio   extranjero,   según   se   verifica   en   el   sub   examine  de  cara  a  la  finalidad  inequívoca  del  conciliábulo  materia de requerimiento (Cfr. CSJ CP 049-2015,  CSJ CP 072-2015).   

De  este  modo,  la  tesis  del  defensor  desconoce  el alcance de aquel instituto y, de paso, la naturaleza del delito de  concierto  para  delinquir, es decir, de peligro abstracto, que no exige para su  configuración  la  materialización  de los ilícitos indeterminados objeto del  pacto  ilegal  al versar el juicio de reproche de este injusto en el desvalor de  acción  -no  de resultado- que implica, por sí mismo, el convenio encaminado a  afectar otros bienes jurídicamente tutelados.   

Entonces,  es inane que invoque la ausencia  de  resultado  en  territorio  extranjero  para asumir improcedente el pedido de  extradición,  en  tanto el soporte documental adjunto a la solicitud refiere la  convergencia  de  una  serie  de  actitudes que, más allá de una hipotética y  quimérica  intención  delictiva,  derivaron  en  la  ejecución  de  gestiones  orientadas  a  un  plan  claramente identificado, reprimido bajo la égida de la  legislación foránea.   

En  tales  circunstancias,  el discurso del  togado  descontextualiza  ciertas  situaciones normativas que sancionan acciones  específicas  constitutivas de riesgo a diversos intereses penales y que avalan,  por  ejemplo, la punición en la tentativa (artículo 27 ibídem), coyuntura que  además  confunde con las reglas de competencia contempladas, entre otros, en el  artículo 43 de la Ley 906 de 2004.   

Así  las cosas, se reitera, en este evento  se   cumple   con   el   principio   de  la  doble  incriminación  normativa  y  punitiva.   

         4.   Equivalencia   de   la   providencia  proferida en el extranjero   

         

En  este  aspecto,  la Corte observa que se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia consagrado en el numeral 2° del  artículo   493   de   la  Ley  906  de  2004,  el  cual  exige  “que  por  lo  menos  se  haya dictado en el exterior resolución de  acusación     o    su    equivalente”.   

                      La  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito Sur de Florida, acusó a  HÉCTOR   MARIO   URDINOLA   ÁLVAREZ   por   las   ilicitudes   ya   señaladas   mediante   acto  procesal  (14-20197-CR-UNGARO/TORRES  del 28 de marzo de 2014) que en nuestra legislación  equivale  a  la  acusación,  como  emerge de las siguientes similitudes que las  tornan  equivalentes:  i) se trata de un pliego concreto de cargos en contra del  acusado,  para  que se defienda de ellos en el juicio, ii) una vez formulada, se  inicia  el  juicio  oral que finaliza con el respectivo fallo de mérito, y iii)  en  ella  se  indican  los  hechos, con especificación de las circunstancias de  tiempo,  modo  y lugar en que ocurrieron y su calificación jurídica, junto con  las    disposiciones    sustanciales   aplicables.1   

         Por  lo  tanto,  la  aludida  acusación  emitida  por  el  Tribunal  extranjero  es  equivalente y tiene la misma fuerza vinculante que la acusación  propia de nuestro sistema judicial.   

         Sea  esta  la  oportunidad para anotar que, por orden de la Sala, se  allegó  al  expediente copia de la sentencia proferida, el 18 de marzo de 2015,  por  el  Juzgado  Tercero  Penal del Circuito Especializado de Cali en contra de  HÉCTOR   MARIO   URDINOLA   ÁLVAREZ   por  el  delito  de  concierto  para delinquir agravado, providencia  ejecutoriada  en  esa  calenda  y  derivada  del  preacuerdo al que arribaron el  mencionado  y  la  Fiscalía  en  esa  misma  fecha.2   

         En  ese  orden,  con  el objeto de constatar si en este asunto se ha  ejercido  jurisdicción  por  los  hechos  motivos  de requerimiento, en aras de  salvaguardar   la   garantía  al  non  bis  ibídem,  debe cotejarse la fecha en que se allegó la petición  de  cooperación  jurídica internacional con aquella en que se llevó a cabo la  manifestación  libre,  consciente  y  voluntaria  por  parte  del  procesado de  acogerse  a la terminación anticipada de la actuación, si la condena obedece a  los  términos  de  esa manifestación y, por último, la fecha de ejecutoria de  la decisión que le impartió aprobación judicial.   

Así,  surge  palmario que el preacuerdo en  comento  se  produjo  con  posterioridad  a  la  Nota  Verbal Nº 2139 del 22 de  octubre  de  2014,  en  la  que se pidió la detención provisional con fines de  extradición    de    URDINOLA   ÁLVAREZ,   y   a   la  solicitud  formal  efectuada  mediante  Nota Verbal Nº 0208 del 6 de febrero de  2015.  En consecuencia, no se dan los presupuestos de rigor para entender que al  momento  de  presentación  por  el  gobierno  extranjero  de  la  petición las  autoridades  nacionales  ya  habían  aplicado  el ius  puniendi  (Cfr.  CSJ  AP,  19 Sep 2009, Rad. 31036) y,  además,  no  se  evidencia  indefectiblemente que los sucesos por los cuales se  sancionó  al  requerido en el fallo en cuestión sean idénticos a aquellos por  los   que   se   le   convocó  a  juicio  en  los  Estados  Unidos.3   

De  esta  forma,  es  resorte  del Gobierno  Nacional  tener  en  cuenta  la  existencia de esta determinación y del proceso  penal  seguido  por  los  delitos  que  no  comprendió  la misma al instante de  adoptar  la  decisión  que considere más acertada, en aplicación de criterios  de  conveniencia  nacional  y  cooperación  internacional  (Cfr. CSJ CP, 06 May  2009,  Rad. 30373). De contera, es en esa fase administrativa del trámite donde  se  conjugan  los  factores relacionados con la soberanía a los que con ahínco  se  refiere  la defensa, en tanto a esta Corporación solo le compete corroborar  la  convergencia  de  los requisitos legales demandados para dar viabilidad a la  extradición,   de   acuerdo   con   lo   anotado   en  precedencia.     

ACOTACIÓN   FINAL  

         Como  lo  resaltó  la  Procuraduría,  resulta  pertinente poner de  presente  al  Gobierno  Nacional  que,  en  caso  de conceder la extradición de  HÉCTOR   MARIO   URDINOLA   ÁLVAREZ   en  los  términos que más adelante se precisa, se debe condicionar  su  entrega  de  tal  modo  que  no  sea  juzgado por hechos distintos a los que  originaron   la   reclamación,  ni  sometido  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital  o perpetua, al tenor del  artículo 494 de la Ley 906 de 2004.   

         Así  mismo,  al  Gobierno  Nacional  le  corresponde condicionar la  entrega  a  que  el país reclamante, de acuerdo a sus políticas internas sobre  la  materia,  le ofrezca al requerido posibilidades razonables y reales para que  pueda  tener contacto regular con sus familiares más cercanos, considerando que  el  artículo  42  de  la  Constitución Política de 1991 reconoce a la familia  como  núcleo  esencial  de  la sociedad, garantiza su protección y reconoce su  honra,  dignidad  e  intimidad,  amparo  fundamental  que  se  refuerza  con  la  protección  que  también  le  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos  Humanos  en  su  artículo  17  y  el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y  Políticos en el 23.   

          Además,  conforme  señaló  la Corte en el concepto del 15 de mayo  de  2008  (Rad.  29024),  toda  vez  que  el  mecanismo de la extradición entre  Estados   Unidos   de  América  y  Colombia,  en  ausencia  de  un  instrumento  internacional   que  la  regule,  se  rige  por  las  normas  contenidas  en  la  Constitución  Política  (artículo  35) y en el Código de Procedimiento Penal  (artículos  490  y siguientes de la Ley 906 de 2004), el Gobierno Nacional debe  formular   las  exigencias  que  estime  convenientes  para  que  en  el  Estado  reclamante  se  le  reconozcan  todos  los  derechos  y garantías inherentes al  solicitado,  en  especial  las contenidas en la Carta Fundamental y en el bloque  de   constitucionalidad,   es   decir,  en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados   por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de la Constitución, Declaración Universal de Derechos Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos),  en virtud del deber de protección a esos derechos que  para    todas    las    autoridades    públicas   emana   del   artículo   2°  ibídem.4   

          De  la  misma  manera,  se  exhorta  al  Gobierno, encabezado por el  señor  Presidente  de  la  República como Jefe de Estado, para que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determine  las  consecuencias  que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Nacional.   

         Igualmente,  en  caso  de que HÉCTOR MARIO  URDINOLA  ÁLVAREZ  sea  absuelto,  sobreseído o, por  cualquier  otra vía legal declarado no culpable de los cargos que dieron origen  a  su  entrega en extradición y, en consecuencia, dejado en libertad, el Estado  reclamante  -si  el ciudadano desea regresar al país- deberá asumir los gastos  de  transporte y manutención correspondientes de acuerdo con su dignidad humana  (artículos 1° y 93 de la Constitución Política).   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA DE  CASACIÓN    PENAL    DE    LA    CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA,   

CONCEPTÚA  

         

FAVORABLEMENTE a la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de  América  respecto  del  ciudadano  colombiano HÉCTOR  MARIO  URDINOLA ÁLVAREZ, en cuanto se refiere al cargo  que  le  es formulado en la acusación 14-20197-CR-UNGARO/TORRES del 28 de marzo  de  2014,  proferida  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el  Distrito Sur de Florida.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,  a  su defensor, al Ministerio Público y al señor Fiscal General de  la Nación, para lo de su cargo.   

         

Devuélvase  el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho, para lo de su competencia.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  En  el mismo sentido puede confrontarse CSJ CP, 7 Nov  2012, Rad. 39696   

2  Cfr. Folio 81 cuaderno Corte   

3  La  sentencia  de  18 de marzo de 2015, compendió la  situación   fáctica   motivo   de   esa  decisión  de  la  siguiente  manera:  “En el curso de la investigación adelantada por la  presunta  comisión  de  los  delitos  de  concierto  para  delinquir, tráfico,  fabricación  y  porte de armas, entre otras conductas, se estableció que a una  organización  delincuencial  con  influencia en los departamentos del Valle del  Cauca  y  el  Eje  Cafetero  pertenecían dos sujetos conocidos con los alias de  “Chicho”,   “El  Primo”  o  “El  Zarco”  (quien  posteriormente  fue  identificado    como    HÉCTOR    MARIO   URDINOLA  ÁLVAREZ)  y  […]. Se estableció igualmente que la  banda  criminal  se  reconocía  con  el nombre de “Los Machos” a quienes se  investigaba,  entre  otros  delitos,  por  el  homicidio del que fue víctima el  señor  F.R.C.  el  7  de junio de 2009 en el municipio de Roldanillo (Valle del  Cauca)”.   (Cfr.  Fl.  85  y  siguientes  Cuaderno  Corte).   

4  Así,  con arreglo al artículo 29 de la Carta; a los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos Humanos, 5-3.6,  7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de  la Convención Americana de  Derechos  Humanos,  9-2.3, 10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de  Derechos  Civiles y Políticos, el Gobierno Nacional debe condicionar la entrega  de  un  compatriota,  si  concede  la  extradición,  a  que  se  le respeten al  extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional  en  las  mismas  circunstancias- todas las garantías  debidas  a  su condición de justiciable, en particular, a que tenga acceso a un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se presuma su inocencia,  a  que  cuente  con  un intérprete, a que tenga un defensor designado por él o  por  el  Estado,  a  que se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que  prepare  la  defensa,  a  presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en  contra,  a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en  condiciones  dignas,  a  que la eventual pena que se le imponga no trascienda de  su  persona,  a  que  la sanción pueda ser apelada ante un tribunal superior, a  que  la  pena  privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y  readaptación social.     

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