AP5706-2015(43671)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

AP  – 5706 – 2015   

Radicación 43671  

(Aprobado Acta No. 350)  

Bogotá D.C., septiembre treinta (30) de dos  mil quince (2015).   

VISTOS:  

          Resuelve  la  Sala si admite o no la demanda de casación presentada  por el defensor del procesado JOHN JAIRO PINEDA CHALARCA.   

ANTECEDENTES:  

          1.  El  mencionado,  entre 2003 y 2004, en  ejercicio  del cargo de Guarda de Tránsito de Manizales adscrito a la Alcaldía  de  ese  municipio  desde  el  16  de marzo de 1999, valiéndose de su autoridad  consiguió  generar  confianza  en algunas personas y convencerlas de que podía  realizar  ciertos  trámites  que  requerían  al  interior de la Secretaría de  Tránsito  y  Transporte.  Acto  seguido  les  solicitó  y  consiguió  que  le  entregaran   las  siguientes  sumas  de  dinero:  Willington  Martínez  Pinilla  $130.000.oo,   Néstor   Alfonso   Álvarez  Duque  $150.000.oo,  Milton  López  Velásquez  $200.000.oo,  Fabio Nelson Peláez Arias $130.000.oo, Breiner Gómez  Castro  $90.000.oo,  Hermel  Londoño Morales $250.000.oo, Andrés Felipe López  González  $200.000.oo,  Juan  Carlos Zuluaga Salazar $80.000.oo o $120.000.oo y  Mauricio Carmona Castro una cantidad indeterminada.   

         2.  Al proceso, iniciado el 22 de noviembre  de  2007, fue vinculado mediante indagatoria JOHN JAIRO PINEDA CHALARCA, a quien  la  Fiscalía  acusó  el  14  de  mayo  de  2009  por  la  conducta  punible de  concusión,  en  concurso homogéneo. La defensa apeló esta determinación y la  segunda    instancia,    el   14   de   septiembre   de   2009,   le   impartió  confirmación.   

          3.  Tramitado  el  juicio,  el Juzgado 8º  Penal  del Circuito de Manizales (Caldas) condenó al procesado el 18 de mayo de  2011  a  84  meses  de prisión, inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas por el término de 66 meses y multa de 56 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes.  No  se  le  concedieron  la condena de ejecución  condicional ni la prisión domiciliaria.   

         4.    El   defensor   apeló   ese   pronunciamiento  y  el  Tribunal  Superior  de  Manizales, a través del fallo recurrido en casación, expedido el  22 de noviembre de 2013, lo confirmó en su integridad.   

LA DEMANDA:  

          En         un        “capítulo     preliminar”   el   defensor   afirmó   que   su   representado  fue  condenado  “cuando  en  su favor debía aplicarse el principio  de  in dubio pro reo”. Enseguida hizo referencia a la  definición  legal  y constitucional de dicha garantía y a su alcance según la  doctrina  y  la  jurisprudencia  de la Corte Constitucional. Tras lo precedente,  luego    del    título    primer   cargo,  al  amparo  de la causal 1ª de casación del artículo 205 de la  Ley    600   de   2000,   expresó   –sin  más— que  la  sentencia  del  Tribunal  es  violatoria de los derechos de debido proceso y  dignidad humana.   

         A  continuación,  bajo  el rótulo segundo  cargo,   anunció   el   abogado   que   tal  censura  “será   por   violación   indirecta  de  la  ley  sustancial  por  error  de  hecho” y expresó que su  “disenso”   con   la  sentencia  recurrida  tiene que ver con “que si bien  el  procesado  JOHN JAIRO PINEDA CHALARCA, efectivamente ejercía funciones como  guarda  de  tránsito”,  no  se  aprovechó  de  esa  condición.   

         En  cuanto  a  la  tipicidad  de  la  concusión,  en  criterio  del  demandante     se     deben     probar     “como  mínimo”  dos  de los verbos rectores de la conducta  (constreñir,  inducir,  solicitar),  para  poderla  imputar  a su representado.   

Apoyó  el profesional su petición de casar  el  fallo en que en ninguna de las actuaciones del acusado descritas por quienes  lo  denunciaron,  “se  vio  que haya constreñido o  inducido  a las personas que se acercaban a las oficinas de tránsito municipal,  igualmente   tampoco  solicitó  dinero”.  Así  las  cosas,  “se  pudo haber configurado el in dubio pro  reo,  como  efectivamente  lo  solicitó  la  defensa  al  momento  de atacar la  sentencia de primera instancia”.   

Finalmente,  tras  el título tercer   cargo,  el   casacionista   dijo   que   su   pretensión  es  “demostrar   que   en  este  asunto  si  hubo  una  violación  indirecta por error de hecho”, por cuanto  el  Tribunal debió absolver al procesado “por el in  dubio  pro  reo”,  toda  vez  que  en ninguno de los  testimonios   de   los   cuales   se   valieron  las  instancias  para  condenar  “se  dice  que  él constriñó, solicitó o indujo  para  que  los  usuarios de la Secretaría de Tránsito de Manizales le dieran a  él suma de dinero alguna”.   

En la sentencia impugnada, agregó el censor,  se  dio  “total  verosimilitud  a los dichos de los  quejosos  y  denunciantes y nunca se tomó la defensa en el sentido de comprobar  los   dichos  con  otros  medios  de  prueba,  vale  decir  interceptaciones  de  comunicaciones,  grabaciones  y agentes encubiertos, formas de investigaciones a  las  cuales  tiene hoy acceso por su profesionalismo, capacidad y competencia la  Fiscalía General de la Nación”.   

Demandó  de la Corte, por último, casar el  fallo recurrido y absolver al acusado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. Es manifiesto  que  ninguno  de  los  cargos  propuestos  por el demandante reúne la exigencia  legal  de  claridad  y  precisión prevista en el artículo 212-3 del Código de  Procedimiento Penal de 2000.   

         

No  demostró, en efecto, que en el trámite  se  haya incurrido en alguna irregularidad procesal de naturaleza sustancial que  deba  remediarse  a través del mecanismo extremo de la nulidad y tampoco que la  sentencia  condenatoria  proferida  contra  el procesado haya estado determinada  por errores probatorios o jurídicos del fallador.   

         Si  las  supuestas vulneraciones de los derechos de debido proceso y  dignidad  las  hizo  depender  el  defensor de la transgresión del principio de  in  dubio pro reo, según se  deduce  de  la  vaga  demanda,  claramente  el  reclamo  no  pasó  de la simple  afirmación  si  se tiene en cuenta la ausencia indiscutible de demostración de  la lesión de esa garantía fundamental.   

         2.   Se   sabe   que  el  quebrantamiento  indirecto  en  la  sentencia del principio de in dubio  pro  reo se presenta en razón de errores de hecho o de  derecho   en   la   apreciación  probatoria.  Y  que  su  vulneración  directa  –sin interposición de la  prueba— tiene lugar en la  fijación  de las consecuencias jurídicas de los hechos que declara comprobados  el juzgador.   

         Aquí  en  ningún  momento  dio  a  entender  el censor que tras el  análisis  probatorio de las instancias, se concluyó que existía duda sobre la  ocurrencia  del  hecho  o acerca de la responsabilidad penal y, en contravía de  la  ley  que  ordenaba  resolver  esa  incertidumbre  a  favor del procesado, se  dispuso  su  condena.  La  Sala, de todas formas, ha revisado el pronunciamiento  impugnado   y   tiene  claro  que  en  el  presente  caso  una  hipótesis  así  –de violación directa de  la  ley sustancial— no tuvo  ocurrencia.   

         Fue  la  vía indirecta, entonces, la elegida por el casacionista. Y  es  a  la  que  expresamente  hizo  alusión  en  los  cargos segundo y tercero,  precisando  que  la  infracción  a  la  ley  sustancial se originó en error de  hecho.  No  obstante,  faltó  a  su  deber  de concretar y acreditar el tipo de  equivocación  probatoria  en  la  cual  se habría incurrido (falsos juicios de  existencia, identidad o raciocinio) y su trascendencia.   

         Se  limitó a afirmar categóricamente, en sentido opuesto a como se  concluyó  en la sentencia, que el sindicado no se aprovechó de su investidura,  que  para  poderle imputar la conducta de concusión debían probarse dos de los  tres  verbos  rectores  existentes  en  el  tipo  penal,   que  según  los  testimonios   obrantes  en  el  proceso  no  constriñó  ni  indujo  a  quienes  declararon  a  entregarle dinero, que tampoco lo solicitó (nada dijo el abogado  sobre  las  afirmaciones  en contrario de todas esas personas según los pasajes  pertinentes  de  sus  dichos  relacionados  en la propia demanda) y, por último  –como    si   no   se  pudiera—,  que  se  les  creyó   a   los   denunciantes  sin  medios  de  convicción  adicionales  como  interceptaciones     de     comunicaciones     y    labores    encubiertas    de  investigadores.   

          En  circunstancias  así,  es  claro  que  la demanda, en la cual se  entremezclan  –sin ningún  desarrollo—  reproches de  distinta  naturaleza  e  inclusive  planteamientos contradictorios (advirtió el  recurrente  que  ninguno de los declarantes de cargo habló de constreñimiento,  inducción  o  solicitud  y  a  renglón  seguido  se lamentó por otorgárseles  credibilidad),    no  contiene ninguna propuesta susceptible de examen  en casación.   

         3.  En conclusión, la Sala no admitirá la  demanda  pues  es manifiesto que con la misma lo único que pretende el defensor  es   que   la   Corte   intervenga  en  un  debate  probatorio  agotado  en  las  instancias.   Adicionalmente  no  se  hará  uso de su facultad de casar de  oficio  la  sentencia, en consideración a que una vez revisada la actuación no  se  evidencia  quebrantamiento  alguno  de  los  derechos  fundamentales  de los  sujetos procesales.   

         En  virtud  de  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         INADMITIR   la   demanda   de  casación  presentada    por    el    defensor    del    procesado    JOHN   JAIRO   PINEDA  CHALARCA.   

           Contra   esta  decisión  no  proceden  recursos.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *