AP4437-2015(46358)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP4437-2015  

Radicación n° 46.358  

(Aprobado Acta No.  271)   

Bogotá D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

MOTIVO    DE   LA  DECISIÓN   

Decide  la Corte si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Andrés  Felipe  Ortega  Romero  contra la  sentencia  de  la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín, del 24 de abril  de  2015,  que  confirmó  la  proferida  el  23  de enero del mismo año por el  Juzgado  Veintiocho  Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de dicha  ciudad,  mediante  la  cual  lo  condenó,  junto  con  Oliver  David Sepúlveda  Jaramillo,  a  título de autor, por el delito de tráfico, fabricación o porte  de estupefacientes.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL RELEVANTE   

1. La cuestión fáctica fue sintetizada por  el Tribunal de la siguiente forma:   

Como  a las 10:30 de la mañana del día 24  de  agosto  del  año  2012,  agentes  de  la  Policía  Nacional que realizaban  patrullaje  de  rutina  a  la  altura  de  la  carrera  63C con calle 97, barrio  Tricentenario  de  la ciudad de Medellín, al llegar de manera sigilosa a una de  las  áreas comunes de esa unidad residencial, observaron en uno de los extremos  de  una de las canchas de básquetbol, cercano a la piscina donde se encontraban  menores  de  edad,  a  dos  jóvenes  que  se  pasaron  entre si (sic) una bolsa  plástica  de  color  negro, la cual descarga el que la recibe en una sesta para  la   basura   ubicada   en   un  poste  de  la  luz  que  estaba  en  ese  mismo  sitio.1    

2.  Al  día  siguiente, el Juzgado 39 Penal  Municipal  con funciones de control de garantías de Medellín, por solicitud de  la  Fiscalía  121  Local, legalizó la captura y la formulación de imputación  por  el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes en contra de  Oliver  David  Sepúlveda  Jaramillo  y Andrés Felipe  Ortega  Romero y les impuso medida de aseguramiento de  detención  preventiva,  en  el  lugar de residencia2.   

3.  El  10 de septiembre posterior el Fiscal  163  Seccional  presentó el escrito de acusación por el referido injusto en la  modalidad  agravada  (artículos  376, inciso 2º, y 384, numeral 1º, literal b  del             Código            Penal)3  y  el  15 de enero de 2013 se  llevó  a  cabo  la  audiencia  de  formulación correspondiente ante el Juez 28  Penal   del   Circuito   con   funciones   de   conocimiento   de   la   capital  antioqueña4.     

4.  El  9  de  mayo  ulterior se celebró la  audiencia                preparatoria5   y   el   juicio   oral   se  desarrolló     en     varias     sesiones     (26  y  27  de  agosto7, 9 de octubre  de    20138             y             89, 910    y   25   de   abril   de  201411).  Al  cabo  de la última se anunció que el sentido del fallo era  condenatorio.   

5.  Mediante  sentencia  del  23 de enero de  2015,  la  Juez de conocimiento condenó a los acusados por el injusto endilgado  a  las  penas  principales  de  ciento  ocho  (108) meses de prisión y multa en  cuantía  de  cuatro (4) salarios mínimos legales mensuales vigentes, así como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el mismo lapso de la sanción privativa de la libertad. Además,  les  negó  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena12.   

6.  Recurrido  el  fallo  por los apoderados  judiciales       de       los       procesados13,  fue confirmado por la Sala  Penal   del   Tribunal   Superior   de   Medellín   el  24  de  abril  de  este  año14.   

7.  La  defensa  técnica  de  Andrés     Felipe     Ortega     Romero  interpuso15           y          sustentó16  oportunamente  el  recurso  extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

Tras  sintetizar  el acontecer fáctico y la  actuación  procesal,  a  manera  de introito, el actor aduce que el juez plural  «poco   se   ocupó  de  resolver  la  impugnación  interpuesta  por la bancada de la defensa»17,  la  cual  contenía  un  análisis  concienzudo  del plexo probatorio, de tal forma que se  limitó a defender y respaldar la decisión de su inferior.   

Primer cargo (principal)  

Al amparo de la causal tercera del artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004,  denuncia  la  violación  indirecta  de la ley  sustancial,   por   error   de   hecho   en   el  sentido  de  falso  juicio  de  existencia.   

En  desarrollo  de  la  censura, refiere que  María  Magdalena  Romero  Graciano,  tía  de  Andrés  Felipe,  servidora  pública empleada del municipio de  Medellín,  narró  que  el  procedimiento  policial  en  el que aquél resultó  capturado  fue  arbitrario, razón por la que denunció, por abuso de autoridad,  a  los  uniformados  que  participaron  en el mismo, ante la Unidad de Reacción  Inmediata  de  la  Fiscalía General de la Nación, actuación dentro de la cual  se  declaró  fallida  la  diligencia  de  conciliación respectiva por ausencia  injustificada del querellado.   

Aunque  los  documentos  que  soportan dicho  trámite  fueron  aducidos  por  ella  en  el  juicio  y la defensa se apoyó en  aquellos  para  predicar  la  veracidad de lo narrado por la mentada deponente y  desvirtuar    tanto    el    relato    del   testigo   de   cargo   –agente    Jorge    Andrés   Gallego  Nanclares-  como  «la ligera conclusión que hace el  Despacho  de  esta  exposición al considerarla como parte de la estructuración  de  una mal elaborada coartada, valoración que es replicada por el ad quem, que  ligeramente  desestima la justificación dada por [su] asistido y otros testigos  de  su  presencia  en el lugar de los hechos (practicando deporte y paseando sus  mascotas)»18,  el Tribunal, al desatar la  alzada, los ignoró.   

Si   se   hubiera   apreciado  esa  prueba  documental,  opina  el  censor,  se  le  habría  dado  mayor  credibilidad a la  declarante      y      demás      testigos     de     descargo     –no   los   identifica-,   así   como  descartado    que    sus   dichos   corresponden   a   una   mal   confeccionada  coartada.   

Solicita   valorar  los  referidos  medios  cognoscitivos  introducidos  al  debate oral por la señora Romero Graciano, los  cuales  tienen  la  virtualidad de desquiciar el soporte del juicio de reproche,  concretamente,  el contradictorio testimonio del patrullero Galeano Nanclares y,  por  consiguiente,  revocar el fallo impugnado, para proferir, en cambio, uno de  carácter absolutorio.   

Segundo cargo (subsidiario)  

Al  igual que el anterior reproche, denuncia  un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de existencia por omisión que habría  recaído   sobre   los   registros   magnetofónicos   del   123  del  canal  de  comunicaciones  Castilla  de  la  Policía  Nacional, incorporados al juicio por  Carlos   Stiven   García   Metaute   –investigador  de  la  defensa-,  a  partir de los cuales era posible  concluir  que el 24 de agosto de 2012, los policías que realizaron el operativo  de  captura  pidieron  información sobre Miller Zapata Cortes, identificado con  cédula  de  ciudadanía  No. 1020409669, circunstancia que omitió reconocer el  testigo de cargo Gallego Nanclares.   

La  falta  de  escrutinio  de dicho medio de  prueba  condujo  a  que  los  juzgadores  le confirieran credibilidad al aludido  uniformado  cuando  sostuvo  que  «solo  a  los  dos  procesados   se   les   requirió   en   el  procedimiento  policial»19,  contradicción que para la  colegiatura  era  excusable  «por  su  condición de  “servidor  público”  y  por no acreditase (sic) en el juicio animadversión  del    policial   a   los   procesados.»                    20   

Según  el  censor,  la  apreciación  del  documento   excluido  permitía  deducir  que,  antes  de  la  incautación  del  estupefaciente,  es  decir,  a  las  10:00  a.m.  del  día  de  los hechos, los  policías  solicitaron  información  sobre los antecedentes de los procesados y  de  Zapata Cortes, lo cual confirma lo narrado al respecto por los acusados y el  tiempo  transcurrido  entre  el  requerimiento  policial y el decomiso de los 85  cigarrillos de marihuana.   

La  pretensión  es  similar a la del primer  cargo.   

CONSIDERACIONES   

1.  Al tenor de lo dispuesto en el artículo  180  del  Estatuto Adjetivo actual, el recurso extraordinario de casación tiene  como  finalidad «la efectividad del derecho material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los  agravios     inferidos     a     estos,     y     la    unificación    de    la  jurisprudencia»21.   

Con  tal  propósito,  el  inciso  2º  del  artículo  184 ejusdem fijó  las  reglas  mínimas  de admisión de la correspondiente demanda, estableciendo  que  no  se  seleccionará  aquella en la que    i)    el   actor   carezca  de  interés  para acceder al recurso, ii) no se  invoque la causal conforme a la cual  se    edifica   el   reproche   de   las   contempladas   en   el   canon      181     ibidem,  iii)  omita  desarrollar  los  cargos  correspondientes  o,  iv)  fundadamente  se  logre  establecer  que  no  se  requiere  de la sentencia para  cumplir    las    finalidades    previstas    en    el    aludido   precepto  180; lo anterior, salvo que el  cumplimiento  de alguno de esos fines permita superar los defectos técnicos que  exhiba el libelo y decidir de fondo.   

También  tiene  decantado la jurisprudencia  que,  la  demanda  debe  ser  íntegra  en  su  formulación,  suficiente  en su  desarrollo  y  eficaz  en  la pretensión, de tal suerte que se debe soportar en  los  principios  que  rigen  el  recurso  extraordinario,  en  especial,  los de  claridad,  precisión,  fundamentación  debida,  prioridad,  no contradicción,  corrección  material y autonomía, sin que sea viable argumentar a la manera de  un  alegato  de  instancia.  La proposición de los cargos requiere escoger  adecuadamente  la  causal  y el sentido de la violación y, concretar el disenso  en términos de trascendencia.   

2. El libelo que nos ocupa además que elude  el  deber  de  especificar  la finalidad concreta de la impugnación, conforme a  las  descritas  en  el  canon  180 ejusdem,  no  satisface  los  requisitos  mínimos  que  exige  el referido  artículo  184 ibidem para su  admisión  y,  por  lo  tanto,  no  puede  ser seleccionado. Las razones son las  siguientes:   

Cuando lo procurado es acreditar un error de  hecho  por  falso  juicio de existencia, corresponde al demandante demostrar que  el  sentenciador  desatendió  el  contenido  fáctico de una prueba debidamente  incorporada  a  la  actuación  o  supuso un medio de persuasión no allegado al  plenario, confiriéndole entidad probatoria.   

Para  demostrar  esta  clase  de  yerro,  el  casacionista  tiene  la  carga  de  señalar  la  prueba materialmente omitida o  supuesta  e  indicar, cómo de haber sido valorada o no apreciada, según sea el  caso,  al  tiempo  con  los  demás  medios  de  convicción,  las  conclusiones  adoptadas  en  el  fallo habrían sido sustancialmente diferentes y favorables a  su pretensión.   

En el caso de la especie, el libelista invoca  la  modalidad  omisiva  del  falso  juicio  de  existencia,  pero  falta  a  los  principios  de  corrección material e inescindibilidad de decisiones, en tanto,  al  verificar  el  fallo de primera instancia se constata, con claridad, que los  dos  medios  de prueba echados de menos por el defensor sí fueron evaluados por  el  juez  unipersonal,  sólo  que  en  sentido  adverso  al  pretendido  por el  actor.   

En efecto, en cuanto se refiere a la denuncia  formulada  por  María  Magdalena  Romero  Graciano  ante la Unidad de Reacción  Inmediata,  por  abuso  de  autoridad  de  los  uniformados  que capturaron a su  sobrino,    el    fallador    de    primer    nivel    hizo    las    siguientes  reflexiones:   

Afirma         [refiriéndose    a   la   señora   Romero   Graciano]  que  como  acudió a la URI y no encontró a su sobrino, formuló  denuncia  contra  los  Agentes  por  “abuso  de  poder  y arbitrariedad”, la  denuncia  la  formuló antes de que éstos fuesen remitidos allí. Formularon la  denuncia  por  el  mal  procedimiento  efectuado.  Acota  que fueron a hacer tal  diligencia   a   las   11:15   y   cuando   ya   estaban  saliendo  iban  a  ser  las 12 del día. Indica que  la  captura  fue  a  las  10  de la mañana y “ellos  apenas   llegaron   con   ellos   a   las   11:45   de   la  mañana”.  No sabe qué fin tuvo la denuncia porque el Agente fue citado  a conciliación y nunca apareció.   

Asevera que en la denuncia dio a conocer la  agresión  física y verbal de que fueron objeto por parte del uniformado, y que  los  Agentes  habían dejado ir a uno que era muy raro  que  se  había  detenido  a  tres  personas y luego dejaron ir a uno de los que  habían detenido.   

(…)  

Tal  cual se observa, la testigo incurre en  serias  contradicciones,  pues  indica  que  a  Andrés  Felipe  y  Oliver David  ya    los    llevaban    esposados   subiendo   las  gradas,  cuando  ella llegó a la escena. Sin embargo  refiere  que también observó que el Agente Nanclares  Gallego   estaba   intentando  meter  en  la  riñonera  de  Andrés  Felipe  el  estupefaciente,  lo que resulta ser un contrasentido,  pues  si  se  tiene  en  cuenta  que ya tenían capturados a los procesados y ya  salían  con  ellos;  ello, porque precisamente ya habían incautado el mismo en  la  caneca  que  se  hallaba  ubicada en el poste de luz, ningún sentido tenía  entonces  que  el  agente  de  la  Policía  estuviese  intentando introducir el  alucinógeno en la riñonera para involucrar a los procesados.   

A ello sumado, que tanto dicha testigo como  la  madre  del  procesado, fueron avisadas por “David” de que Andrés Felipe  había  sido  capturado por estupefacientes, luego, ello es significativo de que  el  momento  de  incautación  del  estupefaciente  ya había pasado, por tanto,  ningún  sentido  tiene  que  los Agentes queriendo aparentar un positivo, hayan  intentado  introducir  la  droga  en la riñonera, cuando ningún beneficio ello  les                    reportaba.22         (Negrillas originales).   

Y respecto de los registros del 123 del canal  de  comunicaciones Castilla de la Policía Nacional, introducidos al debate oral  por  el  investigador de la defensa -Carlos Stiven García Metaute-, el juzgador  de  primer nivel no únicamente se refirió a ellos al sintetizar lo acaecido en  el  juicio  oral  sino  en  el  acápite  de la valoración probatoria en el que  justificó  la  solicitud  de antecedentes de Miller Zapata Cortés por parte de  los  policías  que  dieron  captura a los acusados, debido a la concurrencia de  varias  personas  al  lugar de los hechos tras la aprehensión de aquellos. Así  se expresó el funcionario judicial:   

Por parte del investigador de la Defensa se  introducen  los registros del 123 del canal Castilla, el primero de ellos de las  “15  horas  35.37  es  decir traducido a nuestras horas 10:35 de la mañana 37  segundos”  y  allí  ya  se  estaba  solicitando información sobre la cédula  número  98.704.212  perteneciente  a  Andrés  Felipe  Ortega, y a las 10.05.50  horas  se  estaba  pidiendo  sobre la cédula 1.020.413.177 de Oliver David, y a  las  10  horas  6  minutos  3  segundos, se estaba pidiendo la de Zapata Cortés  1.020.409.669.  Se  pregunta la Defensa, no disque no había nadie más?. El 123  sí  dijo  tres cosas diferentes a las que dijo Gallego: La hora, la forma “en  que  se  halló”  y  que  no habían dos sino tres personas cuando menos. Y el  registro  de  los  patrulleros reporta a Zapata Cortés solicitando información  con su número de cédula.   

(…)  

Como  testigo  de  la  Defensa,  comparece  inicialmente    el   señor   CARLOS   STIVEN   GARCÍA   METAUTE   –investigador  debidamente  acreditado  en  sede  del  juicio  oral-.  Este  indica  ante requerimiento efectuado por la  bancada,  que  se le encomendó hacer unas labores investigativas en el presente  caso.  En  tal  virtud  hizo  solicitud  al 123 número único de seguridad para  obtener  los audios del canal de comunicación Castilla el mes de agosto de 2013  –Fue Marcela María Daza  la  jefe  de  grabaciones  de  la  plataforma,  quien le brindó la respuesta de  rigor.  Encontrándose  registrada  la misma en CD que con su respectivo rótulo  de  la  cadena  de  custodia  se  aduce  e  incorpora en juicio oral como prueba  documental-.   

Aclara que el registro se hace en “horario  greenchis*  (sic)  que  se  encuentra  adelantado  5  horas  respecto  de  la  hora  local”. Solicitó las  grabaciones  desde  las  8  de la mañana hasta las 12 del día del 24 de agosto  del  año  2012, y ésta empieza a contar desde las 10 horas 05 con 37 segundos.  –Se  procede  a escuchar  los  audios-,  indicando el testigo que éstos continúan en una secuencia hasta  que   se  solicita  –por  parte  de  los  agentes-  las cédulas de las personas que estaban requisando en  ese momento.   

En  sede  de  la audiencia, se escuchan los  audios  signados  con  los  números  150537,  150915,  150921, 1509142, 151257,  151455,  151533,  en  los  cuales  se  reporta  el  procedimiento  agotado  y el  requerimiento  de  información  de  varias cédula (sic) de ciudadanía con sus  respectivos nombres.   

(…)  

El  testigo,  según  puede  constatarse no  logra  desacreditar como pretende la Defensa, el testimonio del Agente Nanclares  Vélez,  pues  de  los  audios  escuchados  lo que se colige es que en efecto el  operativo  policivo  a  través  del cual se incauta el estupefaciente ocurrió,  por  ello  las  partes  ni  siquiera  discutieron  en  sede  del juicio oral ese  tópico.  Además  se evidencia que las cédulas de los procesados fueron objeto  de requerimiento para constatación por parte de los policiales.   

Y se confirman la hora y minutos exactos en  que  se  hacen esos requerimientos de los cupos numéricos, coligiéndose que se  trata  de un tiempo objetivo, tal cual se explicó en precedencia, porque quedó  registrado  en  un  sistema de audio programado para registrar la hora, minuto y  segundo en que se efectúan los reportes.   

Finalmente, se constata que el operativo se  desarrolló  en  la  forma  indicada  por  el declarante Gallego Nanclares quien  reporta  haber  enfrentado  la necesidad de pedir refuerzos porque en el momento  se  presentó,  lo  que en sus propias palabras describió como una asonada, por  la  violenta reacción de las familiares de Andrés Felipe Romero, según quedó  establecido en el juicio oral.   

(…)  

Según se evidencia del contexto testimonial  [se  refiere  a  la  declaración  de  Oliver  David  Sepúlveda  Jaramillo], en el sitio no se hallaban, al  momento  de  la  captura,  la  cantidad  de  jóvenes  a  que hace referencia el  procesado,  pues las demás personas se fueron aglomerando en la cancha luego de  haberse  presentado  la  aprehensión  de  los  procesados.  De  ahí, el que no  resulte  extraño  para  la judicatura, que los Agentes de la Policía a través  de   la   radio,   hayan   solicitado   información   sobre   otra  cédula  de  ciudadanía.23   

En ese orden, no es como dice el letrado que  las  mentadas declaraciones fueran ignoradas por la judicatura, pues los apartes  transcritos revelan justamente lo contrario.   

Ahora, si lo reprobado era que, pese a tales  evidencias,  los juzgadores prefirieron brindarle mérito positivo al testimonio  del  único  testigo de cargo sobre los de la coartada conformada por familiares  y  amigos  –que ni siquiera  identifica,  salvo  a la señora Romero Graciano- en el sentido que se trató de  un  falso  positivo policial, el defensor ha debido acudir al error de hecho por  falso  raciocinio,  especificando la regla de la experiencia, el postulado de la  lógica  o  la  ley de la ciencia vulnerado por los falladores, cometido que, de  modo alguno, emprendió el jurista.   

En  este  punto,  en  todo caso, está bien  resaltar  que,  el  actor,  de  cara  al  juicio  positivo  de  credibilidad, no  especificó  la  trascendencia  de  que  en  el  reporte  del  123 los policías  aparezcan  pidiendo  los  antecedentes  judiciales de una tercera persona, si lo  acreditado,  precisamente,  con  esa  prueba  documental  es que el operativo se  realizó  en  una  hora cercana a la mencionada por el agente Gallego Nanclares,  la   cual   como  lo  resalta  el  a  quo  corresponde  apenas  a un segmento horario aproximado –tiempo       psicológico       o  subjetivo-.   

Bajo  ese  entendido,  es  manifiesta  la  imposibilidad de admitir la demanda.   

Por  último, la Sala no observa flagrantes  violaciones  de  derechos  fundamentales,  causales  de  nulidad, ni motivos que  conduzcan  a la necesidad de un pronunciamiento profundo frente al expediente en  razón de las finalidades de la casación.   

3.  Resta  señalar  que,  al  amparo  del  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, cuando la Corte decide no darle curso a  una  demanda  de  casación,  es  procedente  la  insistencia,  cuyas reglas, en  ausencia  de  disposición legal, fueron definidas por la Sala desde el auto del  12  de  diciembre de 2005, radicación 24.322 y precisadas recientemente en auto  CSJ AP, 25 jun. 2014, rad. 42.597.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. Inadmitir  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  Andrés  Felipe  Ortega  Romero  contra la  sentencia  de  la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín, del 24 de abril  de 2015.   

Segundo. Conforme  al  inciso  2º  del  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  procede la insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr. folio 423 del cuaderno  original 2.   

2  Cfr.   folio  4  de  del  cuaderno original 1.   

3  Cfr.    folios   15-18  ibidem.   

4  Cfr. folio 96 ibidem.   

5  Cfr.   folios   110-111  ibidem.   

6  Cfr. folio 125 ibidem.   

7  Cfr. folio 126 ibidem.   

8  Cfr.  folios 156 y 170-173  del cuaderno original 2.   

9  Cfr. folio 211 ibidem.   

10  Cfr.   folios   239-241  ibidem.   

11  Cfr. folio 246 ibidem.   

12  Cfr.   folios   358-391  ibidem.  Se precisa que en  la   parte   motiva   de  la  providencia,  igualmente,  se  negó  la  prisión  domiciliaria.   

13  Cfr.  folios  394-403  y  404-411 ibidem.   

14  Cfr.   folios   423-430  ibidem.   

15  Cfr. folio 433 ibidem.   

16  Cfr.   folios   436-449  ibidem.   

17  Cfr. folio 440 ibidem.   

18  Cfr.   folio   443-444  ibidem.   

19  Cfr. folio 447 ibidem.   

20  Cfr. folio 447 ibidem.   

21  Cfr.  Artículo  180 de la  Ley 906 de 2004.   

22  Cfr. folios 374 vuelto-375  ibidem.   

23  Cfr. folios 362 vuelto, 371  vuelto-372    y    377   vuelto   ibidem.     

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