AP3426-2015(45709)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP3426-2015  

Radicación N° 45.709  

(Aprobado Acta No.212)  

Bogotá  D.C., diecisiete (17) de junio   de dos mil quince (2015).   

OBJETO DE LA DECISIÓN  

La   Sala   se  pronuncia     sobre  la  admisión de   la   demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  ERME  contra  la  sentencia  dictada  por  la Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito   Judicial   de   Santa   Marta   el  9  de  septiembre  de  2014,  por  cuyo   medio   revocó  la  proferida    por    el    Juzgado    2º  Penal  del  Circuito con Función de Conocimiento de Ciénega  el 3  de  abril  de  2013,  para  condenar   al   procesado  por  el  delito  de  acceso  carnal     abusivo     con    menor    de    14    años    agravado.   

Hechos  

           El Tribunal los sintetizó de la forma que se pasa a ver, conforme  con la acusación:   

(…) los hechos tuvieron ocurrencia el 26 de  abril  de  2012  (…)  señala  a  ERME  como     el    padrastro    que  todos  los días lavaba la cabeza de N.C.A.R. y quien los días  25  y 26 de abril de 2012 acarició los genitales de la niña e introdujo por el  ano  su  miembro  viril  causándole  laceraciones  y  edema perilesional (…).   

Actuación procesal relevante  

1.  El  9  de agosto de 2012 la Fiscalía 22  Seccional   de  Ciénega  radicó  escrito  de  acusación  contra  ERME  ,  por  el  delito  de  acceso  carnal abusivo con menor de 14 años agravado, de  conformidad  con  el artículo 208 del Código Penal, modificado  por  el artículo 4º de la Ley 1236 de 2008, en armonía con el numeral 5º del  artículo  211  ejusdem,  y  el  16  de  agosto del año indicado se efectuó su  formulación  oral  en  audiencia  ante  el  Juzgado  2º Penal del Circuito con  Función de Conocimiento de la misma sede.   

2.  El  8  de octubre de 2012 se realizó la  audiencia  preparatoria  donde  se  formularon  estipulaciones  probatorias y se  resolvió  sobre  la  práctica  de  los testimonios solicitados por las partes.   

3. En sesiones de 6 de diciembre de 2012 y 6  febrero  de  2013  se llevó a cabo el juicio oral. En esta última fecha se dio  lectura     al    sentido    absolutorio    del    fallo    para    ME.   

4. La sentencia fue  proferida   el   3   de  abril  de  2013,  absolviendo  al acusado. Apelado  el  fallo  por  la Fiscalía, el  9  de septiembre de 2014, la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Santa Marta lo  revocó   y,  en  su  lugar,  dispuso  la  condena  del  procesado  a     las  penas  de  192  meses  de  prisión     y     de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas, como  autor   del   delito   por   el   que   fue   acusado  al  tiempo que le negó la suspensión condicional de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

          5.  Contra  esta  decisión,  en oportunidad la defensa interpuso el  recurso   extraordinario   de   casación   mediante   la  presentación  de  la  correspondiente                demanda1,  sobre  cuya admisibilidad se  pronuncia la Corte.   

La demanda  

          Después   de   resumir  los  hechos  y  la  sentencia  materia  de  impugnación, bajo el amparo  de  la  causal tercera prevista en el artículo 181 del Código de Procedimiento  Penal,  el  defensor  denuncia que el fallo de segunda instancia incurrió en el  «manifiesto   desconocimiento   de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la  prueba  sobre  la  cual  se  ha fundado la  sentencia».   

          Como  sustento  del único cargo que formula, indica que el Tribunal  soportó  la  condena  en  citas  jurisprudenciales,  con  desconocimiento de la  correcta  valoración  de  los  medios  probatorios  efectuada por el juzgado de  primer  grado,  puesto  que mientras este consideró  que el dictamen emitido por la médica legista carece de  idoneidad  el ad quem asignó  mérito  probatorio,  lo  cual  también  ocurrió  de manera desacertada con la  entrevista  practicada  por  el psicólogo a la menor, la que se introdujo en el  juicio a través de su declaración.   

          Considera  contrario  a  derecho  que  el  recurso  de apelación se  hubiese   resuelto   en  forma  favorable  al  apelante,  sin  ahondar  en  esta  censura.   

          Desde  esta  óptica,  solicita  casar  la  sentencia  y  revocar la  condena proferida por el Tribunal.   

         

SE CONSIDERA  

De la sola lectura de la demanda se advierte  el  incumplimiento  de  las  exigencias para desarrollar correctamente el cargo.  Nótese  que  la  censura  no  fue  encausada  por  la  vía de ningún reproche  particular  y,  contrario a ello, tal planteamiento reviste las características  de  un  alegato  de  instancia en el cual prevaleció el criterio del libelista.   

En  efecto,  el invocado numeral tercero del  artículo   181   del   Código   de  Procedimiento  Penal,  hace  relación  al  “manifiesto   desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la  prueba  sobre  la  cual  se  ha fundado la  sentencia”,  precepto  que se ocupa de la denominada  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  la cual se presenta, o bien por  errores  de derecho –falsos  juicios   de   legalidad   y   de   convicción-   ,  o  de  hecho  –falsos   juicios  de  existencia,  de  identidad o de raciocinio-.   

Sin embargo, el defensor no precisó cuál de  ellos  es  el que se denuncia ni desarrolló correctamente la censura, de manera  que   demostrara   su   existencia   y   la   trascendencia   frente   al  fallo  atacado.   

El  casacionista  omitió  dicho ejercicio y  planteó  una  discusión  relativa al mérito probatorio que, a su modo de ver,  no  debió otorgar el Tribunal a los testimonios rendidos por la médica legista  y  el psicólogo y al dictamen sexológico. Ello, reitérese, sin que enunciara,  detallara   ni  demostrara  cuál  error  considera  que  subyace  ni  cuál  su  trascendencia,  en  tanto  lo  único que opone con ese alcance es su personal y  subjetivo  criterio  sobre  el  alcance  que  ha  debido  darse  a  esos  medios  probatorios.   

Recuérdese que la argumentación con la que  se  pretende  desvirtuar  la doble presunción de acierto y legalidad de la cual  está  revestida  la  sentencia  debe  ser clara, precisa y fundamentada, en los  términos  señalados por la ley y la jurisprudencia, no obstante, para el caso,  no resultan superados tales parámetros.   

Ahora,  en  el fallo cuestionado se advierte  que  el  proceso  de  valoración  probatoria  del  ad quem inició por tener en  cuenta  las  versiones  de  la  menor  rendidas ante la médica del Instituto de  Medicina  Legal  y  Ciencias  Forenses  Rosalbina Teresa Velásquez Becerra y el  psicólogo  del  Instituto  Colombiano de Bienestar Familiar Elkin Alfonso Polo,  así  como  la  conclusión  de  la pericia sexológica referente a «ano  de  tono  y  forma  normal,  con  laceraciones en número de  dos,  en pliegues anales con  edema  perilesional,  en  el  meridiano  de  las  7:00  y 6:00 horas, según las  manecillas  del  reloj  (…)  son  indicativos de trauma genital reciente y son  consistentes      en     el     relato     de     la     examinada»,    en   el  entendido  que  los dictámenes periciales y los testimonios mediante los cuales  se  incorporaron,  son  prueba  directa  de los hallazgos que allí se reflejan,  esto  es, de que la menor fue víctima de una agresión sexual y que el atacante  fue  el  acusado;  con  lo  cual  tuvo  por probadas tanto la materialidad de la  conducta como la responsabilidad.   

Tal  análisis  difirió  del  ejercicio  de  estimación  efectuado  por  el  a-quo,  instancia  que  le dio prevalencia a la  retractación  que,  de la denuncia, efectuó la madre de la menor en el juicio,  lo  mismo  que  la  hermana  de la víctima en la entrevista que rindió ante la  Fiscalía.   

De  manera  que,  si  la  inconformidad  del  recurrente  radica  en  el  resultado  adverso de la apreciación probatoria que  llevó  a  la  imposición  de  condena  contra  el  procesado, le correspondía  determinar  el  carácter  del reproche. Así, si lo que pretendía era proponer  error  de  hecho  por falso raciocinio, debió precisar qué prueba trascendente  valoró  el  sentenciador con desconocimiento de las reglas de la sana crítica;  esto  es,  de los postulados lógicos, las leyes de ciencia o de las máximas de  la experiencia.   

Empero, el casacionista no señaló la clase  de  error ni los principios que fueron desconocidos en el fallo, tampoco indicó  la  prueba  sobre  la  cual  recayó  el yerro, ni demostró la existencia de la  incorrección   denunciada   como   su   trascendencia.   Por  consiguiente,  el  planteamiento   del   cargo   desconoce   la  técnica  propia  del  recurso  de  casación.   

         En  tales  condiciones,  se  observa  la  simple  y  llana  divergencia  de  criterios  entre el  demandante  y  el sentenciador en torno a la negativa  de  reconocer  la  existencia de dudas probatorias que posibilitaran absolver al  acusado,  lo  cual la priva  de  la posibilidad de que la censura fuera admitida a  su estudio de fondo por la Sala.   

Por  consiguiente,  la  Sala  inadmitirá la  demanda  de  casación  objeto de estudio por no cumplir los requisitos mínimos  referidos  a la debida sustentación de los cargos propuestos, ni satisfacer los  presupuestos  básicos  de  idoneidad sustancial necesarios para la realización  de los fines del recurso.   

Finalmente,  la Sala no encuentra violación  alguna   de   derechos   o  garantías  fundamentales  que  hagan  necesario  su  intervención oficiosa.   

Insistencia  

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por parte del casacionista, de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  inciso  segundo  ejusdem,  en  la oportunidad, forma y términos  precisados  por  la  Corte en reiterada jurisprudencia (CSJ, SP, 12 de diciembre  de  2005,  radicado  24322; CSJ, SP, 28 de septiembre 2011, radicado 33181; CSJ,  SP, 17 de octubre 2012, radicado 34946, entre otras).   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de    ERME.   

          Contra esta decisión procede la insistencia   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios 205 a 217 del cuaderno original 1 del Tribunal.     

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