AP3412-2015(41775)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

AP  – 3412 – 2015   

Radicación 41775  

(Aprobado Acta No. 212)  

Bogotá  D.C., junio diecisiete (17) de dos  mil quince (2015),   

VISTOS:  

          Resuelve  la Sala si admite o no la demanda de casación presentada  por el defensor de los procesados YPML y AEBC.   

ANTECEDENTES:  

          1.  Tras  obtener  información de fuente  humana  consistente en que en la casa (…) de la manzana (…) del Barrio (…)  Norte  de  Pasto  (Nariño)  se expendían estupefacientes, hacia las 7:15 de la  mañana  del  25  de  junio de 2012 miembros de la Policía Judicial de la SIJIN  allanaron  el  inmueble  y  descubrieron en distintos sitios de él papeletas de  bazuco  y  marihuana.  En total 15,7 gramos de la última sustancia y 6,5 gramos  de  la  primera.  Aprehendieron  en  el  acto  a YPML y AEBC, padres de 3 niños  –9  años,  6  años y 6  meses   de   edad—  con  quienes allí vivían en arrendamiento.   

         2.   El  mismo  día  un  Juzgado  Penal  Municipal  de  Garantías  del  lugar  declaró ajustadas a la ley los hallazgos  producto  de  la  diligencia  de allanamiento y las capturas. La Fiscalía, acto  seguido,  les  imputó  a  los  citados, en calidad de coautores, la conducta de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  prevista en el artículo  376-2  del  Código  Penal,  en  la  modalidad  de  venta.  En esa audiencia los  procesados  se  allanaron a los cargos. Luego, en audiencia celebrada enseguida,  se les dictó detención preventiva de carácter domiciliario.   

         3.  El 18 de febrero de 2013, después de  los  actos  procesales  de rigor, el Juzgado 1º Penal del Circuito de Pasto los  condenó  a  33.92  meses  de  prisión,  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y funciones públicas por el mismo término y multa de $624.870. No se  les   concedió   la   condena   de   ejecución   condicional  ni  la  prisión  domiciliaria.   

         4.  El  defensor,  con  la pretensión de  obtener       para      YPML      –condenada    previamente    en    otro   proceso   por   el   mismo  delito—   la  prisión  domiciliaria  y  para  AEBC  la  condena  de  ejecución condicional, apeló ese  pronunciamiento  y  el  Tribunal  Superior  de  Pasto, a través de la sentencia  recurrida  en  casación,  expedida  el  30  de  abril  de  2013,  le  impartió  confirmación.   

LA DEMANDA:  

Cargo  único. Desconocimiento manifiesto de  las    reglas    de    apreciación    de    las   pruebas   fundantes   de   la  sentencia.   

         Señaló  el  defensor  que  BC, según el informe correspondiente,  les  manifestó  a  los  servidores públicos que realizaron el allanamiento que  “esa pequeña cantidad”  de  estupefacientes  encontrados  en su residencia eran para su consumo.  Y  ello  es  lógico  a  juicio  del  abogado  porque si en el lugar se expendieran  drogas    hubiera    sido    “superior” la medida de las allí incautadas.   

         Por    desgracia    la   circunstancia   anterior   “no  se analizó”. Sucedió de esa forma  debido  a  que  los implicados, “al verse avocados a  su   detención   en   centro   carcelario  y  ante  la  promesa  de  detención  domiciliaria”,   aceptaron  la  imputación  y  la  judicatura   omitió   “dentro  del  principio  de  legalidad  realizar  una  ponderación,  de  estos hechos valorando la prueba de  manera  homogénea”.  Las  instancias,  en  efecto,  tomaron  como  base  del  fallo  la  admisión  de  los cargos y “no  realizaron el control de legalidad que se requería para que se  aprecie la prueba en un conjunto”.   

         De  no  haber  incurrido  las  instancias  en  el  error probatorio  denunciado,  habrían  concluido  que las sustancias halladas en el allanamiento  eran  para  el  uso de BC, quien requería un trato más benigno “dada   su   grave   enfermedad   que   adolece   cual   es   la  de  consumidor”.   

         Así  las  cosas,  se  les  habrían  otorgado  a  los acusados los  subrogados  penales  de  la  prisión domiciliaria y de la condena de ejecución  condicional.  El  primero  a  YPML  por  conservar  las  drogas  “para   poder   mantener   el   consumo   de  su  esposo”.  Y  el  segundo  en favor de AEBC, a quien la Fiscalía debió  remitir a valoración médica al Instituto de Medicina Legal.   

         Procedía  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena  respecto  del procesado, agregó el censor, porque la pena impuesta lo permitía  y,  adicionalmente,  en  consideración  a  que se trataba de un “infractor  primario de la ley” dedicado  “al    consumo   de   estupefacientes”  que no incurrió en una conducta grave. Estuvo “presente”   en   todas   las   fases  procesales,  cumplió “de manera real y efectiva con  la  detención  domiciliaria”  y  colaboró  con la  justicia  al aceptar la imputación. Tenía derecho, por todo ello, al subrogado  penal.   

         La   procesada,   a   su  turno,  era  merecedora  de  la  prisión  domiciliaria,  en  su condición de madre cabeza de familia. Bajo su protección  y  amparo  estaban  sus  tres  hijos  menores  de  edad y en una situación así  resulta   absurda   para  el  recurrente  la  decisión  judicial  de  pedir  la  intervención  de  ICBF,  a falta de otros familiares de los niños. Lo que ella  hizo   para   la   subsistencia   de   los   infantes   y  para  “conservar”  al  padre  de  ellos  fue  guardar  las drogas para el uso de éste, el cual las consumía cuando sus hijos  no  se  encontraban en la casa “ya que es un enfermo  que   requiere   protección   del   Estado  para  su  recuperación”.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

          1.  En  el  capítulo IX de la Ley 906 de  2004  dedicado  a  regular  el recurso extraordinario de casación, en el inciso  2º  del artículo 184, se contemplaron cuatro posibilidades para no seleccionar  o  admitir  una  demanda de casación: carencia de interés, no señalamiento de  la  causal,  falta de sustentación debida de los cargos y cuando de su contexto  se  advierta  fundadamente  que no se precisa del fallo de la Corte para cumplir  alguna de las finalidades del recurso.   

2.  Aunque  el  casacionista  cuenta  con  interés  jurídico  para  pretender que la Corte les  conceda  a sus representados la prisión domiciliaria y la condena de ejecución  condicional,  es claro que carece de él respecto de los motivos en que sustenta  su solicitud.    

La  información  de  la  cual se valió la  Fiscalía  para  ordenar  la  diligencia  de allanamiento en el domicilio de los  procesados  señalaba  que  éstos  eran  expendedores  de  bazuco  y marihuana.  Diariamente,  según  la  fuente  humana  que  reveló  detalles de lo que allí  sucedía,  al  inmueble  llegaban personas entre los 12 y los 55 años de edad a  adquirir  “papeletas” de  esas    sustancias.    A    veces    “alias    el  negro”,  el  marido  de  YPM, las distribuía en el  polideportivo del barrio (…) Norte, donde vivían.   

En   la   audiencia  de  formulación  de  imputación  los  sindicados,  aprehendidos  en  flagrancia  en  el operativo de  Policía  Judicial  dispuesto por una Fiscal, admitieron el cargo de tráfico de  estupefacientes  en  la  modalidad  de venta. Lo hicieron tras las explicaciones  pertinentes   acerca  del  mecanismo  de  justicia  premial  realizadas  por  la  Fiscalía  y  por  el  Juez  de  Garantías  y  eso  significa  que, debidamente  informados,  decidieron voluntaria y libremente aceptar su responsabilidad penal  y  renunciar  al  debate probatorio a cambio de la rebaja punitiva a que hubiera  lugar.   

Plantear en el cargo que no eran vendedores  sino  que  conservaban  los  estupefacientes  para el consumo de AEBC, quien era  adicto   a  ellos,  traduce  una  retractación  inadmisible.  Y  no  varía  la  conclusión  el hecho de que el mencionado, en el momento de su retención, así  se  lo  hubiera  expresado  a la policía. La Fiscalía contaba con elementos de  juicio  que  permitían deducir sin dificultad que los esposos eran expendedores  de  drogas  y  esa  es  la  conducta  que  se  les  atribuyó ante el Juez Penal  Municipal  de Garantías y que, sin discusión, admitieron haber cometido. Está  fuera  de  lugar,  entonces,  renegar  del  sometimiento  a  través del recurso  extraordinario de casación.    

3. No está de más  advertir  que  en  desarrollo  del recurso de apelación la defensa no discutió  los  hechos  admitidos por sus representados. Rechazó la negativa de la primera  instancia  a  sustituirles  la  pena  de  prisión  y  a  ese  punto  limitó la  controversia.   

En el cargo de la demanda, en consecuencia,  el  abogado trae a escena un tema que no debatió ante la segunda instancia y se  trata  de  una  razón adicional que enfatiza la conclusión de que en el evento  examinado carece de interés para recurrir.   

Es  indudable,  pues, que no hay lugar a la  admisión de la demanda.   

         4.  Cabe  indicar  que contra la presente  decisión  procede el mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el  artículo  184 de la Ley 906 de 2004 y con las reglas que ha definido la  Sala de manera pacífica en pronunciamientos anteriores.   

         En  virtud  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.      INADMITIR    la   demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  los  procesados    YPML   y  AEBC.   

         2.  Contra esta determinación procede el  mecanismo  de  insistencia,  en  los  términos  definidos pacíficamente por la  jurisprudencia de la Sala.   

         

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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