AP1676-2015(44729)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP1676-2015  

Radicación N°. 44729  

(Aprobado Acta N°. 110)  

Bogotá,  D.C., veinticinco (25) de marzo de  dos mil quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Con el fin de resolver sobre su admisión, la  Corte  examina los fundamentos de orden lógico, jurídico y argumentativo de la  demanda   de   casación   presentada   por   el   apoderado   del  Banco    Bilbao    Vizcaya   Argentaria   Colombia   S.A.   –   BBVA  Colombia (víctima) contra la sentencia del 8 de julio  de  2014,  en  virtud  de  la  cual  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá revocó  parcialmente  la  dictada por el Juzgado 4° Penal del Circuito con funciones de  conocimiento  del  mismo distrito judicial,   para  exonerar  a  Colombiana  de  Temporales  Sociedad  Anónima  COLTEMPORA  S.A.  (tercero  civilmente  responsable) de pagar solidariamente los  perjuicios  derivados  del delito de hurto por medios informáticos, por el cual  se declaró penalmente responsable a Miguel Ángel Guzmán Pardo.   

HECHOS  

En  virtud de un contrato para suministro de  personal,   celebrado   entre   el   BBVA  y  COLTEMPORA  S.A., se asignó a Miguel Ángel Guzmán Pardo como  auxiliar  de  atención al cliente de ventanilla en las sucursales de la aludida  entidad bancaria.   

Guzmán  Pardo,  utilizando  su  tarjeta  de  crédito  personal  y empleando códigos y terminales asignadas por las oficinas  en  las  que  laboró  -Ciudad  Salitre,  Cedritos  y  Colseguros-, introdujo en el  sistema  ALTAMIRA,  hoy  NACAR,  números de autorizaciones ficticias para hacer  177  avances  por un mayor valor al cupo otorgado, que fue tan solo de $700.000,  y,  entre el 28 de diciembre  de   2007   y  el  5  de  marzo  de  2009,  se  apoderó  de  $1.355’041.041,  de  los  cuales  reintegró  $1.104’961.355, por lo que  el      detrimento      efectivo      se      redujo      a     $250’079.686.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  Juzgado  55  Penal  Municipal  de la  capital,  en  audiencia  preliminar  del  19  de  noviembre  de 20091,   legalizó   la   captura  -previamente  ordenada  por  autoridad  judicial-  y  la imputación  que,  en  contra  de Guzmán  Pardo, hizo la Fiscalía 140  Seccional  por  el  delito  de  hurto  por  medios  informáticos  continuado  y  agravado,    según   el   artículo   269H,   numerales   1   y   3, del Código Penal.   

Al término de la misma, le impuso medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  centro  carcelario,  la  cual fue  revocada  el  10  de  febrero  de  2010  por el Juzgado 10 Penal del Circuito de  Bogotá2.   

2. La Fiscalía radicó escrito de acusación  el      17      de     diciembre     de     20093  y  el  26 de enero siguiente,  con  la  modificación  en  cuanto  a  la  supresión  de  los  agravantes y del  carácter  continuado  de  la conducta punible, la sustentó ante el Juzgado 4°  Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de la ciudad; audiencia en la  que,  luego  de  formulados  los  cargos,  Guzmán  Pardo manifestó su deseo de  aceptarlos4.   

3.   Por   petición   del   BBVA,  que  se constituyó en víctima, se  inició  el  incidente de reparación integral el 3 de mayo de 2010, fecha en la  que   su   apoderado   pidió  la  vinculación  de  COLTEMPORA  S.A.,     como     tercero     civilmente  responsable,  y  ésta, a su  vez,   llamó   en  garantía  a  MAPFRE  S.A.  Seguros  Generales  de  Colombia  S.A.5.   

Las  demás  sesiones  se  agotaron el 13 de  julio  y  25  de octubre de 2010, 11 de marzo y 21 de julio de 2011, 16 de abril  de  2012  y  13  de  agosto  y 18 de octubre de 20136.   

4. El 19 de noviembre de la última anualidad  se   surtió  el  traslado  del  artículo  447  del  Código  de  Procedimiento  Penal7    y   el   17   de   diciembre   posterior   el   Juzgado   dictó  sentencia8,  en la que condenó a Guzmán Pardo a 48  meses             de             prisión9    e   igual   término   de  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas. Le negó  la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria, pero ordenó su libertad inmediata por pena cumplida.   

Al tiempo, condenó solidariamente al acusado  y    a    COLTEMPORA    S.A.    a   pagar   a   la   víctima   $102’255.353. Les concedió 4 meses para el  efecto.   

5. El apoderado de COLTEMPORA S.A. apeló la  decisión  y  el  Tribunal Superior de este distrito judicial, en fallo del 8 de  julio  de  201410,    la   revocó   parcialmente   en   el   numeral   611 para, en su  lugar,  no  condenar  a  COLTEMPORA S.A., como tercero civilmente responsable, a  pagar solidariamente los perjuicios causados por el delito.   

LA DEMANDA  

El     abogado     del    BBVA  inicia con la identificación de los  sujetos  procesales y la sentencia impugnada, aclarando que su desacuerdo reside  en  la indemnización integral, lo que habilita el recurso conforme al artículo  181  de  la  Ley  906 de 2004. Seguidamente, sintetiza los hechos, la actuación  cumplida, lo ocurrido durante  la  audiencia  del  incidente  de reparación de perjuicios y lo que al respecto  consideró  el Tribunal, para afirmar que goza de legitimación, toda vez que el  a  quo  impuso  una condena  solidaria y esa corporación la revocó.   

En  relación  con las finalidades del medio  extraordinario,  recuerda  las  previsiones  del  artículo 180 de la Ley 906 de  2004   y  asevera  que  pretende  la  efectividad  del  derecho  material  y  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a la entidad bancaria que representa,  toda  vez  que el ad quem, al  excluir  el artículo 2349 del Código Civil, no consultó la disposición allí  contenida  y lesionó los «intereses de la comunidad,  el  interés  del colectivo en la conservación, respeto y garantía de la norma  se  ve  defraudado,  siendo su objetivo la aplicación igualitaria y uniforme de  la    ley    para    los    casos   que   regule»12,  por  lo  que  reclama  un  pronunciamiento     de     la    Corte    con    el    fin    de    «destruir»   la   sentencia   dictada  ilegalmente.   

Formula  un único  cargo  por  violación  directa  de  la ley sustancial  así:   

Hace una introducción sobre las causales de  casación  y  las  posibilidades  de  acudir  a ella cuando lo discutido son los  perjuicios  y,  en  torno  a  la  cuantía  exigida,  asegura que cumple con las  previsiones  del artículo 366 del Código de Procedimiento Civil, puesto que en  la  primera  sesión  de la audiencia del incidente de reparación, adujo que su  pretensión    ascendía    a    $355’255.353,50,       suma      integrada      por      $253’000.000,  correspondientes al valor de  la       defraudación,       $77’255.353,5,      por     los     intereses,     y     $25’000.000,  por honorarios. Con la aclaración que,  si  bien  el  a quo condenó  por  menos, ello se debe a que aplicó una compensación contractual que hizo el  BBVA  por  $253’000.000.   

Detalla  el motivo primero del artículo 368  del  Código  de  Procedimiento  Civil  -violación  directa-  y  aduce  que  el  ad quem dejó de aplicar los  preceptos 2347 y 2349 del estatuto sustantivo civil.   

Cita,  in extenso,  las  consideraciones  plasmadas  en  la providencia de  segundo  grado,  para  referir  que,  al  revocar  parcialmente  la  de  primera  instancia,  el  juez  plural desconoció la existencia de la responsabilidad del  tercero,  según  lo  dispuesto en los cánones señalados, que regulan la culpa  por  el  hecho  de  otra  persona  frente  a  la  cual se tiene una relación de  subordinación o dependencia.   

Hace  una  larga  disertación  sobre  los  antecedentes  de la responsabilidad por el obrar de un tercero, en la que trae a  colación      la      Ley     Aquilia,  su  historia,  su  desarrollo  en  el  derecho  civil  colombiano  y  su  tratamiento  en  la  ley civil en punto de la  extracontractual;  y  ofrece  una  exposición sobre la prevista en el artículo  2341  del  Código Civil, que cubre aquella derivada del hecho propio; así como  la   contemplada   en  los  preceptos  2347,  2348,  2349  y  2352  ibidem,  relativa  a los hechos ilícitos  ajenos  o  responsabilidad  indirecta  en  razón  a  los  daños  causados  por  individuos   que   se   encuentran   al   cuidado  de  otros  (trae  doctrina  y  jurisprudencia nacional y extranjera).   

Concreta  su  censura  señalando  que  el  Tribunal  no  aplicó las disposiciones 2347 y 2349, normas que son de contenido  sustancial,  en  cuanto  modifican  o  extinguen obligaciones perceptibles en el  mundo    jurídico    y    son    las   llamadas   a   gobernar   el   acontecer  fáctico.   

Después de explicar el alcance de la figura  del   tercero   civilmente   responsable,   a   la  luz  de  la  doctrina  y  la  jurisprudencia,  afirma  que la responsabilidad encuentra sustento en dos clases  de  culpas:  la in eligendo o  la  in vigilando, las cuales  describe.   

Manifiesta  que  respeta  los  hechos  y  la  valoración  probatoria consignados en la sentencia, pues para la colegiatura se  demostró  que  existía  una  relación  laboral  entre el acusado y COLTEMPORA  S.A.,   y  que  el  primero  introdujo  números  de  autorizaciones  ficticias,  utilizando  datos  del  banco  para  obtener  dinero  a través de la tarjeta de  crédito.   Sin   embargo,  critica  que dejó de aplicar los cánones 2347 y 2349, a pesar de que se dieron  todos los elementos para ello.   

Trae  a  colación  apartes  de la decisión  impugnada  y  asegura  que,  no  obstante  haber  establecido  el  juzgador  los  requisitos  comprendidos  en  esos  preceptos,  no  reconoció  la  consecuencia  jurídica     obligada,     al     asegurar     que    era    el    BBVA  el  que debía ejercer la vigilancia  para  impedir el resultado antijurídico. Por consiguiente, de no haber excluido  esas   normas,  se  habría  remitido  a  su  tenor  literal,  según  el  cual,  «no  responderán  si se probare o apareciere que en  tal     ocasión    los    trabajadores  se  han  comportado  de  un  modo  impropio, que los empleadores no tenían medio de prever o  impedir  empleando  el cuidado ordinario y la autoridad competente»13.  (Subrayas     del    texto    original).   

La    magistratura    ignoró   que   la  responsabilidad  del  tercero  estaba  sustentada  en  la  relación contractual  existente  con  Guzmán  Pardo, y en el nexo causal entre esos actos en razón o  con  ocasión  del  servicio  ejecutado.  En  ese  orden, lo debido era condenar  solidariamente    a    COLTEMPORA    S.A.    al    pago    de   los   perjuicios  causados.   

De  haber  seguido con apego los parámetros  normativos  indicados, la decisión sería la de reconocer la responsabilidad de  esa   empresa   por   el   hecho  de  su  subordinado.  Ello  porque,   para   exonerar   a   esa  firma,  el  ad  quem  no estableció los  requisitos  fácticos  y probatorios que establece el artículo 2349 del Código  Civil  y  la excepción establecida en la providencia,  según      la      cual,      el     BBVA  debía  ejercer  vigilancia sobre el  ahora  condenado  para  evitar  lo  ocurrido,  no se encuentra contemplada en la  norma  civil, «amén de la carencia probatoria en tal  sentido»14. Así, el juez  plural   justificó  el  análisis  de  la  culpa  in  vigilando,  trasladándola a la esfera del BBVA,  cuando  ha debido hacerlo frente al  tercero civilmente responsable.   

El  yerro denunciado se configura porque con  los  supuestos  de  hecho  probados  por  el  Tribunal era imperioso aplicar los  preceptos 2347 y 2349 del Código Civil.   

Solicita  a  la  Corte  casar  la  sentencia  impugnada  y, en su lugar, condenar a COLTEMPORA S.A. a pagar solidariamente los  valores     que     relacionó     al     inicio     del     escrito,  así  como  declarar  la  compensación  contractual        por       $253’000.000,  realizada por el BBVA con COLTEMPORA S.A.   

CONSIDERACIONES  

1.    La  legitimidad.   

1.1.  En  relación  con  el  interés  para  recurrir,  la  Corte  debe recordar que, conforme a lo dispuesto en el artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004,  a  cuyo  amparo  se tramitó el proceso penal,  «cuando la casación tenga por objeto únicamente lo  referente  a la reparación integral decretada en la providencia que resuelve el  incidente,   deberá   tener   como   fundamento  las  causales  y  la  cuantía  establecidas   en  las  normas  que  regulan  la  casación  civil».   

Lo  anterior  implica  que  si  el objeto de  controversia  es,  tal como en este caso se anuncia, la negativa del fallador en  condenar  a  COLTEMPORA  S.A.,  vinculado  como  tercero  civilmente  responsable, al pago de perjuicios a favor  del  ofendido  que participó en el incidente de reparación integral, se impone  observar  el  contenido  de  la  norma  en cita y ceñirse a las causales y a la  cuantía establecidas en la regulación de la casación civil.   

Bajo ese orden, la cuantía será determinada  por  la  pretensión económica de cada víctima, cuando ella no fue reconocida,  o  por  la diferencia entre ese valor y el registrado a su favor en el fallo, de  manera  que  lo  desfavorable  a ella ha de corresponder a 425 salarios mínimos  legales  mensuales  en  relación  con la fecha de emisión del fallo de segundo  grado15.   

1.2.  Mediante  Decreto  3068  del  30  de  diciembre  de  2013  el  Gobierno  Nacional  fijó  el salario mínimo a regir a  partir   del   1°   de   enero  de  2014  en  $616.000,  valor  que,   multiplicado   por   425,  arroja  un  total  de  $261’800.000.   

Así las cosas, el actor se halla legitimado  para  impugnar,  toda  vez  que,  revisados  los  registros  de la audiencia del  incidente  de  reparación de perjuicios, se constata que su pretensión inicial  ascendió         a         $355’255.353,50.  Aunque  el  a quo    condenó   por   $102’255.353,  es  irrebatible  que la solidaridad en el pago,  entre  el  acusado  y el vinculado como  tercero    civilmente    responsable,   fue   revocada   por   el   ad   quem   para  exonerar  de  ella  al  último.   

2. El examen de la  demanda   

2.1.  La Sala ha sido insistente en sostener  que,  conforme a los lineamientos previstos en el Código de Procedimiento Penal  de     2004     -artículos     184     y     18316-,  la  demanda  de casación  debe  cumplir con ciertos requisitos de orden formal y sustancial para que se le  pueda  dar curso (entre muchos otros, CSJ AP 10, oct, 2012, rad. 39568 y CSJ AP,  17 oct. 2012, rad. 39237).   

En ese orden, el contenido de la exposición  ha  de ser claro, lógico y con fundamentación suficiente, de modo que explique  sin  asombro  las  fallas  en  las  que  incurrió  el  juzgador, atendiendo que  encuadren  en  alguna de las causales previstas en el artículo 181 ibidem,      y      cómo,    de    no    haber    incurrido   en  ellas,    la   decisión  reprochada  habría sido totalmente diversa y en favor de los intereses de quien  impugna.   

Adicionalmente,  es  preciso  demostrar  el  motivo  por  el cual se hace necesario proferir una decisión de fondo a efectos  de  alcanzar alguno de los propósitos del medio de impugnación extraordinario,  en  los  términos  del  precepto  184  de  la  misma  codificación,  según el  cual,   también   serán  inadmitidos  los  libelos  cuando  «de su contexto se  advierta  fundadamente  que  no  se precisa del fallo para cumplir alguna de las  finalidades del recurso».   

Por  consiguiente,  con  la  nueva normativa  legal  adquieren especial relevancia los propósitos del recurso, hasta el punto  que  en el artículo referido se previó que la Corte pueda superar los defectos  de   la  demanda  «atendiendo  a  los  fines  de  la  casación,  fundamentación  de  los mismos, posición del impugnante dentro del  proceso     e     índole    de    la    controversia    planteada».   

De  lo  anterior  surgen  dos  hipótesis.  Una,   que   el   escrito  introductorio  no  reúna los presupuestos de orden lógico y argumentativo para  ser  admitido,  pero  la  Sala  halle  imprescindible  su  estudio  en  punto de  materializar    los    objetivos    de    la    casación;    y,    dos,  que  a  pesar de que cumpla con las  exigencias  formales,  no  considere  forzoso proferir fallo, caso en el cual no  será seleccionado.   

2.2. Con apoyo en las referidas premisas, en  esta  ocasión  se  observa,  por  un  lado,  que,  a pesar de la extensión del  escrito  y de su claridad conceptual en torno a la teoría de la responsabilidad  civil  extracontractual, el censor yerra en la formulación del cargo e incumple  con   la  obligación  de  justificar  la  indefectible  intervención  de  esta  Corporación;  y,  de  otro,  que  la  Corte  no  considera  necesario  proferir  sentencia.   

2.2.1. Aunque el letrado dedicó un acápite  a  las  finalidades  del  recurso,  olvidó  demostrar por qué era vital dictar  fallo  de  fondo  a  efectos  de  cumplir  con  alguno  de los propósitos de la  casación.   

Tal  requerimiento no se satisface solo con  recordar  las  previsiones  del  artículo  180  de  la  Ley  906  de 2004 o con  parafrasearlas  para  adecuarlas  al  caso  particular.  Se  impone  exhibir con  aptitud  cuáles  derechos  o  garantías  se  violaron  y en qué consistió la  ofensa o el ultraje.   

El   libelista  únicamente  refirió  la  necesidad  de  hacer  efectivo  el  derecho sustancial y de reparar los agravios  inferidos  al banco, pero dejó su desarrollo a la libre confección de la Corte  y   a   la   eventual   prosperidad   de   la   crítica   propuesta.   

La  exclusión  de COLTEMPORA S.A. del pago  solidario  de  los  perjuicios derivados de la conducta punible, no es argumento  suficiente  para  aducir  un  agravio  injustificado  y,  por  ende, reclamar la  intervención  de  la  Corporación.  Es  preciso  enseñar  cómo el detrimento  económico  es  atribuible  a  una  falla  judicial  y, en esa medida, se impone  indefectiblemente su corrección.   

2.2.2. En relación con el cargo formulado,  acertó  el  jurista  al acudir a las normas procesales civiles, toda vez que la  discusión  se centra en aspectos relacionados con la reparación de perjuicios;  no obstante, erró en la elección de la modalidad de infracción.   

En efecto, una adecuada censura por la vía  de  la  violación  directa,  exige aceptar los hechos y las pruebas tal como se  declararon  y  valoraron  por el ad quem, lo  que  impide hacer cualquier discusión al respecto, toda vez que  la  confrontación  es  estrictamente  jurídica, alrededor de una norma, ya sea  porque   (i)  se  dejó  de  aplicar,  (ii) se   interpretó  erróneamente  o  (iii)  se   aplicó   en   forma   indebida,   indicando  la  trascendencia  de  esa  falencia  en  el  sentido  de  la  decisión.   

La      exclusión      evidente,  denunciada    por    el  demandante,   tiene  lugar  cuando  a  pesar  de que el juzgador reconoce una situación de hecho, no aplica  la  consecuencia  en  el  derecho,  esto es, deja de imponer la disposición que  regula  el  caso, ya sea por olvido, por ignorancia, por convicción en cuanto a  su  derogatoria  o inexequibilidad o simplemente por considerar que no se ajusta  al caso.   

A  juicio  del  actor,  el yerro tuvo lugar  porque  el  ad quem hizo caso  omiso  de  los artículos 2347 y 2349 del Código Civil, que eran los llamados a  regular  el caso, pues, aunque  admitió  la  existencia de sus requisitos, no otorgó la consecuencia jurídica  debida.   

Basta   una  ojeada  al  libelo  y  a  la  providencia  objeto  de  disenso  para  concluir  que  el discurso del apoderado  judicial  se  desvía  del  sendero  del  ataque elegido, para discrepar con las  conclusiones del Tribunal en el campo probatorio.   

Admite  el  letrado  que  la  magistratura  reconoció  la  relación  laboral  existente  entre  el  acusado  y  COLTEMPORA  S.A., e, incluso,   que   analizó   lo   atinente  a  la  responsabilidad  por  razón  de  ausencia  de  vigilancia sobre el empleado, no  obstante,    la    reprochó   porque   -según  dijo- aseguró que esa vigilancia, para impedir el resultado  antijurídico,        correspondía        ejercerla       al       BBVA.   

Así  las cosas, su inconformidad no reside  en   una  infracción  directa  sino  en  que  el  sentenciador  arribó  a  una  conclusión distinta a la por él pretendida.   

Nótese que la colegiatura no ignoró, como  lo  sugiere  el  demandante, el vínculo laboral entre el procesado y la empresa  de  servicios  temporales.  Ninguna duda le asistió al respecto, solo que no le  reconoció  el  efecto  deseado por el censor, dado que analizó con detalle las  particulares  circunstancias  de  la  labor  desempeñada por Guzmán Pardo y la  forma  en  que  ocurrieron los hechos delictivos, para determinar que COLTEMPORA  S.A.  empleó  el  cuidado  exigido  en  esos  eventos,  dada  sus posibilidades  limitadas  de  intervención  en  asuntos internos de la entidad bancaria. Así,  analizó  la situación surgida por razón de la tercerización de los servicios  personales    por    parte    del    BBVA,  la  atención  desplegada  por  COLTEMPORA  S.A. al momento de la  elección  y  la  vigilancia  que  ejerció sobre el empleado (procesado). Todo,  bajo  los  supuestos  de  la  ubicación física, las funciones encomendadas, la  modalidad y las específicas condiciones del acontecer delictivo.   

Fue  así  como,  inicialmente,   el   Tribunal  estudió  el  contrato  mercantil  suscrito entre BBVA  y  COLTEMPORA S.A. para la prestación de servicios de suministro de personal en  misión,  y  las  obligaciones  contraídas por las partes en punto del personal  que  sería incorporado a la entidad bancaria, para luego colegir que la empresa  de servicios temporales no inobservó compromiso alguno.   

Seguidamente,  advirtió que tampoco había  lugar  a  deducir responsabilidad civil extracontractual, dado que, «desde  el  punto  de  vista de la culpa in eligendo»17  no   había   nada   que  reprocharle a COLTEMPORA S.A.   

Ahora,  en  lo  relacionado  con  la  culpa  in    vigilando,    el  ad quem sostuvo:   

Es  claro  que  cuando  las  empresas como  BBVA   tercerizan   los  servicios  temporales  a  la vez que se descargan de algunas funciones y costos,  asumen  riesgos  por la eliminación del control directo del personal, ahora, si  además  de  tercerizarlos  conservan  el  control  directo  del ejercicio de la  autoridad    laboral,    es    al   BBVA  y  no  al  que  tiene ese control, a quien corresponde asumir los  costos         de        esos        riesgos.18   

El juez colegiado no ignoró que COLTEMPORA  S.A.  tuviese  la obligación de vigilar al personal en misión, empero, sostuvo  que  ella  se  contraía  a  aspectos distintos, de tipo administrativo, máxime  cuando,  para  perpetrar  el  hurto,  el acusado usó su tarjeta de crédito personal, los códigos de usuario  y  terminales  asignadas, alejado de manuales de procedimientos de seguridad del  banco.    Por   ese   motivo,   acotó   que   correspondía   al   BBVA  «ejercer  la  vigilancia  para evitar dicha situación, porque COLTEMPORA no tenía acceso  a  los  programas  de  seguridad  del banco ni tenía modo de accederlos, no sin  invadir  indebidamente  un ámbito reservado y exclusivo del banco»19.   

A  lo  anterior  agregó el Tribunal que la  intervención  de  COLTEMPORA  S.A.  era tan poco significativa que, incluso, la  conducta  ilícita del procesado comenzó «dentro del  BBVA desde antes de que él  estuviera  contratado  laboralmente por COLTEMPORA»20.   

Lo expuesto en precedencia pone en evidencia  que,  a  pesar de las advertencias del censor en el sentido de que no desaprueba  fáctica y probatoriamente la providencia, en realidad no es así.   

Su  intención  no  es  otra que imponer su  personal  percepción  en  torno a la responsabilidad de la empresa de servicios  temporales,  pero no apoyado en una discusión de derecho, sino por no compartir  las  consideraciones  que en punto de ella plasmó el fallador, tratando así de  exculpar    las    falencias    del    banco   al   que   representa.   

El  jurista  pretende  establecer una regla  según  la cual, en casos como  estos,  la víctima sea relevada de ejercer la vigilancia que, por la esencia de  la      relación      laboral      -Guzmán   Pardo   y  COLTEMPORA  S.A.-  y  contractual  -BBVA  y  COLTEMPORA  S.A.- le  es  propia,  descartando  así que es a ella a quien corresponde  probar     que     el     procesado,     directamente    responsable,  estaba  bajo  el  cuidado  y control de  otro.   

Pasa por alto que si esa vigilancia sale de  la     órbita    del    empleador    -para  el  caso,  COLTEMPORA  S.A.-, no es  posible  presumir  la  culpa.  Así se desprende con claridad del artículo 2349  del Código Civil, traído a colación por el impugnante.   

En consecuencia, la demanda será inadmitida  y  la  Corte  no  advierte  causales  de  nulidad  ni  flagrantes violaciones de  derechos  fundamentales  que  le impongan penetrar oficiosamente en el fondo del  asunto.   

3. Al amparo del artículo 184 de la Ley 906  de   2004,   es   procedente  la  insistencia,  cuyas  reglas,  en  ausencia  de  disposición  legal,  han  sido definidas por la Sala desde el año 2005, en CSJ  AP,   12  dic.  2005,  rad.  24322,  y  precisadas  en  AP-3481-201421.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.               INADMITIR  la  demanda  presentada  por el  apoderado  del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Colombia  S.A.  –  BBVA  Colombia (víctima) contra la sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Bogotá el 8 de julio de 2014.   

Segundo. Conforme  al  inciso  2º  del artículo 184 del Código de Procedimiento Penal de 2004, y  bajo  los  términos  expuestos  en  la parte considerativa de esta providencia,  procede la insistencia.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Acta  visible a folios 121 y 122 de la carpeta 1.   

2  Folios 131 a 133 Id.   

3 Acta  obrante a folios 1 a 11 Id.   

4 Acta  visible a folio 62 Id.   

5  Folios 93 a 94 Id.   

6  Folios  108,  137,  148, 149, 244 a 246, 291 y 292 de la carpeta 1, y 97 y 98 de  la carpeta 2.   

7 Acta  obrante a folio 100 de la carpeta 2.   

8  Folios 258 a 272 Id.   

9  Le  reconoció rebaja por allanamiento a cargos.   

10  Folios 13 a 32 del cuaderno del Tribunal.   

11 Era  del  siguiente  tenor:  «CONDENAR  solidariamente  a  COLTEMPORA  SA  y a MIGUEL ANGEL GUZMÁN PARDO a pagar al Banco BBVA COLOMBIA la  suma  de  ciento  dos  millones  doscientos  cincuenta  y  cinco mil trescientos  cincuenta    y   tres   pesos   ($102’255.353)  pesos,  moneda corriente, conforme a lo considerado, para  lo     cual     se     les     concede     el    término    de…».   

12  Folios 34 del libelo y 72 del cuaderno del Tribunal.   

13  Folios 81 y 119 Id.   

14  Folios 83 y 121 Id.   

15  Artículo 366 del Código de Procedimiento Civil.   

16  Artículo  modificado  en  su  versión  original  por  el  98 de la Ley 1395 de  2010.   

17  Folios 16 del fallo, 28 del cuaderno del Tribunal.   

18  Folios 18 y 21 Id.   

19  Folios 19 y 31 Id.   

20  Folios 19 y 29 y 31 y 32 Id.   

21  Radicado 42597.     

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