AP1508-2015(43681)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP1508-2015   

Radicación No. 43681  

(Aprobado acta No.  110)   

Bogotá  D.C.,  veinticinco (25) de marzo de  dos mil quince (2015).   

Decide la Sala la admisibilidad de la demanda  de  revisión  presentada  por  el apoderado especial de JAIRO CARRASCAL VERGEL,  contra   la   sentencia   de  21  de  octubre  de  2010  de  la  Sala  Penal  de  Decisión   del Tribunal Superior de Cúcuta, que confirmó la emitida el 9  de  julio  de  2010  por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado con  funciones  de  conocimiento  de  la  misma  ciudad,  que  lo  condenó a la pena  principal  de  16  años  de  prisión y multa a favor del Tesoro Nacional en el  equivalente  a  3.000  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  al año  2009.   

HECHOS  

Con  apoyo  en  lo consignado en el fallo de  segunda   instancia,   la   cuestión   fáctica   se  relata  de  la  siguiente  manera:   

‹‹Estos  se  conocieron en el año 2009,  mediante    fuentes   no  formales  que  pusieron  en conocimiento de la Fiscalía la existencia de grupos  delincuenciales   en   la   ciudad  de  Ocaña,  entre  ellos  las  autodefensas  Gaitanistas  de  Colombia,  integrada por varios sujetos a quienes se les conoce  por  sus  alias,  quienes realizaban exigencias económicas a comerciantes de la  región  para  permitirles desarrollar sus actividades, quienes también tenían  el   control   sobre   la   comercialización   de  sustancias  alucinógenas  y  estupefacientes,  con el objeto de establecer la veracidad de la información se  creó  la  noticia  criminal, conociéndose que en los primeros días del mes de  marzo  la  fuente  requerida  por  alias  Condorito  para  que  le sirviera como  conductor  y  lo  transportara  a éste y los alias “Gringo y Fernando”, por  los  municipios de Ocaña, los Corregimientos de Agua Clara y Abrego, observando  éste  en  dichos  recorridos  que  los sujetos referenciados cobraban dinero en  forma ilícita a los ciudadanos de la comunidad de Ocaña.   

La  fuente  humana quien se identifica como  EDINSON  BARBOSA  MAURELLO,  manifestó  conocer  a  los  sujetos “a Oscar”,  comandante  de  la  estructura Los Gaitanistas, alias “Don Mario”, líder de  la   organización,   alias   “Yair  o  Tocayo”,  segundo  al  mando  de  la  organización  criminal;  “a  “Fernando”,  encargado de las finanzas en la  organización,  como otros de sus miembros menciona  a los alias “Gringo,  Gomelo,  Yurica,  Arides,  Mao o Lenin y Antonio”, a quienes sindica de cobrar  extorsiones  a  nombre de la organización a los transportadores de las empresas  de  gas  domiciliario, expendedores de gasolina denominados pioneros, camioneros  encargados  de  transportar  víveres,  refiere que dichos cobros extorsivos son  disfrazados  como  pago  de  deudas bajo la figura de “pago diario”, para lo  cual  portan  tarjetas donde registran los pagos para evitar despertar sospechas  en    las   autoridades   de   la   región››.1   

ACTUACION PROCESAL  

Ante  el  respectivo  Juez  en  Función de  Control  de  Garantías, la Fiscalía Tercera Especializada de Cúcuta solicitó  la  legalización  de captura de Mao Lenin Noguera Quintero, Alejandrino Serrano  Ortiz,  José  Reinaldo  Barrios  Casarrubia, JAIRO CARRASCAL VERGEL y Eber Yair  Cañaveral  David  y  les  formuló  imputación por el delito de concierto para  delinquir   en  concurso  con  extorsión  agravada,  imponiéndoles  medida  de  aseguramiento     privativa     de     la     libertad     en    establecimiento  carcelario.   

La Fiscalía presentó escrito de acusación  contra  los  procesados antes enunciados, como coautores del delito de concierto  para  delinquir  en  concurso  con  extorsión,  agravado  con  la circunstancia  contemplada   en   el   numeral   3º  del  artículo  245  de  la  Ley  599  de  20002.   

El  9  de julio de 2010, el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  con  Funciones de Conocimiento del Distrito  Judicial  de Cúcuta, emitió sentencia condenatoria contra Eber Yair Cañaveral  David  y  José  Reinaldo  Barrios  Casarrubia, imponiéndoles la pena principal  privativa  de  la  libertad  de  24 años de prisión y multa a favor del Tesoro  Nacional   en  el  equivalente  a  6.700  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  como  coautores  responsables  del delito de concierto para delinquir  con  fines  de  extorsión  en  concurso  con  extorsión  agravada; a Mao Lenin  Noguera  Quintero  y Alejandrino Serrano Ortiz, a la pena principal privativa de  la  libertad  de  9  años  de  prisión y multa a favor del tesoro nacional del  equivalente   a   2.700  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  como  coautores  responsables  del  delito  de  concierto  para delinquir con fines de  extorsión;  y  a  JAIRO  CARRASCAL  VERGEL,  a la pena principal de 16 años de  prisión  y multa a favor del Tesoro Nacional en el equivalente a 3.000 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  como  coautor responsable del delito de  extorsión agravada.   

El  21 de octubre de 2010, la Sala Penal de  decisión  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cúcuta, desató el  recurso  de apelación interpuesto contra la sentencia de primera instancia, por  los  procesados  Mao  Lenin  Noguera  Quintero, Alejandrino Serrano Ortiz, José  Reinaldo  Barrios  Casarrubia,  JAIRO  CARRASCAL  VERGEL  y Eber Yair Cañaveral  David,   confirmando   la   determinación   del   a  quo.   

El 9 de agosto de 2011, la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia declaró extemporáneos los recursos de  casación  interpuestos por los respectivos defensores de JAIRO CARRASCAL VERGEL  y Eber Yair Cañaveral David.   

DEMANDA DE REVISIÓN  

         El   apoderado  de  JAIRO  CARRASCAL  VERGEL  instaura  demanda  de  revisión  contra  la  sentencia condenatoria, apoyándose en las causales sexta  ‹‹Cuando  se demuestre  que  el  fallo  objeto  de  pedimento  de revisión se fundamentó, en todo o en  parte,   en   prueba  falsa  fundante  para  sus  conclusiones››      y     séptima     ‹‹Cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  cambiado  favorablemente  el  criterio jurídico que  sirvió   para  sustentar  la  sentencia  condenatoria,  tanto  respecto  de  la  responsabilidad   como   de   la   punibilidad››,  previstas  en  el  artículo  192  de  la  Ley 906 de  2004.   

Causal sexta.  

A  juicio  del  defensor,  el  a  quo  y  ad  quem ‹‹fundamentaron su  tesis  en  una  prueba  inexistente  o  en  su  defecto falsa››,  al  considerar  que  el  delito  de  extorsión  por  el  que fue  condenado  JAIRO  CARRASCAL  VERGEL, tras la exigencia económica de 20 millones  de  pesos  que  le  realizó  a  su  señor  padre MIGUEL ANGEL CARRASCAL, no se  demostró  consumado  dentro  del  proceso.  Alega el actor que no aconteció la  entrega  del peculio exigido y que dentro del debate probatorio no hubo una sola  prueba que sustentase la consumación del delito imputado.   

Causal séptima.  

Así mismo, ataca la sentencia condenatoria  invocando  la  causal  séptima  del  artículo  192 de la Ley 906 de 2004, pues  considera  que  con  fundamento  en  los  argumentos  de  la  Sala contenidos en  la   sentencia  de  casación  de 27 de febrero de 2013 dentro del radicado  33254,  no  es  procedente continuar aplicando el incremento punitivo estipulado  en   el   artículo  14  de  la  Ley  890  de  20043,  ya  que  en su criterio, la  citada   decisión   introdujo  un  cambio  jurisprudencial  favorable  para  su  representado,  al considerar desproporcionado aplicar el aumento genérico de la  pena,   a   los   delitos   enlistados  en  el  canon  26  de  la  Ley  1121  de  20064.   

CONSIDERACIONES  

Cuestión preliminar.  

Debido  a que tanto el Magistrado Ponente de  esta  decisión  como los doctores José Luis Barceló Camacho, Fernando Alberto  Castro   Caballero   y  la  doctora  María  del  Rosario  González  de  Lemos,  participaron  en el auto emitido por la Sala el 9 de agosto de 2011, mediante el  cual  se  rechazó  la  demanda  de  casación interpuesta por los defensores de  JAIRO  CARRASCAL  VERGEL  y  Eber  Yair  Cañaveral  David por extemporánea; es  necesario  aclarar  que su concurrencia en la decisión, no constituye causal de  impedimento  para  calificar  la  admisibilidad  de la demanda de revisión, por  cuanto  su  imparcialidad  no  se  ve  afectada, pues el análisis jurídico que  conllevó  a  su  rechazo  no  implicó  el  análisis  de  fondo del asunto, ni  valoración   probatoria  alguna,  sino  simplemente,  un  razonamiento  de  las  condiciones  temporales  que  deben concurrir para abrir paso a la calificación  de   la  demanda  de  casación.  Por  tal  motivo,  la  participación  de  los  Magistrados  en  aquella  decisión no comprometió su objetividad, ecuanimidad,  independencia  y  equilibrio  al  momento  de  apreciar  y  estudiar la presente  demanda de revisión.   

Fundamentos     jurídicos    de    la  decisión.   

Para  la  Corte,  ha  sido  recurrente  y  necesaria  la  observación  concerniente a que la acción de revisión no es un  instrumento  extraordinario  para  revivir  debates superados en las precedentes  etapas  del  proceso, ni mucho menos, para desconocer el carácter definitivo de  los  fallos  judiciales  que  se  han  dictado;  sino  que  por el contrario, su  ejercicio  se  funda  en  la posibilidad de levantar los efectos de cosa juzgada  por  medio  de  la  demostración  de alguna de las causales establecidas por el  legislador,   a  través  de  la  demanda  de  revisión  donde  se  avizore  el  cumplimiento de los requisitos legales formales.   

Ahora  bien, las exigencias requeridas para  la  prosperidad  de  la  demanda  de  revisión se encuentran contempladas en el  artículo  194  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 906 de 2004), así:  ‹‹La   acción   se  promoverá  por  medio  de  escrito dirigido al funcionario competente y deberá  contener:     1.    La  determinación  de  la  actuación  procesal  cuya  revisión  se demanda con la  identificación    del    despacho    que   produjo   el   fallo.   2.  El delito o delitos que motivaron la  actuación  procesal  y  la  decisión. 3.  La  causal  que se invoca y los fundamentos de hecho y de derecho  en   que   se   apoya  la  solicitud.  4.  La  relación  de las evidencias que fundamentan la petición. Se  acompañará  copia  o  fotocopia  de la decisión de única, primera y segunda  instancias  y  constancias  de  su  ejecutoria, según el caso, proferidas en la  actuación        cuya        revisión       se       demanda››.   

Como puede observarse, la legislación exige  aportar  las  constancias de ejecutoria de las decisiones demandadas, puesto que  este  requisito legal tiene como fin acreditar que la acción de revisión versa  sobre  una  decisión que ha hecho tránsito a cosa juzgada; razón por la cual,  la    Sala5  ha  reiterado que la omisión de dicha obligación, como acontece  en  el  caso  bajo estudio,  es insubsanable, y dado al carácter rogado de  la  acción,  no  constituye  una  obligación  de  la Corte solicitarla, razón  suficiente   para   inadmitir  la  demanda  de  revisión  analizada.   

Pese   a  lo  anterior,  la  Corporación  procederá  a  dar respuesta al libelo con el propósito de demostrar cómo, aun  obviando  la  falencia  del  requisito  anteriormente  mencionado, la demanda no  estaría llamada a prosperar.   

Causal Sexta.  

Recuerda  la Colegiatura, que la acción de  revisión  no tiene como propósito dar continuidad a un proceso que se entiende  culminó  o  terminó  con  la  sentencia ejecutoriada que hizo tránsito a cosa  juzgada,  ni  mucho  menos, revivir un debate probatorio surtido en la audiencia  de  juicio  oral,  donde  el juzgador se apropia de los elementos de convicción  con  el  fin  de  emitir  un  fallo  cierto  y  eficaz al caso; sino que, por el  contrario,  busca  realizar una evaluación seria, objetiva, imparcial y fundada  de  la  manifestación  de  justicia  contenida  en  la  sentencia  en firme que  definió la controversia procesal.   

Según  la  jurisprudencia  constante de la  Sala,  para  fundamentar  la  causal  que  invoca  el  actor, se requiere que la  apreciación  de  prueba  falsa que se aduce afecta la legalidad de la sentencia  que  se  pretende  revisar,  surja  de  una decisión judicial en la que así se  declare,  y  no  nazca  solo  de  una  postura subjetiva, personal e interesada,  valorativa  de los elementos probatorios tenidos en cuenta al momento de fallar.  Es  decir,  para  que  esté  llamada   a  prosperar  la  sexta  causal, es  requisito  indispensable,  además  de determinar la prueba fundante del sentido  del  fallo,  demostrar,  mediante decisión judicial en la que así se proclame,  que  la prueba es falsa.   

En   el   presente   caso,  se  evidencia  notoriamente  el  desconocimiento por parte del defensor de las implicaciones de  invocar  la  sexta  causal para hacer efectiva la acción de revisión, toda vez  que  los  argumentos  que  esgrime  no  van más allá de constituir opiniones y  apreciaciones  personales  respecto  de  las pruebas valoradas en su oportunidad  durante   el  trámite  procesal  en  contra  de  JAIRO  CARRASCAL  VERGEL,  que  claramente  resultan  insuficientes  para  socavar en la decisión de instancia.   

Contrariando  a  las  exigencias  de  esta  causal,  el  libelista olvida la técnica de la acción de revisión y expone su  valoración  personal  de  dos  pruebas  testimoniales  practicadas  durante  el  proceso:  la  de  Miguel  Ángel  Carrascal  y  la  del agente de Policía José  Antonio   Ordoñez   Pérez   e,   incluso,   rememora  los  alegatos  de  otros  profesionales  del  derecho que actuaron como defensores de su representado, con  el  propósito  de  revivir el debate en torno a la consumación del delito y el  grado  de  participación  de  CARRASCAL  VERGEL  en  los sucesos, aspectos cuya  discusión  culmina  con  el  recurso extraordinario de casación y escapan a la  causal  invocada  que,  como  se  ha  expuesto,  exige la demostración mediante  declaración  judicial  de  la  falsedad  de  la  prueba  en que se fundaron las  determinaciones judiciales del proceso.   

En  ese  contexto,  nuevamente  expone a la  judicatura  que  dentro  del  proceso  se  valoró  una  prueba  “inexistente  o  en  su defecto falsa”6,  toda  vez  que  dice  no  hallarse un elemento material probatorio contundente y  diciente  respecto  de la consumación del delito imputado; evitando u olvidando  precisar  la supuesta prueba falsa fundante de la decisión, ya que concluye que  al  no existir la mencionada consumación, el argumento es ficticio y engañoso,  lo que resultaría igual que una prueba falsa.   

Así,  cae  el  demandante  en  un  error  lógico-argumentativo,  pues  inexistencia  significa  ausencia de existencia, razón por la cual, si algo no  existe,  en  consecuencia, no puede ser ni verdadero ni falso, pues considerarlo  así  se  violaría  el  principio  lógico de no contradicción, que indica que  ‹‹es imposible  que  algo  sea y no sea al mismo  tiempo    y    en    el    mismo    sentido››7.    Justamente,   bajo   este   raciocionio   se   afirma  que  ‹‹la  realidad está regida por el principio de  no  contradicción:  un  mismo  objeto no puede simultáneamente y bajo la misma  relación     tener una propiedad    P    y    no    tenerla››8.   Así  pues,  si  la prueba no existe, en ningún caso  puede  ser falsa, de tal forma que la disyunción “o” utilizada por el actor  está implicando una violación lógica al principio enunciado.   

Ahora  bien, debido a que el actor solicita  dentro  de  la misma causal y como su consecuencia, que con base en el artículo  196  de  la  Ley 906 de 2004 se ordene el ‹‹envío  de  la actuación procesal a un despacho judicial de diferente categoría puesto  que  el  ente  que  dictó  sentencia  condenatoria  […] no es competente para  conocer       de       dicho      proceso››9;   cabe   precisar   que  la  remisión  procede  solo  en  el  supuesto  en  que la Sala encuentre fundada la  causal  invocada,  situación que no ha ocurrido en el caso bajo estudio, razón  por la que no resulta procedente dar acogida al requerimiento.   

Así mismo, es de destacar, en virtud de la  taxatividad  de  las  causales  de  la  acción  de  revisión,  que  la nulidad  proveniente  de  la falta de competencia no se halla incluida entre las causales  que  originan  la  procedencia  de  la  acción  de  revisión,  por cuanto este  instituto  procesal  está  regido por el principio de  convalidación,  según  el cual, no es factible que el actor pretenda  censurar  una  actuación  que  se  registró  con  anuencia  de  la defensa. Al  respecto,   la   Sala   ha   sido   insistente   en  advertir  que  «[u]no  de  los  postulados que rige el  fenómeno  de  las  nulidades  es  el  conocido  con  el  nombre de Principio de  convalidación   o  del  consentimiento,  en  virtud  del  cual   ante  una  hipotética  irregularidad  la  parte  supuestamente  afectada  se  conforma, la  acepta  y  no  ejerce  la  oposición  al  acto o comportamiento conculcante. El  silencio  de  la  parte  sobre  el  punto  subsana  la  eventual alteración del  procedimiento  pues de él se desprende su ausencia de interés o su renuncia al  mismo»10.   

Es  pertinente aclarar que en el proceso en  que  se  produjeron  las sentencias que dan origen a la demanda de revisión, se  investigaron  a  varias personas por la comisión de diversos delitos, dentro de  los  que  se  hallaba  el  concierto  para  delinquir  agravado como el de mayor  entidad,  razón  por  la  cual la competencia, en virtud del artículo 52 de la  Ley  906 de 2004 fue radicada en un Juzgado Penal del Circuito Especializado con  Funciones  de  Conocimiento,  quien  según el numeral 17 del artículo 35 de la  Ley  906  de  2004  conoce  del  ‹‹Concierto para  delinquir   agravado  según  el  inciso  2º  del  artículo  340  del  Código  Penal››.   

Por  lo mencionado anteriormente, la causal  sexta   y   la   petición   subsidiaria  de  la  misma  no  están  llamadas  a  prosperar.   

Causal séptima.  

          Con  fundamento  en la sentencia de 27 de  febrero  de  2013,  radicado  33.254,  mediante  la  cual la Sala consideró que  el  aumento  genérico  de penas previsto  en  el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004, no es aplicable a los  delitos  reseñados  en  el  artículo  26  de la Ley 1121 de 2006, el  demandante  plantea  la existencia de un cambio jurisprudencial  favorable    para    el    procesado,   con  base  en  el  cual  solicita que, en  aplicación  del  principio  de  igualdad,  se le dé un trato similar a     su     representado,  pues  en  el  proceso de dosificación  punitiva   los   jueces   le  aumentaron  la  pena con el incremento señalado.   

          En  razón  a lo anterior, la Sala ha podido corroborar que la base  normativa  con  la  que  el juez de primera instancia graduó la pena que por el  delito  de  extorsion  agravado se impuso contra JAIRO  CARRASCAL  VERGEL,  fue el artículo 5 de la Ley 733 de  2002 que modificó  el   canon   244   de   la   Ley   599   de   2000   y   dispuso:   ‹‹El  que constriña a otro a hacer,  tolerar  u  omitir alguna cosa, con el propósito de obtener provecho ilícito o  cualquier  utilidad  ilícita  o beneficio ilícito, para sí o para un tercero,  incurrirá  en  prisión  de  doce  (12)  a  dieciséis  (16)  años  y multa de  seiscientos  (600)  a mil doscientos (1.200) salarios mínimos legales mensuales  vigentes.››,  monto  mínimo  este de 12 años de  prisión  o,  lo  que  es  lo  mismo  144  meses  de prisión, del cual partió.   

          Al  mismo  tiempo,  consideró el juez de instancia, que concurría  la  circunstancia  de  agravación  punitiva del numeral 3 del artículo 245 del  Código  Penal contenida en el artículo 11 de la Ley 733 de 2002, modificatoria  del  artículo  245  de  la  Ley  599  de  2000,  y  que  dispuso:  ‹‹La  pena señalada en el artículo  anterior  se  aumentará  hasta  en  una tercera (1/3) parte y la multa será de  tres  mil  (3.000)  a  seis  mil  (6.000)  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes,  si concurriere alguna de las siguientes circunstancias…››.   

De  manera  que al aplicar al minimo de 144  meses  de  prisión,  el  agravante  especifico  de una tercera parte, obtuvo un  resultado  final  de  192 meses de prisión (144/3 = 48 meses + 144 = 192), vale  decir,  16  años  de prisión que fue la pena privativa de la libertad personal  que le impuso.   

Por ello, no es acertado indicar que la pena  aplicable  fue  la  contenida en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004 según la  que  la  sanción oscilaría entre 16 años a 24 años de prisión, es decir, de  192  meses  a  288 meses de prisión, pues al sumarle el agravante especifico de  64  meses  o  5.3  años  de  prisión –  numeral  3º  del  artículo 245 del Código Penal-, la pena para  CARRASCAL  VERGEL  se  hubiera aumentado a 256 meses de prisión, esto es,   21.3   años   de   pena   privativa  de  la  libertad  personal,  cosa  que  no  ocurrió.   

          Con  base  en lo enunciado, estima la Sala que no existe en la pena  impuesta  incremento  alguno  relacionado  con  el artículo 14 de la Ley 890 de  2004,  toda  vez  que  el  aumento  en  la  dosificación  punitiva  del  delito  corresponde   al  agravante  específico  de  la  conducta  cometida  por  JAIRO  CARRASCAL  VERGEL  y no al aumento general de penas contenido en la legislación  citada.   

En  conclusión, por los motivos expuestos,  es  menester indicar que la causal séptima de la acción de revisión propuesta  por  el  actor  para tal fin no prospera, pues la dosimetría llevada a cabo por  los   juzgadores  no  se  tuvo  en  cuenta  la  legislación  de  que  trata  la  jurisprudencia invocada como favorable.   

Con    fundamento   en   lo   expresado  anteriormente,  no  le  queda  a  la  Sala  otra  alternativa  que  decretar  la  inadmisión de la demanda de revisión.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO. Inadmitir  la   demanda   de   revisión   presentada   por  el  defensor  de  JAIRO CARRASCAL VERGEL.   

SEGUNDO. Contra esta  decisión procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Cfr.  Folio 33 del Cuaderno.   

2 Ley  599     de     2000,     Articulo     245,     Numeral     3:    “Circunstancias  de  agravación.    La  pena  establecida  en  el  artículo  anterior  se aumentará hasta en una tercera parte cuando… 3. Si el  constreñimiento  se  hace  consistir  en  amenaza de ejecutar muerte, lesión o  secuestro,  o  acto  del  cual  pueda  derivarse calamidad, infortunio o peligro  común”.   

3 Ley  890   de   2004,   artículo  14:  ‹‹Las  penas  previstas  en  los tipos penales contenidos en la Parte  Especial  del  Código  Penal se aumentarán en la tercera parte en el mínimo y  en  la  mitad  en el máximo. En todo caso, la aplicación de esta regla general  de  incremento  deberá  respetar  el  tope  máximo  de la pena privativa de la  libertad  para  los  tipos penales de acuerdo con lo establecido en el artículo  2°  de  la presente ley. Los artículos 230A, 442, 444, 444A, 453, 454A, 454B y  454C del Código Penal tendrán la pena indicada en esta ley.››   

4 Ley  1121  de  2006,  Articulo  26:  “Cuando se trate de  delitos   de  terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión  y  conexos,  no  procederán  las  rebajas  de  pena  por  sentencia  anticipada  y  confesión,  ni  se  concederán  subrogados penales o mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad de condena de ejecución  condicional  o  suspensión  condicional  de  ejecución  de la pena, o libertad  condicional.   Tampoco  a  la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión,  ni  habrá lugar ningún otro beneficio o subrogado legal, judicial o  administrativo,  salvo  los  beneficios  por  colaboración  consagrados  en  el  Código de Procedimiento Penal, siempre que esta sea eficaz”.   

5 Cfr.  CSJ. A.P. de 29 de mayo de 2013, Radicado 36224   

6 Cfr.  Folio 15 del Cuaderno   

7  En  este  sentido  Cfr.  HEDEGGER,  Martin. Lógica.     La    pregunta    por    la    verdad,    Alianza, Madrid, 2004. p. 28   

8 Cfr.  PERELMAN,  Chaïn,  El imperio retórico. Retórica y  argumentación.    Norma,    Bogotá,    1977.   p.  168   

9 Cfr.  Folio 16 del Cuaderno.   

10 CSJ.  AP, 19 May. 2000, rad. 13500.     

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