AP1213-2015(44806)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Magistrada ponente  

AP1213-2015  

Radicación   n°   44806      

(Aprobado  Acta No.  100)   

Bogotá  D.C.,  once (11) de marzo de dos mil  quince (2015).   

VISTOS  

Estudia la Sala acerca de la admisibilidad de  la   demanda   de   casación   instaurada   por  el  defensor  de  CÉSAR  DAVID  HENAO  TABORDA  contra  la  sentencia  del 11 de julio de 2014, a través de la cual el Tribunal Superior de  Santiago  de  Cali  confirmó  el  fallo  proferido el 31 de mayo de 2013 por el  Juzgado  Once  Penal  del Circuito de la misma sede, que condenó al procesado a  la  pena  de  400 meses de prisión, así como a la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el término de 20  años, como autor del delito de homicidio agravado.   

HECHOS  

          Los  falladores  dieron  por  establecida  la  siguiente  situación  fáctica:   

          El  12  de  diciembre  de  2010,  aproximadamente  a  las 3:00 de la  mañana,  durante  una fiesta que se desarrollaba en la residencia situada en la  diagonal  52 Bis Oeste No. 10-90, barrio Cañaveralejo, sector de la Manga de la  ciudad  de  Cali,  Alexánder Soto Plaza recibió   sorpresivamente   una  herida  a  la  altura  del  tórax  ocasionada    por   CÉSAR   DAVID   HENAO   TABORDA  con  un  arma  cortopunzante,  persona  con  quien  el  primero  de  ellos  había  discutido  momentos  antes.  Como consecuencia de la  lesión, la víctima perdió la vida.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Producida  la  captura  de  CÉSAR  DAVID  HENAO  TABORDA,  el  7  de  diciembre  de 2012 el Juzgado Octavo Penal Municipal con funciones de control de  garantías  de  Cali realizó audiencia preliminar, en cuyo desarrollo legalizó  la  aprehensión  del  aludido. Allí mismo la Fiscalía le formuló imputación  por  el  delito  de  homicidio  agravado,  tras  lo cual el juez profirió en su  contra medida de aseguramiento de detención preventiva.   

2.  En  su oportunidad, el ente investigador  presentó   escrito   de  acusación  contra  el  imputado  por  el  punible  en  mención.   

3.  El  20  de marzo de 2012 el Juzgado Once  Penal  del  Circuito  de la precitada ciudad celebró la respectiva audiencia de  formulación de acusación.   

4.  Realizadas las audiencias preparatoria y  de  juicio oral, el juez anunció el sentido del fallo, precisando que sería de  carácter condenatorio   

5.  El  31  de  mayo  de  2013  el  juez  de  conocimiento profirió la sentencia anunciada.   

          6.  Contra  la  decisión  de  primer  grado  interpuso  recurso  de  apelación  la  defensa,  por  cuya  vía  el  Tribunal  de  Cali  le  impartió  confirmación.   

7.  Atendido el sentido de la providencia de  segunda  instancia,  el  mismo sujeto procesal acudió al recurso extraordinario  de casación.   

LA  DEMANDA   

          El  impugnante  formula  un  único  cargo  contra  la  sentencia de  segunda  instancia,  atribuyendo  al  Tribunal  la  violación directa de la ley  sustancial,  por  falta de aplicación del artículo 57 del Código Penal, norma  que consagra la atenuante de la ira o intenso dolor.   

          Según  el  actor,  el  sentenciador  dejó  de reconocer la aludida  diminuente,  a  pesar  de  aparecer  claramente  demostrada  en  el  proceso. Al  respecto,  considera  que  de  acuerdo  con  la  jurisprudencia la atenuante del  estado  de ira o intenso dolor requiere tres elementos para su reconocimiento, a  saber,  (i)  un  acto  de  provocación  grave e injusto, (ii) una reacción por  parte  del  autor  (o  de  los  autores)  constitutiva  del  resultado típico y  realizado  bajo  un estado anímico alterado, y (iii) una relación causal entre  ambas conductas.   

          Para  el  demandante,  el  primero  de  esos  elementos se encuentra  establecido  con los testimonios de Ramiro Ramos Daza,  Javier  Ramos  Argote,  María  Elena  Argote,  Cristian  Felipe  Ocampo Mejía,  Humberto  Garcés  Uribe,  Jesús  Arnoldo González, Jorge Alexánder Castaño,  Gabriel    Quintero    Jaramillo    y   Viviana  Henao  Taborda.  En su criterio,  dichas  declaraciones, respecto de las cuales transcribe algunos de sus apartes,  “dan  fe  que la agresión injusta efectivamente se  materializó  en  cabeza del occiso, y que éste le causó daño a César David,  tratándolo  mal  de  palabra y de obra, sin justificación alguna, pues ninguno  de  los  testigos  dijo  que  César David hubiese sido el provocador, o hubiera  respondido  en  los mismos términos, por el contrario Alexander lo provocó, de  tal  forma  que  la ira invadió la psiquis de Cesar David llevándolo a cometer  la conducta punible”.    

          El  segundo  elemento,  sostiene el libelista, también se cumple en  este  caso,  pues  durante los hechos se presentaron varios episodios, empezando  con  la  animadversión  mostrada  por  el  hoy  occiso  hacia  el procesado, al  maltratarlo  de  palabra  y de obra y luego empujarlo y estrujarlo, ante lo cual  el  ánimo  de  éste  se  alteró  y  el  miedo se apoderó de él, al punto de  reaccionar  como  lo  hizo.  A  este  respecto,  cita  doctrina y jurisprudencia  relacionada  con  la  ira, para insistir en que CÉSAR  DAVID  HENAO  actuó bajo un estado anímico alterado y  compulsivo,  en  razón al inesperado ataque de improperios e insultos contra su  amor propio.   

          Finalmente,   añade,  el  tercer  elemento  se  encuentra  también  demostrado  porque  la ira que embargó la humanidad del acusado es el resultado  del   maltrato   proveniente   de   Alexánder  Soto  Plata,  el  cual  se  extendió  desde las 11:30 p.m.,  cuando  aquél  arribó  a  la  fiesta,  hasta  cuando  se  produjo el desenlace  fatal.   

          Señalando  el  demandante  que  si el Tribunal hubiese efectuado un  análisis  detallado  de  los elementos estructurantes de la diminuente, hubiera  concluido  que  el  procesado obró bajo estado de ira o intenso dolor, solicita  casar  la  sentencia  impugnada  para imponer a CÉSAR  DAVID  HENAO  TABORDA la pena de prisión de 66 meses y  20  días,  que  es la llamada a aplicarle atendiendo los criterios considerados  por el a quo.   

         

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

Constituye  presupuesto  para  acceder  al  recurso  extraordinario  de casación, según lo tiene previsto el artículo 182  de  la  Ley 906 de 2004, la existencia de interés jurídico, de tal manera que,  como   lo  establece  el  artículo  184  ibídem,  su  ausencia  conduce  a  la  irremediable inadmisión de la demanda.   

          La  jurisprudencia  de  la  Sala  tiene  dicho que una de las formas  mediante  las  cuales  se  satisface  ese  interés  es  la  presencia de unidad  temática  entre  lo argumentado en la apelación interpuesta contra el fallo de  primera   instancia  y  lo  planteado  en  la  impugnación  extraordinaria.  En  efecto:   

“Bajo   el   concepto   de   “unidad  temática”,  la jurisprudencia de la Corte ha señalado que al sujeto procesal  que  muestra  su  inconformidad con la sentencia del Tribunal le asiste interés  jurídico,  esto  es,  se  encuentra  legitimado  en  la causa por la que aboga,  siempre  y  cuando  el  tema propuesto en sede de casación haya sido planteado,  para  su corrección, a través del recurso de apelación, lógicamente respecto  del fallo de primer grado.   

         La  regla  tiene  excepciones,  porque  si el agravio para la parte  nace  de  la sentencia del Ad quem, o si la postulación apunta a la nulidad del  trámite,  o  si  en  la  primera  instancia  se  imposibilitó el ejercicio del  derecho  de  impugnación,  no  se  puede  imponer  esa  carga  porque, en tales  supuestos,  surge  incontrastable  que  la única vía habilitada para lograr el  restablecimiento    del   derecho   es   la   de   la   casación”1.   

En  el  presente  caso,  surge  evidente  la  ausencia  de  interés jurídico del demandante, pues al sustentar la apelación  planteó  la  existencia  de  dudas  acerca  de  la autoría del procesado en el  delito  objeto  de  acusación  y, en su defecto, la presencia de la eximente de  responsabilidad de la legítima defensa.   

En  cambio,  en  el único cargo que formula  contra  la  sentencia  del  Tribunal  aduce  la  violación  directa  de  la ley  sustancial,  habida cuenta de no reconocerse al acusado la atenuante de la ira o  intenso  dolor,  orientando la propuesta casacional hacia un tema que en ningún  momento  expuso  en  la  apelación,  respecto  del  cual,  por consiguiente, el  ad  quem no tuvo oportunidad  de referirse.   

Refulge  clara  así  la  falta  de  unidad  temática  entre lo planteado ante el Tribunal y la discusión que ahora propone  a  la  Corte.  Frente  a  ella,  se  insiste, no ostenta interés jurídico para  recurrir.   

Lo anterior constituye razón suficiente para  que  la  Sala inadmita, como lo hará, la demanda objeto de examen, considerando  además   la   no   concurrencia  de  circunstancia  vulneradora  de  garantías  fundamentales  que  imponga  superar  los  desaciertos técnicos para decidir de  fondo.   

Se  precisará,  finalmente,  que  contra la  decisión  inadmisoria  del  recurso  de  casación  sólo  cabe el mecanismo de  insistencia,  conforme  lo  tiene  establecido el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuya  interposición  procede  bajo  las reglas fijadas en jurisprudencia  reiterada de la Sala (CSJ AP, 12 dic 2005, Rad. 24322).   

                      

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  CÉSAR DAVID HENAO TABORDA.   

          De  conformidad  con lo dispuesto en el inciso segundo del artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004 y en los términos referidos en el acápite  final    de    esta    determinación,    contra    la    misma    procede    la  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Sentencia del 28 de septiembre de 2006. Rad. 23638.     

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