AP1090-2015(45487)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

AP1090-2015  

Radicación n° 45487  

(Aprobado  Acta No.  090)   

Bogotá  D.C.,   cuatro (04) de marzo de  dos mil quince (2015).   

VISTOS  

La Sala resuelve la  colisión  negativa  de  competencias  promovida por el  Juez  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Pereira  (Risaralda),   quien   manifiesta   no  ser  la  autoridad  llamada  a  declarar  la   extinción  de  la  sanción  penal1,   en   la  actuación  que  se  adelantó  a  LINA  MARÍA  DÍAZ  GÓMEZ  por el delito de  tráfico  de  armas  de uso privativo de las fuerzas armadas agravado; y el Juez  Único  Penal  del Circuito Especializado de Santa Rosa de Viterbo (Boyacá), el  cual también declina la competencia para conocer del asunto.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

Con  ocasión  al  allanamiento  al  cargo  tráfico  de  armas de uso privativo de las fuerzas armadas agravado que hiciera  LINA  MARÍA DÍAZ GÓMEZ, el Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de  Santa  Rosa de Viterbo (Boyacá) la condenó, mediante fallo del 5 de octubre de  2010,  a  61  meses  de  prisión  y  a  la inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por un periodo igual a la pena privativa de la  libertad,    concediéndole    el   mecanismo   sustitutivo   de   la   prisión  domiciliaria2.   

El  Juez  Primero  de  Ejecución de Penas y  Medidas   de   Seguridad   de  Pereira  (Risaralda)3,  mediante  auto  del  31  de  octubre  de  2014,  le  concedió  a la sentenciada DÍAZ GÓMEZ la libertad por  pena     cumplida,     ordenando,     entre     otras     cosas,    «hacerle  devolución  del expediente [al  Juzgado   Único   Penal   del   Circuito   Especializado   de   Santa  Rosa  de  Viterbo]    para    que    archivara    de    forma  definitiva»4  la actuación adelantada en contra de la  sentenciada.   

El titular del referido despacho, al momento  de  recibir  vía correo los cuadernos de copia respectivos, advirtió que en la  medida  en que en el referido proveído «nada se dijo  respecto  de  la  extinción de la sanción penal», lo  procedente  era regresar las piezas procesales a la autoridad judicial remitente  para  que  ésta tuviera la oportunidad de adicionar el pronunciamiento por cuyo  medio se dispuso la libertad por pena cumplida.   

No  obstante,  el  3  de febrero del año en  curso,  el  Juez Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad devolvió  las    diligencias   proponiendo   «colisión   negativa   de   competencias»,  argumentando lacónicamente para tal fin que   

«el artículo 38  de  la  Ley  906  de  2004  es  explícito en  señalar que  le   compete   adoptar   las  decisiones  necesarias  para  que  las  sentencias  ejecutoriadas    que   impongan   sanciones   penales   se   cumplan».   

Por  su  parte,  el  Juez Penal del Circuito  Especializado  de  Santa  Rosa de Viterbo afirmó que el numeral 8 del artículo  38  de  la Ley 906 de 2004, es claro en señalar que es al Juez de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  a  quien  le  compete  pronunciarse  sobre  la  extinción de la sanción penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En ejercicio de la atribución consagrada en  los  artículos  32,  numeral  4º, y 54 de la Ley 906 de 2004, la Corte entra a  resolver  lo que corresponda frente a la declaratoria de incompetencia realizada  por  los  Juzgados  Primero  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de  Pereira  (Risaralda)  y el Único Penal del Circuito Especializado de Santa Rosa  de Viterbo (Boyacá).   

Conflictos   como   el   aquí  planteado,  consistente  en  la  divergencia  de criterios acerca de cuál es el funcionario  que   debe   conocer  de  la  eventual  extinción  de  la  sanción  penal  por  «pena   cumplida»,   no  constituyen  en  estricto  sentido  una «colisión de  competencias»,   toda   vez   que  conforme  con  lo  estipulado  en  el artículo 54 de la Ley 906 de 2004, ésta solo se presenta en  la  fase  de juzgamiento, la cual, a voces del artículo 336 ibídem, comienza a  partir  de  la  presentación  del  escrito  de  acusación  y  culmina  con  la  ejecutoria  de  la sentencia, momento en el cual se inicia la fase de ejecución  del  fallo  condenatorio  y  adquieren  competencia  los Jueces de Ejecución de  Penas y Medidas de Seguridad.   

La  Sala,  sin  embargo,  ha  considerado en  reiteradas               oportunidades5,  la  necesidad de dirimir las  diferencias  que  se  susciten  con posterioridad a la ejecutoria del fallo para  evitar  injustificadas  dilaciones que se traducirían en la vulneración de los  derechos    fundamentales    de    quienes    se   encuentran   cumpliendo   una  pena.   

Así,    en  aplicación  del  principio  que rige la materia, en virtud del cual corresponde  resolver  los  conflictos  de  competencia al superior  jerárquico  común  de  los  funcionarios  en  litigio  (numeral  4  del  artículo  32  de  la  Ley  906  de  2004),  la Sala procede a  establecer  cuál  es  el  funcionario  competente  para  proferir  la decisión  mediante  la  cual  se declararán extinguidas las sanciones penales impuestas a  LINA MARÍA DÍAZ GÓMEZ.   

Al respecto el artículo 38 de la Ley 906 de  2004 prevé:   

«Los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas de seguridad conocen:   

1. De las decisiones necesarias para que las  sentencias ejecutoriadas que impongan sanciones penales se cumplan.   

2. De la acumulación jurídica de penas en  caso  de varias sentencias condenatorias proferidas en procesos distintos contra  la misma persona.   

3.  Sobre  la  libertad  condicional  y  su  revocatoria.   

4.  De  lo  relacionado con la rebaja de la  pena y redención de pena por trabajo, estudio o enseñanza.   

5.   De  la  aprobación  previa  de  las  propuestas  que  formulen las autoridades penitenciarias o de las solicitudes de  reconocimiento  de  beneficios administrativos que supongan una modificación en  las  condiciones  de  cumplimiento  de la condena o una reducción del tiempo de  privación efectiva de libertad.   

6.   De  la  verificación  del  lugar  y  condiciones  en  que se deba cumplir la pena o la medida de seguridad. Asimismo,  del  control  para  exigir  los correctivos o imponerlos si se desatienden, y la  forma   como   se   cumplen   las   medidas   de   seguridad   impuestas  a  los  inimputables.   

En ejercicio de esta función, participarán  con  los  gerentes  o  directores  de  los centros de rehabilitación en todo lo  concerniente  a  los  condenados  inimputables  y  ordenará  la modificación o  cesación  de las respectivas medidas, de acuerdo con los informes suministrados  por   los   equipos   terapéuticos  responsables  del  cuidado,  tratamiento  y  rehabilitación  de  estas personas. Si lo estima conveniente podrá ordenar las  verificaciones    de    rigor    acudiendo    a   colaboraciones   oficiales   o  privadas.   

7.  De  la  aplicación  del  principio  de  favorabilidad  cuando  debido  a  una  ley posterior hubiere lugar a reducción,  modificación,   sustitución,   suspensión   o   extinción   de  la  sanción  penal.   

8.   De   la  extinción de la sanción penal.   

9. Del reconocimiento de la ineficacia de la  sentencia  condenatoria  cuando  la  norma  incriminadora  haya  sido  declarada  inexequible o haya perdido su vigencia.   

PARÁGRAFO.  Cuando  se trate de condenados  que  gocen de fuero constitucional o legal, la competencia para la ejecución de  las  sanciones  penales  corresponderá,  en  primera instancia, a los jueces de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  del  lugar  donde se encuentre  cumpliendo  la  pena.  La segunda instancia corresponderá al respectivo juez de  conocimiento.   

PARÁGRAFO  2o.  Los  jueces  penales  del  circuito  y  penales  municipales  conocerán  y decretarán la extinción de la  sanción  penal  por prescripción en los procesos de su competencia6.     (Subraya    fuera    del    texto  original).   

De la normatividad anterior se desprende que  el funcionario judicial de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad es garante del ejercicio de los  derechos  del  sentenciado  durante el término de ejecución de la sanción, el  cual   culmina   cuando   la   condena   es   extinguida   mediante  providencia  judicial.   

Ello es así, en razón a que el   fenómeno   jurídico   de   la   de   extinción  de  la  sanción penal significa, ni más  ni  menos,  que  las  funciones  que  por competencia le corresponden    al    Juez    de   Ejecución   de   Penas   y   Medidas  de  seguridad  terminan  tan  pronto quede en firme aquella  decisión.   

En   el   caso   sub  examine,  con  nitidez se establece que por auto  del  31  de  octubre  de  2014,  el  Juzgado  Primero  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Pereira  resolvió  «CONCEDER  a  LINA  MARÍA  DÍAZ  GÓMEZ  libertad     por     pena    cumplida»7, comunicando  esa      determinación     a     todas     las     autoridades     competentes  para  los fines pertinente,  entre  ellas,  ofició  al  Juzgado  Único  Penal del  Circuito  Especializado  de  Santa  Rosa  de  Viterbo,  para  que  este  procediera  a  realizar  el  archivo  definitivo  de la actuación  adelantada  contra la referida sentenciada.   

No  obstante, tal  como  lo  advirtió el Juez de Conocimiento al momento  de  recibir  el expediente, como el Juez de Ejecución  de   Penas   y   Medidas  de  Seguridad  «nada… dijo  de  la  extinción de la sanción penal»,  forzoso es concluir que no ha culminado  la  labor  del  referido  funcionario judicial, razón  por  la  que  reenvió  la  actuación  en  espera  de  que  emitiera  la  declaratoria  judicial  de  extinción  de  la  condena, para  proceder, entonces, a su archivo definitivo.   

En  efecto,  el  numeral  de  8º  del  artículo  38 de la Ley 906 de  2004,   es  claro  en  señalar  que  «Los   jueces   de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  conocen  de la extinción   de   la  sanción  penal»,  conservándola, incluso, en  aquellos    eventos   previstos   en   el  parágrafo  segundo  de  la  precitada norma, introducido  por la Ley 937 de 2004, en  los  que  acaece  el  fenómeno  de  la  prescripción  de la  sanción  penal, encontrándose aun el expediente en  el Despacho del Juez de Conocimiento.   

Al  respecto,  esta  Sala en auto del 4 de  mayo  del  20058 consideró lo siguiente:   

Como quiera que la redacción de la Ley 937  de  2004  al  parecer  ofrece  lecturas  desde  distintas  ópticas, acudir a la  historia  de  la misma, contenida básicamente en la exposición de motivos y en  las  ponencias  para  debate  en  el  Congreso  de  la  República, contribuye a  esclarecer el problema que plantea la colisión.   

A  partir  del estudio de los antecedentes  legislativos  y  con  una  hermenéutica  sistemática,  haciendo énfasis en la  función  judicial  de  ejecución de penas y medidas de seguridad, se arriba al  siguiente aserto, fundamento para dirimir la colisión:   

El  parágrafo segundo del artículo 38 de  la  Ley  906 de 2004, introducido por la Ley 937 del mismo año, implica que los  Jueces  Penales  del  Circuito  y los Jueces Penales Municipales son competentes  para  decretar  la  prescripción de la sanción penal, únicamente en los casos  donde  ya  hubiese  ocurrido  ese  fenómeno, pero el proceso aún no se hubiere  remitido    a   los   Juzgados   de   Ejecución   de   Penas   y   Medidas   de  Seguridad.   

En otras palabras, si el juez que profiere  la  sentencia  condenatoria,  más adelante detecta que ya ocurrió el fenómeno  prescriptivo  de  la  sanción  penal, deberá decretarla, en lugar de enviar el  expediente  al  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas y Medias de Seguridad. En los  demás  casos,  vale  decir,  si  la  prescripción  de  la sanción penal no ha  acaecido,  una  vez  el  fallo  alcance firmeza, el asunto debe ser remitido por  razón  de  competencia  al  Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad,  quien  decidirá  todo  lo  concerniente  a la vigilancia del cumplimiento de la  sentencia,  incluida,  por supuesto la prescripción de la sanción penal cuando  a ello hubiere lugar.   

Se advierte que el artículo 2° de la Ley  937  indica  con  precisión que lo dispuesto en el artículo 1° de la misma se  aplica  a  los  procesos que no se hubiesen remitido al Juzgado de Ejecución de  Penas  y  Medidas de Seguridad, pues si el Juez de esta especialidad ya tiene el  expediente,  cuando  ocurra  la  prescripción  deberá  declararla, en lugar de  regresar  el proceso al Juez que emitió la sentencia para que éste la declare.  Esta  observación  parece  demasiado  obvia, más sin embargo no sobra, pues la  cabal   comprensión   del  asunto  evitará  la  proliferación  de  colisiones  innecesarias.   

Conforme  con  lo  anteriormente  expuesto,  compete  al Juez de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad   de  Pereira  declarar  la extinción de  las  sanciones  que  le  fueron impuestas a LINA MARÍA DÍAZ GÓMEZ,   mediante  sentencia  condenatoria  proferida  el 5  de  octubre  de  2010  por  el  Juzgado Único Penal del Circuito  Especializado de Santa Rosa de Viterbo.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

Declarar  que corresponde al Juzgado Primero  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Pereira (Risaralda), declarar  la  extinción  de las penas impuestas a LINA  MARÍA  DÍAZ  GÓMEZ,  Despacho a  donde  se  remitirán las diligencias para los fines pertinentes, enviando copia  de  esta  decisión  a  Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de Santa  Rosa de Viterbo (Boyacá).   

          Notifíquese y cúmplase.   

José Luis Barceló Camacho  

José Leonidas Bustos Martínez  

Fernando Alberto Castro Caballero  

Eugenio Fernández Carlier  

María     Del    Rosario    González  Muñoz   

Gustavo Enrique Malo Fernández  

Eyder Patiño Cabrera  

Patricia Salazar Cuéllar  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Conforme lo prevé el artículo 38 de la Ley 906 de 2004.   

2 Folio  27.   

3Autoridad  judicial  a  la  que desde el 24 de noviembre de 2010 le  fue   asignada,   por   reparto,  la  vigilancia  de  las  referidas  sanciones.   

4 Folio  189   

5 CSJ  AP, 4 de Nov. 2010, rad. 15273   

6  Parágrafo  adicionado  por  el  artículo  1 de la Ley 937 de 2004.   

7 Folio  189 y s.s.   

8  Radicado 23390     

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