14795jun

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 14795  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. Carlos E. Mejía Escobar   

                            Aprobado acta # 101   

Santafé  de Bogotá D.C., junio quince (15)  de dos mil (2000).   

Vistos:  

Examina  la  Sala si la demanda de casación  presentada  a nombre del procesado ANTONIO JOSE CALLE VERA, reúne en su aspecto  formal  los  requisitos  a  que  se  refiere  el  artículo  225  del Código de  Procedimiento Penal.   

Hechos y actuación procesal:  

El  17 de septiembre de 1995, en el inmueble  ubicado  en  la  calle  96  #  38-141 de Medellín, fue muerto EDWIN RAUL PORRAS  RESTREPO,  de  23  años,  como  consecuencia  de  diferentes  heridas  de  arma  cortopunzante.   

Por  dicho  hecho  fue  vinculado  mediante  indagatoria  al proceso ANTONIO JOSE CALLE VERA, de 29 años. La diligencia tuvo  lugar  el  23  de  mayo  de  1997  y  el 3 de junio siguiente se le resolvió la  situación  jurídica.  CALLE VERA resultó detenido preventivamente por el  delito  de homicidio (art. 323 del C.P.), mismo cargo por el cual fue acusado el  25 de agosto de 1997.    

El  trámite  del juicio le correspondió al  Juzgado  14  Penal del Circuito de Medellín, despacho que dictó sentencia el 5  de   febrero   de  1998  condenando  al  enjuiciado  a  26  años  de  prisión,  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por el término de 10 años y  al  pago  de  2.500  gramos  oro por concepto de perjuicios materiales y morales  derivados  del  delito.   El  procesado  apeló  y el Tribunal de Medellín  resolvió  el  recurso de apelación a través del fallo objeto de la casación,  expedido  el  3  de  abril  de  1998.  La condena al pago de perjuicios fue  revocada  y  en  lo  demás resultó confirmado el pronunciamiento de la primera  instancia.   

La demanda:  

La casación fue interpuesta por el sindicado  y  la  sustentó  su  defensor  a  través  del  libelo  respectivo, en donde le  formuló  un  cargo a la sentencia del Tribunal. Este lo apoyó en la causal 1ª  del  artículo  220  del Código de Procedimiento Penal “…por considerar que  la  sentencia  objeto  del  recurso  es  violatoria del artículo 60 del Código  Penal   y   de   los   artículos  247,  254  y  294  del  C.  de  Procedimiento  Penal”.   

Dada   su  brevedad,  se  transcriben  los  argumentos del censor:   

“Como se dijo inicialmente se trata de que  la  sentencia es violatoria de la ley sustancial en su artículo 60 del C. Penal  por  error  de derecho y debido a que el sentenciador al valorar la prueba en su  conjunto  y donde se resalta el estado anímico de celos y dolor de JOSE ANTONIO  CALLE  VERA  al  hacerse  a la idea de tener a otro, no le reconoce el estado de  ira  e  intenso  dolor  por  grave  e injusto comportamiento ajeno.  BRENDA  nunca  le  dio  información  alguna de que quien estaba en su casa era su primo  sino  que  por el contrario guardó silencio para herir más duramente a ANTONIO  JOSE.   Esta circunstancia, teniendo en cuenta que nuestro derecho penal es  de  orden  público,  de un lado, y atendiendo el principio de favorabilidad, de  otro  lado,  es  de obligatoria aplicación cuando aparece claramente acreditada  en  el  plenario.   No  se  puede  desconocer  el  sagrado  principio de la  favorabilidad  bajo argumentaciones ligeras como que el sindicado no ha aceptado  el  hecho  y  por  ello esa circunstancia favorecedora no se le otorga.  De  ninguna  manera.   Si  en el plenario aparece acreditada la motivación que  llevó  al  procesado  a  incurrir  en  dicha  conducta  y  esa  conducta  está  circunscrita   por   el   artículo   60   del   C.   Penal,   se  debe  aplicar  oficiosamente.   Nuestra  Carta  Magna vigente ordena que la ley sustantiva  se  aplicará  de  preferencia  a  la adjetiva.  Es el caso de ANTONIO JOSE  CALLE  VERA,  la  condena  a  imponer  debió  atenuarse  de  conformidad con el  artículo  60  del  C.  Penal.   El  mismo  fallador  de  segunda instancia  reconoce  el estado celotípico de CALLE VERA.  Estado que lleva a ubicar a  una  persona como mi representado en este caso de su vida dentro de lo estatuido  por el artículo 60 del C. Penal.   

“La   probanza   recaudada  –finaliza—  refuerzan  (sic)  mi planteamiento, a  pesar de las contradicciones entre BRENDA y RAUL ANTONIO”.   

Pide  la  defensa, en consecuencia, casar el  fallo  recurrido  y  dictar  el  de  reemplazo  reconociéndole  al sindicado la  circunstancia alegada.   

Consideraciones de la Sala:  

Un  requisito  lógico  de  la  demanda  de  casación  es  señalar  con claridad y precisión la causal que se invoca, así  como  ofrecerle  a  la Corte los fundamentos lógicos demostrativos de la misma,  evitando  en  todo  caso  la mezcla indebida de propuestas contradictorias en el  marco de un mismo cargo.   

En dicho orden de ideas, cuando se acude a la  causal  1ª  de  casación,  en  cuya formulación técnica no introdujo ningún  cambio  la  ley 553 de 2000, se le exige al censor, en primer lugar, señalar si  el  ataque  es  por violación directa o indirecta de la ley sustancial.  Y  según  sea la forma de violación que alegue, su demostración debe responder a  unos  condicionamientos  lógicos, a los cuales reiteradamente se ha referido la  Sala.   Si  es directa el censor no puede, a riesgo de que le sea rechazada  la  demanda,  discutir  la  validez  de  las  pruebas, la valoración que de las  mismas  hizo  el  juzgador,  ni  los  hechos declarados probados con sustento en  dicha  valoración. La discusión la debe plantear exclusivamente, por lo tanto,  no  en  los  supuestos  de  hecho de la sentencia, que, se repite, debe aceptar,  sino  en  sus  consecuencias jurídicas, debiendo en todo caso demostrar, según  sea  su orientación, por qué la norma o normas aplicadas al caso fueron objeto  de aplicación indebida o de interpretación errónea.   

En  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  el  contrario,  la  prueba  (bien  por motivos de validez o de  valoración)  es  la  causa  del  quebrantamiento  legal,  el  cual  puede tener  ocurrencia   por   errores   atribuibles   al  juzgador,  bien  de  hecho  o  de  derecho.   Los  primeros tienen que ver con la materialidad misma del medio  de  convicción  y  se presentan cuando se invoca una prueba que no existe en el  proceso  o  se deja de considerar una que existe (falso juicio de existencia), o  cuando  se  tergiversa  su  contenido  haciéndole  decir  lo que no dice (falso  juicio   de  identidad),  o  cuando  la  apreciación  probatoria  se  hizo  con  desconocimiento  evidente  de las leyes de la ciencia, los principios de lógica  o  las  reglas  de  la  experiencia,  es  decir  sin  sujeción  al  sistema  de  persuasión racional o sana crítica.   

Los errores de derecho, de otra parte, tienen  ocurrencia  cuando  se aprecia una prueba aportada al proceso con violación del  principio  de  oportunidad  o  sin  las  formalidades  legales  (falso juicio de  legalidad),  es  decir una prueba inválida o nula de pleno derecho en términos  del  artículo  29  de  la  Constitución  Nacional;  o cuando la ley le ha  prefijado  un  valor  o tarifa al medio y el fallador lo desconoce (falso juicio  de convicción).   

Ahora  bien,  indicada  la  clase  de error,  adicionalmente  debe  el casacionista demostrar su trascendencia, es decir cómo  de  no haber tenido ocurrencia otra hubiera sido la orientación del fallo, para  lo  cual  necesariamente  tiene  que  enfrentar los términos lógicos sobre los  cuales se encuentra construido.   

En  el caso bajo examen la defensa incurrió  en  una  serie de desaciertos que hacen inadmisible la demanda.  Invocó la  causal  1ª  de  casación pero dejó de precisar la naturaleza de la violación  de  la  ley  sustancial  alegada.  Y  aunque mencionó como defecto del fallo un  error  de  derecho,  el  desarrollo  del  cargo  en  absoluto  corresponde  a la  demostración  de  alguna equivocación de esa naturaleza, pareciéndose más el  discurso  a  uno  dirigido  a  sostener  que  el juzgador violó directamente el  artículo  60  del  Código  Penal.   No  logró  la  defensa, sin embargo,  articular  los  argumentos  lógicos para asumir como bien planteado un cargo de  violación  directa,  por  lo que el defecto de la demanda no fue simplemente de  enunciado.   

Efectivamente,  la vía directa le implicaba  al  censor  demostrar  que  el  Tribunal  concluyó  que  se  reunían todos los  elementos  de la atenuante de la ira y que no obstante condenó al procesado sin  efectuar   dicho   reconocimiento.   Pero  no  lo  hizo.   Se  limitó  simplemente  a  señalar  que  las  pruebas  evidenciaban un estado de celos del  sindicado  al momento del hecho y que el mismo lo reconoció el juzgador pero no  atenuó  la pena en concordancia con lo dispuesto en el artículo 60 del Código  Penal.   

Que el Tribunal haya admitido que CALLE VERA  era    víctima    de   los   celos   –como     sin     más     lo    afirma    el    defensor—   no   es   fundamento   demostrativo  suficiente  para  derivar  de  allí  que  se  reconoció el estado de ira en la  sentencia,  sin  el  reflejo correspondiente en la punibilidad.  Los celos,  aunque  produzcan  ira  y  dolor,  no  necesariamente  son la consecuencia de un  comportamiento  de  otro grave e injusto, por lo que afirmar que el Tribunal los  reconoció  no  significa  en  ningún  momento que dio por existentes todos los  requisitos   de   la   norma   que   se   reclama   violada  y  sin  embargo  la  inaplicó.   

En  conclusión,  el casacionista incumplió  con  el  requsito  de  claridad y precisión en el cargo, por lo que la Corte no  admitirá la demanda.   

Por  lo  expuesto,  de  conformidad  con  el  artículo  226 del Código de Procedimiento Penal, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado ANTONIO JOSE CALLE  VERA.   

2.   Declarar  desierto    el    recurso    y   devolver las diligencias al Tribunal de origen.   

3.  Contra  la  presente   decisión   no   procede   recurso   alguno   (art.  197  del  C.  de  P.P.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                                                                  JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                        JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                                                                                     CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                               NILSON  PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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