14778may

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 14778  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°091  

Santa Fe de Bogotá, D. C., treinta y uno (31)  de mayo de dos mil (2000).   

ASUNTO  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa  de  CELMIRA  CASTAÑEDA  BARRAGAN,   acusada   de   haber   incurrido   en  un  delito  de  peculado  por  apropiación.   

HECHOS  

El  5  de  enero  de 1995, CELMIRA CASTAÑEDA  BARRAGAN,  cajera  principal de la agencia “La Concordia” de la Caja Agraria  en  Bucaramanga,  manifestó  que  el  día  anterior  había tomado una suma de  dinero  de  la  entidad, con la cual buscaba cubrir una obligación de vivienda,  hallando    la    Revisoría    Fiscal    un   faltante   de   $   2’060.810,50.  Después  adujo  que,  al  salir  de  la  oficina,  unos atracadores la obligaron a regresar y llevarles el  dinero, amenazándola con atentar contra ella y su hija.   

ANTECEDENTES PROCESALES:  

La  Fiscalía  35  Seccional  de  Bucaramanga  abrió  investigación,  oyó  en indagatoria a CELMIRA CASTAÑEDA BARRAGAN y el  24  de  junio  de 1996 decretó su detención preventiva domiciliaria (fs. 157 y  Ss.,  cd.  1).  Cerrada  la  instrucción,  el  27 de diciembre siguiente le fue  proferida  resolución  acusatoria,  por  el delito de peculado por apropiación  (fs. 33 y Ss., cd. 2).   

La  procesada  indemnizó  integralmente a la  Caja Agraria (f. 42 ib.).   

Correspondió  al  Juzgado  Octavo  Penal del  Circuito  de  esa ciudad adelantar el juicio y, celebrada la audiencia pública,  el  24  de noviembre de 1997 condenó a la procesada a nueve meses de prisión y  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  y  multa de $ 247.500,  concediéndole  la  ejecución  condicional  de  la  condena (fs. 90 y Ss. ib.).  Fallo  apelado  por  la defensa, que el 19 de marzo de 1998 el Tribunal Superior  de  Bucaramanga  confirmó,  mediante sentencia que ahora es objeto de casación  (fs. 3 y Ss. cd. Trib.).   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal primera de casación,  el  defensor  formula un cargo contra la sentencia impugnada, en procura de  que   “se   reconozca  la  inocencia  de  CELMIRA  CASTAÑEDA”,  por  surgir  “errores  in  judicando  apreciables  en  la  sentencia  del H. Tribunal y por  violación   indirecta   de   la  ley  sustancial  al  incurrir  en  errores  de  hecho”.   

Considera  que se violó el artículo 254 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  que ordena examinar las pruebas en conjunto,  “a  la  luz  de la sana crítica, por lo cual se tergiversó el sentido de las  pruebas”.   

Dice que el Tribunal, frente a la declaración  de  Ana  Remolina,  Gerente  de  la  oficina de la Caja Agraria, que analizó de  manera  aislada,  aceptó  que la sindicada no tomó dinero para pagar cuotas de  Granahorrar   atrasadas.   Con  ello  quedaba  sin  fundamento  que  la  acusada  sustrajera  recursos  de la Caja para pagar tales cuotas, del mismo modo que del  testimonio  de  Antonio  Lizarazo,  también apreciado aisladamente, se deducía  como  posible  que  alguien  entrara  y  saliera  de la Caja Agraria sin que él  pudiera  verlo,  pero  únicamente  se  tiene en cuenta su primera versión, que  señala  a  CELMIRA  saliendo  a  las  12:15 m. y regresando a la 1:30 p. m., lo  cual,  sin  embargo,  “no  significa  que  a  ella  no  le hubiera ocurrido el  atraco”.   

Además,  critica  que  el juzgador tomara el  dicho  inicial  de  la procesada como base para condenar, “lo cual distorsiona  la lógica de la indagatoria que es un medio de defensa”.   

Considera también infringidos los artículos  282,  247, 357 y 358 del Código de Procedimiento Penal, al igual que el 133 del  Código Penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cualquiera  que  sea  la  causal invocada, la  demanda  de  casación  no  es  un  escrito  de  libre elaboración, porque debe  cumplir  los  requisitos  establecidos  por  el  artículo  225  del  Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  apropiadamente  las  normas que se considere  infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos  con  claridad,  precisión  y  lógica,  de manera completa y en armonía con la  naturaleza  del  vicio  reprochado,  además  de  demostrar la trascendencia del  yerro en la decisión.   

El  impugnante  no  señala  el sentido de la  violación,  por  lo  cual  deja  sin  saber  si  hace  referencia a aplicación  indebida  o  a falta de aplicación de una norma de derecho sustancial, quedando  así el cargo formulado de manera incompleta.   

La  mayoría  de  los  preceptos que cita son  procesales  y  sin  efectos  sustanciales.  Sí  menciona  el  artículo 133 del  Código  Penal,  pero  no  desarrolla  el  reproche  en  armonía  con  la norma  supuestamente  vulnerada,  pues  simplemente se refiere a ella en forma aislada,  sin  enfocar  argumento alguno tendiente a demostrar su violación, dedicándose  más  bien  a  divagar sobre lo que sería la falta de aplicación del artículo  254  del  Código de Procedimiento, por la presunta omisión del examen conjunto  del caudal probatorio, que tampoco alega adecuadamente.   

Asevera,   en   forma   genérica,  que  se  tergiversó  el  sentido  de  las  pruebas,  sin  concretar de qué manera sobre  alguna  de ellas recayó un eventual falso juicio de identidad, ni expresar qué  fue  específicamente  lo tergiversado y cómo, para deducir de los elementos de  comprobación   algo   diferente   de   lo   que   aparece   en   su   contenido  fáctico.   

La  demanda  constituye,  de  tal  manera, un  simple  alegato  de  instancia, en donde se pretende que sea acogida parte de la  disculpa  vertida  por  la  sindicada,  en  oposición  a  lo considerado por el  Tribunal,  que no consideró creíble la versión exculpatoria sino aquélla que  involucraba  reconocimiento  del  proceder  ilícito.  Pero  el censor ataca esa  conclusión  del  juzgador,  para  tratar de imponer su peculiar punto de vista,  cuando  la  casación  no  está  destinada a dirimir criterios opuestos, sino a  corregir   verdaderos  yerros  trascendentes,  que  lleven  a  remover  total  o  parcialmente el fallo.   

Como la Corte no puede suplir las deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  rechazo,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los  artículos  225  y  226 del Código de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conduce  a  declarar  desierta la impugnación,  mediante  providencia  que  adquiere  ejecutoria  en la fecha en que es suscrita  (art. 197 ib.) y no admite recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR  IN  LIMINE  la  demanda  presentada  en  defensa  de  la procesada  CELMIRA  CASTAÑEDA  BARRAGAN y, en consecuencia, declarar desierta la casación  interpuesta.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                                    JORGE          E.         CORDOBA  POVEDA                    

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE              JORGE       ANIBAL       GOMEZ  GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                      CARLOS   EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                   NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                       

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *