SP16480-2014(43186)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada ponente  

SP 16480- 2014  

Radicación N° 43186  

(Aprobado Acta No.  420)   

Bogotá  D.C.,  diciembre tres (3) de dos mil  catorce (2014).   

VISTOS  

la   Sala  resuelve  de  fondo  el  recurso  extraordinario   de     casación   promovido   por   el  defensor  de  NÉSTOR   HERNANDO   VARGAS   USECHE   contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Valledupar  el  28  de  mayo de 2007, a través de la cual revocó  parcialmente  la  absolutoria  dictada el 15 de noviembre de 2005 por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de la misma ciudad para en su lugar condenarlo por  el  delito  de  acceso carnal violento agravado, manteniendo la absolución a su  favor por el punible de hurto calificado agravado.   HECHOS  Y  ANTECEDENTES  PROCESALES   

En horas de la tarde del día 22 de agosto de  2004,  la  joven  Luz Dary Fonseca Molina,  de  18  años  de edad para esa época, y sus amigos Fabián  Vuelvas  Pabón  y  Santiago  Rogelio  Núñez  Hernández, se  dirigieron   al   balneario   “Hurtado”   sobre   el   río  Guatapurí,  en  inmediaciones   de   la   ciudad   de  Valledupar.  En  el  lugar,  Luz      Dary      y     Santiago  se  ubicaron  por los lados del  paraje  denominado  “Isla  del amor”, cuando repentinamente fueron abordados  por  dos  sujetos,  quienes  provistos  de  picos  de botellas y con los rostros  cubiertos,    los    sometieron,    procediendo   a   amarrar   a   Santiago.  La  joven,  por  su parte, fue  conducida  a otro lugar donde fue accedida carnalmente por uno de ellos. Al poco  tiempo,  cuando  reportaban  el  hecho  a  las autoridades de Policía, pasó un  sujeto  en  bicicleta,  siendo  reconocido  por  las  víctimas  como uno de los  agresores,   ante   lo   cual   los   uniformados  procedieron  a  su  inmediata  aprehensión,  identificándose  como NÉSTOR HERNANDO  VARGAS  USECHE, quien argumentó que todo se trataba de  una confusión.   

Por  razón  de  los  sucesos  narrados,  se  decretó  la  apertura  de  la correspondiente investigación penal dentro de la  cual   se   vinculó,   mediante   diligencia   de  indagatoria,  al  mencionado  NÉSTOR    HERNANDO    VARGAS    USECHE,  a  quien  se  resolvió  su  situación jurídica el 27 de agosto  subsiguiente  imponiéndole  medida  de  aseguramiento consistente en detención  preventiva sin beneficio de libertad provisional.   

Clausurado el ciclo instructivo, se calificó  su  mérito  el  14 de diciembre de 2004 con resolución de acusación en contra  de   VARGAS   USECHE  como  posible  coautor  de  los delitos de acceso carnal violento agravado (arts. 205,  211-1   del   C.P.)   y  hurto  calificado  agravado  (arts.  239,  240-2  y  4,  241-10).   

Contra esta decisión, la defensa del acusado  interpuso   recurso  de  apelación  del  que  luego  desistió,  manifestación  aceptada mediante auto del 11 de enero de 2005.   

Ejecutoriado el pliego acusatorio, prosiguió  el  diligenciamiento  de la causa a cargo del Juzgado Primero Penal del Circuito  de  Valledupar,  donde  tuvieron  realización  las audiencias preparatoria y de  juzgamiento.  Al  término  de esa última, dicho despacho judicial dictó fallo  de  primer  grado  el  15  de  noviembre  de  2006  por  cuyo  medio absolvió a  VARGAS USECHE de los delitos  comprendidos en la acusación.   

     

Esta  determinación  fue  impugnada por los  representantes  de  la  Fiscalía  y  del  Ministerio  Público.  La primera fue  declarada  desierta por falta de sustentación mediante auto del 12 de diciembre  siguiente,  mientras que la segunda se concedió con proveído de 11 de enero de  2006,  siendo desatada por el Tribunal Superior de la misma ciudad el 28 de mayo  de  2007  en  sentido  de  revocar parcialmente el fallo en cuanto al punible de  acceso  carnal  violento  agravado  y,  en  su lugar, condenar al implicado como  coautor  de  esta  infracción  a  la  pena principal de ciento veintiocho (128)  meses  de  prisión  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  período.  Así  mismo,  le  negó el subrogado de la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena y el sustitutivo de la  prisión     domiciliaria,     al     tiempo     que     dispuso    “confirmar  la  absolución de que fue objeto dicho señor por el  delito de hurto calificado agravado”.   

Inconforme con la sentencia del ad-quem, la defensa    del  implicado,  en forma exclusiva, promovió en su contra recurso extraordinario de  casación,  mediante  demanda  oportunamente  allegada,  por  lo que se ordenó,  mediante   auto   del   21   de   septiembre   de  2007,  su  remisión  a  esta  Corporación.     

No   obstante   lo   anterior,  se  logró  establecer,  merced a derecho de petición presentado el 17 de julio de 2013 por  el  defensor donde abogaba por el trámite de la reconstrucción del expediente,  que la actuación no fue enviada a esta Colegiatura.   

En  ese  orden,  el  Tribunal  dispuso  la  pretendida   reconstrucción y requirió del juzgado de conocimiento copias  de  la  actuación;  una  vez  obtenidas,  mediante  auto  de  enero 27 de 2014,  nuevamente  ordenó  su  envío a esta Corporación y la correlativa compulsa de  copias   con   destino  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  “a  fin  de  que  se investigue la posible comisión de un delito  con       la      pérdida      del      expediente      referido”.   

Mediante auto del 19 de febrero siguiente, la  Sala   admitió   el  primer  cargo  de  la  demanda  de  casación  e  inadmitió  el segundo, motivo por el cual ordenó el envío de la  actuación  a  la Procuraduría Delegada para que emitiera concepto en relación  con  el cargo admitido de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de la  Ley 600 de 2000.   

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación      Penal,     en     su     concepto1   depreca   casar   el  fallo  impugnado.   

LA DEMANDA  

          En  el  primer  cargo  (único  admitido),  sustentado  en la causal  tercera  de casación contemplada en el artículo 207 de la Ley 600 de 2000, por  nulidad,  advierte  el  defensor la vulneración del debido proceso “en  la ejecutoria material de la sentencia de primera instancia,  habiéndosele  dado  una  competencia  funcional  al  superior,  en este caso el  Honorable   Tribunal,   que   en   ese   momento   ya  no  tenía”.   

          Lo   anterior,   reseña  el  libelista,  porque  luego  de  haberse  notificado  personalmente  la sentencia de primer grado a los sujetos procesales  y  sin  que,  como  así  lo  ha  dispuesto esta Corporación, se hubiera fijado  edicto   para   ese   propósito,   se   surtieron   los  términos  legales  de  interposición  y  sustentación  del  recurso, encontrándose que el Ministerio  Público presentó escrito de forma extemporánea.   

Advierte  que  aun  cuando  la sustentación  aludida   fue   allegada  dentro  del  término  estipulado  en  una  constancia  secretarial,  éstas  no  tienen carácter vinculante cuando contrarían la ley,  conforme   lo   ha  precisado  esta  Colegiatura.  En  consecuencia,  ha  debido  declararse  desierto  el  recurso por extemporáneo, lo cual entrañó quebranto  del  debido proceso, pues se otorgó al Tribunal una competencia funcional de la  que carecía.   

Con   ello,   dice,  se  infringieron  los  artículos  13  y  29  de  la  Carta  Política; 187 y 194 de la Ley 600 de 2000  “y demás normas concordantes y aplicables al caso,  al    igual    que    la    jurisprudencia   de   la   H.   Corte   Suprema   de  Justicia”.   

Por   lo   anterior,   solicita   se  case  parcialmente  el  fallo  impugnado  “y  se deje con  plena  seguridad  jurídica  el  fallo  de  primera  instancia…y se decrete la  deserción  de  la  sustentación  del recurso de apelación, interpuesto por el  agente  del  Ministerio Público…por haber sido presentado extemporáneamente,  tal  y  como  se  decretó  el  del representante de la Fiscalía”.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

Comienza  por  destacar  que  los  términos  legales  son  oportunidades para que los sujetos procesales ejerzan sus derechos  y  desarrollen las demás actuaciones conferidas por la ley, cuyo límite devela  una  forma de ponderar y racionalizar el tiempo de la actuación procesal y así  cumplir   los   fines  del  Estado  y  las  garantías  constitucionales  a  una  recta,  pronta  y  cumplida  impartición de justicia.   

Los  términos,  pregona a continuación, se  pueden  clasificar  en  legales  y judiciales. En cuanto a los primeros, precisa  que  no  dan lugar a interpretaciones por parte  del  órgano  judicial,  mientras  los segundos son asignados  por  la discrecionalidad del  juez   o   fallador   o   producto   del   convenio   entre   las   partes.   

Para  el asunto objeto de estudio, prosigue,  interesan   los   primeros   y   específicamente   los   establecidos  para  la  sustentación  del  recurso de apelación. Así, tras elaborar de forma gráfica  un  recuento  de  los  surtidos  en  la  presente  actuación con ocasión de la  interposición  de  dicho  medio  de impugnación contra el fallo absolutorio de  primer  grado,  encuentra  cómo  obra  constancia  secretarial de calenda 25 de  noviembre  de  2005  en  sentido de que a partir de ese día corría el término  previsto  en  el  artículo  194  de  la  Ley  600  de  2000  para la respectiva  sustentación,  estableciéndose, además, como vencimiento el día 30 del mismo  mes y año.   

Sin embargo, advierte que la extemporaneidad  de  la  sustentación presentada por el representante del Ministerio Público en  esa  última  data  refulge  evidente,  dado que “de  acuerdo  con  la  norma  en comento ésta debió promoverse dentro de los cuatro  días,  miércoles  23  de noviembre de 2005, vale decir, entre el 24 y el 29 de  noviembre de 2005”.   

Para el Delegado, con fundamento en criterio  de  autoridad,  en  el  presente caso hubo un error secretarial que dio origen a  “una  nulidad procesal con la vocación de subsanar  la  interpretación  errónea del artículo 194 de la ley 600 de 2000, por parte  de  la secretaría del juzgado primero penal del circuito de Valledupar, la cual  revivió  el  término  ya  fenecido  al agente del Ministerio Público, pues su  preclusión  se había producido el día anterior a la presentación del escrito  de sustentación del recurso”.   

En  ese  orden,  asegura,  asiste  razón al  casacionista  al  deprecar  la  violación  del  debido  proceso en cuanto dicha  situación  afectó  negativamente  la situación jurídica de su prohijado, con  lo  cual,  adicionalmente,  “se  cumple  uno de los  requisitos   para   la  viabilidad  del  recurso  que  consiste  en  el  deber  funcional  de corregir actos  irregulares   erigidos  por  parte  del  funcionario   judicial   que  afecten  las  garantías  y  derechos  fundamentales       de      los      sujetos    procesales    y    en    forma    específica   la   del  procesado”.   

Sobre  el  particular, recuerda que la Corte  Constitucional  en  la  sentencia  T-137  de  2013  se  pronunció en torno a la  contabilización  de  los  términos  del artículo 194 de la Ley 600 de 2000 en  sentido  de  que  la  mención de la norma a la constancia secretarial previa no  tiene vocación de modificar los términos del traslado.   

En  tales  condiciones, estima que el único  cargo  admitido  de  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de NÉSTOR   HERNANDO  VARGAS  USECHE  está  llamado    a    prosperar,    por    lo    tanto,   depreca   casar   el   fallo  impugnado.        

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  problema  jurídico que en esta ocasión  debe  abordar la Sala se contrae a determinar si la sustentación del recurso de  apelación  promovido  por  la representación del       Ministerio  Público  contra  el  fallo  absolutorio  de primer grado y que a la  postre  generó  su  revocatoria parcial por parte del Tribunal de Valledupar en  lo  que  respecta  al delito de acceso carnal violento en contra de NÉSTOR  HERNANDO  VARGAS  USECHE se erige  violatoria  del  debido proceso, como lo indican el demandante en casación y la  Procuradora Delegada, por haber sido sustentado extemporáneamente.   

Sobre  este último aspecto no existe reparo  alguno,  pues,  como lo señalan al unísono los sujetos procesales en mención,  con  el  trámite  impartido se desacataron las reglas establecidas en el inciso  primero  del  artículo  194  de  la  Ley  600  de 200, por la cual se rituó el  presente asunto. Dicha preceptiva señala:     

Sustentación  en  primera  instancia  del  recurso  de  apelación. Cuando  se  haya interpuesto como único el recurso de  apelación,   vencido   el   término   para  recurrir,  el  secretario,  previa  constancia,  dejará  el  expediente  a disposición de quienes apelaron, por el  término  de  cuatro  (4)  días, para la sustentación respectiva. Precluido el  término  anterior,  correrá  traslado  común  a  los  no  recurrentes  por el  término de cuatro (4) días.   

En  el  asunto  de  la  especie la sentencia  absolutoria    de    primer   nivel   proferida   en   favor   de   VARGAS   USECHE  por  las  dos  conductas  objeto    de   acusación   (acceso   carnal   violento   y   hurto   calificado  agravado2)   de  fecha  noviembre  15  de  2005,    fue  notificada  personalmente  a  todos  los  sujetos procesales de la siguiente forma:  en  esa       misma      data      al      defensor3;   al   día   siguiente,  al  procesado4  y  al  representante  de  la  Fiscalía,  quien  en  el mismo acto  interpuso       recurso      de      apelación5  y, el viernes 18 ulterior, al  Ministerio   Público,   quien   también   allí   mismo  impetró  el  recurso  vertical6.   

En  ese  orden,  atinó  la  secretaría del  juzgado  de conocimiento al no acudir al mecanismo supletorio de enteramiento de  la  sentencia  consistente  en  la  notificación  por  edicto contemplada en el  artículo  180  del  ordenamiento  adjetivo  (cfr.,  entre otros, CSJ SP, 9 nov.  2006,  rad.  23213 y SP, 1° jun. 2006, rad. 22147); empero, como lo resaltan el  defensor  y la Procuradora Delegada, no así acertó en el cómputo del término  legal  establecido  en  el  aludido  artículo  194  para  sustentar  el recurso  impetrado.   

Ello,  porque  vencido  el  término  para  recurrir  a  que  refiere la normativa en cuestión (de ejecutoria), no otro que  el  surge  de  la  interpretación  armónica  de los artículos 186 y 187 de la  misma   codificación,  comprendido  desde  la  fecha  de  proferimiento  de  la  providencia  hasta  tres  días  después de su última notificación (para este  caso  del  lunes  21  de  noviembre  de  2005  hasta el miércoles 23 ulterior),  empezaba  a  correr  el  de  sustentación  de  la impugnación por cuatro días  (jueves 24, viernes 25, lunes 28 y martes 29 del mismo mes y año).   

En  esas  condiciones,  emerge  diáfano  el  desacierto  de  la  secretaría  del  juzgado  al  consignar en la controvertida  constancia   del   25   de   noviembre   de   20057 que a partir de las 8:00 de la  mañana  de  esa calenda empezaba a correr por cuatro días hábiles el término  para  sustentar  el  recurso  de apelación, con vencimiento el 30 subsiguiente,  con  lo  cual  otorgó  un  (1)  día  más  al estatuido legalmente, fecha esta  última  en  la  que  justamente  allegó el escrito sustentatorio el agente del  Ministerio  Público,  resultando  oportuno  en  este  momento  recordar  que la  Fiscalía  se abstuvo de presentar la sustentación, razón por la cual mediante  auto   del   12   de   diciembre   postrero  el  juzgado  declaró  desierta  su  impugnación8.   

Por  lo  anterior,  objetivamente  se  puede  colegir  que en efecto la sustentación del único recurso interpuesto contra el  precitado  fallo  se  presentó  de  forma  extemporánea  y  que, por lo mismo,  vulnera  el debido proceso con efectos trascendentes y nocivos para el procesado  como  quiera que a raíz de esa impugnación el Tribunal revocó parcialmente la  sentencia  absolutoria  en  lo concerniente al delito de acceso carnal violento,  sin  que  pudiera  pretextarse  que la errónea constancia secretarial habilitó  por un día más la sustentación del recurso.   

Ello,  por  cuanto  ha  sido recurrente y de  vieja  data  la  postura  de  la  Sala conforme a la cual las constancias de los  servidores  judiciales  dejadas  en  desarrollo  de  sus  labores no revisten la  entidad  de  alterar los términos legales, particularmente porque son meramente  informativas,  siendo  por tanto deber de los sujetos procesales estar atentos a  su  cómputo y verificar que la información allí consignada es correcta (así,  entre  muchas,  CSJ  AP, 11 dic. 2013, rad. 42678; AP, 28 ago. 2013, rad. 41759;  AP,  15  may.  2013,  rad.  39882;  AP, 21 nov. 2012, rad. 39609; AP, 10 mar. de  2010,  rad. 32740; AP, 4 feb. 2009, rad. 25806; AP, 5 dic. 2007, rad. 25363; SP,  31  mar.  2004, rad. 20594; AP, 1° jun. 2006, rad. 22147; SP 19 dic. 2001, rad.  18196 y SP, 8 may. 1997, rad. 10509).   

No  obstante,  también  se ha precisado que  dicha  regla se excepciona frente a dos situaciones particulares: (i) cuando hay  lugar  a  aplicar los principios de buena fe y confianza legítima, para lo cual  se  debe  analizar  cada  caso en particular, como en CSJ AP, 28 may. 2014, rad.  42871;  AP,  13  nov. 2013, rad. 42237; AP, 30 abr. 2013, rad. 37785; AP, 2 may.  2011,  rad.  35807; SP, 23 mar. 2010, rad. 32792 y AP, 23 feb. 2010, rad. 35792,  entre  otros,  y  (ii)  en  los  eventos  en que “la  iniciación  del término establecido en la ley para el ejercicio del derecho de  impugnación  dependa  del cumplimiento de un acto secretarial determinado, como  por  ejemplo  una  notificación  o el envío de una comunicación a los sujetos  procesales,  pues  en estos casos, mientras el acto procesal no se lleve a cabo,  el   término   legalmente   previsto   no  puede  empezar  a  contabilizarse”  (cfr.,  entre otros, CSJ AP, 15 may. 2013, rad. 39882;  AP,  13  feb.  2008, rad. 29119; AP, 18 jul. 2007, rad. 27555; AP, 18 abr. 2007,  rad.   27234;   AP,   21  feb.  2007,  rad.  26898  y  SP,  6  abr.  2006,  rad.  22705.   

La primera excepción no es aplicable para el  caso          sub         exámine,  dado que para  el  cómputo  de  los  términos  de  sustentación del recurso de apelación el  agente  del  Ministerio  Público  no  debió  atenerse  a  lo  indicado  en  la  constancia  secretarial  sino  a lo previsto en la ley, como así lo precisó la  Sala  en  un  asunto sustancialmente similar tras advertir la extemporaneidad de  las  sustentaciones  presentadas  por  Fiscalía  y  parte civil contra un fallo  absolutorio  de primera instancia, por lo cual dispuso casar el fallo impugnado,  decretar  la  nulidad  de  lo  actuado  a  partir  del  auto  que  concedió las  impugnaciones  y,  a  cambio  de ello, declararlas desiertas y dejar en firme la  sentencia  del a quo (CSJ, SP  5 dic. 2007, rad. 25363), dejando en claro que:   

En esta nueva oportunidad, la Sala reitera,  que   las   constancias   secretariales   cumplen   un  objetivo  exclusivamente  informativo,  toda vez que, los funcionarios que las elaboran y signan no están  facultados  para modificar, trasformar, alterar, sustituir o crear disposiciones  legales  de  ninguna  índole,  sino  para  ejercer  un  control  formal  en las  actuaciones  procesales,  de la mano de las normas que deben cumplir y respetar;  de  suerte  que  las  constancias no revisten un carácter esencial, material ni  vinculante  para  las  partes  y  menos  aún para los mismos administradores de  justicia.   

(…)  

La historia procesal le indica a la Sala que  el  fallo  absolutorio fue notificado, desde el día siguiente de su expedición  a  los  sujetos  procesales  que  por  obligación  debían  surtirse  en  forma  personal,  realizando  la  última  al  procurador  el 8 de junio de 2007; luego  entonces,  los  apelantes  tenían  el  compromiso de  estar  atentos al devenir jurídico, pues ellos más que nadie, tenían interés  en  que el superior estudiara el caso bajo los patrones jurídicos que propongan  en  la  motivación  de  sus  escritos: No es de suyo, atenerse a una constancia  errada  o  no, pues como profesionales del derecho saben que el procedimiento lo  determina   en   forma  exclusiva  el  legislador:  actuar  desconociendo  tales  preceptos  vulneran  el  debido proceso y los derechos adquiridos de los sujetos  procesales.   

Por  estas  razones,  el secretario amplió  indebidamente  los términos legales, cuando ya había  cobrado  ejecutoria la decisión de absolución, al no  haberse  presentado  en  su  debida  oportunidad, las sustentaciones de la Parte  Civil  y  Fiscalía.  Por  ello,  las  notificaciones  judiciales  obligan a los  sujetos  procesales  a estar pendientes a fin de recurrir las decisiones que les  sean  contrarias;  es  por  ésta potísima razón, que deben estar atentos a la  contabilización  de  los  términos,  sin  que su responsabilidad descanse o se  trasmute   en   los   funcionarios   que   administran   justicia   (subrayas fuera de texto).   

Criterio que refrendó posteriormente, entre  otros,  en  CSJ,  AP  26  jun.  2013, rad. 39882, al descartar que una tal   situación,  sin  más,  vulnere  los  aludidos  postulados de     buena  fe  y  confianza  legítima  depositada por los sujetos procesales en las  actuaciones    de    los    servidores   judiciales:   

Tampoco lo hay (motivo) en relación con el  propuesto   por  el  defensor  de  Lozano  Ostos,  so  pretexto  de  los  alegados  principios  de buena fe y  eficiencia  o  de  un  equivocado  entendimiento  de  la prohibición de reforma  peyorativa.   

5. Por lo primero, es incuestionable que la  carga  procesal  de  sustentar  los  recursos  en el término legal concierne de  manera  exclusiva  a  quien  los  interpone, por ende tal imperativo sólo puede  entenderse   cumplido  frente  a  las  prescripciones  normativas  y  no  a  una  constancia   secretarial.   El  litigante,  así  sea  en  el  “adelantamiento  simultáneo  de  múltiples  actividades”,  debe  atenerse es a la ley y no al  secretario judicial.   

La notificación de la sentencia de segunda  instancia  obliga  a  los sujetos procesales a estar atentos en relación con su  ejecutoria  en  pro  de  la  interposición  del  recurso  de  casación y de la  iniciación  y  contabilización  de  los  términos  para  la presentación del  libelo  de  sustentación, sin que tal responsabilidad  recaiga  en  los  funcionarios  encargados  de  hacerla  o les sea indebidamente  trasladada a ellos.   

Por  lo mismo, el  incumplimiento   de   ese   deber  procesal  exclusivo  y  excluyente  no  puede  justificarse  en  un  equívoco  o en una constancia, cuando es la ley la que de  manera   expresa   regula  el  trámite  (…)      (subraya      fuera     de  texto).   

Máxime  lo  anterior,  al advertirse que la  constancia  en  cuestión fue “inopinadamente” dejada por la secretaría del  despacho  judicial,  “vale  decir,  sin que mediara  proveído  del  titular  del  despacho  que  así  lo  dispusiera” (CSJ, AP 11 dic. 2013, rad. 42678).   

      

Tampoco cabe predicar la materialización de  la  segunda  salvedad,  pues aun cuando podría generar discusión la expresión  utilizada  en  el  aludido artículo 194 de la Ley 600 en sentido de que vencido  el    término    para    recurrir   “el        secretario,        previa  constancia,  dejará  el expediente a disposición de  quienes   apelaron,   por   el   término  de  cuatro  (4)  días”,  se  tiene  discernido que ese acto secretarial por manera alguna  condiciona  el lapso legal allí mismo previsto, como así lo entendió la Corte  Constitucional  en  reciente sentencia, remembrada en el concepto emitido por la  Procuradora Delegada ante esta Corporación:   

De  otro lado, el texto mismo del artículo  194  del  CPP,  no  admite  mayor  duda  interpretativa  pues  la  alusión a la  constancia  previa del secretario para dar traslado del expediente y permitir la  sustentación  de  la  apelación, no hace referencia alguna a los términos. De  hecho,  el  texto  aludido, que reza: Cuando se haya interpuesto como único el  recurso  de  apelación, vencido  el  término  para  recurrir,       el       secretario,      previa  constancia, dejará  el expediente a disposición de  quienes  apelaron,  por  el  término de cuatro (4) días, para la sustentación  respectiva;  deja  entrever  que  cuando  se venza el  término  para  recurrir,  el  expediente  queda a disposición del apelante por  cuatro  días,  tal  como  ocurrió en el caso concreto. Esperar que la mención  del  artículo  analizado  a  la  constancia  previa  del  Secretario,  tenga la  vocación  de  modificar  los  términos  del  traslado,  significaría  que  la  disposición  no  dice  nada  en  relación  con  qué  pasa  una vez vencido el  término  para recurrir, cuando lo cierto es que vencido dicho término se corre  el   traslado   al   que   se   ha  hecho  mención9          (negrillas    y    subrayas    del   texto   original).    

Tesis que ciertamente se corresponde con la  que ya había expuesto en otra oportunidad cuando indicó que:   

Equívoco  secretarial  no  modifica  los  términos  legales.  Cabe  interrogarse  si  este  régimen  legal de recurso de  apelación  contra  sentencias  puede  modificarse  en  virtud de los yerros que  incurra   la   secretaría   de   un  despacho  judicial.  Para  la  Corte  este  cuestionamiento   tiene   una  respuesta  negativa,  pues  ello  implicaría  un  desconocimiento  del  principio  de  legalidad del proceso penal ya que estaría  permitiendo  que  los  términos judiciales no sean los estrictamente señalados  en  la  ley  sino  que ellos pueden ser modificados, en casos concretos, por las  secretarías  de  los  distintos  despachos.  De este  modo,  en  cada  sede  judicial  se  podrían manejar los distintos términos de  notificación,  ejecutoria,  sustentación  y traslado de un recurso. Y con esto  qué  duda  cabe,  el  derecho  perdería  su  capacidad  de  regulación de los  conflictos  y  de  cohesión de relaciones sociales y se generaría una completa  incertidumbre  en  torno  a  las  reglas  de  juego  que gobiernan los distintos  procedimientos.   

Frente  a ello, si una secretaría incurre  en  un  equívoco  al  dejar  una  constancia de corrimiento o vencimiento de un  término,  bien  sea  de ejecutoria, de sustentación o de traslado, el deber de  los  sujetos  procesales  es  atenerse  al  régimen legal vigente en materia de  procedimiento  y  no  aprovechar la eventual “extensión” de términos a que  pueda   haber  lugar  con  ocasión  de  los  equívocos  en  que  incurran  las  secretarías  de  los  despachos judiciales (…)”10         (subraya fuera de texto original).   

Hermenéutica  que, por cierto, avala esta  Corporación,  como  lo plasmó recientemente en otro asunto también similar al  que  concita  la  atención,  donde  se  discutía  si  la  errónea  constancia  secretarial  habilitaba  por  un  día  más  la  interposición  del recurso de  apelación  conforme  lo  reglado  en el multimencionado artículo 194 de la Ley  600 (CSJ AP, 28 ago. 2013, rad. 41759):   

Algo similar ocurre en lo atinente al yerro  que  postula  en  el  cargo  segundo,  habida  cuenta  que en ningún momento el  legislador  ha  determinado  que  la  constancia  secretarial  de traslado, debe  fijarse un día antes del mismo.   

Es,  esa,  una  equivocada   interpretación   del  demandante,  puesto  que  con  la  “previa  constancia”  a  que  alude al artículo 194 del Código de Procedimiento penal  de  2000,  lo  que  se  busca es que las partes estén informadas del conteo del  término,  pero  en  modo  alguno  la consagración de un día adicional para el  efecto.   

Así  las  cosas,  como  en este asunto la  “previa  constancia”  de traslado se fijó a las 8:00 a.m. del viernes 23 de  abril  de  2010,  es  absolutamente  claro  que el término de cuatro días para  sustentar  la  apelación  vencía  -también  se  hace  certificar  allí-,  el  miércoles  28  de abril siguiente (folios 276 de cuaderno original N° 1), y no  el jueves 29, como amañadamente lo contabiliza el memorialista.   

Además,   no  sobra  reiterar  que  con  relación  a  las  constancias  secretariales  de los funcionarios encargados de  controlar  términos,  estas “no tienen carácter vinculante, sino simplemente  informativo,  porque  éstos no están facultados para modificar o sustituir las  disposiciones   legales   que   regulan   la  iniciación  o  duración  de  los  términos”,  de modo “que es deber de los sujetos procesales verificar si la  información  consignada  en  ellas  es  correcta”11.   

Lo  anterior salvo, ha señalado la Corte,  cuando  “la  iniciación  del término establecido en la ley para el ejercicio  del  derecho  de  impugnación  dependa  del cumplimiento de un acto secretarial  determinado,   como   por   ejemplo   una  notificación  o  el  envío  de  una  comunicación  a  los  sujetos procesales, pues en estos casos, mientras el acto  procesal  no se lleve a cabo, el término legalmente previsto no puede empezar a  contabilizarse”12.   

No es esa la situación que se presenta en  el  evento  del  rubro,  pues,  es  evidente  que  las partes fueron debidamente  notificadas  de  la  resolución  acusatoria,  al  punto  tal  que  una de ellas  –la defensa- anunció de  manera  oportuna  su  interés  de  apelar,  aunque luego se desentendió de los  términos    procesales    fijados   legalmente   para   el   efecto. (subrayas fuera de texto).   

En  ese orden de ideas, encuentra la Corte  que  asiste  razón  al  casacionista  y a la Delegada ante esta Corporación al  pregonar  que  el  recurso  interpuesto  por  el  agente del Ministerio Público  contra    la    sentencia   absolutoria   de   primer   grado   fue   sustentado  extemporáneamente  y  que,  por lo mismo, tal impugnación ha debido declararse  desierta.  No  haber  procedido  de  esa  forma  comporta  la  invalidez  de  la  actuación posterior, por violación del debido proceso.   

Al  respecto,  en  tanto  no debe obviarse  que    las   leyes   de  procedimiento,  tanto  concernientes a la sustanciación como a la ritualidad de  los   juicios,  son  de  orden  público  y  de  imperativa  observación,  como  desarrollo cabal del principio de legalidad.   

En  ese  contexto,  los  términos  legales  “son de riguroso cumplimiento y no puede dejarse su  aplicación  al  arbitrio de los empleados o funcionarios judiciales”,   pues   si   tal   situación  se  permitiera  “desaparecería   la   seguridad  jurídica  que  de  ellos  dimana,  quedando  sujeto  el proceso a las interpretaciones caprichosas de quienes en un  momento  dado  deben darles su curso en las actuaciones encomendadas”  (CSJ, AP 16  feb.  2011, rad. 35564; AP 26 jul. 2000, rad. 17191; AP 16 dic. 1999, rad. 16450  y AP  25 jul. 1994, rad. 9418).   

Corolario de lo expuesto, la única censura  admitida    del    libelo   presentado   por   el   defensor   de   NÉSTOR   HERNANDO  VARGAS  USECHE  debe  prosperar,  razón  por la cual se casará el fallo recurrido y se declarará la  nulidad  de  lo actuado a partir el auto de fecha enero 11 de 2006 por medio del  cual   el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Valledupar  concedió  en  el  efecto  suspensivo  el  recurso  de  apelación interpuesto por el agente del Ministerio Público contra  la  sentencia absolutoria dictada el 15 de noviembre de  200513;  en  su  lugar,  se declarará desierta  dicha   impugnación   y   se   dejará  en  firme  el  fallo  del  a quo.   

         Igualmente,     se     decretará    la    libertad    incondicional  de       VARGAS   USECHE   quien   viene   disfrutando   materialmente  de  ella  por virtud de lo dispuesto en la sentencia absolutoria de primera  instancia   y   porque   si   bien   el   Tribunal   ordenó   su   “captura  inmediata”,  para  lo cual  también    decidió    oficiar    a    la    Policía   Judicial   “que  lo  pondrá  a  disposición  del  Juzgado  Primero Penal del Circuito de la ciudad”, la  confrontación  del  expediente  permite  corroborar  que  dicha  orden  no  fue  cumplida.   

Es del resorte del juez de primera instancia  proceder  a  la  cancelación  de los compromisos adquiridos por el procesado en  razón de este diligenciamiento.   

         Por  último,  se  eleva  un  vigoroso  llamado  de  atención  a la  secretaría  del  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Valledupar y al señor  representante  del  Ministerio  ante  el  juez  de  conocimiento, para que en lo  sucesivo  atiendan,  con mayor diligencia, los términos establecidos en la ley,  evitando   así   que   recaigan   en  situaciones  como  la  aquí  propiciada.   

          

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.   CASAR   la  sentencia  impugnada con fundamento en el cargo primero de la demanda presentada  por   el   defensor   de   NÉSTOR  HERNANDO  VARGAS  USECHE.   

2.  DECRETAR,  en  consecuencia,  la  nulidad  de todo lo actuado a partir del auto de enero  11  de  2006, por medio del cual el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Valledupar  concedió  en  el efecto  suspensivo  el  recurso  de  apelación interpuesto por el agente del Ministerio  Público contra el fallo de primer grado.   

3.  DECLARAR, en su lugar, desierta dicha impugnación por  haber sido sustentada extemporáneamente.   

4.   DEJAR   en  firme,  como consecuencia de  la  decisión  adoptada, la sentencia absolutoria de primer grado emitida por el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Valledupar el el 15 de noviembre de 2005.   

5.  DISPONER  la  libertad  incondicional  de  NÉSTOR  HERNANDO VARGAS  USECHE,  quien  en  la  actualidad  disfruta  de  ella  materialmente.     

6.-           PRECISAR  que  corresponde  al  juez  de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los  compromisos    adquiridos    por    el    procesado    en    razón    de   este  diligenciamiento.   

Contra  este  proveído  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Recibido en la Secretaría de esta Sala el pasado 10 de noviembre.   

2  Conducta  que,  como se adujo en el auto de la Sala del pasado 19 de febrero por  medio  del  cual  se  admitió  el  primer  cargo  del  libelo  casacional  y se  inadmitió  el  segundo,  se  encuentra  prescrita, sólo que se abstuvo de así  decretarlo  en  orden a dar prevalencia a la absolución, en correspondencia con  la postura de la Colegiatura.    

3 Fol.  240 del c.o.   

4  Ibídem.   

5 Fol.  24º          vto.         ibídem.   

6  Ibídem.   

7 Fol.  244 ibídem.   

8 Fol.  255 ibídem.   

9  Sentencia T-137 de 14 de marzo de 2007.   

10  Sentencia T- 661 de junio 24 de 2005.   

11  Entre  otros, en autos de 15 de noviembre de 2000; 21 de febrero, 3 de octubre y  1  de  noviembre  de  2007;  12  de marzo de 2008, 14 de octubre de 2009 y 16 de  febrero  de  2011; Radicados Nos. 17.384, 26.898, 28.332, 28.409, 29.325, 31.452  y 35.564, respectivamente.   

12  Proveídos anteriormente citados   

13  Fol. 256 del c.o. 1.     

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