AP820-2014(40168)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Magistrado Ponente  

AP  820-2014   

Radicación     No.     40168   

(Aprobado  acta  No.    53)   

Bogotá, D. C., veintiséis de febrero de dos  mil catorce.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal     de     las  demandas   de  revisión  presentadas por el defensor  del    sentenciado    IGNACIO   BECERRA  y  por  éste,  contra la sentencia de  segunda   instancia   proferida   el   24  de  noviembre  de  2010  por  una  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Neiva, mediante  la    cual    se   decidió   revocar   el    fallo    absolutorio     proferido    el    30   de  agosto  anterior  por  el  Juzgado  Tercero          Penal          del  Circuito  Especializado  con Funciones de Conocimiento con sede  en  esa  ciudad  y,  en su  lugar,  condenar al accionante a las penas principales  de  82  meses  de prisión  así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  en el ejercicio de derechos y  funciones   públicas  por  igual  término  al  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,   como  consecuencia de hallarlo autor penalmente responsable del  concurso  de delitos de fabricación, tráfico y porte  de  armas  o  municiones  de  defensa personal y de uso privativo de las fuerzas  armadas;   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes  y  lesiones  personales   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL.  

1.-   La   cuestión  fáctica    -ocurrida    en   2010-  y  el  trámite ordinario del proceso  fueron   reseñados   por  el  Juzgador  de  segunda  instancia,  de  la  manera  siguiente:   

En  el  escrito  de  acusación  y  demás  diligencias  aportadas  en la carpeta, se advierte que aquellos sucedieron en el  inmueble  ubicado  en la Carrera 26 Sur No. 6-02, barrio José Antonio Galán de  esta   capital,  lugar  al  que  arribaron  funcionarios  de  Policía  Judicial  adscritos     a     la     Sijin    –Neiva-  a  eso  de  las  6:05  de  la  mañana  del 05 de marzo del  cursante  año,  con  el  fin  de  llevar  a  cabo  diligencia de allanamiento y  registro,   luego   de  obtener  información  que  moradores  de  la  vivienda,  concretamente  IGNACIO BECERRA, alias “Nacho”, se dedicaba al almacenamiento  y comercio de armas de fuego y sustancias alucinógenas.   

El  ingreso  al  recinto  se efectuó por la  fuerza,  en  razón  a  la  oposición  de  los  residentes a la práctica de la  diligencia;  habiendo encontrado sobre un estante metálico una bolsa contentiva  de  un  material  pulverulento con características similares a la base de coca,  que  en  prueba  preliminar  arrojó  resultados positivos para cocaína, con un  peso  neto  de  65.7  gramos;  hallazgo ante el cual reaccionó violentamente el  procesado   BECERRA,   agrediendo  físicamente  al  patrullero  integrante  del  operativo,  Marwin  Alberto  Martínez  Reasson;  a  un  lado  de un chiffonnier  metálico  descubrieron  una  bolsa  en  cuyo  interior  habían dos granadas de  fragmentación  de  color  verde  IM3 COMP B, y un arma de fuego de fabricación  artesanal  tipo  pistola,  con  un  proveedor  y tres cartuchos calibre 7.65 mm,  elementos  decomisados   inmediatamente  y  sometidos a cadena de custodia;  dejándose  de  registrar  otros lugares de la casa, debido a la protesta de los  residentes  y  los  vecinos  del  sector,  por  lo  cual  debió  terminarse  la  diligencia a las 6:52 p.m. de la referida fecha.   

DE LO ACTUADO  

1.- Ante el Juez de control de Garantías se  llevó  a  cabo  en  la  misma fecha -5 de marzo- las audiencias concentradas de  legalización   de   allanamiento   y  registro,  de  captura,  formulación  de  imputación  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento;  legalizadas las dos  primeras  se le imputó a IGNACIO BARRERA la autoría de un concurso de delitos,  consistentes  en  Fabricación, tráfico y porte de armas o municiones agravado;  Fabricación,  tráfico  y  porte  de armas y municiones de uso privativo de las  fuerzas  armadas  y  explosivos,  agravado;  Tráfico,  fabricación  o porte de  estupefacientes  y  Lesiones  personales,  cargos  a  los  que  no  se  allanó,  afectándolo con medida de aseguramiento en centro carcelario.   

2.-  El  pasado  23  de marzo, la Fiscalía  Segunda  Especializada  de Neiva, presentó escrito de acusación contra IGNACIO  BECERRA  por  los  aludidos  delitos  que tipifica el Código Penal en los Arts.  365,  366,  modificados por la Ley 1142 de 2007, Arts. 38 y 55, respectivamente,  Arts.  376, 111 y 112, para fijar el 30 de abril siguiente la realización de la  audiencia  respectiva,  fecha  en  la  que  se lleva a cabo por el Juzgado   Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado con Funciones de Conocimiento de la  ciudad,  cuando  le  permite  a  las  partes e intervinientes  pronunciarse  respecto  a  causales  de  impedimento, incompetencia, recusaciones y nulidades,  manifestando  no  tener observación alguna e igualmente descubrir los elementos  de prueba.   

3.- La audiencia preparatoria se efectúa el  9  de  junio  del  cursante año, momento en el cual se anuncia por las partes e  intervinientes  la  totalidad  de los elementos materiales de prueba y evidencia  física  que  harán  valer  en  el  juicio,  como también las estipulaciones a  realizar,  decretando  el  a  quo las conducentes, pertinentes y útiles, por lo  tanto  señala  los  días  18, 19 y 20 de agosto siguiente para la realización  del  juicio  oral,  cuando  se  evacua  la  actividad  probatoria y escuchan los  alegatos  de  las  partes, anunciándose en ese momento el sentido del fallo que  es  de  carácter  absolutorio, por lo que se dicta la sentencia correspondiente  en la época y términos inicialmente anotados.   

         Las  demandas.   

1.- De la defensa  

Con  apoyo en la causal tercera prevista por  el   artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004,  el  defensor  del  sentenciado  IGNACIO     BECERRA  solicita  la revisión del fallo de segunda instancia  emitido por el Tribunal.   

Manifiesta  que la  sentencia  proferida  por el Tribunal es materialmente  injusta,  <<ante  el  advenimiento  de  dos (2)  pruebas  testimoniales  extraprocesales  que  tiene (sic) una entidad suficiente  para      tornar      la      condena     en     absolución     dada  la  inocencia  del  procesado IGNACIO  BECERRA>>.   

Pretende  demostrar,  dice,  <<que   con   posterioridad   a  la  sentencia  condenatoria  aparecieron  pruebas  nuevas  (testimoniales) que no  fueron   conocidas  en  el  debate  procesal   y  con  las  cuales  estamos  desvirtuando   los   testimonios  de  los  policiales   los  cuales  fueron  imprecisos,  contradictorios,  demasiadamente  subjetivos,  como  lo sostiene el  señor  Juez  Tercero  Especializado en su fallo que lo llevó a concluir que se  trataba  de  una persona inocente>> (sic).   

A  continuación  reproduce  apartes  de  las  declaraciones  juradas con fines extraprocesales  rendidas  ante  notario  por  los  señores ALBERT MARINO SILVA ROZO y FRANCISCO  DÍAZ  PAVA,  quienes  dicen haber observado cuando a la casa de IGNACIO BECERRA  llegó  un  policía  en  motocicleta,  y  en  su  espalda  traía  un  bolso de  donde  sacó  una  bolsa  blanca   que   contenía   un   arma   de   fuego  y  unas  granadas,          las          cuales         fueron         ingresadas  a  la  casa  del  señor  Becerra,  y posteriormente los miembros de la policía  dijeron  que tales elementos habían sido encontrados en una de las habitaciones  de  dicha  residencia, sin  ser ello cierto.   

Anota   que   es   el   surgimiento   de  estas  pruebas  lo  que  le  permite solicitar la  modificación      de      la      sentencia      condenatoria,     <<y  en  su  defecto lo declare sin valor y a la vez declare  la  inocencia  de  mi patrocinado IGNACIO BECERRA y en consecuencia se ordene su  libertad>>.   

Sostiene  que  en el presente caso también  podría  argüirse  que  se  está  en  presencia de la causal 6ª de revisión,  <<pues   el  fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión  se  fundó  en prueba falsa, la aparición  de  unos  elementos  explosivos,  de sustancias alucinógenas y el arma de fuego  que  aparecieron  milagrosamente  en 47 minutos dentro de una diligencia de  allanamiento,  no  es  más que pretensión final de los agentes policiales para  montarle   al   señor   BECERRA  tales  elementos,  que  curiosamente  una  vez  encontrados    dan    por    terminado    el    operativo   policial>>.   

Dice que su reproche radica fundamentalmente  en   el   procedimiento   policivo  desarrollado  dentro  de  la  diligencia  de  allanamiento  <<y la única manera de vengarse  o  manera  de  retaliación  contra  BECERRA  era  cargarlo como fuera y así lo  lograron;  por eso vuelvo y repito  aquí estamos frente a una prueba falsa  con   la   cual  procesaron  y  condenaron  a  IGNACIO  BECERRA  a  la  pena  de  prisión…>>>.   

Con  fundamento  en lo expuesto, reitera la  solicitud  de  admisión  de  la  demanda  de revisión, y adjunta poder para la  instauración  de  la  acción,  copia  de  los  fallos  de  primera  y  segunda  instancias   con  constancia  de  ejecutoria  y  las  declaraciones  para  fines  extraprocesales  a  las cuales hizo alusión en el cuerpo del libelo1.   

2.- Del sentenciado.  

            

Con  posterioridad  a la presentación del libelo ante la  Corte  por  el  defensor  del  sentenciado  IGNACIO BECERRA, éste también hizo  llegar  al Tribunal de segunda instancia un escrito en el cual, sin acreditar la  condición  de abogado,  solicita la revisión del fallo  proferido en  su  contra,  aduciendo violación del debido proceso, así como la transgresión  indirecta  de la ley sustancial, <<por error de  derecho,  en  falso  juicio  de  convicción,  en  razón  a  que no se le da la  importancia   adecuada  a  las  pruebas  que  se  adjuntaron>> (sic).   

Para   tales   efectos   anexó  asimismo,  declaración  para fines extraprocesales rendida  ante  notario  por  Albert  Marino Silva Rozo, algunas fotografías donde,  según  dice, <<consta la  brutal  golpiza  de  los  policías  y  donde  destruyen  parte de la vivienda a  plomo>>,    de  una  historia  clínica,  <<copias  de  las  demandas   interpuestas   ante   la   procuraduría,   defensoría  del  pueblo, fiscalía y personería municipal>>,  además, <<copias de sentencia  y       videos       entre       otras>>2.   

      

El Tribunal Superior del Distrito Judicial  de   Neiva,  por  razones  de  competencia,  dispuso  remitir  el  asunto  a  la  Corte.   

         

                        SE  CONSIDERA:   

1.- La jurisprudencia de la Corte tiene por  sentado  que,  atendiendo  la  naturaleza jurídica del instituto, la acción de  revisión  fue  concebida  por  el legislador como un mecanismo que posibilite a  las  partes  e intervinientes legalmente reconocidos que cuenten con legitimidad  e  interés  para  acudir  a  él,  en orden a propiciar la invalidación de una  providencia,  de  la cual, no obstante encontrarse ejecutoriada y por ende haber  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada,  resulta  razonable predicar que entraña un  contenido de injusticia material.   

De conformidad  con lo dispuesto por el  artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004,  ello resulta posible cuando se haya  condenado  o  impuesto  una  medida  de  seguridad a dos o más personas por una  misma  conducta  punible,  cuando  se  encuentre fundado que sólo ha podido ser  cometida  por  una  o un número menor de personas; o porque la acción penal no  podía  iniciarse  o proseguirse por prescripción de la acción penal o ante la  presencia  de cualquiera otra causal de extinción de la acción penal; o porque  después  del  fallo  aparecen  hechos  nuevos o surgen elementos probatorios no  conocidos   al   tiempo   de  los  debates  que  acrediten  la  inocencia  o  la  inimputabilidad  del  condenado;  o  cuando  después  del fallo en procesos por  violaciones  de  derechos humanos o infracciones graves al derecho internacional  humanitario,  se  establezca mediante decisión de un organismo internacional de  supervisión   y   control   de  derechos  humanos  cuyas  determinaciones  sean  vinculantes  para  Colombia, un incumplimiento de las obligaciones del Estado de  investigar  seria  e imparcialmente tales violaciones; o cuando se demuestre con  sentencia  en  firme que el fallo fue determinado por conducta típica del   juez  o de un tercero;  o también que el fallo se basó en prueba falsa y;  finalmente,  cuando  la Corte haya cambiado favorablemente el criterio jurídico  que  sirvió de sustento a la sentencia condenatoria, demostración que sólo es  posible   jurídicamente   dentro   del   marco   que   delimitan  las  causales  taxativamente señaladas en la ley.   

2.-  Precisamente  por  el  carácter  de  instrumento  extraordinario que persigue levantar los efectos de la cosa juzgada  que  posee la revisión, en cuanto corresponde a un proceso distinto y posterior  al  fallado en decisión ejecutoriada, la demanda a través de la cual se ejerce  debe  dar estricto cumplimiento a los presupuestos de admisibilidad establecidos  por  el  artículo  194  de  la  Ley  906 de 2004 en los casos regidos por dicho  estatuto.   

Entre  estos presupuestos de admisibilidad,  el  artículo  193  del Código de Procedimiento Penal precisa que la demanda de  revisión  sólo  puede  ser promovida por el fiscal, el Ministerio Público, el  defensor  y  demás  intervinientes en el proceso siempre y cuando acrediten que  cuentan  con  interés  jurídico para el efecto y fueron legalmente reconocidos  como  tales en la actuación objeto de la acción, indicando el precepto en cita  que  estos  últimos  pueden  formular  la  demanda si ostentan la condición de  abogados  en  ejercicio  puesto  que,  <<en los  demás  casos  se  requerirá  poder especial para el efecto>>.   

Dado que la acción de revisión corresponde  a  una actividad posterior a la finalización del proceso penal,  que exige  la  elaboración  de  una demanda que satisfaga precisos requisitos formales, la  invocación  de  taxativos  motivos de procedencia, un adecuado señalamiento de  los  fundamentos  jurídicos y fácticos que le sirven de sustento, la relación  de  las  evidencias  que  se  aportan  para  acreditar los hechos básicos de la  petición,  e incluya una sustentación que resulte compatible con la naturaleza  y alcance de la causal que se aduce.   

Dado  que todo lo anterior es materia de un  conocimiento  jurídico  especializado,  resulta  natural  y  obvia la exigencia  normativa  de  que  la revisión sólo pueda ser intentada por quien acredite la  calidad  de  abogado  titulado, legalmente autorizado para ejercer la profesión  como  en  tal sentido ha sido reconocido por la Corte  CSJ   AP,  28  ag.  2013  Rad.  41247,  <<lo  que  reafirma  aún  más  el  carácter  eminentemente  técnico  y  rogado que el instrumento ostenta>>  CSJ AP, 3 feb. 2012 Rad. 33587.   

En  tal sentido, la normatividad prevé que  el  demandante  tiene  la  carga  de seleccionar cuidadosamente la causal que se  pretenda  aducir  como  apoyo  de  la  pretensión,  al  igual que los medios de  convicción  en  que  se  funde,  y  la  exposición  racional  tendiente  a  la  demostración  del  motivo  escogido, de modo tal que los fundamentos de hecho y  de  derecho  en que la solicitud se apoya queden exteriorizados nítidamente, ya  que,   como   lo  tiene  establecido  la  jurisprudencia,  no  se  trata  de  la  continuación  del  juicio que culminó con la providencia ejecutoriada que hizo  tránsito  a  cosa juzgada, ni de revivir el debate jurídico- probatorio que se  llevó  a  cabo  en  el juicio oral, sino de realizar un cuestionamiento serio y  objetivo  a  la  declaración de justicia contenida en la decisión en firme con  que        se        selló        definitivamente        la        controversia  procesal.        

3.- De este modo,  la  jurisprudencia  ha establecido que si el ejercicio de la acción se apoya en  el  motivo  tercero  de  los  previstos  por  el  artículo  192  del Código de  Procedimiento  Penal  de 2004, esto es, por aparecer hechos o medios probatorios  sobre   los  cuales  las  partes  y  el  fallador  no  tuvieron  oportunidad  de  pronunciarse  por  no  haberlos  conocido  y  que,  de  haberlo  hecho, habrían  conducido   definitivamente   a  la  absolución  o  a  declarar  el  estado  de  inimputabilidad  del  procesado  en  el  hecho por el que en su contra se dictó  condena,  compete al demandante no sólo relacionar las nuevas evidencias en las  que  funda  su  pretensión,  sino  demostrar  que  de  haber sido oportunamente  conocidas  en  el  curso  del  juicio  oral, por su contundencia demostrativa la  decisión  no  podría  ser  diversa  de  la  absolución  del  sentenciado o la  declaración de haber actuado en estado de inimputabilidad.    

Por  ello  la  Corte  ha  señalado  que el  ejercicio  de la acción con fundamento en la causal tercera, exige acreditar el  cumplimiento      de      los      siguientes     presupuestos:     a)  surgimiento  de hechos nuevos o de  pruebas  no conocidas al  tiempo     de     la     realización     del    juicio    oral;    b)  que  el  acontecer  fáctico esté  ligado  a  la  conducta  punible  materia de investigación y juzgamiento; y, lo  más  importante  c) que  las  nuevas  evidencias  sean  aptas  para  establecer  en  grado  de certeza la  inocencia  del  procesado  o  su  inimputabilidad,  o  de  tornar  cuando  menos  discutible   la   verdad   declarada   en   el  fallo,  haciendo  que  no  pueda  probatoriamente mantenerse.   

También ha dicho que la situación ex novo  debe  consistir  en  un hecho nuevo, o una evidencia nueva, siendo entendido por  hecho  nuevo  todo acaecimiento o suceso fáctico vinculado al delito materia de  investigación,  del cual no se tuvo conocimiento en el juicio, de manera que no  pudo ser controvertido.   

Y,   por  prueba  nueva,  todo  mecanismo  probatorio  (documental,  pericial  o  testimonial) no incorporado, por ende, no  debatido  en  el  curso  del juicio oral, que da cuenta de un evento desconocido  (se  demuestra  por  ejemplo que fue otro el autor del hecho), o de una variante  sustancial  de un hecho conocido en las instancias, cuyo aporte ex novo tiene la  virtualidad   de   derruir   el   juicio   positivo  de  responsabilidad  (o  de  imputabilidad)   que   se  concretó  en  la  decisión  de  condena3.   

Acorde entonces  con  los  derroteros  trazados  por  la  jurisprudencia, resulta claro que no se  trata  de  aducir cualquier tipo de evidencia,  sino solamente aquellas que  por  su  pertinencia,  conducencia y eficacia demostrativa, apunten a establecer  que  el  sentenciado es inocente en la diversa acepción de no autor, realizador  no  responsable  del  hecho,  o  porque con igual grado de eficacia, esos mismos  medios   probatorios,   dan   lugar  a  afirmar  que  actuó  en  situación  de  inimputabilidad.   

A dicho propósito debe tenerse presente que  la  revisión,  en  cuanto  a  esta  causal  se  refiere, no se estableció para  replantear  hipótesis  fácticas o jurídicas diversas de las que soportaron la  teoría  del caso en las instancias, ni tiene por finalidad continuar debates ya  clausurados  por  los  efectos  de  la  cosa  juzgada  CSJ   AP,   6   jul.  2010  Rad.  31506,  sino  la  de  permitir  un  cuestionamiento  serio y respaldado  probatoriamente,   a   la   declaración   de   justicia  con  que  se  culminó  definitivamente la controversia procesal.   

Por  esta  razón,  como  presupuesto  de  admisibilidad  del  libelo  demandatorio  de  la  revisión, cuando de la causal  tercera  se trata, resulta indispensable que los medios de conocimiento aducidos  tengan  la  capacidad de derruir los supuestos fácticos y, por ende, el sentido  del  fallo  objeto  de  la acción, es decir cumplir los requisitos de novedad y  trascendencia.  De  no  cumplirse  esta carga por el accionante, debe entenderse  que  lo  pretendido  no  es  nada  distinto  que  continuar un debate estéril e  impertinente  sobre  hechos,  pruebas  y  argumentos ya considerados y definidos  procesalmente   mediante   decisión   que   hizo   tránsito  a  cosa  juzgada,  imponiéndose  el  rechazo in límine de la demanda4.   

4.-           En el caso que concita la atención de  la  Sala,  dichos  presupuestos  de  admisibilidad  no  se  satisfacen  por  los  demandantes,    lo    que    de   suyo   determina   la   inadmisión   de   los  libelos.   

4.1.-   En   primer   lugar,  observa    la    Corte    que    el    sentenciado    IGNACIO  BECERRA  suscribe  el  libelo  pero  sin  acreditar  la  condición  de  abogado  titulado.  Así resulta   evidente   la  ausencia  de  legitimidad  para  presentar  la  demanda,  lo  que  constituye   motivo  suficiente  para  disponer  la  inadmisión  de              la             demanda.   

Al  margen de ello, ha de destacar la Sala,  que  a  consecuencia  de  esta carencia de legitimidad, resalta en la demanda la  falta  de  técnica  en  la postulación de la propuesta. Precisamente por estar  alejada  en  grado  sumo  de  los  presupuestos de admisibilidad establecidos en  los artículos             192   y  siguientes    del   estatuto   procesal,   contiene  únicamente  consideraciones  particulares  sobre  la  forma  en  que los hechos  tuvieron  realización y cuestionamientos generales a la validez del juicio y la  apreciación  probatoria realizada por los juzgadores, sin relación ninguna con  la  revisión  que  invoca,  lo  cual la convierte en un escrito de elaboración  libre,  distante,  por  tanto,  de  los  requisitos  técnicos y lógicos que la  normativa  procesal exige, resultando imperativo para  la  Corte tener que inadmitir el libelo, a tenor de lo previsto por el artículo  195 del Estatuto Procesal Penal.    

4.2.-    Esta   misma   situación   de  desapego    frente  a  los  presupuestos  de  admisibilidad  normativamente  establecidos  para  la acción de revisión, se observa en la demanda presentada  por  el  defensor  del  sentenciado IGNACIO BECERA, quien con apoyo en la causal  tercera  pretende  desconocer  la  definitividad  e  inmutabilidad  que  la cosa  juzgada  otorga,  aduciendo  que,   de  haberse conocido y practicado en el  juicio  oral  las  declaraciones  de  ALBERT MARINO SILVA ROZO y FRANCISCO DÍAZ  PAVA,  se  habrían desvirtuado los testimonios de los policías, los cuales, en  su     criterio,     <<fueron    imprecisos,  contradictorios,  demasiadamente  subjetivos  como  los  sostiene el señor Juez  Tercero  Especializado en su fallo que  lo llevó a concluir que se trataba  de    una    persona   inocente>>,   a   cuyas  consideraciones,  después  de  transcribir apartes de las declaraciones juradas  para  fines extraprocesales rendidas ante notario por los mencionados, limita su  argumento, denotando así la precariedad de la propuesta.   

Lo  anterior,  si se toma en cuenta que por  parte  alguna  de  su  discurso  el  libelista se da a la tarea de confrontar el  contenido  de  los  medios  de  convicción  que  aduce  como novedosos, con los  supuestos  fácticos  y  jurídicos que sustentaron la decisión que le resultó  adversa  y  cuya  remoción persigue, con lo cual es claro que no fundamentó la  causal  que  invoca, y al no hacerlo dejó su propuesta en el solo enunciado, en  cuanto  no  le dio desarrollo ni demostración, si lo que pretendía era remover  los  efectos  consustanciales  a  la  obligatoriedad  de  la  sentencia que hizo  tránsito a cosa juzgada.        

Pero  independientemente de ello, lo cierto  del  caso  es  que aún en el supuesto de que hubiere  procedido  en  la  forma  que  viene de advertir la Corte,  y acreditado no  solamente  que para el momento de la realización de la actividad probatoria del  juicio  oral, no tuvo conocimiento de la existencia de los mencionados medios de  conocimiento,  y  que  de haber sabido que existían los habría podido utilizar  en   pro  de  la  defensa  de  los  intereses  que  representa  por  reunir  los  presupuestos  de pertinencia, conducencia y utilidad para los fines del proceso,  es  claro  que  el  contenido  de los testimonios no  logran   conmover  los  fundamentos  fácticos  de  la  decisión  que  pretende  combatir.    

Nótese  que  si  bien el señor Silva Rozo  sostiene  ante  Notario  que el día de la diligencia de allanamiento observó y  filmó  el  procedimiento  policial, por parte alguna  dice,  menos  siquiera  sugiere,     que     el    citado    registro    fílmico    -cuya         copia,  de  existir,  el actor debió        adjuntar    a    la    demanda  y  sin  embargo  no  la  allega  pese  a tener el deber legal de  hacerlo-,  confirma  sus  asertos.       

Afirma   tan   sólo   que   <<en   el   procedimiento  observé  que  un  agente  de  la  policía,  traía  un bolso en la espalda, del cual sacó una bolsa blanca donde  se  observaba  unos  elementos pesados entre ellos una pistola y 2 granadas, los  cuales  fueron  ingresados  a  la  casa  del  señor  IGNACIO  BECERRA.  Lo  que  posteriormente   dijeron   los   miembros  de  la  policía,  que  habían  sido  encontradas  en  una  de  las  alcobas  de esa residencia, lo cual es totalmente  falso>>,  sin  informar  en poder de quién se  encuentra  la  supuesta  filmación, cómo se garantiza su autenticidad, en qué  parte  de  la  misma  aparece  lo  que  menciona  en  relación con el agente de  policía,  la  motocicleta,  el bolso, la bolsa blanca, las armas y su posterior  ingreso  a  la  residencia  del  condenado.   

Y  tanto  éste  presunto  testigo  como el  señor  Díaz  Pava,  no  logran percatarse que con ocasión de la diligencia de  allanamiento  practicada  a la residencia del sentenciado, también se encontró  una  bolsa  plástica  que contenía  65.7 gramos de sustancia pulverulenta  cuyo  análisis  arrojó  resultados  positivos para cocaína,   y que por ello también fue condenado  por  el  delito  de  fabricación, tráfico y porte de estupefacientes, sobre lo  cual  se  guarda absoluto silencio, dejando por ende inconmovible el fallo, pues  los   nuevos   medios   no   ponen  en  tela  de  juicio  la  totalidad  de  sus  fundamentos.             

Pero  aun  si  lo  expuesto  no  resultare  suficientemente   ilustrativo   del   particular  criterio  que  al  parecer  el  demandante  posee  del instrumento extraordinario a que acude, cabe advertir que  al  indicar que <<podríamos decir que también  estamos  frente  a  la  causal  6  ibídem  pues el fallo objeto de pedimento de  revisión   se   fundó  en  prueba  falsa,  la  aparición  de  unos  elementos  explosivos,  de  sustancias  alucinógenas  y  el  arma de fuego que aparecieron  milagrosamente  en  47  minutos  dentro de una diligencia de allanamiento, no es  más  que la pretensión final de los agentes policiales para montarle al señor  BECERRA  tales elementos, que curiosamente una vez encontrados dan por terminado  el  operativo  policial>>,  evidencia  que  la  pretensión   es   denunciar   que  la  sentencia  proferida  en  contra  de  su  representado   se   fundamentó   en  prueba  falsa,  para  lo  cual  ha  debido  acudir   expresamente   y   en   censura  separada,  a  los  lineamientos  establecidos  para  la  causal  sexta  de  revisión  o  demostrar   objetivamente   su   configuración,   nada   de  lo  cual  siquiera  ensaya.       

En tal hipótesis, correspondía  al  actor  demostrar,  mediante fallo  debidamente  ejecutoriado,  que  la prueba en que se  soportó  la  decisión  cuya  remoción  persigue,  fue declarada judicialmente  falsa,  porque,  se  insiste,  no  se trata de perseguir una revaloración de la  prueba  practicada  en  el  juicio  oral,  sino  de  demostrar  que  la misma no es auténtica  o  que  su  contenido resulta contrario a la verdad,  porque  así  se  determinó  judicialmente en una sentencia que  hizo tránsito a cosa juzgada.   

En  el  asunto que ocupa la atención de la  Corte,  el  demandante  omite  cumplir  este  imprescindible  requisito, pues no  allega  una  decisión  judicial  que hubiere declarado la falta de veracidad de  las pruebas en las que se soporta la sentencia objeto de revisión.   

Sin  demostrar,  en los términos en que la  ley  lo  exige,  la  falsedad  de  la  prueba  en  que se apoya la sentencia, el  demandante    se   dedica   a   afirmar  que  los  testigos   de   cargo  faltaron  a la verdad tan  sólo  porque supone que de los testimonios  que  pide       se      practiquen      en      el      juicio      rescisorio  que habría de llevarse a cabo,  acreditan  que los elementos encontrados en la residencia del sentenciado fueron  introducidos   por   los   policiales   que   practicaron   la   diligencia   de  allanamiento,  pero  sin  llegar a acreditar, con el  rigor   demandable   en   revisión,  el  fundamento  fáctico     de     la    causal    que    inopinadamente    invoca.    

Como  quiera  entonces,  que  el   libelo   no   se  aviene  a  las  exigencias  mínimas  normativamente  previstas,  no  cabe  más alternativa que  inadmitirlo.   

Si  la  Corte optara por dar cabida en este  caso   a   la  acción  de  revisión,  pese  a  los  ostensibles  desaciertos  que  las demandas ostentan,  no  lograría  otra  cosa que  desconocer la garantía de la cosa juzgada y  desquiciar  el  andamiaje  jurídico  sobre  el  que  se  sustenta  el instituto  centenario  de  la  revisión,  dando  lugar  a que cualquiera persona se sienta  autorizada  para  acceder  a  ella, de cualquier modo y por cualquier motivo, es  decir,  sin  referencia  a  ningún  parámetro  legal,  generando  con  ello un  verdadero  caos  en  el  sistema  jurídico colombiano, máxime si el asunto sub  judice  no  corresponde  a  aquellos  que  permitan  superar  los defectos de la  demanda  en  orden  a reparar injusticias manifiestas mediante la reapertura del  proceso   ya   culminado  CSJ   AP,   19  may.  2010  Rad.  32310.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

INADMITIR        las  demandas  de  revisión  presentadas   por   el  sentenciado   IGNACIO  BECERRA  y su defensor en  el presente asunto.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese   y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr. Fls. 1 y ss. cno. Corte.   

2  Cfr. Fls. 1 y ss. anexo   

3 En  providencia  de 15 de octubre de 2008, dentro del trámite de revisión radicado  con  el  número  29626,  la  Corte  precisó  que  frente  al  nuevo  modelo de  enjuiciamiento  penal  de  que  trata la Ley 906 de 2004, estos conceptos, en su  sustancialidad  básica,  se  mantienen,  pero  en  atención  a la facultad que  tienen  las  partes  que intervienen en el adelantamiento del proceso instancial  de  descubrir selectivamente los medios probatorios que pretenden hacer valer en  el  juicio  oral,  surge  un  requerimiento  adicional  a la exigencia de que la  prueba  no  haya  sido  debatida en el juicio: que el  accionante  no  haya tenido conocimiento de su existencia, o que teniéndola, no  haya estado en condiciones de aportarla.   

Si la parte ha conocido la prueba, pero por  razones  estratégicas o de cualquier otro tipo decide voluntariamente renunciar  a  su  descubrimiento  y  debate  en la audiencia del juicio oral, no tendrá la  connotación  de  nueva,  porque  lo  nuevo para la estructuración de la causal  tercera  de  revisión  será  únicamente  aquello  de  lo cual no se ha tenido  conocimiento  que  existe,  o  que  se  sabe  que existe pero que no fue posible  aducir al proceso.   

Esta  exigencia,  además  de consultar la  dinámica   del   nuevo  modelo  de  enjuiciamiento  penal,  que  otorga  a  los  protagonistas  del  proceso  autonomía  en  el manejo de la prueba, reafirma el  carácter  de  acción  de  la revisión, cuya caracterización impide tener los  juicios  rescindente y rescisorio como una prolongación del proceso instancial,  donde    sea    válido   reabrir   espacios   de   discusión   probatoria   ya  superados.   

4  Cfr. entre otros, auto de oct. 31 de 2000. rad. 17522.     

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