AP6404-2014(44611)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP6404-2014  

Radicación N° 44611  

(Aprobado acta Nº 349)   

          Bogotá,  D.C.,  veintidós  (22)  de  octubre  de  dos  mil catorce  (2014).   

          Procede  la  Sala  a  verificar  los  requisitos de lógica y debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de  GERMÁN     GABRIEL     GÓMEZ     ROZO.    

H E C H O S  

          Fueron   expuestos  en  las  diligencias  de  la  siguiente  manera:   

“Alfredo Alberto Arraut Valero, ex alcalde  de  Soledad  Atlántico,  denuncia  a  GERMÁN GABRIEL  GÓMEZ   ROZO,   ex   Contralor   Departamental  del  Atlántico,  que  en  septiembre  de  2004, le ofreció ayuda en investigaciones  administrativas  adelantadas  para  el  periodo  en que fue alcalde, para que el  resultado  le  fuera favorable, a cambio de una suma de dinero, que en principio  un  adelanto  y  en la medida de la gravedad o de lo que se fuera encontrando le  pediría  más  dinero.  Lo  citó  a su casa y en la oficina y que le solicitó  $200.000.000  por  una  investigación  en  temas  de salud y educación que él  podría controlar con amigos en Bogotá”.   

A N T E C E D E N T E S  

          1.  Culminada la  investigación  la Fiscalía 9ª de la Unidad Nacional Anticorrupción calificó  el  mérito del sumario, el 13 de octubre de 2009, con resolución de acusación  en  contra  de GERMÁN GABRIEL GÓMEZ ROZO como  autor  del  delito  de  concusión  (artículo 404 del Código  Penal),  precluyendo  la  investigación  a  su favor por la conducta punible de  cohecho       (artículo      405      ibídem)1,   decisión   impugnada   y  confirmada  por  la Fiscalía 59 Delegada ante el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Bogotá,  el  16  de  marzo  de  2010.2   

2.  Asumido el trámite por el Juzgado Sexto  Penal  del  Circuito de Barranquilla, y realizadas las audiencias preparatoria y  pública,  el  estrado  judicial  en  cita  por  conducto de su despacho adjunto  emitió,   el   20   de   marzo   de  2013,  sentencia  absolutoria.3   

3.  Apelada  esta  determinación  por  la  Fiscalía,  fue  revocada  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Barranquilla  -Sala  Penal-  el  7  de mayo de 2014, que en su lugar le impuso a  GÓMEZ   ROZO   las  penas  principales  de prisión por setenta y dos (72) meses, multa de cincuenta y seis  (56)  salarios mínimos legales mensuales e inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  sesenta  (60)  meses,  al hallarlo autor  responsable  del  ilícito  por  el  cual  fue  convocado  a juicio. Le negó la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria,  ordenando  su  captura  para el cumplimiento intramural de la sanción privativa  de la libertad.4   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

          El  defensor  de  GÓMEZ ROZO interpuso  el  recurso  extraordinario para postular un cargo  único  en contra de la sentencia de  segunda  instancia, al amparo  de  la  causal  contemplada  en  el artículo 207, numeral 3º, de la Ley 600 de  2000,  solicitando  la  invalidación  de  las  diligencias al considerar que el  Tribunal   conculcó   el   debido  proceso,  la  prohibición  de  reformatio  in  pejus  y los principios de  igualdad y favorabilidad.   

Luego  de  efectuar una reseña acerca de la  nulidad  como  instituto  procesal,  recuerda  que  la primera instancia estimó  incierta  la  validez probatoria de las grabaciones obtenidas por el denunciante  y  que  versaban  sobre la petición de dineros, empero, esta tesis fue rebatida  por  el  ad quem, al concluir  que  la  víctima  sí  estaba  legitimada para recopilarlas. Tal criterio, a su  juicio,  se  ofrece  desacertado,  en  tanto  dicho  proceder  estaba sometido a  “requisitos que debe cumplir para su autenticidad o  aducción  […] y aquí precisamente está la irregularidad que condujo (sic) a  la  decisión  colegiada  a proferirlo viciado de nulidad […]”, pregonando  que  “la nulidad es latente,  ya  que  la  carga  de  la prueba con el ritual de la Ley 600 de 2000, radica en  cabeza  del  Estado,  a  través  de  la  Fiscalía  General de la Nación y sus  delegados,  y en el averiguatorio no existe probanza alguna para que estas voces  en  los  medios magnéticos se hubiesen cotejado, y de esta forma poder concluir  que  en  efecto  se trata de la voz de GERMÁN GABRIEL  GÓMEZ ROZO”.   

En  estas condiciones, el demandante plantea  diversas  inquietudes  que le generan tanto la transcripción de las grabaciones  como  el  análisis  que  ellas  realizó  el  juzgador  de  segundo grado, para  aseverar  que  se  hizo  un  estudio  parcializado  de su contenido encaminado a  arribar  a  la  sentencia  de  condena.  Así,  insiste  en la procedencia de la  nulidad   ante   la   falta   de  una  “valoración  integral”  de  las  pruebas, pidiendo a la Corte, en  consecuencia,  casar  la  sentencia  y  declarar “la  vigencia”  del  fallo absolutorio proferido en favor  de su prohijado.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

          1.   La   casación,   según   lo   ha   indicado   ampliamente  la  jurisprudencia,  no  es una tercera instancia del proceso penal ni constituye un  escenario  propicio  para  disentir  de  cualquier  manera de la interpretación  normativa  o  de  la  valoración  probatoria efectuada por el juzgador, tampoco  para  detectar  cualquier  clase  de  irregularidad  en  el trámite surtido. El  recurso  extraordinario  y la intervención de la Corte conforme el principio de  limitación,  por  regla  general,  se  restringe  a  verificar  si  la  demanda  contentiva   de  la  impugnación  acredita  errores  trascendentes  que  pueden  cometerse  en  las  diligencias,  sintetizados de forma taxativa en las causales  legales  que  lo  hacen procedente, para el presente asunto, las previstas en el  artículo 207 de la Ley 600 de 2000.   

          El  casacionista  no  debe  perder  de  vista  que  la lógica de la  actuación  se  refleja  en  dichas  causales  y que los deberes de una correcta  postulación  y  adecuada  fundamentación  tienen  su  razón  de ser en que el  recurso  es de naturaleza rogada, de ahí la exigencia de un mínimo de claridad  y  precisión  en  la presentación del caso al tenor del artículo 212 ibídem.  Por  tanto,  no tiene cabida el sustento argumentativo fundado en vaguedades, la  mera  discrepancia  de  criterios  o  dirigido a que la Sala analice las pruebas  como  juez  de  instancia,  pues  no  se  trata de prolongar la controversia que  feneció  con  la  emisión de una providencia amparada con la doble presunción  de  acierto  y  legalidad  (Cfr.  CSJ  AP, 18 Ago 2010, Rad. 33559).     

          2.   Bajo   esta   perspectiva,  es  palmario  que  ninguno  de  los  mencionados   aspectos   lógico-conceptuales   fueron   considerados   por   el  recurrente,  ya  que  solo  plasmó  en  la  demanda,  sin soporte argumentativo  consistente,   su  llana  inconformidad  con  la  decisión  de  segundo  grado,  circunstancia   que   conducirá   a   la  inadmisión  del libelo. Véase:   

         

          2.1.  La  nulidad es un instituto que, en desarrollo de la garantía  fundamental  al  debido  proceso,  procede  cuando  en  la  actuación  penal se  vulneran  los  postulados  de  validez que sustentan el ejercicio de la facultad  sancionatoria  del  Estado, bien sea, para los fines del recurso extraordinario,  al  desconocerse  la  estructura del trámite o por conculcarse los derechos que  les  asisten  a  quienes  en el intervienen, siempre que la irregularidad genere  una  afectación  de  tal  magnitud  que  haga  imperioso  dejar  sin efectos la  actividad  que la ocasionó, y aquellas que se deriven o dependan de ella. Así,  tradicionalmente,  se  ha  escindido  esta  figura  en los denominados vicios de  procedimiento  y  de  garantía  que dan cabida a rescindir los actos judiciales  agotados  sin  el  lleno de los presupuestos normativos pertinentes, de colmarse  los  principios  que le dan viabilidad (taxatividad, protección, trascendencia,  convalidación, instrumentalidad y residualidad).   

         

Por  ende,  las  premisas elucubradas por el  censor  en  el  cargo único,  ninguna  relación  tienen  con  esta  figura  procesal  ni con el alcance de la  causal  de  casación  en que ampara su reclamo, al plantear una controversia de  orden  probatorio en donde la presunta irregularidad la constituye la disidencia  de  criterios  con  relación  a  la valoración acometida por la judicatura. De  contera,  la  referencia  a  la eventual vulneración del debido proceso resulta  solo  nominal, en tanto no se explica el modo en que el protocolo lógico formal  que  antecede  la  emisión de la sentencia (apertura de instrucción, cierre de  la   investigación,   calificación   del  sumario,  audiencia  preparatoria  y  pública)  fue  desconocido,  si  concurrieron  anomalías  con  la  magnitud de  viciarlo,  y  mucho  menos  las  razones  por  las  cuales  hipotéticamente  se  desconoció   la   prohibición   de   reforma   en   peor  o  el  principio  de  favorabilidad.   

          2.2.  Por  consiguiente, si se quería demostrar que las grabaciones  magnetofónicas  aportadas  por  el denunciante no podían ser apreciadas por el  sentenciador,   al  violar  estas  los  presupuestos  normativos  que  rigen  su  aducción  y eficacia, debió abordarse el sendero de la violación indirecta de  la  ley  sustancial  y  acreditarse  un  error  de  derecho, por falso juicio de  legalidad.   

De  otro  lado,  si lo que se pretendía era  evidenciar  un  estudio  sesgado  de  los  medios  de conocimiento, es decir, el  examen   fragmentario  o  descontextualizado  de  algunos  segmentos  de  dichas  grabaciones,  la  vía  de  ataque  la  constituía  el error de hecho por falso  juicio de identidad, por cercenamiento.   

Además,  en cada caso, imperaba identificar  con  precisión  las  pruebas  en  las  cuales  recaían  los  yerros,  en  qué  consistió  la  infracción  de cara a las modalidades específicas enunciadas y  demostrar  que  de  no  haber  ocurrido  tal  impropiedad las conclusiones de la  sentencia  hubiesen  sido  sustancialmente diversas, mediante un análisis en el  cual  es insoslayable tener en cuenta las pruebas sobre las cuales se acepta que  no  recae  ningún  error.  No  obstante, la anterior proposición jurídica fue  obviada     en     el    sub    examine.    

Esta  deficiente  postulación  conceptual,  entonces,  incide en la lógica del reproche, puesto que el errado entendimiento  del  instituto  resulta indicativo de que es la mera disparidad de criterios, se  repite,  la  que soporta la petición de invalidación, disonancia refractaria a  la naturaleza y teleología de esta sede.   

3.  Por  último, debe anotarse que no tiene  cabida  para  dar  por  sentado  la  existencia  de un error, como lo sugiere el  recurrente,  que  el  fallo  absolutorio  de primer grado hubiese sido revocado,  toda  vez  que  a  esta situación se arribó por ocasión de la interposición,  por  parte  de la Fiscalía, de los recursos ordinarios cuyo fin es corregir los  eventuales  yerros  cometidos  en  la  administración  de justicia. Así, si el  superior  jerárquico  de  quien  emitió  la  decisión encontró mérito en el  reclamo  efectuado  en  la apelación, no hay lugar a una modificación ulterior  de  su  providencia  por  ese  simple hecho y ello tampoco genera una especie de  consulta,  para  que  la  Corte dirima la divergencia de posturas, ya que con la  determinación  de segundo grado culmina el debate propio de las instancias y no  es   la   casación,   según   se   anotó,   una   etapa   adicional  para  su  continuación.    

          4.   Recapitulando,   el  libelista  se  aparta  de  la  dialéctica  connatural  al recurso extraordinario y pretende imponer su postura a través de  un  escrito  de  libre  confección  en  el  que,  sin  ningún rigor, cuestiona  erróneamente  las  decisiones  judiciales. Por tanto, al carecer la demanda del  sustento  conceptual  y argumentativo propio de esta sede, conforme se anunció,  será   inadmitida,  además  porque  del  análisis  del  expediente  no  se  advierte violación de derechos  fundamentales  o  garantías de los sujetos procesales que de lugar al ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  de índole constitucional y legal que le asiste a la  Sala para asegurar su protección.   

         

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

         INADMITIR  la  demanda de casación  presentada  por  el defensor  de    GERMÁN    GABRIEL   GÓMEZ   ROZO.   

Contra esta determinación no procede ningún  recurso   

Cópiese, comuníquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folio 55 y siguientes cuaderno original 4   

2  Fl.   12   y   s.s   cuaderno   Fiscalía   segunda  instancia   

3  Fl. 238 y s.s cuaderno juicio   

4  Fl.   10   y   s.s   cuaderno   Tribunal     

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