AP6403-2014(40789)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP6403-2014  

Radicación N° 40.789  

(Aprobado  Acta N°  349)   

          Bogotá,  D.  C.,  veintidós  (22)  de  octubre  de dos mil catorce  (2014)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  examina  la  admisibilidad  de  la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Giovani   Rosero   Meneses,   contra   la  sentencia  del 28 de noviembre de 2012, mediante la cual el Tribunal Superior de  San  Juan  de  Pasto,  confirmó el fallo proferido por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado de esa ciudad, que condenó de manera anticipada al  procesado   como   autor  del  delito  de  fabricación,  tráfico  y  porte  de  estupefacientes.   

HECHOS  

El Tribunal los sintetizó así:  

Da cuenta el informativo que por eso de las  20:40  horas  del 1 de marzo de 2011, las autoridades de Policía se encontraban  realizando  un  puesto  de  control  a  la  altura de la vereda “Santa Rosa”  comprensión  del  municipio  de  IMUES,  en  la  vía que conduce a Túquerres,  ordenando  la  requisa del tracto-camión de placas SOW-249 marca Internacional,  conducido  por el señor GIOVANNI ROSERO MENESES encontrando en la parte interna  del  primer  compartimiento,  dos  sacos que contenían veintiséis paquetes con  sustancia  que sometida a los exámenes de campo dio positivo para cocaína, con  un peso de 28.798 gramos”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  En  audiencia  preliminar  del  2  del  mismo mes y año, por virtud de la solicitud que en ese  sentido  elevó  la  Fiscalía,  el  Juez  Promiscuo  Municipal  con función de  control  de  garantías de Imues, al tiempo que impartió legalidad a la captura  de  Giovani  Rosero  Meneses,  formuló  imputación  por el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia  de  armas de fuego (artículo 365 del Código Penal, modificado por el artículo  19  de  la  Ley 1453 de 2011), los que no fueron aceptados y le impuso medida de  aseguramiento    de   detención   en   establecimiento   carcelario1.   

2.   Ante   el  preacuerdo   celebrado   entre   la   Fiscalía   y  el  investigado2, el Juzgado 1  Penal  del  Circuito  Especializado  con función de conocimiento de San Juan de  Pasto  llevó  a  cabo,  el  31  de  octubre de 20113,  audiencia  de aprobación de  preacuerdo  y  dictó  la  correspondiente  sentencia  por cuyo medio condenó a  Giovani  Rosero  Meneses a la  pena  principal  de  diez  (10)  años,  8  meses  de  prisión,  multa de 1.344  S.M.L.M.V.  y  a las accesorias de inhabilitación para el ejercicio de derechos  y  funciones  públicas  por  un  lapso  igual al de la sanción principal, como  autor   del  punible  aceptado.  Le  negó  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria,  por  lo  que  dispuso,  correlativamente,  el traslado al Centro Carcelario que para el efecto designara  el    INPEC4.   

   

3.  Recurrida  en  apelación  esta decisión por la defensa, el Tribunal Superior de esa ciudad la  confirmó   el   28   de   noviembre  de  ese  año5.   

4.  La misma parte,  de  manera exclusiva, acudió al recurso extraordinario mediante libelo, de cuya  admisibilidad se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

Único  cargo.   

El apoderado judicial identifica los sujetos  procesales,      relata      los      hechos,      y      copia     —en     su    integridad—  la  sentencia  de primera instancia,  tras  lo  cual,  al  amparo  de  las  causales  primera  y  tercera —181  de la Ley 906 de 2004—  invoca la necesidad de mediación de  la  Corte  para  la  protección  de  los  derechos  y  garantías fundamentales  descritas  en los artículos 13 y 44 de la Carta Política, que fundamenta así:   

1. El actor refiere  que  se  vulneraron  los  artículos  1,  2,  4,  6, 13 y 44 de la Constitución  Política;  3  y  14 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, sociales y  culturales;  11,  17 y 25 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes  del Hombre, preceptos que desarrolla con amplitud, por cuanto:   

…no  hay  excusa de las inejecuciones por  parte  del Juzgado de Conocimiento a tanto que lo que más trasciende es que con  su  inactividad,  siguió  impulsando  y agrandado (sic) el yerro, pues teniendo  forma  de  corregido  (sic) hace lo contrario, logra que con él se condene y se  niega (sic) un derecho fundamental de los Hijos del Sentenciado.   

2. En lo que tituló  principio  de  naturaleza  residual,  y con apoyo en el principio de igualdad de  todos  ante  la  ley,  advierte  que no existe otro remedio para restablecer las  garantías   de   los   menores,   al   otorgar   los   juzgadores  «un  trato  desigualitario y omisivo al  no  tener  en  cuenta  todas  las  pruebas que se habían practicado en la etapa  previa»6, y así, negarle al acusado la prisión domiciliaria.   

En  sentir del libelista, se requiere que la  Corte    Suprema   de   Justicia   intervenga,   toda   vez   que   «se  violaron  derechos  fundamentales, principios fundamentales y  garantías  fundamentales  reguladoras  (sic)  del  debido proceso»7, para que por  esta  vía  se  satisfagan  los  fines  de la casación, razones que lo llevan a  solicitar que se admita la demanda.   

3.    A  continuación,  y  en  lo  que  denominó  causal de casación invocada, cita el  artículo  181,  numerales  1  y  3  de la Ley 906 de 2004, para luego referirse  in  extenso  a  la audiencia  preliminar  de  sustitución de medida de aseguramiento, adelantada ante el Juez  Promiscuo  Municipal  de Tangua, Nariño, en la cual se le otorgó al acusado la  medida  invocada,  previa  valoración —destaca—  de  las   distintas   probanzas   aportadas  al  trámite,  las  que  «relatan,  que  efectivamente  el  señor  GIOVANI  ROSERO  MENESES, es quien funge como padre cabeza de familia, y que por  (sic)  su  núcleo  familiar  está compuesto por sus dos hijos DANIEL y MONICA,  pero  que  aparte de los anteriores, el mencionado desde hace varias (sic) años  atrás  viene haciendo (sic) cargo de dos menores, hijos de una hermana de su ex  esposa,  dado  que  los  padres  de estos, fueron asesinados por un grupo armado  ilegal”8.   

Insiste en que el motivo de inconformidad con  los  fallos  de instancia radica en que no se tuvo en cuenta la abundante prueba  documental  acopiada,  la que daba especial referencia sobre la grave enfermedad  que  padece  Laura  Marcela Delgado Solarte, menor acogida por el condenado tras  la muerte de sus progenitores.   

Son estos los argumentos en los que funda su  solicitud  en  cuanto a que “se revise integralmente  el  expediente  y  las  pruebas recaudadas para que en su lugar sea favorable el  recurso   extraordinario  de  casación  y  se  conceda  el  derecho  a  PRISION  DOMICILIARIA”,  por su condición de padre cabeza de  familia a favor del procesado.   

          4.   Seguidamente,  realiza  una  profusa  elucubración  sobre  lo acontecido en las distintas audiencias y los documentos  aportados,  entre  los  que destaca, los registros civiles de nacimiento de Juan  José  y  Laura  Manuela,  de defunción de sus padres y la historia clínica de  ésta  última,  de  quien informa, padece el síndrome de West. Destaca, cómo,  tal  aporte  le  sirvió  de apoyo en la audiencia de verificación del acuerdo,  para  incoar la prisión domiciliaria «a favor de los  menores  de  edad  hijos  de  mi poderdante y de los Menores de quien ostenta la  custodia  y cuidado en razón a haber quedado huérfanos por el asesinato de sus  padres»9.   

5.  Son  estas las  razones  que  lo  llevan  a  pedir  que «se  revise  integralmente  el  expediente  y las pruebas recaudadas  para  que  en  su  lugar  se  revoque  parcialmente la decisión adoptada por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Pasto, y se conceda el  derecho  a  PRISION  DOMICILIARA  al  señor  GIOVANI  ROSERO MESES.  Quien  ostenta    la    calidad    de    padre   cabeza   de   familia…».   

Para  finalizar, solicita casar la sentencia  demandada.   

CONSIDERACIONES  

    

1. Inicialmente, es preciso señalar  que  como  el  reparo  propuesto por la defensa pretende la aplicación, a favor  del  procesado,  del  mecanismo  sustitutivo  de  la prisión domiciliaria en la  modalidad  de  padre  cabeza  de  familia prevista en la Ley 750 de 2002, que de  acuerdo  con  la  sentencia  C-184 de 2003 de la Corte Constitucional es posible  extender  a  los  hombres  que se encuentren en la misma situación, de allí se  sigue  que  el  impugnante en efecto está legitimado para interponer el recurso  de  casación con tal propósito, en atención a que la sentencia se dictó como  consecuencia del acuerdo suscrito con la Fiscalía.     

2.  Acorde  con lo  previsto  en  el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el recurso de casación es  un    mecanismo    de    control    constitucional10  y  legal  que procede contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia,  y  que  de  acuerdo con lo  señalado  en  el  artículo  180  del  mismo ordenamiento, tiene como finalidad  (i)   la  efectividad  del  derecho  material,  (ii)  el  respeto       de       las      garantías      fundamentales,      (iii)  la  reparación  de  los  agravios  inferidos    y   (iv)   la  unificación de la jurisprudencia.   

En  tal sentido, el libelo debe contener los  argumentos   que   evidencien   la   vulneración   de   derechos  o  garantías  fundamentales,  además  de  las causales pertinentes, cuyo desarrollo impone el  acatamiento  a  las reglas que rigen la impugnación extraordinaria, ampliamente  decantadas por la jurisprudencia de la Sala.   

    

1. De  ahí  que,  y ante el evidente  incumplimiento   de  los  principios  básicos  de  precisión  y  claridad  que  gobiernan  el  recurso  extraordinario  de  casación,  se  impone  desde  ahora  anunciar  la  ineptitud de la demanda, y su consecuente inadmisión; advirtiendo  cómo,  al  tiempo  que  no  constituye  una  tercera  instancia  como pareciere  entenderlo  el  censor,  no  es  posible  postular  en  su  interior  un  debate  probatorio   desprovisto  de  cualquier  lógica  argumentativa,  sino  como  un  instrumento  extraordinario,  por  cuyo  medio  y  a  través  de  las  causales  taxativamente  señaladas  en la ley y escogidas en el libelo se ataque el fallo  de segunda instancia.     

    

1. Así,  se  tiene,  en  lo  que  se  entiende     como     desarrollo     del    cargo11, el censor se limita a citar  las  causales  primera  y  tercera del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, esto  es,  falta  de  aplicación, interpretación errónea, o aplicación indebida de  una  norma  del  bloque de constitucionalidad, constitucional o legal, llamada a  regular  el caso y, el manifiesto desconocimiento de las reglas de producción y  apreciación  de  la  prueba  sobre  la cual se ha fundado la sentencia, empero,  asegura  de  inmediato  la  vulneración  del debido proceso. Es decir, confunde  yerros  de juicio con uno de garantía, que corresponde, obviamente a una causal  de casación diferente de la invocada (2ª).     

Entonces,  si  su  propuesta  era  denunciar  distintas  irregularidades,  estaba  obligado a realizarlas en forma separada y,  al  no  proceder  en  ese  sentido,  vulneró  los  principios  de  autonomía y  contradicción.   

5. La ponderación  de  los  distintos  presupuestos  desarrollados por la jurisprudencia de la Sala  frente  al  libelo que ahora se estudia, permiten colegir sin mayor esfuerzo que  varios  y sustanciales son los desaciertos en que incurre el censor a la hora de  postular   el  reparo  al  fallo  impugnado;  no  obstante,  lo  extensa  de  su  argumentación   la   confina   a   demandar   que   se   revoque   «parcialmente  la  decisión  adoptada  por  el  Juzgado Penal del  Circuito      Especializado      de      Pasto»12  y  se  conceda  la prisión  domiciliaria a su asistido.   

    

1. Si  lo  de  que  se trataba era de  acudir  a  la  vía  directa  de  violación  de  la ley sustancial —recuérdese  que  anuncia  el  numeral  1— en la motivación de la  censura  el  recurrente  ignoró  proponer  y desarrollar los sentidos de ataque  allí  previstos.  Sin  tales  pautas,  los errores condensados en la demanda se  tornan imprecisos.     

    

          De  perseguir  el  censor,  la falta de aplicación del precepto que  regula  la prisión domiciliaria para la mujer cabeza de familia contenido en la  Ley  750  de  2002,  ha  debido acreditar que estando admitido por los jueces el  cumplimiento   de   las   exigencias  consagradas  en  el  artículo  1  de  tal  normatividad,  no  se  concedió la consecuencia jurídica prevista en la norma,  esto es, su reconocimiento.   

          No  es  este el caso, pues además de que el demandante no se ocupó  de  demostrarlo,  verificados los fallos se constata que, en parte alguna de las  providencias  se encontró satisfecha la exigencia relacionada con el desempeño  personal,  laboral,  familiar  o  social  del  infractor, como se advierte en el  siguiente    apartado    del    fallo    impugnado13:   

«Dentro  de  este  orden  de ideas, siendo  atendible  aún  para la prisión domiciliaria excepcional, -condición de madre  o  padre  cabeza  de familia- la observancia de aquellos aspectos consagrados en  el  artículo  1  de  la  Ley  750  de 2002, que como lo expresó la Corte en la  providencia  aquí  examinada “no es posible sostener que los artículos 314-5  y   461   del   Código  de  Procedimiento  Penal  derogaron  los  requisitos”  establecidos  en  la  citada  norma,  no  queda  más  alternativa que negar las  pretensiones   del   recurrente,   confirmando   sin   reparos   la  providencia  recurrida».   

    

1. Ahora, si  el  sustento  del  cargo lo era la causal tercera de casación, le correspondía  exponer   de   manera   clara   y   concisa  si  el  Tribunal  apreció  pruebas  irregularmente  producidas  o  aducidas  en la actuación, o le restó capacidad  demostrativa  a  las  que  cumplían con todos los requisitos para ser valoradas  como  elementos  a  favor  de  la concesión de la prisión domiciliaria (falsos  juicios  de  convicción  o  legalidad);  y  si  por  el contrario, el yerro del  fallador,  en  su entender, recae sobre las reglas de apreciación sobre las que  se  fundó  la  sentencia,  debió  igualmente  explicar  en qué consistió ese  desacierto (falsos juicios de existencia, identidad o raciocinio).     

Esa labor no se llevó a cabo, pues omitiendo  esos  mínimos  presupuestos, el casacionista limita su argumentación a exhibir  su  desacuerdo  con  la  postura  de  las  instancias  frente  a la figura de la  prisión  domiciliaria a favor de su prohijado por su condición de padre cabeza  de  familia,  ofreciendo,  para  el  efecto,  su  postura  en  relación con los  distintos elementos acopiados al trámite.   

    

1. Como viene  de  verse, el impugnante no cumplió con las cargas debidas en cualquiera de las  sendas  enunciadas,  en  tanto simplemente anunció que esas pruebas verificaban  que  el  acusado velaba por el sostenimiento, tanto de sus hijos menores como de  sus   sobrinos   políticos  huérfanos.  Y  a  partir  de  allí,  se  dedicó,  in   extenso, a teorizar  sobre   el   alcance  de  la  institución  del  padre  cabeza  de  familia,  la  vulneración  del principio de igualdad, el espíritu de la norma que la regula,  la  prevalencia  de  los  derechos de los niños, así, como a exhibir su propio  entendimiento al respecto.     

          Adicional  a  ello,  si  el  alegato  estaba  dirigido a la falta de  valoración  de  los  medios  probatorios  incorporados, lo debido era acudir al  falso   juicio   de  existencia  por  omisión  y  cumplir  con  las  exigencias  debidas.  Nada de ello se cumplió.   

    

1. Ahí no  terminan  las  razones  para  inadmitir  el libelo por cuanto, como se verá, el  mismo  es  inidóneo  sustancialmente.  La  primera  instancia,  cuya  decisión  conforma  unidad  inescindible  con  la del Tribunal, en cuanto este la prohijó  integralmente  e  hizo  suyos  los  argumentos  de  aquella,  partió de que, en  efecto,  se aportaron elementos que probaban que el procesado propendía por las  necesidades  de sus hijos. Así, el aspecto que se pretendía probar se tuvo por  verificado  en  los  mismos términos reclamados por la defensa, de donde deriva  incontrastable    que   ningún   yerro   de   apreciación   se   cometió   al  respecto.     

Empero,  a partir del criterio planteado por  la  Sala  (CSJ  SP,  22  jul  2011,  rad.  35943)  el A  quo  dedujo la necesidad de ponderar la protección de  los  menores  frente  al  aseguramiento  de  la convivencia pacífica y el orden  justo,  lo  que  lo llevó a considerar el comportamiento delictivo como de suma  gravedad,  y  por contera, la no concesión de la prisión domiciliaria a la luz  de  la  Ley  750 de 2002, esto es, por su condición de padre cabeza de familia.  Esto   dijo   la  Sala  en  aquella oportunidad:   

«Lo  anterior  significa  que  no  está  prohibida  la  confrontación, en cada caso, de las circunstancias constitutivas  del  interés superior del menor con las condiciones personales en el imputado o  autor  del  injusto que justifiquen la procedencia de la detención preventiva o  de  la ejecución de la pena privativa de la libertad, en la medida en que estas  últimas  manifiestan  valores  constitucionales opuestos que, por el solo hecho  de  contar  con  un  peso  abstracto  menor,  no  pueden  ser  excluidos  de  la  sindéresis judicial.   

2.2.7. Si no fuera  de   esta   forma,   habría   consecuencias  jurídico-penalmente  indeseables.  Piénsese,  por  ejemplo,  en  el  hecho  de  concederle  a  un  miembro  de una  estructura  organizada  de  poder,  responsable  de  graves  violaciones  a  los  derechos  humanos  o  con  un  considerable registro de antecedentes penales, la  posibilidad  de  continuar en su casa con actividades  criminales  de  alta repercusión social, o de impedir  con  eficiencia  la  reiteración  de  las mismas, tan sólo por el hecho de ser  padre  o  madre cabeza de familia de un menor a quien tal decisión apenas en un  cierto grado beneficiaría.   

2.2.8.   Por  último,  no  es  posible  sostener  que  los artículos 314 numeral 5 y 461 del  Código  de  Procedimiento  Penal  derogaron  los  requisitos establecidos en el  artículo  1  de  la  Ley  750 de 2002 en lo atinente a la figura de la prisión  domiciliaria     para     la     persona    cabeza    de    familia.»   

         El   equívoco  del  censor  descansa  en  considerar  que  la mera  condición    de    padre    cabeza    de   familia  manda  per  se  el  reconocimiento  del  instituto  de la prisión domiciliaria a  favor  de su asistido, postura que como viene de verse fue expresamente recogida  por  la  Sala  con  anterioridad a la expedición de los fallos de instancia, de  ahí que resulta infortunada su pretensión.   

En   igual   sentido,  dejó  de  lado  el  profesional  del  derecho  la  gravedad  de  las  conductas  juzgadas,  elemento  advertido  por  el  fallador  para  mostrar que el aquí condenado no podía ser  acreedor  a  la  prisión  domiciliaria,  en  la medida en que esa circunstancia  impedía  un  pronóstico  favorable  a  su  favor,  aspecto que no le merece al  defensor ningún comentario.   

    

1. Una  razón  adicional  a  las exhibidas. Si la inconformidad del censor apuntó a lo  que  denominó  «las  inejecuciones  por  parte  del  Juzgado          de          Conocimiento»14,  al  señalar  el  juez  de  primera  instancia  «sin perjuicio de que se presente  la  solicitud  ante el Juez de Ejecución de Penas al que corresponda el asunto,  para  dar  aplicación  al  art.  461 del C. de P.P., en caso que se cumplan los  requisitos   exigidos   para   la   sustitución   de   la   ejecución   de  la  pena»15, la misma se ofrece infundada.     

    La sustitución a que se alude  es  de  competencia  de  los  jueces  de  ejecución  de penas, una vez el fallo  adquiere  ejecutoria,  salvo  en  aquellos  casos  en  que  la  Corte Suprema de  Justicia  dicte  fallo  con carácter definitivo.  De manera que, impedidos  se    encontraban    los    jueces    de    instancia    para    abordar   dicha  temática.   

11. Finalmente, la  Corte  no  considera necesario intervenir oficiosamente para efectos de examinar  la  posibilidad  de  aplicar  por favorabilidad la Ley 1709 de 2014, respecto de  los  subrogados  de  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y  prisión  domiciliaria  negados  por  las  instancias,  pues,  precisamente,  el  artículo  32 de la nueva normatividad, que modifica el artículo 68-A de la Ley  599  de  2000  y se halla inescindiblemente ligado a los requisitos establecidos  en  los  artículos  38  y  63  ibídem, advierte que estos beneficios no pueden  otorgarse,  entre otros, en “delitos relacionados con  el    tráfico    de    estupefacientes    y    otras   infracciones”.   

12. Como la Sala no  puede  suplir  las  deficiencias ni corregir las imprecisiones de la demanda, en  virtud  del principio de limitación que gobierna este instrumento, a más de la  inidoneidad  sustancial  del  reclamo,  se  impone  su  inadmisión,  sin que se  advierta  la  necesidad de que se precise de fallo de fondo para el cumplimiento  de  alguno  de  los  fines  de  la  casación,  especialmente, el respeto de las  garantías fundamentales.   

13.  Al amparo del  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, cuando la Corte decida no darle curso a  una  demanda  de  casación,  es  procedente  la  insistencia,  cuyas reglas, en  ausencia  de  disposición  legal,  han sido definidas por la Sala desde el año  2005  (CSJ  AP,  12  dic.  2005, rad. 24322), a cuyas consideraciones se remite.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.   Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada  a  nombre  del  procesado  Giovani        Rosero        Meneses.   

Segundo. Contra esta  decisión  procede  la  insistencia,  en  los  términos  del  artículo 184 del  Código de Procedimiento Penal.   

Tercero.  En firme  esta    determinación,    devuélvanse   las   diligencias   al   Tribunal   de  origen.   

Notifíquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Información  extractada  del fallo de segunda instancia y del registro de audio  obrante en el cuaderno.   

2 Cfr.  folios 74-79 ib.   

3 Cfr.  folios 181-185 cuaderno.   

4 Cfr.  folios 217-225 ib.   

5 Cfr.  folios 240-252 ib.   

6 Cfr.  folio 276 del cuaderno.   

7 Cfr.  folios 275 del cuaderno.   

8 Cfr.  folios 286 ib.   

9  Ib.   

10  Articulo      235     numeral     1     de     la  Constitución.   

11 La  Sala  destaca  que  sería  impensable  sostener que desarrolló dos por la mera  enunciación de los numerales 1 y 3.   

12  Cfr. folio 291 cuaderno.   

13  Cfr. Folio 251 cuaderno de segunda instancia.   

14  Cfr. folio 274 cuaderno.   

15  Cfr. folio 224 ib.     

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