AP3641-2014(43219)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada Ponente  

AP3641-2014  

Radicación 43219  

(Aprobado Acta No. 202).  

Bogotá  D.C.,  julio  dos  (2)  de  dos mil  catorce (2014)   

VISTOS  

Acomete   la   Colegiatura  el  examen  de  admisibilidad  de la demanda casacional presentada por el defensor del procesado  ALONSO  CHAUX CLAROS, contra  la  sentencia  proferida  en segunda instancia por el Tribunal Superior de Neiva  el  12  de noviembre de 2013, confirmatoria de la dictada por el Juzgado Segundo  Penal  del Circuito con función de conocimiento de Pitalito el 18 de septiembre  de  la  misma  anualidad,  por  cuyo  medio  lo  condenó  como autor penalmente  responsable   del   delito   de  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa  personal.   

HECHOS  

Los   sucesos  que  dieron  lugar  a  este  averiguatorio   fueron   sintetizados   por   el   ad  quem en los siguientes términos:   

“A  las  00:39  horas  del 31 de julio de 2012, miembros de la Policía Nacional se enteraron de  las  detonaciones  escuchadas  en el barrio Los Andes del municipio de Pitalito,  lugar  al  cual  acudieron, observando a un sujeto disparar al aire y refugiarse  en    la    vivienda    de    la    calle    14   B   No.   1   B   –   46,   a   donde   ingresaron  los  uniformados,  capturando  a quien respondió al nombre de Alonso Chaux Claros, y  decomisaron  un  revólver  calibre  38  largo,  con  1  cartucho  y 5 vainillas  percutidas,  respecto  del  cual  no  exhibió  salvoconducto alguno”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En  audiencias concentradas realizadas el 31  de  julio de 2012, el Juzgado Tercero Penal Municipal con función de control de  garantías  de  Pitalito  impartió  legalidad  a  la  diligencia  de registro y  allanamiento  realizada  a  la  residencia  de  ALONSO  CHAUX  CLAROS,  así  como  a  su captura. En la misma  oportunidad  la  Fiscalía le imputó la comisión del delito de porte ilegal de  arma  de  fuego  de  defensa  personal, a la cual se allanó, y el ente acusador  desistió de la solicitud de medida de aseguramiento.   

El  18  de  septiembre  de  2013  el Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito con funciones de conocimiento de Pitalito profirió  fallo  anticipado,  mediante  el cual condenó a CHAUX  CLAROS  a  la  pena principal de noventa y cuatro (94)  meses  y  quince  (15)  días  de prisión y a las accesorias de inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas y privación del derecho a  la  tenencia de armas de fuego por el mismo lapso de la sanción principal, como  autor penalmente responsable del punible cuya comisión aceptó.   

En  la misma providencia le fue negada tanto  la condena de ejecución condicional como la prisión domiciliaria.   

Contra   el   fallo   del   ad  quem  la  defensa  interpuso  recurso  extraordinario  de casación y allegó la respectiva demanda, cuya admisibilidad  se examina en este proveído.   

EL LIBELO  

          El  recurrente  plantea dos censuras que postula y desarrolla en los  siguientes términos:   

1.            Primer  cargo:  Violación directa de la  ley   

Con  base  en la causal primera de casación  establecida  en  el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el censor advera que se  violó  directamente  la Ley 750 de 2002, así como los artículos 2º, 6º, 10,  295  y  314 de la citada legislación adjetiva, además de los artículos 32, 43  y 44 de la Carta Política.   

Luego  de  citar  apartes  de  los fallos de  primera  y  segunda  instancia  sobre  la negación de la prisión domiciliaria,  indica   que   en   este  asunto  se  probó  que  su  asistido  “no  es  una persona peligrosa, es una persona de buenas costumbres,  que  sus  antecedentes  sociales  y  familiares  son excelentes a pesar de haber  cometido  un  error”, y también se ha demostrado la  condición  de  padre  cabeza  de  familia  de  ALONSO  CHAUX.   

Agrega  que la conducta objeto de condena no  está  excluida  de  la prisión domiciliaria, no registra antecedentes penales,  no  es  un avezado delincuente, “su modo de vivir es  bueno”,  ha  comparecido  a  la  administración  de  justicia,  además de que por su desempeño personal, laboral, familiar y social  no  colocará  en  peligro  a  su hijo ni a la sociedad, máxime si pasó muchas  noches  como  soldado  defendiendo  a  los  colombianos  y  se  ha  probado  con  declaraciones que responde por el niño.   

Concluye     que     “está  demostrada  la violación directa de la ley, el (sic)   cual   se  consolida  cuando  el  juzgador  aplica un falso juicio de raciocinio y deja de aplicar la ley violando  la   ley   (sic)  en  forma  directa”.   

          Plantea  que  como  el niño tiene una cardiopatía, es necesaria la  prisión  domiciliaria  de su padre para que lo cuide y lo guíe a fin de que en  algunos     años     no     sea    sancionado    penalmente;    “palmario  es  que el Tribunal dejó de aplicar la norma, realizando  un juicio de aplicación de una ley”.   

          Con  base  en  lo  anterior solicita a la Sala casar parcialmente el  fallo,  en  el  sentido  de  otorgar  a  su  asistido  la  prisión domiciliaria  consagrada en el artículo 1º de la Ley 750 de 2002.   

2.            Segunda censura: Violación indirecta por  “falso  juicio  de raciocinio en la interpretación  de la prueba”   

          Bajo  la  égida  de  la  causal  tercera de casación reglada en el  artículo  181  de la Ley 906 de 2004, el defensor manifiesta que los falladores  incurrieron  en  “falso  juicio de raciocinio en la  interpretación  de  la  prueba”  y  “le  da  un  valor  diferente  a  que (sic)  le   otorga   la   Ley   750   de   2002”.   

          Refiere  que  en  el informe de visita socio-familiar se dice que el  niño  necesita del cuidado del padre, “no que pueda  depender  de  un  primo  de  su  padre  que  para el caso ya no hay relación de  consanguinidad  con el menor”, con mayor razón si se  desconoce el paradero de la progenitora del infante.   

          Considera  que  en un Estado social y democrático no puede privarse  al  niño  de  su cuidado y bienestar, sin saber en manos de quién va a quedar,  pues ello desconocería el sentido humano de los jueces.   

          Deplora  que  no  se  tuvo  en  cuenta  lo  dicho  por la psicóloga  Nohemy   Cardona,   quien  refirió los cuidados del procesado para con su hijo.   

          Señala  que  con  la  decisión  atacada  se  han  desconocido  los  derechos  del  niño,  en  especial  a  tener familia, amén de que sus derechos  deben prevalecer sobre los de los demás.   

          A  partir  de  lo  anterior,  el demandante solicita a la Sala casar  parcialmente  el  fallo  a  fin  de  conceder a ALONSO  CHAUX  CLAROS  la prisión domiciliaria sustitutiva de  la intramural.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Tiene dicho la Colegiatura que para acceder a  este  recurso extraordinario corresponde al recurrente demostrar el quebranto de  derechos  o  garantías  fundamentales,  lo  cual exige contar con interés para  impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los cargos de sustentación de la  inconformidad  y  demostrar  la  necesidad  del  fallo de casación para cumplir  alguno  de  los  fines  establecidos  en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004,  esto  es,  la  efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los agravios sufridos por éstos y la  unificación  de  la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda,  según   lo   establece   el   artículo   184   de   la   citada   legislación  procesal.   

         Es  pertinente  destacar que en el examen  de  los  requisitos de admisibilidad de los libelos casacionales, es deber de la  Sala  constatar  en  la formulación y desarrollo de las censuras el acatamiento  de  las  exigencias de lógica y  pertinente demostración definidas por el  legislador  y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia,  con  el fin de evitar la  transformación  de este recurso extraordinario en una instancia adicional a las  ordinarias.  Tales  requisitos  se  orientan  a  conseguir  el desarrollo de las  demandas  dentro  de unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y  demostración  de  los  cargos propuestos, en cuanto resulten inteligibles, esto  es,  precisos y claros, pues no corresponde a la Corte en su función reglada de  orden  constitucional  y  legal,  develar o desentrañar el sentido de confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

          Además,   conforme  al  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  “si  el demandante carece de interés, prescinde de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de  sustentación”  (subrayas fuera de texto), el libelo  se inadmitirá.   

Advertido   lo   anterior,   como   en  la  primera censura el recurrente  denuncia  la  violación  directa  de  la  ley,  es  pertinente recordar que tal  quebranto  tiene  lugar cuando a partir de la apreciación de los hechos legal y  oportunamente   acreditados  dentro  del  diligenciamiento,  los  sentenciadores  omiten  aplicar  la  disposición  que se ocupa de la situación en concreto, en  cuanto  yerran  acerca  de  su  existencia  (falta  de  aplicación o exclusión  evidente),  realizan  una  equívoca  adecuación  de  los hechos probados a los  supuestos  que contempla el precepto (aplicación indebida), o le atribuyen a la  norma  un  sentido  que no tiene o le asignan efectos diversos o contrarios a su  contenido (interpretación errónea).   

En  tal caso, sin que interese la especie de  vulneración  directa  de  la  preceptiva sustancial, el yerro de los juzgadores  recae   sobre   la  normatividad,  circunstancia  que  ubica  el  debate  en  un  ámbito     estrictamente     jurídico,  sea  porque  se  dejó  de  lado  el  precepto  regulador  de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque  el  hecho  se  adecua  a  una  disposición  estructurada  con  supuestos distintos a los establecidos, o bien,  porque  se  desborda  el  entendimiento  propio  de  la  norma aplicable al caso  concreto,  todo  lo cual exige del censor la aceptación de la realidad fáctica  declarada en las instancias.   

          En  el  caso  de la especie se tiene que el discurrir del impugnante  no  apunta  a  plantear  un  debate de estricto cuño jurídico, pues procede de  manera  reiterativa  a indicar que se encuentran acreditados probatoriamente los  requisitos  legales  para que su asistido acceda a la prisión domiciliaria, sin  percatarse de lo dicho por el Tribunal al respecto:   

“Si en gracia de  discusión  los elementos probatorios allegados a la carpeta permitieran colegir  la  condición  de  padre  cabeza de familia de Alonso Chaux Claros, no puede la  Sala  pasar  inadvertido  el  mandato del inciso segundo del artículo 1º de la  Ley  750  de  2002,  el  cual  condiciona  la  prisión  domiciliaria  a  que el  desempeño  personal,  familiar  o  social  del infractor permita a la autoridad  judicial  competente  deducir que no colocará en peligro a la comunidad o a las  personas  a  su  cargo;  requisito  que  en el caso en estudio estaría en serio  entredicho,  pues  al  haber  disparado  el  procesado  en  varias  ocasiones su  revólver,  estando  frente  a  su propia vivienda, esto es, donde vivía con su  menor  hijo  y  con  su primo, dio muestras inequívocas del poco respeto por la  vida    de    sus    vecinos    y    de   su   propio   descendiente”.   

          Palmario    resulta   que   si   el   ad  quem  encontró  insatisfechas  las  exigencias  para  otorgar  la  prisión domiciliaria, no es la vía directa el sendero que en sede  casacional  le  corresponde  adverar  al  recurrente, más aún si no propone un  debate de raigambre netamente jurídica.   

          Es  oportuno  destacar que el censor no dice, ni la Sala infiere, de  qué  manera  se  violó  en  forma  inmediata la Ley 750 de 2002, así como los  artículos  2º,  6º,  10,  295  y  314  de  la Ley 906 de 2004, además de los  artículos 32, 43 y 44 de la Carta Política.   

          Las   razones   expuestas   son   suficientes   para   inadmitir  el  reparo.   

          Con     relación     a    la    segunda  censura,  en  la  cual plantea la violación indirecta  por    “falso   juicio   de   raciocinio   en   la  interpretación  de  la prueba”, es menester realizar  varias precisiones, como sigue.   

La  primera,  que  si  bien  la  expresión  “falso    juicio    de    raciocinio”         fue        inicialmente  utilizada por la Sala (Cfr. CSJ AP, 29 mar. 2000, Rad.  12784  y  AP,  3  abr.  2000.  Rad  15288)  para  diferenciar el falso juicio de  identidad   (objetivo   –  contemplativo),  del  quebranto  de las reglas de la sana crítica (valorativo),  tal  expresión  corresponde  a  un pleonasmo, en cuanto todo juicio comporta un  raciocinio,  motivo  por  el  cual  de  tiempo  atrás la Corte lo ha denominado  simplemente  falso raciocinio  (Cfr.   CSJ   AP,   8   may.   2000,   Rad.  14603  y  AP,  12  may.  2000.  Rad  11987).   

          La   segunda,   que   impropiamente   el   recurrente   denuncia  la  “interpretación      errónea      de      las  pruebas”, cuando lo cierto es que los yerros propios  de  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  son producto de indebida  apreciación  o  ponderación de los elementos probatorios, pues huelga decirlo,  las leyes se interpretan, no así los medios de convicción.   

Y la tercera, que el error de hecho por falso  raciocinio  acontece  cuando  las  pruebas  son  tenidas  en  cuenta, pero en su  valoración  los  funcionarios  quebrantan  las reglas de la sana crítica, esto  es,  los  principios de la lógica, las leyes de la ciencia y las máximas de la  experiencia,  caso  en  el  cual  es  deber  del  recurrente  expresar qué dice  concretamente  el  medio  probatorio,  qué  se  infirió de él en la sentencia  atacada,  cuál  fue  el  mérito  persuasivo  otorgado, determinar el postulado  lógico,  la  ley  científica  o  la  máxima de experiencia cuyo contenido fue  desconocido   en   el   fallo,   debiendo    a    la    par   indicar  su   consideración   correcta,   

identificar  la  norma de derecho sustancial  que  indirectamente  resultó  excluida  o  indebidamente aplicada y finalmente,  demostrar  la  trascendencia del yerro expresando con claridad cuál debe ser la  adecuada  apreciación  de  aquella  prueba,  con la indeclinable obligación de  acreditar  que su enmienda da lugar a un fallo esencialmente diverso y favorable  a  los intereses de su representado, proceder que en este asunto no acometió el  actor.   

Por  el  contrario,  procedió a plantear su  parecer  sustentado  en  la  necesaria  protección y cuidado de los niños, sin  señalar  por  qué  en el asunto analizado es procedente conceder a su asistido  la  prisión  domiciliaria, pues resulta incuestionable que no basta tener hijos  menores  de  edad  para  conseguir  por  esa  sola circunstancia que la prisión  intramural  sea  sustituida  por la domiciliaria, como indebidamente lo pretende  el casacionista.   

Adicionalmente,  no  señaló  el  principio  lógico,  la  máxima  de  la  experiencia  o  el  postulado científico que fue  quebrantado  en  forma trascendente por los falladores en la apreciación de las  pruebas,  omisión  que  le  impidió  señalar  cuál  debería ser la adecuada  apreciación  del  recaudo  probatorio  en  punto  de su pretensión casacional,  desconociendo  la  dual  presunción  de  acierto  y  legalidad  de  la  cual se  encuentra revestido el fallo.   

          Los   referidos   equívocos   en   el   discurrir   del  recurrente  imposibilitan  a  la Sala acometer el estudio de la demanda, pues si no se trata  de  un  alegato  de  libre  factura,  su  presentación  con  base  en análisis  probatorios  fragmentarios y caprichosos, y sin atenerse a las reglas lógicas y  argumentativas  que  la  gobiernan,  obliga  a  la  Colegiatura a inadmitirla de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, pues en  virtud  del principio de limitación propio del trámite casacional, la Corte no  se encuentra facultada para enmendar tales incorrecciones.   

Para culminar no se  observa  con  ocasión  de  la  sentencia  impugnada  o  dentro  del curso de la  actuación  procesal,  violación de derechos o garantías, como para adoptar la  decisión  de  superar  los defectos de la demanda y decidir de fondo, según lo  dispone el inciso 3º del artículo 184 de la citada legislación.   

          Cuestión final   

          Como  en  el  fallo  de segundo grado el Tribunal ordenó oficiar al  Instituto  Colombiano  de Bienestar Familiar para que practicara visita al lugar  donde  se  encuentra  el menor hijo del acusado y adopte las medidas que el caso  llegare  a exigir, sin que se tenga noticia del resultado de tal visita, dispone  la  Corte  insistir  sobre tal procedimiento al referido Instituto, todo ello en  procura  de  salvaguardar  los  derechos  del  niño  que  el pasado 17 de abril  cumplió cinco (5) años de edad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.            INADMITIR  el  libelo   casacional  presentado  por  el  defensor  de  ALONSO  CHAUX  CALROS,  de  acuerdo     con     las     razones    expuestas    en    las    consideraciones  precedentes.   

          2.        INSISTIR en la solicitud de visita al hijo  menor  del  acusado  por  parte  del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar,  conforme lo expuesto en la parte motiva de este proveído.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  de  la  parte  demandante elevar petición de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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