AP2858-2014(43048)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado  Ponente   

AP2858-2014  

Radicación  N°  43048   

(Aprobado  acta  N°    162)   

         

         Bogotá,   D.  C.,  veintiocho  (28)  de  mayo    de    dos    mil    catorce             (2014).   

         La  Corte  se pronuncia sobre la admisibilidad formal de la demanda  de  revisión presentada por GUSTAVO HERNÁNDEZ SIERRA  en   contra   de   la  sentencia  emitida  por  esta  Corporación  que,  el  3  de  marzo  de  2010,  lo  declaró  autor  penalmente  responsable de la conducta punible de prevaricato por acción.   

  H   E   C   H   O  S   

         Fueron    expuestos    por    la    Corte    en    los   siguientes  términos:   

“Motivó  este  diligenciamiento  el  comportamiento   del   doctor   GUSTAVO   HERNÁNDEZ  SIERRA,   quien  en la referida condición judicial (Juez Segundo Laboral del  Circuito  de  Ibagué)  decidió,  el  17 de octubre de 2003, dentro del proceso  ordinario  laboral  promovido  a  través  de  apoderado  por José Leonel Borja  Marín  y  otros,  contra  la  Caja  Nacional de Previsión, condenar a la parte  accionada   a   reconocer   el   derecho   a  la  “pensión  gracia”  a  los  demandantes”.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

         El  ex funcionario citado, actuando en nombre propio e invocando su  condición  de  abogado, pide la revisión de la sentencia con fundamento en las  causales  contempladas  en  el artículo 220, numerales 3° y 6°, de la Ley 600  de  2000,  toda  vez  que  la sentencia que profirió en el proceso laboral a su  cargo,  calificada  contraria  a  derecho,  dice, tiene apoyo en el principio de  independencia   judicial,   la   normatividad   aplicable   al   tema  y  en  un  pronunciamiento del Consejo de Estado del 29 de junio de 2000.   

         Cataloga        un        “error  judicial”    la   providencia   dictada   en   su  contra,   aduciendo  que  constituyen  hechos  nuevos  múltiples  decisiones  de  la  judicatura  a nivel  nacional  que, a su juicio, avalan su postura, “como  por  ejemplo  Ibagué,  Neiva,  Bogotá,  Cali,  Medellín, la Costa Atlántica,  etc.”.  Recalca, entre otros, que la determinación  del  Consejo  de  Estado  aludida no fue tenida en cuenta y que varios jueces en  distintas  ciudades del Tolima, en sede de tutela, aplicaron la tesis relativa a  la  competencia de la jurisdicción laboral para conocer de las demandas que por  pensión  gracia  se  formularon  en  contra  de Cajanal, sin que se les hubiese  iniciado investigación penal o disciplinaria alguna.   

         Así,  después  de reiterar las consideraciones que sustentaron el  proveído  por  el  cual  se  le formuló juicio de reproche, solicita dejar sin  efecto  las sentencias emitidas “y se me absuelva de  toda  responsabilidad  penal  por ser inequívocamente inocente, o en su defecto  decretar  la respectiva nulidad y se vuelva a tomar la decisión que corresponda  en derecho, mediante nuevo trámite”.   

         Anexó   con   la   demanda  copia  auténtica  de  las  sentencias  proferidas, junto con su constancia de ejecutoria.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  Atendiendo la naturaleza excepcional de  la  acción de revisión y su carácter rogado, el legislador ha establecido una  serie  de exigencias a efectos de darle paso a la demanda contentiva de la misma  que,  en  términos  generales,  consisten en la determinación de la actuación  procesal  cuya  revisión  se depreca, el señalamiento de las conductas penales  que  motivaron  las decisiones cuestionadas, indicar la causal que se invoca, la  relación  de  pruebas  o  evidencias que fundamentan la solicitud y aportar con  esta   copia   de   las   providencias  demandadas,  con  la  constancia  de  su  ejecutoria.   

En  ese  orden,  es  palmario que el libelo  respectivo  no  es  un  escrito  de libre confección y, por el contrario, ha de  estar  sometido  a  específicas  reglas  de  postulación  que  de ser obviadas  implican  su  rechazo, por no cumplirse con la idoneidad conceptual mínima para  remover  el carácter de cosa juzgada que cobija a las providencias dictadas por  la administración de justicia.   

         2.  Bajo esta perspectiva, ha de señalarse que son ostensibles las  imprecisiones  avizoradas  en  el escrito de revisión, ya que la argumentación  de  las  causales en que se fundamenta no encuentra respaldo en motivos formales  ni sustanciales consistentes:   

2.1. Cuando se invoca la causal contemplada  en  el  numeral  3º del artículo 220 del Estatuto Procesal Penal, es decir, la  aparición  de hechos nuevos o el surgimiento de medios probatorios no conocidos  al  tiempo  de los debates con virtud suficiente para demostrar la inocencia del  condenado,  o  su inimputabilidad, resulta imprescindible aportar con la demanda  tales  pruebas  y  estas  deben  ser  idóneas para acreditar cualquiera de esas  circunstancias.   

En el asunto objeto de estudio, se indicó,  el  demandante  se  limitó  a allegar las copias de las sentencias de primera y  segunda  instancia  junto  con  la constancia de su ejecutoria, brillando por su  ausencia  las  decisiones  judiciales que, asegura, se enmarcan en la hipótesis  normativa  a  la  que  se  hace referencia. Incluso, alude de manera genérica a  varios   despachos  que  las  emitieron  y  se  afirma  en  el  libelo  que  son  “más     de    (sic)    200”,    pero,  se  repite,  no  se  anexó  ninguna  de las determinaciones  presuntamente  proferidas. Así mismo, solo se individualiza una providencia del  Consejo  de  Estado,  no  obstante,  esta  tampoco  se  adjunta y ni siquiera se  precisa  su  radicado,  solo  su  fecha,  proceder  abstracto  que  desconoce el  carácter rogado de la acción.   

Ahora  bien,  aun  cuando,  en  gracia  a  discusión,  se  hubiesen  adjuntado dichos proveídos, tampoco se aprecia cómo  se  ajustarían  a  la connotación de hecho o prueba nueva, en el entendido que  ello  supone  que  para  el  momento  en que cursaba el proceso era imposible el  conocimiento  del  suceso o la consecución del elemento de convicción, aspecto  del  cual  no se percata el accionante. Lo anterior sin contar que el delito por  el  que  se  adelantó  la  acción  penal, el prevaricato por acción, no es un  juicio    de    acierto,    sino    de   legalidad1,   de   tal  manera  que  la  hipotética  existencia  de  esas  decisiones  tampoco  sería  suficiente  para  infirmar la responsabilidad del condenado.   

De  otra  parte,  el  pronunciamiento  del  Consejo  de  Estado  mencionado tangencialmente en la demanda , ya fue objeto de  análisis  por  la  Corte en la sentencia que se pretende rescindir:     

“5. Respecto a que la decisión tomada por  el     Juez    HERNÁNDEZ    SIERRA    estuvo  soportada  en  la sentencia del Consejo de Estado, Sección  Segunda,  Subsección b del 29 de junio de 2000, donde señala que la Ley 114 de  1913  no  exige a los docentes para el reconocimiento de la pensión gracia, que  hayan   laborado   exclusivamente   en   instituciones   territoriales,   no  es  cierto.   

Para  ello,  es  del  caso  citar de manera  textual  lo  dicho  por  el  procesado en la parte pertinente de la providencia:  […].  Como  se  puede observar, el Consejo de Estado en ninguno de los apartes  de  la  decisión,  exige para reconocer la pensión gracia, que los docentes no  hayan  laborado  exclusivamente  en instituciones territoriales, como lo afirmó  el  recurrente.  Lo  que  señala  esa  Corporación  es  que  los profesores de  secundaria  tienen  derecho  a  la  citada pensión al igual que los docentes de  primaria  y  a  renglón  seguido  indica  que los beneficiarios cumplan con los  requisitos de ley.   

Lo  que se evidencia es que el procesado en  su  decisión hace referencia a esa providencia pero el contenido de la misma es  totalmente  diferente  a  lo  señalado por el defensor, situación de más para  advertir    el    fracaso    del    argumento”.2   

         Por  ende,  no  se  vislumbra  cuál sería la novedad de la citada  providencia   y,   por   eso,  según  se  anticipó,  ninguna  razón  respalda  conceptualmente   la  causal  materia  de  análisis.  Simplemente,  se  intenta  prolongar   en   vano   una   controversia   que  ya  finiquitó  con  el  fallo  condenatorio.   

         

         2.2.   En   lo  atinente  a  la  causal  5ª  de  revisión  de  la  codificación   aludida   que   también   es   invocada,   hay   lugar  a  ella  “Cuando    se    demuestre,   en   sentencia   en  firme,  que el fallo objeto de pedimento de revisión  se   fundamentó   en  prueba  falsa”  (Resalta  la  Corte).   

         Es  incuestionable,  entonces,  que, por mandato legal, si se busca  la  revisión  aduciéndose que los fallos se sustentaron con medios probatorios  falsos,  constituye carga del actor demostrar esa situación y ello debe hacerlo  exclusivamente con la sentencia ejecutoriada que así lo declare.   

En  este  asunto, se tiene que el carácter  espurio  de  los  medios de conocimiento aportados a la actuación solo surge de  la  interpretación  particular  que  desde  su  postura efectúa el accionante,  quien  no  solo  evade aportar los respectivos pronunciamientos judiciales, sino  que  además  omite  la  exposición de cualquier premisa que pudiese avalar ese  aserto, denotándose su temeridad.   

         2.3.  Por  último,  debe recordarse que la acción de revisión no  es  escenario  para  deprecar la absolución o la nulidad, toda vez que la misma  no  constituye  una  fase  auxiliar  para  constatar la responsabilidad de quien  resultó  condenado, la validez de las consideraciones de los juzgadores ni para  verificar  la  legalidad  del procedimiento surtido, razón por la que no pueden  confundirse  sus  motivos  o  alcances  con  los de la casación (CSJ AP, 24 Abr  2013,  Rad.  40778).  El  trámite  se dirige, una vez admitida la demanda si es  presentada  en  debida forma, a la corroboración de la procedencia de la causal  invocada,  conforme  el  caso,  y  a la declaratoria de sus efectos de prosperar  esta,  al  tenor  de  lo  previsto  en  el  artículo 227 de la Ley 600 de 2000.   

4. Recapitulando, debido a que la revisión  contrae  una  naturaleza  rogada  que  impone  poner  de relieve con el respaldo  jurídico  y  probatorio  pertinente  la  eventual  injusticia  que pudo haberse  cometido  en  el  curso  del  proceso  penal,  en otras palabras, que conduzca a  colegir  que la decisión allí adoptada es incongruente con la verdad material,  no  tienen  cabida  planteamientos subjetivos propios de instancia, como en este  caso,  ya  que,  se  repite,  la  remoción  de la res  iudicata  únicamente  es viable ante la indiscutible  demostración  de  un  error  de  tal  magnitud cuya corrección sea ineludible,  contexto que pasó por alto el accionante.   

Así,  teniendo en cuenta el incumplimiento  de  los  presupuestos  de  admisibilidad legalmente establecidos y la defectuosa  postulación  de  la  demanda de revisión, la decisión que se impone ha de ser  la de inadmitir el libelo.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

         INADMITIR   el   libelo   de  revisión  allegado  por  GUSTAVO  HERNÁNDEZ SIERRA.   

Contra  la  presente  decisión  procede el  recurso de reposición   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

IMPEDIDA  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr.  CSJ SP, 02 May 2003, Rad. 14752; CSJ SP, 23 Feb  2006, Rad. 23901; entre otros   

2  Folio.  30  y  siguientes  sentencia de 3 de marzo de  2010     

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