AP2859-2014(42883)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP2859-2014  

Radicación N° 42883  

Aprobado Acta Nº 162  

Bogotá  D.C., veintiocho (28) de mayo de dos  mil catorce (2014)   

Decide la Sala acerca de la admisión   de   la  demanda  de  casación  presentada   por   el   defensor   de   DARÍO  RESTREPO  OLANO  contra el fallo  del   Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá   que          confirmó  el emitido  en        el        Juzgado        Veintiocho  Penal     del     Circuito    de    esta       ciudad,       mediante  el cual fue condenado como autor responsable de tráfico,  fabricación   o   porte   de   armas   de   fuego   o   municiones  de  defensa  personal.   

     

I. HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL     

1.  Según    los   registros,    en   Bogotá,   el   26  de  enero de  2013,   en   horas   de  la  tarde,  agentes  de  la  Policía  Nacional  al        realizar        un       procedimiento  de  rutina  a la altura de la carrera 77 C con calle  67  sur,  sorprendieron  a  DARÍO     RESTREPO  OLANO  quien  llevaba consigo, en su mano   derecha,  en  una  caja  de  cartón,  veintidós  (22) cartuchos  calibre  16,  sin  contar  con permiso expedido por la  autoridad               correspondiente1.   

2.  El  27  de  enero  de  2013 ante el Juez  Cincuenta  y  Ocho  Penal  Municipal  con funciones de control de garantías, se  llevó  a  cabo  la  legalización  de la captura del precitado en situación de  flagrancia  por  los  referidos  hechos  y         la         formulación   de   imputación  por  el  delito  de  fabricación,  tráfico,  o  porte de armas de fuego o municiones de defensa personal, previsto  en  el  artículo  365  de  la  Ley 599 de 2000, modificado por las Leyes  1142  de  2007  y  1453  de 2011,  artículos  38  y  19,  respectivamente,  imputación  fáctica     y     jurídica     a    la    que    se    allanó    DARÍO  RESTREPO  OLANO2.   

3.  Con  base  en  lo  anterior,  el 24 de abril de 2013 el titular del  Juzgado  Veintiocho  Penal  del  Circuito  con  funciones de conocimiento dictó  contra  el  aludido  procesado  sentencia  condenatoria  por la conducta punible  atribuida  y  libremente  aceptada  por  aquél,  y  en  tal virtud le  impuso  la  pena  principal  de  noventa  y  seis  (96)   meses   y   ocho   (8)  días  de  prisión,  así  como la  accesoria  de  inhabilidad  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  igual  lapso,  además  en  consideración  a  la  magnitud  de la sanción  privativa   de   la   libertad   le  negó  los  subrogados  penales3.   

4.  De  la  expresada  providencia  apeló  la  asistencia técnica del  condenado,  y  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá mediante la  suya  de 30 de agosto de 2013, la confirmó de manera integral, fallo de segundo  grado  contra  el  cual  la  misma  parte interpuso el recurso extraordinario de  casación4.   

     

I. LA DEMANDA     

5.  Contra  la  expresada  sentencia  de  segunda   instancia  el  apoderado  de  DARÍO   RESTREPO   OLANO  interpuso  el recurso extraordinario  de  casación  con  fundamento  en la causal primera  (Ley  906  de  2004,  artículo  181-1), bajo cuyo abrigo denuncia la violación  directa de la ley sustancial.   

En  esencia,  refiere  que  los  falladores  de  primero y segundo  grado  dejaron  de  aplicar  el  artículo  293  del  Código  de Procedimiento Penal que gobernó este asunto, reformado por el 69 de  la  Ley 1453 de 2011, al desconocer el derecho que le asistía a su defendido de  retractarse  al allanamiento, lesión que se produjo, sostiene el censor, porque  el  a-quo  no  interrogó  al  procesado  para  verificar  si  la aceptación de  responsabilidad  ante  el  juez  de  control  de  garantías  había sido libre,  consciente   y   voluntaria,   y   en   general  sin  lesión  de  sus  derechos  fundamentales.   

Indica  que  si  le  hubiesen  dado  esa  oportunidad  a su prohijado, éste habría puesto de presente que se vio forzado  a  aceptar  cargos  porque en la respectiva audiencia no contaba con prueba para  demostrar  que  su  captura  por  el  delito  atribuido  no  se  produjo  en las  circunstancias  de  modo,  tiempo  y  lugar que refieren los informes policivos,  sino   con   violación   de   su   derecho   a   la   intimidad,   ya  que  los  uniformados, sin orden de  allanamiento,  ingresaron  a  su  residencia,  mismo  lugar  en  el  que trabaja, donde habrían encontrado el elemento material de la  conducta punible.   

Resalta  que  a  folio  veinticinco  de la  carpeta  principal  obra  el  ofició suscrito por la  Jefe  del  C. A. D. de Soacha, en el que consta  que está a disposición de las  autoridades  el  video  registrado  con  la  cámara  ubicada en la calle 2C con  carrera  1ª  del barrio  Julio   Rincón,   evidencia   con  la  que  según  el actor eventualmente se  demostraría  que la aprehensión de su defendido no  ocurrió  en  la  forma  como  lo  indicaron  los  agentes  en  los informes que  rindieron a la Fiscalía y con base en los cuales fue condenado.   

Concluye que los falladores “no    le   dieron   el   valor   que   requería   la   mencionada  prueba…porque   de   haberlo   hecho  se  habría  derrumbado  la  certeza”  que llevó a proferir la  decisión de condena atacada.   

Con  base en lo anterior solicita casar la  sentencia  impugnada y en su lugar decretar la nulidad de la actuación a partir  de   la   audiencia   de  verificación  de  la  legalidad  del  allanamiento  a  cargos.   

     

I. CONSIDERACIONES DE LA CORTE     

6.  Según lo  estable  el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004, Código de Procedimiento Penal  que  gobernó  este  asunto,  el recurso de casación es un mecanismo de control  tanto  constitucional  (artículo  235-1)  como  legal  que  procede  contra las  sentencias  proferidas  en  segunda instancia y que, de acuerdo con lo señalado  en  el artículo 180 del mismo ordenamiento, tiene como propósitos (i)   la   efectividad   del  derecho  material,  (ii) el respeto  de  las  garantías  fundamentales, (iii)   la   reparación  de  los  agravios  inferidos  y  (iv)    la    unificación   de   la  jurisprudencia.   

Para  el cumplimiento de esos objetivos en  el  mencionado régimen procesal se dotó a la Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia  de  facultades sustanciales al conferirle,  entre  otras,  la potestad de superar los defectos de la demanda para decidir de  fondo  cuando  los  fines  de  la  casación,  fundamentación  de  los  mismos,  posición  del  impugnante  dentro  del  proceso,  e índole de la discusión lo  ameriten.   

Lo  anterior  no implica, sin embargo, que  este   mecanismo   sea   de  libre  configuración,  desprovisto  de  todo rigor y que tenga como finalidad abrir un espacio procesal  semejante  al  de las instancias para prolongar el debate respecto de puntos que  han  sido  materia  de controversia, pues, por el contrario, dada su  naturaleza  extraordinaria, quien acude al mismo debe ceñirse a  determinados  requerimientos  sistemáticos basados en la razón y en la lógica  argumentativa,  atinentes  a la observancia de coherencia, precisión y claridad  en  el  desarrollo  de  cada  uno  de  los  reparos efectuados, y desarrollarlos  conforme  a  las  causales  de  procedencia  previstas  en  el artículo 181 del  ordenamiento  procesal,  en aras de persuadir a esta  Corporación  de revisar el fallo de segunda instancia con el fin de corregir el  pronunciamiento que se revela contrario a derecho.   

De ahí que el inciso 2º del artículo 184  de  la  Ley  906  de  2004 consagre que no será admitida la demanda si el actor  carece   de   interés  para  acceder  al  recurso;  el  escrito  es  inconsistente,  esto  es,  si  su  motivación  no  evidencia la  potencial  violación  de  garantías  y,  en  términos generales, “cuando  de  su contexto se advierta  fundadamente  que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las finalidades  del  recurso”,  lo que puede presentarse cuando la  Corte  observe  que los aspectos reprochados no tienen una incidencia sustancial  en  relación  con  lo decidido en el caso concreto, o que puede responder a los  planteamientos  del demandante sin recurrir a valoraciones de fondo acerca de lo  que ocurrió en la actuación.   

7. De     entrada    debe    la    Sala  resaltar que el   defensor   demandante   pretende   desconocer   el  carácter  vinculante  del allanamiento a cargos ocurrido en la  audiencia  de  imputación,  figura en virtud de la cual al aceptar el indiciado  en  forma  libre, consciente y voluntaria su responsabilidad frente a los cargos  comunicados  por la Fiscalía en la respectiva audiencia, una vez verificado por  el  Juez  de  Control  de  Garantías la incolumidad de los derechos de la parte  pasiva  de  la  acción  penal,  es  improcedente  la  retractación de ese acto  unilateral.   

Acorde  con  uno  de  los fines sociales del  Estado  de  facilitar  la  participación  de  todos  en  las decisiones que los  afectan,  el  legislador  estableció  en  el marco de la Ley 906 de 2004 varios  mecanismos  de  terminación extraordinaria del proceso, como cuando el imputado  se  allana  a  los  cargos  en  la  diligencia  de  imputación  o  en  estadios  posteriores,  o  llega  a  acuerdos y negociaciones con la Fiscalía, eventos en  los  cuales renuncia a los derechos de no autoincriminación y a la realización  de  un  juicio  oral,  público,  concentrado,  con  inmediación y controversia  probatorias,   a   cambio   de   obtener  considerables  rebajas  punitivas,  la  modificación  favorable,  sin  vulneración  del principio de legalidad, de los  cargos atribuidos, o concesión de subrogados penales.   

Tales  allanamientos  y  pactos  han  de ser  cubiertos  con un halo de seriedad con sujeción a la lealtad procesal que deben  observar  las  partes, y en acatamiento no sólo de la seguridad jurídica, sino  de  los  fines  que los informan, a saber: humanizar la actuación procesal y la  pena,  obtener  una  pronta y cumplida justicia, dar solución a los conflictos,  propiciar  la  reparación  integral y elevar el prestigio de la administración  de justicia.   

En relación con el señalado tema la Sala  tiene    establecido    lo   siguiente:   

…[El]    contenido   del   parágrafo  introducido  al  artículo  293 de la Ley 906 de 2004, por el artículo 69 de la  Ley  1453  de  2011,  puede  conducir  a  equívocos  dada  la impropiedad de su  redacción,     que     pese     a    utilizar    el    término    ‘retractación’            —que  en  su  más prístino sentido  alude  a  la  simple  decisión  unilateral  del  imputado  de  desdecirse de lo  aceptado  antes, sin intervención de factores que puedan significar viciado ese  acto—   ya  después  advierte  limitada  esa  posibilidad  a  los  casos  en  los cuales se demuestre  ‘que  se  vició  su  consentimiento  o  que  se  violaron  sus  garantías  fundamentales’.   

La  Corte,  debe  señalarse expresamente,  asume  errada —y por esa  vía     factor    de    confusión—   la   forma   en   que   el   legislador  denomina  ‘retractación’  a  lo que en su naturaleza no son  más  que  circunstancias invalidantes de lo actuado, propias de las causales de  nulidad  y  sin  vinculación siquiera cercana a ese actuar unilateral de quien,  por su solo querer, busca desdecirse de lo aceptado.   

Es claro, de igual manera, que la norma en  comento  de  ninguna  manera habilita, legitima o permite que la persona, cuando  aceptó   de  forma  unilateral  los  cargos  presentados  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación,  apenas  por  su simple voluntad se desdiga de lo  aceptado.   

Expresamente   el  parágrafo  examinado  faculta  un  tal  proceder,  a  cargo  de  los  imputados  y  pasible de exponer  ‘en    cualquier  momento’, sólo cuando  el  consentimiento  devino  viciado o en el decurso del trámite se violaron sus  garantías fundamentales.   

Y ello, cabe anotar, se ofrece si se quiere  elemental,  pues,  precisamente  la  obligación de los funcionarios judiciales,  sea  juez  de  control  de  garantías  o  de conocimiento, es vigilar que en la  tramitación  ante  ellos  surtida  se  respeten  las  garantías fundamentales,  asunto  que,  huelga  recalcar, conduce a la nulidad de lo actuado, en términos  del  artículo  457  de la Ley 906 de 2004, y corre incluso de manera oficiosa o  en     cualquier    estadio    del    proceso,    incluida    la    tramitación  casacional.   

Incluso,  si se entiende, como lo consagra  la  ley, que el acta del allanamiento representa materialmente la acusación, es  necesario  colegir que la audiencia destinada por la ley a la individualización  de  pena  y  sentencia  ha  de desarrollarse compleja para que el juez, previo a  adelantar  esa  tarea  de  dosificación  de  la sanción y formalización de la  condena,    realice    la    necesaria   labor   de   depuración   –que  en  la confrontación material  realizada  por la Corte remite a una de las etapas o estadios de la audiencia de  formulación     de     acusación—  en  aras  de escuchar lo que las partes tengan que manifestar al  respecto,  y  resolverlo,  o  adelantar  de oficio el compromiso invalidante que  surge de advertir violadas garantías fundamentales.   

Por lo demás, en la práctica es esta una  tramitación  que  precisamente  por  su abierta necesidad adelantan los jueces,  visto  que,  igualmente,  la  individualización  de pena y sentencia tampoco se  puede  despejar  automática,  si  antes  no  se  ha  determinado que los cargos  aceptados  por el imputado obedecen a la legalidad y no vulneran el principio de  presunción de inocencia.   

Por  lo demás, en el campo específico de  la  justicia  premial,  el parágrafo introducido recientemente al artículo 293  de  la  Ley  906 de 2004, reitera para el escenario de la aceptación unilateral  de  cargos  en  la  audiencia  de  formulación de imputación, lo que ya estaba  institucionalizado  respecto  de  los acuerdos en el inciso cuarto del artículo  351  ibídem,  en  cuanto  postula:  ‘Los  preacuerdos  celebrados  entre la Fiscalía y acusado obligan  al   juez  de  conocimiento,  salvo  que  ellos  desconozcan  o  quebranten  las  garantías        fundamentales’.   

Conforme  lo  consignado  en  la  ley y la  necesaria  contextualización  de  las normas regulatorias del tema, advierte la  Corte  que  en  la  práctica  se  pueden  presentar  dos  escenarios diferentes  respecto  del  tema  de  la  aceptación  unilateral  de  cargos  operada  en la  audiencia  de  formulación  de imputación: (i) la retractación en su estricto  sentido,  entendida  cuando  unilateralmente  la  persona,  por  su solo querer,  desdice  de  lo  aceptado  previamente; (ii) los casos en que esa aceptación de  cargos     estuvo    viciada    o    refleja    vulneración    de    garantías  fundamentales.   

(i) En el primer evento, se reitera, si la  persona  acepta  voluntariamente y de forma unilateral los cargos consignados en  la  formulación de imputación, ya después no puede desdecirse de ello, porque  la  ley  no permite que el simple deseo o querer afecte la legitimidad y efectos  del allanamiento.   

(ii)  En  el segundo, si la persona acepta  unilateralmente  cargos  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación  y  posteriormente  aduce  que  su  consentimiento  fue viciado o le fueron violadas  garantías   fundamentales,  el  juez  de  conocimiento  (o  cualquiera  de  las  instancias,  incluida  la  Corte  en  casación), puede invalidar ese acto y sus  efectos.   

Desde  luego,  si de lo que se trata es de  dar  plena  operatividad  material al parágrafo del artículo 293 de la Ley 906  de  2004,  el  juez  de  conocimiento,  al  momento de adelantar la audiencia de  individualización  de  pena  y  sentencia,  debe  permitir que el imputado o su  defensor,  si  así  lo  alegan  allí  o presentan previamente escrito en dicho  sentido,  accedan  a  la posibilidad de anular la aceptación de responsabilidad  penal,   para   lo   cual,   además,  ha  de  abrir  un  espacio  previo  a  su  pronunciamiento  de  fondo,  en el cual se discuta el tópico y, más importante  aún,  el  imputado y su defensor efectivamente prueben que lo aducido sucedió,  pues,  expresamente  la norma demanda del postulante demostrar que el vicio o la  violación sucedieron.   

Si el tópico no se prueba u obedece apenas  a  la  simple manifestación del imputado, ha de proseguir el funcionario con el  trámite  propio  de  la  sentencia  —eso  sí,  evaluado  que  tampoco  se  vulneran  el  principio  de  legalidad  y  la  presunción  de  inocencia, como reclama el inciso tercero del  artículo  327  de  la Ley 906 de 2004—,  pues,  se  recalca,  no es posible retractarse, en su acepción  estricta,  de  lo aceptado en sede de allanamiento a cargos durante la audiencia  de  formulación  de  imputación,  por el solo querer de la persona5.   

8.  En  el  asunto  debatido,  lo  que  pretende  activar  el  recurrente  es un improcedente debate  acerca  de un aspecto que, al contrario de lo por él asegurado, ha sido materia  de  discusión y de pronunciamiento por los jueces que han conocido del presente  trámite.   

Basta  con  revisar el audio que contiene el  desarrollo  de  la  audiencia  de legalización de captura para constatar que en  esa  oportunidad  el  defensor  del  procesado  hizo saber al juez de control de  garantías  que,  según  el  dicho  de  su  representado, la incautación de la  munición  había  ocurrió  en  circunstancias  diferentes a las narradas en el  informe  policivo,  esto  es,  no  en  la  vía  pública,  sino  en el lugar de  residencia  del  indiciado  al  que  habrían ingresado de manera ilegítima los  agentes,  situación  que  el  presidente  de la respectiva audiencia analizó y  desestimó  por no contar con un mínimo de evidencia admisible, al contrario de  la  presentada  por  el  Fiscal, a saber, los informes debidamente suscritos por  los  uniformados  y  el  acta  de  derechos del capturado, firmada por éste sin  dejar  constancia  de atentado a sus garantías, además que contra la decisión  de  legalizar  la  aprehensión  no  se  interpuso  recurso  alguno por la parte  interesada6.   

La  referida  audiencia  continuó  con  la  formulación  de  la  imputación  y concluido ese acto por parte del fiscal, el  juez  director  de  la  misma,  a  solicitud del propio indiciado, suspendió la  diligencia  por  un  lapso  de  diez minutos para darle la oportunidad de que se  asesorada  con  su  defensor, en concreto, respecto de la conveniencia y o no de  allanarse  a  los cargos presentados por el instructor, tras lo cual debidamente  interrogado  por  el funcionario judicial sobre su voluntariedad y conciencia de  una  decisión  en  tal  sentido,  el  procesado sin condicionamiento de ninguna  especie    se    allanó    a    la   imputación7.   

Luego, ante el juez de la causa, quien, como  se  explica  en  la  providencia  atrás  citada,  no  tenía  por qué volver a  interrogar  al  encausado  acerca  de su voluntad y conocimiento libres de error  para  asentir  en  la culminación del proceso mediante la figura en comento, se  le  dio  la oportunidad al abogado que lo representaba para poner de presente no  sólo  lo  relativo  a  la  existencia  de  un  supuesto  video  cuyo  contenido  confirmaría  que  la  captura no ocurrió en las circunstancias conocidas, sino  otros  aspectos,  a  todos los cuales se refirió el fallador de primer grado en  las   consideraciones   plasmadas   en   las   páginas   tres   a  ocho  de  la  sentencia.   

Y en la apelación de esa providencia volvió  a  insistir  la  defensa  sobre las mismas razones para deprecar que con base en  éstas  debió darse la oportunidad al procesado de retractarse en los términos  del  artículo  293  de la Ley 906 de 2004, modificado por el artículo 69 de la  Ley  1453  de 2011, obteniendo del ad-quem también respuesta amplia y detallada  respecto  de esa inconformidad, argumentación en la que el Tribunal puntualizó  que  si  bien  era  cierto  a la actuación se allegó un oficio del C.A.D., que  certificaba  la existencia de un video registrado con una cámara de la Policía  Nacional  ubicada  en  la  calle  2  C con carrera 1ª del Barrio Julio Rincón,  también  lo  era  que la propuesta del apelante caía en el terreno estéril de  la  especulación  porque  en la aludida comunicación no se indicó nada acerca  del probable contenido de la respectiva grabación.   

9. En conclusión,  dado  que no consulta la realidad procesal la presentación que hace el defensor  acerca  de la eventual vulneración de garantías fundamentales del acusado para  llegar  de  esa  manera  a  un  allanamiento  viciado con ocasión de un agravio  semejante,  pues los jueces ante quienes se surtieron las actuaciones judiciales  verificaron  la ausencia de alguna injerencia sobre el mismo, de conformidad con  el  artículo  184  inciso 2° de la Ley 906 de 2004 se impone como consecuencia  la inadmisión del libelo.   

Puesto  que la demanda no será admitida, es  necesario  señalar  que  no  se  ve  la  necesidad de superar sus defectos para  decidir  de fondo, ni se observa con ocasión del fallo impugnado o dentro de la  actuación  violación  de  derechos  o garantías del procesado para enervar la  intervención    oficiosa    de    la    Corte    en    aras    de   su   debida  protección.   

Contra  esta  decisión  procede  el  mecanismo de insistencia, en  los  términos  concretados  por la Corte a partir del fallo de 12 de septiembre  de     2005     (radicación    24322).   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.    NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación      interpuesta      por     el     apoderado     de     DARÍO   RESTREPO   OLANO,    contra    la    sentencia   que   en   segunda   instancia    confirmó   la  condena   emitida   en  su  contra  como  autor  de  fabricación,  tráfico  o  porte  de  armas  de  fuego  o municiones de defensa  personal.   

2.   De  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 184, inciso segundo, de la Ley 906  de     2004,    es    facultad    del    recurrente    elevar    petición    de  insistencia.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Síntesis   fáctica   extraída   de   los   fallo   de   primero   y   segundo  grado.   

2  Carpeta  principal,  folios 8 y 9. CD # 1, registro de audio # 1, minuto 34:00 a  52:18; registro de audio # 2, minuto 00:00 a 02:00.   

3  Carpeta principal, folios 54-75.   

4  Cuaderno del Tribunal, folios 12-17 y 28-43.   

5 CSJ.  SP. 13 feb. 2013, rad. 40053, y AP. 20 nov. 2013, rad. 42180.   

6  Carpeta  principal, folios 8 y 9. CD # 1, registro de audio # 1, minuto 00: 01 a  00:34.   

7  Carpeta  principal,  folios 8 y 9. CD # 1, registro de audio # 1, minuto 34:00 a  52:18; registro de audio # 2, minuto 00:00 a 02:00.     

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