AP2824-2014(43311)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP2824-2014  

Radicación N° 43311  

(Aprobado acta Nº 162)   

          Bogotá,   D.C.,   veintiocho  (28)  de  mayo  de  dos  mil  catorce  (2014).   

          Procede  la  Sala  a  verificar  los  requisitos de lógica y debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de  YAILTON     SAMIR    PIMIENTA    VENERA.    

H E C H O S  

          Fueron   expuestos   por   el   Tribunal  de  la  siguiente  manera:   

“Se contraen a los ocurridos el día 21 de  febrero  de  2012,  a  eso  de  las 20:40 horas en el sector de la carrera 6 con  calle  12  del  barrio  San  Jorge de la ciudad de Valledupar, cuando la señora  Sonia  Janeth  Quintero  Herrera  fue abordada por una persona de sexo masculino  que  intentó  arrebatarle  un  computador  portátil  HP  que  llevaba consigo,  inmediatamente  entraron  en  forcejeo y en vista de que ella no soltó el bien,  el  atacante  sacó  un revólver calibre 38 largo de color negro, con el que la  intimidó  logrando  despojarla  del  equipo  en mención, además un reloj, una  cadena  y  unas  candongas  de  oro que también tenía en ese momento, avaluado  todo  en  la  suma  de $2.500.000, cumplido su cometido el asaltante se ausentó  del  lugar  en  una  motocicleta  color negro, marca Suzuki RX-100 que lo estaba  esperando”.   

A N T E C E D E N T E S  

          1.  Culminada la  fase  del  juicio  y  anunciado el sentido condenatorio del fallo por el Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  con  Función  de Conocimiento de Valledupar (Cesar),  estrado  judicial  al  que fueron asignadas las diligencias, se dictó sentencia  el  6  de  agosto  de  2013,  a  través  de  la  cual  se impuso a YAILTON  SAMIR  PIMIENTA  VENERA  la  pena  principal  de  prisión  por ciento cuarenta y cuatro (144) meses y la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  término,  al  habérsele  hallado  autor responsable del delito de hurto  calificado  agravado  (artículos  239,  240, inciso 2°, y 241, numeral 10, del  Código  Penal).  Se  le negó la suspensión condicional de la ejecución de la  pena     y     la     prisión     domiciliaria.1   

          2.  Apelada  esta  determinación por la defensa, fue confirmada por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Valledupar -Sala Penal- el 6 de  noviembre             de            2013.2   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

          El    defensor    de    PIMIENTA   VENERA  interpuso  el  recurso extraordinario para postular un  cargo  único en contra de la  sentencia  de  segunda  instancia,  al  amparo  de  la  causal contemplada en el  artículo  181,  numeral  2°,  de  la Ley 906 de 2004, ya que considera que fue  proferida con desconocimiento del debido proceso.   

          Indica  que  los juzgadores en este asunto apreciaron la versión de  la  víctima  como suficiente para dictar condena, pese a que no se acreditó la  existencia  del  objeto  material  del  delito  con  la factura de compra de los  bienes  o  con  el  testimonio  de  quien  era  la  propietaria  del  computador  sustraído.   En   ese  orden,  refiere  que  lo  que  discute  es  “la  falta  de  objeto material del delito, más no la ocurrencia  del  hecho”,  asegurando  que para la configuración  del  tipo penal de hurto debía establecerse ese aspecto, malinterpretándose el  principio  de libertad probatoria. Así, ante la posibilidad de haberse obtenido  medios  probatorios  en  tal sentido, sostiene, debió la Fiscalía descubrirlos  durante la formulación de la acusación.   

          En  consecuencia,  al  no demostrarse, en su concepto, la existencia  de  los  elementos  arrebatados  a  la víctima cuando fue abordada, reitera, la  conducta   es   atípica,   solicitando   casar   la  sentencia  y  “decretar  la  nulidad del fallo de primera instancia, inclusive,  subsidiariamente absolver (sic)”.   CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

          1.  Con  la  reseña  de la demanda se advierte como en ella brillan  por  su  ausencia  los  parámetros  de  lógica  jurídica con los cuales ha de  invocarse  la intervención de la Sala en sede extraordinaria, circunstancia que  derivará     en     su     inadmisión.   

          2.   La   casación,   según   lo   ha   indicado   ampliamente  la  jurisprudencia,  no  es una tercera instancia del proceso penal ni constituye un  escenario  propicio  para  disentir  de  cualquier  manera de la interpretación  normativa  o  de  la  valoración  probatoria efectuada por el juzgador, tampoco  para  detectar  cualquier  clase  de  irregularidad  en  el trámite surtido. El  recurso  extraordinario  y la intervención de la Corte conforme el principio de  limitación,  por  regla  general,  se  restringe  a  verificar  si  la  demanda  contentiva   de  la  impugnación  acredita  errores  trascendentes  que  pueden  cometerse  en  las  diligencias,  sintetizados de forma taxativa en las causales  legales  que  lo  hacen procedente, para el presente asunto, las previstas en el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004.   

          El  casacionista  no  debe  perder  de  vista  que  la lógica de la  actuación  se  refleja  en  dichas  causales  y que los deberes de una correcta  postulación  y debida fundamentación tienen su razón de ser en que el recurso  es  de  naturaleza  rogada,  de  ahí  la  exigencia de un mínimo de claridad y  precisión  en la presentación del caso al tenor del artículo 183 ibídem. Por  tanto,  no  tiene  cabida  el  sustento  argumentativo  fundado  en vaguedades o  encaminado  a que la Sala analice las pruebas como juez de instancia, pues no se  trata  de  prolongar  la  controversia  que  feneció  con  la  emisión  de una  providencia  amparada  con la doble presunción de acierto y legalidad (Cfr. CSJ  AP, 18 Ago 2010, Rad. 33559).     

          3.   Bajo   esta   perspectiva,  es  palmario  que  ninguno  de  los  mencionados   aspectos   lógico-conceptuales   fueron   considerados   por   el  recurrente,   ya   que   solo   plasmó  en  la  demanda,  sin  ningún  soporte  argumentativo  consistente,  su  llana inconformidad con la decisión de segundo  grado.  Es  decir, en lugar de evidenciar el motivo de infracción al que alude,  entremezcla  caóticamente diversas críticas refractarias a la naturaleza de la  causal de casación que invoca. Véase:   

          3.1.  La  nulidad es un instituto que, en desarrollo de la garantía  fundamental  al  debido  proceso,  procede  cuando  en  la  actuación  penal se  vulneran  los  presupuestos de validez que sustentan el ejercicio de la facultad  sancionatoria  del  Estado, bien sea, para los fines del recurso extraordinario,  al  desconocerse  la  estructura del trámite o por conculcarse los derechos que  les  asisten  a  quienes en él intervienen, siempre que con la irregularidad se  genere  una  afectación de tal magnitud que haga imperioso dejar sin efectos la  actuación   que  la  ocasionó,  y  aquellas  que  se  deriven  o  dependan  de  ella.       

          Así,   tradicionalmente,   se  ha  escindido  esta  figura  en  los  denominados  vicios  de  procedimiento  y de garantía que dan lugar a rescindir  los  actos  judiciales  agotados  sin  el  lleno  de los presupuestos normativos  pertinentes,  de  colmarse  los  principios  que le dan viabilidad (taxatividad,  protección,      trascendencia,      convalidación,     instrumentalidad     y  residualidad).   

          Ahora  bien,  si  se denuncia el desconocimiento del debido proceso,  el  marco de verificación de tal afirmación necesariamente está vinculado con  el   artículo  29  de  la  Carta  Política,  que  consagra,  entre  otros,  el  acatamiento  a  los  principios de legalidad, juez natural, a las formas propias  del  juicio,  al  derecho  de impugnación y el respeto a la prohibición de ser  juzgado dos veces por el mismo hecho.   

          3.2.  De  esta  manera,  las  premisas elucubradas por el recurrente  dirigidas  a lograr la absolución de su prohijado, ninguna relación tienen con  el  instituto procesal en comento, o con el alcance de la causal de casación en  que  ampara  su  reclamo,  en  tanto  aborda una discusión sustancial que no se  compadece  con  las  pautas  señaladas.  Tampoco  explica  el  modo  en  que la  secuencia  lógica formal que antecede la emisión de la sentencia (formulación  de   imputación,   acusación,   audiencia   preparatoria,   juicio  oral)  fue  desconocida   por   la   judicatura,   o   si  concurrieron  anomalías  con  la  trascendencia suficiente para infirmarla.   

          En  ese  orden,  si  de  demostrar  la  atipicidad  de  la  conducta  investigada  se  trataba,  por  la  supuesta  ausencia del elemento material del  delito,  debió  el censor acometer la vía de la violación directa o indirecta  de  la  ley  sustancial, y acreditar que el juzgador incurrió en un yerro en la  aplicación  del  derecho  o  en la apreciación de las pruebas que condujo a la  aplicación  indebida  o  a  la interpretación errónea de los artículos 239 y  siguientes   del   Código   Penal   (Cfr.   CSJ   SP,   15   Jun   2005,   Rad.  23069).        

          Adicionalmente,   la   impropiedad  conceptual  surge  de  bulto  al  constatarse  que  ni  siquiera  se  precisa,  de  prosperar  hipotéticamente la  nulidad,  a  qué  momento debería retrotraerse la actuación, en la medida que  con  un  galimatías  y  de  forma  genérica se pide la absolución como si las  consecuencias   de   la   invalidación  de  las  diligencias  indefectiblemente  condujeran  a  ese  resultado,  noción  equívoca  que  coadyuva  a  develar la  ausencia de fundamento del cargo.   

          3.3.  No  obstante  y,  en  gracia a discusión, aun de ajustarse el  discurso  a  la  modalidad adecuada de infracción, las razones que lo sustentan  tampoco  son  claras,  por  la  contradicción  que apareja el afirmar que no se  discute  la  ocurrencia  del  hecho  sino  la  efectiva existencia de los bienes  hurtados.  Lo  anterior, porque esto implica aceptar que hubo sustracción y que  recayó  en  objetos  que,  según  el casacionista, serían irreales, lo que es  incompatible  con  la  lógica, denotándose la confusión que le genera el tema  cuando  asume  que  el  delito  de  hurto  solo se configura si se recuperan los  elementos  arrebatados  o  con  la  preconstitución  de  prueba que permita con  posterioridad,  en  la  práctica,  reconstruir la materialidad de sus calidades  específicas,  a  la  manera de una tarifa legal, pasando por alto que en virtud  del  principio  de  libertad  probatoria los hechos y circunstancias de interés  para  la  solución  correcta del caso se pueden demostrar por cualquiera de los  medios   de  conocimiento  consagrados  en  la  ley  adjetiva  penal3,   como  lo  consignó       el       ad      quem.4   

          Y  mayor  es  el dislate del recurrente al sostener que la Fiscalía  debió  recaudar  determinados  elementos  de  juicio para avalar su teoría del  caso,  toda vez que ello desconoce el carácter adversarial del sistema procesal  vigente,  en  tanto  que la carga probatoria atribuible a cada una de las partes  resulta  específica  conforme su rol en el trámite. En otras palabras, si para  la  Fiscalía  era suficiente con el testimonio de la agraviada para solicitar y  obtener  sentencia  de  condena,  estaba en la facultad, dentro de su autonomía  funcional,  de  restringir  el  sustento de su pretensión a ese único medio de  conocimiento.   

          4.  En  estas condiciones, el cargo se apoya en la mera discrepancia  de  criterios  en  punto  de  la  valoración probatoria, divergencia ajena a la  naturaleza  de  la  casación, ya que no se trata de una fase apta para procurar  la  continuación  de  un  debate  ya finiquitado, como aquí se intentó.    

          De  este  modo,  el libelo que ocupa a la Sala se circunscribe a una  controversia  huera,  subjetiva  e  inane  para evidenciar por si misma un vicio  trascendente  y  que  pasa  por  alto  que  el  juzgador,  dentro del método de  persuasión  racional,  goza de libertad para apreciar los medios de convicción  válidamente  allegados  a  la  actuación  solo  limitado  por  las  reglas que  estructuran  la  sana  crítica, sin que, en este caso, se repite, el actor haya  demostrado  algún  yerro en las condiciones propias del recurso extraordinario.   

          4.  En síntesis, el censor se aparta de la dialéctica connatural a  la  casación  y  pretende  imponer  su postura a través de un escrito de libre  confección   en   el  que,  sin  ningún  rigor,  cuestiona  erróneamente  las  decisiones  judiciales.  En  consecuencia,  al carecer la demanda presentada del  sustento  conceptual y argumentativo propio de esta sede, conforme se indicó en  precedencia,      será      inadmitida,  además  porque  tampoco  se  avizora violación a las garantías  fundamentales  que haga necesario superar los defectos del libelo, ni se percibe  de  su  contexto  que  se  precise  de  un  fallo para cumplir con alguna de las  finalidades del recurso.   

         5.  Por  último,  debe  recordarse  que  frente  a  esta  determinación  tiene  cabida  el  mecanismo  de  insistencia de acuerdo con los  lineamientos  señalados  en  la  providencia  del  12  de  diciembre  de  2005,  proferida en el radicado 24322.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

R E S U E L V E  

         INADMITIR  la  demanda de casación  presentada  por  el  defensor de YAILTON SAMIR PIMIENTA  VENERA.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia   

Cópiese, comuníquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folio     78    cuaderno    actuación   

2  Fl. 119 c.a.   

3  Ley 906 de 2004, artículo 373   

4  Cfr. Fl. 111 cuaderno actuación     

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