AP1831-2014(43015)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

AP1831-2014  

Radicación No. 43015  

(Aprobado Acta No. 104)  

Bogotá, D.C., nueve (9) de abril de dos mil  catorce (2014).   

ASUNTO:  

Decide  la  Sala  el recurso de reposición  interpuesto  por  el  defensor  del  requerido  en  extradición  Reinel Antonio  Benítez Núñez, contra el auto que negó la práctica de pruebas.   

ANTECEDENTES:  

1.  Mediante  Nota  Verbal  No. 1123 del 21 de junio de 2013 el Gobierno de los Estados Unidos  solicitó,  a  través  de  su  Embajada, la detención provisional con fines de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Reinel Antonio Benítez Núñez contra  quien,  el  30  de  mayo del mismo año, se dictó la acusación No. 1:13-CR-242  ante la Corte para el Distrito Este de Virginia.   

2.   Con  fundamento  en  esa  petición,  el  Fiscal  General  de  la  Nación,  mediante  Resolución  del  19  de  julio de 2013, decretó la respectiva orden de captura  contra   el   reclamado,   la   cual   se  hizo  efectiva  el  22  de  noviembre  siguiente.   

3.  A través  de  la  Nota  Diplomática  No. 0026 del 13 de enero de 2014, la Embajada de los  Estados  Unidos  formalizó  la  solicitud  de  extradición del nacional Reinel  Antonio Benítez Núñez.   

4.  Allegadas  las  diligencias  a  la Corte, durante el traslado previsto en el inciso 1º del  artículo  500  de  la  Ley  906 de 2004, el defensor del reclamado solicitó la  práctica  de  una  prueba,  la  cual  fue  negada  con  auto  del 5 de marzo de  2014.   

5.    El  apoderado   del   requerido   presentó  recurso  de  reposición  contra  dicho  proveído,  el  cual  sustenta  en  que  no  hay  claridad en el cargo uno de la  acusación,    pues    expresa    que    mientras   que   en   la   “nota   diplomática”  se  hace  una  imputación,  en  la “nota del Fiscal”  se  alude  a  otra,  agregando que en el cargo dos la misma no es  especificada.   

Una vez evoca el contenido del artículo 495  de  la  Ley  906  de  2004, afirma que “los órganos  judiciales”  del país requirente no precisan si la  imputación  es por el literal (a) o (b) de la Sección 959 del Código Penal de  los Estados Unidos.   

Así  las  cosas,  expresa  que su queja se  enmarca  dentro  de  los  aspectos a que alude el artículo 502 de la Ley 906 de  2004.   

Igualmente, aduce que la acusación allegada  por  el  gobierno  solicitante  adolece  de  los  requisitos  de nuestro sistema  procesal   penal,   por   cuanto  no  contiene  de  forma  precisa  “todas      las     actuaciones”,  “el  nombre del delito”  y  “su  ubicación…  en  los diferentes incisos y  numerales”.   

De  otra  parte,  pone  de  manifiesto  su  “inconformidad” porque  a  su  juicio  se  debe  establecer “si existen o no  antecedentes   o   proceso  judiciales”  contra  el  reclamado.   

También  cuestiona que no se haya atendido  la  petición  relacionada  con  la  demostración  de la existencia del delito,  amén  de  que  no  hay  concordancia  en  punto  de  la  cantidad  de sustancia  incautada.   

Finalmente,  critica que no se hayan tenido  en   cuenta   las   pruebas   aportadas   con  el  propósito  de  realizar  los  condicionamientos correspondientes.   

CONSIDERACIONES:  

1.   Con el  propósito  de  definir  la  viabilidad  de revocar la providencia atacada, cabe  anotar  que  el  recurso  de reposición es un instrumento de carácter procesal  para  conseguir  de quien adoptó la decisión impugnada su revisión directa, a  fin  de  enmendar los eventuales yerros en los cuales ha podido incurrir, motivo  por  el  cual  corresponde al inconforme especificar los errores que a su juicio  contiene  la  determinación, así como suministrar los argumentos de hecho y de  derecho con los cuales pretenda patentizarlos.   

2.  La  carga  procesal  que viene de advertirse no es satisfecha por el recurrente, por cuanto  no  especifica  los  errores  que pretende sean corregidos por la Sala, toda vez  que  simplemente  intenta  imponer su postura personal, conforme se evidenciará  en adelante.   

3.   Inicialmente  es  oportuno  señalar,  tal  como  se  dejó  expuesto en el auto  impugnado,  que  en  realidad  el  inconforme,  dentro  del  término para pedir  pruebas,  salvo  en  un  caso,  no  formuló  pretensiones  probatorias, pues se  dedicó  a  anticipar  conceptos  propios  de los alegatos de conclusión que es  posible    allegar    dentro    de    la   fase   judicial   del   trámite   de  extradición.   

Al  margen de esa equivocada presentación,  conviene  reiterar,  en punto de la supuesta falta de claridad en los cargos que  se  le  imputan  al  reclamado  y  que  sirven  de  sustento  a  la petición de  extradición,  que  la  comparación en este aspecto se realizada con fundamento  en  “hechos” mas no en  normas,  conforme  se  desprende de lo preceptuado en el artículo 493 de la Ley  906    de    2004,    en   el   cual   se   establece   que   son   “requisitos   para  concederla”  que  “el  hecho  que  la  motiva también esté previsto  como delito en Colombia”.   

A  su vez, también se debe insistir en que  los  “hechos”  que  se  deben  tener  en  cuenta  son los consignados en la acusación, sin perjuicio de  que  los  demás  documentos  que  aporte  el  Gobierno  extranjero  sirvan para  conocerlos.   

Igualmente, que las normas que interesan al  trámite  de  extradición  son las aludidas en el numeral 4º del artículo 495  de   la   Ley   906  de  2004,  valga  decir,  “las  disposiciones  penales  aplicables  al  caso” en el  país  requirente,  con  el propósito de constatar si se cumple el principio de  la     doble     incriminación,     esto     es,     que     el    “hecho”  sea  delito  en  el  país  extranjero y en Colombia.   

En   esa   medida,   la   crítica   del  defensor    reducida   a   que   en  la  “nota  diplomática”  se  menciona una norma, mientras que  en   la   declaración    jurada    de    la    Fiscal   Auxiliar     Lynn    E.    Haaland,    mas    no    en   una   “nota”   como   equivocadamente  lo  sostiene     el     recurrente,     se     indica     otra,     es    totalmente  intrascendente.   

Además,   lo   cierto   es   que   ese  cuestionamiento  no  se  ajusta a la realidad, pues en las piezas procesales que  se  vienen  de  mencionar  (nota  diplomática y declaración jurada), de manera  uniforme  se  hace  alusión  a  la  Sección  959  (a) para el Cargo Uno y a la  Sección  959  (b)  para  el  Cargo  Dos,  pues  al  efecto  basta confrontar el  contenido  de los folios 16 (nota verbal) y 84 (declaración de la Fiscal) de la  carpeta  de  anexos,  así que cosa distinta es que la Fiscal Haaland, dentro de  su exposición, haga referencia genérica a la Sección 959.   

La anterior precisión igualmente sirve para  responder    la   queja   del   recurrente   en   torno   a   que   “los  órganos  judiciales” del país  solicitante  no  especificaron si la imputación era por el literal (a) o (b) de  la  Sección  959,  amén  de  que  el  acta  de  la acusación refleja la misma  imputación.  Al  efecto  basta  observar  los folios 102 a 108 de la carpeta de  anexos.   

De    otra   parte,   dentro   de   los  cuestionamientos  que  hace  el  impugnante  al  auto  del pasado 5 de marzo del  corriente,  se  encuentra  aquel  según  el  cual la acusación aportada por el  Gobierno   extranjero   no   indica   “todas   las  actuaciones”,   “el  nombre     del     delito”     y    “su     ubicación…     en    los    diferentes    incisos    y  numerales”, frente a lo cual se impone señalar que  esta  queja  no fue expuesta originalmente dentro del término probatorio por la  defensa,  de  tal  manera que es de obviedad concluir que resulta extemporánea.  Con  todo,  basta afirmar que el examen acerca de si la pieza procesal que sirve  de  fundamento  a  la  petición  de extradición se asimila, en este caso, a la  acusación,  únicamente  se  efectúa  al  momento  de  que  la  Corte emita el  concepto  respectivo,  por  lo  que  resulta  impertinente hacer ahora cualquier  cometario al respecto.   

La  desorientación del impugnante en punto  del  sentido del recurso de reposición aflora nuevamente cuando solicita que se  indague  acerca  de los “antecedentes”  del  requerido,  pues  tal petición, amén de que no se formuló  originalmente   y   de   allí   que  se  repute  extemporánea,  es  claro  que  adicionalmente  resultaría impertinente, pues no se relaciona con alguno de los  aspectos   que  debe  examinar  la  Corte  al  momento  de  emitir  el  concepto  respectivo.   

Conviene  aclarar que una cosa es averiguar  por  los  “antecedentes”  que  en  general posee una persona, como ahora lo pretende el recurrente, y otro  muy  distinto es averiguar puntualmente sobre si el reclamado en extradición ha  sido  juzgado  por  los  mismos  hechos que sirven de sustento a la petición de  entrega,  que  dicho  sea  de  paso,  fue  la única petición probatoria que en  realidad  formuló  la  defensa  en  el  escrito que radicó durante el término  probatorio  y que, como es de recordar, se le despachó desfavorablemente porque  no  aportó  información  que permitiera suponer la existencia de una decisión  con  fuerza  de  cosa juzgada contra el reclamado por los hechos que actualmente  fundamentan la petición de extradición.   

De  otra  parte,  muestra  adicional  de la  postura  personal  del  impugnante, mas no del interés por cumplir con la tarea  de  evidenciar algún error en la decisión confutada, lo constituye el hecho de  que  el  defensor insiste en cuestionar la existencia del delito al aseverar que  hay  confusión  acerca  de  la  cantidad  de  la  sustancia incautada, así que  nuevamente  se  enfatiza que tal aspecto no es objeto de controversia dentro del  tramite  de extradición, por cuanto no tiene un carácter contencioso orientado  a  juzgar  la  conducta  del  requerido,  sino  que  se  contrae  a constatar el  cumplimiento  de  unos  requisitos  puntuales  contenidos en los artículos 490,  493, 495 y 502 de la Ley 906 de 2004.   

Finalmente,  contrario a lo afirmado por el  recurrente,  no  es  cierto  que no se hayan tenido en cuenta los documentos que  aportó,  pues  lo  cierto que como no se relacionan con ninguno de los aspectos  que  corresponde  analizar  a la Corporación al emitir el concepto de rigor, se  dispuso su desglose y devolución.   

En   efecto,   no   sobra  precisarle  al  impugnante,  que  el  condicionamiento  acerca  de  que  el  reclamado pueda ser  visitado  por sus familiares en el país extranjero en caso de ser entregado, no  exige  que  durante  la etapa judicial del trámite de extradición se proceda a  acreditar  el  vínculo con los miembros del grupo familiar en orden a que luego  puedan  tener  contacto  con  aquel,  en tanto esa carga únicamente surge en el  evento  de  que  efectivamente  se  produzca  la  entrega  y  que  la persona se  encuentre en territorio del Estado foráneo privado de su libertad.   

En  conclusión,  como  se  observa  que en  realidad  el  defensor  del  requerido  no  logra  mostrar  que  en la decisión  recurrida  se haya cometido un error, sino que simplemente insiste, como se dijo  desde    el    comienzo,    en   su   postura   personal,   la   misma   no   se  repondrá.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

1.   NO  REPONER la providencia  del  5  de  marzo  de  2014,  por  cuyo medio se negó la práctica de la prueba  solicitada  por  el  defensor  del ciudadano Reinel Antonio Benítez Núñez, de  conformidad    con   lo   expuesto   en   la   parte   considerativa   de   esta  determinación.   

2.   CÓRRASE   el  traslado  para  que  los intervinientes presenten sus alegatos,  según se dispuso en el numeral 2º de la decisión impugnada.   

Contra  este  proveído  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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