42708(11-12-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA  DE  CASACIÓN PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 419  

Bogotá   D.C.,  diciembre once (11) de dos mil trece (2013).   

VISTOS  

Procede  la Corte a examinar el cumplimiento  de  las  exigencias  de crítica lógica y suficiente demostración en el libelo  casacional    allegado    por    la   defensora   del   procesado   ADOLFO   CONTRERAS   OSORIO,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá el  6  de  septiembre  de  2013,  por  cuyo  medio confirmó el fallo dictado por el  Juzgado  Veintiuno  Penal  del  Circuito de conocimiento la misma ciudad el 8 de  julio  del  año  citado,  mediante  el  cual  lo condenó como autor penalmente  responsable del delito de inasistencia alimentaria.   

HECHOS  

El   7   de  enero  de  1995  Luz  Stella  Guerrero Silva y ADOLFO   CONTRERAS   OSORIO  contrajeron  matrimonio,  dentro  del cual el 20 de enero de 1996 nació un niño1.  El  20  de  febrero  de 2003 el Juzgado Veintiuno de Familia de Bogotá decretó el divorcio  de  los  mencionados  cónyuges  y aprobó el acuerdo presentado respecto de las  obligaciones   alimentarias,   en   el   cual  ADOLFO  CONTRERAS   se   comprometió   a   pagar  una  cuota  alimentaria  mensual de $161.250,oo que debía consignar en una cuenta del Banco  Conavi.   

A  partir  del  mes  de  diciembre  de  2003  CONTRERAS  OSORIO  dejó de  cumplir  con  la  consignación  de dicha cuota, motivo por el cual Luz  Stella  Guerrero  Silva promovió un  proceso  ejecutivo  de  alimentos en el Juzgado Veintiuno de Familia de Bogotá,  el   cual  libró  mandamiento  ejecutivo  en  junio  de  2008  por  las  cuotas  adeudadas.   

          Como  tampoco ADOLFO CONTRERAS  pagó  las  obligaciones  incumplidas, la progenitora del menor lo  denunció  penalmente  en  febrero de 2010 por los alimentos debidos entre enero  de 2005 y diciembre de 2011.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada el 12 de marzo de 2012  ante  el  Juzgado  Setenta Penal Municipal con función de control de garantías  de   Bogotá,   la   Fiscalía  imputó  a  CONTRERAS  OSORIO   la  comisión  del  delito  de  inasistencia  alimentaria, la cual no aceptó.   

          Presentado  el  escrito  de  acusación,  la respectiva audiencia se  realizó  el  5  de julio de 2012, en la que la Fiscalía insistió en el delito  imputado en la audiencia anterior.   

Surtida  la  fase  del  juicio,  el  Juzgado  Veintiuno  Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Bogotá profirió  fallo  el  8  de  julio  de  2013,  a  través  del cual condenó a ADOLFO  CONTRERAS  a la pena principal de  treinta  y  dos  (32) meses de prisión y multa de veinte (20) salarios mínimos  legales  mensuales,  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción privativa de  libertad,   como   autor  penalmente  responsable  del  delito  de  inasistencia  alimentaria.  En  la  misma providencia le otorgó la suspensión condicional de  la ejecución de la pena.   

          Impugnada  la  sentencia  por  la  defensa,  fue  confirmada  por el  Tribunal Superior de Bogotá el 6 de septiembre de 2013.   

Contra   la   decisión  del  ad   quem   la  defensora  interpuso  en  oportunidad  recurso  extraordinario  de  casación y allegó la correspondiente  demanda, cuya admisibilidad se examina en este proveído.   

EL LIBELO  

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación  reglada  en  el  artículo  181  de la Ley 906 de 2004, la recurrente  postula  la violación directa de la ley sustancial por interpretación errónea  o aplicación indebida.   

En  la  demostración  del reparo advera que  “el  Honorable Magistrado al inicio de su análisis  se    pronuncia   respecto   a   (sic)   la  sentencia  del  juzgado  21  de  familia, sentencia que tuvo su  origen  en  un proceso EJECUTIVO; recogiendo lo adeudado por el señor CONTRERAS  OSORIO  durante  el  periodo  comprendido  entre  el año 2003 al 2008. Con este  proceso  se encuentra ya evidenciada (sic) que  existía un faltante de la cuota alimentaria impuesta en el ya  mencionado  juzgado  de  familia,  por  lo  cual  nuestra ley no permite que una  persona  pueda ser juzgada dos veces por el mismo delito. Lo que evidencia es la  INTERPRETACIÓN   ERRÓNEA   o   APLICACIÓN   INDEBIDA  de  la  ley”.   

          Asevera  que  el  pago  de  los  alimentos adeudados “pudo  ejecutarlo  la  denunciante mediante el embargo del vehículo  Mazda  línea  929,  GLX  modelo  1990,  placas  CAL  032  y  que  demostró fue  propietario  el  denunciado,  o  de  la  razón social inscrita en la Cámara de  Comercio   y   no   mediante   el   proceso   penal  que  nos  ocupa”.   

          Además  precisa  que  “erró igualmente  el  administrador  judicial  penal  al  realizar  una  valoración  probatoria  a  partir de hechos y pruebas  ya  ejecutoriados  en  la  jurisdicción de familia, y darle el alcance en dicha  jurisdicción”      (subrayas      fuera      de  texto).   

          Añade  que  antes  de  2010  su  asistido  no  pudo cumplir son sus  obligaciones  alimentarias,  pues  no encontró oportunidades laborales, máxime  si  tiene  otros hijos menores por los cuales debe velar, de manera que la multa  impuesta hace más gravosa su situación económica.   

          A  partir  de  lo anterior, la defensora solicita a la Sala casar el  fallo  impugnado  a  fin de que “SE REVOQUE la multa  impuesta   para   en   su   lugar   se   ABSUELVA  al  señor  ADOLFO  CONTRERAS  OSORIO”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Tiene  dilucidado  la  Colegiatura  que para  acceder  a  este  recurso  extraordinario corresponde al recurrente demostrar el  quebranto  de  derechos  o  garantías  fundamentales,  lo cual exige contar con  interés   para   impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  de  la  inconformidad  y  demostrar  la  necesidad  del  fallo de  casación  para  cumplir alguno de los fines establecidos en el artículo 180 de  la  Ley 906 de 2004, esto es, la efectividad del derecho material, el respeto de  las  garantías  de  los intervinientes, la reparación de los agravios sufridos  por  éstos  y  la  unificación  de  la  jurisprudencia,  so  pena  de resultar  inadmitida  la  demanda,  según  lo  establece  el  artículo  184 de la citada  legislación procesal.   

         No  sobra  advertir  que  en el examen de  los  requisitos  de  admisibilidad  de  los libelos casacionales, es deber de la  Sala  constatar  en  la formulación y desarrollo de las censuras el acatamiento  de  las  exigencias de lógica y  pertinente demostración definidas por el  legislador  y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia,  con  el fin de evitar la  transformación  de este recurso extraordinario en una instancia adicional a las  ordinarias.   Tales   requisitos  se  orientan  a  conseguir  el  desarrollo  de  las     demandas   dentro   de   unos  mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y demostración de los cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues  no  corresponde  a  la Corte  en  su  función reglada de orden constitucional y legal, develar o desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones de los  impugnantes en casación.   

          Adicional  a  lo a anterior, conforme al artículo 184 de la Ley 906  de  2004,  “si  el  demandante  carece de interés,  prescinde  de  señalar  la  causal, no desarrolla los  cargos  de  sustentación” (subrayas fuera de texto),  el libelo se inadmitirá.   

Como en el asunto que concita la atención de  la  Sala  la  demandante  postula  la  violación  directa de la ley sustancial,  impera  señalar que tal situación acaece cuando a partir de la apreciación de  los  hechos  legal  y oportunamente acreditados dentro del diligenciamiento, los  sentenciadores  omiten  aplicar la disposición que se ocupa de la situación en  concreto,  en  cuanto  yerran  acerca  de  su existencia (falta de aplicación o  exclusión  evidente), realizan una equívoca adecuación de los hechos probados  a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le  atribuyen  a  la  norma  un sentido que no tiene o le asignan efectos diversos o  contrarios a su contenido (interpretación errónea).   

En  tal caso, sin que interese la especie de  vulneración  directa  de  la  preceptiva sustancial, el yerro de los juzgadores  recae   sobre   la  normatividad,  circunstancia  que  ubica  el  debate  en  un  ámbito     estrictamente     jurídico,  sea  porque  se  dejó  de  lado  el  precepto  regulador  de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque  el  hecho  se  adecua  a  una  disposición  estructurada  con  supuestos distintos a los establecidos, o bien,  porque  se  desborda  el  entendimiento  propio  de  la  norma aplicable al caso  concreto,  todo  lo cual exige del censor la aceptación de la realidad fáctica  declarada en las instancias.   

Obviamente,  no se debate allí la actividad  probatoria   ni   su   ulterior  ponderación  por  parte  de  los  funcionarios  judiciales,  pues para emprender la censura de la validez de las pruebas o de su  apreciación,  el  legislador ha establecido como causal la violación indirecta  de  la ley sustancial, en cuanto su infracción se produce de manera mediata, de  conformidad  con  las diversas modalidades de errores en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

En  el  cargo  examinado  en  punto  de  su  admisión  se  observa,  que  pese  a  postular  la violación directa de la ley  sustancial,  la  libelista se orienta a cuestionar la valoración de las pruebas  traídas  del  proceso  cursante  en la jurisdicción de familia, sin percatarse  que  tal  especie  de  yerro  es  propio  de  la  violación indirecta de la ley  sustancial,  equívoco  que  denota  ausencia  de  lógica  en la formulación y  desarrollo  de  la  censura, además de imprecisión, de modo que no se sujeta a  lo  dispuesto  en  el  artículo  183  de  la Ley 906 de 2004, según el cual el  recurso  de  casación  se  ejerce “mediante demanda  que   de   manera   precisa   y  concisa  señale  las  causales  invocadas  y  sus fundamentos” (subrayas fuera de texto).   

Impera  destacar que si bien la casacionista  denuncia  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  interpretación  errónea  o  aplicación  indebida,  no  atina  a  señalar cuál es el precepto  erróneamente  apreciado  o  indebidamente  aplicado,  omisión  que impide a la  Corporación identificar en concreto su queja.   

Tampoco manifiesta por qué razón el proceso  penal  surtido  por  el delito de inasistencia alimentaria no podía sustentarse  en  los  elementos  y  decisiones  obrantes en la jurisdicción de familia, y no  explica  su  aserto  referido  a que “nuestra ley no  permite   que   una   persona   pueda   ser  juzgada  dos  veces  por  el  mismo  delito”,  como que huelga decir que en el juzgado de  familia no medió investigación de punible alguno.   

          Omite  señalar  de qué manera la ejecución judicial por el dinero  adeudado  por  concepto  de  alimentos  descarta  la  comisión  del  delito  de  inasistencia   alimentaria,  o  por  qué  debió  la  denunciante  embargar  un  vehículo de propiedad del acusado u otros bienes de él.   

          También    es    oportuno    puntualizar    que   si   ADOLFO  CONTRERAS estuvo en imposibilidad  de  sufragar las cuotas alimentarias, tal asunto debió ser debatido en el curso  de  las  instancias,  y  no  resulta apropiado que, sin más, se plantee en sede  casacional  por  vía  de  la  violación directa de la ley, la cual, como ya se  advirtió,   se   circunscribe   a   un   tópico  esencialmente  jurídico,  no  probatorio.   

Así   las   cosas,  pronto  de  advierte  que    la           defensora      únicamente      procedió a exponer en forma imprecisa y  precaria  su  descontento    con    la   determinación   cuestionada,   sin   detenerse   a   observar   la  técnica  propia  de  este  mecanismo extraordinario de  impugnación,     falencia     que    imposibilita  a  la  Sala  emprender  el  estudio   de  fondo  del  libelo,  pues  si  no se trata de un alegato de libre  confección,      su      presentación     con     base     en     afirmaciones  imprecisas e indemostradas,  y  sin  atenerse  a  las  reglas  lógicas  y  argumentativas  que la gobiernan,  imponen  su inadmisión, de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, pues en  virtud  del principio de limitación propio del trámite casacional, la Corte no  se encuentra facultada para enmendar tales incorrecciones.   

          Además,  no se observa con ocasión de la  sentencia  impugnada o dentro del curso de la actuación procesal, violación de  derechos   o   garantías   del  acusado,  como  para  adoptar  la  decisión de superar los defectos de la  demanda  y  decidir  de fondo, según lo dispone el inciso 3º del artículo 184  de la citada legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional  presentado  por la defensora del procesado  ADOLFO CONTRERAS OSORIO, por  las razones expuestas en las consideraciones precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO   FERNÁNDEZ  CARLIER                                       MARÍA        DEL        ROSARIO       GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ                                ÉYDER      PATIÑO  CABRERA   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 No se  registra  el nombre del menor según lo dispuesto en el artículo 47 del Código  de  la  Infancia  y  la  Adolescencia,  y la sentencia T-794 de 2007 de la Corte  Constitucional.     

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