41497(03-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

                                     Magistrado Ponente:   

                    JAVIER  ZAPATA  ORTIZ   

                                     Aprobado Acta # 208   

Bogotá D.C., julio tres (3) de dos mil trece  (2013).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  JAIRO  ENRIQUE  GALÁN  SOLANO.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.    El  mencionado,  al  ser  capturado  en  Bucaramanga  el  4  de octubre de 2004 para  cumplir  con  una  condena  a  21  años  y 6 meses de prisión impuesta por los  delitos  de  homicidio y tentativa de homicidio agravados, tenía en su poder la  cédula  de  ciudadanía  falsa  número  71.492.014,  a  nombre  de John Darío  Arboleda Blando.   

2.  Al  proceso,  iniciado  el  13  de  febrero  de 2008, fue vinculado mediante indagatoria JAIRO  ENRIQUE  GALÁN  SOLANO, a quien la Fiscalía le dictó acusación el 22 de mayo  de  2008,  en  calidad  de  autor de la conducta punible de falsedad material en  documento  público,  sancionada  con  pena  de prisión entre 3 y 6 años. Esta  decisión   fue   confirmada   en  segunda  instancia  el  11  de  noviembre  de  2009.   

3. En el trámite de  la  causa,  al  comienzo  de  la  audiencia  pública de juzgamiento, el acusado  admitió  el  cargo  de la acusación. El 28 de agosto de 2012, en consecuencia,  el  Juzgado 2º Penal del Circuito Adjunto de Bucaramanga lo condenó a 33 años  y  10  días  de  prisión  e  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  término.  No  se  le  otorgó  la condena  condicional ni prisión domiciliaria.   

4.  El  defensor,  con  la pretensión de conseguir para su representado  una  pena  privativa  de la libertad de menor duración y su suspensión, apeló  ese  pronunciamiento y el Tribunal Superior de Bucaramanga, por intermedio de la  sentencia  recurrida   en casación, dictada el 13 de noviembre de 2012, le  impartió confirmación.   

LA DEMANDA:  

Consta  de  un  solo  cargo  de  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  errores  de  hecho originados en falsos  raciocinios  y  falsos juicios de existencia e identidad. El juzgador, según el  casacionista,  dejó de aplicar el artículo 63 del código Penal, a través del  cual    se    encuentra    regulado   el   subrogado   penal   de   la   condena  condicional.   

Señaló que “una  característica  ostensible  de  la sentencia del Tribunal, es el excesivo valor  que  le  imprime  a  la  necesidad  de  la pena pues al momento de apreciarla le  asigna  un  mérito  persuasivo que contraría los principios de los fines de la  pena”.  Esa  Corporación  judicial  vinculó  la no  concesión   del  subrogado  penal  a  la  personalidad  del  condenado,  a  las  “anotaciones”   en  su  contra,  intensidad  del dolo, gravedad de la conducta punible y afectación del  bien jurídico.   

Se  presentó  el error por falso raciocinio  “pues  el  Tribunal  al  momento  de  apreciar  las  experticias  legal y oportunamente recaudadas al proceso, sienta un criterio que  obtiene  de  una  inferencia  errónea,  a  partir  de  la  cual hace las demás  consideraciones”.   

A  continuación  el  censor transcribió el  aparte  del  fallo  en el cual se hizo referencia a las exigencias del requisito  subjetivo   de  la  condena  condicional,  según  han  sido  definidas  por  la  jurisprudencia  de  la  Corte,  y  precisó,  acto  seguido,  que  GALÁN SOLANO  –cuando      la  captura— estaba en su casa  y  en esa medida “fue muy mínima la intervención al  tráfico    jurídico   del   documento   espurio”.   

Omitió  considerar  la  segunda  instancia,  además,  que  la cédula de ciudadanía falsa no la estaba usando o portando el  capturado  y, en consecuencia, “no le estaba haciendo  daño  al bien jurídico” o era mínima la intensidad  del  dolo.  Esto  último  porque  si bien es cierto el procesado reconoció que  adquirió  el  documento  en  razón  de  la  condena a 21 años de prisión que  pesaba    en   su   contra,   decidió   archivarlo   y   utilizar   su   propia  identidad.   

Debió  el  ad  quem,  en  fin,  suspenderle  condicionalmente  al  procesado  el  cumplimiento  de  la  pena  privativa de la  libertad.  Como  no  lo hizo, quebrantó la norma del Código Penal mencionada y  le corresponde a la Corte en casación otorgarle ese subrogado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. El inciso 1º del  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, el cual rige el  presente  caso,  establece  como requisitos para acceder a la casación por vía  ordinaria  que  la  pena  máxima  fijada  para  la  conducta punible objeto del  proceso  sea  de  más de 8 años y que la sentencia la haya dictado un Tribunal  Superior de Distrito o el Tribunal Penal Militar.   

Aunque el último se encuentra concurrente en  el  presente caso, es manifiesto que el primero no: el delito imputado fue el de  falsedad  material  en  documento público contemplado en el artículo 287 de la  Ley  599 de 2000, sancionado para cuando sucedieron los hechos con pena de 3 a 6  años  de  prisión.  Por entonces el incremento punitivo establecido por la ley  890 de 2004 no se encontraba vigente.     

Quedaba  la  posibilidad, no obstante, de la  casación  excepcional  y  el recurrente omitió cualquier referencia a ella. No  la  mencionó y mucho menos presentó los argumentos orientados a persuadir a la  Corte  de  que  el  caso  es necesario para el desarrollo de la jurisprudencia o  para  la garantía de los derechos fundamentales, que son los motivos legales de  procedencia  de  esa  modalidad  de  casación,  en  concordancia con el último  inciso  del  artículo 205 citado. No presentó ninguno en escrito separado o en  un  capítulo  especial  de  la  demanda  y del contenido de la misma tampoco se  deriva la acreditación de alguna de esas circunstancias.   

2.  El único  cargo  del  libelo  ni  siquiera  satisface  el  requisito  legal  de claridad y  precisión en su formulación.   

Es imposible desentrañar, en efecto, cuáles  son  los  errores  de  hecho  determinantes  de la decisión del Tribunal, de no  suspenderle  la  ejecución  de  la  pena  al  condenado.  En lo fundamental esa  Corporación  judicial  apoyó  su  providencia  en  las condenas anteriores del  procesado,  e  igualmente en la circunstancia de haber gestionado y promovido el  mismo  la  elaboración  del  documento  de  identidad  falso, precisamente para  dificultar su captura.   

Se  consideró,  por  consiguiente, que se  justificaba  ejecutar  la  sanción  de  privación  de la libertad impuesta, en  especial  para  asegurar  el fin de prevención general de la pena, en atención  al   “reprochable   y   reiterativo  comportamiento  delictivo  del  enjuiciado,  quien  obstinadamente siguió delinquiendo luego de  ser condenado”.   

La personalidad del procesado, entonces, fue  el  factor  determinante  para negarle la condena condicional y en manera alguna  la  intensidad del dolo, según lo entendió el impugnante de manera equivocada.  Y  como  no  acreditó  en la demanda un error probatorio que dejara sin piso el  argumento,  no  califica  la  censura  desde  el  punto de vista formal como una  propuesta  jurídica  susceptible  de examen en casación. Mucho menos evidencia  la  necesidad  del  caso  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o para la  garantía de los derechos fundamentales.   

Así  las  cosas, se inadmitirá la demanda,  advirtiéndose   que   no   hay   lugar  a  casar  de  oficio  la  sentencia  en  consideración   a   que   una   vez  revisada  la  actuación  no  se  advierte  quebrantamiento   alguno   de   los   derechos   fundamentales  de  los  sujetos  procesales.   

Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por el defensor del procesado JAIRO ENRIQUE GALÁN SOLANO.   

              

NOTIFÍQUESE    Y  CÚMPLASE.   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ               

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                               FERNANDO CASTRO  CABALLERO                            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO       ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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