41975(20-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 386  

Bogotá,  D. C., veinte (20) de noviembre de  dos mil trece (2013).   

VISTOS:  

La  Sala  resuelve  el recurso de apelación  interpuesto  por  el  acusado  LUIS  ENRIQUE JIMÉNEZ  ZAPATA, contra la decisión adoptada por la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de Valledupar en la audiencia preparatoria celebrada el  17  de  julio  del 2013, al negar la nulidad por él invocada arguyendo falta de  motivación de la resolución acusatoria.   

HECHOS:  

El 31 de agosto de 2007 los investigadores de  la  SIJIN  al  adelantar la medida de registro voluntario al inmueble ubicado en  la  calle  7B  No.19 B1-15 barrio La Esperanza de la ciudad de Valledupar, lugar  en  el  que  residía FABIO CASTAÑEDA MENESES, JULIO ALBERTO BERMUDEZ BUELVAS y  JULIO       ENRIQUE       BERMUDEZ       DÍAZ1,   encontraron  dos  paquetes  envueltos  en  bolsas  de color negro con una sustancia sólida fragmentada, dos  pimipinas  de  5  galones  y  una  bolsa  plástica2,  a  cuyos  contenidos  se les  practicó  las  Pruebas  de  Identificación  Preliminar  Homologada3,  arrojando  resultados positivos de cocaína y acetona.   

Correspondió adelantar la investigación de  tales    hechos    a    LUÍS    ENRIQUE   JIMÉNEZ  ZAPATA,  en  su  calidad  de Fiscal 4 Delegado ante el  Juzgado  Único Penal del Circuito Especializado de Valledupar, quien durante la  diligencia     de     indagatoria     imputó    al    sindicado    CASTAÑEDA  MENESES,  exclusivamente,  el  delito  de Tráfico, Fabricación o Porte de Estupefacientes; empero, al momento  de  definir  situación  jurídica,  mediante  proveído del 10 de septiembre de  2007,  le impuso medida de aseguramiento por el delito de Tráfico de Sustancias  para  el  Procesamiento  de Narcóticos, absteniéndose de hacerlo por el delito  de  Tráfico,  Fabricación  o  Porte  de  Estupefacientes,  no obstante que del  material  probatorio  se  podía  estructurar la responsabilidad del investigado  por ambos delitos.   

Por  lo  anterior,  se ordenó investigar al  funcionario  judicial  como  consecuencia de la compulsa de copias ordenadas por  el  Fiscal  1  Delegado  ante  el  Tribunal  de  Valledupar, cuando resolvió el  recurso   de   apelación   interpuesto   por   el   defensor   de  FABIO   CASTAÑEDA   MENESES,  contra  la  resolución  del  16  de  abril de 2008 proferida por el Fiscal 4 Especializado,  decisión  que  acusaba  al  mencionado  sindicado  por el delito de Tráfico de  Sustancias  para  el  Procesamiento de Narcóticos y precluía la investigación  por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

ANTECEDENTES:  

    

1. El  24 de  agosto  de  2010  la  Fiscalía3  Delegada ante el Tribunal de Valledupar abrió  investigación  formal  contra  LUIS ENRIQUE JIMÉNEZ  ZAPATA,  a  efecto  de  determinar  si  al  emitir las  resoluciones  del  10  de septiembre de 2007 y 16 de abril de 2008, dentro de la  actuación  penal  que seguía contra FABIO CASTAÑEDA  MENESES,   JULIO  ALBERTO  BERMUDEZ  BUELVAS  y  JULIO  ENRIQUE  BERMUDEZ  DÍAZ  bajo  el  radicado  No. 188633, había incurrido en el  delito de prevaricato por acción.     

    

1. Empero, tras  constatar  que una de las mencionadas decisiones consideradas como presuntamente  prevaricadoras  fue  expedida  en fecha posterior a la entrada en vigencia de la  Ley  906  de  2004 en el Distrito Judicial de Valledupar, procedió a ordenar el  rompimiento  de  la  unidad  procesal,  encargándose  de  adelantar la presente  investigación  exclusivamente respecto del proveído calendado el 10 septiembre  de 2007 bajo la regulación consagrada en la Ley 600 de 2000.     

    

1. Practicada la  inspección   judicial  al  proceso  No.  188633,  se  vinculó  a  LUÍS  ENRIQUE  JIMÉNEZ  ZAPATA  mediante  diligencia          de          indagatoria4, actuación durante la cual se  declaró  inocente  del cargo de prevaricato por acción que le fuera endilgado,  arguyendo   que   incurrió   en   “un   error  de  apreciación  probatoria”  originado en quela Prueba  de    Identificación    Preliminar    Homologada    –   PIPH-   “fue  allegada  de  manera  incompleta  al expediente”5;  aunado  a  factores  tales como “el excesivo trabajo y falta de  tiempo  para  resolver  la  situación  jurídica  de los implicados.”6     

    

1. El 17 de mayo  de    2011se   definió   situación   jurídica   al   procesado   JIMÉNEZ     ZAPATA,    adecuando    su  comportamiento  a  la  conducta  punible de prevaricato por acción agravado, de  conformidad   con  los  artículos  411  y  415  del  Código  Penal7;  absteniéndose  de  decretar  medida  de  aseguramiento en su contra8.     

    

1. El  16 de  abril   de   2012   se  decretó  el  cierre  de  la  investigación9   y   con  resolución  del  día 25 del mismo mes y año se calificó el mérito sumarial,  profiriéndose  resolución  de acusación contra LUIS  ENRIQUE    JIMÉNEZ    ZAPATA,   por   su   presunta  participación  en  el  delito  de  prevaricato por acción agravado10.     

    

1. Ejecutoriado  el  vocatorio  a  juicio  el  13  de  agosto de 201211, asumió el conocimiento del  proceso  el  Tribunal  Superior  de  Valledupar, ante quien el acusado presentó  solicitud  de nulidad parcial del proceso adelantado en su contra a partir de la  resolución  de  acusación,  arguyendo  que  carece  de  motivación  el pliego  calificatorio   por   no   haberse   apreciado   las   pruebas   “que  sobrevinieron” a la definición de  situación                 jurídica12,  así  como  por  resultar  anfibológica  la formulación de los cargos que en él se consignan13.     

    

1. El  17 de  julio  de  2013  se dio inicio  la  audiencia  preparatoria,  en  su  desarrollo el Tribunal previo a abordar el  decreto  de  pruebas  se  pronunció  de  forma  negativa  sobre la solicitud de  nulidad  invocada  por  la defensa. Inconforme con dicha decisión, el   procesado  interpuso  recurso  de  apelación  que  ahora  debe  resolverse.     

El       AUTO    IMPUGNADO:   

La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Valledupar  resolvió  negar la solicitud de nulidad presentada por LUÍS  ENRIQUE  JIMÉNEZ  ZAPATA contra el  pliego acusatorio. Las razones fueron las siguientes:   

    

1. La  resolución de acusación condensa los argumentos por los cuales  no  se  acogen  los  alegatos  precalificatorios  y  el por qué tampoco resulta  válida  la  explicación que ofreció el procesado acerca de que no contaba con  los  elementos  o evidencias necesarias para adecuar la conducta del investigado  CASTAÑEDA  MENESES  a  los  citados ilícitos.     

    

1. En  relación  con  el escrito elevado por el Ministerio Público en  el  que se depreca la nulidad de la resolución del cierre de la investigación,  alegando  la  ausencia de un folio que determinaba preliminarmente la naturaleza  de  las  sustancias  incautadas,  afirmó el a quo, que la Fiscalía sí valoró  tal  prueba,  al  punto  que  plasmó  en  el  pliego  acusatorio  que  ello  no  justificaba  el  comportamiento del investigado, debido a que éste al cerrar la  instrucción  afirmó  que  dentro  del  asunto  “se  encontraba   recaudada   la   prueba   necesaria  para  calificar”.     

    

1. Igualmente   afirmó  la  Corporación  de  instancia  que  el  ente  acusador  desestimó las excusas esgrimidas por el procesado, referidas a que se  trató  de  un  simple  error  de  apreciación  probatoria ocasionado por obrar  incompleta  en  el expediente la prueba de PIPH, en razón a que junto con la de  identificación    preliminar   de   acetona   “se  encontraba  una  de la misma naturaleza que refería el hallazgo de por lo menos  115.2    y    862   gramos   de   cocaína   y   sus   derivados”;aunado  a  que  la  vasta  experiencia  y  trayectoria  judicial  de  JIMÉNEZ  ZAPATA, en calidad  de  fiscal  le  hubieran permitido sortear un proceso, que a su manera de ver no  revestía de tanta complejidad.     

    

1. En  lo  concerniente  a  la  segunda  tesis propuesta por la defensa  material,  atinente  a una formulación anfibológica de cargos, consideró el a  quo  que  no tenía asidero tal planteamiento, “como  quiera  que  la  lectura  atenta  de  la resolución denota que quedó fijada la  imputación        fáctica,       jurídica       y       subjetiva”14.     

Es  por esto que, el Tribunal consideró que  el  pliego  acusatorio de fecha 25 de abril de 2012 por medio del cual se llamó  a   juzgamiento  al  ex  funcionario  judicial  LUÍS  ENRIQUE   JIMÉNEZ   ZAPATA   estaba  suficientemente  motivado15  y que no apreciaba en éste irregularidad alguna que al socavar la  esencia  del  proceso  o afectar el derecho a la defensa, conllevara a acudir al  remedio extremo de nulitar la actuación.   

LA   IMPUGNACIÓN:  

El procesado interpuso recurso de apelación  contra  la  decisión  que  negó declarar la nulidad del escrito de acusación,  limitando  su  disenso  a  reiterar los argumentos que nutrieron su solicitud de  invalidar el pliego calificatorio, repitiendo que:   

“el instructor  de  entonces dentro de la resolución no hace un análisis objetivo acerca de la  causal    de    ausencia    de    responsabilidad    que    plantié(sic)  desde  el  primer  momento  en la  declaración  de  indagatoria como es el error invencible, y muchas y reiteradas  ocasiones  la  Corte  Suprema  de  Justicia  ha  sostenido  que  dentro  de  los  requisitos  formales que rodea la resolución de acusación debe darse respuesta  a  todos  y  cada  una  de  las peticiones que hace el procesado … sobre todo,  repito  no  hizo  ninguna  valoración  acerca  de  la  causal  de  ausencia  de  responsabilidad  invocada…En  este  estado  de  la  diligencia…  la  Sala le  recuerda  al  doctor  JIMÉNEZ  ZAPATA  que no estamos en el juicio, usted está  alegando  es  sobre la nulidad que invocó. Retoma la palabra el doctor JIMÉNEZ  ZAPATA,  quien  manifiesta:  señor  magistrado creo que cuando yo me refiero al  aspecto probatorio no es que esté debatiendo aspecto  de  la  responsabilidad,  sino  que  estoy  exponiendo  la falta de apreciación  probatoria  que  exige  la  ley  y  la  jurisprudencia  al  fiscal al momento de  calificar,  el señor fiscal no lo hizo de manera correcta y esa es la razón de  mi  inconformidad  con  la  providencia  que  usted acaba de notificar, acaba de  proferir”16.(Subrayas     fuera     del     texto  original).   

Por su parte, el Fiscal Delegado solicitó al  a quo que declarara desierta  la  impugnación  presentada  por  el  apoderado del denunciante, advirtiendo la  falta  de  fundamentación  en su disenso, arguyendo que la apelación adolecía  de  debida sustentación, en la medida en que no enseñaba críticas concretas a  la determinación de primera instancia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

    

1. Competencia.     

De  acuerdo con la competencia que le asigna  el  numeral  3º  del artículo 75 de la Ley 600 de 2000, a la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia le corresponde desatar el recurso de  apelación  interpuesto,  toda  vez  que  la acción penal es ejercida contra el  Fiscal  4  Delegado  ante  el Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de  Valledupar, por conducta realizada en ejercicio de sus funciones.   

    

1. Sobre  la  declaratoria   de   desierto   del   recurso   de   apelación   por   falta  de  sustentación:     

Con  el  propósito de resolver la solicitud  que  en  tal  sentido  formuló  el  delegado  de  la  Fiscalía  General  de la  Nación,  inicialmente  es  necesario   recordar  lo  que  la  Corte  ha  señalado  sobre  el  tema  de  la  fundamentación  de  la  impugnación,  en  orden  a  dilucidar  si  en  el caso  particular   se   cumplió   ese   deber  por  parte  del  procesado.   

Dijo la Sala:  

“…la  sustentación del recurso irrumpe  en  el  ordenamiento  como  una carga procesal para el impugnante, de ineludible  cumplimiento  en  procura de conseguir que el mismo funcionario que profirió la  providencia  atacada  la modifique, aclare o revoque (recurso de reposición), o  bien,  que  sea  el superior funcional de aquél quien conozca los motivos de su  inconformidad  con  los  fundamentos  de  la  misma  (recurso de apelación). La  consecuencia  procesal  prevista  por la ley para cuando dicha carga se incumple  es la declaratoria de deserción del recurso.   

Dicha  sustentación  debe traducirse en la  manifestación  de  las  razones  fácticas,  jurídicas o probatorias sobre las  cuales  se  funda  la  discrepancia  con  la  decisión  impugnada,  sin que tal  intervención  deba verificarse de una determinada manera, pues lo importante es  plantear  en  concreto  al  funcionario  que  debe  resolver  el recurso, ya sea  horizontal  o  vertical,  los  motivos  de  disentimiento, esto es, los aspectos  objeto  de  impugnación,  que  sincrónicamente  cumplen  con  la  función  de  delimitar su órbita funcional…   

Como  las  disposiciones  procesales que se  ocupan  de  la  sustentación  de  los  recursos  no señalan la forma como debe  procederse  en  punto  de  la  satisfacción de tal requisito, resulta razonable  concluir  que  puede  tenerse  como  adecuada sustentación aquélla mediante la  cual  en  forma explícita se refutan los fundamentos de la providencia atacada,  con   indicación   de   las  motivaciones  o  conclusiones  que  se  consideran  equivocadas,  o  a  partir  de  la postulación de un criterio diverso del allí  contenido,   para   el   cual   se   reclama   prevalencia   a   través  de  la  impugnación”17.   

En  esa  medida,  se  observa que el acusado  aunque   exhibiendo   cierta   improvisación   en   la  argumentación  que  le  correspondía        realizar        como        recurrente,        censuró   la   tesis   adoptada  por  la  Corporación  de  instancia  para  no  acceder a la solicitud de nulidad por él  elevada,  con  base  en  la  cual  el  pliego acusatorio adolece de una falta de  motivación  como  resultado  de  una omisión en el análisis de los siguientes  elementos materiales probatorios:   

“el alegato precalificatorio presentado…  [por]  quien para la fecha  fungía  como agente del Ministerio Público, su propia declaración jurada y la  información  suministrada  por el Consejo Seccional de la Judicatura del Cesar,  respecto  del  proceso  disciplinario  seguido  contra  el abogado JOSÉ AGUSTIN  OLMEDO  LARRAZABAL,  apoderado  de  uno de los sindicados en el proceso donde se  afirma    que    el   suscrito   caprichosamente   violó   la   ley”18   

Luego,  entonces, se evidencia que se trata  de  criterios  diversos  que  conforme se anotó en la decisión de la Corte, se  acepta  como  soporte  de  la  impugnación,  pues  con  él  se  pretende hacer  prevalecer  una  visión  distinta  a  la  asumida  en  la  decisión  objeto de  alzada.   

Así   las   cosas,  como  el  impugnante  finalmente  hizo referencia a las razones fácticas, jurídicas y probatorias e,  igualmente,  fijó  su  particular visión en punto de uno de los extremos de la  determinación  apelada, la Corte concluye que el recurso se sustentó en debida  forma   y,   en   consecuencia,   rechazará   la  petición  formulada  por  el  representante de la Fiscalía.   

    

1. Análisis de  la apelación.     

Alega el recurrente la falta de motivación  de  la  resolución  acusatoria,  arguyendo  que  la  Fiscalía dejó de valorar  ciertas  pruebas  allegadas al expediente con posterioridad a la resolución por  medio  de  la  cual  le  fue  definida  la  situación  jurídica a LUÍS  ENRIQUE  JIMÉNEZ  ZAPATA, y que de  haber  procedido a su apreciación probatoria, el resultado del calificatorio no  hubiera  sido  otro distinto que la preclusión de la investigación, al haberse  demostrado  un  “error  invencible,  excluyente del  dolo”.   

Relevante resulta recordar, que la exigencia  de  motivar la resolución de acusación se encuentra consagrada en el artículo  398 de la ley 600 de 2000, en los siguientes términos:   

“La  resolución  de  acusación  tiene  carácter interlocutorio y debe contener:   

1.  La  narración  sucinta de la conducta  investigada,  con  todas  las  circunstancias  de  modo,  tiempo  y lugar que la  especifiquen.   

2.  La  indicación  y  evaluación de las  pruebas allegadas a la investigación.   

3. La calificación jurídica provisional.”   

De  conformidad  con dicha disposición, la  resolución   de   acusación   debe   contener  la  narración  de  los  hechos  investigados  y  la  indicación  de  las  circunstancias  que  las  especifican  (imputación  fáctica); el señalamiento y evaluación de las pruebas allegadas  al  proceso  (análisis  probatorio);  la  calificación  típica de la conducta  objeto   de   investigación  (imputación  jurídica)  y  la  respuesta  a  las  alegaciones de las partes.   

El   cumplimiento   de   los   requisitos  anteriormente  enunciados,  posibilita  que  los sujetos procesales conozcan sus  fundamentos  y  ejerzan un adecuado control sobre éste mediante el ejercicio de  actos de contradicción o impugnación.   

No  obstante, dicho condicionamiento formal  no  implica  que  el  funcionario  judicial  deba adoptar un determinado esquema  secuencial  en  la  elaboración  de  la  providencia,  o  asumir  en capítulos  separados  el  estudio  de  cada  uno  de los aspectos indicados en la norma, ni  adentrarse  necesariamente  en  complejas  disquisiciones  de  orden  teórico o  dialéctico  en  relación  con  cada  uno  de ellos para que la decisión pueda  considerarse  suficientemente  motivada. Lo trascendental es que en la decisión  que  ha  de  adoptarse, se presenten en forma clara y precisa las razones que la  sustentan,  de  manera  tal  que  los  sujetos  procesales  puedan  conocer  sus  fundamentos   fáctico,   probatorio   y  jurídico19.   

En  el  sub  judice,  la  inconformidad del  acusado  JIMÉNEZ  ZAPATA en  punto  de  la motivación de la resolución acusatoria, se ubica en la exigencia  de  realizar  el  correspondiente  análisis  probatorio,  pues  afirma  que  el  funcionario   judicial  omitió  la  valoración  detallada  de  los  siguientes  elementos suasorios:   

“el    alegato    precalificatorio  presentado…  [por] quien  para   la   fecha  fungía  como  agente  del  Ministerio  Público,  su  propia  declaración  jurada  y la información suministrada por el Consejo Seccional de  la  Judicatura  del  Cesar, respecto del proceso disciplinario seguido contra el  abogado  JOSÉ  AGUSTIN OLMEDO LARRAZABAL, apoderado de uno de los sindicados en  el   proceso   donde  se  afirma  que  el  suscrito  caprichosamente  violó  la  ley”20   

Empero  esa  puntual  inconformidad  con la  valoración   probatoria   adelantada   por  el  funcionario  instructor  en  la  providencia   acusatoria,   fue  replicada  por  el  procesado,  en  calidad  de  recurrente, en los siguientes términos:   

“otro  aspecto  que  no  comparto…  es  de  que  se hubiera indicado la valoración probatoria  respecto  a  la  información  suministrada  por  el  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de  Valledupar,  mediante  el cual se informa que al doctor Agustín  Olmedo  se  le  adelantó  un proceso disciplinario en razón de que el suscrito  celoso  de  la  administración  de justicia ordenó la compulsa de copia de una  declaración  donde  se  comprometía  presuntamente  la  conducta  procesal del  profesional  citado,  entonces  de allí de donde se vislumbra de que yo hubiese  proferido  la  resolución  presuntamente  prevaricadora con base en un interés  como  lo quiso dar entender desde el primer comienzo de la indagatoria el fiscal  de  otrora,  cuando  me  pregunta  si  era amigo de los señores sinidicados. El  señor  fiscal  en  su  fallo  hace  apreciaciones subjetivísimas se aparta del  acervo  probatorio  y  cae  en  el  campo  subjetivo,  hace  apreciaciones  a su  acomodo21 (…)   

[L]a prueba PIPH  estaba  incompleta,  lo dice… TOBIAS PUMAREJO como procurador delegado ante la  fiscalía…  dice  el  señor  fiscal  instructor,  de que yo no le di valor al  informe  policivo  rendido  por la sijin, todos los presentes en esta audiencia,  conocemos  y  sabemos  que  los  informes  de  policía judicial no tienen valor  probatorio,  que  son  simples  criterios  orientadores  de la investigación…  señor   magistrado,   el   fiscal  profirió  su  resolución  con  bases,  con  apreciaciones  subjetivas,  no fueron apegadas a la realidad procesal, porque si  hubiera  sido pega (sic) ala  realidad  procesal  y  hubiera hecho una apreciación probatoria valida conforme  lo   exige   el   ordenamiento   jurídico   penal  nuestro,  lo  resultado  del  calificatorio  hubiera  sido  distinto,  sobre  todo,  repito  no  hizo  ninguna  valoración  de  la  causal  de  ausencia de responsabilidad invocada, que en el  juicio  podría  acreditarlo hasta la saciedad de que fue un error, de que yo no  actué                  dolosamente22.En   este   estado  de  la  diligencia…  la Sala le recuerda al doctor JIMENEZ ZAPATA que no estamos en el  juicio,  usted está alegando es sobre la nulidad que invocó. Retoma la palabra  el  doctor  JIMENEZ  ZAPATA,  quien manifiesta: señor  magistrado  creo  que cuando yo me refiero al aspecto probatorio no es que esté  debatiendo  aspecto de la responsabilidad, sino que estoy exponiendo la falta de  apreciación  probatoria  que  exige  la  ley  y  la jurisprudencia al fiscal al  momento  de  calificar,  el señor fiscal no lo hizo de manera correcta y esa es  la  razón  de mi inconformidad con la providencia que usted acaba de notificar,  acaba            de            proferir”23(Subrayas  fuera  del  texto  original).   

Obsérvese  de  los  apartes  del  recurso  anteriormente  transcritos,  que  es  tan  inexistente  la  falta de motivación  anunciada,  que  el  propio discurso de quien lo alega como vicio para lograr la  declaratoria  de  nulidad  parcial  del  proceso adelantado en su contra, lo que  hace  es  poner  de  presente  la  motivación  de la resolución de acusación.  Desvirtuándose  así  el  carácter  objetivo  del  defecto alegado24,  al tiempo  que  se demuestra que la inconformidad planteada por el apelante se sustrae a la  confusión   por  él  generada,  al  manifestarse  no  sobre  lo  que  ocurrió  –     sí     hubo  motivación-  sino  sobre  lo  que  a su juicio debió  ocurrir,  esto  es,  que  esa  motivación  no  le  es suficiente por no haberse  encontrado   demostrado   el   error   de   tipo   que   aduce  a  su  favor  y,  consecuentemente,   que  se  declarara  la  preclusión  de  la  investigación.   

Igualmente,  la  Sala  evidencia  que  el  impugnante  olvidó  que  en  materia  de  nulidades, por tratarse de un remedio  extremo,   su  postulación  debe  someterse  a  los  principios  que  rigen  su  declaratoria,  tal  como  lo  son el de trascendencia y residualidad, según los  cuales,  quien  alegue  la  nulidad  está en la obligación de acreditar que la  irregularidad  sustancial  afecta las garantías constitucionales de los sujetos  procesales  o  desconoce  las  bases  fundamentales  de  la  instrucción y/o el  juzgamiento;  y  además,  que  no  existe otro remedio procesal, distinto de la  nulidad, para subsanar el yerro que se advierte.   

En  este  sentido, insistentemente ha dicho  la   Corte  que  cuando  se  aduce violación del derecho de defensa, es de  cargo  de  quien  la  alega  determinar  la actuación que estima lesiva de esta  garantía   fundamental,  indicar  las  normas  que  fueron  violadas,  y  dejar  establecido  cómo  el  vicio  repercute  negativamente  en  la validez del rito  llevado  a  cabo  y por qué el procesado se siente privado de oportunidades que  le permitan sacar avante posturas favorables a su situación.   

Estos desaciertos, de suyo suficientes para  desestimar  la  censura,  no  son  los  únicos,  pues,  además, ninguno de los  reparos  expuestos  respecto  de la resolución acusatoria cuenta con fundamento  fáctico  o  jurídico,  al  punto  que  no  se logra demostrar la existencia de  irregularidad  alguna  bajo  ninguno de los supuestos planteados, ni mucho menos  su  definitiva  incidencia  en  el  menoscabo  del derecho de defensa, ya que no  acredita  que  se  le  hubiere  privado  de  posibilidades  defensivas, o que se  hubiere  omitido  practicar  alguna  prueba  o  pruebas  que por su importancia,  habrían trascendido en la decisión finalmente adoptada.   

No obstante la resolución de acusación del  caso  en  estudio no constituye paradigma en materia argumentativa, puede llegar  a  afirmarse que sea una decisión carente de motivación, o que la contenida en  ella  sea  deficiente  al extremo de no haber permitido a los sujetos procesales  conocer  su  sentido  y  los fundamentos fácticos, probatorios y jurídicos del  pronunciamiento.   

Del análisis de su contexto, claramente se  advierte  que  el  ente  acusador  denegó  la  pretensión de preclusión de la  investigación   presentada   por  el  acusado  LUÍS  ENRIQUE JIMÉNEZ ZAPATA, tras considerar:   

“el  fiscal  investigado,  durante  su indagatoria y posterior ampliación, manifestó que se  fundamentó  en  las  evidencias  físicas  con  que  en su oportunidad contaba,  aceptando  que  pudo  haber  errado  debido  al  exceso de trabajo, bien, por la  premura  del  tiempo,  para  evitar  vencimiento  de términos o por error en la  apreciación  probatoria,  aspectos que más adelante observaremos riñen con la  realidad procesal.   

(…)  

[E]l señor LUÍS  ENRIQUE  JIMÉNEZ  ZAPATA  se  desempeñaba  como Fiscal Cuarto Delegado ante el  Juzgado  Penal  del Circuito Especializado; tal y como se evidencia mediante los  documentos  idóneos aportados al instructivo. Se le recrimina que sólo imputó  cargos  al  señor  FABIO  CASTAÑEDA  MENESES  por  la  conducta  de  TRÁFICO,  FABRICACIÓN  O PORTE DE ESTUPEFACIENTES, decidiendo que la conducta de TRÁFICO  DE  SUSTANCIAS  PARA  PROCESAMIENTO  DE  NARCÓTICOS le era completamente ajena;  procediendo  a  imponerle medida de aseguramiento por la conducta de TRÁFICO DE  SUSTANCIAS  PARA EL PROCESAMIENTO DE NARCÓTICOS, la misma por la cual, luego lo  acusó.  Determinación esta que adoptó, fundamentándose en forma exclusiva en  su  parecer; puesto que no tuvo en cuenta el informe policivo No. 1284 de agosto  31  de  2007,  mediante  el  cual  las  autoridades  respectivas  dejaban  a  su  disposición   los   allí  procesados,  además  de  los  elementos  incautados  «paquete  embuelto  (sic)  en una bolsa negra sellado (sic) con una sinta (sic)  de  color café, marcado con el número uno (1), el cual contiene en su interior  una  sustancia  sólida  fragmentada  que  por su color café y características  morfológicas  son  similares (sic) a base de coca y sus derivados… paquete…  marcado  con  el  número dos (2) el cual contiene en su interior una sustancias  sólida  fragmentada que por su olor, color y características morfológicas son  similares  (sic)  a base de coca y sus derivados… sustancia blanca en escarcha  conocida   en   el   comercio  como  soda  caustica…  contiene  una  sustancia  pulvurulenta  de  color  negra…  pimpinas… las cuales contiene una sustancia  química  con  características  de olor y color similares a la acetona…» …  informe  este  amparado  por  la doble presunción de acierto y legalidad que lo  condujo  a  abrir  investigación  por  las  conductas  punibles  de TRÁFICO DE  SUSTANCIAS  PARA  EL  PROCESAMIENTO  DE  NARCÓTICOS  (Artículo 383 del C.P.) y  TRÁFICO,  FABRICACIÓN  O  PORTE  DE  ESTUPEFACIENTES  (Artículo 376 del C.P.)  –  folio  61-  y  cuyo  contenido  fue  ratificado  a  través  de  las  actas de PIPH practicadas a las  sustancias               incautadas.”25   

En  este  sentido  precisó  que el aludido  “error” en el que afirma  el   investigado   incurrió   por   encontrarse   incompleta   la   Prueba   de  Identificación   Preliminar,   aparece  desvirtuado,  al  haber  obrado  en  el  expediente  desde  las  indagaciones  el  referido  informe policivo No. 1284 de  agosto  31  de  2007,  en  el  cual  se  hacía constar como elemento incautado:  “una  sustancia  sólida  fragmentada   que   por   su   color   café  y  características  morfológicas  [se  asimila]  a  base  de  coca”.   

Así  mismo,  el  delegado  de la Fiscalía  respondió    el    planteamiento    de    JIMÉNEZ  ZAPATA,   precisando   que  si  bien  es  cierto  que  “el    Ministerio   Público…   previamente   a  calificarse  el  mérito  del sumario, solicitó nulitar la resolución de fecha  26  de  febrero de 2008 que ordenó el cierre de la investigación, debido a que  faltaba   el   folio  que  determinaba  preliminarmente  la  naturaleza  de  las  sustancias  incautadas,  es  decir,  que  el  documento aludido estaba truncando  dicho   experticio.   No  obstante,  ello  es  una cosa y decir que su decisión se mostraba acorde con lo  rogado  por  el agente del Ministerio Público, es otra, ya que en su momento el  fiscal  JIMÉNEZ  ZAPATA,  al  cerrar la instrucción señaló: «por considerar  que  en  el  presente  asunto  la  prueba  necesaria para calificar se encuentra  recaudada»    contrario    a    lo    dicho   por   el   Procurador”26.   

En    tales    condiciones   concluyó:  “Tales  medios  cognoscitivos  permitían  inferir  fundadamente   al  funcionario  aquí  investigado  que  se  encontraba  en  esa  oportunidad,  ante la ocurrencia de los ilícitos de TRÁFICO DE SUSTANCIAS PARA  PROCESAMIENTO  DE  NARCÓTICOS (Artículo 383 del C.P.) y TRÁFICO, FABRICACIÓN  O  PORTE  DE  ESTUPEFACIENTES  (artículo  376  del  C.P.);  no teniendo ningún  asidero  probatorio las excusas esgrimidas por este, en cuanto a que las pruebas  de  PIPH  no  obraban  en  el expediente, o al menos en el cuaderno que revisó;  pues  así  como  obraba  la  prueba de identificación preliminar de acetona se  encontraba  una  de  la  misma  naturaleza  que  refería  al hallazgo de por lo  menos   1115,  2  y  862  gramos  de  cocaína  y sus derivados”27.   

De esta manera aparece claro, entonces, que  no  es  cierto,  como  contrariamente  se  sostiene  por  el  impugnante, que la  resolución  de acusación carezca de motivación, ni que la que contiene impida  conocer  los fundamentos fácticos, probatorios y jurídicos en que se soportó.  Para   demostrarlo,  basta  tan  sólo  con  realizar  una  lectura  integral  y  desprevenida  de  su  contenido y concluir que satisface los requisitos mínimos  establecidos  por  el  estatuto  procesal penal, y por tanto, la censura resulta  infundada.   

Una  razón  de  más  para  desestimar  la  solicitud  de  nulidad, se sustenta en el hecho de que el recurrente no llevó a  cabo  esfuerzo alguno para demostrar la trascendencia del vicio que denuncia, lo  que  le  imponía  acreditar  que  la  falta  de motivación impidió conocer el  alcance  de  la acusación, y que esta situación se reflejaría en el ejercicio  del  derecho  a  la  defensa  durante  la  fase  del  juicio, donde se le podía  sorprender   con  argumentaciones  distintas  de  aquellas  que  equivocadamente  consideró,  constituían los fundamentos fácticos, probatorios o jurídicos de  la misma, nada de lo cual siquiera intenta.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R E S U E L V E  

CONFIRMAR  la  decisión     tomada  por  el  Tribunal Superior de Valledupar en  la  audiencia preparatoria celebrada el 17 de julio del 2013 que  negó la nulidad invocada por la defensa.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Comuníquese,  cúmplase  y devuélvase al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER                        MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ             

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ                                          EYDERPATIÑO CABRERA   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1Conforme  obra  en el auto de apertura de investigación formal del  31 de agosto de 2007, a folio 6   

2Acta  de incautación a folio 60.   

3Más  conocidas por sus siglas: PIPH.   

4  Diligencia  de  indagatoria  adelantada el 11 de enero de 2011, obrante a folios  137 a 149.   

5  Afirmó  durante  la diligencia de ampliación de indagatoria realizada el 10 de  mayo   de  2011  a  solicitud  del  sindicado,  obrante  a  folios  163  a  169.   

6  Ibídem, folio 142.   

7Folio  180 a 202.   

8Consideró   el   ente  acusador:  “no  aparece  prueba  indicativa  de  que  el procesado puede irritar los fines de la  detención  preventiva,  se  torna  improcedente  la medida de aseguramiento”,  conforme obra a folio 198.   

9Folio  308.   

10  Resolución  de  acusación obrante a folios 309 y 338. Específicamente a folio  323  afirmó la Fiscalía: “Se le recrimina que solo  imputó  cargos  al señor FABIO CASTAÑEDA MENESES por la conducta de Tráfico,  Fabricación  o Porte de Estupefacientes, decidiendo que la conducta de Tráfico  de  sustancias  para el procesamiento de narcóticos le era completamente ajena;  procediendo  a  imponerle medida de aseguramiento por la conducta de Tráfico de  sustancias  para el procesamiento de narcóticos, la misma por la cual, luego lo  acusó.  Determinación  esta,  que adoptó, fundamentándose en forma exclusiva  en  su  parecer;  puesto  que  no tuvo en cuenta el informe policivo No. 1284 de  agosto  31  de  2007, mediante el cual las autoridades respectivas dejaban a sus  disposición    los    allí    procesados,    además    de    los    elementos  incautados”   

11  Constancia secretarial obrante a folio 353.   

12  “el    alegato   precalificatorio   presentado…  [por]  quien para la fecha  fungía  como agente del Ministerio Público, su propia declaración jurada y la  información  suministrada  por el Consejo Seccional de la Judicatura del Cesar,  respecto  del  proceso  disciplinario  seguido  contra  el abogado JOSÉ AGUSTIN  OLMEDO  LARRAZABAL,  apoderado  de  uno de los sindicados en el proceso donde se  afirma    que    el   suscrito   caprichosamente   violó   la   ley”, conforme obra a folio 365.   

13“debido  a  que  el fiscal no expresa si el delito de prevaricato  endilgado  se estructura por violación del artículo 331 de la Ley 600 de 2000,  por  no  haberse  dado  estricto cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 232  del  mismo estatuto procesal, porque se profirió la providencia génesis de las  instructivas  contrariando a la ley de manera intencional y doloso o por haberse  omitido  la  práctica  de  algunas  pruebas.” Folio  437.   

14Folio 452.   

15“fueron  refutados  y sopesados cada uno de los argumentos que en  su  defensa  esbozó  tanto en la diligencia de indagatoria y su ampliación, en  los  alegatos  precalificatorios,  también  analizó en detalle y precisión el  acervo  probatorio,  incluso  respecto  de  aquellas pruebas en que se apoyó la  defensa  material  para  afirmar  que hubo ausencia de valoración (…)Así las  cosas,  se puede concluir que la exigencia legal de motivación para la emisión  de  la resolución de acusación se cumplió, al confluir que las pruebas fueron  valoradas    jurídicamente    y    que    se    otorgó    respuesta    a   los  alegatos.”   

16Folio 455.   

17Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia del  4 de febrero de 2009, radicación N° 26311.   

18Folio 365.   

19  Cfr.  CORTES  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, sentencia del 27 de  febrero de 2001, radicación No.15402.   

20Folio 365.   

21Folio 455 y 456   

22Folio 457 y 458.   

23Folios 457, 458, 459.   

24Cuando  se  plantea  falta  de  motivación  de  la  resolución de  acusación  o  de  las sentencia, es preciso demostrar que se está en presencia  de  una cualquiera de las situaciones que dan origen a su configuración: 1) Que  la  decisión  carece totalmente de motivación,  2) que la fundamentación  que  contiene es incompleta, 3) que es dilógica o ambivalente. Ver al respecto,  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL, sentencia del 27 de febrero  de 2001, radicación No. 15402.   

25Folios 324 y 325.   

26Folios 328 y 329.   

27Folios 329 y 330.     

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