41972(21-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                                  JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ   

                            Aprobado Acta No. 269   

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de agosto de dos  mil trece (2013).   

ASUNTO  

La  Sala resuelve acerca de la manifestación  de  impedimento  presentada  por  los  Magistrados Pedro Pablo Torres Beltrán y  Jairo  Armando  González  Gómez,  integrantes  de  la Sala Única del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Yopal,  para  conocer  del  proceso  adelantado  contra el doctor IVÁN DE  JESÚS  DUEÑAS  GARCÍA, Juez Único Penal del Circuito Especializado de Yopal,  por el delito de prevaricato por acción.   

ANTECEDENTES  

1.  La Fiscalía  General  de  la  Nación, por  intermedio  de  un  Fiscal  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  del Distrito  Judicial  de  Yopal,  presentó  escrito de acusación contra el doctor IVÁN DE  JESÚS  DUEÑAS  GARCÍA  por  el  delito  de  prevaricato  por  acción, por su  actuación  dentro  del  procedimiento  de  control  de legalidad a la medida de  aseguramiento  impuesta  a Mauricio Jiménez Pérez dentro del proceso que se le  adelantaba  por  los  delitos  concierto para delinquir y desaparición forzada,  investigados  por  la  Fiscalía  28  Especializada de Bogotá, el cual declaró  procedente    por    el    primero    de    los   delitos   aludidos.   

2.  Los Magistrados  del   Tribunal   manifestaron   su  impedimento  para  conocer  del  proceso  en  mención,  con fundamento en  el numeral 5º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

         

2.1  El doctor Jairo  Armando  González  Gómez  expresó  conoce  al  doctor IVÁN DE JESÚS DUEÑAS  GARCÍA  y  a  sus  hermanos Alberto y Pedro Amelio, a quienes lo une la amistad  que  gestaron  desde  los  años 90 de la centuria pasada, cuando se desempeñó  como  juez  en  municipios  del  Distrito  Judicial  de  Santa  Rosa de Viterbo,  acentuada    por    la    recíproca   afición   a   los   caballos,  a  causa  de  la  cual  han  compartido  cabalgatas  y  exposiciones  equinas, en las cuales la comunidad se ha percatado  del  mutuo  afecto, también  conocido por los funcionarios judiciales de ese Distrito.   

Por otra parte, participa con el procesado la  afición   por   el   fútbol,   deporte   que   practican   desde  hace  varios  años,  los  días  lunes  y  miércoles;  saliendo en diversas oportunidades a jugarlo en algunos municipios,  circunstancia  que  ha  acentuado el lazo fraterno, al punto que comparten fines  de  semana  en  fincas  de  amigos comunes.  Estos  aspectos  han tenido trascendencia en la comunidad y por lo  tanto  afectan  la seguridad que debe generar la administración de justicia, de  un juicio absolutamente imparcial.   

2.2  El doctor Pedro  Pablo  Torres  Beltrán  manifestó  conoce  al  doctor  IVÁN DE JESÚS DUEÑAS  GARCÍA  desde hace aproximadamente 20 años, de quien es padrino de matrimonio,  han  sido  compañeros  de  trabajo,  su amistad con él  ha sido estrecha,  debido  a  que  comparten  muchos momentos; se siente afectado por la situación  que   vive   con   ocasión   de   la  acusación  que  le  hizo  la  Fiscalía;  además, advierte dificultad  para   juzgar   a   un   amigo   cercano   por   delito   tan  grave,  del  cual desea sinceramente salga bien  librado.   

3. La Magistrada que  sigue  en  turno, mediante auto de 17 de mayo pasado, consideró no se configura  la  causal  alegada  para que sus homólogos se separen del conocimiento de este  asunto,  por  lo que envió la actuación a esta Sala de la Corte que se abstuvo  de  resolver,  debido  a que  habiéndose  desintegrado la Sala Penal del Tribunal con ocasión de impedimento  de   sus   homólogos,   debía   integrarla   con  conjueces  para  decidir  lo  pertinente.   

4. Conformada la Sala  del Tribunal en debida forma, declaró infundado     el  impedimento manifestado por los Magistrados Pedro Pablo  Torres     Beltrán     y    Jairo    Armando    González    Gómez.   

4.1 En relación con  lo  planteado  por  el  doctor  Jairo  Armando  González Gómez precisó que la  afición  por  los  caballos  y  el  fútbol no implica una estrecha amistad que  afecte  la  imparcialidad  para adelantar un juicio de responsabilidad penal. Lo  anterior  porque  es  sabido  que  en  los  Distritos Judiciales en donde no son  numerosos  los  funcionarios  judiciales,  estos son una verdadera “familia”  que  comparte  actividades  académicas,  culturales, deportivas y sociales, sin  que  ello  implique  motivo  de  impedimento  para  conocer  del  proceso que se  adelanta contra un juez.   

Compartir  aficiones,  deportes  y  reuniones  sociales  entre  jueces  y  magistrados  no  es extraño en una región donde la  mayoría  de  los  servidores  son  foráneos  y tienen sus familias en ciudades  distintas  al  lugar  de  prestación  del  servicio.  Por  lo  tanto, es normal  participar  en  dichas  actividades  con  quienes  se conoce y son allegados con  ocasión de las actividades de la administración de justicia.   

4.2  Frente  a  lo  expresado  por  el doctor Pedro Pablo Torres Beltrán manifestó que el hecho de  que  conozca  al  procesado  desde  hace  20  años  durante los cuales han sido  compañeros  de  trabajo,  no  quiere decir que exista un sentimiento de amistad  estrecha, capaz de viciar el  juicio  de  imparcialidad  que  debe  caracterizar  a  todo  juez,  “pues  el  paso  del tiempo en una misma sede de trabajo hace que  entre  los  servidores se extiendan lazos de solidaridad que pueden ser llamados  de  amistad,  pero  no  necesariamente con la entidad suficiente como para tener  que  separarse  del  conocimiento  de  un  asunto  en  contra  de  los colegas o  servidores judiciales”.   

CONSIDERACIONES  

1. Es competente la  Corte  para decidir acerca del impedimento manifestado por dos Magistrados de la  Sala  Única  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Yopal,  el  cual  no  fue  aceptado por la Sala  conformada    por   la   magistrada   que   les   sigue   en   turno,  de  conformidad con lo dispuesto por el  artículo   57   de  la  Ley  906  de  2004,  modificado  por  la  Ley  1395  de  2010.   

2. La consagración  de  las  causales de impedimento y recusación se fundamentan en la misma razón  jurídica,  esto  es,  garantizar  dentro  de un Estado Social y Democrático de  Derecho  que  el funcionario judicial llamado a resolver un conflicto jurídico,  ónticamente  está  influenciado  por  el  interés  de administrar una recta y  cumplida  justicia  y que, por  lo  tanto,  su  imparcialidad  y  ponderación  no se encuentran perturbadas por  circunstancias ajenas al proceso.   

En   desarrollo   de  esa  perspectiva,  la  jurisprudencia  de  la  Sala ha señalado de manera pacífica y reiterada que la  declaración   de   impedimento   es   un   mecanismo  dirigido  a  mantener  la  imparcialidad   de   quienes   administran   justicia;  sin  embargo,   dicha  manifestación  no  puede  ser  producto  del  capricho,  se  encuentra   atada   a   la   taxatividad  de  las  causales  previstas en el ordenamiento procesal penal, lo  que  jurídicamente  traduce  que  el  funcionario judicial no puede acudir a la  analogía  ni a la extensión de los motivos expresamente señalados por la ley,  en    aras    de    respaldar    su    procedencia1.    

En    este    sentido,    tiene             precisado2:   

“En  desarrollo  del  principio de imparcialidad que debe presidir las actuaciones judiciales, la  legislación  procesal  ha  previsto  una  serie de causales de orden objetivo y  subjetivo  en  las  cuales  el  juez  debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando  a  las partes, terceros y demás intervinientes las formas propias  de cada juicio.   

“Empero,  como  a los jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras,  las circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la decisión, compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por     un    tribunal    imparcial3”.   

3. El numeral 5º del  artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004,  invocado  por los Magistrados que se  declaran    impedidos,    consagra    como    causal    para    separarse    del  proceso:   

“5. Que exista  amistad  íntima  o  enemistad  grave  entre  alguna de las partes, denunciante,  víctima o perjudicado y el funcionario judicial.”.   

Por  tratarse  de  un  estado  de  ánimo  de  carácter  subjetivo,  su  proposición  no demanda el acompañamiento de prueba  aunque  sí  de  una  sustentación  suficiente  en  la  medida  que  debe estar  acompañada  de  razones  ciertas  y  atendibles  que  permitan advertir que ese  sentimiento  subjetivo  y  del  fuero  interno  de  la persona en verdad existe,  poniendo  en  riesgo  la  imparcialidad  y  el  buen  juicio que se requiere del  funcionario en el cumplimiento y desarrollo de la labor judicial.   

Al    ocuparse    del    tema, la Sala ha expresado:   

“Como el motivo de amistad íntima alude a  una  relación  entre  personas  que,  además  de dispensarse trato y confianza  recíprocos,  comparten  sentimientos  y  pensamientos que hacen parte del fuero  interno  de  los  relacionados,  la Corte ha sido amplia en la admisión de esta  clase  de  expresiones  impeditivas,  merced  a  su marcado raigambre subjetivo,  sólo  a  cambio  de  que  el  funcionario diga con claridad los fundamentos del  sentimiento  de transparencia y seguridad que quiere transmitir a las partes y a  la  comunidad, a fin de que el examen de quien deba resolver no sea un mero acto  de   cortesía   sino   la   aceptación   o  negación  de  circunstancias  que  supuestamente   ponen   en  vilo  la  imparcialidad  del  juicio.” 4   

Y posteriormente reiteró:  

“Estas   razones   corresponden  a  una  apreciación  de  carácter  subjetivo, ante la cual resulta imposible de exigir  una  determinada  ponderación para tenerla como cierta, ya que está referida a  aspectos  que  tienen que ver exclusivamente con el fuero interno de la persona,  es  una  apreciación  eminentemente  subjetiva, por lo tanto, su reconocimiento  solo  requerirá  la  expresión  clara  por  parte del funcionario judicial que  tornen  admisible  su  manifestación,  dando así seguridad a las partes y a la  comunidad   de  las  transparencia  de  la  decisión  de  quien se declara  impedido,  pues  no  se  trata de expresar la existencia de actos de cortesía o  disgusto,  sino el señalamiento de circunstancias bajo las cuales el ánimo del  funcionario   se   vería   perturbado   y   no  podría  decidir  con  absoluta  independencia        o       imparcialidad.”5   

4.  En el caso bajo  examen,  se  tiene  que el Magistrado Jairo Armando González Gómez, dijo tener  una  estrecha relación de amistad que data de varias décadas con el procesado,  situación  que  influiría  negativamente  en  su  imparcialidad  al momento de  conocer  la  actuación. En tal sentido relacionó aspectos fácticos de los que  razonablemente   se   infiere  las  relaciones  interpersonales  van  desde  las  actividades      deportivas     a     las     reuniones     sociales,  las  que  se  extienden  a los fines de  semana  en  fincas de amigos comunes y en la suya, al punto que, afirmó, tienen  trascendencia  en la comunidad, especialmente la judicial y de abogados, quienes  verían     afectada    la    imparcialidad    de    la    administración    de  justicia.   

Ese  trato  trasunta  al entendimiento que en  desarrollo  de  la relación fraterna han compartido espacios y aspectos propios  de  la  vida  de  cada  uno,  lo  cual  compromete  sus  sentimientos  y  afecta  negativamente  la  imparcialidad  de  quien  debe  asumir  el  rol  de juzgar al  otro.   

Al  respecto,  téngase  en  cuenta  que  la  relación   afectiva   se   ha   mantenido   a  través  del  tiempo,  independientemente  del  lugar en donde  cada  uno  de  ellos  ha desempeñado su labor. En este sentido, el doctor Jairo  Armando  González  Gómez  manifestó  que  su  amistad  con el procesado y los  hermanos  de  éste, comenzó  en  la década de los años 90 del siglo pasado, cuando él se desempeñaba como  juez  en  municipios del Distrito Judicial de Santa Rosa de Viterbo, Boyacá, la  cual  se  acentuó  con  ocasión  de  la  afición común por los caballos y el  fútbol.   

Así, es innegable para la Sala la existencia  real  de  una relación de amistad íntima entre el doctor González Gómez y el  procesado  en  este  asunto,  suficiente para dar aplicación al numeral 5º del  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004, máxime cuando el trato mutuo informado  trascendió  a  la  comunidad,  que  en este caso vería con desconfianza que el juez plural esté integrado con  una    persona    que    comparte    espacios   con   el   procesado, más allá de una relación ordinaria de  trabajo.   

5.  En relación con  la  manifestación  de  impedimento  expresada  por el doctor Pedro Pablo Torres  Beltrán  la  situación  es  idéntica, su vínculo de amistad con el procesado  data  de  aproximadamente  20 años atrás,  durante  los  cuales  se  han  conocido estrechamente y compartido  muchos   momentos,   al  punto  que  es  el  padrino  de  matrimonio,  circunstancia  que por sí misma revela  el  alto grado de confianza que se tienen, por el cual no dudó en manifestar se  encuentra  afectado  por  la  situación  que  aquél  está  viviendo  y siente  dificultad   para   juzgarlo   por  tratarse  de  un  amigo  cercano,    a    quien    desea    salga   bien  librado.   

6.  En  suma,  los  motivos  con  fundamento  en los cuales los Magistrados del Tribunal Superior de  Yopal  se  declararon impedidos, no corresponden a sucesos que se relacionen con  una    simple    amistad    o    conocimiento   con   el   procesado, sino a circunstancias reveladores de una  camaradería   que   sobrepasa  los  límites  del  trato  frecuente, esto es, su relación no se circunscribe  al  aspecto  profesional  obligatorio  por  fuerza  de  las circunstancias, sino  también  a  otras  situaciones  de  la  vida  personal  de cada uno,  que  innegablemente  comprometerían su  recto juicio e imparcialidad al momento de juzgar.   

En  consecuencia,  las razones planteadas son  suficientes  para  que  los  Magistrados  Pedro  Pablo  Torres  Beltrán y Jairo  Armando  González  Gómez  de la Sala Única del Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Yopal se separen del conocimiento del presente asunto.   

En   mérito  de  lo  expuesto,       la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   

  RESUELVE   

DECLARAR fundado el  impedimento  manifestado  por  los  Magistrados  Pedro  Pablo   Torres   Beltrán   y   Jairo   Armando   González   Gómez,   y   en  consecuencia    separarlos    del   conocimiento de este asunto.   

Contra   el   presente   auto  no  procede  ningún recurso.   

CÚMPLASE  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                      FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                            JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  de 29 de febrero de 2008, radicación 29189, entre otros.   

2 Auto  de 16 de marzo de 2005, radicación 23374.   

3 Auto  de 19 de octubre de 2006, radicación N° 26.246.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal.  Auto  de 21 de noviembre de  2002.   

5 Corte  Suprema   de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal.  Auto  de  28  de  mayo  de  2008.     

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