41609(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No. 336  

Bogotá  D.  C.,  nueve de octubre de dos mil  trece.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  extradición    del    ciudadano   de   nacionalidad   colombiana   ADOLFO  LEÓN  AFANADOR TABARES, solicitado  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

Antecedentes  

1.  Mediante  Nota  Verbal No. 0602 del 10 de  abril  de  20131,  el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América, a través de su  embajada   en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  ADOLFO LEÓN  AFANADOR  TABARES,  para  ser  juzgado  por  el delito  federal de lavado de dinero relacionado con narcotráfico.   

2.  En  cumplimiento  de  lo  dispuesto en el  artículo  509  de  la  Ley  906 de 2004, el Fiscal General de la Nación libró  orden  de  captura  en  su  contra  mediante  resolución  del  15  de  abril de  20132,  la  cual se hizo efectiva el día 18 de abril del mismo año, por  miembros      de     la     Policía     Nacional3.   

3. Con Nota Verbal No. 1066 del 14 de junio de  20134,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de América formalizó la  referida  solicitud de extradición y adjuntó para fundamentarla los siguientes  documentos, debidamente traducidos al idioma español:    

3.1.     Acusación     formal     No.  13-201795,  dictada el 21 de marzo de 2013 en el Tribunal del Distrito Sur de  Florida  en  contra  de  AFANADOR  TABARES,  donde  se  le  imputan  cargos por el delito federal de lavado de  dinero relacionado con narcotráfico.   

3.2.  Declaraciones  de apoyo a la solicitud,  rendidas   bajo   juramento  por  BRIAN  N.  DOBBINS6,  Fiscal  de  la Sección Anti  estupefacientes  de  la  Fiscalía  de  los  Estados  Unidos, y JOHN M. CLAYTON,  agente       especial       de       la      DEA7.   

3.3.  Listado  y  reproducción de las normas  aplicables al caso.   

3.4.  Orden de arresto impartida en su contra  por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

4.  El  17  de junio de 2013 el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió  el  expediente  al Ministerio de  Justicia  y  del  Derecho,  informando que por no existir convenio aplicable con  los  Estados Unidos de América se imponía obrar de acuerdo con el ordenamiento  procesal  penal colombiano. Y el 19 de junio del mismo año éste último envió  la  actuación  a  la Corte, donde agotado el trámite establecido en la Ley 906  de 2004, corresponde emitir concepto.    

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes   

1. De la defensa  

La defensa se abstuvo de presentar alegaciones  de conclusión.   

2. De la Procuradora  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal  solicitó  a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia   conceptuar   favorablemente   en   relación   con  la  petición  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  ADOLFO LEÓN  AFANADOR  TABARES,  formulada  por  el Gobierno de los  Estados Unidos de América.   

En  el evento en que esto ocurra, la delegada  del  Ministerio  Público  indica  que  la  Corte  deberá  exhortar al Gobierno  Nacional  para  que  advierta al país reclamante sobre el reconocimiento de los  derechos  y garantías propias en atención a su calidad de ciudadano colombiano  y  de procesado, y que la entrega del requerido lo limita, pues lo podrá juzgar  solamente  por las conductas que generan su extradición, de conformidad con los  artículos  11,  12 y 14 de la Carta Política, conforme a los cuales no podrán  ser  sometidos a pena de muerte, desaparición forzada, torturas, tratos o penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  a  las  penas  de  destierro, prisión  perpetua  y  confiscación;  además,  en  estricta  observancia  del denominado  bloque  de  constitucionalidad;  esto  es, convenios internacionales ratificados  por Colombia, que consagran y desarrollan los derechos humanos.   

SE CONSIDERA  

La Ley 906 de 2004, estatuto llamado a regular  el  caso  en  virtud  de  la fecha en que ocurrieron los hechos y la ausencia de  convenio  aplicable  con  los  Estados  Unidos  de  América,  establece  que el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la Corte debe fundarse en, (i) la validez  formal  de  la  documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv)  la  equivalencia de la providencia proferida en el extranjero con la resolución  de  acusación  del  sistema  penal  colombiano,  y  (v)  el  cumplimiento de lo  previsto   en   los   tratados  públicos  cuando  fuere  necesario.8   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso   analizado,   y   seguidamente  las  que  consagra  en  forma  expresa  la  Constitución  Nacional,  relacionadas  con  las  causas  de improcedencia de la  extradición  por  razón  de la fecha en que ocurrieron los hechos, el lugar de  comisión  de  los delitos, su naturaleza común o política, y la existencia de  cosa juzgada.   

1)   Validez   formal   de  los  documentos  aportados   

La   normatividad  procesal  exige  que  la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  sentencia,  de  la  resolución de acusación o su equivalente; (ii) indicación  de  los  actos  que  determinan la solicitud de extradición y señalamiento del  lugar  y  la  fecha  en que fueron ejecutados; (iii) inclusión de los datos que  sirven  para  establecer  la  identidad plena de la persona reclamada; y (iv) la  reproducción  certificada  de las disposiciones penales aplicables.9    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su   intervención,   deben   presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste por el cónsul colombiano.10             

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática  y  adjunta  a  la  misma  aparece  copia  de  acusación  formal  No.  13-20179, dictada el 21 de marzo de 2013 en el Tribunal  del  Distrito  Sur  de  Florida  en  contra de AFANADOR  TABARES, en la que aparecen relacionadas las conductas  que  la  determinan  y  los  marcos  temporales  y  espaciales de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte,   copia   de   la   orden   de   arresto   dictada   contra  ADOLFO  LEÓN  AFANADOR  TABARES  por  las  autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos;  Declaraciones  de apoyo a la  solicitud,  rendidas  bajo juramento por BRIAN N. DOBBINS, Fiscal de la Sección  Anti  estupefacientes  de  la  Fiscalía de los Estados Unidos, quien explica el  procedimiento  del  Gran  Jurado  y  hace un recuento de los hechos y los cargos  imputados  a  la  persona solicitada en extradición; y el testimonio de JOHN M.  CLAYTON,  agente  especial de la DEA quien se refiere a los hechos y las pruebas  del caso.   

Estos   documentos   fueron   aportados  en  traducción  al  español  y  se  hallan debidamente autenticados. La acusación  aparece  certificada  por  STEVEM  M.  LARIMORE,  secretario  del  Tribunal  del  Distrito  Sur  de Florida. Las declaraciones del Fiscal Federal BRIAN N. DOBBINS  y  del  agente  especial  JOHN  M.  CLAYTON, se hallan refrendadas por MAGDALENA  BOYNTON,   Directora   Asociada,  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos de  América,  cuya  firma fue certificada por ERIC  H.  HOLDER,  Procurador  de  los Estados Unidos, quien ordenó  estampar  el  sello del Departamento de Justicia y solicitó al Director Adjunto  de la Oficina de Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la  Secretaria de Estado HILLARY RODHAM CLINTON, quien en prueba de ello ordenó  imponer  el sello del Departamento de Estado y solicitó al funcionario Auxiliar  de  Autenticaciones  de  dicho  Departamento  PATRICK  O. HATCHETT, suscribir su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da  fe  de la  autenticidad de la firma de PATRICK O. HATCHETT.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  las  exigencias  formales  de  legalización  de  la documentación que sirve de  sustento  a  la  solicitud de extradición, requeridas por las normas del Estado  requirente  y  el  Estado  colombiano,  se cumplieron a cabalidad en el presente  caso,  y  que  desde  esta  perspectiva los documentos aportados con este fin se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe preceder  el concepto.    

2)   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  solicitó   la   entrega   de  ADOLFO  LEÓN  AFANADOR  TABARES,          alias          ‘fino’,  de  nacionalidad colombiana, nacido  el  16  de  marzo  de  1969,  portador  de  la cédula de ciudadanía colombiana  Número   94.042.250,  según  se  establece  de  la  información  que  aparece  consignada  en la solicitud de detención provisional con fines de extradición,  en  la petición formal de extradición y en el testimonio de apoyo de la agente  especial de la DEA entre otros documentos.   

Estos   datos  de  identificación  guardan  correspondencia   con   los   consignados  en  los  informes  de  captura  y  de  notificación,  y    coinciden  con  los  suministrados por la persona  privada  de  la  libertad al ser enterada de los derechos del capturado y de los  motivos  de  su  aprehensión,  al  igual  que  con  los  resultados  del cotejo  dactiloscópico  realizado  por  técnicos  de  Policía  Judicial.  Además, se  incorporó una fotografía suya como anexo.   

Toda esta información permite concluir que la  persona  detenida por las autoridades colombianas es la misma que el Gobierno de  los Estados Unidos de América pide en extradición.   

3)     Principio     de     la    doble  incriminación   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén previstos como delitos en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.     

ADOLFO  LEÓN  AFANADOR  TABARES,  es  solicitado  en  extradición  por  el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América  para que comparezca a responder en juicio por “lavado de  dinero     relacionado     con    narcotráfico”11    y   “concierto   para  delinquir”12.     Estos     cargos    se  hallan  consignados en la acusación No. 13-20179, dictada el 21  de  marzo de 2013 por el Tribunal del Distrito Sur de Florida, en los siguientes  términos:   

ACUSACIÓN FORMAL  

El Gran Jurado imputa que:  

Empezando alrededor del mes de marzo de 2010,  siendo  la  fecha  exacta  desconocida  por  el Gran Jurado, y continuando hasta  alrededor  del  4  de  septiembre de 2012, en los Condados de Miami –Dade y Broward, en el Distrito Sur de  Florida y en otros lugares, los acusados:   

RAÚL GIL TABARES,  

Alias “Primo”,  

ADOLFO LEÓN AFANADOR TABARES.  

Alias “Fino”,  

JAVIER AFANADOR TABARES,  

Alias “Jota”,  

YESID ZAMBRANO GARAVITO,  

alias “Maco”  

YULL HEMBERG ZAMBRANO  

ORLANDO GUAPACHA QUINTERO  

Alias “pollo”,  

CARLOS EDUARDO CAMACHO  

Y  

MARCO ANTONIO RAMÍREZ GÓMEZ,  

Alias “Toño”,  

A sabiendas y voluntariamente se combinaron,  concertaron,   confederaron  y  concordaron  entre  sí  y  con  otras  personas  conocidas  y  desconocidas  por  el Gran Jurado, para cometer ciertos delitos en  contra  de  los Estados Unidos, en transgresión de lo dispuesto por la Sección  1956 del Título 18 del Código de los Estados Unidos, a saber:   

    

1. A  sabiendas  realizar  una transacción financiera que afectaba el  comercio  interestatal  y  extranjero,  la cual involucraba las ganancias de una  actividad  ilícita  especificada, sabiendo de que los bienes involucrados en la  transacción   financiera   representaban  las  ganancias  de  alguna  forma  de  actividad  ilícita,  sabiendo  que  la  transacción  estaba  diseñada  en  su  totalidad  o  en  parte,  para ocultar y disfrazar la índole, la ubicación, la  fuente,  la  titularidad y el control de las ganancias de una actividad ilícita  especificada,  en  transgresión de lo dispuesto en la Sección 1956(a)(1)(B)(1)  del Título 18 del Código de los Estados Unidos;     

    

1. A  Sabiendas  transportar,  transmitir y transferir fondos desde un  lugar  en  los  Estados  Unidos  a  un  lugar  fuera  de  los Estados Unidos y a  sabiendas  transmitir y transferir fondos a un lugar en los Estados Unidos desde  un  lugar  fuera  de  los  Estado  Unidos  con  la  intención  de  fomentar  la  realización  de  dicha  actividad ilícita, en transgresión de lo dispuesto en  la   sección   1956(a)(2)(A)   del  Título  18  del  Código  de  los  Estados  Unidos;     

    

1. A  sabiendas  transportar,  transmitir y transferir fondos desde un  lugar  en  los  Estados  Unidos  a  un  lugar  fuera  de  los Estados Unidos y a  sabiendas  transmitir y transferir fondos a un lugar en los Estados Unidos desde  un  lugar  fuera  de los Estados Unidos, sabiendo que los fondos involucrados en  el  transporte,  transmisión  y  transferencia  representaban  las ganancias de  alguna  forma  de actividad ilícita, y sabiendo que el transporte, transmisión  y  la  transferencia  estaba diseñada en su totalidad o en parte para ocultar y  disfrazar  la índole, la ubicación, la fuente, la titularidad, y el control de  las  ganancias  de  la  actividad  ilícita especificada, en transgresión de lo  dispuesto  en  la  Sección  1956(a)(2)(B)(i)  del Título 18 del Código de los  Estados Unidos y;     

Se  imputa además que la actividad ilícita  especificada  es la delictuosa importación, exportación, recibo, ocultamiento,  compra,  venta y de alguna otra forma distribución de una sustancia controlada,  punible  conforme  a  las  leyes  de  los Estados Unidos, Colombia, México y el  Perú.   

Todo ello en transgresión de lo dispuesto en  la   Sección   1956(h)   del   Título   18   del   Código   de   los  Estados  Unidos.   

En  la  legislación colombiana las conductas  precitadas  encuentran  equivalencia  típica en los artículos  323, 324 y  340  del  Código  Penal,  en  los cuales se tipifican el lavado de activos y el  concierto para delinquir. Dice la mencionada normativa:   

“ARTICULO  323.  LAVADO   DE  ACTIVOS:  El  que  adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte,  transforme,  almacene,  conserve,  custodie o administre  bienes  que  tengan  su origen mediato o inmediato en actividades de tráfico de  migrantes,  trata  de  personas, extorsión, enriquecimiento ilícito, secuestro  extorsivo,   rebelión,   tráfico  de  armas,  tráfico  de  menores  de  edad,  financiación  del  terrorismo  y  administración  de recursos relacionados con  actividades   terroristas,   tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  delitos contra el sistema financiero, delitos contra  la  administración pública, o vinculados con el producto de delitos ejecutados  bajo  concierto  para  delinquir,  o les dé a los bienes provenientes de dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o  encubra la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación, destino, movimiento o derecho sobre  tales  bienes  o  realice  cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen  ilícito,  incurrirá  por esa sola conducta, en prisión de diez (10) a treinta  (30)  años  y  multa  de  seiscientos  cincuenta (650) a cincuenta mil (50.000)  salarios mínimos legales vigentes.   

La  misma  pena  se  aplicará  cuando  las  conductas  descritas  en  el  inciso  anterior  se  realicen  sobre  bienes cuya  extinción de dominio haya sido declarada.   

El lavado de activos será punible aun cuando  las  actividades  de  que  provinieren  los  bienes,  o los actos penados en los  apartados  anteriores,  se  hubiesen  realizado,  total  o  parcialmente,  en el  extranjero.   

Las penas privativas de la libertad previstas  en  el  presente artículo se aumentarán de una tercera parte a la mitad cuando  para  la  realización de las conductas se efectuaren operaciones de cambio o de  comercio    exterior,    o    se    introdujeren   mercancías   al   territorio  nacional.   

El  aumento  de  pena  previsto en el inciso  anterior,   también   se   aplicará  cuando  se  introdujeren  mercancías  de  contrabando al territorio nacional.”   

“ARTICULO  324.  CIRCUNSTANCIAS  ESPECÍFICAS  DE  AGRAVACION: Las penas privativas de  la  libertad  previstas  en  el artículo anterior se aumentarán de una tercera  parte  a la mitad cuando la conducta sea desarrollada por quien pertenezca a una  persona  jurídica,  una  sociedad o una organización  dedicada  al  lavado  de  activos y de la mitad a las  tres  cuartas  partes cuando sean desarrolladas por los jefes, administradores o  encargados    de    las    referidas    personas    jurídicas,   sociedades   u  organizaciones.”   

(…)  

“ARTÍCULO 340.  CONCIERTO  PARA  DELINQUIR:  Cuando varias personas se  concierten  con  el  fin de cometer delitos, cada una de ellas será penada, por  esa  sola  conducta,  con  prisión  de cuarenta y ocho (48) a ciento ocho (108)  meses.   

Cuando el concierto sea para cometer delitos  de   genocidio,  desaparición  forzada  de  personas,  tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo, tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias    sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,   extorsión,  enriquecimiento      ilícito,      lavado     de  activos  o  testaferrato  y conexos, o Financiamiento  del  Terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades  terroristas,  la  pena  será  de  prisión de ocho (8) a dieciocho (18) años y  multa  de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil (30000) salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

La   pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen, constituyan o financien el concierto para delinquir”.   

Lo visto muestra que los contenidos del principio de la doble  incriminación   se  hallan  también  reunidos,  toda  vez  que  las  conductas  delictivas  imputadas  a  ADOLFO LEÓN AFANADOR TABARES  en   el   país   requirente  se  hallan  tipificadas  igualmente   como   delitos   en   la  legislación  penal  colombiana,  con  la  denominación   de   lavado  de  activos  agravado  y  concierto   para   delinquir   agravado  con  sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no es inferior a  cuatro (4) años.   

Cabe  resaltar que, según la declaración de  apoyo   rendida   por   JOHN  M.  CLAYTON,  agente  especial  de  la  DEA,   ADOLFO     LEÓN    AFANADOR    TABARES   pertenecía   a   una   organización  delincuencial  que  recibía  contratos  de  lavado de dinero proveniente de una  banda  dedicada  al  tráfico  de  estupefacientes liderada por Gil Tabares, que  operaba   desde   la   ciudad   de  Cali,  Colombia.13   

4) Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial que contiene los cargos contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputan,  señala  los hechos que le sirven de fundamento,  indica  el  lugar  y  la  época  de  comisión, y precisa las normas jurídicas  aplicables  al  caso,  para  que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

Revisada  la acusación No. 13-20179, dictada  el  21  de  marzo  de  2013  por  el  Tribunal  del  Distrito Sur de Florida, se  establece  que  este  documento,  al  igual  que  sucede con la acusación en el  sistema   procesal   colombiano,   contiene  cargos  concretos  contra  personas  determinadas,  señala  los fundamentos fácticos, identifica las normas penales  aplicables  al  caso  y  marca  la  iniciación del juicio, particularidades que  permiten  concluir  que se está en presencia de actos procesales jurídicamente  equivalentes.   

5) Causas de improcedencia  

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición  cuando, (i) el delito objeto de investigación o juzgamiento es de  naturaleza  política; (ii) los hechos que motivan la solicitud fueron cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre de 1997; (iii) el solicitado es natural  colombiano  y  (iv)  el  delito  que se le imputa ha sido cometido en territorio  nacional.14  La  Corte ha dicho también que no procede cuando el hecho ha sido  juzgado  en  Colombia  mediante  decisión  que  haya  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada.   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado.  Los delitos que el Tribunal del Distrito Sur de Florida le  imputa   a   ADOLFO   LEÓN   AFANADOR  TABARES   son  de  naturaleza común, no política. Y los hechos  que  sustentan  los  cargos  ocurrieron  a partir de marzo de 2010 hasta el 4 de  septiembre  de  2012,  según  se establece del contenido de la acusación y los  testimonios de apoyo.   

El  lugar de comisión de los delitos tampoco  se  erige  en factor de improcedencia de la solicitud de extradición, porque la  acusación  y  las  declaraciones  que sirven de soporte a la petición permiten  constatar  que  ADOLFO  LEÓN  AFANADOR  TABARES   se   asoció   de   manera   ilícita  para  realizar  transacciones    financieras    de    dinero   proveniente   del   tráfico   de  estupefacientes,  desde  varias  partes  de  Estados  Unidos (entre ellas Miami,  Florida)  con  destino  a  Colombia,  y con el propósito de darle apariencia de  legalidad15.   

Esto muestra que los hechos por los cuales se  acusa  a  ADOLFO  LEÓN  AFANADOR  TABARES  trascendieron  las  fronteras  del  territorio  nacional, y que se  cumple,  por  tanto,  el  condicionamiento  constitucional consistente en que la  conducta  haya  sido realizada total o parcialmente en el extranjero, cualquiera  sea  la  teoría  que  se  aplique  para  determinar  el  lugar de comisión del  ilícito  (de  la  acción,  del  resultado  o  de la  ubicuidad).   

Concurre   a  su  vez,  que  el  motivo  de  improcedencia  de  la  extradición  por  presentarse  el  instituto  de la cosa  juzgada,   tampoco   se   materializa,   pues   el  expediente  no  ofrece   información  de  ninguna  clase que indique que ADOLFO  LEÓN  AFANADOR  TABARES ya fue juzgado en Colombia por  los mismos hechos, mediante decisión que haya causado ejecutoria.   

6) El concepto  

Teniendo   en   cuenta  que  concurren  los  condicionamientos  relacionados  con  la  validez  formal  de  la documentación  allegada,   la   demostración   plena   de   la   identidad   de   la   persona  solicitada,   el  principio  de la doble incriminación, la equivalencia de  la  providencia  proferida  en el extranjero con la resolución de acusación, y  que  no  se está frente a ninguna causa de improcedencia de la extradición, la  Sala emitirá concepto favorable.   

7)     Cuestión     final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   de   que  acceda  a  la  extradición  de  ADOLFO  LEÓN  AFANADOR TABARES advierta al  Estado  requirente  que  su  juzgamiento  no podrá incluir hechos cometidos con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de extradición y determinan su entrega, y que no podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni condenado a pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de  acuerdo  con  lo  establecido  en los artículos 11, 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

El  Gobierno  Nacional advertirá también al  Estado  requirente,  que  en  caso  de  llegarse  a un fallo de condena, deberá  computarse  el tiempo que ADOLFO LEÓN AFANADOR TABARES  ha  estado privado de la libertad con ocasión de este  trámite  de  extradición.  De  igual  modo,  lo  requerirá  para que frente a  situaciones  de  absolución,  retiro  de  cargos  o situaciones similares, o el  cumplimiento  de la pena por los cargos que motivan la extradición en el evento  de  ser condenado, garantice su permanencia en ese país y su retorno a Colombia  en condiciones de dignidad y respeto por la persona humana.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde,  asimismo,  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales y reales para que pueda tener contacto regular con sus  familiares  más  cercanos, considerando que el artículo 42 de la Constitución  Política  de  Colombia  reconoce  a  la  familia  como  núcleo  esencial de la  sociedad,  garantiza  su  protección permanente, resguarda su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se refuerza con la protección que también le prodigan la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en  su  artículo  17  y el Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Como  la  extradición  entre  los  Estados  Unidos  de  América  y  la  República  de  Colombia  se  rige  por  las normas  contenidas  en  la  Constitución  Política  y  en  el Código de Procedimiento  Penal,  el  Gobierno  Nacional  debe  además hacer las  exigencias  que estime convenientes en orden a que en el Estado requirente se le  reconozcan  todos los derechos y garantías inherentes a la persona, en especial  las   contenidas   en  la  Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º   ibídem.16   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  como  director  supremo de la política exterior y de las relaciones  internacionales,    deberá    también    realizar   el   seguimiento   a   los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias  que se derivarán de su eventual incumplimiento,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2°  del  artículo  189  de  la  Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a   la   extradición  del  ciudadano  de  nacionalidad   colombiana   ADOLFO   LEÓN   AFANADOR  TABARES,    solicitada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América a  través  de  su  embajada en Colombia, por los cargos imputados en la acusación  formal  No. 13-20179, dictada el 21 de marzo de 2013 en el Tribunal del Distrito  Sur de Florida   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta   decisión   al  señor  ADOLFO  LEÓN  AFANADOR  TABARES,   a   su   defensor,  al  representante  del  Ministerio  Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación,  para  los  fines  pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio de Justicia y del Derecho.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO          

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                        LUIS                              GUILLERMO                              SALAZAR  OTERO                                

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

           

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Folios 9 a 13 Carpeta del Ministerio de Justicia y del Derecho.   

2  Folios 34 a 36 -Carpeta del Ministerio de Justicia y del Derecho.   

3  Folios   20    y   21   -Carpeta   del   Ministerio   de   Justicia  y  del  Derecho.   

4  Folios   47   a    54   –   Carpeta   del  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho.   

5  Folios   126   a   129   –   Carpeta   del   Ministerio   de   Justicia   y  del  Derecho.   

6  Folios   109   a   116   –   Carpeta   del   Ministerio   de   Justicia   y  del  Derecho.   

7  Folios   137   a   149   –   Carpeta   del   Ministerio   de   Justicia   y  del  Derecho.   

8  Artículo 502.   

9  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

10 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

11  Folio 47 – Carpeta del Ministerio de Justicia y del Derecho.   

12  Folio     48     –  Idem.   

13  Folio  138  inc.  final  –  Carpeta del Ministerio de Justicia y del Derecho.   

14  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

15  Folio  127,  128  y  138  –   Carpeta  del  Ministerio  de  Justicia  y del  Derecho.   

16  Así,  con  arreglo  al  artículo 29 de la Carta; a los artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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