41605(06-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

   

   

   

   

Aprobado  acta Nº  253   

Bogotá        D.C.,  seis  (6) de agosto de dos mil trece  (2013).   

V   I   S   T   O  S   

La Sala resuelve acerca de la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Emir  Altamirano  García  y Edward    Javier    Mulato,  contra  la  sentencia  dictada  por el  Tribunal  Superior de Cali el 18 de marzo de 2013, confirmatoria de la proferida  por  el  Juzgado  Noveno  Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de la  misma  ciudad  el  30  de  julio de 2012, que los condenó como coautores de las  conductas  punibles  de homicidio agravado en grado de tentativa y fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego o municiones.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                      

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  sentenciador de segundo grado de la siguiente manera:   

“Tuvieron     ocurrencia     siendo  aproximadamente  las 22:30 horas del día 6 de diciembre de 2008, en la calle 40  con  carrera 36 del Barrio Antonio Nariño de Cali, donde se encontraba el joven  R.A.W.C.  de  16  años  de  edad,  quien  se hallaba tomándose una gaseosa. El  señor  Emir  Altamirano García alias ‘El        Peluquero’  y  Janner  Mulato alias ‘Pepe’,  dispararon  en contra del joven W., quien recibió inicialmente un impacto en el  brazo,  por  lo  que corrió siendo perseguido por estos dos hombres que estaban  armados  y  le disparaban, luego se une al grupo Edward Mulato con arma de fuego  quien  también  le  disparó.  R  corre  en zigzag esquivando los disparos; sin  embargo,  recibió  ocho impactos de arma de fuego en diferentes partes del  cuerpo,  cuando  cesaron  las  detonaciones  el sujeto conocido como Kini, quien  también  estaba  en ese lugar, sacó un cuchillo para lesionarlo, forcejearon y  en  ese  momento llegaron los muchachos del sector humo, que lo defendieron y lo  trasladaron al centro médico.   

“Según  el señor R.A.W.C., fue agredido  porque  tuvo problemas  con Jhonny, quien era de la peluquería, y a la vez  medio       hermano       de      ‘Pepe’   y  Edward  y  sobrino  de  Kini.  Ellos  lo  culpaban  de la muerte de Jhonny, esta  persona  se encontraba en su casa, debido a unas heridas recibidas en noviembre,  pero  sufrió  una  complicación,  fue  llevado por Urgencias al Hospital donde  murió     antes     que     estos     sujetos     lo     agredieran”.   

2.  El 3 de noviembre de 2011, ante el  Juzgado  16 Penal Municipal con Función de Control de Garantías, se llevaron a  cabo  las  audiencias  de legalización de captura, imputación e imposición de  medida  de  aseguramiento, acto en el cual  Edwar  Javier   Mulato   y  Emir  Altamirano   García,  se  allanaron  a  los  cargos  atribuidos,  esto  es,  por  los  delitos  de  homicidio  agravado  en  grado de  tentativa,  reconociéndole  la  circunstancia  degradante de la punibilidad del  estado  de  ira  e  intenso  dolor,  y fabricación, tráfico y porte de armas o  municiones.   

Así mismo, a los imputados se les atribuyó  la  circunstancia  de  mayor  punibilidad reglada en el artículo 58 numeral 10,  del Código Penal.   

3. El 30 de julio de 2012, el Juzgado Noveno  Penal  del  Circuito  con Funciones de Conocimiento de Cali, dictó sentencia de  primera   instancia,   en   la   que   condenó   a  los  señores  Edward   Javier   Mulato   y  Emir  Altamirano  García  a  la  pena  principal   de   16  años  y  6  meses  de  prisión  y  a  las  accesorias  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  tiempo  de la restrictiva de la libertad y la privación del derecho a la  tenencia  y  porte  de  armas por el término de 15 años, respectivamente, como  coautores de los punibles citados anteriormente.   

4.  La defensa mostró inconformidad con la  tasación  de  la  sanción, razón por la cual interpuso recurso de apelación,  siendo  desatado  por  el  Tribunal  Superior  de  Cali  el 18 de marzo de 2013,  confirmando el fallo de instancia.   

La   defensa  técnica  de  los  acusados  interpuso recurso de casación.   

SÍNTESIS    DEL  LIBELO   

Basada  en  la  causal  primera,  según la  sistemática  reglada en la Ley 906 de 2004, postula un sólo reproche contra la  sentencia del Tribunal, así:   

Único cargo  

Acusa a la Corporación de segundo grado de  haber  infringido  la  ley  sustancial por aplicación indebida del artículo 61  inciso 2°, del Código Penal.   

El censor encaminado a demostrar el reproche  imputado  al  juzgador,  procede  a  comentar  la  forma  como  se determinó la  sanción.  Sin  embargo,  advierte  que  el error del sentenciador consistió en  abstenerse  de  reconocer  que los procesados carecían de antecedentes penales,  puesto  que  los  que  registraban  fueron  extinguidos,  motivo  por el que era  posible  el  reconocimiento  de  la  circunstancia  de  menor pena reglada en el  artículo 55 numeral 1°, del Código Penal.   

En esa medida, estima que el vicio trajo un  perjuicio  a  los  acusados, debido a que implicó que no se partiera del primer  cuarto  del ámbito de movilidad, mejor aún de su mínimo, en orden a dosificar  la sanción.   

Dice que el artículo 68A del Código Penal  condiciona   el  otorgamiento de los subrogados a que el procesado no tenga  antecedentes  penales  dentro  de  los  últimos  5  años  anteriores al fallo,  hipótesis   que   tiene   respaldo   jurídico  en  los  artículos  28  de  la  Constitución  Política  y  6°  del  Código  Penal,  debiéndose,  por tanto,  aplicar  por  analogía  el  artículo 174 inciso 3°, de la Ley 734 de 2003, en  relación  con  que  las  sanciones  o  las  inhabilidades impuestas deben estar  vigentes.   

A continuación el censor pasa a informar la  pena que le correspondería a los procesados.   

Como  normas  violadas  cita los artículos  1°,  3°,  6°  y  61 inciso 2°, del Código Penal, 1°, 2°, 28 y 248 de  la Constitución Política y 27 del Código de Procedimiento Penal.   

Pide  de  la  Corte  que ejerza su facultad  oficiosa,    para    proteger    los    derechos    y    garantías    de    sus  defendidos.   

Así, solicita de la Sala casar la sentencia  impugnada  y  en  su  lugar, emitir otra en la que se tase la pena conforme a la  legalidad.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

La   casación   en   la   Ley   906   de  2004   

Previo a examinar los cargos presentados por  el  casacionista  en  contra de la sentencia objeto de censura, debe reiterar la  Corte1  cómo,  con  el advenimiento de la Ley 906 de 2004, se ha buscado  resaltar   la   naturaleza   de   la   casación  en  cuanto  medio  de  control  constitucional  y  legal  habilitado  ya  de  manera  general  contra  todas las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas por los Tribunales, cuando quiera  que   se  adviertan  violaciones  que  afectan  garantías  de  las  partes,  en  seguimiento  de  lo  consagrado por el artículo 180 de la Ley 906 de 2004, así  redactado:   

“Finalidad. El  recurso  pretende  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia”.   

En  la  sentencia  C-590  de 2005, la Corte  Constitucional  resaltó  la mayor amplitud que tiene la casación en el sistema  acusatorio,  en  cuanto  decididamente  se  prevé  como  medio protector de las  garantías fundamentales:   

“(…)  la  afectación  de  derechos  o  garantías  fundamentales  se  convierte  en  la  razón  de  ser  del juicio de  constitucionalidad  y  legalidad  que, a la manera de recurso extraordinario, se  formula  contra  la  sentencia.  O  lo  que  es  lo  mismo,  lo  que legitima la  interposición  de  una  demanda  de  casación  es la emisión de una sentencia  penal  de  segunda  instancia  en  la que se han vulnerado derechos o garantías  fundamentales.   Precisamente   por   ello   se   ha   presentado  también  una  reformulación   de  las  causales  de  casación,  pues  éstas,  en  la  nueva  normatividad,  sólo  constituyen supuestos específicos de afectación de tales  garantías o derechos…”.   

La  Ley  906 de 2004 especificó el ámbito  normativo  respecto  del  cual  se  ejerce  el  control de las sentencias de los  jueces,  incluyendo  no solo las infracciones a la ley, sino también a la Carta  y   a   las   normas   del   llamado   “bloque  de  constitucionalidad”.   En   este  punto,  como  lo  advirtió  la  Corte Constitucional en el citado fallo C-590 de 2005, si bien no  puede  afirmarse que ese parámetro de control no se observara en los anteriores  regímenes  de la casación, es claro que la expresa configuración legal de ese  ámbito  normativo,  evidencia  el  propósito  que  ha  tenido el legislador de  adecuar  el  instituto  de manera más directa a referentes constitucionales, lo  cual    resulta    comprensible    en    la   dinámica   de   las   democracias  constitucionales.   

Y  es  evidente que para el cumplimiento de  esos  fines  constitucionales,  el llamado sistema acusatorio oral de la Ley 906  de  2004,  dotó a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia de  una  serie  de  facultades  realmente  especiales,  como  lo  hizo  con  aquella  consagrada  en  el  artículo  184,  a  saber,  la  potestad  de “superar    los   defectos   de   la   demanda   para   decidir   de  fondo”  en  las  condiciones indicadas en él, esto  es,  atendiendo  a  los  fines  de  la casación, fundamentación de los mismos,  posición  del  demandante  dentro  del  proceso  e  índole  de la controversia  planteada; y la referida en  el   artículo   191,   para   emitir   un   “fallo  anticipado”  en  aquellos  eventos   en  que  la  Sala  mayoritaria  lo  estime  necesario  por razones de interés general, anticipando los turnos para convocar  a la audiencia de sustentación y decisión.   

Dentro  de ese nuevo contexto normativo, ha  de  aceptarse  que  la  inadmisión  de una demanda de casación por parte de la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia debe basarse en tres  aspectos  esenciales:  en  principio,  cuando  el  actor  no tenga interés para  acceder   al  recurso;  en  segundo  lugar,  cuando  se  trate  de  una  demanda  infundada, es decir que su  fundamentación   no   evidencia   una   eventual   violación   de   garantías  fundamentales;  y,  por  último,  cuando  de  su inicial estudio se descarte la  posibilidad   de  desarrollar  en  la  sentencia  alguno  de  los  fines  de  la  casación.   

En efecto, el artículo 184, inciso 2º, de  la  Ley  906  de  2004,  autoriza  a  la  Corte  para  no  seleccionar,  en auto  debidamente  motivado,  aquellas  demandas  de  casación  que  se encuentren en  cualquiera de los siguientes supuestos:   

“si  el  demandante  carece  de interés,  prescinde  de  señalar  la  causal, no desarrolla los cargos de sustentación o  cuando  de su contexto se advierta fundadamente que no se precisa del fallo para  cumplir algunas de las finalidades del recurso”.   

De  allí  que  bajo la óptica del sistema  acusatorio  penal,  el libelo impugnatorio tampoco puede ser un escrito de libre  elaboración,  en  cuanto  mediante  su  postulación el recurrente concita a la  Corte  a  la  revisión  del  fallo  de  segunda instancia para verificar si fue  proferido o no conforme a la constitución y a la ley.   

Por  lo tanto, sin perjuicio de la facultad  oficiosa  de  la  Corte  para prescindir de los defectos formales de una demanda  cuando  advierta la posible violación de garantías de los sujetos procesales o  de  los  intervinientes, de manera general, frente a las condiciones mínimas de  admisibilidad, se pueden deducir las siguientes:   

1. Acreditación del agravio a los derechos  o garantías fundamentales producido con la sentencia demandada.   

2. Señalamiento de la causal de casación,  a  través  de  la  cual  se  deja evidente tal afectación, con la consiguiente  observancia  de los parámetros lógicos, argumentales y de postulación propios  del motivo casacional postulado.   

3.  Determinación  de  la necesariedad del  fallo  de  casación  para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el  recurso en el ya citado artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

De otro lado, con referencia a las taxativas  causales  de  casación  señaladas  en  el  artículo 181 del nuevo Código, se  tiene dicho que:   

a)  La  de  su  numeral  1º  –falta de aplicación, interpretación  errónea,  o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional  o  legal, llamada a regular el caso-, recoge los supuestos de la  que  se  ha  llamado  a  lo  largo  de  la  doctrina  de  esta Corporación como  violación directa de la ley material.   

b)   La   del  numeral  2º  consagra  el  tradicional   motivo   de   nulidad  por  errores  in  procedendo,  por  cuanto  permite  el  ataque  si  se  desconoce  el  debido proceso por afectación sustancial de su estructura (yerro  de  estructura)  o  de  la garantía debida a cualquiera de las partes (yerro de  garantía).   

En tal caso, debe tenerse en cuenta que las  causales  de nulidad son taxativas y que la denuncia bien sea de la vulneración  del  debido  proceso  o  de  las  garantías,  exige  claras  y  precisas pautas  demostrativas2.   

Del mismo modo, bajo la orientación de tal  causal  puede  postularse  el desconocimiento del principio de congruencia entre  acusación           y           sentencia3.   

c)  Finalmente, la del numeral 3º se ocupa  de  la  denominada  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  –manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia-;  desconocer  las  reglas  de  producción alude a los errores de  derecho  que  se  manifiestan  por  los falsos juicios de legalidad –práctica  o  incorporación  de  las  pruebas   sin  observancia  de  los  requisitos  contemplados  en  la  ley-,  o,  excepcionalmente  por  falso  juicio  de convicción4,     mientras    que    el  desconocimiento  de  las reglas de apreciación hace referencia a los errores de  hecho   que  surgen  a  través  del  falso  juicio  de  identidad  –distorsión   o  alteración  de  la  expresión  fáctica  del  elemento  probatorio-, del falso juicio de existencia  –declarar   un   hecho  probado  con  base  en  una  prueba  inexistente u omitir la apreciación de una  allegada  de  manera  válida  al  proceso-  y del falso raciocinio –fijación  de  premisas  ilógicas  o  irrazonables    por    desconocimiento    de    las    pautas    de    la   sana  crítica-.   

La  invocación  de  cualquiera  de  estos  errores  exige  que  el  cargo  se  desarrolle conforme a las directrices que de  antaño  ha desarrollado la Sala, en especial, aquella que hace relación con la  trascendencia  del  error,  es  decir,  que  el mismo fue determinante del fallo  censurado.   

         Presupuestos  de  lógica  y  debida  fundamentación  de la causal  primera de casación   

         

         

         En  relación  con  el primer motivo reglado en el artículo 181 de  la  Ley  906  de  2004,  como  causal  de  casación,  cuando la censura se  postula  por  la  vía  de  la  infracción  directa  de  la  ley  material,  el  casacionista  está  aceptando  que  los  hechos  declarados como probados en la  sentencia  fueron  correctamente  apreciados,  razón  por  la cual el debate se  circunscribe  a  la  aplicación  del  derecho,  sin  que tengan cabida aspectos  relacionados  con  la  credibilidad  de  los elementos de juicio y del acontecer  fáctico.   

         En  esa  medida,  la labor de demostración de la trascendencia del  vicio  deberá  estar  sustentada  en evidenciar que el juzgador seleccionó una  norma  que  no  era  la  llamada  a  gobernar  el  asunto,  omitió otra que sí  resolvía  los  extremos  de  la  relación  jurídico  procesal  o, habiéndola  escogido  correctamente  le  dio  un alcance interpretativo que no se deriva del  texto de la ley.   

Calificación de la demanda  

    

1. Con claridad meridiana se advierte  que  el  censor tiene interés para interponer y sustentar la casación así los  acusados  se  hubiesen  allanado  a  cargos,  puesto  que  con la única censura  postulada  contra  la  sentencia  de segundo grado, se pretende que se revise la  pena  impuesta,  lo  cual no implica retracción de lo aceptado de manera libre,  voluntaria y debidamente asistidos.     

    

1. En relación con el único  cargo que el censor funda por los  senderos  de la infracción directa de la ley sustancial, se colige que lo dejó  a  mitad  de  camino,  puesto  que  se abstuvo de enseñar en qué consistió el  error  de selección normativa en que presuntamente incurrió el sentenciador al  momento de determinar la sanción.     

En efecto, recuérdese que el casacionista  acusa  la  violación  directa  del  artículo 61 inciso 2°, del Código Penal,  pero  en  vez  de  indicar  cómo  ese fragmento de la norma no era el llamado a  resolver  el  problema  jurídico, pasa a cuestionar por no haberse reconocido a  los  procesados  la  circunstancia  de  menor  punibilidad  de  la  carencia  de  antecedentes  penales  reglada  en el artículo 55 numeral 1°, de la Ley 599 de  2000.   

Así, como está presentado el reproche, el  demandante  olvida  que  se incurre en la alegada aplicación indebida de la ley  sustancial,  cuando el juzgador comete un yerro de adecuación normativa, puesto  que  se  estructura  una  equivocación en el proceso de selección del precepto  aplicable  al  caso  concreto por no ser el que contempla o subsume el hecho que  abstractamente describe el mandato escogido.   

En otras palabras, se trata de un vicio de  diagnosis  jurídica,  habida  cuenta  que  se  deja  de seleccionar y por ende,  aplicar  la  norma  adecuada  para  utilizar  la  que  no  corresponde  al  caso  juzgado.   

En  esa  medida, resulta acertado predicar  que  la  censura  se encuentra mal formulada, toda vez que el inciso del aludido  artículo  61  del Código Penal que el censor cita como mal aplicado, de verdad  que  resulta  intrascendente frente a su discurso argumentativo, debido a que en  últimas  se  está  denunciando la exclusión evidente del motivo de menor pena  reglado  en  el  artículo  55  del  Código  Penal,  bajo  el  supuesto que los  antecedentes   penales   que   pesan   sobre   los  acusados  ya  se  encuentran  extinguidos.   

Aclarado lo anterior, el punto concreto de  discusión  fue  tema tratado en el recurso de apelación, advirtiéndose que el  planteamiento  esgrimido  carecía  de razón, habida cuenta que el carácter de  antecedentes  penales,  “no se pierde con el tiempo,  ni  mucho  menos  porque  las sentencias se encuentren extintas, porque al tenor  del  artículo  248 de la Carta Política, se entienden por antecedentes penales  ‘únicamente las condenas  proferidas    en    sentencia   judiciales   en   forma   definitiva’.   

Es  más,  la  Corporación  de  segunda  instancia,  basada  en  una  decisión  de la Sala de esta Corte (auto del 18 de  enero   de   2010,   adoptado   en  el  radicado  33177),  indicó  atinadamente  “que  no  dejan  de  ser  antecedentes  penales las  condenas  proferidas más de cinco años antes de la sentencia en que se evalúa  la    concesión   de   subrogados   –haciendo  referencia  al  contenido  del artículo 68 A del Código  Penal-,   para   concluir,   que  el  ‘carácter  de  antecedentes,  de claro raigambre constitucional, no  se  pierde  porque  una  norma  legal  específicamente  le otorgue determinados  efectos  en aras de restringir derechos’” .   

Por tanto,  el sentenciador de segunda  instancia  dedujo  que  a  los  procesados no se les podía reconocer la aludida  circunstancia  de  menor  punibilidad  y consecuentemente, ubicarse en el cuarto  mínimo  del ámbito de movilidad. De ahí que haya calificado como acertado que  el  juzgador  de  primer grado hubiese determinado la sanción dentro del cuarto  máximo,  en  la medida en que en ellos únicamente concurría una circunstancia  de   agravación   punitiva   (Artículo   58  numeral  10  de  la  Ley  599  de  2000).   

Ante  la  ausencia  de los presupuestos de  lógica   y  debida  fundamentación,  así  como  de  razón  en  el  punto  de  controversia de la censura, el libelo se inadmitirá.   

Resta  señalar  que no se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaran derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los defectos del libelo, en orden a decidir de fondo, según lo dispone  el inciso 3° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Contra esta decisión procede el mecanismo  de  insistencia,  cuyo  trámite  fue  señalado  en auto del 12 de diciembre de  2005, adoptado en el radicado 24322.   

         

        En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R  E  S  U  E  L  V  E   

        1.      INADMITIR   la  demanda de casación presentada por  el   defensor   de   Emir  Altamirano  García y Edward  Javier Mulato.   

2.  De conformidad con lo dispuesto en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es viable la interposición del  mecanismo   de   insistencia   en   los   términos  precisados  atrás  por  la  Sala.   

         

                    Cópiese,  notifíquese y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                               FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                                                     GUSTAVO E.  MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                                             JAVIER  DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Autos  del  13  de  junio  y  25  de  julio  de  2007, Radicados 27.537 y 27.810, entre  otros.   

2 Auto  de casación del 24 de noviembre de 2005, Radicado 24.323.   

3 Auto  de casación del 24 de noviembre de 2005, Radicado 24.530.   

4 Ib.  Rad. 24.530.     

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