41573(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

    Aprobado  Acta  No. 336   

Bogotá D.C.,  Octubre nueve (9) de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  apropiada  argumentación  de  la  demanda de  casación  presentada  por  el defensor de MARCO FIDEL FLÓREZ OCAMPO, en contra  de  la sentencia de 5 de abril de 2013, mediante la cual el Tribunal Superior de  Cali  confirmó  la  que  emitiera  el Juzgado Diecisiete Penal del Circuito con  Funciones  de  Conocimiento  del  mismo  Distrito  Judicial,  por  cuyo medio lo  condenó  como  autor  del delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de  armas  de  fuego,  accesorios,  partes  o  municiones  en concurso con tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  aspecto  fáctico fue presentado por los  juzgadores así:   

“…el  25  de  mayo  de 2012, a las 17:00  horas,   funcionarios   de  policía  judicial,  debidamente  identificados  con  chalecos  y  carnets,  proceden  a realizar la orden de allanamiento y registro,  autorizada  por  la  Fiscalía  64  Seccional  de la URI Aguablanca, al inmueble  ubicado  en  la carrera 41-D entre las nomenclaturas 46-24 y 46-36, al frente de  la  placa  46-25  del barrio Unión de Vivienda Popular, ingresando a la primera  planta  encontraron a una fémina quien dijo llamarse MARTHA FLÓREZ OCAMPO, que  autoriza  el  ingreso,  se dirigen hasta el final de la casa, en el patio, donde  encuentran  unas escaleras que llevan al segundo piso de la edificación, en ese  segundo  piso  encuentran  a  los  señores ADRIANA MARÍA ZUÑIGA y MARCO FIDEL  FLÓREZ  OCAMPO,  al  cual  se  le encuentra en su poder 17 papeletas plásticas  transparentes  con  una  sustancia en polvo de color blanco con características  similares  a  la cocaína y sus derivados, procediendo los policiales a realizar  su captura y darle a conocer sus derechos como capturado.   

“Prosiguen  los  agentes  policiales  al  registro  del  inmueble  y  debajo de una silla rimax una cantidad de ropa en la  cual  encuentran  una bolsa plástica de color verde con logotipo en el exterior  de   ‘El  templo  de  la  moda’ y en su interior 51  cigarrillos  envueltos  en  papel  blanco,  los  cuales  contienen una sustancia  vegetal  de  color  verde  con  características  similares a la marihuana; así  mismo   en   la   bolsa   una  sustancia  vegetal  suelta  de  color  verde  con  características  similares  a  la  marihuana,  dentro  de la bolsa una máquina  artesanal  para  fabricar  cigarrillos  y  un paquete de papelillos color blanco  para  la envoltura; también una bolsa plástica de color negro que contiene una  sustancia  en  roca  y  polvo de color blanco con características físicas a la  cocaína;  otra  bolsa  de color negro con 34 cartuchos calibre 38 especial y 12  cartuchos  calibre  7.65 mm, le solicitan al señor MARCO FIDEL FLOREZ OCAMPO la  factura de compra de esos cartuchos, manifestando no tenerla”.   

En  audiencia  preliminar  cumplida el 26 de  mayo  de  2012  ante  el  Juez  Treinta  y  Uno Penal Municipal con Funciones de  Control  de  Garantías  de  Cali  se  legalizó la diligencia de allanamiento y  registro  previamente  ordenada  por  la Fiscalía, la incautación de elementos  materiales  probatorios y la captura de MARCO FIDEL FLÓREZ OCAMPO. Allí mismo,  el  ente  investigador  le  imputó  la  posible  comisión  de  los  delitos de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes y fabricación, tráfico,  porte  o  tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones, al tiempo  que   solicitó   la  imposición  de  medida  de  aseguramiento  de  detención  domiciliaria, aceptando el imputado los cargos enrostrados.   

Por lo anterior,  correspondió   al   Juzgado  Diecisiete  Penal  del  Circuito  con  Funciones de  Conocimiento    de    Cali,   luego   de   llevar   a   cabo   la   audiencia     de    individualización  de     pena     y     sentencia,     condenar   el   24   de   septiembre  de  2012  al  procesado  como  autor  de  los  citados  delitos, a las penas de diez  (10)  años y seis (6) meses  de      prisión,     respectivamente,  y  multa  de  ciento  ocho  punto cinco (108.5) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes, así como a las accesorias de inhabilitación para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas y prohibición para el porte de  armas  de  fuego por el mismo lapso de la sanción aflictiva de la libertad, sin  concederle   la   suspensión   condicional   de  la  ejecución de la pena, ni la prisión domiciliaria.   

En   virtud  del  recurso  de  apelación  promovido    por   el   defensor,   el   Tribunal   Superior   de   Cali  mediante sentencia de 5  de  abril  de    2013,  confirmó la condena, razón por la cual aquél insiste mediante  la  impugnación  extraordinaria con la correspondiente demanda de casación, de  cuya admisibilidad se ocupa la Sala.   

DEMANDA  

Al amparo de la causal prevista en el numeral  1°  del  artículo  181 de la Ley 906 de 2004 formula un reproche ante la falta  de  aplicación  del  artículo  314,  numeral  5° del Código de Procedimiento  Penal.   

Señala   que   en   la   diligencia   de  individualización  de  pena y sentencia acreditó la condición de padre cabeza  de  familia  de  FLÓREZ  OCAMPO  con  los  siguientes  documentos: i)   dos    registros   civiles  de  nacimiento  de  su  hija  de 9 años y otra “hija de  crianza”  de  17  años,  quienes  estaban  bajo  su  cuidado; ii) la fotocopia de  la  cédula  de  ciudadanía de la progenitora de él y su historia clínica por  tratarse  de  una  mujer  de  82 años que padece  erisipela, hipertensión  esencial  (primaria)  y  “síndromes vertiginosos en  enfermedades  clasificadas  en otra parte”, así como  el  registro  civil para acreditar el parentesco; iii)  declaración  extrajucio  de la anterior afirmando que  está  sin  trabajo,  no es pensionada y depende únicamente de su hijo, pues no  tiene    otros    familiares;    iv)   cartas  que  acreditan  que  FLÓREZ OCAMPO laboró como vigilante y  ayudante  de un taller de pintura, denotando buen comportamiento; y v)   memorial  del  procesado  quien  no  asistió  a  la  audiencia  en el cual pidió la prisión domiciliaria porque su  compañera  ADRIANA  MARÍA ZUÑIGA VEGA a raíz del problema judicial se había  ido  del  hogar  a  buscar trabajo para ayudar a sus hijas en un futuro, sin que  conociera su paradero actual.   

Explica  que con base en esta documentación  solicitó  el otorgamiento de la prisión domiciliaria para su asistido con base  en  el  numeral 5° del artículo 314 del Código de Procedimiento Penal, que le  era  más  favorable  por no tener tantas exigencias, sin embargo, el juzgado la  negó   al   decir   que   a   la  luz  de  la  Ley  750  de  2012  —sic—,  no se cumplían los requisitos, que  si  bien  estaba  acreditado el parentesco con la madre e hijas del incriminado,  así  como  la  afectación de la salud de aquélla, no se satisfacía el factor  subjetivo ante la gravedad de la conducta.   

Y  que  pese a que el Tribunal se dio cuenta  del  error  del  juzgador, ya que el defensor había invocado era el precepto de  la  Ley 906 de 2004, no emitió pronunciamiento al respecto al argumentar que se  trataba  de  un  punto  no  analizado en primera instancia y que  no podía  infringir  el  principio  de segunda instancia ni la estructura del proceso, que  además,  tal  petición  podía  ser  elevada  ante  el  juez  de ejecución de  penas.   

Consecuentemente, solicita a la Sala casar el  fallo  a  fin  de otorgar a su representado la prisión domiciliaria con base en  el artículo 314 numeral 5° del Código de Procedimiento Penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Con anterioridad la Corporación ha precisado  que  para  acceder  a  la sede extraordinaria es deber ineludible del demandante  justificar  la  impugnación  acorde con las finalidades legales establecidas en  el  artículo  180  de  la Ley 906 de 2004: Si se trata del interés personal en  aras  de  la  efectividad  del derecho material, el respeto de las garantías de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por estos, o por el  interés general de la unificación de la jurisprudencia.   

         

Al  estar  la  pretensión  del  demandante  demarcada  por  el  carácter  teleológico  de  la  casación,  concurren  como  presupuestos  procesales  de  la  impugnación  no  sólo los aspectos objetivos  acerca  de  que se trate de sentencias de segundo grado y que se haga dentro del  término  establecido, sino que los elementos subjetivos relativos al interés y  legitimidad  para  acceder  al  recurso  adquieren  un plus ya que precisará la  acreditación  de la afectación de derechos o garantías fundamentales, además  de  señalar  la causal por la que opta con el desarrollo adecuado de los cargos  que  le  dan  sustento, así como demostrar la necesidad del fallo de casación,  so  pena  que  por  su  incumplimiento  el libelo no sea admitido, tal y como lo  dispone el artículo 184 de la ley en comento.   

Por   ello,   la  Corte  al  estudiar  la  admisibilidad   de   la  demanda  debe  verificar  la  necesidad        de        su       intervención,  caso  en el cual incluso  se   deberán   superar   las   falencias  técnicas  formales con su consecuente  admisión. Así mismo, aún  en  los eventos en que esté  formalmente  correcta  dentro  de  la  causal  aducida,  tiene  la facultad para  no  admitirla cuando de su  contenido    se    evidencia    que   no   se   precisa   de   fallo.   

Las  anteriores  precisiones conceptuales le  permiten  a  la  Sala  advertir  que  en  este  caso  la crítica que formula el  defensor  no  logra  motivar  su  atención  para  aprehender  el  estudio de la  legalidad  de la sentencia de segundo grado toda vez que  razonablemente se  infiere  que  no  se  requiere  de decisión de fondo para cumplir alguna de las  finalidades de la impugnación extraordinaria.   

En  efecto,  el  demandante   muestra  su  desacuerdo  con  la  negativa  del  juzgador  de  concederle  a  su defendido el  instituto   de  la  prisión  domiciliaria  con  base  en   la   Ley  750  de  2012, porque en su criterio el precepto invocado y que  le  resultaba más favorable era el numeral 5° del artículo 314 del   Código   de   Procedimiento  Penal,  sin   embargo,   deviene  palmario   que   no   se  cumple  con la finalidad de hacer efectivo el derecho  material.   

Ello  porque  de  tiempo  atrás  la  Corporación ha señalado que en esta sede extraordinaria no  es  dable alegar         la        inconstitucionalidad   o  ilegalidad  del  fallo  por  el simple hecho de haberse negado la pena sustitutiva de la prisión  efectiva,  bien  sea porque el juzgador de instancia no haya hecho referencia al  tema  de  la  sanción  alternativa,  ora porque  razonadamente  la  niegue con argumentos que no comparta el  recurrente.   

Así,  en  decisión  de  27  de  junio  de  2007 (Radicación 26931) la  Corporación señaló que:   

“Si  bien es cierto que los juzgadores de  instancia  no  hicieron  referencia  alguna  a  la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de la prisión,  lo  cierto  es  que  ello  no  es tema que deba resolver la Sala de Casación          Penal  de  la Corte, en la medida que el  mero  hecho de no abordar el tema de sustitución de la pena de prisión no hace  ilegal la sentencia.   

“En este orden,  el defensor deberá presentar la solicitud al juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad,  argumentando en todo caso las  razones  por  las  cuales  estima  que  el  sentenciado  cumple los presupuestos  normativos  para  hacerse  acreedor  a  algún  mecanismo sustitutivo de la pena  privativa de libertad en el establecimiento penitenciario.   

“El  punto  viene  siendo  tratado por la  Corte  –desde antes- en  los siguientes términos:   

‘Al  Juez de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad, que adquiere competencia con la  ejecutoria  del  fallo,  le  está  permitido  pronunciarse  sobre  la  prisión  domiciliaria en los siguientes casos:   

‘(a) Cuando un  cambio   legislativo   varíe   favorablemente  las  circunstancias  que  fueron  consideradas por el fallador para negarla.   

         

‘(b) Cuando el  asunto   no   haya  sido  objeto  de  decisión  en  las  sentencias’.   

‘Este ha sido  el  criterio  de  la  jurisprudencia  de  la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  como  se desprende, por ejemplo, del auto del 2 de marzo  del 2005, dentro del radicado número 23.347.   

‘(c)  En los  eventos  previstos  en  el  artículo 461 del Código de Procedimiento Penal. La  norma  dispone  que  puede  ordenar la sustitución de la ejecución de la pena,  previa  caución,  en  los  mismos  casos  de  la  sustitución de la detención  preventiva”    1.   

“Por   manera   que  no  es  la  Corte  –en sede de casación-  la  instancia  para  alegar la sustitución de la prisión efectiva por prisión  domiciliaria,  pues  la  exclusión  de aquél tema en la decisión no es razón  suficiente  para  demostrar  la  ilegalidad de la sentencia de segunda instancia  objeto del recurso extraordinario de casación.   

“Así  pues,  el  Juez  de ejecución de  penas  podrá  conceder  o  negar  la  sustitución  de  la  medida, y contra la  determinación  del  juez  proceden  los recursos ordinarios (cfr. Artículos 38  num. 1 y 6, del C.P.;  459, 461 y 34 num. 6 de la Ley 906).   

“De  manera  que, para hacer efectivo el  derecho  material  reclamado  por  el libelista, lo procedente es que formule la  solicitud  ante  el  juez  de  ejecución  de  penas  que  es el encargado de la  ejecución  de la pena impuesta en la sentencia; por suerte que no se precisa de  fallo  de  casación  para los efectos pretendidos por el recurrente”.   

En      este      caso, es evidente que si el Tribunal no se  pronunció  acerca  del  pedimento  de sustitución de la ejecución de la pena,  mal  podría  configurarse  el yerro de juicio que amerite ser corregido en sede  de   casación,   de   ahí  que  en  el  fallo  se  argumentó que:   

“En      el     presente   asunto,  el  apoderado  de  la  defensa,  a pesar de que  impugnó  la sentencia solicitando que se le concediera la prisión domiciliaria  como  cabeza  de  familia, es reiterativo al indicar que cuando la solicita es a  la   luz   de   los  artículos  314  numeral  5°  y  461  de  la  Ley  906  de  2004.   

“Mírese que en la sentencia confutada la  A  quo  únicamente  se refirió a la prisión domiciliaria como padre cabeza de  familia  que  consagra  la  ley 750 de 2002, advitiéndose que pasó por alto la  solicitud     que    elevó    el    recurrente    en    el    traslado  del  artículo 447 del Código de  Procedimiento Penal.   

“La   Corte  Suprema  de  Justicia  ha  señalado  que  lo  no   analizado  en  la  primera instancia, no puede ser  objeto  de  cuestionamiento  ante  el  superior,  tal como acontece en el asunto  puesto   a  consideración  de  esta  Corporación,  donde  la  defensa lo que hizo fue volver a presentar  su     solicitud     de     prisión     domiciliaria    del    encartado, no obstante, un pronunciamiento  de  fondo  sobre  este aspecto violaría el principio de la doble instancia y la  estructura  del proceso,  sin   perjuicio  de  que  pueda  solicitarlo  ante  el  Juez  de  Ejecución  de  Penas”.   

Como        se    concluye    que     el   libelo   no   será   admitido,  es  necesario  señalar  que  no  se  observa  con ocasión del fallo  impugnado  o  dentro de la actuación violación de derechos o garantías de las  partes que ameritaran la intervención oficiosa de la Corte.   

Precisión final  

Contra  la  decisión  de no admisión de la  demanda  de  casación procede el mecanismo de insistencia de conformidad con lo  establecido en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004.    

En mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO          ADMITIR      la     demanda     de      casación     interpuesta   por  el  defensor  del  procesado  MARCO           FIDEL          FLÓREZ          OCAMPO,  por  las  razones  expuestas  en la  anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición  de insistencia en los términos precisados por la Sala en la presente  decisión.   

        Notifíquese y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO         FERNÁNDEZ  CARLIER                       MARÍA          DEL         ROSARIO         GONZÁLEZ         MUÑOZ          

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ               LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                                      

                                                             

                                                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal. Providencia  de      16      de      marzo      de     2006.     Radicación     24530.     

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