40643(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 60.   

Bogotá,  D.C., veintisiete de febrero de dos  mil trece.   

VISTOS  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del procesado JOSÉ MIGLE  MÉNMDEZ  TRUJILLO,  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá el 17 de octubre de 2012, que confirmó el fallo  proferido  el  5  de  agosto  de  2011 por el Juzgado 2º Penal del Circuito con  Funciones  de  Conocimiento  de  la  misma  ciudad,  que  condenó al mencionado  procesado    como    autor    de    tráfico,    fabricación    o    porte   de  estupefacientes.   

HECHOS   Y   DECURSO  PROCESAL   

1. En los fallos de instancia se narraron los  hechos de la siguiente manera:   

“El  día  13 de marzo de 2009, siendo las  18:15  horas aproximadamente, personal de la Policía Nacional que se encontraba  efectuando  control de Antinarcóticos en el Aeropuerto Internacional El Dorado,  efectúa  captura  al  ciudadano  José Miguel Méndez Trujillo, toda vez que al  hacérsele       preguntas       de      rutina1    fue   seleccionado   para  verificación  de  equipaje,  hallando  que en la maleta identificada con el bag  tag  IB 343555 tenía camuflada dentro de sus paredes sustancia pulverulenta que  al  ser  sometida a pruebas de PIPH y definitiva arrojó resultado positivo para  cocaína   con   un   peso   neto   de   tres  mil  once  punto  cinco  (3011.5)  gramos.”    

2. El 14 de marzo de 2009, ante el Juzgado  46  Penal  Municipal  con  Función  de  Control  de  Garantías  de Bogotá, se  llevaron  a  cabo  las  audiencias  de legalización de captura, formulación de  imputación   por   el   punible   de   tráfico,   fabricación   o   porte  de  estupefacientes,  e  imposición  de medida de aseguramiento contra el capturado  JOSÉ MIGUEL MÉNDEZ TRUJILLO.    

El 30 de marzo de 2009, se radicó escrito de  acusación,  que  fue  repartido  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito con  Funciones  de  Conocimiento,  despacho que después de evacuar las audiencias de  formulación   de   acusación,   preparatorio   y  juicio  oral,  dictó  fallo  condenatorio el 20 de mayo de 2010.   

No  obstante,  impugnado  el  mismo  por  la  defensa,  el  25  de  noviembre  de  2010 la Sala Penal del Tribunal Superior de  Bogotá,  resolvió  invalidar  la actuación procesal a partir de la sesión de  juicio oral del 12 de febrero de 2010.   

Repuesto  el trámite por el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  Conocimiento  de  Bogotá,  se  dictó  sentencia  de  primera  instancia el 5 de agosto de 2011, condenado al procesado  JOSÉ  MIGUEL  MÉNDEZ  TRUJILLO  a  la  pena principal de 10 años y 8 meses de  prisión  y  multa  de 1333,33 salarios mínimos legales mensuales vigentes, y a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas  por  le  mismo  lapso de la pena privativa de la libertad, como autor  del   delito   de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.    

Impugnada la anterior determinación por el  defensor  de MÉNDEZ TRUJILLO, se confirmó íntegramente en el fallo de segunda  instancia  proferido  el  17  de octubre de 2012, por la Sala Penal del Tribunal  Superior de Bogotá.   

          Contra  el  fallo  del  Tribunal,  el  defensor presentó demanda de  casación.    

SÍNTESIS  DE LA DEMANDA   

         

                  Primer cargo   

Acusa la sentencia de ser violatoria por vía  indirecta  de  la ley sustancial, por error de hecho derivado de un falso juicio  de  existencia  por  omisión,  que  condujo  a  la  aplicación indebida de los  artículos  372  y  381del Código de Procedimiento Penal y falta de aplicación  de  los  artículos 7 y 2 del Código Penal, en cuanto estipulan el in dubio pro reo   

Según  el  defensor,  el  juzgador  omitió  considerar  pruebas  prácticas en el juicio oral, especialmente los testimonios  de Ana Melida Montes Segura y John Jairo Erazo Muñoz.    

La primera, en cuanto corroboró la actividad  comercial  del  procesado JOSÉ MÉNDEZ TRUJILLO, que le exigía viajar de dos o  tres  veces  en  el  año  de España a Colombia, para llevar muestras de nuevas  colecciones  de  ropa,  actividad  que  desarrollaba  el  día de su captura. La  testigo  dijo  que  le  ayudó a empacar la maleta con las muestras de ropa y lo  acompañó  hasta  el  aeropuerto.  Igualmente, cuando se le puso de presente la  fotografía  de  la maleta incautada, dio fe de que no corresponde a aquella que  ayudó a empacar.   

El segundo, dando fe de que en su calidad de  investigador  adscrito  al  sistema  nacional  de  la  Defensoría Pública, fue  informado,  en el almacén de evidencia de la Fiscalía, que la maleta incautada  fue  destruida  por  encontrarse  en mal estado, vulnerándose los principios de  identidad,  preservación, almacenamiento, seguridad y demás establecidos en el  protocolo   de  Policía  Judicial  y  en  el  Manual  de  Cadena  de  Custodia.   

Agrega  que también declararon en el juicio  las  señoras  María  Hilda Trujillo de Méndez y Ana Mercedes Ramírez Sáenz,  madre  y  cónyuge,  respectivamente,  del procesado, quienes corroboran la  actividad  comercial  de  aquél  y  los  motivos de su viaje en la fecha de los  hechos,  describiendo  las  características  de  la  maleta  con la que siempre  viajaba, la cual no se corresponde con la incautada.   

No  obstante,  los  juzgadores  de instancia  cuestionaron  sus dichos, afirmando que por tener vínculos sentimentales con el  procesado,   quisieron  favorecerlo,  destacando  inconsistencias,  pero  no  se  considera  que  esos testimonios mismos apoyan la tesis de la defensa, según la  cual  la  maleta  incautada  no  es  la  misma  que  el  procesado entregó a la  Aerolínea  Iberia,  sino  que esta fue cambiada en el tránsito al interior del  aeropuerto.   

Reclama  porque no se le dio credibilidad al  dicho  del  investigador  Jhon  Jairo  Erazo Muñoz, quien destaco las falencias  advertidas sobre la cadena de custodia.   

Recuerda  que  en  el  proveído  del  25 de  noviembre  de  2010,  a  través  del cual la Sala Penal del Tribunal de Bogotá  decretó   la  nulidad  de  lo  actuado,  se  destacó  la  importancia  de  los  testimonios  de  José  Antonio  Villabona  y  Rosalba Joya, Jefe de Seguridad y  Secretaria  de  la  Aerolínea  Iberia, respectivamente, quienes habrían podido  dar  cuenta  de  los  mecanismos  de  seguridad que en la fecha de los hechos se  encontraban  averiados  y  que  los  videos sobre la secuencia del tránsito del  equipaje  al  avión  fueron borrados, testimonios que habrían apoyado la tesis  de  la defensa sobre el cambio de equipaje que se llevó a cabo entre el aforo y  el almacenaje en el avión.   

    Sin embargo, tales testimonios  no  se practicaron porque nunca comparecieron a la audiencia, aduciendo falta de  tiempo  por  cuestiones  labores,  sin  que  el  Juez  hubiese  hecho uso de sus  facultades, librando las órdenes de conducción.   

Pide,  en  consecuencia,  que  se  case  la  sentencia   y   se   proceda   a   la   absolución   de  JOSÉ  MIGUEL  MÉNDEZ  TRUJILLO.     

Segundo cargo  

Acusa la sentencia de ser violatoria por vía  indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  error  de derecho derivado de un falso  juicio  de  legalidad  que  condujo  a la aplicación indebida de los artículos  254,  275  y 277 del Código de Procedimiento Penal y la falta de aplicación de  los   artículos   29   de   la   Carta   Política,  7,  2  y  23  del  Código  Penal.   

Según  el  defensor,  la  maleta  donde fue  hallada  la  sustancia  estupefaciente,  que no pertenece a su representado, fue  recaudada  sin atender principios constitucionales y legales relacionados con la  cadena  de  custodia,  tal  como  surge  del testimonio del mismo Gustavo Campos  Barrera,  quien  omitió  poner a disposición de la Fiscalía los elementos que  contenía la maleta.   

Además,  al  investigador de la Defensoría  Pública   John   Jairo  Erazo,  nunca  se  le  permitió  examinar  la  valija,  informándosele  que  había sido destruida por el estado de deterioro en que se  encontraba,  sin  que  obre  constancia  de  ello,  con  lo  cual se vulneró el  “principio  de  continuidad  del  elemento material  probatorio  y  evidencia  física”,  además  de los  principios  de  identidad,  preservación,  almacenamiento,  seguridad  y demás  establecidos  en los protocolos de policía judicial y en el Manual de Cadena de  Custodia, contenido en la resolución 06394 de 2004.   

Insiste   que   la   maleta  incautada  no  pertenecía  al  procesado  JOSÉ  MIGUEL  MÉNDEZ  TRUJILLO, ya que el equipaje  entregado  fue  cambiado una vez lo entregó a la Aerolínea Iberia, teoría que  se  encuentra  probada, porque los videos de vigilancia privada fueron borrados,  sin ninguna explicación al respecto.   

Dice  que  la  Fiscalía  no  aportó  los  respectivos  protocolos  en  orden  a determinar el recorrido de la maleta, como  pasó  el  guía  canino  y  fue  subida al carro llamado DQF. Igualmente, cómo  después  de requerida para revisión, fue sacada con custodia de personal de la  aerolínea y la Policía Nacional.   

Dice  que  si  como  lo  señaló el testigo  Campos   Barbosa,  la  maleta  fue  detectada  primero  por  el  “guía  canino”, no se entiende por qué  no  se  trajo  su  testimonio,  por  qué  la maleta fue entregada al mencionado  policial  y  qué  protocolos de seguridad se observaron, según se afirma en el  fallo.   

  Cuestiona que los elementos y la ropa  que  contenía  la  valija  se  hubiesen  entregado a MÉNDEZ TRUJILLO sin dejar  constancia  de  ello,  y  que  tampoco  se haya dejado registro fotográfico del  candado con que se dice estaba asegurada la maleta.   

Según  el demandante, el policial Gustavo  Campos  Barbosa  incurre  en contradicciones, porque en el informe inicial nunca  hizo  mención  a  la participación de una mujer policía en el procedimiento y  tampoco  a  las  prendas nuevas que contenía la maleta incautada, elementos que  tampoco  fueron  relacionados  en la minuta de policía ni sometidos a cadena de  custodia.   

          Y  aunque el testigo dijo que la maleta fue puesta a disposición de  la  Fiscalía  y  posteriormente  destruida,  nunca se probó que fuera la misma  entregada por MÉNDEZ TRUJILLO.   

          Pide,  en  consecuencia,  que  se  case  la sentencia para que en su  lugar se dicte un fallo absolutorio a favor de su defendido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

         Primer   cargo                

         

El  censor  acusa  al  fallador  de  haber  incurrido  en  un  error  de  hecho por falso juicio de existencia, al omitir la  valoración  de  varios  testimonios que conducían a demostrar la inocencia del  procesado en los hechos juzgados.   

          Cuando  se  escoge  esta vía de ataque,  tiene   decantado   la   Sala,   su  fundamentación  no        queda  satisfecha  con la mera enunciación de los medios de  prueba      que     se     aducen     excluidos  del  análisis  probatorio asumido por el fallador, pues se  impone    el    examen   global   de   todos   los   elementos   de   juicio   que   fueron   objeto  de  valoración,  a  fin  de demostrar la trascendencia del  yerro,  esto  es,  cómo la estimación conjunta del material probatorio omitido  con  el restante analizado por el juzgador, trastocaba  las conclusiones del fallo atacado.   

En  ese  propósito,  era  obligación  del  demandante,  además  de   registrar  el contenido de la prueba que se dice  ignorada,  verificar  la  trascendencia  de  tales  elementos  suasorios  en las  estimaciones  fijadas  en  la sentencia, confrontándolo con las pruebas que sí  fueron  valoradas,  en  orden a acreditar su fuerza persuasiva, ejercicio que no  queda  satisfecho  con  la  sola  exposición del punto de vista del recurrente,  basado  exclusivamente  en  sus  propias  valoraciones  y  conclusiones  de  los  elementos  de  juicio  que  servían  a  sus intereses, sin observar el punto de  vista del juzgador.   

         En  el presente evento, el demandante trae a colación una serie de  testimonios      que     dice    no   fueron   valorados   por   el   juzgador  y  que  acreditarían  la  tesis  de la defensa,  según  la  cual  la  maleta  incautada con la sustancia estupefaciente no es la  misma   que   el   procesado  entregó  a  los  funcionarios  de  la  Aerolínea  Iberia  para  su  aforo.   

         No  obstante,  a  renglón  seguido  de tal enunciado, de lo que se  queja  el  censor  es  de  la  falta de credibilidad que el juzgador predicó de  tales  testimonios,  en  los  que  dice  resaltó  inconsistencias,  de donde se  concluye,  según  la  propia demanda, que las pruebas que se dicen omitidas sí  fueron  valorados  por el fallador, surgiendo así una  clara   contradicción,   pues   de  un  mismo  medio  probatorio    no   puede   predicarse,   al   mismo  tiempo,  su  omisión  y su  análisis.   

Lo   que   revela  el  argumento  es  una  confusión de los   conceptos   de   apreciación  probatoria  y  estimación  del  mérito  probatorio, grave  error  de  fundamentación,  porque  en casación no puede perderse de vista que  en    el   análisis       apreciativo   de   la  prueba  como  objeto  de  conocimiento,   el   juez  puede  darle  un  alcance  diferente   al   que   pretende   la   parte   interesada.   Pero  en  tal  caso  no puede afirmarse, como lo  hace  aquí  el  censor,  que el juez haya ignorado la  prueba  como  objeto  de  percepción,  pues  lo  que  sucede es que el juez no le  asigna  la  proposición  valorativa  que el censor esperaba de ella.   

Pero  independientemente  de  la  imprecisión en la enunciación del cargo, lo cierto  es  que si el demandante buscaba denunciar la infracción indirecta del precepto  que   regula   el   principio   del   in  dubio  pro  reo,  desde  cualquier perspectiva del error de hecho,  no  le bastaba con individualizar o concretar la prueba sobre la cual recayó el  yerro,  sino  que  además  debía mostrar mediante un cotejo objetivo efectuado  entre  lo  que  valoró  el  sentenciador  y  lo  que  informa la prueba en sana  crítica,  que  por  virtud  del  error,  la  sentencia  se  mutó en contra del  interés  que  representa  y  que,  por  tanto,  el  fallo  impugnado  no  puede  mantenerse  en  pie  ni  siquiera  con  fundamento  en las restantes pruebas que  sustentan la determinación adoptada.   

Pero  sólo para ilustrar la falta de razón  en  la queja del censor, se advierte que en la sentencia de segunda instancia se  hizo  un  amplio  análisis  de  las declaraciones rendidas por los testigos que  dice  la  defensa  fueron  omitidos,  concluyéndose  luego  de  su observación  individual que:   

“…los testigos Montes Segura, compañera  sentimental  de MÉNDEZ TRUJILLO, Trujillo de Méndez y Ramírez Sáenz, madre y  cónyuge  del  acusado respectivamente, son personas que por sus lazos afectivos  y  de  consanguinidad  tienen  interés  en  favorecerlo.  Además,  incurren en  contradicciones,  ya  que  mientras  la  compañera  sentimental y la esposa del  acusado  mencionaron  que MÉNDEZ TRUJILLO tenía un local comercial en España,  desde  el  cual  vendía los textiles que llevaba desde Colombia, la progenitora  sostuvo  que  su  hijo no tenía establecimiento alguno, porque este guardaba la  ropa  proveniente  de Colombia en su residencia para después distribuirla desde  ese  lugar.  Igualmente  Trujillo  de  Méndez  y Ramírez Sáenz se contradicen  puesto  que  mientras la primera expone que el acusado tenía múltiples maletas  de  viaje,  la  segunda  afirma  que  tenía  dos,  las  cuales eran exactamente  iguales.”     

A su vez, respecto del dicho del testigo Jhon  Jairo   Erazo   Muñoz,   quien   pretendió   cuestionar   los   registros   de  continuidad    de   la   cadena   de   custodia,   el   Tribunal   responde  que:   

“…las  actas  incorporadas  en el juicio  oral  dan  cuenta de que los bienes y estupefacientes decomisados fueron puestos  bajo  custodia de la policía, por lo que el solo hecho de que se haya retrasado  el  envío  al  almacén de evidencias correspondiente, no significa que se haya  perdido  la  continuidad  de  la cadena de custodia, por lo que la irregularidad  alegada carece de trascendencia.”   

Por  lo  demás,  observa  la  Sala  que  el  fundamento  central  de  la  atribución de responsabilidad al procesado MÉNDEZ  TRUJILLO  giró  en  torno a la credibilidad otorgada al policial Gustavo Campos  Barbosa,  quien  ofreció  un  relato  coherente  de  las  circunstancias que lo  llevaron  a  solicitar  el  equipaje  de  bodega  del  procesado,  porque  en el  interrogatorio  de  rutina  lo  percibió  notablemente  nervioso, destacándose  cómo  el procesado inicialmente aceptó que la valija requisada en su presencia  era la suya:   

“…el    policial    Campos   Barbosa  inequívocamente  señaló  que  el  ahora  procesado  identificó  como suya la  maleta  inspeccionada,  misma que aparece relacionada en el acta de incautación  y  en el registro de cadena de custodia, que el bag tag que José Miguel Méndez  le  entregó  correspondía  con  el  de  la  valija  e,  incluso,  que el aquí  enjuiciado  sacó  de  uno  de  sus  bolsillos  una  llave con la cual abrió el  candado  que  la aseguraba, afirmaciones que no desvirtuó el defensor. Incluso,  se  destaca  que el patrullero haya mencionado que la maleta incautada contenía  gran  cantidad  de  ropa  nueva, lo que corresponde con el contenido que, según  Ana  Mérida  Montes  Segura,  tenía la valija que empacó al procesado, ya que  los  textiles  eran  prendas  de muestra que pensaba llevar a España, de suerte  que  nada  impide  asignar  pleno  valor  suasorio  a  ese medio de convicción,  idóneo  para  llevar  el  conocimiento  al juez sobre lo ocurrido más allá de  toda   duda,   de  conformidad  con  el  principio  de  libertad  probatoria.”   

Como  tales  valoraciones no son enfrentadas  por  el  demandante,  la  censura  se advierte carente de fundamento, puesto que  simplemente  presenta  unas  críticas  generales  a  la evaluación probatoria,  desatendiendo  por  completo  los  parámetros argumentales y lógico-jurídicos  previstos  para  la  causal  invocada, pasando por alto que la sentencia llega a  esta sede revestida de una doble condición de acierto y legalidad.   

Segundo cargo  

En  la  sentencia  de  casación  del  21 de  febrero  de 20072,  la  Corte  precisó  que  no  resulta  apropiado  alegar  en sede  casacional,  que  un  medio  de  prueba es ilegal sobre la base de cuestionar su  cadena de custodia, acreditación o autenticidad:   

         

“La  cadena  de  custodia,  la  acreditación  y  la  autenticación  de  una  evidencia, objeto,  elemento  material  probatorio,  documento,  etc.,  no  condicionan –como  si se tratase de un requisito de  legalidad-  la admisión de la prueba que con base en ellos se practicará en el  juicio  oral;  ni  interfiere  necesariamente  con  su  admisibilidad  decreto o  práctica   como  pruebas  autónomas.  Tampoco  se  trata  de  un  problema  de  pertinencia.”   

En   ese  sentido,  se  sostiene  que  las  irregularidades  que afecten la cadena de custodia, acreditación o autenticidad  de  la  evidencia  o elemento probatorio, podrían conspirar contra la eficacia,  credibilidad  o  asignación  de su mérito probatorio, es decir, que ante tales  defectos  la  prueba  no  deviene  ilegal,  sino  que debe ser cuestionada en su  mérito  o  fuerza  de  convicción  por  la  parte  contra  la  cual  se aduce,  orientación    que    ha    sido   ratifica   por   la   Sala   en   múltiples  decisiones3,  las  cuales desoye el censor para sostener, contrario a ello, que  las  irregularidades  en  la  cadena  de  custodia  tornaron ilegal la evidencia  incorporada.   

Pero  en  lo  sustancial,  la  censura  no  trasciende  de  una elemental y anodina oposición a la valoración hecha en los  fallos  de  instancia, pues el censor nunca  especificó cuáles fueron las  reglas  del  Manual  de Cadena de Custodia que se desconocieron en el proceso de  incautación  de  la  maleta contentiva de la sustancia estupefaciente y como se  afectó  la  autenticidad  de la evidencia, máxime cuando en el fallo impugnado  se  hace  un  juicio  análisis  de  ese  procedimiento,  descartando  cualquier  irregularidad,    como    se    lee    en   los   siguientes   apartes   de   la  decisión:   

“…en  el  presente  caso  se advierte a  folio  52  del  cuaderno  1 el registro de cadena de custodia de la maleta negra  incautada  al enjuiciad, reconocido por el policial Gustavo Campos Barbosa en el  juicio  oral,  donde  se  observa  que la cadena fue iniciada por éste al haber  realizado  la incautación, y al respaldo del mismo folio se advierte el nombre,  identificación y calidad de cada custodia, entre otros datos….   

“Así mismo, se advierte claramente que a  folio  52  del  cuaderno  2  aparece  Gustavo Carlos Barbosa como la persona que  halló,  recolectó  y  embaló  la maleta negra con el bag tag IB343555, lo que  ratificó  en  el juicio oral, y al respaldo del folio  aparecen  los  nombres  e  identificación  de  las  personas que custodiaron la  valija,  desde  el  trasportador,  hasta  el  custodio,  quien  transportó  ese  elemento  al  almacén  de  evidencias  el  14  de marzo de 2009, lo que permite  establecer  cada  eslabón  de  la  cadena  de  custodia….Por  ende,  como  la  integridad  de  la  cadena  de  custodia ha garantizado la mismidad de la valija  incautada,  no  hay  duda  que  se  cumplieron  los  requisitos exigidos por los  artículos   254   y  siguientes  de  la  Ley  906  de  2004  para  asegurar  la  conservación de los elementos…”   

Dicha  argumentación no fue quebrada por el  recurrente,  quien  se conformó con afirmar que se desconocieron los principios  de  identidad, preservación, almacenamiento, seguridad y demás establecidos en  los  protocolos  de  Policía  Judicial  y  en  el Manual de Cadena de Custodia,  contenido  en  la resolución 06394 de 2004, pero sin especificar de qué manera  se  consolidaron  las  irregularidades  que  pretende,  y qué protocolos fueron  inobservados  en  el procedimiento, con la inaceptable pretensión de sobreponer  esa  genérica  afirmación  a las razones que esgrime el fallador, basado en la  realidad probatoria.   

En  conclusión,  como  de  manera objetiva  observa  la  Sala  que  los  sentenciadores  no sólo abordaron la totalidad del  conjunto  probatorio  obrante  dentro del proceso, sino que también se ocuparon  de  las  argumentaciones  defensivas, algunas de las cuales fueron reiteradas en  el   recurso  extraordinario,  sin  que  se  aprecien  los  pretendidos  errores  alegados,  se  impone  el  rechazo de la demanda, máxime cuando no se evidencia  alguna  de las hipótesis que permitirían a la Corte superar los defectos de la  demanda  para  decidir  de  fondo, de conformidad con el artículo 184 de la Ley  906 de 2004.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de casación presentada a nombre de JOSÉ  MIGUEL  MÉNDEZ TRUJILLO, por  las motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

          I  M  P  E  D I D  O   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA DEL R. GONZÁLEZ MUÑOZ                            GUSTAVO    ENRIQUE   MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  En  cuyas respuestas se le notó nervioso, agrega la Sala.   

2  Radicación 25.920   

3  Sentencias  de  28  de noviembre de 2007, radicación  No.  26.207,  y  8  de octubre de 2008, radicación No. 28.195, así como en los  autos  de  18  de  mayo  de  2009, radicación No. 31.417, y 21 de julio y 15 de  septiembre     de     2010,     radicaciones     No.     34.173     y    32.361,  respectivamente.     

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