40491(15-05-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 148  

Bogotá  D.C., quince (15) de mayo de dos mil  trece (2013)   

ASUNTO:  

Agotado  el trámite previsto en el artículo  518  de  la  Ley  600  de  2000,  rinde  la  Sala concepto sobre la solicitud de  extradición  que  del ciudadano colombiano Óscar Javier Becerra Mejía formula  el Gobierno de España.   

ANTECEDENTES:  

1. A través de Nota Verbal No. 588 del 26 de  noviembre  de 2012, la Embajada de España en Colombia solicitó la extradición  del  ciudadano colombiano ÓSCAR JAVIER BECERRA MEJÍA, para que responda dentro  del  sumario  68/05  que allí adelanta el Juzgado Central de Instrucción No. 6  de  la  Audiencia  Nacional por un presunto delito de tráfico de drogas, según  auto de prisión dictado el 22 de mayo de 2006.   

En virtud de la misma el Fiscal General de la  Nación  dispuso  en  resolución  del  14  de  diciembre de 2012 la captura del  requerido,   la   cual   se   hizo   efectiva   el   8  de  marzo  del  año  en  curso.   

2.   A  la  solicitud  de  extradición  se  acompañó la siguiente documentación:   

2.1.  Auto de prisión dictado por el Juzgado  Central  de  Instrucción  No.  6  de Madrid el 22 de mayo de 2006 a través del  cual  se  dispone  la  prisión  provisional  e  incondicional  de Óscar Javier  Becerra   Mejía   y   consecuentemente   se   ordena  su  búsqueda  y  captura  internacional.  Tiene  como supuesto dicha decisión la probable comisión de un  delito contra la salud pública.   

2.2.  Auto del 3 de octubre de 2012 en el que  tras  relatar los hechos que se imputan al requerido y precisar su calificación  jurídica,  el  Juzgado  Central  de  Instrucción  No.  6  de Madrid propone se  solicite la extradición del nacional colombiano.   

“De las presentes actuaciones, según  este  auto, se desprenden, al menos  indiciariamente,  los siguientes hechos: Gustavo Pereira Casillas, Miguel Ángel  Vásquez  Barbeito,  Ramiro Somoza Núñez…, Joaquín Agra…, Fernando López  y   terceros   no   identificados,   convinieron  con  un  grupo  de  ciudadanos  colombianos,  la  introducción  en  nuestro  país  de  una  gran  cantidad  de  cocaína.  Para  el  transporte de la droga, el grupo colombiano se valió de la  embarcación  Caridad  C., con pabellón de Venezuela y de la embarcación Doña  Rosa.   

…  

“(El)  4  de julio de 2003, se procedió al  abordaje  de  la  embarcación  Caridad C en posición geográfica 20°, 28°n y  42°W,  cuando la embarcación se hallaba a la deriva con las máquinas paradas.  Realizado  el abordaje se ocuparon en la cubierta de popa en dos compartimentos,  135  fardos  con  25 paquetes cada uno, que contenían unos 330 kgs de cocaína.  Tras  los  oportunos  análisis,  la  referida  sustancia  se  trata de 3.302,58  kilogramos  de  cocaína  con un índice de pureza expresado en cocaína base de  74.92%.   

…  

“En  septiembre  de  2003,  Ramiro  Somoza  Núñez  junto  con  Fernando Martínez López, Joaquín Agra Agra, Jorge Manuel  Torres  Torres  y  Baltasar  Vilar  Durán  de  acuerdo con un grupo de personas  colombianas  convinieron  en  la introducción de una cantidad próxima a 4000 o  4500 kilogramos de cocaína.   

“Para llevar a cabo el transporte, contaban  con  una  serie de embarcaciones; la coordinación de la operación con el grupo  colombiano  la  realizarían  Fernando  Martínez  López,  quien se desplazó a  Colombia,  el  día 18 de septiembre de 2003, mientras que Ramiro Somoza Núñez  mantenía  una  serie  de conversaciones telefónicas con miembros de este grupo  colombiano  desde  finales de septiembre a noviembre de 2003 a la vez que tenía  contactos  personales  con  Óscar  Javier  Becerra  Mejía,  miembro  del grupo  colombiano  que  había  destacado  en  España  para facilitar la comunicación  entre  los  españoles  y los colombianos Joaquín Agra, Baltasar Vilar Durán y  Jorge Manuel Torres Torres.   

“En  la  primera  quincena  de  octubre,  a  través  del  teléfono  686894754,  hablaron  Fernando  y  Ramiro  del  miembro  colombiano  que  se  desplazaría  a España para coordinar la operación con la  expresión:  ‘…aquí está  todo   bien   y   estos   días   te   va   a   ir   un   señor   para  que  lo  atiendas…’.   

“La  persona  a  la que se refieren los dos  anteriores,  es  el  ya  mencionado  Óscar  Javier Becerra Mejía, con quien se  reunieron Ramiro Somoza Núñez y Baltasar Vilar Durán.   

“Al  mismo  tiempo  que se producían estas  actividades  destinadas  a  la  introducción  de  los  4000/4500  kilogramos de  cocaína,  el  grupo  colombiano  solicitó a los españoles hacerse cargo de un  alijo de cocaína que transportaba la embarcación Doña Rosa.   

…  

“A  la  vez que se producían estos hechos,  Ramiro  Somoza  Núñez  y  Baltasar  Vilar Durán contactaban con Óscar Javier  Becerra   Mejía   para  tratar  del  auxilio  y  recepción  de  la  droga  que  transportaba el Doña Rosa.   

…  

“El 16 de noviembre de 2003 se procedió al  abordaje  de  la  embarcación  Doña  Rosa…  en  cuyo interior se ocuparon 50  fardos de cocaína con un peso de unos 1300 kilogramos de cocaína.   

“Ese  día  16 de noviembre de 2003, Óscar  Javier  Becerra  Mejía  se  dirigió  de Madrid a Vigo para reunirse con Ramiro  Somoza  Núñez  y  Baltasar  Vilar  Durán, siendo detenidos… Ramiro Somoza y  Baltasar  Durán  cuando  se  dirigían  a  reunirse  con  Óscar Javier Becerra  Mejía…”.   

2.3. Relación de las normas pertinentes de la  legislación  española y especialmente de los artículos 368 a 370 que alusivos  a    delitos    contra    la    salud    pública    describen    conductas   de  narcotráfico.   

3.  Mediante oficio No. DIAJI/GCE 2838 del 30  de  noviembre  de  2012  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores conceptuó que  “los  tratados aplicables al caso son la Convención  de  Extradición  de Reos, suscrita en Bogotá el 23 de julio de 1892 y  el  Protocolo  Modificatorio a la Convención de Extradición entre la República de  Colombia  y  el  Reino  de España adoptado en Madrid el 16 de marzo de 1999”.   

4. Con oficio OFI13-0000451-OAI-1100 del 14 de  enero  del año que transcurre y por encontrar reunidos los documentos que exige  el  Convenio aplicable al caso, el Ministerio de Justicia y del Derecho remitió  a  la  Corte  la  documentación  relacionada  con  la solicitud de extradición  elevada  por  el  Gobierno  de  España  del  nacional  colombiano Óscar Javier  Becerra Mejía para que se emita concepto.   

5.  Provisto  el pedido en extradición de un  defensor  se surtió el trámite pertinente, en cuya fase de pruebas se negó la  solicitada  por aquél a través de auto del pasado 10 de abril, tras lo cual se  surtió  el  período  de alegaciones en el cual el togado solicitó simplemente  se  emita  el  concepto  que  en  derecho  corresponda y se tengan en cuenta las  garantías  necesarias por el país requirente para que se respete la dignidad y  demás derechos del requerido.   

6. A su turno el Ministerio Público a través  de  la  Procuraduría  Tercera  Delegada  en  lo  Penal  demandó la emisión de  concepto  favorable  toda  vez que se han satisfecho las exigencias contempladas  en  la  Convención  de  Extradición  de  Reos  suscrita entre los Gobiernos de  Colombia  y  España  el 23 de julio de 1892 y su protocolo modificatorio del 16  de marzo de 1999.   

Así,  en cuanto a la documentación aportada  por  vía  diplomática,  ella  revela  los  hechos que fundamentan el pedido de  extradición,  el  proferimiento  de  una  decisión  que  dispuso  la  prisión  provisional  del  requerido,  así  como las disposiciones penales aplicables al  caso,  por manera que hallándose debidamente autenticada y en idioma castellano  resulta  suficiente  para  entender cumplida la primera exigencia de conformidad  con el artículo VIII de la citada convención.   

Se  satisface  además,  dice la Delegada, la  plena  identidad del requerido, toda vez que en las decisiones adjuntadas por el  Estado  requirente  se  le  ha determinado como Óscar Javier Becerra Mejía con  NIE   –  X  – 04781-411-X, con pasaporte colombiano  CC  10193551,  nacido  el 17 de julio de 1959 en Risaralda (Colombia), e hijo de  Luis  Alfonso  y  Ligia, datos que se corroboraron con el cotejo dactiloscópico  que se le efectuó.   

Finalmente, añade el Ministerio Público, en  torno  al  principio  de la doble incriminación el tratado aplicable condiciona  la  extradición  a  que  el  hecho que motiva el pedido se halle sancionado con  pena  no  inferior  a un año de privación de libertad,  exigencias que se  cumplen  a  cabalidad  toda  vez  que  los  hechos descritos por las autoridades  judiciales  de  España constituyen también en nuestro ordenamiento un ilícito  contra   la   salud   pública   y   se   sanciona   con   pena  superior  a  la  citada   

CONSIDERACIONES:  

1. Como de conformidad con el artículo 35 de  la  Constitución Nacional, modificado por el 1º del Acto Legislativo No. 01 de  1997  la  extradición se solicitará, concederá u ofrecerá de acuerdo con los  tratados   públicos   y   en   su   defecto   con   la   ley   y   señalándose   por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  que  “los tratados aplicables  al  presente  caso  son:  1. La Convención de Extradición de Reos, suscrita en  Bogotá  D.C.  el  23  de  julio  de  1892.  2.  El Protocolo modificatorio a la  Convención  de  Extradición  entre  la  República  de  Colombia y el Reino de  España,   adoptado   en  Madrid,  el  16  de  marzo  de  1999”,  el  concepto  que  de  la  Corte  se  demanda  en  este asunto ha de  sujetarse  a  las condiciones de la precitada normatividad internacional vigente  entre  España  y  Colombia, bajo el entendido además que el referido Protocolo  Modificativo  aprobado  en  nuestro país mediante la  Ley  876  de  2004 fue con ésta declarado exequible por la Corte Constitucional  mediante sentencia C-780 de agosto 18 del mismo año.   

2.  En ese orden prevé el artículo I de la  Convención  de  Extradición  celebrada  entre  la  República de Colombia y el  Reino   de   España  que  los  dos  gobiernos  “se  comprometen  a  entregarse  recíprocamente los individuos condenados o acusados  por  los  tribunales  o  autoridades  competentes  de  uno  de  los  dos Estados  contratantes,  como  autores  o cómplices de los delitos o crímenes enumerados  en  el  Artículo  3º  y  que  se  hubieren  refugiado  en  el  territorio  del  otro”.   

A  su  turno  el II dispone que “ninguna  de  las  Partes  contratantes queda obligada a entregar  sus  propios  ciudadanos o nacionales, ni los individuos que en ella se hubieren  naturalizado    antes    de    la    perpetración   del   crimen”.   

Que “ambas partes  se  comprometen,  sin  embargo, a perseguir y juzgar, conforme a sus respectivas  leyes,  los  crímenes o delitos cometidos por nacionales de la una Parte contra  las  leyes de la otra, mediante la oportuna demanda de esta última y contra que  dichos  delitos  o  crímenes  se  hallen  comprendidos  en  la enumeración del  Artículo     3º”     y     que    “La  solicitud  será  acompañada,  en ese caso, de los objetos,  documentos,      antecedentes,      declaraciones      y     demás     informes  necesarios”.   

Por  su lado el artículo III, reformado por  el  1º  del Protocolo Modificatorio, prescribe que la extradición “procederá   con   respecto   a   las  personas  a  quienes  las  autoridades  judiciales  de la Parte requirente persiguieren por algún delito o  buscaren  para  la ejecución de una pena privativa de libertad no inferior a un  (1)  año.  A  este  efecto,  será  indiferente  el que las leyes de las Partes  clasifiquen  o  no  al   delito en la misma categoría de delitos o usen la  misma      o      distinta     terminología     para     designarlo”.   

Como  contrapartida al anterior el artículo  IV  de la Convención dispone que no habrá lugar a la extradición “cuando  se  pida por un crimen o delito por el cual el individuo  reclamado  sufre o ha sufrido ya la pena, o que ha sido juzgado y absuelto en el  territorio      de     la     otra     Parte     contratante”     o  “si se ha cumplido la prescripción  de  la  acción  o  de  la  pena,  según las leyes del país a quien el reo sea  reclamado”.   

Tampoco, en términos del artículo V, habrá  lugar  a  la extradición por delitos políticos o por hechos conexos con ellos,  ni  el  individuo  cuya extradición se haya concedido podrá ser perseguido, en  ningún  caso,  por  delito  político anterior a la extradición, ni, según el  artículo   VI,   por   crimen   o  delito  perpetrado  con  anterioridad  a  la  ratificación   del  convenio  o  diverso  del  que  haya  motivado  el  pedido.   

Bajo las anteriores restricciones, preceptúa  el  artículo  VIII,  la solicitud de extradición ha de presentarse por la vía  diplomática  y  a  ella debe adjuntarse copia autorizada de la sentencia, si se  trata  de  un  criminal condenado y evadido; copia autorizada del mandamiento de  prisión  o  auto  de  proceder o de cualquier otro documento que tenga la misma  fuerza  de  dicho  auto  y  precise  igualmente  los  hechos  denunciados  y  la  disposición  que  le  sea  aplicable, cuando se trate de un individuo acusado o  perseguido  y  las  señas  personales  del  reo  o  encausado,  hasta donde sea  posible, para facilitar su búsqueda y arresto.   

Finalmente  y  para  los  efectos  de  este  concepto  prevé  el  artículo  XV  del  Convenio,  modificado  por  el 1º del  Protocolo,   que  “cuando el delito por el que  se  solicita  la  extradición  sea punible con pena de muerte con arreglo a las  leyes  del  Estado  requirente  y  las leyes del Estado requerido no permitan la  imposición  de  tal  sanción, se rehusará la extradición, a menos que, antes  de  concederse  la  extradición, el Estado requirente garantice a satisfacción  del     Estado    requerido    que    no    impondrá    tal    pena”.   

Súmase  a  todas las anteriores condiciones  previstas  en  el  Convenio  la  estipulada  en  el  artículo 2º del Protocolo  Modificatorio,   según  la  cual  “los  documentos  presentados  con  las  solicitudes  de extradición que por vía diplomática se  tramiten,  en  virtud  de  la Convención de Extradición suscrita entre los dos  países,   estarán   exentos   del  requisito  de  legalización”.   

3. Corresponde entonces a la Sala en aras de  la   emisión  del  concepto  que  en  estos  asuntos  le  concierne,  verificar  el  cumplimiento  de  las  anteriores  condiciones  en torno a la solicitud de extradición que el reino de  España  hace  del  ciudadano colombiano Óscar Javier  Becerra Mejía, así:   

3.1. Documentación necesaria:  

Satisfecha se halla la exigencia prevista en  el  artículo  VIII  de la Convención de Extradición suscrita entre Colombia y  el  Reino  de  España, toda  vez  que la solicitud fue presentada por la vía diplomática y así formalizada  ante  el Ministerio de Relaciones Exteriores por parte de la Embajada de España  en Colombia.   

Establecido en consecuencia por ese medio que  Óscar  Javier Becerra Mejía fue sujeto a sumario que allí cursa por un delito  contra  la  salud  pública,  se  adjuntaron  por  consiguiente  los  documentos  referidos  en  los  ordinales  2º  y  3º  del  citado  precepto, esto es copia  auténtica  del  auto  motivado  de  prisión  dictado por el Juzgado Central de  Instrucción  No.  6  de Madrid el 22 de mayo de 2006 donde se precisa el delito  objeto  de  proceso  y  las normas que del país requirente resultan aplicables,  las  cuales  reiteró  el  referido  juzgado  al  deprecar  ante  su gobierno se  demandara  la  extradición  del  encausado  y  al afirmar en el citado auto que  “los      hechos     relatados     pueden   ser   constitutivos   de   un   delito   contra  la  salud  pública…”.   

Se  precisa  además  en  la  documentación  enviada  que  el  procesado  es  de  nacionalidad colombiana, responde al nombre  de  Óscar  Javier  Becerra  Mejía,  nacido  el  17 de  julio    de    1959   en  Risaralda,  es  hijo  de  Luis  Alfonso  y  Ligia  y  porta  el  NIE X-04781.411-X  y  la  cédula  colombiana  No. 10193551, sumándose a  ello  el  aporte  de  su reseña dactilar,  con  lo  cual  de  modo  suficiente  se  acredita  el requisito contenido en el numeral 3º del  precitado  artículo  VIII de la Convención más aún cuando la exigencia allí  contenida   se   limita   a  que  el  Estado  requirente  entregue  “las  señas  personales  del  reo  o  encausado, hasta donde sea  posible,     para     facilitar     su     busca     y    arresto”.   

Toda  la  anterior documentación presentada  por  vía  diplomática se halla exenta del requisito de legalización, conforme  lo  dispone  el  artículo segundo del Protocolo Modificatorio de la Convención  de  Extradición suscrita entre la República de Colombia y el Reino de España.   

3.2.   Identificación  del  requerido  en  extradición.   

Colígese  de  lo  aportado que el ciudadano  Colombiano  Óscar Javier Becerra Mejía,      cuya      reseña     dactilar     se     allegó,   nacido  el  17  de   julio  de  1959   en   Risaralda,   hijo   de   Luis  Alfonso  y  Ligia, portador  del NIE X-04781.411-X y la  cédula  colombiana  No.  10193551,  corresponde a la  persona   en   contra   de   la   cual   se   dispuso   en  auto  del  22  de  mayo  de 2006   su   “prisión   provisional   e  incondicional”,   así   como   se   ordenó       su      “búsqueda       y      captura  internacional”,  proferido  por  el Juzgado  Central  de  Instrucción No. 6 de  Madrid       dentro       del       procedimiento      sumario      68/05,  determinación esta que por demás  se  constató  con  la confrontación dactiloscópica efectuada por agente de la  DIJIN,  y  con  los elementos que al respecto suministró el propio requerido en  esta actuación y que en manera alguna ha cuestionado.   

No  existe  por ende duda alguna acerca de la  identidad   del   requerido,   mucho   menos  cuando  los  mismos  datos  fueron  suministrados  al  momento  de  su  aprehensión  y  el  número  de cédula que  consignó  en  el otorgamiento de poder es igual al que señalan las autoridades  españolas.   

3.3.  Delito  por  el  que  se  solicita la  extradición.   

Por  cuanto  de  conformidad     con     el     Convenio     aplicable     al    caso, artículo III, modificado por el 1º  del    Protocolo,   la  extradición  solicitada  resulta  procedente  cuando  la  persona  requerida es  perseguida  por algún delito o buscada para la ejecución de una pena privativa  de   la   libertad   no  inferior  a  un  año  para  cuyo  efecto  “será  indiferente el que las leyes de las Partes clasifiquen o  no  al  delito  en  la  misma  categoría  de delitos o usen la misma o distinta  terminología  para designarlo” y los hechos que se  imputan  al  requerido  se  restringen  a que ciertas  personas,  convinieron con  un  grupo  de ciudadanos  colombianos  para  introducir  a  España  gran cantidad de cocaína,  delito  este que allí se sanciona con  pena  de  prisión  de tres a nueve años,   resulta  incuestionable  que  dicha  conducta  se  halla  igualmente  punida  en  nuestro  ordenamiento a través del  artículo  376 del Código  Penal   con   pena   de   prisión   de  128  a  360  meses,  de  modo que con suficiencia se satisface el  presupuesto  relativo  al  quantum  punitivo  para  que  la extradición se haga  procedente  y  simultáneamente  el  principio  de  la  doble incriminación por  cuanto  en esas circunstancias la conducta tiene el carácter de delito tanto en  el  ordenamiento  jurídico  del  país  requirente  como  en  el  del  nuestro.   

Es  que,  en  términos  de la legislación  española  e  independientemente  de la denominación que allí se le asigna, se  pune  en  el artículo 368  citado   a   “los  que  ejecuten  actos  de  cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan,  favorezcan  o  faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias   psicotrópicas,   o   las  posean  con  aquellos  fines”.   

Dicha   conducta   punible   además   no  corresponde  a  delito  político o conexo con él, tampoco existe constancia en  la  actuación  de  que  el  requerido  en  extradición  haya  cumplido o esté  cumpliendo  pena  en Colombia por el delito que motiva la solicitud, o haya sido  juzgado  y absuelto en este país por dicha conducta, ni en el caso de suponerse  cometido   el   hecho   en   Colombia,  la  acción  penal  estaría  prescrita,  ya  que de acuerdo con la  legislación  colombiana  (artículo  83  del  Código  penal)  la acción penal  prescribe  en  tiempo  igual  al  máximo  punitivo  reseñado, tiempo que no ha  transcurrido   desde   el   año   2003,  fecha  de  realización  de  la conducta punible por la cual es  solicitado.   

Es decir ninguna  de  las causales de improcedencia de la extradición previstas en los artículos  IV  y  V de la Convención se halla constituida, ni tampoco limitante alguna que  pueda  surgir de la interpretación del artículo II toda vez que a pesar de que  éste   señala   que   “Ninguna  de  las  Partes  contratantes    queda   obligada   a   entregar   sus   propios   ciudadanos   o  nacionales”,  es  lo  cierto  que  el  instrumento  internacional  no  prohíbe  a  las  Partes  contratantes la extradición de sus  propios  ciudadanos  o nacionales, sino que prevé simplemente la posibilidad de  negarse  a  concederla  por  esta  causa  de  manera  que  cuando  ello  suceda,  “ambas  partes,  se  comprometen,  sin  embargo, a  perseguir  y  juzgar,  conforme a sus respectivas leyes, los crímenes o delitos  cometidos  por  nacionales de la una Parte contra las leyes de la otra, mediante  la   oportuna  demanda  de  esta  última,  y  con  tal  que  dichos  delitos  o  crímenes    se  hallen  comprendidos  en  la  enumeración  del  Artículo  3º”.   

En  las anteriores condiciones el concepto de  la  Sala  ha  de  ser favorable a la extradición del nacional colombiano Óscar  Javier  Becerra  Mejía,  sin dejar de advertir que atañe al Gobierno Nacional,  si  en  ejercicio  de  su  competencia lo estima, subordinar la concesión de la  extradición a las exigencias que considere oportunas.   

En  todo caso demandará que el solicitado no  vaya   a   ser  juzgado  por  un  hecho  anterior  diverso  del  que  motiva  la  extradición,  ni  sometido a penas o tratos crueles inhumanos o degradantes, ni  a  las  penas de destierro, prisión perpetua o confiscación, a que se le tenga  en  cuenta en el evento de ser condenado el tiempo que ha permanecido privado de  libertad  con  ocasión  de  este  trámite  y  si  la  legislación  del Estado  requirente  sanciona  con  la  muerte  el injusto que motiva la extradición, la  entrega  se  hará  bajo la condición de que tal pena sea conmutada tal como lo  prevén  los  artículos  512  del Código de Procedimiento Penal, VI y XV de la  Convención  de  Extradición  celebrada  el  23  de  julio  de  1892  entre  la  República  de Colombia y el Reino de España y el Protocolo Modificatorio hecho  en Madrid el 16 de marzo de 1999.   

Igualmente   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  realizar  el  respectivo  seguimiento a los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determinar    las    consecuencias   que   se   derivarían   de   su   eventual  incumplimiento.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE   JUSTICIA,   SALA   DE  CASACIÓN  PENAL,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a  la  extradición  del  ciudadano colombiano ÓSCAR JAVIER  BECERRA  MEJÍA  solicitada  al Gobierno de Colombia  por  el  de  España,  en virtud de un delito contra la  salud   pública   (Tráfico   de  estupefacientes),  a   que   hace   relación   el  auto  motivado  de  prisión  dictado  por  el  Juzgado  Central  de  Instrucción No. 6 de Madrid  (España)  el  22  de mayo de 2006 dentro del sumario  68/05.   

Por la Secretaría de la Sala comunicar esta  determinación  al  requerido  Óscar Javier Becerra  Mejía,  a  su  defensor,  al  Agente del Ministerio  Público y al Fiscal General de la Nación para lo de su cargo.   

Devolver  el  expediente  al  Ministerio de  Justicia  y  del  Derecho  para los trámites subsiguientes.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                 FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                    JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Nubia     Yolanda     Nova García   

Secretaria  

    

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