39707(13-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado acta N° 039.  

Bogotá, D. C., trece (13) de febrero de dos  mil  trece (2013).   

VISTOS  

          Surtido  el  trámite de insistencia ordenado en el auto de fecha 12  de  septiembre  de  2012  mediante el cual se inadmitió la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  de  JUAN  DAVID LÓPEZ  MOLINA   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  el  31  de  mayo de 2012 por el Tribunal Superior de Villavicencio, y  sin  que  prosperare  la  petición  en  ese sentido promovida por el mencionado  profesional  del  derecho,  procede  la  Sala,  de oficio, a examinar la posible  vulneración  de  garantías  fundamentales,  conforme  se contempló en el auto  inadmisorio del libelo.   

HECHOS  

Se  vienen resumiendo en la actuación de la  siguiente manera:   

          “Sucedieron  en  Granada  (Meta)  el  día  nueve (9) de marzo de  2011,  siendo  las  8:20 a. m., el señor José Martín Villamizar informó a la  Estación  de  Policía  que  en  el  parque central de esta ciudad un sujeto le  había  amenazado  con un arma de fuego y lo agredió verbalmente, por lo que de  manera  inmediata salió una patrulla de la estación a interceptar la camioneta  Toyota  Hilux,  de  placas REM-221, en la que se movilizaba el señor JUAN DAVID  LÓPEZ  MOLINA,  así  identificado  y quien al ser interrogado de si portaba un  arma  de  fuego  contestó afirmativamente, que se encontraba en la guantera del  vehículo,  y  que  la misma era de propiedad que (sic)  su  compañero,  y  de  manera voluntaria la extrajo,  tratándose  de  una  pistola  marca  WALTER,  modelo  P-99, calibre MM, número  externo  056062,  número interno C28395, un proveedor y ocho (8) cartuchos para  la misma”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar realizada el 10 de  marzo  de  2011  ante  el  Juzgado  Segundo  Promiscuo Municipal de Granada, con  funciones  de  control  de  garantías,  se legalizó la captura de LÓPEZ  MOLINA. En la misma diligencia la  Fiscalía  le  formuló  imputación  por  el delito de tráfico, fabricación o  porte  de  armas  de  fuego  y  municiones,  cargo que el mencionado aceptó sin  reserva alguna.   

2. El 16 de julio de 2011, el Juez Penal del  Circuito  de Granada realizó la audiencia de verificación del allanamiento, en  desarrollo  de la cual el acusado expresó su decisión de retractarse de éste,  manifestación  que  el  juzgador  desestimó  al considerarla improcedente, por  cuya  razón  anunció  que dictaría sentencia de condena, luego de realizar la  audiencia    de    individualización    de    la    pena,    como   en   efecto  procedió.   

3.  El 2 de agosto siguiente el a  quo  profirió la respectiva sentencia,  decisión  contra  la  cual  la  defensa  se  alzó  en apelación con resultado  desfavorable,  sujeto procesal que entonces acudió al recurso extraordinario de  casación, presentando el respectivo libelo.   

4. Mediante auto del 12 de septiembre de 2012  la  Corte  inadmitió la demanda casacional. No obstante, al evidenciarse en esa  misma  decisión  la  posible  vulneración  de  las  garantías  procesales del  acusado,  se  ordenó  que  una  vez  se  surtiera  el  trámite  de insistencia  regresara  la actuación al despacho de la Magistrada ponente para proveer sobre  el particular.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

Al  inadmitirse  la  demanda de casación la  Corte  advirtió  que  el  fallador de primer grado inobservó el inciso primero  del  artículo  293  de la Ley 906 de 2004, modificado por el artículo 69 de la  Ley  1453  de  2011,  que  permite  la  retractación  del allanamiento hasta la  audiencia  de  verificación  de la legalidad del mismo realizada por el juez de  conocimiento. Procede la Sala a referirse a este aspecto.   

1.  Como  quedó  reseñado  en  el acápite  precedente,  al  realizarse  la  audiencia  de formulación de la imputación el  procesado   JUAN  DAVID  LÓPEZ  MOLINA  aceptó  los cargos atribuidos. No obstante, cuando se llevó a cabo  la  audiencia  de verificación de la legalidad del allanamiento, el prenombrado  optó por retractarse del mismo.   

         En  efecto,  instalada la mencionada diligencia de verificación el  Juez  Penal del Circuito de Granada preguntó a LÓPEZ  MOLINA  si  se reafirmaba respecto de la decisión de  aceptar   los   cargos,   frente  a  lo  cual  éste  respondió  negativamente,  manifestando  entonces  de  manera  expresa  que se retractaba del allanamiento.  Pese  a  ello,  el  juez  de conocimiento consideró improcedente la actitud del  procesado,  señalando  que  la figura de la terminación anticipada del proceso  “no   es  un  juego”  ni  “es  la  manera  de  evadir  la  acción de la justicia”, por cuya razón  ordenó  proseguir  el  trámite  de  la  actuación,  realizando   la   audiencia   regulada  en  el  artículo  447  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2004.   

         2.  Pues  bien, el artículo 69 de la Ley  1453  de  2011,  modificatorio del artículo 293 de la Ley 906 de 2004 establece  lo siguiente:   

“Procedimiento  en  caso de aceptación de la imputación. Si  el imputado, por iniciativa propia  o  por  acuerdo  con  la  Fiscalía  acepta la imputación, se entenderá que lo  actuado  es  suficiente  como acusación. La Fiscalía adjuntará el escrito que  contiene  la  imputación  o  acuerdo que será enviado al Juez de conocimiento.  Examinado por el juez de conocimiento el acuerdo para  determinar  que  es  voluntario, libre y espontáneo, procederá a aceptarlo sin  que  a  partir  de  entonces  sea  posible  la  retractación  de  alguno de los  intervinientes,  y  convocará a audiencia para la individualización de la pena  y sentencia.   

Parágrafo. La  retractación por parte de  los  imputados  que acepten cargos será válida en cualquier momento, siempre y  cuando   se   demuestre   por   parte   de  éstos  que  se  vicio  (sic)   su   consentimiento  o  que  se  violaron  sus  garantías  fundamentales”  (subrayas  fuera de texto).   

Es  de acotar que la anterior disposición,  esto  es,  la  Ley 1453 de 2011 se encontraba ya vigente para el 16 de julio del  precitado  año,  fecha  en  que  se  realizó la audiencia de verificación del  allanamiento,  pues  aquélla  entró  a  regir  el  24  de  junio  de esa misma  anualidad1.  De  todas maneras, evidencia la Sala que en punto a la temática  objeto  aquí  de  examen  la  norma  no  implicó modificación alguna sino que  ratificó  la  regulación  precedente,  conforme  se  evidencia  de  su  texto:   

“Procedimiento  en caso de aceptación de  la  imputación. Si  el  imputado,  por  iniciativa propia o por acuerdo con la  Fiscalía  acepta  la  imputación,  se  entenderá que lo actuado es suficiente  como acusación.   

Examinado  por  el  juez de conocimiento el  acuerdo  para  determinar  que  es voluntario, libre y espontáneo, procederá a  aceptarlo  sin  que  a partir de entonces sea posible la retractación de alguno  de  los  intervinientes,  y convocará a audiencia para la individualización de  la   pena  y  sentencia”  (subraya fuera de texto).   

         La  Sala  en la sentencia del 30 de mayo  de    20122  prohijó el criterio acorde con el cual  las   normas   transcritas,  en  los  apartes  subrayados,  consagran  la  facultad  para  el  procesado  de  retractarse       de       su      allanamiento  inicial hasta que haya sido  “examinado por el juez de  conocimiento   el   acuerdo   para   determinar   que  es  voluntario,  libre  y  espontáneo”   

Consideró entonces la Corte que la facultad  de  retractación,  extendible  desde  el  momento de aceptarse los cargos en la  audiencia  de  imputación  y  hasta  cuando el juez de conocimiento verifica la  legalidad  del  allanamiento,  no  requería  justificación  alguna,  sino  que  bastaba  la  manifestación  expresa  del acusado en el sentido de desconocer lo  pactado  para  compeler al funcionario judicial a admitirla y, por consiguiente,  a  disponer tramitar el asunto por los cauces del procedimiento ordinario. Sobre  el    particular,    la    Sala   puntualmente   expresó   en   la   remembrada  decisión:   

“…  la  facultad   otorgada  en el  inciso  segundo  del  artículo  293  del estatuto procesal para retractarse del  allanamiento  hasta  antes  de  que se le imparta aprobación o legalidad por el  juez  de  conocimiento no requiere de justificación alguna, pues el relacionado  con  vicios de consentimiento o situaciones similares al momento de expresarlo o  por  transgresión  de  garantías  fundamentales puede ser alegado en cualquier  estadio  de la actuación procesal, incluso en sede de casación o de revisión,  de  llegar  a  configurarse,  claro está, alguna de las causales consagradas de  forma      taxativa      para     tal     efecto3.   

No  de  otra forma se concebiría, además,  que  el  legislador haya establecido el referido interregno procesal específico  para  expresar  la  retractación  al  señalar  que “Examinado por el juez de  conocimiento  el acuerdo para determinar que es voluntario, libre y espontáneo,  procederá   a   aceptarlo   sin  que  a  partir  de  entonces  sea  posible  la  retractación”,  lo  cual  da  cuenta  de  un  preciso  espacio  procesal para  manifestar  la retractación comprendido entre el momento de la aceptación y el  de su aprobación posterior, a cargo del juez de conocimiento”.   

Sin embargo, la Corporación juzga imperioso  en  esta  oportunidad  modular  el  anterior  pronunciamiento  para ratificar la  postura  según  la  cual  la  disposición  confiere, en efecto, al imputado la  posibilidad  de  retractarse,  pero  modificándola  en  el  sentido  de  que el  entendimiento  lógico y coherente de la misma exige la fundamentación de dicha  manifestación,  sustento  orientado  a  poner de presente que la aceptación no  obedeció  a  un  acto  voluntario, libre o espontáneo o que fue producto de la  violación de garantías fundamentales.   

Para cimentar este nuevo criterio, la Corte  estima  primeramente  necesario insistir en señalar que la función del juez de  conocimiento,  en  lo relativo al acta de aceptación de cargos o a los acuerdos  suscritos  con  la  Fiscalía, no se reduce a la de un de simple fedatario de lo  realizado  ante  el  juez  de control de garantías, sino que le compete ejercer  una  verificación  formal  y  material  de dichos actos. Al respecto, ha dicho:   

“Un  estudio  sistemático  de  la  nueva  normatividad  procesal  penal  permite  afirmar que el  Juez  de  conocimiento,  en  ejercicio  del control de legalidad de los actos de  aceptación  de  cargos  por  iniciativa  propia o por  acuerdo  previo  con  la  Fiscalía, debe realizar, en  principio,  tres  tipos  de constataciones: (i) que el acto de allanamiento o el  acuerdo  haya  sido  voluntario,  libre, espontáneo y debidamente informado, es  decir,  que  esté  exento de vicios esenciales en el consentimiento4, (ii) que no  viole  derechos  fundamentales,  y  (iii)  que  exista  un mínimo de prueba que  permita  inferir  la  autoría  o  participación  en  la conducta imputada y su  tipicidad”.   

La facultad de verificar que el allanamiento  a  cargos esté exento de vicios, se infiere del contenido de los artículos 8°  literal i), 131, 293 y 368 inciso primero, (…)   

La  potestad  del  Juez  de examinar que la  aceptación  de  cargos por iniciativa propia o por acuerdo con la Fiscalía, no  desconozca  los  derechos  fundamentales,  surge del contenido de los artículos  10°, 351 y 368 inciso segundo, (…)   

Y la obligación de verificar que exista un  mínimo  de  prueba  que  permita  inferir  razonablemente  la  tipicidad  de la  conducta  imputada  al  procesado,  y  su  autoría  o  participación  en ella,  proviene    nítida    del    contenido   de   los   artículos   7°,   381   y  327,…”      5    (subrayas    fuera    de  texto).   

          Sobre  ese  rol  activo  del  juez  de  conocimiento  también se ha  referido  la  Corte Constitucional, particularmente cuando asumió el estudio de  exequibilidad  del  literal  a  del  artículo  8º  de  la  Ley  906  de  2004,  relacionado   con  la  renuncia  a  los  derechos  de  no  autoincriminación  y  adelantamiento   de  un  juicio  público,  oral,  contradictorio,  concentrado,  imparcial,  con  inmediación  probatoria y sin dilaciones injustificadas. Sobre  el particular expresó:   

“…no    viola    las    garantías  constitucionales  propias del debido proceso, en la medida en que debe surtir el  control  de legalidad del juez correspondiente y deben  ser  aprobados  por  el juez de conocimiento, verificándose la no violación de  derechos  fundamentales  y el cumplimiento del debido proceso, y que se trata de  una  decisión  libre,  consciente, voluntaria, debidamente informada, asesorada  por  la  defensa,  para lo cual es imprescindible el interrogatorio personal del  imputado   o   procesado   así   como   que   se   actuó   en   presencia  del  defensor.  Lo  anterior,  por  cuanto aceptado por el  procesado  los  hechos  materia  de  la investigación y su responsabilidad como  autor  o partícipe, y existiendo en el proceso además suficientes elementos de  juicio  para  dictar  sentencia condenatoria, se hace innecesario el agotamiento  de  todas  y  cada  una  de las etapas del proceso, por lo que procede dictar el  fallo  sin  haberse  agotado  todo  el  procedimiento, a fin de otorgar pronta y  cumplida  justicia,  sin  dilaciones  injustificadas,  según  así  también se  consagra  en  el  artículo  29 de la Constitución resulta obvio afirmar que la  aceptación,  además  de  voluntaria,  es  decir,  sin  presiones,  amenazas  o  contraprestaciones,  debe  ser  cierta  y  estar  plenamente  respaldada  en  el  material  probatorio  recaudado.  El funcionario competente, en cada caso, puede  desvirtuar   la   confesión,  por  existir  vicios  en  el  consentimiento  del  implicado,  por  pruebas  deficientes,  por error, fuerza, o por cualquiera otra  circunstancia   análoga  que  aparezca  probada  en  el  proceso”6 (subraya          fuera         de         texto).      

Es necesario, de otra parte, tener en cuenta  que   el  mecanismo  de  terminación  anticipada  del  proceso  fundada  en  la  aceptación  de  los  cargos  o  proveniente de la suscripción de un acuerdo se  enmarca  en un sistema de partes, asentado entonces en el principio adversarial,  al  amparo  del  cual  los  sujetos  contendientes  se  enfrentan  para sacar avante su teoría del caso, contando el imputado, de todas  maneras,  con la facultad de renunciar a las garantías de guardar silencio y al  juicio  oral,  conforme  lo prevé el artículo 131 del Código de Procedimiento  Penal de 2004.   

En dicho escenario el procesado se allana a  la  pretensión punitiva de la Fiscalía o pacta con ese organismo los términos  de   la   imputación   y/o  de  la  pena,  adquiriendo  en  ambos  casos  tales  manifestaciones  el  carácter  de  acusación,  conforme  lo  señala  la parte  inicial del artículo 293 de la Ley 906 de 2004.   

Bajo  esa  perspectiva, no resulta factible  que    un    compromiso    de    tal    envergadura,   al   punto   –se  insiste-  de  convertirse  en  la  acusación  base  de  la  posterior  actuación  procesal  y, desde luego, de la  sentencia  condenatoria  así  propiciada,  pueda ser desconocido por el acusado  mediante  una  manifestación  pura  y  simple  de  estar arrepentido del mismo,  pasando  por encima sin más del querer de la Fiscalía y de principios rectores  tales  como la eficacia del ejercicio de la justicia previsto en el artículo 10  de  la  Ley  906  de  2004  y  la  irretractabilidad que opera en las decisiones  voluntarias,  libres  y  espontáneas  donde  se  admite  en forma anticipada la  responsabilidad  penal,  principio  este  último  al  cual  se  ha  referido la  jurisprudencia   de   la   Sala  de  tiempo  atrás7  y  que  se  deriva  del  de  lealtad,  hoy  en  día  previsto  en  el  artículo  12  ibídem,  a cuyo tenor  “todos  los  que  intervienen  en  la  actuación,  sin   excepción  alguna,  están  en  el  deber  de  obrar con absoluta lealtad y buena fe” (subraya la Sala).   

De  ahí  entonces  que una interpretación  razonable  de  la  segunda  parte  del inciso primero del artículo 69 de la Ley  1453  de  2011,  modificatorio del artículo 293 de la Ley 906 de 2004, apunta a  entender  que  la retractación allí regulada sólo procede si se evidencia que  el  allanamiento  o  el  acuerdo  no  obedecieron  a un acto voluntario, libre y  espontáneo  o  que  en  desarrollo  de  esos actos se vulneraron las garantías  fundamentales.   

Será deber, por tanto, del acusado o de su  defensor  exponer  fundamentadamente  las razones de la retractación referidas,  se  repite,  a  los supuestos antedichos, tras lo cual corresponderá al juez de  conocimiento  tomar la decisión de rigor, ponderando los motivos alegados y los  elementos  probatorios  aducidos  para respaldar la solicitud. La determinación  así  adoptada,  sobra  decirlo,  podrá  ser  objeto de los recursos ordinarios  previstos en la ley.   

Lo  anterior  no  implica,  sin embargo, la  improcedencia  de  una  retractación posterior por parte de los imputados, pues  así  lo  autoriza  el  parágrafo del comentado precepto procesal, eventualidad  que    puede    darse,    como    lo    determina    la    norma,   “siempre  y  cuando se demuestre por parte de éstos que se vicio  (sic)  su consentimiento o  que se violaron sus garantías fundamentales”.   

Aun  cuando,  sea  del  caso  señalar,  el  legislador  incurre  en  un error conceptual, pues propiamente en los anteriores  eventos     no     resulta     apropiado     referir    a    una    “retractación”,  entendida  como  el  acto  voluntario  y libre de arrepentimiento frente a la aceptación  de la  responsabilidad  delictiva,  sino a un vicio que afecta la validez de dicho acto  y  que,  además,  no requiere para su perfección de la mera manifestación del  incriminado.  Es  necesaria,  adicionalmente,  como ya se dijo, una declaración  judicial  a  partir del estudio de las circunstancias alegadas para sustentar el  vicio  que  supuestamente  afectó  el  consentimiento o erigió vulneración de  garantías  fundamentales,  irregularidades  constitutivas  de  nulidad procesal  que,  de  concurrir  alguna  de  ellas,  obligaría  al juzgador a retrotraer la  actuación para rehacerla con sujeción a la legalidad.   

De  todas maneras, se impone precisar, pues  así  surge  del  contexto  del parágrafo de la disposición objeto de examen y  del  principio  de  preclusividad  de  los  actos  procesales, que esa posterior  “retractación”  sólo  será  admisible  cuando  se  invoque  un  motivo  diferente  al  que se hubiere  ventilado  al momento de efectuarse el control de legalidad de la aceptación de  cargos  o  del acuerdo. Si no es así, la manifestación resultará asaz improcedente.   

La  postura  ahora  sentada  por  la  Sala,  advertido   sea,  armoniza  con  las  consideraciones  expuestas  por  la  Corte  Constitucional  cuando  se  pronunció  sobre  la  exequibilidad  de  parte  del  artículo  293  de  la  Ley  906  de 2004, en cuanto sobre el particular sostuvo  inicialmente   que   “…  una  vez  realizada  la  manifestación  de  voluntad  por  parte  del   imputado,  en  forma libre,  espontánea,  informada  y  con  la  asistencia  del  defensor, de modo que sean  visibles  su  seriedad  y  credibilidad,  no  sería razonable que el legislador  permitiera  que  aquel  se retractara de la misma, sin  justificación  válida y con menoscabo de la eficacia  del   procedimiento   aplicable  y,  más  ampliamente,  con  detrimento  de  la  administración de justicia, como lo pretende el demandante”.   

Para después expresar:  

“Así  mismo,  no puede perderse de vista  que,  en el caso de los acuerdos, la manifestación de  voluntad  del imputado concurre con la del Fiscal y por ello la introducción de  la  posibilidad  de  retractación  del  primero  implicaría  la disolución de  aquellos,  desconociendo  la  voluntad  del  Estado  expresada  a  través de la  Fiscalía.  En  este sentido, es significativo que la  expresión   impugnada   prohíbe   la   retractación   “de   alguno  de  los  intervinientes”,  o sea, también la de esta última entidad, precisamente por  tratarse  de  un  acuerdo  de  voluntades con efectos vinculantes u obligatorios  para las partes”.   

Concluyendo en lo siguiente:  

“En  este  orden  de  ideas, la garantía  constitucional  del  derecho  de defensa del imputado no puede traducirse en que  la   terminación  anticipada  del  proceso  en  virtud  de  la  aceptación  de  responsabilidad  por  parte  de aquel, con o sin acuerdo con la Fiscalía, quede  condicionada  a  nuevas  manifestaciones  de  voluntad del mismo, de modo que la  primera  manifestación sería visiblemente precaria y a la postre el proceso no  podría  terminar  anticipadamente,  eliminando así la entidad y la utilidad de  dicho  mecanismo, que es esencial dentro del nuevo procedimiento, y contrariando  también  el  principio  de  seguridad  jurídica,  de singular relevancia en un  Estado   de   Derecho”  (subrayas  fuera  del  texto  original).   

En   esas  condiciones,  se  reitera,  la  manifestación  desconocedora  de  la  aceptación  de  responsabilidad  resulta  válida  siempre  y  cuando  el imputado la presente debidamente soportada en la  ocurrencia  de  un  vicio  del  consentimiento  o en la violación de garantías  fundamentales,  debiendo  expresarla,  en todo caso, en el momento de celebrarse  la   audiencia   regulada  en  el  artículo  447  de  la  Ley  906  de  2004  o  posteriormente,  siempre  y  cuando  invoque motivo distinto al alegado en dicha  diligencia.   

3.  En el caso materia de análisis, refulge  evidente  la  vulneración del debido proceso regulado en el artículo 193 de la  Ley  906 de 2004, modificado por el artículo 69 de la  Ley  1453  de  2011  cuando el juez de conocimiento en  desarrollo  de  la  audiencia  de verificación de legalidad del allanamiento no  dio  trámite  a  la  retractación,  permitiendo  que el procesado JUAN  DAVID  LÓPEZ  MEDINA expresara las  razones  fundantes  de  esa  manifestación  para luego pronunciarse sobre si la  aceptación  de  cargos  no  fue  libre,  voluntaria  y  espontánea  o si en la  realización  de  ese  acto  se  vulneraron garantías fundamentales, accediendo  finalmente a acudir a los recursos de ley.    

En  tales  condiciones,  la  Sala casará de  oficio  la  sentencia  impugnada  y,  en  su  lugar, declarará la nulidad de la  actuación   a   partir  de  la  decisión  adoptada  durante  la  audiencia  de  verificación  de  la  legalidad  del  allanamiento ante el juez de conocimiento  celebrada  el 16 de julio de 2011 de negar la retractación y disponer continuar  con  el  trámite  previsto  en  el  artículo  447 del estatuto procesal penal.   

Para  remediar la irregularidad detectada el  citado  juez  se  pronunciará  frente  a la retractación, según los términos  señalados  en  esta  decisión, es decir, dando oportunidad al procesado o a su  defensor   de   fundamentarla   fáctica  y  probatoriamente  y  permitiendo  la  impugnación   de   la   decisión   judicial,  en  caso  de  ser  desfavorable.   

          No  hay  lugar  a  emitir  pronunciamiento  sobre  la  libertad  del  procesado, por cuanto éste no se encuentra privado de ese derecho.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          1.-   CASAR   OFICIOSAMENTE  la  sentencia  impugnada,  proferida por el Tribunal Superior de Villavicencio el 31 de mayo de  2012.   

2.-   DECLARAR  la  nulidad  de  la  actuación  a  partir,  inclusive, de la decisión adoptada  durante  la  audiencia de verificación de la legalidad del allanamiento ante el  Juez  Penal  del  Circuito de Granada (Meta) celebrada el 16 de julio de 2011 de  negar  la  retractación  y  disponer  continuar  con el trámite previsto en el  artículo 447 del estatuto procesal penal.   

3.- Para remedir la  irregularidad  detectada,  el  citado  juez  deberá  pronunciarse  frente  a la  retractación,      según      los     términos     señalados     en     esta  decisión.       

Contra   esta  providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ               GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO             JULIO        ENRIQUE        SOCHA       SALAMANCA                    

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Diario Oficial No. 48110 de junio 24 de 2011.   

2  Radicación 37668.   

3 Cfr.  Auto de marzo 10 de 2010, rad. 33505.   

4 En la  audiencia  de  formulación  de  la  imputación,  este  control  lo  realiza en  principio  el   Juez de garantías (Cfr. Casación 25248 de 5 de octubre de  2006).   

5  Sentencia  de  30  de  noviembre de 2006, radicación 25108. Así  también,   entre   otras,   sentencia   de   julio   8   de  2009,  radicación  31531.   

6 Corte  Constitucional. Sentencia C-1260 de 5 de diciembre de 2005.   

7 Así,  entre  muchas,  sentencias  del 28 de octubre de 1996, radicación 10578 y del 7  de abril de 2010, radicación 33117.     

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