39416(08-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº 289  

Bogotá, D.C., ocho (08) de agosto de dos mil  doce (2012).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala acerca de la apelación  concedida  al  fiscal  respecto  de la determinación adoptada el 26 de junio de  2012  por  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Riohacha  (Guajira)  en desarrollo del  juicio  oral  adelantado  contra  MANUEL  ANTONIO  JOSÉ  ARIZA CARRASCAL, en el  sentido  de  no acceder a la incorporación de documentos públicos relacionados  con  el  aspecto  material  de  la  conducta  punible  de  prevaricato  a  éste  atribuida.   

HECHOS     Y    ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

Los primeros se extraen de la documentación  obrante  en  la  carpeta  del  Tribunal  de  instancia de donde se colige lo que  sigue:   

1.   Manuel  Agustín  Acosta  Brito,  fue  aprehendido  por  la  policía en situación de flagrancia el 19 de noviembre de  2010,  por la presunta comisión del delito de fabricación, tráfico y porte de  armas  de  fuego  o  municiones  y uso de documento público falso, en razón de  haber  sido  hallada  en  su  poder un arma de fuego y exhibido un salvoconducto  falso,  por  lo  cual fuera puesto a disposición del Fiscal Local del municipio  de   San  Juan  de  César   (Guajira)  MANUEL  ANTONIO  JOSÉ  ARIZA  CARRASCAL, quien mediante orden de  fecha  20  de noviembre del citado año dispuso la libertad inmediata de aquél,  por las siguientes razones:   

i)  El  delito por el cual se procedía no  comportaba  medida  de  aseguramiento,  ii)  el  policía que firmaba el informe  técnico  sobre  la  idoneidad  del  arma  de  fuego  incautada  no  había sido  capacitado,  iii)  el citado informe no contenía los requisitos establecidos en  el  artículo  210  de la Ley 906 de 2004 y, iv) no se contaba con los elementos  de   juicio   suficientes   que   determinaran  la  autenticidad  del  documento  (salvoconducto)  sometido  a  análisis.   

2.  El  Fiscal 24 Delegado  adscrito al  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  vislumbró  que  la decisión del Fiscal Local  MANUEL  ANTONIO  JOSÉ ARIZA CARRASCAL, de ordenar la libertad al capturado y no  legalizar  la  aprehensión  en situación de flagrancia ante el juez de control  de  garantías  era manifiestamente contraria a la ley, razón por la cual el 26  de  enero de 2012, ante un juez de control de garantías formuló imputación en  contra  de  aquél  como autor del delito de prevaricato por acción contemplado  en  el artículo 413 del Código Penal, modificado por el artículo 14 de la Ley  890  de  2004,  cargos  que no fueron aceptados por el procesado, mismos por los  que formuló acusación el 20 de marzo de 2011 (sic).   

3.  Estimó  que  los delitos por los que se  procedía  sí  comportaban  medida  de  aseguramiento,  ya  que la pena mínima  prevista  para  éstos  excedía los cuatro años de prisión. Que acorde con lo  dispuesto  en la sentencia C- 591 de 2005 emanada de la Corte Constitucional, al  decidir  acerca  de  la  libertad  de  un  capturado  que  le  es  puesto  a  su  disposición,   el   fiscal   únicamente  puede  examinar  si  se  cumplen  las  condiciones  objetivas  de que trata el artículo 313 de la Ley 906 de 2004 para  imponer  medida  de aseguramiento de detención preventiva más no de evaluar si  se   colman   o   no   los   requisitos   contenidos   en   el   artículo   308  ibídem.   

Precisó que el fiscal no tenía elemento de  juicio  que  desvirtuara  que  el  arma  de  fuego incautada no era idónea para  disparar,  por  el  contrario  contaba hasta ese momento con una prueba de campo  que    demostraba    que   el   citado   artefacto   bélico   era   apto   para  disparar.   

Advirtió que las decisiones deben adoptarse  con  base en evidencias y no en el conocimiento privado del funcionario y que el  fiscal  tenía suficientes elementos de juicio para inferir que el salvoconducto  usado  por  el  capturado  era falso, ya que en la carpeta reposaba evidencia de  que  carecía  de   permiso  para  portar  el  arma incautada, e igualmente  figuraba  peritaje  de  documentología  indicativo de que el elemento incautado  era  apócrifo;  al  igual,  que  el  propio  procesado  reconociera  que había  adquirido  el  permiso  por gestión de un tramitador, lo cual insinuaba que ese  documento  era  falaz, ya que tales trámites deben hacerse personalmente; amén  de  que  el  aprehendido  ya  tenía antecedentes por el delito de fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego.   

4.  El  18  de  abril  de  2012,  el  asunto  correspondió  por  reparto  a  un  magistrado  de  la  Sala  Penal del Tribunal  Superior     de     Riohacha    (Guajira),  quien avocó conocimiento el 23 del mismo mes y año, para luego  de  algunas  contingencias  convocar  a audiencia de formulación de acusación,  realizada  el 8 de mayo del mismo año.   

5.  La  preparatoria  se realizó el día 25  siguiente,  en  la  cual  se  verificó  lo  atinente  a  que  el descubrimiento  probatorio  se  hallara  completo,  se  decretó  la  práctica  de pruebas y se  negaron  otras; no se accedió a la solicitud de la defensa de exclusión de dos  evidencias   (informe  del  investigador  experto  en  documentología   forense   y   dictamen  balístico  sobre  el  arma  de  fuego  incautada ) y dispuso el orden de presentación de las  pruebas  en  el  juicio oral, fijándose los días 26 y 27 de junio del presente  año para llevar a cabo dicho rito procesal.   

6.  Importa  aclarar  que el juez colegiado,  sostuvo  que  la exclusión probatoria aludida está referida y hace parte de la  carpeta  inherente  a  la actuación de la cual se desprendió la investigación  contra  el  acusado  MANUEL ANTONIO ARIZA CARRASCAL, esto es, cuando actuó como  fiscal    del    municipio    de    San    Juan    de    César    (Guajira),    con   radicación   número  446506001084201000496,   contentiva   de   36   folios   útiles   (presuntos  delitos:  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas de  fuego,  o  municiones  y  uso  de  documento  público   falso).   

Hizo hincapié en que la evidencia documental  fue  recolectada en legal forma por las servidoras públicas adscritas al Cuerpo  Técnico  de  Investigación  de  la  Fiscalía  (C. T.  I),  en cumplimiento de órdenes de trabajo impartidas  por  el Fiscal 24 delegado ante el Tribunal Superior de Bogotá y descubiertas a  la defensa en la oportunidad procesal.   

Añadió  que  resultaba  extraño  que  el  apoderado  solicitara  únicamente  la supresión de dos evidencias y no de toda  la  referida  carpeta,  cuando el fundamento sería el mismo y que la discusión  sobre  la  autenticidad de los documentos, está reservada para la audiencia del  juicio   oral,   que  es  el  momento  cuando  van  a  ingresar  “formalmente    al    proceso”   y   que  “al  no  advertirse  que  se  hayan  recogido dichas  evidencias  por  la  fiscalía,  con violación de las reglas de procedimiento o  con  violación  de  garantías fundamentales, no vamos a disponer la exclusión  de dicha evidencias, todo lo contrario se van a mantener”.   

PROVIDENCIA APELADA  

Menester  es  que  la  Sala  rememore lo que  aconteció  con  antelación,  en el  confuso despegar del juicio oral  en relación con la providencia materia de apelación.   

1.  La  fiscalía  a  través  de testigo de  acreditación  -Luci  Marlene  López  Pérez-  adscrita  al  Cuerpo Técnico de  Investigación  de  la Fiscalía autenticó e identificó la evidencia número 3  “fotocopias de la carpeta de judicialización por el  delito  de  porte  ilegal  de  armas  contra  Manuel Agustín Acosta Brito, caso  4465060010842010496  con  44  folios”  y solicitó al  Juez  Colegiado  su incorporación como prueba, ante lo cual la defensa se opuso  y  sostuvo que: “me permito  objetar  dicho documento ya que no es la testigo la que podría autenticar dicho  documento  ya que no ha producido ninguno de ellos, ya que no hay claridad de la  forma   como   fue   obtenido  y  no  obra  cadena  de  custodia  y  son  copias  simples”.   

2.  El  fiscal  replicó  que  se  trata  de  documentos  públicos  y que es la defensa quien tiene la carga de demostrar que  no  son  auténticos,  unos  fueron  producidos  por la policía y otros por los  fiscales  en  ejercicio  de  sus funciones; los documentos públicos se presumen  auténticos,  es  una  presunción  legal.  Como  sustento  de  su postura leyó  apartes   de   las  providencias  (radicados  números  31.049,  del 26 de enero de 2009 y 36.844 del 19 de octubre de 2011 emitidos por  esta  Sala)  y  refirió que son aplicables en el caso  presente,  ya  que  allí  se  sostiene  que no se requiere la presentación del  texto original cuando se trata de documentos de ese carácter.   

Insistió sobre la admisión de la evidencia  documental,  que  la  falta  de  cadena  de  custodia no constituye requisito de  validez  de  la prueba, conforme lo establece el inciso 2° del artículo 277 de  la Ley 906 de 2004.   

3.  El  a-quo  consideró  que  el  problema  jurídico    planteado   se   contrae   a   la   posibilidad   de   admitir,    inadmitir   o   introducir  la referida evidencia (marcada  como  No.  F3),  y luego de hacer alusión genérica al código de procedimiento  civil  y  a  un  autor  nacional del que solo mencionó apellido y título de la  obra,  expuso  la  diferencia  entre  un  documento  público  y uno auténtico.   

Aludió  al  artículo  429 de la Ley 906 de  2004,  señalando  que  lo que se pretende introducir son copias simples, que no  debe     existir     tanta     “liberalidad     e  informalidad”  para la aducción de documentos en el  juicio   y   que   “así  los  documentos  públicos  provengan   de   un   funcionario   público,   deben   tener  un  principio  de  autenticación”.   

Que el rechazo no se hace por tema de cadena  de  custodia, sino porque no se ha acreditado en ese escenario su autenticidad y  que  no  se  tiene  conocimiento si las copias fueron tomadas del original de la  Fiscalía    Tercera   Seccional   de   San   Juan   de   César   (Guajira);  que  se  requiere  que  alguna  persona  certifique  que  dichos  memoriales  son los mismos que se hallan en el  original  y  examinó  el artículo 426 de la Ley 906 de 2004 y en manera alguna  se refirió a la jurisprudencia citada por el fiscal inconforme.   

Concluyó  que  por no haberse acreditado la  autenticidad   es   que  “la  sala  se  abstiene  de  admitirlos, no permite su aducción al juicio”.   

LA APELACIÓN  

El  fiscal  sostuvo  que  la  determinación  adoptada  por  el Tribunal desconoce la jurisprudencia emitida por la Sala Penal  de  esta  Corporación al respecto. Que no se requiere probar la autenticidad ya  que  la  ley  presume  los  documentos  públicos  como  auténticos;  no  se ha  demostrado  que  se  haya  producido  alteración  alguna,  no  es  necesaria la  presentación  del  texto  original  y no se le puede imponer a la Fiscalía una  carga de la cual la ley le exime.   

Citó  diversos pronunciamientos y solicitó  la  revocatoria  de  la  providencia  apelada  y  la admisión como prueba de la  evidencia    documental   aludida   (No.   F3)   consistente   en   fotocopias  de la carpeta de judicialización por el delito de porte  ilegal de armas contra Manuel Agustín Acosta Brito.   

CONSIDERACIONES  

1. La Corte es competente para conocer de los  recursos  de apelación interpuestos contra los autos y sentencias que profieran  en  primera  instancia  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial,  de  conformidad  con lo establecido en el numeral 3° del artículo 32 de la Ley 906  de 2004.   

2.  Desde  ya  la  Sala  anuncia que el auto  materia   de   apelación   será   revocado   con   base   en   los  siguientes  argumentos:   

2.1.  Ante  todo  se  ha  de recordar que la  audiencia  preparatoria  constituye  el escenario por excelencia para el decreto  por  parte  del juez de las pruebas solicitadas (inciso  2°,   artículo   357   Ley   906   de   2004)  y  la  consideración   de   temas  probatorios  inherentes  a  exclusión,  rechazo  e  inadmisibilidad   (artículo  359  ibídem).  Se  constata que en aquél rito procesal la evidencia documental  número  tres,  (la misma cuya incorporación solicitó  el  fiscal  en el juicio oral), fue admitida, es decir,  no se negó su exclusión como así lo solicitara la defensa.   

El Juez Colegiado a  quo  sostuvo que dicha evidencia había sido recaudada  acorde   con  las  reglas  de  procedimiento  y  sin  violación  de  garantías  fundamentales;  no obstante precisó, que la discusión sobre la autenticidad se  hallaba reservada para la audiencia de juicio oral.   

2.2  En  consecuencia,  siendo  ello así, y  teniéndose  en  cuenta  que  la  evidencia  referida  fuera  anunciada desde el  escrito  acusatorio, descubierta en la audiencia de formulación de acusación y  suscitada  la  discusión acerca de la misma en la audiencia preparatoria atrás  anotada,  no  era  dable que la Sala Penal del Tribunal Superior de Riohacha, se  “abstuviera  de admitir”  aquella  evidencia,  por  la  potísima  razón de que el escrutinio inherente a  pertinencia  y  admisibilidad  se había cumplido en la audiencia preparatoria y  sólo  restaba  que  en  el  juicio  oral  se  produjera su práctica y ulterior  pedimento  al  juez colegiado de parte del fiscal de incorporación o aducción;  sin  que  el ítem tocante con  autenticidad  llevara  al  extremo de no incorporar la evidencia número tres de  la  fiscalía  como prueba, que a la sazón fue a la determinación que arribó,  así      impropiamente      sostuviera      que      no     la     “admitía”;   pues   tal  examen  arriba  aludido se había verificado en la audiencia preparatoria, imperando por  contera   el   principio   de   preclusión  de  actos  procesales,  que  fue  desconocido  por  el  juzgador  colegiado de instancia.   

3.  El  fiscal  a  través  del  testigo  de  acreditación,      Luci      Marlene      López      Pérez      (investigadora   del  C.T.I),  identificó   y   autenticó  la  evidencia  número tres, tanto así que  sostuvo  que  en  virtud  de  orden de trabajo de policía judicial derivada del  programa  metodológico,  practicó diligencia de inspección judicial sobre una  carpeta,  de  la  cual  le fueron facilitadas copias y que ello aconteció en la  Fiscalía  Tercera  Seccional  del municipio de San Juan de César (Guajira)  y  enunció  el  número  de  la  radicación  correspondiente  e  identificó  la  actuación  y  relacionó  los  documentos  que  en esencia conformaban el expediente que tuvo a la vista, y que  no  fue otro que el caso relacionado con la captura y judicialización de MANUEL  AGUSTÍN ACOSTA BRITO.   

4. Por manera que razón más que suficiente  le  asiste  al  impugnante  cuando  sostiene que la evidencia documental número  tres  no  requería  su  presentación  en  original, según lo dispuesto por el  artículo  434  de  la  Ley  906  de  2004  en concordancia con el artículo 433  ejusdem,   tema   sobre   el   cual   ya   se   pronunció  la  Sala1 (misma  providencia  que fuera invocada en forma  insistente por  el  fiscal  y de parte del juzgador a-quo,     no     hubo     mención    alguna)  así:   

“Es  que,  la  introducción  de  los  documentos,  objetos u otros elementos al juicio oral se  cumple  a  través  de  un  testigo  de  acreditación,  quien  se encargará de  corroborar  que  el elemento, objeto o documento es lo que la parte dijo que era  y  no  otra cosa2.   

“Específicamente  en lo que se refiere a  los  documentos  públicos,  consagra la legislación procesal (Ley 906 de 2004)  una  presunción  legal  de  autenticidad  (art.  425), al señalar que “Salvo  prueba  en  contrario,  se  tendrá  como  auténtico  (…)  los  documentos  o  instrumentos públicos…   

“Entonces, los que no están incluidos en  esa deben autenticarse conforme lo dispone el artículo 426 ídem:   

(…)  

“En  consecuencia,  no  se  requiere  la  presentación del texto original, porque se  trata   de   un  documento  público,  cuya  autenticidad  se  presume  y  está  expresamente  excluido  de la regla de mejor evidencia (art. 433, ídem), porque  así  lo  prevé  el artículo 434: “Se exceptúa de  lo anterior los documentos públicos…   

“En  el  presente  evento,  no  desvirtuó  la parte interesada (acusado o defensor), la naturaleza de públicos  que  se  le  atribuyó  a  los  documentos  aducidos  como objeto de la falsedad  ideológica   imputada  e  introducidos  como  prueba  en  el  juicio  oral  por  intermedio  del testigo de acreditación, lo cual hubiese permitido derrumbar la  presunción   legal   de   autenticidad   que   ampara   ese   tipo   de  textos  oficiales.”   

La  Corte  ya  se  había  pronunciado  al  respecto, en los siguientes términos:   

“El artículo 425  del  Código  de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004) adopta una presunción de  autenticidad  para  amparar,  entre  otros,  a  los  documentos  públicos,  las  publicaciones  periódicas  de  prensa  o  revistas especializadas; y a aquellos  documentos  sobre  los  cuales se tiene conocimiento cierto sobre la persona que  los  ha  elaborado, manuscrito, mecanografiado, impreso, firmado o producido por  algún  otro mecanismo. Esa presunción admite prueba en contrario a cargo de la  parte que pretenda desvirtuarla.   

“La  autenticidad  del  documento  es una  calidad  o  cualificación del mismo cuya mayor importancia reluce al ser tomado  como  ítem  de  su  valoración  o  asignación  de mérito, después que se ha  admitido    o    incorporado   formalmente   como   prueba   en   la   audiencia  pública.   

“Lo  anterior  no  obsta  para  que dicho  factor  de  mérito  o  valor suasorio –la   autenticidad-   se   impugne  con  anticipación  –en   alguna   de   las   audiencias  preliminares  o en la audiencia preparatoria, por ejemplo- con el fin de impedir  que  llegue  a  admitirse  o  decretarse como medio de prueba; y en caso tal, su  rechazo  ocurrirá,  no  por  motivos de ilegalidad, sino porque de ante mano se  sabría  que  ese  medio  probatorio  va  a  resultar  inepto  o  inane  para la  aproximación racional a la verdad.   

“Frente  a  los  documentos amparados con  presunción  de  autenticidad, la parte interesada en desvirtuar esa presunción  tiene  la  carga  de  demostrar  que  no  son  auténticos, acudiendo a su vez a  cualquiera   de   los  medios  probatorios  admisibles.  El  silencio  deja  esa  presunción  incólume.”3   

5.  Colige  la  Sala,  como  desacertada  la  decisión   del   a  quo  de  abstenerse  de  incorporar  evidencia  marcada  como  No.  F3  que  la fiscalía  válidamente  ordenara  recaudar,  luego descubriera, ofreciera y fuera admitida  su  práctica,  determinación  última  adoptada  en la audiencia preparatoria,  pues  como  quedó  visto  lo atinente a la autenticidad era tema inherente a la  audiencia    preparatoria    y    no   como   equívocamente   lo   dispuso   el  Tribunal.   

6.  La manifestación de inconformidad de la  defensa  en  relación  con  el  tema  de autenticidad, que desde sus inicios se  tornó  confusa,  hasta el punto que el magistrado sustanciador hubo de instarla  a  que  fuera más precisa, pues exclamó “me permito  objetar  dicho  documento”, debió ser equiparada por  el  juzgador  a-quo como una  oposición  frente  al  tema de autenticidad, cuyo escenario había expirado, de  donde  una  tal manifestación debía ser abordada si se quiere, en los alegatos  de  clausura,  contexto  indicado  para  análisis, valoración y crítica de la  prueba   producida,   practicada   e  introducida  en  el  juicio  (artículo  443  ibídem) con la ulterior y  correlativa respuesta en la sentencia de mérito a que haya lugar.   

7.  Pues  piénsese en un juicio donde deban  introducirse  un  sinnúmero  de  elementos  materiales  probatorios,  evidencia  física  e  información  (artículo  275  Ley  906 de  2004)   a   través   de  testigos  de  acreditación  (literal   “d”  numeral  5°  del  artículo  337  ejusdem)   por  parte   de  la  fiscalía,  como  también  por la defensa; de adoptarse la metodología que utilizó en este caso  el    juzgador    colegiado   a   quo,   se     llegaría     al     absurdo     que    se    “inadmitan”     o     “excluyan”,  evidencias  cuyo  filtro  de  pertinencia  y  admisibilidad (artículos 375 y 376 Ley  906  de  2004,  respectivamente)  fue  efectuado en la  audiencia  preparatoria,  pues  no  otra conclusión se deriva del contenido del  artículo  374  ibídem  -oportunidad de pruebas- que establece: “Toda  prueba  deberá  ser  solicitada  o presentada en la audiencia  preparatoria,  salvo  lo  dispuesto  en el artículo 357, y se practicará en el  momento   correspondiente   del   juicio   oral   y   público”,  sobre  lo  cual  deberá  existir  pronunciamiento de parte del juez  (artículo  357 inciso 2° Ley 906 de 2004).   

Disposiciones que guardan correspondencia con  lo  establecido  en  el  inciso  2°  del  artículo  371  de la Ley 906 de 2004  -práctica  de  pruebas en el orden prevenido en la audiencia preparatoria- y en  el    artículo    379    ibídem    –principio   de   inmediación-   esto  es,  que  el  “juez  deberá tener en cuenta como pruebas únicamente las que hayan  sido  practicadas  y  controvertidas  en  su  presencia  (…)”.   

8.  Acerca   de  la  autenticidad,  en  algunas  legislaciones  foráneas  (sistema procesal de  Puerto  Rico) que guarda similitudes con la Ley 906 de  2004  se  le  denomina “autenticación prima facie”  sobre  el  cual la                doctrina4, refiere:   

“Es  importante  señalar  que  al  tenor  con  lo  establecido  en  la  Regla 79 sobre evidencia  autenticada  prima  facie,  existe  prueba  para  la  cual  no  es  necesaria la  presentación  de evidencia extrínseca de autenticación como condición previa  a  su  admisibilidad  en  los tribunales. La regla 79 sobre Autenticación Prima  Facie,  nos  habla  de  documentos  que no requieren de evidencia extrínseca de  autenticación.  En  otras palabras son documentos que con su mera presentación  quedan   autenticados.   Es   decir,   que   cuentan   con  una  presunción  de  autenticación.  Ahora  bien,  la parte que se opone a la admisibilidad de dicha  evidencia   podrá   presentar   prueba  para  refutar  la  autenticidad  de  la  misma.   

“La   regla   enumera   los  documentos  autenticados  prima facie, los cuales se resumen a continuación: En resumen son  los  siguientes:  (1) documentos reconocidos por funcionarios que faculta la ley  para  ello (ej.:Notario Público); (2) documentos públicos expedidos bajo sello  oficial;  (3)  documentos  públicos  suscritos por funcionarios; (4) documentos  públicos  extranjeros;  (5)  copias  certificadas  de  récords  de  documentos  públicos;  (6)  publicaciones  oficiales;  (7)  periódicos  y  revistas y; (8)  etiquetas comerciales.   

“Esta regla responde a la realidad de que  es  improbable  la  falta de autenticidad de este tipo de documentos. Se presume  que  es  sumamente  difícil  falsificar  este tipo de documentos, por lo que se  exime  a quien lo presenta en evidencia tener que autenticarlos. En vista que se  presumen  auténticos,  correspondería  a  la  parte  que  se  opone a la misma  presentar  prueba que refute esta presunción de autenticidad. El efecto de esta  presunción  es  que  se  aligeran  los procedimientos y se evitan controversias  colaterales en los pleitos”.   

9.  Con estas consideraciones,  la Sala  revocará el auto emitido por  la   Sala   Penal   del   Tribunal  Superior  de  Riohacha  (Guajira)  dentro  del juicio oral, con base en el  cual  se  “inadmitió”  la  evidencia  número tres de la fiscalía (carpeta  contentiva  de las diligencias de judicialización de la policía de San Juan de  César,  Guajira)  y  en  su  lugar  dispondrá  su  incorporación para que sea  valorada en el estadio procesal pertinente.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la   Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

RESUELVE  

REVOCAR  el  auto  emitido  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Riohacha (Guajira)  el  26  de junio de 2012, dentro  del  juicio  oral,  que se adelanta contra el acusado MANUEL ANTONIO JOSÉ ARIZA  CARRASCAL  por  el  delito  de  prevaricato  por acción, con base en el cual se  inadmitió   la   evidencia  número  tres  de  la  fiscalía,  y  en  su  lugar  DISPONER  su  incorporación  para  que  sea valorada en el estadio procesal pertinente y se prosiga con dicho  rito sin más dilaciones.   

Notifíquese y cúmplase,  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ    LUIS    BARCELÓ    CAMACHO                                     FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                           LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                                                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Casación, radicación No. 36.884 del 19 de octubre de 2011.   

2  ARTÍCULO  337.  CONTENIDO  DE  LA ACUSACIÓN Y DOCUMENTOS ANEXOS. El escrito de  acusación deberá contener: (…)   

5.  El  descubrimiento de las pruebas. Para  este   efecto  se  presentará  documento  anexo  que  deberá  contener:  (…)   

d) Los documentos, objetos u otros elementos  que    quieran    aducirse,    junto    con    los   respectivos   testigos   de  acreditación.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  de Casación Penal. Sentencia del 21 de febrero de  2007. Rdo.  25.920   

4 Díaz  Díaz,  Rafael  Ángel,  Evidencia  criminal  para el oficial de orden público.  reimpresión   a   la   primera   edición   2002.  Caguas  Puerto  Rico,  pág.  85.     

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