37827(22-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 37827  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No.047  

Bogotá, D. C., veintidós (22) de febrero de  dos mil doce (2012).   

VISTOS:  

Procede la Corte a resolver sobre la petición  de  pruebas formulada por la defensa y el representante del Ministerio Público,  dentro  del  trámite  de  extradición  del  ciudadano colombiano Arturo Molano  Rodríguez,    quien   es   reclamado   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos.   

ANTECEDENTES:  

1. Mediante oficio  del  2  de  noviembre  de 2011, el Viceministro de Política Criminal y Justicia  Restaurativa  comunicó que el Gobierno de los Estados Unidos, por intermedio de  su  Embajada en Colombia y con la Nota Diplomática No. 2061 del 18 de agosto de  igual  año,  solicitó  la detención provisional con fines de extradición del  ciudadano   colombiano   Arturo  Molano  Rodríguez,  quien  es  requerido  para  comparecer   a  juicio  “por  delitos  federales  de  narcóticos”, cuya captura se materializó el 1º de  septiembre  siguiente  por  miembros de la Policía Nacional, en cumplimiento de  la  Resolución  del  29  de agosto de la misma anualidad expedida por la Fiscal  General de la Nación.   

También  expresó  que  dicha  Embajada,  a  través  de  la  Nota  Verbal  No. 2697 del 27 de octubre de 2011, formalizó la  solicitud  de  extradición  y allegó la documentación debidamente traducida y  legalizada.  Además,  informó  que el Ministerio de Relaciones Exteriores, con  oficio  DIAJI/GCNJI  No.  2747  del  día 28 de igual mes y año, conceptuó que  “por  no  existir  tratado  aplicable  al  caso  en  mención,  es procedente obrar de conformidad con el ordenamiento procesal penal  colombiano”.   

Así  las  cosas,  envió  a  la  Corte  la  documentación   ofrecida  por  la  representación  diplomática  del  Gobierno  requirente,  “teniendo  en  cuenta que se encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos  en la normatividad procesal penal  aplicable”.   

2.  Recibida la  actuación  en  la  Corporación,  con auto del 17 de enero de 2012 se tuvo como  abogado  de  Arturo Molano Rodríguez al designado por la defensoría pública y  se  ordenó  correr traslado por el término de diez días a los intervinientes,  en  orden  a  que  pidieran  las  pruebas que considerasen necesarias dentro del  presente trámite.   

3.    El  apoderado    del    requerido    solicita   la   práctica   de   la   siguiente  prueba:   

Se  averigüe si el solicitado Arturo Molano  Rodríguez  ha  sido  juzgado en Colombia por los mismos hechos que sustentan su  petición  de  extradición,  en  orden  a  dar cumplimiento al precedente de la  Corte sobre la cosa juzgada.   

4. El representante  del Ministerio Público deprecó la siguiente actividad probatoria:   

4.1.  Oficiar a la  Fiscalía  General  de la Nación, con el propósito de que informe si en contra  del  reclamado Arturo Molano Rodríguez “se adelantó  o  actualmente  se  tramita  alguna  investigación  o  juicio  penal, o ha sido  absuelto  o  condenado por algún delito”, por cuanto  en   su   criterio   es   necesario  garantizar  el  principio  de  non  bis  in  ídem, conforme lo establecen  los  Tratados  Internacionales  suscritos  por  Colombia  y,  además, porque es  indispensable  ajustarse a lo señalado por la Corte en el auto del 26 de agosto  de 2009, dictado dentro de la radicación No. 31951.   

4.2.  Requerir  a  la  Registraduría  Nacional del Estado Civil, a fin  de  que   remita   la   tarjeta   decadactilar  que  figure   a   nombre  del  reclamado,  identificado con la cédula de ciudadanía No.  16.465.104.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  Cuestión previa:  

Con el propósito de determinar la procedencia  o  no  de la práctica de un medio de persuasión dentro de la fase judicial del  trámite  de extradición, se debe tener presente que el mismo esté relacionado  con  alguno  de  los aspectos a revisar por la Corporación al momento de emitir  el respectivo concepto.   

1.1.   En este  sentido,  la  pretensión  probatoria  debe  estar  vinculada, de acuerdo con lo  señalado  en el artículo 502 de la Ley 906 de 20041, con:   

a)  La  validez  formal  de la documentación  presentada por el Estado requirente;   

b)  La demostración plena de la identidad de  la  persona  solicitada  en  extradición con la que haya sido capturada con tal  fin;   

c)  El  principio de la doble incriminación,  según  el  cual el hecho que motiva la petición de entrega también debe estar  previsto  en  Colombia como delito y encontrarse reprimido con pena privativa de  la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años;   

d)  Que  la  providencia  proferida  por  la  autoridad  extranjera  sea  una  sentencia o al menos se asimile, de conformidad  con nuestro sistema procesal penal, a la acusación; y   

e) El cumplimiento de lo dispuesto en Tratados  Públicos, de ser necesario.   

1.2.  Ahora,  acorde  con la jurisprudencia de  esta                   Colegiatura2,      también  se  debe  constatar  si  en  Colombia  se  profirió  decisión  con fuerza de cosa juzgada,  por  los  mismos  hechos que sustentan la petición de  extradición.   

1.3.   A  su  vez,  como  de  acuerdo  con  lo  manifestado  por el  Ministerio    de   Relaciones   Exteriores,   según  quedó  consignado  inicialmente, este asunto se rige  por  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  será   necesario   tener   presente   que   en   su  artículo 139 señala a los  jueces  el  deber  de rechazar de plano los  “actos que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes o superfluos”,  mientras  que  en el artículo 359 del  mismo   estatuto   atribuye   a   tales  funcionarios  “la exclusión, rechazo o  inadmisibilidad  de  los  medios  de  prueba  que, de conformidad con las reglas  establecidas  en  este código, resulten inadmisibles, impertinentes, inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a  probar  hechos notorios o que por otro motivo no  requieran   prueba”.   Y,   finalmente,   que   en  el    artículo    375  ibídem  se  indican  las pautas para determinar  la  pertinencia  de  las  pruebas, al subrayar la necesidad de que las mismas se  refieran   “directa  o  indirectamente    a    los    hechos    o    circunstancias   relativos   a   la  comisión     de     la    conducta”;  alcance  que trasladado al trámite de  extradición,  debe  aplicarse  a  los  requisitos  contenidos  en  el  artículo  502 de la Ley 906 de 2004.   

En esa medida, de conformidad con las normas  anotadas,   en  la  fase  judicial  del  trámite  de  extradición   sólo  se  decretarán      las     pruebas     pertinentes,   es   decir,   las   que  demuestren  los  supuestos derivados de las exigencias  previstas  tanto  en  el  referido artículo 502, como  los  requisitos  puntualizados  en los artículos 490,  493 y 495 de la Ley 906 de 2004.   

Igualmente,   se   ordenarán     las     conducentes,    esto    es,    aquellas    autorizadas    en    la   ley   con  capacidad  para comprobar los precisos aspectos sobre  los cuales compete a la Corte rendir su concepto.   

Finalmente,   se   evacuarán        las        útiles, o sea las llamadas a acreditar un  asunto   aún   no   corroborado   y   de  verdadero  interés     para     la     actuación.   

Precisados    los    parámetros   bajo  los  cuales  corresponde  adelantar  la  actividad  probatoria  en  la  fase judicial del trámite   de   extradición,  como  quiera  que  se  observa  que  en parte hay identidad entre la  prueba  solicitada  por el defensor del requerido y una de las deprecadas por el  Procurador     Delegado,     conjuntamente     se     resolverá     sobre    el  particular.   

2.   Sobre la pretensión probatoria en  concreto:   

2.1.  La  prueba  deprecada  por  el  apoderado  del  requerido y por el  Procurador     Segundo     Delegado     para     la  Casación    Penal,   en  síntesis  orientada  a  constatar  si el solicitado Arturo Molano Rodríguez ha  sido  juzgado  en  Colombia  por los mismos hechos que sustentan su petición de  extradición,  en  orden  a  salvaguardar  el  principio  de la cosa juzgada, no  resulta pertinente, conforme pasa a exponerse.   

En   efecto,   si   bien  en  la   documentación   aportada  por  el  Gobierno  requirente,  esto  es, en la Nota Verbal No.  2061  del  18  de  agosto  de  2011,  por  cuyo  medio  se solicitó  la  detención provisional con fines de  extradición   de   Arturo  Molano   Rodríguez,  y  en  la  No.  2697   del   27   de   octubre   siguiente,   mediante   la  cual  se  formalizó  la petición de  entrega de éste, se sostuvo:   

“Los  hechos  del  caso indican que en junio de 2009, agentes de la Agencia para el Control de  las   Drogas   en  Miami  (DEA  Miami)  trabajando  en  conjunto  con   la   Oficina   de   la   DEA   en  Bogotá,     comenzaron    a    investigar    una  organización      de      tráfico  de  narcóticos (DTO) con sede en  Colombia,  la  cual  utilizaba  aviones  para  transportar grandes cantidades de  cocaína       desde       Suramérica  a Centroamérica, México   y   el   Caribe,  para  su  distribución  final  en los  Estados Unidos”.   

Y,  así mismo, en la declaración jurada de  Jeremy  Iric  Jones,  Agente  Especial  de la Administración para el Control de  Drogas  de  los  Estados  Unidos,  allegada  en  sustento  de  la  solicitud  de  extradición, se consignó:   

“I.  Antecedentes   

(…)  

7.  Desde marzo de 2010 hasta la presente,  funcionarios     colombianos     del     orden    público    lw    (sic)    realizaron   intervenciones  telefónicas   lícitas   y   judicialmente   autorizadas   a   la  OTE   de  García.  Se  intervinieron  lícitamente  las  conversaciones  de  los  cuatro  acusados,  García, Perdomo,  Molano,  Reina,  y de otros conspiradores mientras hablaban acerca de la compra,  planificación  y  coordinación de aeronaves que se utilizaron para transportar  cantidades de múltiples toneladas de cocaína.   

II. Pruebas  

“8.  Las  pruebas contra cada uno de los  acusados  incluyen la información obtenida mediante las intervenciones lícitas  y  judicialmente  autorizadas de líneas telefónicas en Colombia, la vigilancia  realizada  por  personal  del  orden  público colombiano, y de por lo menos una  fuente    confidencial    (denominada    en    lo    sucesivo    “FC”),  que se reunió y trabajó con  miembros  de  la OTE y que  tiene  conocimiento  personal  de  la  participación  de  los  acusados  en las  actividades     delictivas     que     se     aducen    en    el    (sic)   acusación   formal.   Estas  conversaciones  lícitamente  intervenidas consisten en conversaciones entre los  acusados,  mientras  planificaban, coordinaban y participaban en tramitar el uso  de  aeronaves,  que incluían aeronaves de matrícula de los Estados Unidos, con  el  fin  de  distribuir  estupefacientes  desde  Colombia  a  través  de Apure,  Venezuela,  Honduras,  Guatemala,  Nicaragua,  otras áreas de América Central,  incluyendo  Haití,  la Republica Dominicana y México, siendo Estados Unidos el  destino final”.   

Es    claro    que   de   lo    anterior    no   se   desprende   la   existencia   de   una  decisión  con  efectos de cosa juzgada y tampoco la  defensa  o  el  representante del Ministerio Público  identifican  en  concreto  la  constatación  de una  investigación  en  la  que  efectivamente  se  haya  proferido          una          providencia        de        la  connotación               jurídica         advertida.   

Conviene   recordar   que  la  Corte  ha  manifestado sobre el particular::   

“No obstante, el imperativo de verificar  esta  circunstancia  se  presenta en situaciones en las que existe evidencia que  apunte  a  demostrar  la  eventual  lesión  del  derecho  fundamental al debido  proceso  por  desconocimiento del principio de cosa juzgada, en la medida que el  afectado  o  su  defensor  informen  que  el asunto fue investigado y juzgado en  Colombia   y   suministren  la  información  relacionada  con  las  autoridades  judiciales  colombianas  que  hubieren  conocido  de  la  actuación;  o que por  cualquier  otro  medio  fundadamente  se  pueda  suponer  el ejercicio previo de  jurisdicción,   por   ejemplo,   porque  la  orden  de  captura  con  fines  de  extradición  se  cumple  estando  la  persona  privada  de  libertad  y resulte  necesario  establecer  la  razón  por la cuál se dispuso la limitación de ese  derecho al requerido.   

En  el presente asunto ni el solicitado ni  su  defensor suministraron información relacionada con la posibilidad de que el  Estado  colombiano lo hubiere investigado, juzgado y sentenciado, absolviéndolo  o  condenándolo por los mismos hechos a los que alude el pedido de extradición  elevado  por  el  gobierno  de…,  circunstancia  que  resulta  suficiente para  desvirtuar  la  lesión  o  la amenaza del derecho fundamental al debido proceso  del    ciudadano…    en    lo   relacionado   con   el   principio   de   cosa  juzgada”3.   

Se  advierte, por tanto, la impertinencia de  la  prueba  solicitada  por  la  defensa y el Procurador Delegado, motivo por el  cual no se ordenará su práctica.   

2.2.    La  petición  del  Procurador  Delegado  para  que  se requiera a la Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  a  fin  de  que remita la tarjeta decadactilar que  figure  a  nombre  del reclamado, identificado con la cédula de ciudadanía No.  16.465.104,     no     resulta     útil,  pues  dentro de la documentación  recaudada   en   virtud  del  presente  trámite  de  extradición  aparece  dicho  documento4,  además,  la información  aportada  por  el Estado requirente es suficiente para adelantar el examen sobre  la plena identidad del solicitado.   

En    efecto,    son   múltiples  las  oportunidades  en que se mencionada la identidad del  requerido  por  el Gobierno extranjero, así se puede  constatar  tanto  en  las Notas Verbales No. 2061 del 18 de agosto de 2011 y No.  2697  del  27  de  octubre del mismo año,     como     también    en    la  declaración   jurada  de  Jeremy  Iric  Jones, Agente Especial de la      Administración  para  el  Control  de  Drogas de los Estados Unidos, aportada en  apoyo de la solicitud de extradición.   

Así  mismo, se  cuenta    con   el   estudio   lofoscópico      practicado     por     la  Policía   Nacional   de   Colombia   al  requerido  Arturo Molano Rodríguez el  día  de  su  captura,  a  efectos  de establecer su  identidad.   

3. Cuestión Final:  

Como  la  Corte  no  observa la necesidad de  evacuar  pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el último inciso  del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004,  ordena  dejar el expediente en  Secretaría  de  la  Sala  por  el término de cinco días a disposición de los  intervinientes, para que presenten sus alegatos.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.   NEGAR     la  solicitud  de  las pruebas solicitadas por el defensor de Arturo  Molano Rodríguez y el representante del Ministerio Público.   

2.  DEJAR,    una    vez   en   firme   esta  determinación,  el  expediente  en Secretaría de la Sala Penal por el término  de  cinco (5) días para las alegaciones finales, según lo prevé el inciso 3º  del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aclaración de voto  

AUGUSTO   IBÁÑEZ   GUZMÁN                             LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 En el  presente  caso se aplica la Ley 906 de 2004, por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición se cometieron después del 1º de enero de 2005,  fecha  en la cual entró en vigencia el nuevo Código de Procedimiento Penal. En  este  sentido, ver Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, autos del  4  de  abril  y  3  de  octubre  de  2006,  radicaciones números 24187 y 25080,  respectivamente, entre otros.   

2 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, conceptos del 19 de febrero y del  16    de    septiembre    de   2009,   radicados   números   30374   y   31036,  respectivamente.   

3   Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, Auto del 26 de agosto de  2009, radicación No. 31951.   

4 Ver  folios 24, 108 y 157 de la carpeta de anexos.     

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