37820(22-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37820  

          CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA            

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No. 47  

Bogotá  D.  C., veintidós de febrero de dos  mil doce.   

Conceptúa la Corte sobre la extradición del  ciudadano  de  nacionalidad colombiana BRAULIO TARQUINO  BLANCO  DÁVILA,  solicitada  por  el  Gobierno de los  Estados Unidos de América.   

Antecedentes  

1.  Mediante Nota Verbal 2040 de 18 de agosto  de  2011,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América, a través de su  embajada   en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del ciudadano colombiano BRAULIO TARQUINO  BLANCO  DÁVILA para ser juzgado por delitos federales  de narcóticos.   

2.  En  cumplimiento  de  lo  dispuesto en el  artículo  509  de  la  Ley  906 de 2004, la Fiscal General de la Nación libró  orden  de  captura  en  su  contra  el  29  de  agosto del 2011, la cual se hizo  efectiva   1°  de  septiembre,  por  agentes  de  la  Policía  Judicial.    

3.  Con  Nota Verbal 2693 de 27 de octubre de  2011,  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos formalizó la referida solicitud de  extradición   y   adjuntó   para   fundamentarla  los  siguientes  documentos,  debidamente traducidos al idioma español:    

3.1.  Acusación  número 11-20388-CR-LENARD,  dictada  el  7 de junio de 2011 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  Sur  de  Florida,  en  contra  de BRAULIO  TARQUINO  BLANCO  DÁVILA  y otros, donde se le imputan  cargos  por  el  delito  de  concierto  para  fabricar y distribuir cocaína, en  cantidades superiores a cinco (5) kilogramos.   

3.2.  Declaraciones  de apoyo a la solicitud,  rendidas  bajo  juramento  por ANDREA G. HOFFMAN, Fiscal Auxiliar en el Distrito  Sur  de  Florida,  y JEREMY ERIC JONES, agente especial de la Agencia de Control  de Drogas (DEA).        

3.3.  Listado  y  reproducción de las normas  aplicables al caso, y   

3.4.  Orden de arresto impartida en contra de  BRAULIO    TARQUINO    BLANCO    DÁVILA por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

4.  El 28 de octubre de 2011 el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió  el  expediente  al Ministerio de  Justicia  y de Derecho, informando que por no existir convenio aplicable con los  Estados  Unidos  de  América  se  imponía obrar de acuerdo con el ordenamiento  procesal  penal  colombiano.  Y el 2 de noviembre el Ministerio de Justicia y de  Derecho  envió  la actuación a la Corte, donde agotado el trámite establecido  en la Ley 906 de 2004, corresponde emitir concepto.    

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes   

1. De la defensa  

Se  opone  a  la  solicitud  extradición por  considerar  que  la  documentación  aportada por el país requirente adolece de  falta  de  concreción  frente  a  los  hechos  que  se  le  imputan  al  señor  BRAULIO   TARQUINO   BLANCO   DÁVILA   y  porque  no  existen  garantías  de  respecto  de  los acuerdos y  tratados internacionales suscritos por Colombia.   

Afirma que la forma en que se ha adelantado la  extradición  del  señor  BLANCO DÁVILA viola  el  artículo  35  de  la  Constitución  Nacional,  el  Acto  Legislativo  01  de  1997  y  la  Ley  27  de  1980,  “en  lo  relativo  a  la  tipificación   del  delito,  a  las  penas  inusitadas  y  al  regulación  del  proceso”,  puesto que el hecho que tipifica la conducta imputada (conspirar) se funda en pruebas que no son  concretas,  en presuntos informes, desconociéndose la clase de información que  tuvo   a   su  disposición  el  Tribunal  y  si  realmente  se  produjo  alguna  incautación de cocaína que lo inculpe.   

Agrega que del examen del material probatorio  aportado  para  sustentar  el  pedido  de  entrega,  se  colige que BLANCO  DÁVILA  habría  conspirado  para  enviar  a  Estados  Unidos cocaína en cantidades superiores a cinco kilogramos,  pero    el   tribunal   que   lo  requiere  no  aporta  las  actas  de  las  incautaciones,  ni  especifica  las  cantidades  exactas, ni explica por qué su  presunta responsabilidad.   

Insiste en que en la actuación no obra prueba  fehaciente  que incrimine a BLANCO DÁVILA en  la conducta que se le imputa y que las afirmaciones que se hacen  en  el  sentido de que se desempeñó como Mayor del Ejército Colombiano riñen  con  la  verdad,  porque donde realmente trabajó fue en el área administrativa  del  Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), y que aparte de ello, no ha  tenido  nada  que  ver  con  el  manejo  de  naves o aeronaves vinculadas con el  transporte o cargamento de sustancias alucinógenas.   

2. Del Ministerio Público  

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal   estima  que  los requisitos legalmente establecidos para  conceder  la  extradición, relacionados con la validez formal de los documentos  que  deben acompañar la solicitud, la demostración plena de la identidad de la  persona  solicitada,  el  principio de la doble incriminación y la equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  país  requirente  con la resolución de  acusación  del  sistema  penal  colombiano,  se  cumplen a cabalidad en el caso  sometido a estudio.   

Por tanto, solicita a la Corte emitir concepto  favorable,   exhortando   al  Gobierno  nacional  para  que  advierta  al  país  requirente  que en cumplimiento de los convenios internacionales ratificados por  Colombia  y  lo  establecido  en  los artículos 11, 12 y 34 de la Constitución  Nacional,  la  persona  requerida  no  puede  ser  sometida  a  pena  de muerte,  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  a penas de destierro, prisión perpetua o confiscación.    

Pide también condicionar la entrega a que al  requerido  se  le  reconozcan  todos los derechos y garantías inherentes al ser  humado,   contenidas   en   la   Constitución   Nacional  y  en  el  Bloque  de  Constitucionalidad,   incluidos  los  convenios  internacionales  suscritos  por  Colombia,  y  que  no  sea  juzgado  por  hechos  diversos de los que motivan la  solicitud  de  extradición, acorde con las directrices sentadas en la Sentencia  C-460/2008 de la Corte Constitucional.   

SE CONSIDERA  

La Ley 906 de 2004, estatuto llamado a regular  el  caso  en  virtud  de  la fecha en que ocurrieron los hechos y la ausencia de  convenio  aplicable  con  los  Estados  Unidos  de  América,  establece  que el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la Corte debe fundarse en, (i) la validez  formal  de  la  documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv)  la  equivalencia de la providencia proferida en el extranjero con la resolución  de  acusación  del  sistema  penal  colombiano,  y  (v)  el  cumplimiento de lo  previsto   en   los   tratados  públicos  cuando  fuere  necesario.1   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso   analizado,   y   seguidamente  las  que  consagra  en  forma  expresa  la  Constitución  Nacional,  relacionadas  con  las  causas  de improcedencia de la  extradición  por  razón  de la fecha en que ocurrieron los hechos, el lugar de  comisión  de  los delitos, su naturaleza común o política, y la existencia de  cosa juzgada, si fuere necesario.   

1)   Validez   formal   de  los  documentos  aportados   

La   normatividad  procesal  exige  que  la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los  datos  que  sirven  para  establecer  la  identidad plena de la persona  reclamada;  y  (iv)  la  reproducción  certificada de las disposiciones penales  aplicables.2    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su   intervención,   deben   presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste por el cónsul colombiano.3      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática  y  adjunta  a  la  misma  aparece  copia  de  acusación  formal  No.  11-20388-CR-LENADR, dictada el 7 de junio de 2011 en la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida, en la  que  aparecen  relacionadas  las  conductas  que  la  determinan  y  los  marcos  temporales y espaciales de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte,   copia   de   la   orden   de   arresto   dictada   contra  BRAULIO  TARQUINO  BLANCO  DÁVILA por las  autoridades  judiciales  de los Estados Unidos; la declaración jurada de ANDREA  G.  HOFFMAN,  Fiscal Auxiliar en el Distrito Sur de Florida,  quien explica  el  procedimiento  del Gran Jurado y hace un recuento de los hechos y los cargos  imputados  a  la  persona  solicitada en extradición; y el testimonio de JEREMY  ERIC  JONES,  agente  especial  de  la Administración para el Control de Drogas  (DEA), quien se refiere a los hechos y las pruebas del caso.   

Estos   documentos   fueron   aportados  en  traducción  al  español  y  se  hallan debidamente autenticados. La acusación  aparece  certificada por el Secretario del Tribunal del Distrito Sur de Florida.  Las  declaraciones de la Fiscal Auxiliar ANDREA G. HOFFMAN y del agente especial  JEREMY  ERIC  JONES,  se  hallan  refrendadas  por  MAGDALENA BOYNTON, Directora  Asociada  de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal del  Departamento  de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica, cuya firma fue  certificada   por  ERIC  H.  HOLDER,  Procurador  de  los Estados Unidos, quien ordenó estampar el sello del  Departamento  de  Justicia  y  solicitó  al  Director  Adjunto de la Oficina de  Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la  Secretaria de Estado HILLARY RODHAM CLINTON, quien en prueba de ello ordenó  imponer  el sello del Departamento de Estado y solicitó al funcionario Auxiliar  de  Autenticaciones  de  dicho  Departamento  PATRICK  O. HATCHETT, suscribir su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da  fe  de la  autenticidad de la firma de PATRICK O. HATCHETT.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  las  exigencias  formales  de  legalización  de  la documentación que sirve de  sustento  a  la  solicitud de extradición, requeridas por las normas del Estado  requirente  y  el  Estado  colombiano,  se cumplieron a cabalidad en el presente  caso,  y  que  desde  esta  perspectiva los documentos aportados con este fin se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe preceder  el concepto.    

2)   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  solicita   la   entrega  de  BRAULIO  TARQUINO  BLANCO  DÁVILA,  de  nacionalidad  colombiana, nacido el 7 de  junio  de  1977,  portador  de  la  cédula  de  ciudadanía  colombiana Número  13’761.435,  según  se  establece  de  la  información  que  aparece  consignada  en  la  solicitud  de  detención  provisional  con  fines  de  extradición, en la petición formal de  extradición   y   en   el  testimonio  de  apoyo  del  agente  especial  de  la  Administración    para    el    Control    de   Drogas   (DEA),   entre   otros  documentos.   

Estos   datos   de   filiación   guardan  correspondencia   con   los   consignados  en  los  informes  de  captura  y  de  notificación,  y    coinciden  con  los  suministrados por la persona  privada  de  la  libertad al ser enterada de los derechos del capturado y de los  motivos  de  su  aprehensión.  Además se incorporaron como anexos, copia de la  tarjeta decadactilar del requerido y una reseña fotográfica suya.   

Toda esta información permite concluir que la  persona  detenida por las autoridades colombianas es la misma que el Gobierno de  los Estados Unidos de América pide en extradición.   

3)     Principio     de     la    doble  incriminación   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén previstos como delitos en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.     

BRAULIO  TARQUINO BLANCO DÁVILA es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder  en  juicio  por  el delito de  concierto  para  fabricar  y distribuir cinco (5) kilogramos o más de cocaína,  cargo  que  se  halla  especificado en los siguientes términos en la acusación  No.  11-20388-CR-LENARD,  dictada  por la Corte del Distrito Sur de Florida el 7  de junio de 2011,    

CARGO UNO  

“Comenzando en octubre de 2010 o alrededor  de   ese  entonces,  siendo  la  fecha  exacta  desconocida  por  el  Jurado  de  Acusación,  y  siguiendo realizando lo aducido hasta la fecha de emisión de la  acusación  formal,  en  el  país de Colombia, América del Sur y otras partes,  los acusados,   

(…)  

BRAULIO TARQUINO BLANCO DÁVILA  

(…)  

a  sabiendas  e intencionalmente se unieron,  conspiraron,  se  confederaron  y acordaron entre sí y con personas conocidas y  desconocidas  por  el  Jurado  de  Acusación,  para  fabricar  y distribuir una  sustancia  controlada  enumerada  en  la  Lista  II,  a  sabiendas  de que dicha  sustancia  se  importaría  ilícitamente a los Estados Unidos en violación del  artículo  959(a)(2)  del  Título  21 del Código Federal de ese país; todo lo  cual   está   en   violación   del   artículo   963   del   mismo  Título  y  Código.   

“De  acuerdo con el artículo 960(b)(1)(B)  del  título  21 del Código Federal de los Estados Unidos, se aduce además que  esta  violación de la ley se trata de cinco (5) kilogramos o más de una mezcla  y sustancia que contiene una cantidad detectable de cocaína”.   

En  la  legislación colombiana esta conducta  encuentra  equivalencia  típica  en el artículo 340 inciso segundo del Código  Penal,  modificado por los  artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la  Ley  1121  de  2006,  que  define  el  concierto para  delinquir   con  fines  de  narcotráfico,   el   cual  adscribe  pena  principal  privativa  de la libertad de ocho (8) a dieciocho (18) años de prisión y multa  de  dos  mil  setecientos  (2700)  hasta  treinta  mil (30000) salarios mínimos  legales mensuales. Dice la norma,   

“Art. 340. Modificado por la Ley 733/2002,  artículo  8°.  Concierto para delinquir. Cuando  varias  personas  se concierten con el fin de cometer delitos, cada una de ellas  será  penada,  por  esa  sola  conducta,  con  prisión  de tres (3) a seis (6)  años.   

“Modificado Ley  1121  de  2006,  artículo 19. Cuando el concierto sea  para  cometer  delitos de genocidio, desaparición forzada de personas, tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes          o          sustancias         sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o financien el concierto para delinquir”.   

El  delito de narcotráfico, por su parte, lo  tipifica  el  artículo 376 del Código Penal, modificado por el artículo 11 de  la  Ley  1453  de  2011, con pena privativa de la libertad de 128 a 360 meses de  prisión,  y  multa  de  1.334  a  50.000  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes. Dice la disposición:   

“ART.376.  Modificado  Ley  1453 de 2011,  artículo  11.  Tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  El  que  sin  permiso  de autoridad  competente,  introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,  financie  o  suministre a cualquier título sustancia estupefaciente,  sicotrópica,  o  drogas  sintéticas  que  se  encuentren  contempladas  en los  cuadros  uno,  dos,  tres  y  cuatro  del  Convenio de las Naciones Unidas sobre  sustancias  sicotrópicas,  incurrirá  en prisión de ciento veintiocho (128) a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y  multa de mil trescientos treinta y cuatro  (1334)   a   cincuenta   mil   (50.000)   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

“Si la cantidad de droga no excede de mil  (1000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200)  gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de  derivados  de  la  amapola,  doscientos  (200) gramos de droga  sintética,  60 gramos de nitrato de amilo, 60 gramos de ketamina y GHB, la pena  será  de 64 a 108 meses de prisión y multa de dos (2) a ciento cincuenta (150)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“Si  la  cantidad  de  droga  excede  los  límites  máximos previstos en el inciso anterior sin pasar de diez mil (10000)  gramos  de  marihuana,  tres mil (3000) gramos de hachís, dos mil (2000) gramos  de  cocaína  o  de  sustancia  estupefaciente a base de cocaína o sesenta (60)  gramos   de  derivados  de  la  amapola,  cuatro  mil  (4000)  gramos  de  droga  sintética,  500  gramos  de  nitrato de amilo, 500 gramos de ketamina y GHB, la  pena  será  de  noventa  y  seis (96) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses de  prisión  y  multa de ciento veinticuatro (124) a mil quinientos (1500) salarios  mínimos legales mensuales vigentes”.   

Lo  visto  muestra  que  los  contenidos  del  principio  de  la doble incriminación se hallan también reunidos, toda vez que  la  conducta  delictiva  imputada  a  BRAULIO TARQUINO  BLANCO  DÁVILA  en  el país requirente se encuentran  tipificada  igualmente  como delito en la legislación penal colombiana, bajo la  denominación    de    concierto   para   delinquir  con  fines de narcotráfico, con sanción privativa de  la libertad cuyo mínimo supera los cuatro (4) años.   

4) Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial que contiene los cargos contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputa,  señala  los  hechos que le sirven de fundamento,  indica  el  lugar  y  la  época  de  comisión, y precisa las normas jurídicas  aplicables  al  caso,  para  que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

Revisada  la acusación No.11-20388-CR-LENARD  de  7 de junio de 2011, se establece que este documento, al igual que sucede con  la  acusación  en  el  sistema  procesal  colombiano, contiene cargos concretos  contra  personas determinadas, señala los fundamentos fácticos, identifica las  normas   penales   aplicables  al  caso  y  marca  la  iniciación  del  juicio,  particularidades  que  permiten  concluir  que  se  está  en presencia de actos  procesales jurídicamente equivalentes.   

Los cuestionamientos de la defensa, referidos  a  que  la  acusación  no  está  acompañada de las pruebas que comprometen la  responsabilidad   de   BLANCO   DÁVILA  en  los  hechos  imputados,  carecen  de  sustento  legal, porque el  ordenamiento  interno no exige su aportación en estos casos, y porque en virtud  el  modelo  de enjuiciamiento que rige en el Estado requirente, su recaudo sólo  sería posible en el juicio oral.   

También   resultan   impertinentes   las  alegaciones  orientadas  a  rebatir  las  evidencias  recaudadas  en  contra  de  BLANCO  DÁVILA,  que  se  mencionan en los testimonios de  apoyo,  porque  la  Corte,  como  ya  se dejó dicho en el auto que resolvió la  solicitud  de  pruebas,  no  es el juez del caso,  siendo por tanto ante la  autoridad  judicial  que  lo  requiere  donde  deben  plantearse  este  tipo  de  cuestionamientos.       

5) Causas de improcedencia  

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición  cuando, (i) el delito objeto de investigación o juzgamiento es de  naturaleza  política,  (ii)  cuando  los hechos que motivan la solicitud fueron  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997, y (iii) cuando el  solicitado  es  natural colombiano y el delito que se le imputa ha sido cometido  en           territorio           nacional.4 La Corte ha dicho también que  no  procede  cuando  el hecho ha sido juzgado en Colombia mediante decisión que  haya hecho tránsito a cosa juzgada.   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado.  Los  delitos  que la Corte Distrital de los Estados Unidos  para  el  Distrito  Sur  de Florida le imputa a BRAULIO  TARQUINO  BLANCO  DÁVILA  son de naturaleza común, no  política.  Y  los  hechos  que  sustentan los cargos ocurrieron entre los años  2010  y  2011,  según  se  establece  del  contenido  de  la  acusación  y los  testimonios de apoyo.   

El  lugar de comisión de los delitos tampoco  se  erige  en factor de improcedencia de la solicitud de extradición, porque la  acusación  y  las  declaraciones  que sirven de soporte a la petición permiten  constatar   que   BRAULIO   TARQUINO  BLANCO  DÁVILA  hacía  parte  de  una  organización  de  tráfico de  narcóticos,  que  utilizaba  aviones  para  transportar  grandes  cantidades de  cocaína  desde  Suramérica  a  Centroamérica,  México  y  el Caribe, para su  distribución final en los Estados Unidos,     

“Esta investigación reveló que Alejandro  Canal     Duplat     (hereafter,    ‘CANAL’),  Cristina   Eblin   Guerra   Moo   (en   lo   sucesivo   denominado  ‘GUERRA’), Dorian Alejandro Menco Delgado (en  lo     sucesivo     denominado     ‘MENCO’),  Jorge    Barragán    Mejía    (en    lo   sucesivo   denominado   ‘BARRAGAN’),  Richard Alexánder Dixon Figueroa  (en    lo    sucesivo   denominado   ‘DIXON’),  Braulio   Tarquino   Blanco   Dávila   (en        lo        sucesivo        denominado        ‘BLANCO’),  Edgar Fernando Delgado Castro (en  lo     sucesivo     denominado     ‘DELGADO’), y  Jorge   Enrique  Arrauth  González  (en  lo  sucesivo  denominado  ‘ARRAUTH’)      (también      denominados  colectivamente    ‘LOS  ACUSADOS’), eran miembros  de  una  organización de tráfico de estupefacientes (en lo sucesivo denominada  ‘la   OTE’),   que,  desde  octubre  de  2010,  conspira  para  importar  cantidades  de  múltiples  toneladas  de  cocaína de  América del Sur a los Estados Unidos.   

(…)  

“BLANCO  es   un   socio  allegado  de  CANAL  y  de  GUERRA.  BLANCO   ayudó   en  la  planificación  y  la  coordinación  de  aeronaves que utilizó la OTE de CANAL  para  transportar cargamentos de múltiples cientos de kilogramos de cocaína de  la  América  del  Sur  a  la América Central y a México para su distribución  final  en  los  Estados  Unidos.  BLANCO había      sido      anteriormente     Mayor     del     Ejército  Colombiano”.5   

Esto muestra que los hechos por los cuales se  acusa  a  BRAULIO TARQUINO BLANCO DÁVILA trascendieron  las  fronteras  del  territorio  nacional,  y  que se  cumple,  por  tanto,  el  condicionamiento  constitucional consistente en que la  conducta  haya  sido realizada total o parcialmente en el extranjero, cualquiera  sea  la  teoría  que  se  aplique  para  determinar  el  lugar de comisión del  ilícito  (de  la  acción,  del  resultado  o  de la  ubicuidad).   

El motivo de improcedencia de la extradición  relacionado  con  la  aplicación  del  principio  de  cosa  juzgada, tampoco se  materializa,  puesto  que  el expediente no ofrece  información de ninguna  clase  que  indique que BRAULIO TARQUINO BLANCO DÁVILA  ya  fue  juzgado  en  Colombia  por los mismos hechos,  mediante decisión judicial que haya causado ejecutoria.   

6) El concepto  

Teniendo   en   cuenta  que  concurren  los  condicionamientos  relacionados  con  la  validez  formal  de  la documentación  allegada,   la   demostración   plena   de   la   identidad   de   la   persona  solicitada,   el  principio  de la doble incriminación, la equivalencia de  la  providencia  proferida  en el extranjero con la resolución de acusación, y  que  no  se está frente a ninguna causa de improcedencia de la extradición, la  Sala emitirá concepto favorable.   

7)     Cuestión     final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   que   acceda   a   la   extradición   de  BRAULIO          TARQUINO         BLANCO         DÁVILA,  advierta  al  Estado  requirente  que  su  juzgamiento  no podrá incluir hechos cometidos con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de extradición y determinan su entrega, y que no podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni condenado a pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de  acuerdo  con  lo  establecido  en los artículos 11, 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

El  Gobierno  Nacional advertirá también al  Estado  requirente,  que  en  caso  de  llegarse  a un fallo de condena, deberá  computarse  el  tiempo  que  BRAULIO  TARQUINO  BLANCO  DÁVILA  ha estado privado de la libertad con ocasión  de  este  trámite de extradición. De igual modo, lo requerirá para que frente  a  situaciones  de  absolución,  retiro  de  cargos  o  eventos similares, o el  cumplimiento  de la pena por los cargos que motivan la extradición en el evento  de  ser condenado, garantice su permanencia en ese país y su retorno a Colombia  en condiciones de dignidad y respeto por la persona humana.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde,  asimismo,  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales y reales para que pueda tener contacto regular con sus  familiares  más  cercanos, considerando que el artículo 42 de la Constitución  Política  de  Colombia  reconoce  a  la  familia  como  núcleo  esencial de la  sociedad,  garantiza  su  protección permanente, resguarda su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se refuerza con la protección que también le prodigan la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en  su  artículo  17  y el Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Como  la  extradición  entre  los  Estados  Unidos  de  América  y  la  República  de  Colombia  se  rige  por  las normas  contenidas  en  la  Constitución  Política  y  en  el Código de Procedimiento  Penal,  el  Gobierno  Nacional  debe  además hacer las  exigencias  que estime convenientes en orden a que en el Estado requirente se le  reconozcan  todos los derechos y garantías inherentes a la persona, en especial  las   contenidas   en  la  Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º  ibídem.6   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  como  director  supremo de la política exterior y de las relaciones  internacionales,    deberá    también    realizar   el   seguimiento   a   los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias  que se derivarán de su eventual incumplimiento,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2°  del  artículo  189  de  la  Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a   la   extradición  del  ciudadano  de  nacionalidad   colombiana   BRAULIO  TARQUINO  BLANCO  DÁVILA,    solicitada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América a  través  de  su  embajada en Colombia, por el delito imputado en el cargo uno de  la  acusación  formal  No. 11-20388-CR-LENARD, dictada el 7 de junio de 2011 en  la   Corte   Distrital   de   los   Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Florida.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  decisión  al  señor  BRAULIO  TARQUINO  BLANCO  DÁVILA,   a   su   defensor,  al  representante  del  Ministerio  Público  y  a  la  Fiscal  General  de  la  Nación, para los fines  pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio de Justicia y de Derecho.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                FERNANDO                              ALBERTO                             CASTRO  CABALLERO                               

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                                  MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                                          

                                                                                                                             Aclaro el voto   

AUGUSTO        J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                LUIS                              GUILLERMO                              SALAZAR  OTERO                                 

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA  ORTIZ                           

           

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Artículo 502.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

5  Declaración de apoyo del agente especial JEREMY ERIC JONES.   

6 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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