37641(15-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso n.º 37641  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 40  

Bogotá, D.C., quince (15) de febrero de dos  mil doce (2012).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la viabilidad formal de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por el defensor de  Florentino     Cardona     García    contra  la  sentencia  proferida  por el Juzgado Séptimo Penal del  Circuito  de  Ibagué  el  30  de  junio de 2011, confirmatoria de la emitida en  primera  instancia  por  el  Juzgado Once Penal Municipal de esa ciudad el 17 de  mayo  del mismo año, mediante la cual condenó al procesado a la pena principal  de  28  meses  de  prisión  y  multa equivalente a 15 salarios mínimos legales  mensuales como responsable del delito de inasistencia alimentaria.   

HECHOS     Y    ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

La  síntesis del episodio fáctico aparece  sintetizada de manera conveniente en el fallo impugnado, así:   

“La  querellante Patricia Moreno Naranjo,  en  denuncia  presentada ante el cuerpo técnico de investigación el 9 de marzo  de  2006, informó que Florentino Cardona García, desde el mes de enero de 2004  dejó  de  suministrarle  la  cuota alimentaria acordada en el Juzgado Quinto de  Familia  de  Ibagué,  que  para  el  año  2006  alcanza el valor de doscientos  diecinueve  mil  quinientos veintisiete pesos ($219.527) mensuales, para su hija  Dolly  Alexandra  Cardona  y  que se incrementaría anualmente según el aumento  fijado para el salario mínimo legal”.   

Una  vez  dispuesta  la  apertura formal de  investigación  penal  el  17  de  marzo  de  2006, tras fracasar las audiencias  conciliatorias  y  ampliada  en diversas oportunidades la denuncia penal, el 1°  de  noviembre  de  dicho  año  se  escuchó  en indagatoria al procesado, quien  solicitó  en  dicho  acto  se  le permitiera ejercer su propia defensa, dada la  condición de abogado que ostentaba (fl.100).   

Aportada   diversa  prueba  documental  y  testimonial,  así como constancias de una condena por análogo delito en contra  del  procesado,  el  mérito  de las pruebas se calificó el 22 de enero de 2007  por  la  Fiscalía 28 Local de Ibagué, disponiéndose resolución acusatoria en  contra  del  imputado  por  el  delito de inasistencia alimentaria (art. 233 del  C.P.),  en  decisión  ratificada  por  la  segunda  instancia  el 28 de febrero  postrer.   

Rituadas  las audiencias preparatoria y del  juicio  y  después de múltiples vicisitudes procesales derivadas del ejercicio  defensivo  por  el  propio incriminado, se emitieron las sentencias de primera y  segunda instancia en los términos glosados inicialmente.   

DEMANDA  

Bajo  la  genérica  afirmación de haberse  quebrantado  los  derechos  fundamentales y el debido proceso, comienza el actor  por  sostener  que  no  se  le dio “igual relevancia jurídica, en cuanto a su  valor  probatorio”,  a  los  dichos  de  Dolly  Cardona y Rafael Cardona, como  quiera  que  a  la  primera  se  le  brindó plena credibilidad con desmedro del  segundo.   

Sostiene enseguida que durante el juicio se  relevó  al procesado de ejercer su propia defensa, designándosele un defensor,  respecto  de  cuya  actuación expresa inconformidad, pues fue la interposición  de  recursos  por  parte  de Cardona García lo que primó, aspecto en relación  con  el  cual  aduce también que configura un vicio el efecto devolutivo en que  se  concedió  la  apelación contra el auto que denegó su pedido de nulidad; o  el  hecho de no haberse resuelto ni en primera ni en segunda instancia su pedido  de  caducidad,  o  el  haber  comprendido  la sentencia alimentos para su hija a  pesar  de  ser mayor de edad; o no haberse resuelto a su favor la presunción de  pago  de  pago  del  art.  1628  del  C.C.,  esto  es,  al  haber  demostrado la  cancelación de tres obligaciones continuas.   

También expresó discrepancia con el hecho  de  haberse  condenado al procesado de acuerdo con el inciso segundo del art 233  del  C.P.,  esto  es  de  tener  su  hija  menos  de 14 años, cuando, dice, tal  supuesto  no  estaba  comprendido  en  la  acusación, de donde la pena debería  adecuarse al primer párrafo de dicha normativa.     

CONSIDERACIONES  

1. Adelantada la  presente  investigación  por  el  delito  contra  la  familia  de  inasistencia  alimentaria  punido  por el original artículo 233 de la Ley 599 de 2000 con una  sanción  máxima  de  cuatro  (4) años de prisión, esto es, por debajo de los  ocho  (8)  años  que como límite establece el artículo 205 de la Ley 600 para  que  proceda  la  casación  en  su modalidad común a hechos los cuales resulta  aplicable  dicho  ordenamiento procesal, le era imperativo al libelista precisar  en  orden a la justificación material de la impugnación promovida, conforme de  manera  reiterada  ha  clarificado  la  Corte,  así  fuese  en  forma  breve  o  sintética  pero suficientemente clara y concreta, los fundamentos sustentadores  de  la  viabilidad  del  recurso en la alternativa excepcional, esto es, que era  ineludible  expresar  en  forma  concisa  a  cuál  de las dos posibilidades que  prevé  la  ley  se  acogía  el  actor  dentro  de los linderos de la casación  discrecional   procedente,  esto  es,  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los derechos fundamentales.   

En  efecto,  debió  indicar  si  tenía la  impugnación  sustento  en  la  necesidad  de  encontrar por parte de la Sala un  pronunciamiento  al  propósito  de obtener desarrollo jurisprudencial, o si era  su   cometido   procurar   la   garantía   de   derechos   conculcados   a   su  representado.   

2.  La síntesis  del  contenido  de  la  demanda  indica  que el actor dio por sentado dentro del  escrito  propuesto,  a partir de su contenido temático la satisfacción de esta  exigencia,  pero  sin  detenerse  en  la  precisión de la razón del libelo que  pudiere  motivar  a la Corte a tomar entendimiento sobre su propia teleología y  pretensiones,  máxime  cuando  en este orden se ha reprochado como insuficiente  la  simple  propuesta  de  un  cargo  por  la  causal de nulidad, que tampoco es  señalada,  para dar por adecuadamente sustentado el mismo.   

3.  No obstante,  las  múltiples  expresiones  de  inconformidad  con  la sentencia, parten de un  alegato  relacionado  con  el  mérito  de  valor  o credibilidad otorgado en la  sentencia  a  lo depuesto por Dolly Cardona, respecto de Rafael Cardona, fijando  así un ámbito de controversia insostenible en casación.   

A  continuación  alude  en forma confusa y  manifiestamente  contradictoria  al  hecho  de  habérsele impedido ejercer como  abogado  su  propia  defensa durante el juicio (cuando por demás se compulsaron  copias  disciplinarias  en  su  contra  por  abusar  de ese derecho) y en cambio  designársele  un  abogado  que  lo  asistiera,  enfilando  inexplicablemente su  reparo  sobre  la  propia  idoneidad  de tal profesional, sobre la base de haber  sido  él mismo quien pidió nulidades e interpuso recursos, evidenciando, así,  por  su  propia  iniciativa  la  absoluta  inexistencia  del  vicio  de  defensa  originalmente  especulado,  dada  la profusa participación en pro de su defensa  material.   

4. En este mismo  orden  especulativo  y  falto  de  seria  concreción  está sostener viciado el  proceso  por  haberse concedido un recurso en efecto devolutivo cuando lo era en  el  suspensivo  (sin  evidenciar  lesión  alguna  para el debido proceso), o no  haberse   resuelto   en   primera   ni   en   segunda  instancia  su  pedido  de  caducidad,   o  comprender  la  sentencia alimentos para su hija a pesar de  ser  mayor  de  edad (cuando como abogado sabe que se deben al hijo que estudia,  aunque  haya  alcanzado la mayoría de edad, si no tiene medios para cubrir esta  necesidad),  o no resolverse a su favor la presunción de pago del art. 1628 del  C.C.  (cuando  se  trata  de  una  presunción  esencialmente  desvirtuada en el  proceso),  toda vez que son todos aspectos en relación con los cuales no agotó  la  segunda  instancia,  pues  omitió  expresar  su  inconformidad al apelar la  decisión  del  aquo  y  sobre  los  cuales,  por demás, carecería de interés  jurídico en consecuencia para exponerlos en casación.   

5. Finalmente, la  imputación  de  cargos  lo  fue  con  fundamento  en el art. 233 del C.P., cuya  integral  transcripción hizo la Fiscalía en la acusación, de donde, dosificar  la  sanción  considerando  que  la  menor  hija  del  inculpado tenía menos de  catorce  años  para  el momento en que incumplió sus obligaciones alimentarias  (en  el  período  acá  juzgado,  pues cuenta con una condena por una fracción  anterior),  no  involucra,  como  es  manifiesto,  ninguna  incongruencia  entre  sentencia y acusación.   

Dadas  las  falencias  que  vienen  de  ser  destacadas  y  la  ineptitud  formal  de  la  demanda  sustento  del  recurso de  casación excepcional pretendido, el libelo será inadmitido.   

En razón y mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por el defensor del procesado   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                                                FERNANDO                              ALBERTO                             CASTRO  CABALLERO                                                          

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                                                           MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                                                      

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                        LUIS            GUILLERMO           SALAZAR  OTERO                                          

JULIO     ENRIQUE     SOCHA  SALAMANCA                                                            JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova  García   

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *