36925(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº36925.  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA No. 139-  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de abril de dos  mil doce (2012)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  examina  las  bases  jurídicas  y  lógicas  de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor de   Martha   Inés   del   Socorro  Palomino  Lozano,  contra  la  sentencia  condenatoria  proferida por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  del  11  de  marzo  de  2011,  mediante la cual  confirmó  y modificó la dictada el 11 de junio de 2010 por el Juzgado 24 Penal  del  Circuito de esta ciudad, que condenó a la procesada como determinadora del  delito de peculado por apropiación agravado.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  La  acusada  en  representación de Julio  Campo  Bonilla,  Héctor  Campo  Bonilla,  Diógenes  Domínguez,  Basilio  Arce  Mosquera,  Fernando  Tenorio  Blanco,  Tomás  Vargas  Ortegón, Laureano Medina  Ramírez,  Segundo Bonilla y Julia Carrillo Pardo, ex trabajadores de la Empresa  Puertos  de  Colombia,  tramitó  sendos procesos ordinarios en contra del Fondo  del  Pasivo  Social  de  la  Empresa  Foncolpuertos,  para  el reconocimiento de  distintas        prestaciones        sociales1.   

El  8 de junio de 1998, ante la Inspección 3  del   Ministerio   de   Trabajo  y  Seguridad  Social  de  Bogotá,  la  señora  Palomino  Lozano, actuando en  representación   de   los   ex  trabajadores,  y  Salvador  Atuesta  Blanco  en  representación  de Fonculpuertos, suscribieron el acta de conciliación número  83,  por cuyo medio el Fondo les reconoció el pago de $ 407.400.000, dinero que  fue  cancelado  a  través de la Resolución 2226 del 12 de mayo de 1998, con la  expedición de títulos TES.   

2. Por estos hechos, la Fiscalía Nacional de  Delitos   contra   la   Administración   Pública,   Estructura   de  Apoyo  de  Foncolpuertos,  tras  adelantar  investigación  previa, el 2 de agosto de 2004,  decretó  la  apertura  de  investigación  y  dispuso  la vinculación mediante  indagatoria  de  Martha  Inés  del  Socorro  Palomino  Lozano,  Juan Bernardo León Galindo y Salvador Atuesta  Blanco2.   

3.  El  16  de  junio de 2006, se declaró el  cierre   parcial   de   la   investigación   en   relación   con  Martha     Inés    del    Socorro    Palomino    Lozano3  y  el  17 de  octubre         del         mismo        año4,  se  dictó  resolución  de  acusación  en  su contra como presunta determinadora del delito de peculado por  apropiación,  agravado,  previsto  en el artículo 133 de la Ley 100 de 1980; a  su  turno,  declaró  la  prescripción  de  la  acción  penal por el delito de  prevaricato  por  acción, decisión que apelada fue confirmada el 27 de febrero  de    20095,  por  la  Fiscalía  50  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior de  Bogotá.   

4. El juicio correspondió al Juzgado Segundo  Penal  del Circuito de Descongestión Foncolpuertos de Bogotá; sin embargo, por  virtud  del  Acuerdo  PSAA09-6224  del  25  de  septiembre  de  20096,  del Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  el proceso fue reasignado al Juzgado 24 Penal del  Circuito  de  esta  ciudad,  autoridad  que  el  11  de junio de 2011 condenó a  Palomino    Lozano   como  determinadora  del  delito  de peculado por apropiación agravado, le impuso una  pena  principal  de  74 meses de prisión, multa de $409.487.925, las accesorias  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  término e inhabilitación para el ejercicio de la profesión por 5 años  y   el   pago   de   $203.700.000   por   concepto   de   perjuicios   de  orden  material.   

Además,  le negó la suspensión condicional  de  la  pena,  la  prisión domiciliaria y libró orden de captura en su contra.   

5. Recurrido el fallo por la defensa, la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  en  sentencia  del  11 de marzo de  20117,  lo  confirmó,  modificando  el  monto  de  la multa que redujo a  $407.400.000  y  dispuso  la expedición de copias para dar inicio al proceso de  extinción  de  dominio  de  los  bienes  que  figuran  a nombre de Martha Inés del Socorro Palomino Lozano.   

6.  Contra  esta  determinación  el defensor  interpuso  recurso  de  casación  que le fue concedido y las diligencias fueron  remitidas a esta Corporación.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal 1 del artículo 220 del  Código    de    Procedimiento   Penal   de   19918,  el   defensor   de   la   procesada   formula  cuatro  cargos.   

    

1. Cargo  primero:  vulneración  del derecho de petición9.     

Considera   el   casacionista,   que  a  su  representada    se    le    acusó    únicamente    por    haber   “presentado          demandas10”,  proceder  del  que  no  se  puede  inferir  que  fue determinadora del delito de  peculado  por  el  que  resultó  condenada,  lo  que  transgrede  el derecho de  petición.   

Solicita se declare la nulidad de lo actuado a  partir del momento en que rindió indagatoria.   

    

1. Cargo segundo: vulneración del derecho al trabajo.     

Tras  citar  unos  apartes del Decreto 196 de  197111,  en  los  que relaciona algunos deberes de los abogados, considera  que   se   debe   invalidar  la  actuación  porque  a  su  juicio  “DEMANDAR  es  una  forma  de  obrar reglada en el  Estatuto  Legal12”.   

Agrega  que ante la evidente vulneración del  derecho  al  trabajo  se  debe  declarar  la  nulidad del proceso a partir de la  indagatoria.   

    

1. Tercer  cargo:  desconocimiento  del  derecho fundamental al debido  proceso.     

Después de transcribir y resaltar apartes de  la  resolución  de acusación, asegura que “el pago  de           lo          no          debido13”  no se encuentra tipificado como punible en el Código Penal.   

Considera,  por  tanto,  que  el artículo 30  ejúsdem,  soporte jurídico de la condena, contradice el sentido y el espíritu  del  artículo  32,  numeral 5 del mismo estatuto, el 3 del Decreto 100 de 1980,  el  Estatuto  de  la  Abogacía  y  el  artículo  29  de  la  Carta  Política.   

A  juicio  del  censor,  el  error  de  los  falladores  radica  en  haber aplicado las normas restrictivas y desfavorables a  su  asistida, en la medida en  que  por  presentar  demandas y firmar una conciliación no se le puede atribuir  ningún juicio de responsabilidad.   

Agrega  que  en el juicio se practicaron tres  testimonios14  que  confirman  la  inocencia de su asistida y por ello, invoca la  invalidez de todo lo actuado.   

    

1. Cuarto      cargo:     violación     directa     de     la     ley  sustancial.     

Lo  hizo consistir en la indebida aplicación  del  artículo  30 del Código Penal, con desconocimiento del artículo 13 de la  Carta Política que consagra el derecho a la igualdad.   

Indica   el   recurrente  que  “un  vistazo raudo por nuestro pasado judicial revela que en casi  200  años  de  vida  independiente,  solamente  hasta ahora algunas autoridades  descubren   que   en   Colombia  Demandar   era   delito,   cuando  el  Demandado  fuese                   Foncolpuertos15”.   

Destacó  que  en  infinidad de ocasiones, la  Empresa   Puertos   de   Colombia,   “su              antecesora16”, fue demandada pero nunca los apoderados  fueron  acusados  de  determinadores  de conductas delictivas solo por presentar  las demandas, lo cual evidencia una discriminación.   

Asegura  que concurrió en el juez de segunda  instancia     un     error,     pues     se     infirió     un     “contubernio  delictivo”  carente  de  hecho   indicador   probado  para  involucrar  a  la  procesada  y  “negarle  en  absoluto  credibilidad  a  los tres testimonios que  evidenciaron          su          inocencia17”,   lo   cual  se  traduce  en  un  fallo  injusto,  desfavorable  e  inequitativo,  por  inaplicar  en  su  integridad  el artículo 32 numeral 5 del  Código Penal.   

Demanda la declaratoria de invalidez del fallo  o en su defecto dictar uno de carácter absolutorio.   

CONSIDERACIONES  

I. la inadmisión de la demanda.  

1.  Cualquiera  sea  la  causal  invocada, la  demanda  de  casación  no es un escrito de libre elaboración en tanto que debe  cumplir  con  los  requisitos establecidos en el Código de Procedimiento Penal,  como  citar  las  normas  que  se consideren infringidas, determinar la clase de  quebrantamiento,  indicar  los  fundamentos completos con claridad, precisión y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del  vicio  reprochado,  además de  demostrar la trascendencia del yerro en la decisión.   

2.  La  Corte,  de  tiempo  atrás, ha venido  insistiendo  en  que  el  juicio  de  admisibilidad  de una demanda de casación  comprende  el  estudio  de  dos  aspectos,  (i)  la idoneidad formal, que guarda  relación  con  el  cumplimiento  de  las  exigencias de claridad, concreción y  debida  fundamentación requeridas por la ley y la lógica de la causal aducida,  y  (ii)  la  idoneidad sustancial, que apunta con la aptitud del escrito para la  realización  de  los  fines del recurso en los precisos términos señalados en  el  artículo  206  de  la  Ley  600  de  2000, normatividad bajo cuya égida se  desarrolló el proceso.   

Si  este  doble  escrutinio arroja resultados  negativos,  ya  sea  porque se advierte que la demanda desatiende las exigencias  mínimas  de  contenido  formal que la normatividad y la teoría de la casación  exigen  para  poder  transitar hacia su estudio de fondo, o porque de entrada se  establece  que el escrito es inidóneo para el fin propuesto, la decisión deber  ser  la  de  inadmisión, ello con el propósito de resguardar los principios de  economía procesal y de eficacia de la justicia.   

3. Como del mismo planteamiento de los cargos  se  observa  que  la  demanda no supera el examen propuesto, se ha de inadmitir.  Las razones:   

Primero, segundo y tercer cargo.  

En  materia  de  casación,  el  principio de  taxatividad  enseña  que  este  recurso procede única y exclusivamente por las  causales   expresamente   consagradas  en  la  ley  procesal  penal,  es  decir,  violación   de  la  ley  sustancial  –directa  o  indirecta-,  incongruencia  entre  la  acusación  y  la  sentencia, y nulidad.   

Si  se parte de allí, es claro que un sujeto  procesal  no  puede  proponer  en casación aquello que se le ocurra, como puede  suceder  en  el  desarrollo  de  las dos instancias del proceso penal ordinario,  pues  en esta sede, el censor se debe sujetar a las directrices establecidas por  el legislador para la prosperidad en el estudio de su demanda.   

Siendo  ello  así,  los tres primeros cargos  propuestos  serán inadmitidos, pues ni en su enunciado, ni en su desarrollo, el  apoderado   se   apoyó  en  las  causales  de  casación  establecidas  por  el  legislador.   

El recurrente al desarrollarlos sostuvo que se  vulneraron  “el derecho de petición, el derecho al  trabajo  y  el  debido proceso”. Los dos primeros, no  constituyen  motivo  de  casación, en tanto que el tercero (el debido proceso),  aunque  puede  ser  reclamado  en  esta  instancia,  no  se sustenta con la mera  enunciación  de la garantía reclamada, pues el libelista se encuentra obligado  a  acatar  el  principio  de la debida argumentación que no respetó, olvidando  con  ello  que  la  casación  constituye  un  juicio  de  constitucionalidad  y  legalidad  contra  la  sentencia  del  Tribunal,  lo  cual excluye el debate que  pretendió   plantear  al  invocar  una  contradicción  inexistente  entre  los  artículos 30 y 32.5 del Código Penal.   

Igual   de   imprecisa   se   muestra   su  argumentación  cuando  sugiere  la  aplicación desfavorable de algunas normas,  pues  si  aquella  era  su  pretensión,  debió  alegarla por vía de la causal  primera,  violación  directa de la ley sustancial por aplicación indebida, sin  embargo,  no  concretó  la  irregularidad,  ni demostró su trascendencia en el  sentido del fallo.   

La  Sala recuerda al censor, que la legalidad  de  la sentencia sólo se resquebraja ante la demostración de precisos yerros y  no  invocando  la vulneración genérica de derechos fundamentales, frente a los  que  no  puntualizó  siquiera  el  alcance  de  su reclamo, ni tienen relación  alguna  con  la  materialidad  de la conducta punible o la responsabilidad de la  procesada.   

No  obstante  lo  anterior  y  aun de haberse  aceptado  que las causales de casación permiten enunciar los derechos invocados  como  fuente  de  sus  reparos,  no  realizó ningún esfuerzo para comprobar la  postura   anunciada   pues   redujo   su  argumentación  a  insistir  en  forma  descontextualizada  y de distintas maneras que la actuación de su representada,  se   limitó   a   interponer   demandas  e  intervenir  en  una  conciliación,  comportamientos  de  los que en su sentir, no se puede derivar ningún juicio de  responsabilidad.   

Aunque    bastarían    los    anteriores  planteamientos  para  desestimar las propuestas de ataque, a lo dicho agréguese  que  contrario  a  lo sugerido por el impugnante, el Tribunal sí desarrolló el  juicio   del  que  derivó  el  compromiso  penal  de  la  señora  Palomino  Lozano,  actuación  que  no  se  limitó  a  presentar  las  demandas  y  participar  en  una conciliación, como  pretende    plantearlo    el   recurrente.   El   Ad  quem así lo destacó:    

“Esa  (sic)  ánimo  ilícito  se avizora  desde  el  momento  en  que  PALOMINO  LOZANO a pesar de conocer, que la Empresa  Puertos  de  Colombia  les  liquidó  a  Julio  Campo  Bonilla, y a todos los ya  mencionados,  sus  prestaciones  sociales y las indemnizaciones a que hubo lugar  por  pérdida  de  la  capacidad  laboral  que  algunos  presentaron  durante la  relación  laboral,  procedió, a impetrar en nombre de aquellos sendas demandas  laborales  ante  el  Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura,  obteniendo  fallos  favorables  a  sus pretensiones que fueron el sustento de la  conciliación        083        de        200818      (sic)19”.   

En  estas  condiciones como los tres primeros  cargos   no  reúnen  los  requisitos  mínimos  exigidos  por  la  ley,  serán  inadmitidos.   

Cuarto cargo.  

La  violación  directa  de la ley sustancial  postulada  por  el  defensor,  la  hace consistir en la indebida aplicación del  artículo      30      del     Código     Penal20,  con  desconocimiento  del  artículo    13    de    la    Carta    Política21.   

Con  el propósito de desarrollarlo dijo que  el  Tribunal  se  equivocó,  pues  en  Colombia  demandar  a  Foncolpuertos  se  convirtió  en  delito,  lo  que no acontecía con la antigua Empresa Puertos de  Colombia,     escenario     que     pone     de     manifiesto     una     clara  discriminación.   

En  otro  apartado  de  la censura se quejó  porque  el  Tribunal  decidió  “negarle en absoluto  credibilidad     a     los     tres     testimonios    que    evidenciaron    su  inocencia”,  lo  cual  se  traduce  en  un  fallo  injusto,  desfavorable  e  inequitativo,  por  falta  de  aplicación del artículo 32 numeral 5 del Código Penal.   

De   entrada   la   Sala  anuncia  que  el  planteamiento   del   cargo,   vulnera   los   principios  de  autonomía  y  no  contradicción  que  gobiernan  la  técnica  casacional,  pues dentro del mismo  reproche  invoca  la  violación  directa por falta de aplicación y aplicación  indebida  de  unas  normas,  y  a renglón seguido cuestiona el valor probatorio  otorgado  por  los  juzgadores  a la prueba testimonial de descargo, con lo cual  infringió  las prohibiciones contenidas en el numeral cuarto e inciso final del  artículo    212   de   la   Ley   600   de   200022.   

Nótese  como, con total desatención de los  presupuestos  exigidos  en  esta  instancia,  el  censor exhibió a manera de un  alegato  libre, su propia percepción de los hechos y la forma en que han debido  ser  valorados, olvidando que en esta sede, le correspondía desvirtuar la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad  de los fallos de instancia, indicando  y  demostrando los yerros cometidos por los funcionarios  judiciales.   

Si   lo  pretendido  era  controvertir  la  existencia   de   un   indicio  por  ausencia  del  hecho  indicador,  dado  que  necesariamente  éste  ha de acreditarse con otro medio de prueba, ineludible le  resultaba  postular el cargo por la senda del error de hecho por falso juicio de  existencia por suposición, labor que no realizó.   

Si  por  otra  parte  sus  críticas estaban  orientadas  a  cuestionar  la credibilidad que se otorgó a algunos testimonios,  tal  censura carece de utilidad para los fines del recurso, pues dado el sistema  de   apreciación   probatoria  que  consagra  la  ley,  el  fallador  tiene  la  obligación  de  apreciar  la totalidad de las pruebas, pudiendo acoger aquellos  elementos  que le den certeza y desechar los demás, sin que por ello incurra en  errores de apreciación probatoria.   

Las inobservancias anotadas impiden a la Sala  comprender  cual  era  la  pretensión  del actor, si era acaso demostrar que no  obstante  los  hechos probados se dejaron de aplicar unas determinadas normas, o  si  pese  a  la  existencia  de  distintos  medios de conocimiento se omitió su  valoración,  sin  embargo,  hacer  estos reparos dentro del mismo cargo resulta  ambiguo.   

Para  concluir  su  confuso alegato, reclamó  anular   el  fallo  o  en  su  defecto  dictar  uno  de  remplazo  de  carácter  absolutorio.  Estas dos solicitudes igualmente se repelen pues la primera, busca  la  invalidez  de  la  actuación,  en  tanto  la  segunda,  supone reconocer la  eficacia  de  lo  actuado  para  el  proferimiento de una sentencia de remplazo,  pretensiones  contradictorias  con  las  que  el demandante dejó de atender los  mínimos  requerimientos  de  claridad,  precisión y coherencia, indispensables  para  demostrar  su  censura,  lo  que  conlleva  a  la  inadmisión  del cargo.   

Para  la  Sala  sin  duda alguna, el escrito  presentado  por  el  apoderado  de  la señora Palomino  Lozano  corresponde  simplemente  a  un  memorial  de  instancia,  no  sustentado,  y  carente  de  la seriedad y rigor que impone este  trámite  especial,  que  se pone de manifiesto en las gravísimas e insalvables  falencias  de  técnica expuestas y en la imprecisa formulación de los cargos y  su desarrollo.   

Finalmente  al no avizorar ninguna causal de  nulidad,  ni  violación  flagrante  de  derechos  fundamentales,  la  Corte  se  abstiene  de  ejercitar la facultad oficiosa de índole legal que al respecto le  asiste en procura de asegurar su protección.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Primero: Inadmitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Martha  Inés  del Socorro Palomino Lozano.   

Segundo: Contra esta  providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO             FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                              MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                              LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                             JAVIER    DE    JESÚS    ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Indemnización  por pérdida de la capacidad laboral, indemnización por despido  injusto, reliquidación de cesantías y ajustes de pensión.   

2 Folios  69 a 73 cuaderno 2.   

3 Folio  205 cuaderno 4; folios 1 a 24 cuaderno 5.   

4  Ver  folios 286 a 300 cuaderno 4   

5 Folios  51   a   69   cuaderno   de   2   instancia   de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación.-   

6 Folio  1 y ss cuaderno original 8.   

7 Folio  29 y ss cuaderno del Tribunal.   

8  Pese a que se invoca el artículo 220 consagrado en el  Decreto  2700  de 2001, el trámite de la casación se rige por los lineamientos  del  Código de Procedimiento Penal de 2000, por cuanto la totalidad del proceso  y la decisión del Tribunal, se profirió en su vigencia.   

9 Así  lo tituló.   

10 Folio  87 cuaderno del Tribunal. A ello reduce el reclamo.   

11  Estatuto  del  Abogado,  en  concordancia  con  el  artículo  2142  del Código  Civil.   

12  Folio 88 cuaderno del Tribunal.   

13  Ibídem.   

14  No indicó cuales.   

15  Ibídem.   

16 Así  la cataloga.   

17  Folio 90 cuaderno del  Tribunal.   

18  1998.   

19  Folio 57 cuaderno del Tribunal.   

20     “ARTICULO        30.  PARTICIPES. Son partícipes  el determinador y el cómplice.   

Quien determine a otro a realizar la conducta  antijurídica   incurrirá   en  la  pena  prevista  para  la  infracción…”   

21  Derecho a la igualdad.   

22  ARTICULO 212. REQUISITOS FORMALES DE LA DEMANDA La demanda de  casación deberá contener:   

(…)  

4.   Si   fueren  varios  los  cargos,  se  sustentarán en capítulos separados.   

Es  permitido formular cargos excluyentes de  manera subsidiaria   

    

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