15537i

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 15537  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 97  

          Santafé  de  Bogotá,  D.  C.,  primero de julio de mil novecientos  noventa y nueve.   

VISTOS:  

          Por  medio  de  sentencia  fechada  el  16 de septiembre de 1998, el  Tribunal  Superior  de  Santafé  de  Bogotá  confirmó  el  fallo  de  primera  instancia  dictado  por  el  Juzgado  Cuarenta  y Nueve Penal del Circuito de la  misma  ciudad,  según  el  cual  el  procesado  VÍCTOR JULIO MORENO MEDINA fue  condenado  a  la  pena principal de cincuenta (50) meses de prisión, como autor  del  delito  de  acto  sexual  abusivo  con incapaz de  resistir,   agravado  por  la  edad  de  la  víctima,  conforme  con las previsiones de los artículos 304, inciso 2° y 306, numeral 5  del  Código  Penal, el primero modificado por el artículo 6° de la ley 360 de  1997 (cuaderno segunda instancia, fs. 4).   

          Oportunamente,  la  defensora  del  sentenciado interpuso el recurso  extraordinario  de  casación,  pero  el Tribunal, de acuerdo con auto del 20 de  enero  de  1999,  lo declaró inadmisible por cuanto el máximo de pena previsto  en  el  texto  modificado  del inciso 2° del artículo 304 del Código Penal es  apenas   de   cuatro  (4)  años,  quantum  que  entonces  no alcanza el límite señalado en el artículo 218  del  Código de Procedimiento Penal, que es 6 años o más (fs. 17, idem).   

          Posteriormente,   en   memorial   cuya  fecha  de  presentación  es  ilegible,  la  defensora  dice  que,  en  vista  de  la  negación  del  recurso  extraordinario,      propone      la      casación  discrecional,  de  conformidad  con  el inciso 3° del  artículo  218  del  C.  de  P. P., dado que se ha violado el derecho de defensa  (fs.  20).   El Tribunal advierte que esta última figura es de competencia  privativa  de  la  Corte y, en razón de ello, remite la actuación por medio de  auto del 16 de febrero último (fs. 22).   

         

LA SALA CONSIDERA:  

          De  conformidad con el inciso 1° del artículo 218 del C. de P. P.,  el  recurso  extraordinario de casación procede en relación con las sentencias  de   segunda  instancia  dictadas  por  el  Tribunal  Nacional,  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito Judicial y el Tribunal Superior Militar, siempre que se  trate   de   “delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa   de   la   libertad   cuyo   máximo   sea   o  exceda  de  seis  (6)  años,  aun  cuando la sanción impuesta haya sido una  medida de seguridad” (Se resalta).   

          Pues   bien,   la  procedencia  del  recurso  tiene  como  punto  de  referencia   la   “pena   señalada”   o   “prevista”  para  el  delito,  señalamiento  que  en  el  ordenamiento  jurídico  colombiano,  en homenaje al  principio  de  legalidad,  obviamente  sólo  puede  ocurrir  a  través  de  la  ley.   Y  la  ley  penal  hace la fijación de la pena, de manera completa,  tanto  en  los  tipos  básicos como en los calificados o circunstanciados, pues  los  últimos, además de que atañen a elementos intensificadores o aminorantes  del  impacto  de  los componentes de la estructura del hecho punible (tipicidad,  antijuridicidad  y  culpabilidad),  igualmente consagran un mínimo y un máximo  de  incremento  o  de  reducción  punitiva, según el caso, en relación con la  oscilante pena básica.   

          La  pena  del  delito  no es sólo la prevista como consecuencia del  modelo  comportamental  básico,  sino  la  que corresponde a la conducta total,  razón  por  la  cual,  si  es  del caso, la primera debe complementarse con las  proporciones  señaladas  para  las  circunstancias  legalmente  aceptadas  como  agravantes o atenuantes del hecho punible.   

          Ahora  bien,  como la regulación del recurso extraordinario se hizo  en  atención  al  “máximo” de la sanción imponible (aunque a la postre no  sea  la  que  concretamente  se  impone),  el  cálculo  para el caso del delito  circunstanciado  requiere  que  el  máximo  previsto en el tipo penal básico o  especial  se  incremente  en  la  mayor  cantidad  posible  señalada en el tipo  subordinado,  si  se  trata  de agravante, o se disminuya en el límite inferior  indicado, cuando se refiere a una atenuante.   

          El  sentido  de  esta operación ha sido definido por la Corte desde  la  expedición  de  los  autos  de  21  de  junio  y  9  de septiembre de 1957,  ratificado  el  24  de  julio  de  1980,  cuando dijo que “… el quantum  de la sanción se determina en el  artículo  constitutivo  del  delito o de cada uno de los delitos por los cuales  se  dictó la sentencia que se pretende impugnar, y la  señalada  en los artículos que estructuran las circunstancias específicas que  se  tuvieron  en  cuenta  para aumentar o disminuir la sanción con los aumentos  máximos   o   disminuciones   mínimas   que   pudieran  computarse.   Todo  lo  cual  dará  por  separado  la  sanción  máxima  imponible  en  cada  delito, que de resultar para uno solo de cinco o más años  (hoy,  seis  o  más,  se  aclara),  hará  la sentencia susceptible del recurso  extraordinario de casación” (Subrayas agregadas).   

          En  el  caso  concreto,  el inciso 2° del artículo 304 del Código  Penal  prevé  una  sanción máxima de cuatro (4) años de prisión, y, como en  la  sentencia  se dedujo la circunstancia de agravación señalada en el numeral  5°  del  artículo  306  del  mismo  estatuto,  significa  que el básico puede  intensificarse  “de  una  tercera  parte  a  la  mitad”;  es decir, el mayor  aumento  posible,  por  tratarse  de  una agravante, sería de dos (2) años, lo  cual  arroja  un  máximo  imponible  de  seis  (6) años, resultado que hace la  sentencia  compatible  con  el  objeto  del  recurso extraordinario de casación  común,  sin  necesidad  de acudir a las especiales condiciones requeridas en la  casación discrecional.   

          Sin  embargo,  frente  a la providencia del 20 de enero de 1997, que  equivocadamente  negó  el  recurso de casación común, supuestamente porque la  sentencia  no  podía  ser  objeto  del  mismo,  la defensora debió intentar el  recurso  de  hecho,  dentro del término de ejecutoria del respectivo auto, como  lo  disponen  los artículos 186 y 207 del Código de Procedimiento Penal.    

          Dado  que la impugnante abandonó el camino legal, pues se acogió a  una  improcedente  casación  discrecional,  en  lugar de recurrir de hecho para  buscar  la  concesión  del  recurso  de  casación  común  negado, la Corte se  abstendrá  de  pronunciarse sobre el pedimento señalado y declarará que está  en  firme  el mencionado auto de negación.  En efecto, la decisión del 20  de  enero de 1999 fue notificada por estado el día 8 de febrero siguiente, acto  que  corresponde a la última notificación, lo cual significa que el recurso de  hecho  debió  interponerse  entre el 9, 10 y el 11 de febrero, que son los tres  días  siguientes  hábiles para interponer la mencionada impugnación ordinaria  (art. 197 C. P. P).   

          De   otra   parte,   si  el  término  para  interponer  el  recurso  extraordinario  venció  el 13 de enero de 1999 (fs. 16),  significa que la  solicitud  de  casación  discrecional  es extemporánea, supuesto que apenas se  intentó  el  11  de  febrero  siguiente,  cuando  ya  la  sentencia  de segunda  instancia estaba ejecutoriada.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

          RESUELVE:   

          Abstenerse  de  decidir  sobre  el recurso de casación discrecional  propuesto  por  la  defensora  del procesado VICTOR JULIO MORENO MEDINA, pues la  petición es manifiestamente improcedente.   

          En  consecuencia,  se  declara que la sentencia del 16 de septiembre  de  1998  y  el auto del 20 de enero del año en curso, dictados por el Tribunal  Superior de Santafé de Bogotá, quedaron ejecutoriados.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE  ENRIQUE  CÓRDOBA  POVEDA            CARLOS A.  GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                                          MARIO MANTILLA NOUGUES   

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                                          NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria.    

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