37378(28-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 37378  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado acta Nº351  

Bogotá D. C., septiembre veintiocho (28) de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

            

La  Corte  resuelve  la  admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de  José  Alfredo  Castellanos,  contra  la  sentencia dictada por el Tribunal Superior  de  Bogotá, el 15 de julio de 2011, mediante la cual confirmó la proferida por  el  Juzgado  Treinta y Dos Penal del Circuito con Función de Conocimiento de la  misma  ciudad,  el  6  de  mayo  de  ese  año, que lo condenó como autor de la  conducta    punible   de   actos   sexuales   con   menor   de   catorce   años  agravado.   

H E C H O S  

          La segunda instancia los narró, así:   

          “El  7 de diciembre de 2005, en horas de  la    madrugada,    el    señor    José   Alfredo  Castellanos,  compañero  permanente  de  la  señora  Nagdale  Ortega  Rodríguez, llegó a su residencia ubicada en la Transversal 52  #  54  B – 70 Sur, donde se  encontraba   durmiendo    su   hijastra  A.M.O.,  y   luego   de   desnudarse,  comenzó  a  ejercer  actos  libidinosos  con ella, quien  reaccionó  .inmediatamente-,  llamando  la atención de su progenitora, tras lo  cual, el sujeto se retiró del cuarto”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores hechos, se llevó a  cabo  ante  el  juez  de  control  de garantías la audiencia de formulación de  imputación,   el  2  de  septiembre  de 2010, acto en el cual José   Alfredo  Castellanos,  aceptó  de  manera  libre,  voluntaria  y  debidamente  asistido,  el cargo por el delito de  actos sexuales con menor de catorce años agravado.   

2.     El     Juzgado    Treinta  y  Dos  Penal  de  Circuito con  Funciones  de Conocimiento     de     Bogotá,  el 6  de  mayo de 2011,  dictó  sentencia  de  primera  instancia  en  la  que  condenó  al   citado   acusado   a   la   pena  principal  de  40   meses   de   prisión   y   a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  privativa  de  la  libertad,  como  autor  del  punible en  precedencia citado.   

Así mismo, le negó la prisión domiciliaria  como  sustitutiva de la carcelaria y la suspensión condicional de la ejecución  de la pena.   

         3.  Apelado  el  fallo  por  el  defensor,  el Tribunal Superior de  Bogotá,  el  15  de  julio  de  2011, al resolver      el     recurso,     lo  confirmó.   

Contra  la  anterior  decisión,  la defensa  técnica del procesado presentó demanda de casación.   

S  Í  N  T  E S I S    D E  L    L I B E L O   

El  defensor, al amparo de la causal segunda  presenta dos  reproches, así:   

Primer cargo  

Acusa  al  sentenciador  de  haber  dictado  sentencia  en un juicio viciado de nulidad, habida cuenta que la personalidad de  su  procurado demuestra ingenuidad, según así se puede advertir de las pruebas  allegadas  al  proceso,  razón  por  la cual estima que él no participó en el  delito por el que se le condenó.   

Expresa  que su defendido es inocente de los  hechos  atribuidos  y  por  él  aceptados,  en  tanto el trámite indica que no  realizó  la  descripción típica del ilícito, “por  desconocimiento   total   de   la  conducta,  porque  no  obró  ni  actuó  con  conciencia”.   

Comenta que en el evento que se concluya que  cometió  dicho  punible,  sería a título de culpa, puesto que faltó al deber  de  cuidado  al  no  saber  manejar  su  alto grado de embriaguez, pero de todas  formas su responsabilidad queda excluida.   

Como normas violadas cita los artículos 13,  29 de la Constitución Política, 3°, 4° y 7° del Código Penal.   

En consecuencia, depreca a la Corte casar la  decisión   impugnada,  absolviendo  a  José  Alfredo  Castellanos,  habida  cuenta que no es responsable del  delito por la cual se le condenó.   

          Segundo cargo   

Acusa  igualmente  al  sentenciador de haber  dictado sentencia en un juicio viciado de nulidad.   

Asevera  que  su  procurado  aceptó  haber  cometido  la conducta ilícita, bajo la influencia del alcohol, situación de la  que hizo caso omiso el juzgador.   

Así mismo, considera que la pena impuesta es  injusta   y   no   fueron   demostrados   los   perjuicios   ocasionados   a  la  víctima.   

Dice que no comparte la tasación de la pena  hecha  en  las  instancias, pero de todas formas pide a la Corporación casar la  sentencia  impugnada  y  por lo mismo, absolver a José  Alfredo  Castellanos  por  la  conducta punible por la  cual fue condenado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.   En   atención   a   la   naturaleza  extraordinaria  del  recurso  de casación es preciso que quien a él acuda para  cuestionar  una  sentencia  proferida en segunda instancia bajo el procedimiento  previsto  en  la  Ley  906  de 2004, presente a la Sala un escrito en el que con  fundamento    en    lo    previsto    en    el    artículo   180   ibidem,    explique   con   claridad   y  suficiencia  la  finalidad  que persigue con ese medio de impugnación, esto es,  (i)   la  efectividad  del  derecho  material,  (ii)  el  respeto  de las garantías de los intervinientes, (iii)  la  reparación de los agravios inferidos a éstos y/o  (iv)  la  unificación de la  jurisprudencia.   

Por tanto, no resulta apto enunciar tan solo  las  normas trasgredidas, los derechos violados o el tema considerado importante  para ser desarrollado o unificado por la Corte.   

Es    imperioso   explicar   en       forma       sucinta     pero     contundente     -dado  que  será  en  el  acápite de los  cargos  donde  se  alcanzará la profundidad necesaria-  cómo  tuvo lugar la lesión del derecho, cuál fue la  garantía  desconocida  y  por  qué,  cuáles  los  agravios  inferidos y si lo  pretendido  es  la  unificación de la jurisprudencia, enseñar el tema respecto  al  que  se hace necesario el pronunciamiento, así como las posturas disímiles  o  contradictorias  que  requieran  ser precisadas o, de ser un tema no abordado  con  anterioridad,  hacer  tal salvedad revelando con claridad su relevancia, no  solo  para  resolver  el  caso  concreto  sino  para  la  comunidad  en general.   

De  todas  formas,  en orden a proceder de  conformidad,  resulta  necesario que el libelista tenga interés, el escrito sea  cabalmente  fundamentado,  indicando  la  causal  en  que  se apoya el cargo, el  desarrollo  del  mismo  y  obviamente,  la  finalidad  que  se  persigue  con la  impugnación.   

2.   En  esa  medida,  se  hace  necesario  establecer   si   la   defensa   de   José   Alfredo  Castellanos tiene interés para acudir a esta sede, en  tanto se allanó a cargos.   

De  acuerdo con el recuento de la actuación  procesal,  es  claro  que  el  acusado en la diligencia de formulación de   imputación,  aceptó  su  responsabilidad  en  el  delito de actos sexuales con  menor   de   catorce   años   agravado,   a   cambio   de  la  rebaja  de  pena  correspondiente.   

En  esas condiciones, la defensa sólo tiene  interés  para controvertir, a través de los recursos (apelación o casación),  la  vulneración  de  sus  garantías  fundamentales, el quantum de la pena, los  aspectos   referidos   a   su  determinación,  la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  carcelaria y la suspensión condicional de la ejecución de  la pena.   

En   el   evento   que   ocupa   la  atención  de  la  Sala, es evidente que el  actor  acrece tiene interés para postular los dos reproches contra la sentencia  de   segunda   instancia,   por  cuanto  los  mismos  tienden  a  cuestionar  la  responsabilidad  que de manera libre, voluntaria y debidamente asistido, aceptó  respecto del citado punible.   

Si  bien  es  cierto,  las  dos  censuras el  demandante  la  funda  por  la  vía  de  la  nulidad,  también  lo  es  que su  fundamentación  está   centrada  en retractarse del citado cargo, el cual  se  allanó  por  José Alfredo Castellanos,  situación que evidencia la ausencia de ese presupuesto, en orden  a proponer la casación.   

La  Corte  arriba a la anterior conclusión,  basada  en  que el libelista plantea la ausencia de responsabilidad del acusado,  apoyado     que     el     comportamiento     desplegado     por    Castellanos,  se  ejecutó bajo el influjo  del  alcohol  y  no  se  demostraron  los  perjuicios, pero seguidamente pide la  absolución de éste.   

Es decir, la finalidad de la impugnación es  la  de  obtener  la declaratoria de inocencia del acusado frente a un delito que  libre, voluntaria y debidamente asistido aceptó.   

En  tales,  condiciones,  como quiera que el  actor   carece   de   interés   para   presentar   las  dos  censuras,  deviene  necesariamente la inadmisión del libelo.   

Resta  señalar  que  no   se    observa   que   con   ocasión   del   fallo  impugnado,  se  violaran  derechos o garantías de los intervinientes, como para  que   tal   situación   imponga   superar   los   defectos   del   libelo   para   decidir   de fondo,  según   lo      dispone     el     inciso     3°     del   artículo  184  de  la  Ley  906 de 2004.   

El mecanismo de la insistencia  

Al amparo del artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuando  la Corporación decida no darle curso a una demanda de casación,  es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición legal,  han   sido  definidas  por  la  Sala  en  los  siguientes  términos1:   

(ii)   La  insistencia  sólo  puede  ser  promovida  por  el  demandante,  por  ser  él a quien asiste interés en que se  reconsidere  la  decisión.  Los  demás  intervinientes en el proceso no tienen  dicha  facultad,  en  tanto  que  habiendo  tenido ocasión de acudir al recurso  extraordinario,  el  no  hacerlo  supone conformidad con los fallos adoptados en  sede de las instancias.   

(iii)  La  solicitud  de  insistencia puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus delegados para la  casación  penal,  o  ante  alguno  de los Magistrados integrantes de la Sala de  Casación Penal, según lo decida el demandante.   

         (iv)   La  solicitud respectiva puede tener dos finalidades: la  de  rebatir  los  argumentos  con  fundamento  en los cuales la Sala decidió no  admitir  la  demanda, o para demostrar por qué no empece las incorrecciones del  libelo,  es  preciso  que la Corte haga uso de su facultad oficiosa para superar  sus defectos y decidir de fondo.   

(v)   Es  potestativo  del  Magistrado  disidente  o  del  Delegado  del  Ministerio  Público  ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario.  Así  mismo,  cualquiera  de  ellos  puede invocar la insistencia  directamente ante la Sala de manera oficiosa.   

(vi) El auto a través del cual no se admite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso, con la consecuente  imposibilidad  de  invocar  la prescripción de la acción penal, efectos que no  se  alteran  con  la  petición de insistencia, ni con su trámite, a no ser que  ella prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  su  turno,  como  quiera  que  la ley no  establece  términos  para  el  trámite  de la insistencia, es preciso fijarlos  conforme  la  facultad  que en tal sentido se consagra en el artículo 159 de la  Ley 906 de 2004.   

Con  tal propósito, teniendo en cuenta que  la  decisión  a   través  de  la  cual  no  se  admitió la demanda está  contenida   en  un  auto  a  cuyo  enteramiento  o  publicidad  debe  procederse  obligatoriamente,  con  arreglo  a  lo  dispuesto  en  sentencia C-641 del 13 de  agosto  de  2002,  por  vía  del  procedimiento  señalado en el artículo 169,  inciso  3,  de  la  Ley  906 de 2004, esto es “mediante  comunicación  escrita  dirigida  por  telegrama, correo certificado, facsímil,  correo  electrónico  o  cualquier otro medio idóneo que haya sido indicado por  las  partes”, se establecerá el término de cinco (5)  días  contados a partir de la fecha en que se produzca alguna de las anteriores  formas  de  notificación  al  demandante, como plazo para que éste solicite al  Ministerio  Público  o a alguno de los Magistrados integrantes de la Sala, si a  bien lo tiene, insistencia en el asunto.   

A  su vez, teniendo en cuenta que el examen  de  la  solicitud  de insistencia supone un estudio ponderado de la misma, de la  demanda,  del  auto por el cual no se admitió y de la actuación respectiva, se  otorgará  al  Ministerio  Público  o  al  Magistrado interesado un término de  quince  (15)  días  para  el  examen de la temática planteada, vencido el cual  podrán  someter  el  asunto  a discusión de la Sala o informar al peticionario  sobre su decisión de no darle curso a la petición.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

        INADMITIR   la  demanda  de casación presentada  por     el     defensor     de     José    Alfredo  Castellanos.   

De  conformidad  con lo dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, es viable la interposición del  mecanismo  de  insistencia  en  los  términos  precisados   atrás  por la  Sala.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                      SIGIFREDO     ESPINOSA    PÉREZ             

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

Permiso             

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                  Nubia Yolanda Nova García   

                                                               Secretaria   

    

1 Auto  del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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