37373(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  37373   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                    

                            Magistrado Ponente:   

                               Dr.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 340.   

          Bogotá, D.C., veintiuno de septiembre de dos mil once.   

VISTOS  

Examina  la  Sala  de  manera  preliminar el  aspecto   formal   de   la   demanda   de  revisión  instaurada  a  nombre  del  condenado CÉSAR LEONARDO RIVERA GONZÁLEZ,  contra la sentencia de segunda instancia proferida por la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior de Cundinamarca el 9 de julio de 2010,  por  cuyo  medio  se confirmó la proferida por el Juzgado Penal del Circuito de  Gachetá  el  18  de  diciembre  de  2009,  condenando  al  demandante a la pena  principal  de  24  meses  de  prisión,  multa de 30 salarios mínimos mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  término  de  5  años,  como  autor  responsable del delito de cohecho  impropio.   

  HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

         

         La  síntesis  que  de  los  hechos hizo el Tribunal en el fallo de  segunda instancia, es del siguiente tenor:   

“Cuenta  el expediente que ante la Unidad  Especial   Investigativa   de   Delitos   contra  la  administración  públicas  “DAS”,  el  señor  HENRY  RICO  GUERRERO,  puso  en  conocimiento  de dicho  organismo  que  un  funcionario del Departamento Jurídico de las Oficinas de la  Regional  de Tránsito y del Departamento Jurídico de las Oficinas de Mosquera,  le  venía haciendo exigencias económicas, con el fin de tomar injerencia sobre  la  decisión  a adoptar en un proceso administrativo de tránsito que tenía en  la  referida  oficina, con ocasión de un accidente que sufrió con su vehículo  de placas HAE-858.   

“En razón de lo anterior, se adelantó la  misión  de  trabajo  171  del  23 de octubre de 2002, procediéndose a realizar  labores  previas  con  la  colaboración  de  la  víctima que fue objeto de las  exigencias  en dinero; por tal razón, el operativo se realizó siendo las 11:45  de  la  mañana  del  día 28 de octubre de 2002, en las Oficinas de Tránsito y  Transporte   de   Mosquera,   ubicadas   en   la  Calle  1ª  con  carrera  2ª,  procediéndose  a  cubrir  la  entrega de dinero que pretendía hacer HENRY RICO  GUERRERO,  quien  llegó  directamente  a  la  Oficina  Jurídica  a  ubicar  al  funcionario  CÉSAR  LEONARDO  RIVERA  GONZÁLEZ  a quien le entregó el dinero;  seguidamente,  se  dirigió  a  su  oficina,  momento en el cual, miembros de la  Policía  Judicial  procedieron  a interceptar, identificar y requisar al señor  RIVERA  GONZÁLEZ  y  en  uno  de  sus bolsillos sacó la suma de cien mil pesos  ($100.000)  en  billetes  de  diez mil pesos ($10.000), los que al constatar las  series  con  el  acta  de  entrega,  que  se  le  había elaborado a HENRY RICO,  correspondían  a  los mismos. Por ello, se procedió a la captura inmediata del  funcionario CÉSAR LEONARDO RIVERA GONZÁLEZ.”     

         Según   se   desprende   de   los  fallos  anexos  a  la  demanda,  por tales hechos, CÉSAR LEONARDO RIVERA GONZÁLEZ fue  vinculado  a la investigación iniciada por la Fiscalía 110 Seccional y acusado  mediante  resolución  del  5 de abril de 2005 por la Fiscalía Cuarta Delegada,  como  autor  del delito de cohecho impropio, decisión que fue confirmada por la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Cundinamarca, en resolución  del 7 de diciembre de 2005.   

          El  conocimiento  del  juicio  estuvo  a cargo del Juzgado Penal del  Circuito  de  Funza,  pero  la sentencia de primera instancia fue dictada por el  Juzgado  Penal  del  Circuito de Gachetá, en descongestión, el 18 de diciembre  de  2009,  condenando  a  CÉSAR  LEONARDO  RIVERA  GONZÁLEZ a las penas arriba  especificadas,  sentencia que fue confirmada por una Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior de Cundinamarca el 9 de julio de 2010, sin que conste que del  caso hubiese conocido esta Corporación, en casación.   

LA  DEMANDA   

En  su  demanda,  esgrime  el  defensor  del  condenado  CÉSAR  LEONARDO  RIVERA  GONZÁLEZ que acude a la causal segunda del  artículo   220   del   Código   de  Procedimiento  Penal,  pues  la  sentencia  condenatoria  de  segunda  instancia  se  produjo  cuando  la  acción  penal se  encontraba prescrita.   

En orden a fundamentar su tesis, esgrime que  los  hechos  tuvieron  ocurrencia  el 28 de octubre de 2002, fecha en la cual se  inicia la acción penal.   

Que  de  acuerdo  con  el  artículo 406 del  Código  Penal, el delito de cohecho impropio tiene una sanción de 2 a 5 años,  razón  por  la  cual,  para  efectos  de prescripción, esa sanción máxima se  aumenta  en  una  tercera  parte por tratarse RIVERA GONZÁLEZ de un funcionario  público,  lo cual significa que el término de prescripción para su caso es de  80 meses.   

Pero,  agrega,  como  el  artículo  86  del  Código  Penal  establece  que la prescripción se interrumpe con la resolución  de  acusación  y que producida esta, el término comienza a correr de nuevo por  un  tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo 83, ello significa que  en  el presente caso el término máximo en el juicio era de 40 meses, pero como  la  ley  dispone que no puede ser inferior a cinco (5) años, tal es el guarismo  a contabilizar.   

De  esa  manera,  señala,  “esos  cinco  años  se  cumplieron  el  28  de  octubre  de  2007”  y como la sentencia fue dictada el 9 de julio de 2010,  para entonces la acción penal se encontraba prescrita.   

Pide,  en  consecuencia,  que se declare sin  valor  jurídico-legal  la  sentencia  del Tribunal y en su lugar se disponga la  “providencia    que    corresponda”.   

A  la  demanda  anexa  poder suscrito por el  condenado  CÉSAR  LEONARDO RIVERA GONZÁLEZ y copias de los fallos de primera y  segunda  instancia  con  constancia de que el último cobró ejecutoria el 25 de  febrero  de 20111.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         De  acuerdo  con la causal segunda del artículo 220 de   la   Ley   600   de  2000  (artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004),  la  acción  de  revisión  procede cuando se  hubiere  dictado  sentencia  en proceso que, para el caso, no podía iniciarse o  proseguirse  por  prescripción  de la acción penal,  entre otras eventualidades.   

Pero  su  invocación,  ha dicho la Sala con  insistencia2,   debe   apoyarse  en  la  posibilidad   real   de   remover   los   efectos   de   la   cosa  juzgada,  motivo  por  el cual cuando se trata de esta causal, es necesario que, de manera  evidente,  aparezca  que  el  Estado  había  perdido la facultad para iniciar o  proseguir  el  proceso  en  el que se produjo la condena, o que ésta nunca pudo  alcanzar  su ejecutoria material por razón de la prescripción u otro fenómeno  extintivo de la acción penal.   

En el caso que ocupa la atención de la Sala,  el  demandante  no  satisface  ese  presupuesto  de  admisibilidad,  pues cuando  sostiene  que  la  sentencia  condenatoria  de  segunda  instancia contra CÉSAR  LEONARDO   RIVERA   GONZÁLEZ   se   dictó  cuando  se  había  consolidado  la  prescripción  de  la  acción penal, parte de un equívoco que de entrada da al  traste con su pretensión.     

En  efecto, el artículo 83 de la Ley 599 de  2000   establece  que   durante  el  ciclo  instructivo  la  acción  penal  prescribe  en  los  máximos  estipulados en los tipos penales correspondientes,  sin  que  sea inferior a cinco (5) años, término que  conforme  al mismo precepto debe ser incrementado en una tercera parte cuando el  comportamiento  delictivo  sea cometido por servidor público “…en  ejercicio  de  sus  funciones  o  de su cargo o con ocasión de  ellos…”.   

A su vez, el artículo 86 del mismo Estatuto  punitivo  señala  que el término prescriptivo se interrumpe con la resolución  acusatoria  debidamente  ejecutoriada,  para  comenzar  a correr de nuevo por la  mitad  del  lapso  inicial, sin que pueda ser inferior a cinco (5) ni superior a  diez (10) años.   

Sobre  la  interpretación de esta norma, la  Sala  ha  entendido  pacífica  y  reiteradamente,  desde  el  25  de  agosto de  20043,  que  el  término  prescriptivo  de  la acción penal, bien en la  etapa  de  la  investigación  o  del  juicio,  teniendo  por sujeto activo a un  servidor  público,  en  ningún caso puede ser inferior a seis (6) años y ocho  (8)  meses,  lapso  que  se mantiene constante al calcular su monto a partir del  tope  fijo  mínimo  legal de cinco (5) años que para todos los hechos punibles  establecen  los  preceptos en mención, más la tercera parte correspondiente al  monto  que  debe  incrementarse  al  mismo  cuando  las conductas delictivas son  realizadas por esta clase de sujetos calificados.   

         Así se consignó en el antecedente citado:   

“…en   la  sistemática  jurídica  colombiana  si un servidor público en ejercicio de sus  funciones,  de su cargo o con ocasión de ellos realiza una conducta punible, la  prescripción  de la acción ocurrirá en un tiempo no menor de seis (6) años y  ocho  (8) meses, bien que el fenómeno ocurra en la etapa de instrucción (antes  de  quedar  ejecutoriada  la  resolución  de acusación), bien que acaezca  en la fase de juzgamiento (después de alcanzar firmeza la  resolución  acusatoria);  no  importando  que el delito se sancione con pena no  privativa  de  la  libertad,  o  que  la  pena  máxima de prisión –  si  la  hubiere-  fuere  inferior a  cinco años”.   

          En  el  caso  bajo  estudio, de conformidad con los términos de las  sentencias  anexas, CÉSAR LEONARDO RIVERA GONZÁLEZ fue condenado por el delito  de  cohecho  impropio  (artículo 406, inciso 2º del Código Penal), sancionado  para   la   fecha   de   los   hechos  con  una  pena  máxima  de  5  años  de  prisión.   

          Por  lo  tanto,  con  base  en  el  criterio  arriba  señalado,  la  prescripción,  en  sede del juzgamiento, no opera en tiempo menor a los 6 años  y  8  meses,  los cuales no transcurrieron entre la ejecutoria de la acusación,  que  de  acuerdo  con  el  texto  del  fallo anexo se consolidó el 7   de   septiembre  de  2005  -cuando  se  confirmó  por  la  Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Cundinamarca  la  acusación  de  primera  instancia-, y la ejecutoria de la sentencia dictada  por  el  Tribunal  Superior de Cundinamarca el 9 de julio de 2010, que según la  constancia  anexa  se  surtió el 25 de febrero de 2011, pues como objetivamente  se  colige,  entre  una y otra fecha solamente transcurrieron 5 años, 5 meses y  18  días,  término  inferior  al  mínimo  exigido para la prescripción de la  acción penal en el juicio, esto es, 6 años y 8 meses.   

Página contiene parte  resolutiva y firma de 3 Magistrados   

Revisión    N°   37.373   –Inadmite demanda-  

En tales condiciones, la demanda de revisión  será  inadmitida,  pues  la  misma  no deja en evidencia la posibilidad real de  remover la cosa juzgada.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Rechazar  la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  del  condenado  CÉSAR  LEONARDO  RIVERA GONZÁLEZ, por las razones consignadas en la  anterior motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO             JOSÉ        LEONIDAS        BUSTOS  MARTÍNEZ            

Página contiene firma  de 6 Magistrados   

Revisión    N°   37.373   –Inadmite demanda-  

FERNANDO           CASTRO  CABALLERO             SIGIFREDO      ESPINOSA  PÉREZ                     

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN            JULIO     ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA    

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Folio  17   

2  Ver  autos de revisión Nos. 12.575, 13.352, 15.922 y  13.928  del  9 de mayo y 28 de octubre de 1997, 12 de marzo de 2001 y 2 de marzo  de 1999.   

3  Radicado No. 20.673     

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