35949(17-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 35949  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado   Acta:  290.          

Bogotá,  D.  C, diecisiete (17) de agosto de  dos mil once (2011).   

D   E   C   I   S   I  Ó  N   

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  presupuestos  que  condicionan  su  admisión,  examina  la  Sala  la demanda de  casación  presentada por la  defensora    de   EMILCE   TOTENA   ALAPE,   contra   la   sentencia  expedida   por  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué1,       la      cual      confirmó  la  dictada por el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  esa ciudad, quien  la condenó  a  la  pena  principal  de setenta y ocho (78) meses de  prisión,    por    el   punible   de   homicidio  simple  en  grado  de tentativa,  como autora.   

H    E    C    H   O   S   

El 17 de agosto de 2004, en horas de la tarde,  exactamente  en  la  carrera  13 con calle 2ª de Ibagué (Tolima), EMILCE    TOTENA   ALAPE,   sostuvo   una  discusión      con     Francy     Elena     Robles  Zúñiga,  motivo por el cual, la hoy condenada, de la  mano  de  un  arma  cortopunzante  que  en esos momentos portaba, le causó a su  interlocutora  dos  lesiones  a  la  altura  de  la  región  mamaria izquierda,  diagnosticadas  como  graves,  pero  gracias  a la oportuna intervención de los  médicos, logró sobrevivir.     

El  Instituto  Nacional  de  Medicina Legal y  Ciencias  Forenses,  Dirección  Seccional  Regional  Oriente -Seccional Tolima-  Unidad  Local  del  Ibagué,  el  27  de septiembre del año citado, dictaminó:   

Las  heridas producida en la humanidad de la  señora  FRANCY  ELENA ROBLES ZÚÑIGA se consideran como una herida Simplemente  Mortal,  es  decir, la lesión por su misma naturaleza era idónea para producir  la  muerte,  sin  tener  en cuenta el tratamiento dado a la afectada2.   

A C T U A C I Ó N    P R O C E  S A L   

1. El 20 de febrero  de  2006,  la  Fiscalía  Décima de Ibagué (Tolima),  dictó   resolución   de  acusación3-4  contra  EMILCE  TOTENA   ALAPE   por   el   delito   de  homicidio  en  la  modalidad  de tentativa.   

2.  El 18 de diciembre de 2007, el    Juzgado    Segundo    Penal   del   Circuito   de   la   misma  ciudad,  le  impuso  a EMILCE  TOTENA   ALAPE,  setenta  y  ocho    (78)   meses   de  prisión,  así  mismo, la inhabilitó en el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  por  un  lapso  igual  al de la sanción  principal aludida.   

   

3. El 14 de octubre  de  2010, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Ibagué,                  confirmó  en  su  integridad la sentencia  apelada por la defensa técnica.   

4.   El   mismo  sujeto  procesal  impugnó  la  decisión  del  Juez  Colegiado  y,  mediante  la  presentación  del respectivo libelo por parte de la nueva abogada, se sustentó  el recurso de casación, que hoy examina la Corte.   

D   E   M   A   N   D  A    

Bajo  el  imperio  de  la  Ley  600  de 2000,  artículo  207,  la libelista presentó un ataque contra la decisión de segundo  nivel.   

Primer        cargo:       vía      directa.   

Lo     enunció     por    “error   de   derecho   al  calificar  el  delito”,  lo  cual  incidió en la aplicación mayor de la pena privativa de  la   libertad   contra  su  prohijada;  todo  porque  el  plenario  “careció  de  valoración  conjunta”,  pues  se condenó a su mandante por el punible de tentativa de homicidio, siendo  la  adecuación  típica correcta el delito de lesiones  personales dolosas.    

Acto seguido, se refirió al aspecto sujetivo  del  delito objeto de censura, el que en su concepto, no se le puede subsumir al  comportamiento  endilgado  a  su representada, en tanto, no tenía la intención  de    matar,    pues   en   todo   momento   ella   indicó   que   “reacciono  (sic)  a las agresiones de  las   que   fue   víctima,   que   lo   que   hizo  fue  defenderse”.   

También  advirtió  la  defensora  que  la  infracción  reclamada  en sede extraordinaria, se acopla, de manera concreta, a  la  ubicación  de  las  heridas  y  al  arma  utilizada, lo cual fue arduamente  debatido  en  instancias;  siendo  indispensable  apreciar  no solo “una  posición  objetiva”, sino otras  circunstancias5,  como  “el modo en el que suceden los  hechos”.    

Como  en  opinión de la abogada “no  se  avizora  en  la  sindicada la  intención  de matar”, más  aún  cuando  en  sentencia  anticipada  ella  aceptó  el  delito  de  lesiones  personales;  acuerdo  improbado  por  el  Juez Segundo  Penal  Municipal  de  Ibagué, porque en su concepto se  había  perpetrado  una tentativa de homicidio y no el injusto objeto de control  de  legalidad:  en  esa  decisión, anunció la recurrente, se dejo “de   lado   el  estudio  del  dolo”.   

Luego   transcribió   un  párrafo  de  la  Fiscalía     Tercera     Delegada     ante     el  Tribunal,  en donde se sostuvo que la acción imputada  a  la  procesada  “no se  subsume    en    el    tipo    penal    de    homicidio   imperfecto”,  en  tanto,  es deber analizar todas  las  circunstancias  que  rodearon los hechos y hasta tanto no se reúnan nuevos  elementos  probatorios  que demuestren lo contrario, el delito será de lesiones  personales dolosas.   

Indicó  la letrada que deberá estudiarse la  condición    personal    de    su    prohijada,   quien   actuó   “en       defensa      de      su  humanidad”  y  si  bien  “es cierto que no existe  proporción  entre  las  lesiones  causadas y las provocaciones recibidas por la  joven,   pero   es   importante   denotar   la   provocación   de  la  que  fue  objeto”;  pues  lo único  que  importa  aquí es entender que su prohijada no tenía ningún propósito de  matar  a  Francy  Helena  Robledo Zúñiga,  “pues  de  haber  sido  esta  su intención le habría proporcionado más heridas por haber  tenido   la  oportunidad  de  hacerlo”.   

En  punto  del  sitio  anatómico en donde se  ubicaron  las  heridas,  anotó  la  abogada  que  la  víctima  era más alta y  corpulenta   que   la   inculpada,   “así  lo  afirma  la señora EDNA MARGARITA CCASTILLO GARCIA (sic),  testigo Ocular De los Hechos (sic)”.   

En  todo  el  acopio  procesal  no se percibe  ninguna  intención  de  matar,  solo  se constata que por celos las dos mujeres  “conocidas” se trenzaron  de  una  riña, “ya que la  ofendida   tenía   relaciones   sentimentales   con   el   compañero   de   la  imputada”.   

Finalmente,  solicitó  casar parcialmente el  fallo  recurrido,  en  el  sentido  de  condenar  a  enjuiciada por el delito de  lesiones  personales  dolosas, desde luego, rebajándole la pena impuesta.    

C O N S I D E R A C I O N  E S    

1.  La Corte  advierte  que  el  ataque formulado  contra  la  sentencia  de  segundo  nivel, no reúne la adecuada fundamentación  requerida         por         la         ley6,  ni los mínimos presupuestos  de  coherencia  y  lógica-argumentativa  descritos  por  la jurisprudencia para  admitir  la  demanda, pues si bien se alegó la vía directa de violación de la  ley  sustancial,  como  punto  de  partida  para  lograr  su infirmación; en el  desarrollo  y  demostración  de la embestida, la defensora incurrió en graves,  múltiples  y exacerbadas falencias, las cuales atentan contra la filosofía que  inspira el recurso extraordinario de casación.   

2. Menos aún puede  entenderse  la  censura  como  nueva  ruta  para  confeccionar escritos de libre  factura  y,  ensayar,  por ese frágil camino, derrumbar la doble presunción de  acierto  y  legalidad  inherente  a las decisiones concebidas en los proveídos;  tampoco  consiste  en  añadir un cúmulo de ideas disgregadas y fragmentadas en  el  libelo  en  búsqueda  de  fines  jurídicos  subjetivos o hipotéticos para  asegurar   un   posible  éxito,  tal  como  los  plasmó  el  recurrente.    

3.  Único   cargo:  violación directa de la ley sustancial.   

Son  múltiples  y  complejos  los  yerros  advertidos en el escrito.   

Primero:  cuando se  selecciona  la  alternativa  de  ataque aludida, ello  supone como criterio  orientador  para desarrollarla, la aceptación total de los hechos y las pruebas  tal  y  como fueron sopesadas por los juzgadores; mínimo presupuesto para hacer  una  embestida  normativa coherente con la lógica jurídica que debe proponerse  en sede extraordinaria.   

Sin  embargo,  aquí  erró  la  defensora al  combatir  la  decisión  del  Tribunal por el cuerpo primero y sustentarla en el  mismo  contexto  argumentativo  por la vía indirecta, al pretender cambiarle el  sentido  a  los  medios sopesados por la administración de justicia, lo cual se  demuestra,   por   ejemplo,   cuando  sostuvo  que  su  prohijada:  “reacciono  (sic)  a  las agresiones de las que fue víctima, que  lo   que   hizo   fue  defenderse”,  que  actuó  en  “en   defensa   de  su  humanidad7”   sin   esgrimir  ninguna  temática  respecto  a  la  dogmática  de  esta eximente de responsabilidad penal; con tal  proceder,  también  alteró,  sin  ninguna explicación seria y adicional   las valoraciones judiciales, lo cual es insustancial e inocuo.   

Segundo: respecto de  los  razonamientos  que  deben sostener un ataque de esta naturaleza, no resulta  viable   realizar   juicios  subjetivos,  hipotéticos  ni  especulativos,  pues  desquician  el  sentido  y  contenido  de  la causal aducida y, si a ello, se le  adicionan    observaciones    que    turban   el   principio   de   claridad,  la censura se torna inane, como  se   observa  con  la  siguiente  afirmación  de  la  demandante:  “no  se  avizora  en  la  sindicada la  intención  de matar” o, al  proclamar,  “pues de haber  sido  esta  su intención le habría proporcionado más heridas por haber tenido  la     oportunidad    de    hacerlo”.     

Tercero: además, con  tales     especulaciones,    la    impugnante    violentó    el    principio  de  no  contradicción, toda vez  que  la  motivación debe guardar una unidad conceptual de modo que en una misma  línea        hermenéutica,        no       es       lógico       afirmar   y   a   la   vez   negar   alguna   circunstancia,  hecho  o  determinada  teoría;  habida  consideración que la conclusión sería producto  de  un  procedimiento  intelectivo  confuso  -como  en  el caso en estudio- pues  llegó  al  extremo  de aseverar que: “es cierto que  no   existe   proporción   entre  las  lesiones  causadas  y  las  provocaciones  recibidas  por  la joven,  pero         es         importante         denotar        la        provocación  de  la  que fue objeto”,  en  donde  debe  destacarse  que  si  las “provocaciones”   fueron   del  todo  desproporcionadas  para  arribar  al  resultado que tuvieron -como lo aceptó la  recurrente-,  a  las  mismas  no  se  les  puede  restar o aumentar connotación  jurídica,  porque  ello  es  discordante  y  contradictorio  por lo absurdo del  planteamiento.   

Cuarto:   en  su  memorial  invitó  a  la Sala a realizar el trabajo que a ella le competía como  demandante,  es  decir, si las falencias descubiertas en sus reflexiones estaban  en   la  incipiente,  escasa  o  nula  valoración  probatoria  emanada  de  las  instancias  sobre  “el  modo  en el que suceden los  hechos”,  aunado  al  propósito,  idoneidad  de  la  conducta  o  quizás a la voluntad de matar del sujeto agente; tales enunciados,  son  solo eso, palabras lanzadas al vacío sin ninguna concatenación dogmática  ni  sustancial  con  el  caso  considerado  en  si  mismo,  como para remover la  decisión  a  tono  con sus subjetivas pretensiones, por tanto, la defensora, se  opuso  y contradijo el criterio aplicado por las instancias, sin atender ninguna  pauta   jurisprudencial:   cuestión   vedada   en   sede  extraordinaria.    

Quinto:  Sin que se  entienda  como  una  respuesta  de  fondo  a los planteamientos esbozados por la  profesional  del  derecho, la Sala en virtud del ejercicio pedagógico que viene  impulsando  por vigencia de garantías fundamentales constitucionales, traerá a  colación  algunos  de  los  argumentos expuestos por el Tribunal, en punto a lo  alegado:    

En el caso sub judice ninguna duda surge en  relación  con  la  idoneidad  de  los actos desplegados por EMILCE TOTENA ALAPE  para  consumar  el  delito de HOMICIDIO SIMPLE, toda vez que en efecto infligió  un  daño grave a la integridad de su víctima FRANCY ELENA ROBLES ZUÑIGA y con  ello  puso  en  peligro  evidente  y  efectivo su vida, según se advierte de la  valoración  del  Instituto  de Nacional de Medicina Legal y Ciencia Forenses le  practicara  a  esta  última,  donde  se dictaminó que las heridas que recibió  fueron    producidas    con   arma   cortopunzante   que   causó   ‘hemotórax  masivo  por  lesión  de  mamaria      interna      izquierda’,  la cual fue complementada por la misma entidad posteriormente al  señalar  que ‘las heridas  producida  en  la  humanidad  de  la  señora  FRANCY  ELENA  ROBLES ZÚÑIGA se  consideran  como  una  herida simplemente mortal (sic), es decir, la lesión por  su  misma naturaleza era idónea para producir la muerte, sin tener en cuenta el  tratamiento dado a la afectada”.   

Como se puede observar para el Juez Colegiado  no  era  aplicable el delito de lesiones personales dolosas sino el de homicidio  tentado,  justamente, por el análisis de la idoneidad de la conducta desplegada  por   la   inculpada,   con   la   declaración   de   la   víctima8,   de   la  inculpada  y  de  otra mujer que fue testigo de los hechos, quien manifestó que  las  vio alegando duro, con palabras soeces, se manoteaban, empujaban, cuando la  procesada  “sacó una arma, no se que sería como un  cuchillo  o una puñaleta y en ese momento se le fue encima a FRANCY y le metió  el  cuchillo  por ahí como en el busto creo que fue en el derecho y después de  ahí la pelada se metió a una tienda”.   

Las pruebas analizadas por el Juez Colegiado,  lo  llevaron  al  convencimiento  que  el  injusto  objeto  de  ataque  en  sede  extraordinaria,  estuvo  bien  acoplado  a los hechos jurídicamente relevantes;  así lo plasmó:   

Estos  de  medios  de  convicción  no solo  despejan  cualquier  asomo  de  duda  en relación con la idoneidad de los actos  desplegados  por la acusada para consumar el delito de HOMICIDIO que pretendía,  sino  que,  además  denotan que los mismos estaban dirigidos inequívocamente a  causarle  la muerte a su víctima, no simplemente lesionarla, como lo plantea la  impugnante.  Ello se infiere claramente no solo de la  naturaleza   del   arma   utilizada   –cuchillo-  sino  de  la  forma  como se maniobró, la pluralidad de  lances  que hizo, la ubicación y gravedad de las lesiones causadas –región   mamaria   izquierda-,   la  enemistad  que reinaba entre ambos (sic) y la predisposición anímica en que se  encontraba   en   ese  instante,  pues,  en  el  contexto  fáctico  en  que  se  desarrollaron  los  hechos,  el animus necandi en cabeza de la procesada deviene  palmario.  Distinto es que el resultado típico que se  propuso  esta  última, debido a la intervención de los galenos que trataron la  emergencia   suscitada,   no  se  hubiera  finalmente  materializado.   (Todos   los  subrayados  fuera  de  texto).   

Desde ningún punto de vista jurídico y sin  bases  jurisprudenciales,  la  memorialista  motivó  su desacuerdo con el fallo  expedido  por  el Juez Plural; simplemente se contentó con plasmar una serie de  ideas  fragmentadas,  subjetivas  y  sin  ningún  efecto  como  para atender su  volátil  petición  de  variación de la calificación jurídica; peor aún, en  contra  del análisis probatorio realizado por las instancias, lo cual es, igual  o más absurdo, que su hipotética proposición.   

Sexto: se relaciona  con   el   postulado   de   trascendencia,  pues  en  sus  ataques  la  libelista no expuso, como lo exige la  Sala,  las  consecuencias  de  las  violaciones  a  la  ley  sustancial por ella  esgrimidas   contra   el   fallo   del   Tribunal  de  Ibagué.   Con  tal  proceder  adecuó sus propuestas  al  sofisma de petición  de   principio9,    el    cual    enseña,    en   sus   diversas   manifestaciones  epistemológicas,  que  no  se puede dar por probado lo que se tiene que probar,  dejando  en  el  limbo  la  parte  más  fundamental  del  ataque,  como  es  la  trascendencia.       

En efecto: la profesional del derecho ignoró  por  completo el postulado de trascendencia,  con  esa  omisión  sustancial,  dejó anodina la eficacia de las  mismas;  circunstancia por la cual, los daños propuestos se muestran efímeros,  por  cuanto  el  aludido  principio jamás se acredita con la repetición de los  argumentos  diseñados  en  la parte motiva del libelo y menos aún –como  en  el  presente caso- dándolas  por  acreditadas o excluyéndolas en forma total o parcial de la argumentación;  la  demostración  del  yerro  evocado,  será,  pues,  el reflejo latente de la  violación  correlacionándola  en  su  esencia  con  un  precepto del Bloque de  Constitucionalidad,  la  Constitución  o   la  norma  llamada a regular el  caso:  nada  de lo expuesto realizó la abogada, razón por la cual, aunado a lo  fundamentado        en        esta        decisión,       se       inadmitirá  la demanda elevada a favor de  EMILCE         TOTENA         ALAPE.   

Así   las  cosas  y  como  quiera  que  el  recurso   extraordinario  de  casación  está  regido, entre otros, por el  principio de limitación, las  deficiencias  de  la demanda jamás podrán ser remediadas por la Corte, pues no  le  corresponde  asumir  la  tarea  cuestionable  propia  del  recurrente,  para  complementarla,  adicionarla  o  corregirla,  máxime  cuando es antiquísimo el  criterio  de  ser  un  juicio lógico-argumentativo regulado por el legislador y  desarrollado  por  esta  judicatura,  con el propósito de evitar convertirla en  una tercera instancia.   

La  Sala advierte y lo repite ahora: no es un  alegato  deshilvanado  y  fuera  de  contexto  jurídico  con el que se pretenda  derrumbar  la  legalidad  de un proceso. Se requiere un mínimo esfuerzo lógico  argumentativo  a  tono  con  la ley y la jurisprudencia, en donde paso a paso se  vaya  derrumbando  la credibilidad otorgada por los falladores a las pruebas, si  se  selecciona  la  vía  indirecta;  o quizás la directa, cuando el recurrente  exponga  con  una temática jurídica contundente que las instancias desbordaron  la  aplicación  o  interpretación  del  derecho  en relación con los hechos y  pruebas aceptadas, entre otras alternativas.   

Otro   de   los   postulados   del  recurso  extraordinario        de        casación        es        el       dispositivo,  con el cual, lo acometido en  el  libelo  convoca  inexorablemente  a  su delimitación. Sin que pueda ni deba  hacerse,  una readecuación de las censuras y sus fundamentos, para así cumplir  con  la  forma  y  luego  de  fondo,  dictar  la sentencia correspondiente. Esto  concitaría  a  actuar  en  dos  extremos  excluyentes y exclusivos, en donde se  unificarían   las  pretensiones  contenidas  en  el  escrito  con  el  criterio  jurídico  de  la  Sala al enmendarlas, perfeccionarlas y, desde luego, dejarlas  trascendentes  para  fallar  en  consecuencia. Por tanto, si se admite un libelo  que  incumpla elementales presupuestos de lógica y debida argumentación, no se  combate  ningún  agravio  sino  se  da  vía  libre  al recurso extraordinario,  usurpando  facultades  inherentes a las partes, en una actuación penal, lo cual  es inadmisible.    

Por  esta  potísima razón, se insiste en la  consagración  de  algunos  requerimientos  sin  los  cuales el recurso se torna  inane  y  queda  convertido  en  un  simple  alegato  de  instancia –como  en  el  caso de análisis- donde  sólo  impera  la  exclusiva  voluntad  de  la demandante, más no se exponen de  manera  trascendente  la  injuria,  vilipendio  o  afrenta  a  la  ley, la   Constitución o al Bloque de Constitucionalidad.   

No     es    que    la    “técnica” por si misma tenga como fin  enervar  los  derechos  adquiridos a los intervinientes o sujetos procesales, ni  pueda  reflexionarse  siquiera  que  los yerros conducen a la Corte a desconocer  situaciones  fáctico-jurídicas  de  mayor  relevancia;  por  tanto, si la Sala  entra  a  solucionar  todos  los  defectos  contenidos en el libelo –admitiéndolo-  se  le irrogaría a la  Judicatura  un  poder  absoluto  y  arbitrario al reconfeccionarlo y adecuarlo a  posturas  argumentativas  decantadas  por los intervinientes en el proceso, para  luego  entrar  a decidir el problema de fondo: lo cual es absurdo, inconveniente  e incorrecto.   

Se  verifica,  entonces,  que  la  impugnante  presentó  una  alegación  producto  de  su propia percepción del derecho, los  hechos  y  las  pruebas  contra lo afirmado por los funcionarios judiciales, sin  ninguna   prevalencia  en  la  lógica-jurídica  requerida  para  sustentar  la  censura,  con lo cual sus pretensiones se alejan de la filosofía que irradia el  instituto casacional.   

Por  otra  parte,  no  se  advierte  que  con  ocasión  a  la  sentencia  cuestionada  o dentro de la actuación hubiese existido violación de derechos o  garantías  del  sentenciado, como para superar los defectos y decidir de fondo,  según  lo  impone la preceptiva consagrada en el artículo 116 de la Ley 600 de  2000.   

Finalmente,  estudiados  los  ataques,  sólo  conjeturas,  suposiciones  y especulaciones identifican las censuras, sin que se  hubiese    presentado    una    motivación   coherente   con   las   propuestas  extraordinarias,  circunstancia  por  la cual, la Corte  inadmitirá  el  libelo presentado por la defensora   a   nombre   de  EMILCE TOTENA ALAPE.   

Con fundamento en lo expuesto, la Sala    de    Casación    Penal    de    la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

Primero: Inadmitir  la     demanda     de    casación    presentada   a  nombre  de  EMILCE     TOTENA     ALAPE,  en virtud de lo argumentado en párrafos  precedentes.   

Segundo:  Contra la  presente decisión no procede recurso alguno.   

Tercero:  Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JAVIER        ZAPATA   ORTIZ   

           

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS     MARTÍNEZ         

                                                                                                      Comisión de servicio   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      MARÍA              DEL             ROSARIO             GONZÁLEZ             DE  LEMOS                     

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                                       JULIO           ENRIQUE    SOCHA     SALAMANCA                                                                                                      

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

                            Secretaria   

    

1 Las  decisiones  de  primera y segunda instancia se profirieron el 18 de diciembre de  2007 y el 14 de octubre de 2010, respectivamente.   

2 Ver  folio 37, c.o.   

3 Es de  aclarar  que  el  30  de junio de 2005, la Unidad de Fiscalía Delegada ante los  Jueces  Penales Municipales de Ibagué, signó audiencia de formulación, por el  delito  de  lesiones  personales  dolosas,  mismo  que  la   vinculada aceptó; sin embargo, el Juzgado  Segundo   Penal   Municipal,   rechazó  el  acuerdo;  primero,  porque  no  fue  directamente  la  inculpada quien elevó la petición de sentencia anticipada y,  segundo,  con  base en los diversos medios aportados llegó a la conclusión, en  control  de  legalidad de la decisión, que era otro el delito que consumó, por  ello,  también  declaró  la nulidad del acto en mención.  (Fls. 132-155,  c.o.).   

4  Previo  a  esta  determinación,  el  15 de diciembre de 2005, la Unidad de Vida  Fiscal,  profirió  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva, contra  EMILCE  TOTENA  ALAPE, como  autora,  por  el  delito  de  homicidio  tentado; decisión que no hizo efectiva  porque   consideró  que  se  presentó  de  manera  puntual  a  las  citaciones  judiciales   y   no  representaba  un  peligro  para  la  comunidad.  (Fl.  163,  c.o.).   

5  La  demandante   siguiendo   a  CARRARA  expresó:  “el  propósito  de  cometer  un  determinado  delito, principio de ejecución de ese  hecho  punible,  la  idoneidad  y la univocidad de la conducta y la presencia de  factores  independientes  de la voluntad del agente que impide la ejecución del  hecho punible que el agente se había propuesto”.   

6  Conforme  lo  disciplina  el  artículo  212  del Código de Procedimiento Penal  anterior.   

7 Ver  artículo   32   de   la   Ley   599   de   2000,   en   punto  de  ausencia  de  responsabilidad.   

8 Trajo  a   colación   el  Tribunal,  aspectos  de  la  declaración  de  la  agredida:  “llegó  y  me mostró el cuchillo y entonces yo me  asusté  y  di dos pasos hacia atrás y cuando di los dos pasos me resbalé y en  eso  ella  me  vino encima y me hirió, eso fue cuestión de segundos, cuando yo  me di cuenta ella me mandó las dos puñaladas”   

9  ARISTÓTELES,  “Tratado  de la Lógica” (EL ORGANÓN), Primeros Analíticos,  Editorial  Porrúa,  Número  124,  año 2004, México D.F., Pág. 191; allí el  gran  filosofo  enseña:  “Por tanto, si incurrir en  una  petición  de principio consiste en demostrar únicamente por sí misma una  cosa  que  por  sí  misma no es evidente, y si no se la demuestra, ya porque el  objeto  que ha de demostrarse y los objetos mediante los que se quiere demostrar  son  igualmente desconocidos, ya porque se atribuyen cosas idénticas a un mismo  término,  o el mismo término lo sea a cosas idénticas, siempre resulta que en  la  figura  media  y  en  la  tercera  se puede igualmente incurrir de estas dos  maneras  últimas  en  una  petición de principio”.     

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