35279(09-02-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35279  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta No. 78  

Bogotá.  D.C.,  nueve  (9)  de  febrero  de  dos mil once  (2011).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la  Sala  si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Jesús  Eduardo  Delgado Mendoza, contra la  sentencia  dictada el 9 de julio de 2010 por la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Cúcuta,  mediante  la cual confirmó la proferida el 3 de diciembre de 2009  por  el  Juzgado  1°  Penal  del  Circuito  Adjunto  de  Descongestión  de ese  distrito,  que  condenó  al recurrente por el delito de actos sexuales abusivos  con menor de 14 años.   

HECHOS.  

1.  Ante  la  Fiscalía Sexta de la Unidad de  Vida      de      la      ciudad      Cúcuta,     la     menor     K.Y.P.T1          denunció   penalmente  al  señor  Jesús  Eduardo   Delgado   Mendoza   por  hechos   ocurridos  el  13 de marzo de 2006.   

La víctima manifestó que en compañía de su  hermana   Nayla   Karina   Prada  Tovar,         un         amigo        de        ella,        Yorjan    y   dos   amigas   más,  Katherine  y  Paola,  fueron  a  ver una película a la  casa   del  señor  Jesús  Eduardo  Delgado  Mendoza,  que     estando  allí, Jesús Eduardo les    dijo    a   Katherine  y  a  Paola que  por  favor  salieran de la casa a cambio de plata y del préstamo de un balón y  una cicla.   

Refirió  que  se quedó a solas en un cuarto  con  el  procesado,  que  el  denunciado   cerró  la  puerta,  cambió  la  película  de  vaqueros  por  una  pornográfica,  y  le dijo que se sentara a su lado, luego le acarició la mano,  la  oreja  derecha  y  le  tocó  el  cuello.  Ante  su  negativa,  Jesús  Eduardo  le insistió que se dejara  tocar  un poquito, y fue cuando subió la mano por encima de su falda tocándole  sus  genitales. Que reaccionó quitándole la mano y salió corriendo de la casa  para llamar a su mamá y contarle lo sucedido.   

ACTUACIÓN  PROCESAL  RELEVANTE.   

1. La Fiscalía inició investigación formal  por  estos  hechos,  vinculó  a Jesús Eduardo Delgado  Mendoza  al  proceso  mediante indagatoria,  y  el 8 de septiembre de 2006 calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario con resolución de acusación en su contra  por   el   delito  de  actos  sexuales  abusivos  con  menor  de  catorce  años  agravado2,   decisión   que   adquirió  firmeza  el  25  de  septiembre  de  20063.   

2.  El 3 de diciembre de 2009, el Juzgado 1°  Penal  del Circuito Adjunto de Descongestión de Cúcuta condenó al procesado a  la  pena  principal  privativa  de  la  libertad  de 36 meses de prisión y a la  accesoria  de  inhabilidad  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo  término  de  la  pena  de  prisión, como responsable del delito imputado en la  acusación,  eliminando  la  circunstancia de agravación prevista en el numeral  4°  del  artículo  211 del código Penal en advenimiento del principio del non  bis   in  idem4.   

3.  Apelado  el fallo por la defensa, la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  lo  confirmó  el  9  de  julio  de  20105.   

Inconforme  con  la decisión, el condenado a  través de apoderado recurre en casación.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  del  artículo  207  de  la  Ley 600 de 2000, el defensor formuló un cargo contra la  sentencia  proferida  por  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Cúcuta por  violación  de los artículos 29 de la Constitución Política (debido proceso),  9°   del   Código   Penal  (conducta  punible),  397  y  398  del  Código  de  procedimiento Penal la ley 600 de 2000 (resolución de acusación).   

Sostiene, que la sentencia impugnada hace una  interpretación  subjetiva y maliciosa de lo que realmente ocurrió “ya  que analiza el supuesto autor por  lo   que   supuestamente   puede   ser   pero   no   por  lo  que  estrictamente  hizo”.   

El   Tribunal   da   por  cierto  el  hecho  “que   se   exhibía  pornografía  por  televisión y que el autor una vez excitado, aprovechando que  estaba  solos en la sala a empezó a seducir, a manosear hasta tocarle la vagina  como   acto   libidinoso  y  lujurioso”,      sin      percatarse     que     la     menor     W.M.L.C. claramente señaló en audiencia  pública   que  en  esa  casa  no  existían  películas  pornográficas  y  que  Jesús    Eduardo   Delgado   Mendoza   nunca  le  hizo  actos  libidinosos.  Sin embargo, esa prueba no fue  tenida en cuenta por los falladores.   

En  sentido  estricto, no existió un acto de  connotación  sexual  porque  en  el  proceso  no  se demostró que K.Y.P.T   haya   sufrido   alteraciones  sustantivas  en  su  formación  sexual.  Por esta razón, resulta incorrecta la  adecuación  típica  que  del  hecho  denunciado  hicieron  la  Fiscalía y los  falladores  por el delito de actos sexuales abusivos con menor de 14 años, pues  lo  acertado  era  hacer  una  imputación por el delito de injuria por vías de  hecho como agravio a la integridad moral.   

Lo   anterior,  desconoce  abiertamente  lo  dispuesto  en  la sentencia 29117 proferida por la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia.   

Solicitó  casar la sentencia demandada, y en  su  lugar,  declarar  la  nulidad  de  todo  lo  actuado  desde la diligencia de  indagatoria  con  el fin de que se haga la correcta imputación por el delito de  injuria por vías de hecho.   

CONSIDERACIONES  

La inadmisión de la demanda  

La  Corte reitera que la demanda de casación  no  es un escrito de libre confección, no es viable realizar cualquier clase de  cuestionamientos  para  continuar  el debate fáctico y jurídico que se surtió  durante las instancias.   

Su  naturaleza  extraordinaria,  exige que el  libelo  contenga  una argumentación sólida, dialéctica y coherente en la que,  con  fundamento  en  los  motivos  expresamente señalados por el legislador, se  esbocen  en  forma  ordenada y clara los errores de juicio o de procedimiento en  que  pudo  incurrir el fallador de segundo grado y, se resalte su trascendencia.  Su  propósito  no  es  el de instituir una instancia adicional a las ordinarias  para  continuar  con  el  debate  probatorio,  sino  el  de  realizar un control  jurídico  sobre  la  sentencia  que  puso  fin  a  la  actuación, a efectos de  verificar  si  se ajusta o no al ordenamiento y, en consecuencia, hacer efectivo  el  derecho  material,  el  respeto de las garantías de los intervinientes y la  reparación de los agravios inferidos a estos.   

En ese orden, es preciso que el censor postule  sus  argumentos  con  claridad,  precisión y contundencia. Su discurso debe ser  lógico,  jurídico  y  suficientemente  sustentado  de  modo  que  demuestre la  afectación  de  derechos  o  garantías  fundamentales, la configuración de la  causal  o  motivo  de casación que invoca y la necesidad de intervención de la  Corte Suprema de Justicia.   

Atendiendo  los  criterios  que  se vienen de  avocar,  las  siguientes  son  las  falencias que ofrecen el cargo de la demanda  presentada   por  el  defensor  del  procesado  Jesús  Eduardo  Delgado  Mendoza  que  llevan  a  la  Sala  a  inadmitirlo:   

1. El libelista hace consistir su reparo en la  violación  del  derecho  al  debido  proceso  como  consecuencia  de la condena  impuesta  a  Jesús Eduardo Delgado Mendoza  por  el  delito de acto sexual abusivo con menor de catorce años,  por error en la formulación jurídica de la imputación.   

Estima que la conducta del procesado no podía  tipificar  el  abuso  sexual  y  por  ende  la formulación de los cargos debió  hacerse   por  el  delito  de  injuria  por  vía  de  hecho  previsto en el artículo 226 del Código Penal,  toda  vez  que  el  ataque  afectó  la  integridad  moral  de  la menor y no su  integridad  sexual. Pretende  que,  por  tratarse  de  asuntos  similares,  la  Corte  siga  la jurisprudencia  plasmada  en  la  sentencia  de  casación  del  2  de  julio  de 2008 (radicado  29117).   

En el caso sujeto a estudio no se advierte la  presunta  anomalía  procesal  alegada,  ya  que  la  Sala  no encuentra que los  funcionarios  judiciales  hayan  errado en la adecuación típica de la conducta  desplegada    por   Delgado   Mendoza,   ni  que  pueda acudirse a los criterios plasmados en la sentencia de  casación citada.   

Para determinar la probabilidad de aplicar en  esta  ocasión  la jurisprudencia contenida en el fallo 29117 proferido por esta  Corporación,  es preciso recordar que la misma Sala de Casación Penal unificó  y  varió  la  jurisprudencia  respecto  al tema objeto de estudio a través del  fallo  del  5  de  noviembre  de  2008  dentro  del  proceso 30305 en el cual se  estableció  que  todo  tocamiento  libidinoso  en las  zonas  intimas  y/o  erógenas  de  un menor de catorce años, configura un acto  sexual abusivo y No una injuria por vía de hecho.   

Acogiendo  el  criterio  del  Tribunal,  el  procesado  fue  acusado  y condenado por hacer actos sexuales diversos al acceso  carnal,  lo  que  pone de manifiesto un acto lujurioso, dirigido a despertar los  apetitos  sexuales  del victimario, nada más se puede concluir cuando introdujo  su  mano  por  debajo de la falda de la menor y le tocó la vagina, quien por su  edad  no  tuvo  siquiera capacidad para emitir su consentimiento informado sobre  el  acto.  Dicho contacto físico no fue apropiado o normalmente afectuoso, sino  un acto sexual indebido.   

De  manera  que  no  le  asiste  razón  al  casacionista  al referir que hubo afectación a la integridad moral de la menor,  más  cuando,  a voces del Tribunal, está demostrado que la conducta desplegada  por el procesado afectó su integridad sexual.   

2.  De  otra  parte,  el  censor no presenta  hipótesis  de  orden jurídico que permitan a la Sala concluir en la existencia  del  mentado  error, y desde su particular visión se limitó a plantear que los  tocamientos  de  forma  pasajera  en  los  lugares  íntimos  de  una persona no  constituyen  acto  sexual  abusivo  y  no  vulneraron el bien jurídico tutelado  correspondiente  y  se  adecuan  al  comportamiento  de  injuria  de  hecho  del  artículo  226  del  Código  Penal,  dejando  de  esa  manera la censura en una  enunciación y carente de evidencias.   

   

Además, no acreditó más allá de una simple  referencia  a  la  infracción  al debido proceso, cómo el supuesto yerro en la  calificación  jurídica  infringió  esa  garantía,  la  que ni siquiera logra  precisarse  en cuanto si sus efectos lo fueron en la estructura del proceso o en  la defensa del acusado.   

3. Se observa, a través de este reparo que el  censor  cuestiona  el  hecho  de  que los jueces de instancia no hayan tenido en  cuenta  la  declaración rendida en audiencia pública por la menor W.M.L.C.,   quien  afirmó  “que  en  la  casa  del  procesado  no  habían   películas   pornográficas   y   que   él   nunca   le   hizo  actos  libidinosos”.   

A  ese  respecto,  la  Sala  advierte que el  censor  incurrió  en  una  contradicción  metodológica pues desconoce que las  censuras  que  recaen  sobre  las pruebas no  pueden  ser elaboradas a través de la solicitud de nulidad sino  por  la  vía indirecta, vale decir, que la censura referida debía plantearse a  través   de   un  falso  juicio  de  existencia  por  omisión.   

Lo  dicho  en  precedencia  permite  concluir  válidamente  que  en  esta  ocasión existe una adecuada tipificación del tipo  penal  y, por ende, existió afectación de los bienes jurídicos protegidos por  la    ley    penal.    En   consecuencia,   no   se   configura   la   reclamada  nulidad.   

Así las cosas y, como quiera que el recurso  de  casación  está  regido,  entre otros, por el principio de limitación, las  deficiencias  que  presenta  la demanda no pueden ser remediadas por la Sala, en  tanto   que   no  le  corresponde  asumir  la  tarea  argumentativa  propia  del  recurrente,  para complementar, adicionar o corregir su escrito de impugnación,  máxime  cuando  es  antiquísimo  el  criterio  en el sentido de que el recurso  extraordinario  de  casación  es  un  juicio  técnico-jurídico  que tiene una  regulación  prevista  por  el  legislador y desarrollada por la jurisprudencia,  con el propósito de que no se convierta en una tercera instancia.   

Cabe  señalar  que  el  estudio detenido del  expediente  permite a la Sala concluir que no procede la casación oficiosa, por  cuanto  no  se  percibe  ninguna  causal  de nulidad ni vulneración de derechos  fundamentales.   

Visto,  entonces, que el cargo formulado por  la  defensa  no  cumplen  las  exigencias mínimas de fundamentación requeridas  para  su estudio de fondo, la Corte inadmitirá la demanda estudiada y ordenará  la devolución al proceso a la oficina de origen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de   casación   presentada   por   el   defensor   del  procesado  Jesús  Eduardo  Delgado Mendoza conforme a  las motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

                                     Notifíquese y Cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ                                                                                FERNANDO   A.   CASTRO  CABALLERO                                     

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                       ALFREDO         GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN    

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                      JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

                     

                               

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Se  mantiene  en  reserva el nombre de la menor en concordancia con el Código de la  Infancia y la Adolescencia   

2  Folios 54-64 cuaderno original primera instancia.   

3 Folio  66 Ídem.   

4  Folios 102-115 Ídem.   

5  Folios 7-14 cuaderno original segunda instancia.     

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